El presente del Junior de Barranquilla ha dado para que se emitan docenas de diagnósticos y, como cada vez que hay una crisis de algo, pareciera que todas caben. Es inevitable que haya que comparar al equipo anterior con el actual. Sobre todo, que ese anterior fue un campeón sumamente vistoso en el desarrollo del juego y con gran capacidad goleadora. De esto es de lo que más se habla dado el gusto del Juniorismo por el fútbol que alegra la retina. Esa falta de sal y pimienta es la gran pregunta de todos. La desaparición del gol también. Ya van 289 minutos sin anotar. Sobre todos estos temas he recibido mensajes de amigos, colegas e hinchas. Las opiniones van desde el juego plano y sin sabor, de los automatismos que se perdieron, de la alegría de jugar y de la horizontalidad que muestra Junior hoy, diferente a la verticalidad del campeón. Las ideas pareciera que no existen, la caja de velocidad, para acelerar y desacelerar y cambiar de ritmo o sostenerlo, que manejaba Jarlan Barrera, no está. Esas ideas, y ese cambio de ritmo, le dio una impronta al Junior campeón que hoy se perdió porque no se consiguió un recambio adecuado y eso hace ver al equipo cojo. Coincide también, y esto es de mi propia cosecha, con el bajón físico y mental que se nota en las figuras que son las encargadas de dar ese toque de generación, picardía y fútbol vertical con sabor a gol. Hablo de Teófilo, de Díaz y de Cantillo. Y podríamos seguir analizando nombre por hombre y llegaremos a la conclusión que, evidentemente, existe ese apagón físico y ese apagón de ideas. Hoy, el que luce en gran condición es Viera y, sobre sus hombros, manos y vuelos, descansan la mayoría de los puntos ganados en los empates. Una de las fortalezas de Comesaña con el Junior campeón fue la estabilidad de la nómina grande, de la nómina titular y de la habilidad con que manejó el “equipo alterno” y el “equipo alterno más juveniles”. Es posible que con los cambios mezclados que ha ensayado Suárez ese “team work” o trabajo de equipo se haya perdido.

Descartemos que haya problemas dentro del grupo con respecto al técnico. Si así fuera, lo más fácil es perder, en lugar de empatar, y el técnico Suárez ya se hubiera ido hace ratos.

Mi óptica personal es que Junior y Medellín, que jugaron hasta el 17 de diciembre y después arrancaron a jugar Copa Libertadores, no bien comenzado el año, están sintiendo el esfuerzo sostenido que casi no ha parado. Además, el Junior, a mediados de enero, jugó y ganó la Superliga ante el Deportes Tolima en plena temporada.

No obstante Junior arrancó muy bien la Liga. Ganó cinco partidos de seis con cuatro victorias al hilo y un empate. La otra cara apareció con las derrotas en la Libertadores y cuando se comenzaron a jugar los dos torneos moviendo alineaciones una y otra vez.

A pesar del panorama, donde como digo caben todas las teorías y los diagnósticos, empatar será mejor que perder. Esa suma de puntos, 11 en total, más las seis victorias, cinco de ellas al comienzo de la Liga, le han dado al Junior la posibilidad de jugar la postemporada de la Liga. Junior nunca ha salido del G8 y se ha movido entre la 1ª y la 7ª posición. Hoy es tercero y es, junto con Tolima y Pasto, los escoltas del líder Millonarios.

El fenómeno de la “empatitis” no es de propiedad exclusiva del Junior. En la Liga hay 61 empates contra 66 victorias locales y 40 victorias visitantes. Fastidia empatar tanto, pero en la Liga los 61 empates son un nuevo record para torneos cortos. Y contando. Los mayores aportantes son Junior con 11 y Santa Fe con 10 empates. Junior clasificado, Santa Fe eliminado hace ratos.

Ayer en el aeropuerto de Barranquilla, antes del juego, hablaba con pasajeros sobre los puntajes del torneo. Esos 29 puntos que tiene el Junior hoy son perfectamente deseados por equipos como Nacional, Medellín y el propio Santa Fe que están por fuera del Grupo de los 8.

Es real, pero ciertamente el sabor insípido del fútbol del Junior de hoy día contrasta con el número de puntos reunidos que lo tienen listo para los cuadrangulares.

A pesar de todos los partidos deficientes y de los conceptos que, como he dicho, caben todos, lo que me preocupa es que estemos haciendo un velorio sin el muerto. Porque a pesar de los pesares y de las frustraciones y de querer ver al Junior del año pasado, este Junior de hoy está vivo y va a jugar las finales otra vez…

 
Un Junior sin gol

Sopesemos con calma y buena letra lo que está pasando en Junior. Si comparamos Técnico vs. Jugadores podemos achacarle al DT Suárez la dolorosa eliminación en Copa Libertadores y destacarle la 2ª posición del equipo en Liga Águila si queremos ser lineales en eso. A los jugadores, sobre todo al circuito ofensivo, le cabe toda la responsabilidad de no poder anotar un triste gol en Copa y haber bajado el promedio de los mismos en Liga. Si vamos al extremo podríamos hacer un interrogante estrafalario, salido de todo contexto, ¿cuántos goles ha botado Suárez? O ¿cuántos goles ha evitado? Esto para señalar lo más elemental. Es que Suárez no juega. Los que juegan son los jugadores así suene a redundancia.        Él trabaja, monta y proyecta una alineación y la acompaña hasta la raya. No entra. Suárez les ha dado oportunidad a todos. Unos más, otros menos. Por el único jugador que podríamos preguntarle es por James Sánchez que, después de ser figura el año anterior, ha sido olvidado, aunque ahora esté lesionado.

Junior está invicto en la Liga y ha perdido todos los juegos en Copa. Esto último se remarca más porque es terrible. Impensado. Lo del invicto y segundo lugar en la Liga no cuenta para algunos porque se ha empatado demasiado. Junior empata demasiado porque el circuito ofensivo se quedó seco, sin goles y empata gracias a Viera y al circuito defensivo aun con jugadores de bajísimo nivel hoy como Cantillo y Narváez y la pareja de zagueros centrales en la que no se ha podido consolidar una dupla con Pérez como líder.

Junior ha sido un equipo goleador siempre. Me di a la tarea de analizar los datos de DATAFactory, el servicio internacional de estadísticas que tenemos contratado en DIARIO DEPORTES buscando razones de la sequía.

En Copa Libertadores en el partido Junior 0 x Palmeiras 2, el equipo rojiblanco hizo 15 disparos buscando el arco. No anotó ningún gol. Ese día jugaron titulares, y después entrando, Sambueza, Matías, Díaz, Gutiérrez, Hernández, Hinestroza y Ruiz. En San Lorenzo 1 x Junior 0 los remates fueron 12 sin goles. Jugaron Matías, Sambueza, Díaz, Ruiz, Hinestroza y Moreno. En Melgar 1 x Junior 0, los remates fueron 9. Todos estériles. Jugaron Matías, Sambueza, Díaz, Teófilo, Hernández, Hinestroza y Rangel. Y en Palmeiras 3 x Junior 0, Junior remató 6 veces a puerta sin anotaciones. Actuaron Hernández, Sambueza, Díaz, Teófilo, Hinestroza, Rangel y Moreno. Jugaron todos los volantes y delanteros con posibilidad de anotar goles. Ninguno pudo.

En la Liga Águila, en los 9 empates, Junior remató 85 veces al arco para hacer 10 goles y conseguir 9 puntos en 9 partidos. Mientras Germán Cano ha anotado 15 goles y Aristeguieta y Dinenno 10, los goleadores del Junior son Sambueza e Hinestroza con 3 cada uno. Después, Díaz, Narváez, Piedrahita, Rangel y Torres han anotado 2 cada uno. Y con 1 gol están Fuentes, Gutiérrez, Ruiz, Matías, Hernández y Teófilo. Pobre de solemnidad. Los goleadores de raza que hemos tenido brillan por su ausencia.

En el fútbol se gana con goles. No hay otra fórmula. Sólo se gana con goles. Y los técnicos no hacen goles.

Y antes que me digan que no defienda a Suárez sé, perfectamente, que el primero que se va es el técnico, pero, de verdad, ¿ustedes creen que Suárez es el único responsable de la palidez goleadora que nos golpea?...


Este Junior de pesadilla

Lo más normal que puede pasar es que, ante la debacle del Junior en Copa Libertadores, se pida la salida del DT Luis Fernando Suárez. Hace un tiempo que me convencí que, en los éxitos y fracasos, la responsabilidad es compartida entre el técnico y los jugadores. Es posible que muchos de los hinchas, golpeados por la más triste de las campañas, estén pidiendo, como casi siempre, la salida de Suárez, que se traiga a Comesaña y asunto arreglado. No voy a polemizar sobre eso porque es lo que se estila en el fútbol del mundo. No hay resultados, el técnico se va, los jugadores se quedan. Pero de verdad, ¿los aficionados creen que la responsabilidad de semejante humillación es absoluta del técnico Suárez?

Estoy viendo la alineación con la que el Junior fue campeón en diciembre pasado en Medellín de la mano de Comesaña. Aquella tarde noche llena de emociones, que rayaron en el paroxismo, el equipo barranquillero alineó a nueve jugadores que actuaron esta noche en la goleada en contra vs. Palmeiras en Sao Paulo. Hablo de Sebastián Viera, Marlon Piedrahíta, Jefferson Gómez, Rafael Pérez, Luis Narváez, Víctor Cantillo, Luis Díaz, Teófilo Gutiérrez y Fabián Sambueza. De aquella alineación no estuvieron hoy, Gabriel Fuentes (suspendido), James Sánchez (lesionado), Jarlan Barrera (en Rosario Central) y Yony González (en Fluminense). Los mismos jugadores que jugaban como los dioses y que eclipsaron a los demás en la prensa deportiva y en la cátedra. Los mismos que jugaron la final de la Copa Suramericana y los mismos que ganaron la octava estrella.

Pero, ¿por qué el Junior actual no juega como el que fue campeón siendo la misma nómina? Mi concepto es que con Comesaña había una caja de cambios llamada Jarlan Barrera. Junior históricamente ha basado su juega con un volante 10 clásico. Hablo del Pibe Valderrama, Giovanni Hernández, Víctor Pacheco, Nene Mackenzie, Pato Gasparini, Marquinho, el maestro Alfredo Arango, Carlos Babington y, un poco más atrás, Dida.

A pesar de toda la historia de encuentros y desencuentros con Jarlan en el último tiempo, por su decisión de quedarse con sus derechos y marcharse, con él el fútbol fluía. Explotaba la velocidad de Díaz, la habilidad de Teófilo, y en Cantillo y James encontró socios para la generación de ese fútbol maravilloso que hoy extrañamos.

La ausencia de Jarlan llevó a buscar un volante 10 clásico y se trajo a Matías Fernández. La idea era congruente con la necesidad de llenar ese vacío y de tener la caja de velocidad que no es otra cosa que aquel jugador que maneja los tiempos del partido. Cuando hay que acelerar, cuando hay que bajar la velocidad, cuando hay que enfriar, y cuando hay cerrar el juego. Hasta ahora es un fracaso. A pesar de saber que jugaba poco en México y de no tener una buena condición física que sólo daba “para que jugara 20 minutos” se trajo por un pedido expreso del DT Suárez y así lo dijo Antonio Char cuando dio la noticia al periodismo.

Siempre me quedó la sensación que Matías se contrató a pesar que en la nómina estaban Sambueza, Hernández, Torres y hasta el propio James que podía hacer la posición en caso de necesidad. Creo que el caso Matías fue el punto de quiebre. Junior había comenzado muy bien el año jugando con la misma vistosidad de la liga anterior, le ganó la Superliga al Tolima, ganó tres partidos consecutivos y, a partir del juego vs. Rionegro la noche del debut de Matías, algunas cosas fueron bien evidentes.

Junior pasó de ganar sus juegos a empatarlos casi todos y la impronta de equipo goleador se fue quedando a la vera del camino hasta el punto de no poder anotar un solo gol en los cuatro partidos perdidos de Copa Libertadores. Para decirlo como ya lo dijimos, Junior comenzó a desmoronarse hasta caer por el barranco la noche de este miércoles de eliminación.

Junior va bien en la Liga Águila, no va a salir del Grupo de los 8, le restan sumar 4 puntos de 18 para clasificar y estará listo para pelear por retener el título. Pero, lo visto en Copa Libertadores, las cuatro derrotas sucesivas con 0 goles anotados y 7 recibidos no dan, a sol de hoy, para pensar que eso pueda ser posible.

El Juniorismo está herido en su amor propio. Ser últimos en el grupo sin victorias, sin goles, sin puntos y eliminado no dan margen como para pensar que el equipo esté listo para pelear la novena estrella.

Ojalá, pero habrá que mejor mucho. Comenzado por regresar a su identidad que no es otra que el fútbol bien jugado, vistoso para la tribuna y con gol. Don Fuad está cabrero. Eso me aseguraron…


Junior, esta noche es la noche

Francisco Maturana nos comentó, alguna vez, que en el fútbol hay que demostrar que eres el mejor cada día. Desde entonces he tenido como lema que el fútbol es como la vida. En el transcurrir de nuestra existencia, las personas exitosas tienen que demostrar ser mejores cada 24 horas. Es una competencia a veces feroz, consiente o no, pues así no lo queramos la misma sociedad nos incita a competir. De la misma manera, en ese estado de ser más y mejor, los actores del fútbol o de la vida reciben salarios por encima del común. En el fútbol no es solo por encima del común, son verdaderas fortunas. Las mismas se les paga a los “cracks” para que el equipo gane cosas. Entiéndase por cosas, logros, títulos que llevan felicidad a la hinchada y a los dueños que arriesgan millones para tener el honor ser campeones.

Lo digo hoy, cuando Junior tendrá un partido de alta exigencia con Palmeiras en Copa Libertadores. Un nuevo desliz llevará al Junior a ser eliminado de la competición trayendo con ello la pérdida de una oportunidad, la desazón de la hinchada, el “malaya sea” de los dueños y la señalización de los responsables. Por lo general el más criticado es el técnico, pero hace bastante tiempo entendí que, en las victorias o derrotas, la responsabilidad es compartida entre el DT y los jugadores.

En situaciones como las de hoy es bueno recordar que ser jugador de fútbol profesional no es la simple acción de firmar un contrato. Se es profesional por que se conocen los secretos de la profesión y porque el nivel del contratado está por encima de la media.

Esta noche, si bien el Junior ha perdido los tres juegos en los que ha enfrentado a Palmeiras en Copa, la situación del equipo brasilero no es la ideal. Viene de perder 1x0 con San Lorenzo en Copa y de perder la Semifinal del Torneo Paulista con Sao Paulo con dos partidos 0x0 y penales 5-4. 270 minutos sin anotar un gol en los tres últimos partidos. Justamente el mismo número de puntos que tiene Junior en Copa sin anotar con tres derrotas consecutivas.

Todo este planteamiento lo hago para recordar al plantel del Junior que los excelentes contratos que firman son para ganar cosas, para avanzar en los torneos y que, si de pronto no ganan esta noche y nos eliminan, es algo que será un fuerte golpe para el sueño de la hinchada y de los dueños de ganar una copa internacional.

Después de perder tres partidos consecutivos con Palmeiras, San Lorenzo y Melgar, y de no poder anotar un solo gol en Copa Libertadores, lo menos que debe hacerse es ganar. Porque si no es así, la eliminación será bien dolorosa. Y costosa…


Un junior desmoronado

Junior está viviendo una situación bien curiosa. Líder invicto en la Liga Águila y último en la Copa Libertadores con todos los partidos perdidos y ningún gol anotado. Cuando los mensajes que recibía me hablaban de crisis me negué a aceptarlo por la dualidad del presente. El juego ante Melgar, la pobre derrota 1x0, le puso el sello de la realidad a ese pensamiento. Es que el Junior campeón en diciembre y finalista de la Copa Suramericana no se parece en nada al actual. Y digo actual porque el Junior de Suárez comenzó con esa cadencia, con ese fútbol, que encantó a los de aquí y a los de por allá. Y con esa forma bacana de jugar ganó tres partidos consecutivos. Después, cuando llegó Matías Fernández algo comenzó a ir mal. El 5 de febrero escribí la columna “Matías Fernández, 13 años después” donde hablaba del presente nada halagador del chileno después de investigar partido tras partido su paso por el Necaxa mexicano y mirando que una cosa fue el Matías del 2006 y otra el Matías del 2019. No fue una adivinanza, ni una suposición, fue una investigación. Sin embargo, Junior decidió hacer el negocio por 1.1 millones de dólares.

Escuchaba a los muchachos de Emisora Atlántico hablar que el bajón en fútbol y goles del Junior comenzó con la aparición de Matías en las alineaciones. Después de ganar tres partidos consecutivos, Fernández debutó ante Rionegro, jugó 30 minutos e hizo el gol del empate en el instante final. La alegría desbordante de la hinchada, de aquella noche, dista mucho del pensamiento de los mismos aficionados que lo fueron a esperar al aeropuerto. El haberle abierto una plaza para que jugara (cuando no está bien físicamente) ha incidido para el Junior no solo se fuera desmoronando en su fútbol sino en su frecuencia goleadora. Es que con Jarlan Barrera el equipo tenía caja de velocidad, con Matías no. Con Sambueza en el inicio del campeonato se tuvo, pero trabajar teniendo al lado a Matías no le ha convenido. Es que, de verdad, cada vez que el chileno juega el Junior sólo tiene 10 jugadores.

La cara sonriente del DT Suárez se ha transformado también. De gozar los partidos ha pasado a sufrirlos. Algo pasa en el equipo. Algo no está bien y se nota a leguas.

Cosas han cambiado en la mecánica de juego. De un 1-4-3-2-1 o 1-4-3-3 de Comesaña se pasó a un 1-4-2-3-1 de Suárez que, con el correr de los partidos y a pesar de no perder en Liga se volvió problemático en defensa e ineficaz en ataque.

Es que este Junior de ahora, el que acabamos de ver en Copa Libertadores en la noche de Arequipa, es ineficaz. Creo que el propio Suárez lo comentó en una de las ruedas de prensa.

El fútbol del Junior del año anterior fue destacado y admirado por la prensa y la afición del país. Eso le hizo convertirse en favorito y el equipo no fue inferior al compromiso y fue campeón. Por eso hoy, la gente extraña ese fútbol cadencioso, genial, entretenido, bien jugado y eficaz que practicaba de la mano de Comesaña.

Pero somos líderes de la Liga. Sí, pero de ganar tres partidos consecutivos pasamos a ser un equipo que no gana, tampoco pierde, pero es el que más empata en el torneo y de ser de los más goleadores pasó a sufrir para poder anotar un bendito gol. Jugando con equipos chicos en casa pudimos ser líderes cuatro veces y se empató. En el Metro se perdieron 8 puntos valiosos  con el colero de la Liga (Águilas), con el último del descenso (Unión), con el Bucaramanga (cuya mejor ubicación ha sido la posición 13) y con Envigado (de los equipos de mitad de la tabla para abajo).

De verdad, el Junior de hoy es un contra sentido. En Liga es líder y eso es maravilloso. En Copa estamos a cuasi eliminados y es terrible. En fútbol distamos mucho de aquel que ganaba y encantaba y eso es decepcionante.

Por qué será que pudiendo saber lo que pasa con cada jugador que se trae, porque en la red Internet está todo, los señores Char se dejan meter semejantes goles. El Mudo, Alvez, Matías. En dólares, 800.000 + 3.800.000 + 1.100.000. Mucho billete perdido.

A mejorar y a pelear la Liga porque a la Copa Libertadores la hemos visto pasar volando… 


Dilia Esther Bolívar

Murió Dilia Esther Bolívar, mi comadre. Estábamos a la espera mientras el cáncer de mama le hacía metástasis. El cáncer no tiene compasión. Y la muerte puntual tocó a su puerta. Periodista deportiva. A los deportes llegó cuando aún estaba en la universidad. Desde entonces la vimos crecer, prepararse, y desarrollar su carrera y su vida. Excelente persona, denodada mujer, madre extraordinaria. Dilia Esther encarnó lo que es una buena persona, una buena amiga, una buena compañera. Guerrera de la vida de mil batallas. Hija de madre soltera, estudiante meritoria, universitaria con todos los sacrificios habidos y vencedora de todos los obstáculos. Su risa, su voz, su saludo cariñoso, su puntualidad, su organización, su preocupación por el uso del idioma y del buen escribir. No hubo evento deportivo en nuestra ciudad en los últimos 20 años en que no estuviera Dilia Esther con Sandra Gómez, con Luzmila Torres. Le ganó a la vida mientras caminaba derrumbando obstáculos y la cruel enfermedad ha dejado inconclusa la crianza de sus hijas Valentina y Valeria. He llorado amargamente en esta fría Bogotá recordando el día que hicimos una “vaca” para que pagara su derecho a grado y salió disparada a la universidad impulsada por las alas de su corazón y el día que llegó feliz porque, por fin, había podido comprar una nevera a su mamá. Es que la vida a veces se ensaña con personas maravillosas como si quisiera probar de qué están hechas. Los amigos se van convirtiendo en parte de nosotros por lo que, al morir, se muere también algo a quienes nos quedamos. Dilia Esther era muy joven con sueños y metas por cumplir. Por tanto, hoy le he vuelto a preguntar al buen Dios por qué pasan estas cosas. Es la vida, la vida que sólo es una brizna, un soplo, un instante…


Queiroz y un diagnóstico

Debutó Carlos Queiroz con la Selección Colombia y se notaron cosas que ya van teniendo su sello. Comenzando por el cambio del tradicional 1-4-2-3-1 en la victoria sobre los japoneses al 1-4-4-2 de la derrota ante los coreanos. Este último módulo es el que más utilizan los técnicos portugueses. La utilización de dos puntas Zapata-Morelos será el comienzo, con toda seguridad, de la discusión de si es mejor dos puntas o uno. Habrá quien invoque otra vez el cuento de los dos pianistas en una orquesta de que hablaba Don Pancho Villegas.

La utilización de Arboleda, Orejuela, Borja, Villa y Díaz es el anuncio que la nueva generación viene empujando. Arboleda tuvo responsabilidad en los dos goles coreanos y, sin embargo, tuvo la personalidad de ir a la zona mixta y habló con la prensa. Lo de Orejuela y Borja que fueron “sorpresas” le indició a Queiroz que puede contar con ellos. Lo de Villa y Díaz resultó mejor que el pensamiento del más optimista. Con esos dos jóvenes el juego futuro por las bandas está asegurado.

Lo de Luis Díaz es de lo que más se habló durante y después de los dos juegos. Díaz se ha consolidado jugando en el perfil izquierdo. El guajiro es un todo en uno. Es fuerte, es rápido, es pícaro, tiene dribling, tiene amague sobre la carrera, domina el arte de las diagonales, es atrevido, es colectivo y tiene gol.

Díaz llegó a la selección de la misma manera como llegó al Barranquilla y al Junior. Con unas ganas insuperables, con la decisión que sólo tienen los irreverentes y atrevidos que confían en sus condiciones. En Junior y el Barranquilla jugó y se quedó. Con Colombia pasará igual. El ojo de Queiroz no se equivocó y el conocimiento que Arturo Reyes tiene de él fue un buen soporte.

El jugador del que más se habló en el Mundial de Rusia fue del volante sobre la izquierda porque no se tuvo. Muriel salió en auxilio de Pekerman. Es que se extrañó a Edwin Cardona que se adecuó a ese lugar cuando siempre fue un volante creativo clásico. Con Díaz se da la solución al tema como con algunos otros.

Que ha sido muy difícil conseguir un lateral derecho que esté cuando Arias no pueda. Orejuela apareció cuando, incluso, la cátedra arrugó la cara por su convocatoria. Lo mismo pasó con Borja con el lateral izquierdo y el día que sea convocado Fuentes pasará igual.

Supe, de muy buena fuente, que Queiroz vio los cuatro partidos que dirigió Reyes y, desde entonces, comenzó, con su cuerpo técnico, a seguir jugadores que suman medio centenar.

Estos partidos eran exámenes para diagnosticar cosas, para mirar otras y para probar dentro del grupo qué clase de persona es cada jugador. Y uso palabras de Campo Elías Terán: algunos sumaron millas rumbo a la Copa América de Brasil. Otros las restaron…


Balanta

Estaba pensando en el tema de Deivy Balanta y la declaración del DT Luís Fernando Suárez sobre el cambio del zaguero central, después de una toma de decisiones equivocada que costó el empate vs. Unión, y la explicación de haber pensado en la persona antes que en el jugador y del pensamiento sobre “que si lo hubiera dejado Junior hubiera perdido”. Es razonable tanto su pensamiento como su decisión. Muy humanas, ambas. El ejercicio de la vida pública se volvió complicada por el exacerbamiento de los dimes y diretes, matizados por agresiones, maledicencia y malquerencia, que se ejerce en las redes sociales. Sí alguien hace que su vida gire alrededor de las redes creará su propio infierno. Casos, como los de Balanta, han existido en el fútbol y no será ni el primero ni el último.

En el Junior tuvimos jugadores que tuvieron, en un momento de sus carreras, a la tribuna en contra y, con decisión, revirtieron esa situación. Lucho Grau, Kiko Barrios, Rolando Campbell, William Rico, José Angulo y otros tantos pudieron superar el rechazo con mente fuerte y la decisión de mejorar a diario.

En Medellín hubo tres casos que se pueden tomar como paradigmas de los jugadores que pasaron de ser rechazados a aceptados. Aquivaldo Mosquera en Nacional y Jackson Martínez y Pipe Pardo en el DIM sufrieron la impiedad de una tribuna que los rechazó a ultranza. Después, los tres ganaron títulos y jugaron en el exterior y fueron miembros de la Selección Colombia. Aquivaldo jugó en México y España. Desde la tribuna le gritaban “Aguinaldo”. Jackson en Portugal, España y China y ha vuelto a Portugal buscando un segundo aire en su carrera. A Pipe Pardo, le decían “Pipetardo” y después jugó en Portugal, Grecia, Francia y hoy está en México.

Hay que hacerse fuertes en los momentos de crisis. Los errores sirven para corregir y mejorar. Aquí pudiera seguir haciendo listas y listas de rechazados que se volvieron ídolos. La fórmula es una sola: seguir adelante, corregir, mejorar, y ser fuerte mentalmente. Sume todo eso y verá los resultados.

Estoy seguro que los técnicos que ha tenido Balanta le habrán hablado, le habrán aconsejado y le habrán dado la oportunidad de jugar. De ahí en más todo es responsabilidad de él. No puede jugar con guarda espaldas ni con el sicólogo Camacho al lado. Es él y sus circunstancias. El fútbol es colectivo pero su base es la individualidad puesta al servicio de la nómina de once.

Entiendo el manejo del Profe Suárez. Cuando sacó a Balanta alguien me dijo que “lo había lanzado a los leones”. La explicación que dio el técnico del Junior fue diametralmente opuesta. Lo sacó para protegerlo y para evitar una derrota pues Balanta había quedado “choqueado”. Todo depende de la manera cómo se mire.

En todo caso, el único que podrá solucionar su nivel de juego y el único que podrá hacerse seguro y dar garantías a la zona defensiva es Balanta. Y sin acelere. En el fútbol, el pensamiento es primero a la toma de decisiones y a las acciones posteriores. El actuar sin pensar, por estar cargado de nervios, lleva a cometer errores. Como el del domingo…


Balanta y la toma de decisiones

Extrañé no estar en Santa Marta en las cabinas del estadio transmitiendo Junior 1 x Unión 1. Extrañé los grupos maravillosos de periodistas y narradores que tuvimos en Caracol Radio. Ya no es el Eduardo Santos, pero la gente y la tambora le da un aire especial al Sierra Nevada. Esos partidos tienen un sabor diferente. Son disputados, peleados, ríspidos. El de ayer fue así. Me extraño sí, que el Unión hiciera tiempo después del empate. Aparecieron “lesionados”, con “calambres”, en fin. Pensé que Unión iba a tratar de pasar de largo, pero no lo hizo. Respetó al Junior.

El juego iba camino de ser un triunfo del Junior 1x0. A los 31:43 ST, Junior estaba subido a 30 metros del arco de Viera. Tres cabezazos, en medio del agrupamiento de jugadores de ambos equipos, terminó con un mal cálculo de Balanta, que era el último hombre, y el balón lo sobró por encima. Se dio media vuelta y Márquez lo fue a presionar. Visto en la pantalla la solución era “despeje el balón”, fuerte si se quiere, envíelo a la tribuna si está urgido. Visto a la luz del acontecimiento Balanta tomó la decisión más complicada: regresar el balón a Viera con un golpe de cabeza tan incómodo como imposible. Para completar la pésima decisión, el cabezazo fue defectuoso y Márquez les ganó la posición ofensiva a ambos. Balanta detrás de él, Márquez en el medio y Viera a su encuentro. El arquero Juniorista se arrojó, metió la mano, y no encontró el balón sino el pie derecho de Márquez. Penal pitó John Ospina.

No es la primera vez que Balanta se ve inmerso en este tipo de decisiones y errores. Alguna vez pedí que trataran de ayudarlo desde el punto de vista de “los nervios” pero, él debe poner de su parte para mejorar en ese aspecto. Estoy seguro que todos los técnicos que ha tenido le habrán hablado de ello, pero el dueño del cerebro y del sistema nervioso es él. Una posición, como la de zaguero central, exige tener temple y nervios de acero.

Y la pregunta de todos. ¿Si Rafael Pérez estaba en Santa Marta por qué no jugó? Lo que supe es que no se le quería recargar de trabajo después que reapareciera en Copa Libertadores jugando 90 minutos. Tal vez, pienso yo, para que no pasara lo que ya ocurrió con Jefferson Gómez.

Aparte de eso, algo no está bien. La solidez con que el Junior comenzó el torneo se ha venido deteriorando. El equipo no pierde, pero tampoco gana. Los ahorros del arranque han servido, pero tuvo cuatro oportunidades para ser líder y no fue posible y ahora no es ni 2º, ni 3º, sino 4º. En los últimos 7 juegos ganó 2 y empató 5. En los últimos 6 juegos sólo pudo anotar 2 goles incluyendo Libertadores en la que jugó 2 partidos y perdió 2 sin anotar y recibir 3 goles en contra.

Con 20 puntos al Junior le restan 10 (de 30 que faltan) para clasificar a la postemporada. En eso no habrá problemas, pero el equipo tiene un plantel para no sufrir ni para dejar de ganar de la noche a la mañana…


Un Junior caído en la ineficiencia

Hace poco, aceptaba aquello que “si no puedes ganar empata” recordando a José Varacka. Lo traía a colación por los cuatro últimos empates del Junior. Tres en casa y uno por fuera. En Liga el equipo barranquillero tiene 19 puntos, es tercero, y siempre ha estado en el Grupo de los 8 en las nueve fechas jugadas. Tiene, además, una diferencia de goles de +6 (14-8). Es un buen presente. En Copa Libertadores es diferente. Ya perdió 2x0 en casa con Palmeiras y acabamos de perder 1x0 con San Lorenzo en Buenos Aires. En Copa nos va como a ratón de ferretería. Si unimos los últimos cinco juegos en Liga y Copa comenzamos a ver una deficiencia que ye nos debe preocupar. Junior hace cinco partidos que no gana. En esos cinco partidos ha anotado sólo un gol y recibido 3. Y está cayendo en algo que, a mí, particularmente me alarma, y es cuando los equipos comienzan con las rachas de no ganar. Y Junior, después de vencer al Tolima 2x1 en Ibagué, ha visto pasar seis partidos con un solo triunfo 1x0 sobre el Caldas en Manizales. Y para que el dato se vuelva más acucioso, en cuando a mirar qué pasa, salta a la vista que, la última vez que ganó en casa, fue en la tercera fecha cuando venció 3x2 al Medellín y estoy hablando del 2 de febrero. Ha pasado mes y medio desde entonces.

A esto hay que agregar las expulsiones que han dejado al Junior en inferioridad numérica. Lo de Gabriel Fuentes es para abocarlo ya. En un poco más de un año ya elaboró la fama de piedra fácil y ha acumulado expulsiones a las que no le encontramos razones. En la presente temporada ya fue expulsado ante el Medellín a los 31 minutos de juego y anoche, ante San Lorenzo, dejó a Junior con 10 jugadores desde el minuto 28 por un incomprensible y absurdo codazo en la boca al lateral Damián Pérez cuando la pelota ya había salido y le correspondía al Junior.

La otra expulsión que pesó anoche fue la Teófilo Gutiérrez que privó al equipo de su presencia en los 90 minutos por haber sido tarjeteado de rojo en el juego previo ante Palmeiras. Otra expulsión sin sentido por doble amonestación a los 30 minutos del segundo tiempo.

En el empate 0x0 con Bucaramanga en casa acepté que esos puntos que se suman, cuando no se puede ganar, también sirven para clasificar. Lo que me preocupa es que ganar un partido de seis no es bueno ni jugando chequita. Anotar un gol en cinco partidos con un fútbol ofensivo como el que practica Junior también preocupa por deficiente. Y bastante.

Haber tenido la oportunidad de ser líder en tres fechas diferentes con equipos de pésimo rendimiento jugando en casa y haber cedido tres empates y perdidos 6 puntos tampoco es bueno. No habla bien del linaje del equipo así se hubieran sumado tres puntos que nos mantienen 3º.

No pudimos ganarle ni a Rionegro, ni a Envigado, ni al Bucaramanga en casa, perdimos con Palmeiras en el Metro y volvimos a perder ante San Lorenzo como visitante. De esos cinco el único con buen presente es Palmeiras. De resto son equipos que han merodeado la última posición e incluso cambiado de técnicos.

Anoche Junior le salvó el puesto al DT Jorge Almirón en San Lorenzo. Le habían llevado la carta de despedida al estadio. No es bueno que nos digan que somos expertos en levantar equipos moribundos. Eso no se ve bien en un equipo grande como el nuestro.

Y antes que se armen las discusiones. No nos centremos en que el tema es del DT Suárez. Las expulsiones son responsabilidades individuales. Los goles que se botan también. Que el técnico tiene responsabilidad, sí. Pero el técnico no juega. Prepara y hace la alineación pero se queda en la línea. Los titulares son titulares, lo suplentes son suplentes. Nada raro ha hecho sino poner a jugar a los que deben jugar. Es una responsabilidad compartida, sí. Pero el técnico no es el que se hace expulsar o el que bota los goles.

Todo arrancó bien. Procuremos que siga bien… 

La Colombia de Queiroz

Ayer lunes, a las 11:00 AM, quedó abierta la temporada de elucubraciones, dimes, diretes y suposiciones, de los quizás, de los tal vez, de los de pronto, en torno a la Selección Colombia y a su nuevo DT Carlos Queiroz en el camino rumbo a Catar 2022. También se abrió la puerta para las chivas que se lanzan y son y las chivas que se publican y no son. Se abrió el espacio para un pajarito me dijo, una fuente de alta confiabilidad me confirmó, o una persona cercana a Queiroz me comentó. También para hacer alineaciones previas a los partidos que no lo serán o para acertar, que fue lo menor, en la feria de pronósticos en la historia anterior con Pekerman.

Cosas nuevas se vieron en la rueda de prensa para la primera convocatoria oficial del portugués. La puesta en escena a través de un video que abrió la reunión ante los medios de comunicación y las respuestas afables del estratega a todas las preguntas hicieron un buen ambiente. Ya quedó establecido, y es un cambio que se sentirá de aquí en más, que las convocatorias se darán a conocer con 7 días de anticipación a las concentraciones. Eso cambiará, con seguridad, las concepciones de los programas y de las columnas periodísticas. Antes adivinábamos o dábamos palos de ciego y la polémica se volvió permanente con las listas de antes y la lista verdadera de después. Y algo que se notó también. La lista es de 23 para cada convocatoria. Los llamados de 26, 27 o 28 de momento no serán.

De los 23 llamados hay 12 que no estuvieron en el Mundial de Rusia. Quiere decir que no están 11 de ellos con recorrido e historia en nuestro seleccionado. Es posible que habrá quienes no volverán dejando cerrada su historia con la camiseta amarilla. Hablo, por ejemplo, de Christian Zapata y Abel Aguilar.

Los “nuevos” no fueron sorpresa. Ya con el DT Arturo Reyes tuvieron su oportunidad. Comenzando por Luis Díaz, uno de los mejores jóvenes de la actualidad, o Sebastián Villa que brilla en Boca Juniors.

En mi caso extrañé no ver en la lista a JG Cuadrado (que se recupera de una operación en rodilla izquierda), Bacca, Borja, C Zapata, Aguilar y Sánchez. De los nuevos a Borré.

Y para los que me preguntan por los jugadores del Junior. Además de Díaz, hay tres más con todos los méritos para ser convocados. Víctor Cantillo (el mejor pasador de la Liga), Gabriel Fuentes (toda una revelación el año pasado) y Marlon Piedrahita. La calidad de ellos está a la vista. Y si me animan a la polémica les diría, por ejemplo, que no creo que Helibelton Palacios sea de mejor nivel que Piedrahita que fue distinguido como el mejor lateral derecho por CONMEBOL.

En fin, comienza una nueva era (para no llamarlo proceso que anda devaluado) con un técnico de talla mundial y un grupo de jugadores de alto rendimiento con el apoyo económico eficaz de la federación. Siento, de verdad, que no hay ninguna razón para que no sea exitosa…


Colombia y Queiroz
Junior y Suárez

Hoy comenzará la nueva era de Queiroz en la Selección Colombia. Inmediatamente entregue la lista de los jugadores convocados, para la fecha FIFA de finales de mes, comenzará el debate de siempre sobre los llamados y los ausentes. Por lo general, de los que más se habla es de los ausentes y de los nuevos considerados sorpresa. Es posible que el Junior vuelva a tener más de un convocado gracias al extraordinario momento de sus jóvenes. Hablo de Víctor Cantillo, Luis Díaz y Gabriel Fuentes a los cuales se les pidió papeles y se le expidieron visas para la gira por Japón y Corea del Sur. Los tres están con Junior en Buenos Aires para el juego vs. San Lorenzo en Copa Libertadores. Mientras eso pasa, volvamos al equipo amado.

Después del juego del Junior vs. Bucaramanga volví a experimentar el juego mental del vaso medio lleno o medio vacío. Hablo sobre la posibilidad que, por tres veces, ha tenido el equipo Tiburón para ser líder de la Liga.

Pudo ser líder en la 5ª fecha sólo pudo empatar en casa 1x1 con el colero Rionegro. En la 7ª igual y volvió a empatar 0x0 con Envigado otro de los equipos que merodean la parte final de la tabla de posiciones. Y acaba de pasar con el Bucaramanga. El 0x0 lo privó de ser líder.

Junior ha perdido 8 puntos en el Metro ante equipos con problemas de resultados como los ya anotados más Santa Fe. Visto así es real.

Con ese panorama le hablé al DT LF Suárez sobre el dato y, de verdad, su respuesta fue el de una persona que no quiere que el pesimismo invada a su grupo. “Cuando las cosas no salen bien, es importante sumar”, me dijo. Me acordé de José Varacka y se lo hice saber. El Puchero siempre hablaba de eso. “Si no puedes ganar, empata”, decía. Es como lo que ya hablamos en el juego vs. Rionegro cuando recordaba que “el Junior es de tal jerarquía que, aun jugando mal, no pierde”.

A que voy.  A la segunda parte del diálogo. Suárez hizo cuentas y comentó “todos los puntos son importantes. Mientras jugamos la Libertadores estamos pendientes de la Liga en la que nos faltarían 11 puntos para clasificar”. Esos partidos de la Liga se juegan con alineaciones vario pintas. Algunos titulares, otros suplentes, otros juveniles. Sea quien juegue la meta es sumar así no se juegue tan bien.

Por eso, mientras yo planteaba lo del vaso medio vacío, Suárez contestó con el vaso medio lleno. Junior tiene 19 puntos. El número mágico hoy es 29 puntos para clasificar. Para asegurarse no depender de nadie hay que sumar 11 puntos más de 33 posibles (restan 11 juegos).

Junior rinde 70% en la suma de puntos. Con rendir 33% clasificará sin sobre saltos. Obviamente, Junior no es un equipo montado para rendir ese porcentaje tan bajo.

Quiere decir, para no dar más vueltas que si bien es cierto que el Junior ha perdido 8 puntos en casa a raíz de los 4 partidos empatados ante equipos de mitad de tabla hacia abajo (Rionegro, Envigado, Santa Fe y Envigado) no es menos ciertos que los 4 puntos ganados lo han mantenido en los tres primeros lugares del torneo.  

Y no es que nos estemos contentando con tan poco. Por supuesto que me hubiera gustado sumar de tres y no de a uno como pasó pero, de verdad, esos puntos que se ganan a contra mano cuando se tenía presupuestado ganar de a tres también suman y clasifican.

Como aquel punto que ganamos en Pasto aquella tarde del 2008 cuando Junior vencía 1x0 al equipo pastuso y, le empataron en el instante final 1x1. Llamé a mi compadre Ramiro Jiménez que estaba en al estadio y le comenté mi enojo y Ramiro mostró, esa vez, el vaso medio lleno. Me dijo “compadre, ¿y qué tal que ese sea el punto que nos salve del descenso?”

Junior se salvó del descenso ganando al Huila en Neiva y esos tres puntos, más el punto de Pasto, evitaron lo que hubiera sido el peor capítulo de nuestra historia. Esta vez no es tan dramático, pero, de verdad que, a pesar de querer ganar siempre, todo punto es valioso…


Un Junior que no fue el Junior

Que el Junior jugó bien pero que no pudo hacer los goles, me dicen. Otra vez me pregunto qué es jugar bien. Es la eterna disyuntiva entre jugar bonito y jugar bien. Inevitablemente hay que hacer comparaciones para llegar a una u otra conclusión. En mi caso, ni jugó bonito, ni jugó bien ante este bendito Palmeiras que nos tiene de soda. En la tercera confrontación histórica con ellos volvimos a perder como ya perdimos. Con goles de los brasileros 3x0, 3x1 y ahora 2x0 y con Teófilo expulsado como ya había ocurrido con Gutiérrez, aquí mismo, el año pasado. Nada nuevo. Tres partidos, con técnicos diferentes (Mendoza y Suárez) y adolecimos de lo mismo.

No hay ninguna razón para cambiar del fútbol ordenado, vistoso para la retina y con gol, por un fútbol combativo  de empujar, pelear, agarrar y dar zapato. Si el Junior es hoy el mejor equipo del país no es propiamente por hacer “football contact” sino por jugar al fútbol simple, de elegancia, de generación, de recuperación y administración y de goles. Todos ponderamos la sencillez y la solidaridad de este Junior que anoche no fue lo que, por naturaleza, es. Un equipo que juega al fútbol con una sencillez que lo hace grande. Anoche la ansiedad llegó y se quedó todo el partido del lado del Junior. De verdad, inexplicable por la clase de equipo que es.

Narváez es el prototipo del jugador incansable y combativo que suple algunas limitaciones con esa fortaleza y derroche físico. Anoche se pasó comenzando con el duelo con Felipe Melo que, igual que él, no rehúye combate alguno. Al minuto 10 del primer tiempo fijó su mirada en el balón mientras Gustavo le pasaba por detrás para anotar el primero gol. Al minuto 46 del segundo llegó a la carrera, volvió a fijar la mirada en el balón, y fue el lateral Marcos Rocha en el que se anticipó y anotó el segundo. Eso creo que nunca le había pasado. Y apostaría que no le volverá a pasar siempre y cuando no caiga en el roce antes que una buena marca.

El partido se recostó mucho en el circuito defensivo del Junior en el primer tiempo. El circuito ofensivo naufragó en la individualidad de Díaz (que hizo todas las vueltecitas e individualizó tanto que por momentos creí que no era él), el combativo e incansable Sambueza y el desdibujado Matías que evidentemente no está bien físicamente. Suponemos que sea eso porque, las dos veces que cobró tiros libres, no pudo pasar el balón por encima de la barrera. El damnificado fue Téofilo que estuvo sin conexión, aislado y sin entrar al circuito de juego. Y antes que comience la discusión por lo que es Matías Fernández hoy (ojo hoy) sería bueno pensar con quien lo podemos comparar de los volantes creativos históricos del Junior. Con Dida, con el Pibe, con Ferreira, con Giovanni, con Pacheco, con Mackenzie, con Jarlan,  con Babington, con Gasparini o con el maestro Arango. Los 10 en Junior han sido jugadores con historia que hicieron historia acá también.  Hasta ahora Matías el gol del debut y no más.

En el segundo tiempo el partido siguió igual. Palmeiras pensando y jugando. Junior corriendo con la ansiedad a cuestas. Se cambió el pensar por el acelere. No hubo el volante creativo cerebral que pudiera ordenar, parar o acelerar, y el desorden reinó. Tanto que, como castigo del mismo fútbol, recibió el segundo gol cuando el tiempo terminaba.

Hay quienes invocan que no hay “roce internacional” por la manera como se jugó anoche. La fortaleza de un grupo es el grupo. La solidaridad todo lo soluciona. Todo menos el fútbol individual. La individualización del juego es la cuota inicial para una derrota. Y pongo un ejemplo. Díaz fracasó, una y otra vez, en desbordar uno, dos, tres, dar media vuelta y tratar de volver a pasar por encima de todos los defensores. Inexplicablemente cayó en eso y es posible que los veedores internacionales que estaban en la tribuna hubieran provocado esa manera de hacer el fútbol cuando lo vinieron a ver fue, por lo contrario. Ahora, lo del roce es relativo. Teófilo es uno de los de mayor roce y anoche se hizo expulsar.

Las estadísticas del juego dicen todo. Junior remató a puerta 15 veces, pero sólo en tiro libre de Viera y un remate de Hinestroza se pueden catalogar como oportunidades de gol. Que Junior tuvo el balón el 61% del tiempo contra el 39% de Palmeiras y que hizo 334 pases contra 150 de los brasileros. La mayoría de los pases fueron corticos (de 20 centímetros que llamó yo) lateral o para atrás.

No hay ninguna razón para cambiar las formas y maneras de jugar sólo por hacerlo ante un equipo encopetado como el Palmeiras. Junior tiene que volver a “jugar su jugao”. Sin inventos individuales de última hora y sin combatir antes que pensar y jugar. El técnico se la jugó con su mejor nómina. Pero esa nómina no jugó como el Junior. Fue un Junior que no se pareció al Junior…

PD Ah, y Junior no perdió porque el cuarto árbitro Carlos Barreiro de Uruguay se equivocó al mostrar el cambio de Hinestroza por Serge y provocó la salida de Sambueza. Junior va a presentar una queja en CONMEBOL que quedará en eso, queja. Junior perdió por que no fue Junior.


Un Junior grande y ¿la hinchada?

Este es un tema manido y de nunca acabar. Estamos a las puertas del partido que enfrentará al Junior con Palmeiras, uno de los equipos más emblemático del Brasil, y otra vez tanto la administración del equipo como el periodismo pidiéndole a los aficionados para que compren una boleta. Es inentendible. El Junior actual es el campeón y el súper campeón del fútbol colombiano, acaba de jugar la final de la Copa Suramericana y hay que rogarle a la llamada mejor hinchada del país para que acompañen al equipo en el Metro. Perdónenme, pero es algo difícil de entender.

Como difícil de entender son las retahílas de excusas que siempre se dan. El Carnaval, la Semana Santa, la Navidad, las matriculas, los libros, la lluvia, los precios, los abonos caros, el perrito se enfermó y el pajarito voló. Siempre se habló de conformar un buen equipo, lo tenemos. De traer grandes figuras, se tienen. De darle oportunidad a los jugadores costeños, se tienen y de muy buena calidad tanto, que tres de ellos van a ser llamados a la primera convocatoria del DT Queiroz en la Selección Colombia. Ningún pretexto es válido.

Ni siquiera el de la televisión. Que ver el partido en TV en casa, o en un restaurante, o un estadero es sabroso. Sí que es lo es. Pero es diferente verlo en el estadio y decir yo estuve ahí. Y hablo, por ejemplo, en el caso de esta noche. Ir al estadio, llevar a la mujer, a los hijos, ir con los amigos, es algo inolvidable para todos. Hay partidos de partidos y este, frente al Palmeiras, es uno de ellos.

No puede ser que a las 12:00 del mediodía de ayer martes sólo se hubieran vendido 2.900 boletas sueltas más los 11.100 abonados (mayoría adquiridos por empresas). Abonos que se había presupuestado fueran 30.000 y con todas las comodidades y hasta financiado por Serfinansa con sólo presentar la cédula.

De verdad. Invoco a los aficionados a que den una sola razón para no apoyar al equipo de la única manera como pueden hacerlo: asistiendo al estadio.

El país entero habla del Junior. De sus figuras. De las inversiones. De su manera y forma de jugar. De sus goles. De su arco poco vulnerado. El país está en sintonía con el Junior y aquí, en la ciudad sede no hay manera que la gente pueda ir a apoyarlo en el emblemático estadio Roberto Meléndez que, en las transmisiones de televisión y fotos de los diarios, sólo muestra graderías vacías.

Cero carreta. Esta vez no se vale. Si usted es hincha del Junior vaya al estadio, apóyelo, es la Copa Libertadores. Pero, por encima de la Copa y del Palmeiras, es Junior…


Junior, ese fútbol bacano

Anoche se evidenció. La fortaleza del Junior es el grupo. Es la unión de las voluntades que desarrollan una idea táctica. Y un poco más allá el rendimiento físico y mental. Físico por la entrega generosa y mental porque no hay baches, ni desordenes en la construcción del juego. Los errores individuales son superados por las ganas de solucionarlo y por la solidaridad que es evidente. Que todos tiran para el mismo lado lo he escuchado cientos de veces. En el Junior es real. Luis Fernando Suárez tiene un camerino unido y centrado en conseguir los objetivos. Que el Junior es el mejor equipo del país en la actualidad es revalidado por cada partido que juega. Incluso el de Rionegro que jugó de manera deficiente y, aun así, no perdió. Es la jerarquía o las ganas. Lo uno o lo otro es evidente.

Anoche venció nuevamente al Tolima. Esta vez 2x1. El primer tiempo fue una muestra del fútbol simple, atento, y bien desarrollado. Sobre la condición futbolística de cada jugador hay un libreto a interpretar. Cada jugador, esta vez, sabe exactamente de sus fortalezas y de sus límites. Las individualidades juntas hacen un todo fuerte. Esa fortaleza y esa seguridad hacen que el Junior se monte en los partidos, tenga la posesión, y sobre esa posesión haga daño al contrario.

Aquí, sin embargo, creo que el primer tiempo de anoche debió terminar con una ventaja más holgada para Junior sobre el Tolima. La diferencia mínima no reflejó el dominio casi total del equipo barranquillero. Dominio con una alineación que armó Suárez pensando en lo que viene. Manejando los descansos y las recuperaciones. Jugar como se jugó y ganar como se ganó, peleando centímetro a centímetro y todos los balones, hasta los imposibles, con las ausencias de esta noche es admirable. Habla, no de las individualidades (que las hay de gran nivel), si no de la fortaleza. Junior es un equipo solidario.

Ese grupo solidario supo capear el mejor momento del Tolima cuando, para el segundo tiempo, Gamero hizo una doble modificación (Castro x Albornoz y Campaz x Gordillo). La salida de Gordillo era la declaración del DT samario de quemar las naves. Era todo o nada y eso se plasmó en los primeros quince minutos que le sirvió al Tolima para empatar el juego a través de Luis González.

Recordemos que, a pesar del dominio, Junior sólo terminó el primer tiempo 1x0 con gol de tiro penal de Luis Narváez (fortaleza mental, no se volvió a dilapidar esas oportunidades). El gol de “Cariaco” decretó el “game over”.

Sin embargo, y aceptando que algunos firmaban un empate, Suárez le contestó a Gamero con Díaz x Hinestroza y James x Matías e hizo sonar la trompeta de ataque. No había en la mente del técnico un empate. Como tampoco en el jugador del partido. Víctor Cantillo es un portento de jugador. Recupera, administra, juega pensando siempre en el arco del frente y poniendo esos pases como con plomada y nivel: justo donde quiere.

Cantillo debe ser el mejor pasador del fútbol colombiano hoy. Es un 10 disfrazado de 6 y también se viste de 8. Marca, recupera, genera fútbol y, de sus botines, salen esos pases que anteceden a los goles.

Anoche, con una habilitación maravillosa, insinuado por la diagonal izquierda-centro de Hinestroza, propició ponerlo mano a mano obligando al arquero Montero a cometerle falta en el área. Gol de Narváez en el mismo inicio del juego y después, cuando se avizoraba el empate, Cantillo le cambió el final a la película con un pase magistral, hacia adelante donde corría Ruiz, para el golazo del samario que volvió a inmolar al Tolima.

Ahí está el ejemplo. Una individualidad que piensa y hace y compañeros que entienden el juego. Cantillo fue la gran figura del partido. De un partido que debe tener con jaqueca a la hinchada tolimense.

El Junior es el mejor equipo de la Liga. Su secreto ya no es secreto, es público. Lo es porque juega al fútbol. Es que, insisto, a muchos técnicos se les olvidó que el fútbol es un juego. Y el Junior lo juega bacano…


En Junior no cabe jugar mal

Del ahogado el sombrero. Junior salvó un partido que estuvo embolatado 1x1 ante Rionegro. El gol de Matías Fernández, a los 46:00 del segundo tiempo, no cambia para nada el concepto del juego. Junior debió ganar ante un equipo como Rionegro que había perdido tres de cuatro partidos. Pero se dejó enredar por el trabajo defensivo 1-10 de Rionegro bajo la batuta de Elkin Blanco y la pusilanimidad de un árbitro como Edwin Trujillo que se dejó manosear el juego. Nunca he criticado a los equipos que van al Metro a defenderse. De hecho, eso es mejor que abrirse a jugar y que te llenen de goles. Eso está claro.  Que Rionegro iba a hacer lo que hizo lo sabía hasta el más desentendido del fútbol. Lo que no debió pasar es que teniendo una posesión del balón del 61% el Junior no hubiera encontrado las formas y las maneras de llegar y anotar. Se jugó a la complicada, se dejó de lado la simplicidad de siempre, ese fútbol original que encanta, para hacer una demás o anotar el gol imposible. Cuando un equipo enreda a otro, con sus fichas en posición defensiva, es cuando más hay que pensar primero, tomar la decisión correcta y ponerla en práctica después. Eso no pasó en Junior. Por ello vimos jugadores atropellados, otros perdidos sin hacer la tarea como relevar y presionar antes que Rionegro pisara el terreno Juniorista, y otros más frustrados. Como Gabriel Fuentes, por ejemplo.

Junior no estuvo en el nivel acostumbrado y los pocos espacios que dio Rionegro no permitió ver la dinámica del equipo en la creación en el medio y en la ofensiva por las bandas. Ni Téofilo ni Díaz pesaron lo acostumbrado. Hernández y Sambueza lo intentaron, pero, éste último, fue molido a patadas ante la complacencia del árbitro Trujillo. Junior no se pareció al Junior. La dinámica del juego, la creación y la defensa basada en la tenencia, no se vieron.

Crucé mensajes con el DT Suárez después del juego. A esa hora, después de la rueda de prensa, su concepto era suficientemente claro. Ya lo había comentado ante los periodistas que cubrieron el juego. Me quedaron cosas en las que coincidimos. La simpleza que fue transmutada por un equipo enredado, la posibilidad de anotaciones en el primer tiempo que se dilapidaron por adornarse de más y que es de los partidos en que no hay otra forma de definirlo: se jugó mal. Me dijo Suárez que son de los partidos a los que hay que olvidar muy rápido. Le sugerí que primero sea la autocrítica y después el olvido.

Matías estuvo en el banco para jugar en un momento plácido del partido, pero no lo hubo. Entró a tratar de solucionar y por lo menos rescató un punto con su gol, pero no era esa la idea. Entre otras cosas porque lo de Matías fue como para presentarlo a la hinchada. Aún le falta mucho fondo “sólo está para 20 minutos” a sol de hoy.

En el aeropuerto me encontré con Elkin Blanco. Hablamos un rato. Estuvo riendo recordando su trabajo ante el Junior. Lo organizado y atento, lo fuerte, y la manera como manejó el juego al juez. Él fue la otra cara de la moneda.

Junior jugó muy mal y no perdió. Decía un viejo amigo, que ya no está, que eso es parte de la grandeza de un equipo. Aceptado. Pero, los grandes equipos no pueden jugar tan mal…


El Junior y el “yo estuve ahí”

La expresión la puso de moda Fabio Poveda Márquez a mitad de los años 70: “I was there” o sea “Yo estuve ahí”. La razón fue uno de esos casos de antes que llevaron a Fabio y a Edgar Perea a polemizar en los micrófonos. Para la época, Telecom, la empresa de telefonía de Colombia, había montado una estación terrestre en Chocontá, Cundinamarca. Caracol Radio le propuso a Perea transmitir la pelea de Muhammad Alí y Ken Norton a través de la imagen que, por primera vez, traería Telecom (en privado) de un evento deportivo a través de las famosas parabólicas gigantes que quedaron reducidas a los pequeños platos que hoy vemos en el techo de las casas y edificios. En palabras radiales “hacer un doblaje”. La pelea se realizó el 28 de septiembre de 1976 en el Yankee Stadium. Mi compadre Edgar transmitió como si estuviera en “ring side, caballero” pero Fabio, al día siguiente en su programa y en Diario del Caribe, habló del caso y hasta mostró la acreditación concedida a él. Eso dio pie para la famosa expresión de yo estuve ahí y a una polémica fuerte entre ambos.

Traigo a colación el tema porque me he preguntado tantas veces por qué el hincha del Junior no compra los abonos y porque el mejor equipo de Colombia no puede llenar el mejor estadio del país. Hasta ayer jueves, a las 12:00 del mediodía, sólo se habían vendido 9.729 abonos y 9.812 a las 3:23 PM mayoría de los cuales comprados por empresas.

El mayor orgullo de un hincha debe ser decirle a sus hijos y nietos, recordando las gestas y los títulos del Junior, yo estuve ahí. Y no es que esté desdeñando los partidos por televisión, no. Pero, a pesar de ver cómodamente el partido en casa, no debe haber nada mejor que estar en el estadio, con nuestro grupo de amigos, tomando cerveza y abrazándose en los goles del equipo barranquillero.

Si bien el fenómeno de la televisión ha vuelto cómodo al hincha, convirtiendo su sala o su cuarto en un pequeño estadio, no es menos cierto que las emociones están en el Roberto Meléndez enfundado en la camiseta del Junior, cantando y gritando los benditos goles que tantos nos gustan. El verdadero paroxismo (la mayor exaltación de un sentimiento) está en el Metropolitano a pesar que también se pasa bueno en los estaderos. No hay un mejor sitio que el Metro. 

Ahora, usted puede hacer la combinada. Se va al estadio, deja grabando el partido y, cuando vuelva borracho de fútbol, sigue la fiesta en casa repitiendo el juego para salir de dudas con las jugadas polémicas o para volver a gritar los goles y besar el escudo.

El eslogan de los hinchas del Junior debe ser ese, “Yo estuve ahí” como señal de orgullo y apoyo al equipo que es el termómetro y medidor del estado de ánimo del barranquillero y de los seguidores del equipo amado en cualquier parte del mundo.

Y como homenaje también a Fabio que nos enseñó, a los periodistas de este país, que no hay nada mejor que estar en vivo y en directo cubriendo un evento deportivo.

A propósito, usted que me está leyendo: ¿ya compró su abono?...


Matías Fernández, 13 años después

Junior no ha contado con suerte en sus últimas contrataciones del exterior. Siempre me pregunto cómo y por qué pasa eso cuando hoy se puede conseguir toda la información que se necesita en la red Internet que contiene la historia de cada quién. También he notado el entusiasmo desbordante de la hinchada cuando de un nombre algo conocido se trata. En la temporada anterior el peruano Mudo Rodríguez y el uruguayo Jonathan Alvez pasaron sin pena ni gloria. Alvez todavía está ligado al Junior por año y medio más, aunque juegue, hoy día, en el Internacional de Porto Alegre. En el 2017 llegó el delantero argentino Bernardo Cuesta que es recordado casi como un fantasma. Los mismo Robinson Aponzá que, aunque colombiano, vino del fútbol inca.  El 2015 también aportó a la selección de fantasmas del Junior con Nery Bareiro el paraguayo que vino de Grecia y el colombiano Zamir Valoyes traído por Alexis Mendoza del Mineros de Guayana de Venezuela. En el 2014 llegó el delantero argentino Luis López, procedente del Temperly de Lomas de Zamora, que vivió cuatro o cinco meses con su agente en el lujoso Hotel Dann Carlton y se fue tan en silencio y anónimo como llegó. Y recuerdo así, a vuelo de memoria, a Mathías Riquero que, sólo jugó dos partidos en el 2008.

Ahora se nos viene la contratación del chileno Matías Fernández. Por supuesto que no lo puedo comparar con los nombres aquí recordados, pero en lo que no debemos equivocarnos es pensar que el que viene es el mismo jugador que brilló por allá en el 2006 y que fue elegido el mejor jugador de América en la encuesta del diario El País de Montevideo. Para aquel entonces, Matías ya jugaba en el Villarreal de España, coincidiendo con Sebastián Viera llevado por el su compatriota Manuel Pellegrini en el inicio de su periplo por Europa que lo llevó, además, al Sporting de Portugal, a la Fiorentina  y al Milán de Italia antes de recalar en el Necaxa de México.

Ya pasaron 13 años de aquel glorioso 2006 de Matías Fernández cuando fue elegido el mejor de América con 63 votos, 9 por encima del argentino Rodrigo Palacio goleador de Boca Juniors para entonces.

El presente en Necaxa, a donde llegó en el 2017, no ha sido parecido a sus mejores años. Entre el torneo Apertura de ese año y el Clausura 2019 presente participó en 37 partidos de los cuales 27 como titular con 4 goles anotados contra los 73 que convirtió en Colo de Chile y equipos europeos. En el Clausura que se juega ha aparecido en 3 partidos, 61 minutos jugados, sin goles.

Además, ya no tiene los 20 años del 2006 sino los 33 de este 2019. Su misma historia en la Selección de Chile es un indicativo de su rendimiento histórico. En las eliminatorias a Alemania jugó 1 cuando debutó en su bendito 2006, para Suráfrica 15 partidos, para Brasil 12 y para Rusia 5. Hay un inicio, un mejor momento y un declive. Lo de Necaxa es indicativo también. Si fuera aquel juvenil que deslumbró jugaría como riguroso titular, pero no lo ha sido. Antonio Char señaló que lo contratan por pedido expreso del DT Suárez poniéndole ese piano en la espalda al estratega rojiblanco.

Crucemos los dedos entonces para que Fernández apruebe los exámenes médicos (en enero 16 no los pasó en el FC Cincinnati de la MLS informó la Radio Cooperativa de Chile) y rinda a ver si, por esta vez, espantamos los fantasmas del pasado…


Junior y eso que llaman jerarquía

Se deleita uno viendo jugar a este Junior del alma. Anoche en el Metro ganó, en su debut en Liga, 3x1 a Patriotas marcador que pudo ser más amplio. El arquero Eder Chaux y algo de displicencia en algunos pasajes del partido no lo permitieron. Lo del Junior fue brillante en el trabajo táctico 1-4-2-3-1 o 1-4-1-4 y en el desarrollo del juego ofensivo buscando el arco contrario. La buena calificación se incrementa ante la no presencia de Fuentes, Narváez y Teófilo y por la buena presencia de Gutiérrez, Hernández y Sambueza y de Torres cuando ingresó y se apuntó con el tercer gol. Buenos goles. Los dos de Piedrahita en la media distancia y el de Torres con un grado de dificultad importante metiendo la pelota contra el palo y el arquero por el perfil izquierdo. Este Junior hace ver el fútbol fácil por la sencilla razón que juega al fútbol. El fútbol es un juego que algunos olvidan jugar. En el Junior no existe ese olvido.

Vimos cosas que ya se están trabajando. La presión en su propio terreno a Patriotas que terminó enredado y desconcertado al no tener ni el balón, ni los espacios, ni las salidas, y el haber sufrido, en el minuto 8 del primer tiempo, la expulsión del central Federico Arbeláez por una falta alevosa y descalificadora sobre Sambueza que, gracias Dios, pudo sacar la pierna a tiempo.

El año pasado hablamos sobre los tiros de media distancia. Cuando se presentan partidos como el de anoche y hay un equipo decididamente defensivo, el ofensivo se desgasta más de la cuenta tratando de abrir la “sardina en lata” cuando bien se podría encontrar la solución con los disparos de media distancia. En Junior Cantillo ensaya y Piedrahita igual. Anoche Marlon estaba dulce y, sin marca eficiente, supo sacar provecho.

Hubo pasajes del juego en que noté alguna displicencia, o para que no se ofendan relajados, porque el rival fue muy inferior no sólo por su conformación sino porque el Junior le dio un repaso de fútbol. En esos momentos se dejan de hacer goles que bien pudieran marcarse. Cuando comenzó el segundo tiempo el marcador estaba 2x0 con los goles de Piedrahita. Hubo un pasaje en que Junior dejo hacer y sobrevino entonces el buen gol de John Arias que apretó el marcador, más no el juego. Ese gol les hizo volver a la realidad. Suárez hizo ingresar a Rangel y Torres y éste se mandó el tercer gol después de una asistencia de Cantillo.

Hace poco hablaba en estas columnas sobre el volante 10, que ha sido tan esquivo, en el sentido que en el plantel había jugadores que podían hacer la labor de ese volante referente para la generación del fútbol, para aguantarlo o para acelerarlo. En otros términos, para manejar la caja de velocidad. Hablé de Sambueza, de Hernández y hasta de Sánchez. Confieso que me olvidé de Torres. Anoche Roger mostró condiciones y gol en los veinte minutos que vio acción.

En los tres partidos que le hemos observado a este Junior 2019 le hemos visto grandeza, talante y jerarquía. Todo en combo. Creo que la nómina es suficientemente madura para no perder el rumbo. Cuando se amalgama un grupo como el del Junior lo más que debe hacerse es utilizar todo ello para ganar cosas.

Cuando tienes un buen equipo y ganas muchos partidos debes ganar títulos porque si no es así, las campañas sólo quedan en historias llenas de anécdotas y ya. En tanto que, si ganas títulos, la historia los recordará por siempre. Ese equipo, que está ganado partidos y títulos con buen fútbol, es este Junior que llama la atención de todos. A los de por aquí y a los de por allá. En hora buena…


Junior, con la izquierda de Ruiz

Después de su golazo de media chilena con pie izquierdo a los 46:36 del segundo tiempo, Luis Carlos Ruiz apuró ir hacia el centro del campo. Lo abrazaron Moreno, Hernández (que levantó el centro), Fuentes (que cabeceó hacia él) y Gómez. Luis Díaz le tomó la cara con las manos, unió su frente con la de él y le dijo algo. Junior igualaba la serie ante el Tolima 2x2 en la definición de la Superliga del fútbol colombiano llevándola a lanzamientos desde el punto penal. Después Hernández, Cantillo y Pérez vencerían al arquero Montero y Viera taparía los lanzamientos de Mosquera, Robles y Gordillo. El gol majestuoso de Ruiz fue la cuota inicial para lo que vendría después. Ahora lo veo hablando con los medios. Cara de alegría, felicidad, hablando de su gol, de la definición y de la Superliga. Ningún cobro, ningún reproche. Ruiz siempre ha sido así.

Luis Carlos debe ser el jugador más vilipendiado en la historia del Junior de Barranquilla. Algunos ya pasaron por las mismas y terminaron convenciendo a la hinchada como Grau, por ejemplo. Con Ruiz no ha habido tregua a pesar de sus tres estrellas ganadas con Junior, de ésta Superliga y de un Botín de Oro (16 goles 2-2013).

Ahora el juego. A pesar de lo heroico de ésta tarde noche en Ibagué, me gustó más el primer juego a pesar de la derrota. En Barranquilla vi al equipo más rápido, más potente, con 13 llegadas a gol y con la cadencia que tiene para generar fútbol. En Ibagué más lento, mucho toque de 10 centímetros y 8 llegadas de las cuales destaco el remate de Díaz en el primer tiempo y el gol de Ruiz en tiempo de adición.

Eso queda para la anécdota puesto que lo mejor vino con la definición desde el punto blanco. El Junior el año pasado botó casi todos sus lanzamientos de penal con sus mejores pateadores. Esta vez, anotó tres de tres y Viera volvió a pesar conteniendo tres consecutivos. Me acordé en medio del festejo de Felipe Camacho, el Psicólogo traído por el DT Suárez, que ha sido todo un acontecimiento en el inicio del año por su conocimiento y sus formas y maneras de hacer las cosas.

Suárez había ganado una Liga en 1999 y ahora obtiene su primera Superliga. Su inicio de temporada es prometedor. Perdió el primer juego ante Tolima en un partido trepidante, pero dejó buena sensación. Ayer no alcanzó el nivel del primer juego en los 90 minutos, pero después su equipo escribió una de esas historias que bien vale la pena recordar por siempre.

Ya Papá tiene 8 estrellas, 2 Copas y 1 Superliga. Vamos por más…


Junior, fútbol sin puntería

Buen partido el de la Superliga. De ida y vuelta con triunfo apretado del Tolima 2x1 sobre Junior en el Metro. Fútbol, llegadas de parte y parte, y tres goles que pudieron ser más. Junior tuvo 13 remates al arco de Álvaro Montero 4 al arco, 8 por fuera y un gol. Tolima martilló 5 veces al arco de Sebastián Viera con 2 goles y 3 remates por fuera. Sin desarrollar aún la idea de lo que dejó el juego salta a la vista el tema de la ineficiencia en Junior en sus remates a puerta y la eficiencia del Tolima que llegó menos y anotó más.

Los partidos de ida y vuelta son emocionantes por las llegadas a puerta. El de anoche fue así basado en que Junior y Tolima fundamentalmente son equipos que “juegan al fútbol”. El fútbol es un juego que muchos técnicos se olvidan de jugar. Suárez y Gamero, no.

Anoche se enfrentaban dos equipos con situaciones diferentes. Junior con nómina estable y nuevo técnico, Luís Fernando Suárez. Tolima con siete u ocho ausencias del año anterior pero con técnico estable, Alberto Gamero.

En Junior vimos la misma cadencia y la misma intención de fabricar fútbol ofensivo. Cambió el productivo 4-3 en el circuito defensivo que usaba Comesaña por el 4-2 que usó Suárez con Luis Narváez actuando como cabeza de área y haciendo un tres en el fondo en medio de Rafael Pérez y Jefferson Gómez cuando Víctor Cantillo y los laterales se lanzaban al ataque. Algo no estuvo bien allí. Si bien Gómez estuvo involucrado, por sus intervenciones previas a los dos goles, no es menos cierto que uno de produjo con un centro desde la derecha de Luis González para el cabezazo de Marco Pérez y el segundo fue otro centro, del mismo costado de Daniel Cataño, casi que del mismo sector del anterior, que le cayó justo a Pérez para su remate de derecha. Quiere decir que Gómez estuvo en el acto final como responsable, pero acontecieron jugadas previas, por el sector izquierdo defensivo del Junior, que no debieron sucederse. Es posible que se extrañara jugar con tres volantes en primera línea en lugar de dos.

Junior utilizaba mucho las puntas con Comesaña, pero también el juego interior con los volantes de primera línea sacando al equipo del fondo y con la construcción de Jarlan Barrera. Con Suárez anoche vimos el juego por las bandas recargado. Volantes externos y laterales por igual. Junior pasaba de largo en las jugadas por las bandas con doble ataque por cada lado, pero el fútbol interior, a pesar de las lanzadas al ataque y los remates de Víctor Cantillo, no fue eficiente. No hubo quien manejara la caja de velocidad para aguantar, para generar, para acelerar o desacelerar. Esa figura, ese Jarlan, ese Giovanni, ese Pibe, no estuvo. La forma desbocada de jugar y correr se tradujo en pésima puntería con balones tirados por fuera que bien pudieron terminar adentro. El acelere trajo la ineficiencia y ni siquiera Teófilo, en quien se basaba todo el circuito de ataque, pudo frenar la angustia.

El Tolima de Gamero ensayó un 5-3 en el fondo y no el 4-2 acostumbrado. A pesar de los constantes remates del Junior lo meritorio de del circuito defensivo fue haber reducido a Teófilo que no pesó mayormente en el juego como tal. Si bien intervino en el gol, posicionado en la bomba central lejos de su zona de influencia, sólo remató una vez a puerta. Las duplas que debían formarse Teófilo y Díaz, Teófilo e Hinestroza y Teófilo y Ruiz no funcionaron. Mérito del Tolima.

Mejor funcionó la tripleta de ataque equipo ibaguereño. Los volantes Luis González y Daniel Cataño pase gol cada uno y el delantero en punta Marcos Pérez dos goles. Uno de cabeza y otro de remate con pierna derecha.

Antes del juego señalé que el Junior podía solucionar el tema del volante creativo con Sebastián Hernández que fue 10 desde siempre hasta cuando Comesaña lo volvió un volante de dos áreas y sacrificio o con James Sánchez que tiene técnica, generación de juego y pase gol. Pero bueno, era sólo una idea del periodista.

Me gustó el juego, me gustó Junior, no su puntería. Me gustó el Tolima y su eficiencia. Dos muy buenos equipos con muy buenos técnicos. No en vano fueron los dos campeones del año anterior. Nos vemos en Ibagué…


Giovanni Moreno y una realidad

A raíz del malestar en Junior por la información sobre Giovanni Moreno y un posible acuerdo para volver a Colombia a través del equipo barranquillero, comencé a recordar lo que eran las famosas chivas o primicias periodísticas de antaño. Las mismas se podían guardar y publicar con sigilo porque, la única manera de poderse comunicar era a través del teléfono fijo o cara a cara o cartas que tardaban un año en llegar.  No había otra manera. La gracia de entonces era dar la noticia primero que todos. Hoy, con el desarrollo de la tecnología y del invento de la red Internet, hay demasiada información. Muchas noticias falsas o no confirmadas existen hoy día bajo el pretendido de llamarse periodista algún ciudadano que abre una cuenta en las llamadas redes sociales. Allí radica la diferencia entre soltar un chimento y el periodista cuya obligación es buscar la noticia, confirmarla, analizarla, desarrollarla y entregarla al público. En medio de los dos, de los infundios en las redes y el periodismo, existe algo que es vital para diferenciar uno y otro: las fuentes de información. Tener acceso, en el caso del fútbol, por ejemplo, a dirigentes, técnicos, médicos, jugadores y, últimamente, los agentes o representantes no es cosa de redes.

En el caso de estos últimos, hay intereses opuestos así se trate, por ejemplo, de la cesión de los derechos de un mismo jugador. El que vende desea que se sepa “para valorizarlo”, el que compra desea que no se sepa para que “el negocio no se caiga”, el técnico hermético, el jugador deseoso de irse o de llegar haciendo lo posible para que su deseo entre al circuito de las noticias para “sonar” y los agentes tratando de sacar el mejor contrato posible.

Antes no era así, antes los “negocios” eran de club a club y chan con chan (de contado) y en medio de ellos la “palabra de gallero” que no era otra cosa que sostener lo prometido y convenido.

Hoy el sigilo en los negocios del fútbol no está garantizado por cuanto hasta un amigo despistado de algún jugador lanza la famosa chiva en las redes. Despistado o por encargo. Es que se maneja mucho dinero y el dinero hace, en algunos, que las vías no importen tanto como lograr el objetivo.

Al Junior le ofrecen jugadores a diario. Giovanni Moreno es una excelente opción y una noticia difícil de guardar. También Nicolás Lodeiro que entró en los ofrecimientos. Moreno gana 2.0 millones de dólares en China y Nicolás Lodeiro 1.9 en Estados Unidos.

Les aseguro que nadie del club filtró la noticia. Es que los intereses son tantos y la red Internet es tan jodida que hasta investigan si Rusia influyó en la elección de Trump como presidente de USA. Hágame el favor…


DIARIO DEPORTES AÑO XIII

El lunes 14 de agosto del 2006 comenzó esta experiencia de DIARIO DEPORTES y RADIO CURRAMBA. Hoy es enero 21 del 2019 y aún la semana pronosticada por un arúspice, para que el proyecto durara, no termina. El próximo 1 de marzo los INFORMADORES DEPORTIVOS en Emisoras ABC cumplirán 36 años y, aún, seguimos haciendo camino al andar. No hay nada más devastador para una idea que escuchar las voces de quienes anuncian catástrofes. Es que son voces cargadas de incapacidad y malas energías. Aquí va DD con tres Copas del Mundo a cuestas (Suráfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018) y cinco Copas de América (Venezuela 2007, Argentina 2011, Chile 2015, Estados Unidos 2016) y ya tenemos a la vuelta de la esquina a Brasil 2019.

Hemos cubierto 25 ligas colombianas con cuatro títulos del Junior 2004 (DT López), 2010 (DT Umaña), 2011 (DT Hernández) y 2018 (DT Comesaña) y sus participaciones en Copa Libertadores y Suramericana, así como las frustraciones con los subcampeonatos en el 2003 (DT Miranovic), 2009 (DT Comesaña), 2014 (DT Comesaña), 2015 (DT Comesaña) y 2016 (DT Comesaña).

También reseñamos para la historia, el gol por gol de nuestros botines de oro.  Teófilo Gutiérrez (2009), Carlos Bacca (2010 y 2011), Luís Carlos Ruiz (2013) y Yimmy Chará (2017).

Aquí hemos registrado el regreso del Unión Magdalena a la primera división, el ascenso de Jaguares y el ascenso y descenso del Real Cartagena. También el trasegar del Valledupar FC en la segunda división.

La alianza con la AFP (Agencia Francesa de Prensa) y DataFactory (el mejor proveedor de estadísticas del mundo del fútbol) le dieron a DD una nueva dimensión. Noticias al instante, fotos de gran valor y estadísticas que marcan diferencia.

Por estas páginas ha pasado la Selección Colombia, aquí seguimos paso a paso el FIFAGate, la caída de dirigentes de vieja data y el cambio generacional, la labor de nuestros peloteros en grandes ligas y en las ligas menores, el éxito de los boxeadores, nuestros atletas olímpicos y sus triunfos que han maravillado al mundo, los Juegos Bolivarianos de Santa Marta y los espectaculares Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla.

Y lo que nos llena de orgullo. Desde esta ventana periodística hemos visto el milagro de la construcción, palmo a palmo, de la nueva Barranquilla del alma, que es el orgullo de nosotros y de extraños, de la mano del alcalde Alex Char que nos ha dejado, para siempre, los mejores Juegos Centroamericanos de la historia y los mejores escenarios deportivos y parques en la historia de este país. 

Este año DD cumplirá 13 años y aquí estamos. Apostando por un diario deportivo con énfasis en nuestros propios intereses regionales. O étnicos, que le llamo yo. Gracias a ustedes, por estar siempre ahí. Les envío un abrazo…

@DIARIODEPORTES

 
 
 


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