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El Junior clasificó a Copa Suramericana no es por nada diferente a haber sumado 64 puntos en la Reclasificación del año. Ayer domingo, cuando Santa Fe y Medellín igualaron 1x1 en El Campín, terminó la carrera por la reclasificación. Y al sumar el equipo barranquillero fue el quinto mejor del año. O sea que 4 equipos estuvieron por encima de él y 13 por debajo. Y punto. Entonces fue un logro del equipo rojiblanco a través de la gestión de los técnicos Miguel Ángel López y Julio Comesaña y los jugadores que participaron activamente en una campaña en la que Junior estuvo a segundos de ser campeón en el primer torneo y donde quedó por fuera en el segundo. Quiere decir que la suma de puntos fue tan buena que equipos que jugaron más partidos no pudieron sumar más que el equipo Tiburón. Así de simple. Por debajo del Junior quedaron  Medellín (Subcampeón) y los clasificados a los cuadrangulares semifinales Huila, Cali y Tolima. Esa es una única razón por la que Junior ganó, con su trabajo, un cupo a la Copa Suramericana 2015. Nadie le regaló nada. Junior lo ganó a través de 42 partidos de los que ganó 18, empató 10 y perdió 14 con 44 goles a favor y 41 en contra. El rendimiento de sumar el 51,00% de los puntos, en todo el año, le permitió CLASIFICAR a la Suramericana. CLASIFICAR, no REGALAR como han dicho algunos. Los 4 puntos que sumó Santa Fe en la final le sirvieron para ganar la Liga. El único punto que sumó Medellín le impidió superar al Junior. Es una simple suma de puntos en los dos partidos. Desde el 2005, Junior no juega la Copa Suramericana y, desde el 2012, no juega la Copa Libertadores. Un torneo internacional es un premio. El premio está definido desde comienzos de año a través del Reglamento del campeonato. Junior obtuvo su premio por la suma de puntos.

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Quiero desearles a todos nuestros oyentes, lectores y televidentes una feliz navidad, un buen fin de año y un 2015 productivo lleno de dicha y ventura. Que el Dios de sus corazones esté siempre con ustedes. Recuerden que en la vida las cosas pueden mejorar si salieron mal e incluso si salieron bien. El único límite es el cielo. Les agradezco profundamente estar ahí. Eso nos ha permitido perdurar en el tiempo. El próximo año Informadores Deportivos cumplirán 32 años y Diario Deportes 9. Todo gracias a ustedes y a su fidelidad.

Les reitero lo que, año tras año, les he recomendado. Si va a beber no maneje y si va a manejar no tome. El ron no se va a acabar. La vida, por una imprudencia, sí. Espero que cuando volvamos de vacaciones, al contarnos, estemos todos.

Un abrazo, recuerden que, con Dios, hacemos mayoría…


Ha pasado un mes y solo Macnelly


Hace un mes, el Junior de Barranquilla jugó su último partido del año en Bogotá vs. Santa Fe (0x1). Con seis semanas por delante, antes de las vacaciones de Navidad y Año Nuevo, los anuncios de las llegadas del DT Alexis Mendoza y el 10 Macnelly Torres al parecer anestesiaron las intenciones de contratación de nuevos jugadores. Quiere decir que, pudiendo contratar con tiempo por temas de la eliminación temprana, el Junior estará en el mes de enero corriendo bases, como los demás equipos, si es que, realmente, quiere contratar refuerzos. Que se necesita un zaguero central y dos delanteros, dicen. Se ha hablado de Alexis Henríquez (Nacional) y de Nicolás Blandi (San Lorenzo) y Sebastián Penco (Independiente) pero hasta ahora, nada. El Junior versión Alexis Mendoza está crudo y más crudo aún si recordamos que el litigio de Macnelly con los árabes está en FIFA. A no ser que Alexis crea que con los jugadores que tiene le basta. Que no creo. Hay que ponerle la camiseta otra vez a Fuad Char para que recuerde la promesa que hizo en la presentación del nuevo técnico. Pilas Alexis que Tiburón que se duerme…


Macnelly, Ortega y Carachito


En Junior las cosas siempre han sido así. Cuando se va un técnico, por que las cosas no salieron bien, se cambia el color gris por el rosado como por arte de magia. Eso no permite ver con claridad cómo planificar el futuro. En el caso presente, lo del nuevo DT Alexis Mendoza cayó muy bien. Es un hombre de la entraña del equipo rojiblanco. Después vino el anuncio de Macnelly Torres dentro del propósito de “costeñizar” al equipo y de volver a tener un grupo con sentido de pertenencia. Si bien lo de Macnelly es un buen propósito aún tiene pendiente el litigio con el equipo Al-Shabab de Arabia Saudita. El mismo Macnelly llevó el caso ante la FIFA. Alguien cercano al Atlético Nacional nos comentó que antes de hacerlo el jugador debió firmar un contrato con ellos para invocar el derecho al trabajo, ante el ente máximo del fútbol, pero no lo hizo. El caso está aún sin resolverse e ignoramos si él pueda invocar su necesidad de trabajar con el nuevo contrato firmado con Junior. El rollo se puede desenredar de dos maneras. Esperar a que FIFA falle o negociar, directamente, con los árabes. Cuando se fue, se dijo que Al-Shabab pagó 4.5 millones de dólares a Nacional por sus derechos deportivos y le firmó un contrato por cinco años. Su valor hoy será algo que habrá que conversar con los árabes. Si Al-Shabab pide lo mismo estaremos hablando de algo cercano a $ 9.500.000.000,oo sin incluir el valor del contrato por un año. Es una noticia en desarrollo porque, si bien Macnelly ya firmó con Junior no podrá jugar hasta que no se falle su litigio. Alguien ha puesto en boca de Macnelly que pidió a Fuad Char o a Alexis Mendoza dejar a Michael Ortega en la nómina. Ignoramos si es cierto o no pero, ese tema de Ortega no puede ser definido por el pedido de un compañero. Lo de Ortega debe ser una decisión institucional. Si deciden dejarlo hay que hacer una reunión Fuad Char, Alexis y él. Y tanto uno como el otro deberán explicarle a Ortega por qué deciden dejarlo y qué esperan de él. Ortega, a su vez, deberá entender, de una vez, que a él lo contrataron como una estrella del fútbol. Que su oficio es jugar al fútbol y su obligación es hacerlo con buen nivel puesto que se le paga muy bien para hacerlo. Que su vida personal deberá de dejarse ventilar en las redes sociales. En síntesis que deberá hacer lo que no ha hecho 16 meses después de llegar: jugar al fútbol. También deberá entender que cederlo a otro equipo es casi un imposible y que su futuro dependerá de lo que haga en Junior. Y deberá ser una tarea inmediata por cuando muchas cosas se rompieron entre él y la afición. Cosas que solo se repararán con un gran rendimiento. Ojalá que Ortega haga un balance personal sobre su rendimiento en los últimos cinco años. Después de pasar por el Cali estuvo en el Atlas de Guadalajara, Bayer Leverkusen y Bochum de Alemania y Junior de Barranquilla. Pocos partidos, nunca titular. Sea que Macnelly lo haya pedido o no, Ortega deberá (por fin) responderle a Fuad Char (que creyó en él) a su familia (que lo ha defendido siempre), a su agente Helmut Wenin (que lo ha mantenido trabajando en buenos equipos) y la afición la misma que lo recibió con alborozo y terminó perdiendo las esperanzas. Ha llegado la hora que Michael Ortega nos muestre de qué material está hecho. Es joven, tiene mucho camino por delante, pero sabe que deberá rendir. Y mucho. Que se mire en el espejo de James Rodríguez o de Edwin Cardona o Pedro Franco o Jeison Murillo o Santiago Arias sus compañeros de la Sub 20, que hoy son miembros de la Selección Colombia de mayores. O de Juan Fernando Quintero que es mucho más joven que él. O en última que lo haga por amor propio, por su familia o por Palmar de Varela (su pueblo natal) donde tanto se le admira.

También se piensa dejar al Carachito Domínguez. Esa decisión es de Alexis. Nada tiene que ver con Macnelly. Cuando ocurrió el enojoso caso de la indisciplina nos extrañó ver a Carachito en ese rollo. Desde cuando llegó al Junior ha jugado con buen nivel, ha rendido y, hasta el día mencionado, su comportamiento fue ideal. Carachito ya debe destetarse de su hermano Álvaro. Es hora que entienda que a todos nos llega la hora del retiro. Cosas le han pasado por apoyar a su hermano mayor y eso no está mal. Es su hermano mayor y su ídolo pero, Carachito debe continuar con su carrera. Álvaro será siempre su hermano pero él, deberá seguir por su bien personal, por el Junior y por su familia. Creo que junto a su esposa debió haber hecho un mea culpa. Si lo dejan, bien quedado sea siempre y cuando  siga rindiendo como siempre lo hizo.

Y una recomendación a Fuad y a Alexis. Hagan las cosas porque son buenas para la institución. No para dar los famosos “golpes de opinión” que, casi siempre, se quedan en eso. Tómense su tiempo, no corran. Que de la carrera solo queda el cansancio…


Vamos Alexis, que el camino es largo y culebrero…


La nota llamativa de la presentación de Alexis Mendoza, como nuevo DT del Junior de Barranquilla, la dio Fuad Char. Llegó de buen humor, saludó a los periodistas y se puso la camiseta rojiblanca. Ya en la rueda de prensa dijo que estará las 24 horas pendiente del equipo, que irá a los entrenamientos y visitará las  concentraciones para almorzar o cenar con el plantel. Agregó que se reunirá con Alexis dos o tres veces por semana. A pesar que algunos lo interpretaron como el inicio de la campaña para Alcaldía y Gobernación, el gesto de Fuad fue plausible. Lo importante es que apoye, que cumpla con contratar verdaderos jugadores de fútbol, conocidos y de recorrido. Nada paquetes, mamadores de ron e indisciplinados. Me gustó que finalmente haya aprobado los asesores de Alexis que, en principio, había rechazado. Se vio bien tanto para Fuad como para Alexis. También es un punto favorable el haber anunciado que Luís Quiñones se va. Fuad ha recibido una oferta de un equipo de Corea y en esas andan. Alguien dijo ayer que si era para Corea del Norte que lo vendiera rápido. Por todo lo anterior la presentación de Alexis fue afortunada. La noticia cayó muy bien en la hinchada que hace ratos invoca la “costeñización” del equipo para renovar el sentido de pertenencia que, hace ratos, se perdió. Pero, cayó muy bien lo dicho, de manera clara, por Alexis sobre ese tema. No se trata de la “costeñización” por la “costeñización”. Se trata que los jugadores nuestros se comprometan con la institución y con la hinchada. Nada se saca que sean caribeños si son igual de desordenados e indisciplinados que muchos de los venidos de otros lares a quienes les hace mal los altos y generosos contratos. Justamente deberá solucionar el tema de Michael Ortega. No solo no rindió sino que estuvo involucrado en el tema del rollo de la indisciplina. Antes de llegar Mendoza el club ha querido llegar a un acuerdo para que dewsvincular a Ortega pero, el pedido que le paguen todo el contrato, tiene empantanadas las negociaciones. Deberá definir, también, el caso de Carachito Domínguez un jugador que rindió siempre aunque, desafortunadamente, estuvo involucrado en el sonado caso de indisciplina. De los tres, Domínguez siempre rindió y justificó su contratación. Lo que internamente se le criticó en el club es que siendo un buen jugador, de buen comportamiento, pudo aparecer en el grupo de los tres que armaron semejante bochinche. De Alexis Mendoza tengo el mejor concepto y los mejores recuerdos. Lo vi crecer en el Junior, lo vi madurar en el Cúcuta Deportivo, fui Jefe de Prensa de las selecciones nacionales donde él brilló. La vida de Mendoza ha sido igual en lo profesional como en lo personal. Tiene una familia estable y su esposa Xiomara ha sido su apoyo incondicional. Nada que vetar, nada que rechazar, nada malo por decir. En el fondo, a pesar de su recorrido con el Profesor Reinaldo Rueda, de su actuación en los mundiales de fútbol como jugador y técnico, creo que Alexis nunca ha dejado de ser el muchacho que nació y se crio en el barrio San Isidro. En hora buena su llegada porque sabe exactamente qué es el Junior, cómo es el Junior y conoce perfectamente a la hinchada que lo hizo ídolo gracias a su buen fútbol y don de gentes. Y no es más. De la presentación y las felicitaciones pasamos a la dura realidad de montar un gran equipo en su primera experiencia como técnico en propiedad y como jefe de un grupo. Y aquí, también, nada que decir. Alexis sabe exactamente cómo hacerlo y sabe, igualmente, que de aquí en más solo los éxitos lo mantendrán en el cargo. Es la dura realidad de los técnicos de fútbol. Por tanto, vamos Alexis que el camino es largo y culebrero…


Al oído de Alexis Mendoza


Juan Carlos Abello, barranquillero exjugador del Junior, me envió un mensaje por WhatsApp en el que expresa su preocupación del por qué Alexis Mendoza no ha podido arreglar con Fuad Char su vinculación como nuevo técnico del equipo Tiburón. Dice Juan Carlos que de otros lados vienen y, en la primera sentada, Fuad acepta las condiciones y aprueba la llegada de los técnicos en tanto que, con los técnicos del patio, es un lío. El mensaje cae como anillo al dedo. Si Alexis nos pidiera un consejo sobre su llegada al Junior le diría que la aplace para otro momento. El equipo del Alma está hecho una bola de problemas. Fuad hizo las paces con Julio Comesaña, lo trajo de vuelta y después lo dejó solo. Nunca lo apoyó. Antes por el contrario puso en duda su seriedad cuando el famoso caso de los indisciplinados y la pelea en el camerino. La carta, que no fue firmada por Fuad sino por Alejandro Arteta, fue un acto desafortunado que ha institucionalizado el desorden personal y etílico en el Junior. Comesaña se fue sin que el club haya informado sobre el hecho. Un acto poco agradecido con un hombre que ha sido el técnico que más veces se sentó en el banco del equipo, que nos dio la estrella de 1993, que nos salvó del descenso en el 2009 y que sacó una cantidad importante de jugadores nuestros que se convirtieron en figuras rutilantes. Lo de Alexis Mendoza no tiene explicación seria. Si él ha conformado su cuerpo técnico con personas cercanas, de su confianza, y éstas son vetadas por Fuad Char es, de hecho, decirle no a Mendoza. Porque si Fuad quiere asistentes escogidos por él y, además, deja en las filas del Junior a los tres jugadores que originaron un caos terrible que llevó al equipo a no clasificar, lo mejor que puede hacer Alexis es esperar otro momento y aceptar ofrecimientos que tenga de otros equipos. No es llegar al Junior por llegar o por cumplir un sueño. No, se trata de llegar con todas las garantías y respaldo. Que después Fuad no lo deje solo, como a Comesaña, sin respaldo en los momentos críticos. La gente creerá en el nuevo proceso si Alexis asume con los asistentes escogidos por él y si le quitan en peso de lidiar con los desordenados y con algunos jugadores de escasísimo nivel como los que se trajeron últimamente. La llegada de Alexis debe ser sin cortapisas ni palos en la rueda. Que Fuad cumpla su rol como nuevo Presidente del Junior y que Alexis haga lo mismo como el técnico de un plantel que él deberá armar y responder por los resultados. Mendoza tiene que rodearse de garantías porque el mundo del fútbol estará muy pendiente de él en su primera labor como técnico en propiedad. De esta primera experiencia dependerá su futuro. Él lo debe saber…


LAS NEGOCIACIONES JUNIOR 2015
Aún no hay acuerdo

Fuad Char-Alexis Mendoza

…el patriarca rojiblanco no avaló los nombres de los asesores propuesto por el futuro técnico Tiburón


Las negociaciones entre Fuad Char y Alexis Mendoza continúan. DIARIO DEPORTES supo, de excelente fuente informativa, que Fuad no aceptó la propuesta de Alexis para conformar su cuerpo de asesores. El futuro técnico del Junior de Barranquilla propuso los nombres de Carlitos Araujo y Víctor Danilo Pacheco. Los nombres no fueron aprobados por parte del patriarca rojiblanco. Araujo, exjugador del Junior y familiar cercano a Alexis, ha vivido en los Estados Unidos los últimos 20 años y está de vuelta en el país. Pacheco, que formó parte del cuerpo técnico del DT Julio Comesaña, fue el agredido por parte del jugador Luís Quiñones uno de los intocables del dueño del equipo. La propuesta del preparador físico sí fue aceptada por parte de Char. Se trata del Profesor Alex Acosta, nacido en Santo Tomás, de gran preparación académica y campeón con Jaime de la Pava con el América de Cali dos veces y con Oscar Héctor Quintabani dos veces con Nacional de Medellín y una con el Deportivo Pasto. Justamente Acosta fue PF del Junior de Barranquilla cuando el DT Quintabani lo dirigió en el primer semestre del 2011. Actualmente Acosta trabaja en las divisiones menores del equipo barranquillero. Y por ahí va la negociación Fuad-Alexis con miras al Junior 2015. La pregunta que todos los hinchas del cuadro Tiburón se hacen es qué va a pasar con los jugadores indisciplinados y los “refuerzos” que llegaron y nada aportaron. Será la primera papa caliente que enfrentará Alexis Mendoza pues Fuad Char ha antepuesto la inversión realizada en Luís Quiñones, por ejemplo, que el buen nombre y la institucionalidad en el Junior de Barranquilla.


Lágrimas y alegrías
(…las dos caras de Junior y Uniautónoma)


Algunos me preguntaron por qué no había vuelto a escribir esta columna. La verdad estoy aburrido, hace ratos, por la manera poco afortunada como Fuad Char ha manejado al Junior en los últimos tiempos. Pensé que era de los pocos aburridos pero, los aburridos con Junior somos muchísimos. Comenzando por los propios hijos de Fuad. El miércoles 5 de noviembre pasado, Arturo Char, en el Diario El Heraldo, se pronunció en una entrevista concedida a Rafael Castillo. El hijo menor del patriarca rojiblanco dijo muchas cosas interesantes y muy directas hacia el manejo del equipo. El titular de la nota fue: “Quiero un Junior más auténtico…”. Ayer, en su cuenta de Twitter, Alejandro Char, el segundo hijo de Fuad, escribió tres trinos. En el último deja consignada su protesta: “Exigimos una reestructuración total de @JuniorClubSA equipo y jugadores que le hagan honor a la historia del club orgullo de nuestra región”. Es bien extraño que los hijos de Fuad acudan  los medios de comunicación y redes sociales para hacerle llegar a su padre sus quejas y pareceres que bien pudieran decirle personalmente. Ojalá que las inquietudes de Arturo y Alejandro sean escuchadas y canalizadas por Fuad de cara al futuro inmediato. Futuro inmediato que arranca a partir de hoy en que estamos seguros que le informará a Julio Comesaña que no lo tendrá como técnico para el 2015. Acto seguido deberá anunciar al nuevo técnico (ha hablado con Alexis Mendoza y Juan Manuel Lillo), a limpiar lo que no sirve y a comenzar a montar el nuevo equipo. No debe ser fácil para Fuad reconocer públicamente sus equivocaciones. Nunca lo hizo. A pesar de ello su compra desafortunada de jugadores, su decisión de apoyar a los indisciplinados y poner en vilo la institucionalidad es más que evidente. Que no le pare bolas al periodismo o a la hinchada si así lo quiere pero, que les pare bolas a sus hijos a ver si ellos le hacen proceder de otra manera. Que no olvide que, a resultados diferentes, acciones diferentes.

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Felicitaciones a Uniautónoma. Ya se salvó del descenso directo y ahora viene la promoción. Es vergonzoso, por no decir lo menos, la lloradera del Gato Pérez, Presidente de Fortaleza, por el descenso directo de ayer. Escribió en su cuenta de Twitter y dijo en los medios de Pasto que era una vergüenza que se fuera la energía en el Metro. 0 sea que Fortaleza regresa a la Primera B por el apagón en Barranquilla. Es un desaguisado. Insinuar que el apagón fue a posta, que el arquero Hernández se dejó hacer el gol del triunfo y que el Pecoso Castro se prestó a un torcido es vergonzoso. No se puede ser tan innoble a la hora de la derrota. Lo que no dijo Pérez es que los técnicos Chiquillo y Castro le pidieron al árbitro Luís Sánchez que continuara el partido a media luz. Como así se hizo. Que busque el Gato Pérez las razones de su descenso en su propio equipo y en no en los demás. Es como pensar que la victoria de Fortaleza sobre Nacional, en la fecha anterior, fue sospechosa cuando el gran favorito era el equipo antioqueño. Nadie en la Universidad Autónoma salió a desdeñar el triunfo. O pensar mal del arquero Juan Castillo por la pésima salida que hizo previo al gol del empate de Fortaleza ayer en Pasto. Fueron situaciones de partido y punto. Pensar en contrario es un acto de bellaquería.  Uniautónoma completó 7 partidos sin perder, ganando 3 y empatando 4, y en seis de esos 7 partidos no recibió goles. Por eso evitó ir al descenso de manera directa. Lloren, si así lo quieren, pero lloren su dolor sin manchar a Uniautónoma y al Huila. Tienen huevo… 


A recoger los corotos…


Bueno, es hora de recoger los corotos. Lo del Junior de Barranquilla, por esta vez, ha llegado a su final. Ciertamente restan dos fechas del calendario regular y hasta nuestro colega Orlando Ascensio de El Tiempo, uno de los Reyes del Sudoku futbolero, insiste en que el equipo Tiburón aún puede clasificar pero, para qué ilusiones. Así de simple. Si Junior llegara a clasificar será un verdadero milagrito. A estas alturas no sé qué es mejor. Si clasificar y seguir padeciendo o quedar eliminados para acabar con este cáliz de amargura.  Para mi Junior quedó por fuera en la 15ª jornada cuando perdió con Nacional en casa. El equipo no es más de ahí. Los dos últimos partidos serán ante Caldas en casa y Santa Fe en Bogotá. Equipos muy superiores al nuestro. Por tanto, es hora de hacer balance y, la verdad, esta vez no es que se necesite de mucho.

Comienzo por señalar que si bien me alegró que Fuad Char y Julio Comesaña hicieran las pases, después de estar distanciados, fue un error que volvieran a trabajar juntos. Esta vez, Fuad dejó solo a Julio. Cuando los brotes de indisciplina aparecieron y el técnico los dio a conocer como debía a ser, al dueño del equipo, el patriarca barranquillero prefirió mirar a otro lado, decirle a Julio que procurara seguir como si nada hubiera pasado y respaldó, en privado, al jugador Luís Quiñones aduciendo la alta inversión que se había hecho en él.

No pasó mucho para entender el error de Fuad al respaldar a un jugador indisciplinado a posta. Luís Quiñónez no solo salió vencedor en el pulso de su primer acto de indisciplina sino que, después de recibir un paliza de Luís Narváez en el camerino por su agresión al crack Víctor Danilo Pacheco miembro del cuerpo técnico, le dio a entender a Fuad que esa platica estaba a punto de perderse por aquel escandalo junto a Michael Ortega y Carachito Domínguez. Tres jugadores que también fueron respaldados por Fuad a través de una carta firmada por Alejandro Arteta, Presidente del club. Una carta que fue la claudicación del club como institución ante la indisciplina que quedó oficiliazada a través de la mencionada carta. Quiere decir que de la clandestinidad pasó a ser públicamente aceptada, como un caso sin importancia, por el mismísimo club. En ambos casos, no hubo respaldo de Fuad a Julio. Lo dejó como un zapato. Fue el comienzo del fin. Y ni hablar del tema Peto Rodríguez, lamentable por demás, en el que el club no se pronunció nunca a pesar que la agredida fue una mujer.

La verdad es que no se armó un buen plantel a pesar de la alta inversión que se hizo. No ha sido afortunado Fuad en las mismas pues han sido altísimas y a todos nos quedó la sensación que fueron sobrevalorados. De los jugadores cuyos derechos fueron adquiridos están Luís Quiñones, Jorge Aguirre, Yessi Mena, Pecoso Correa y Johnny Vásquez. Antes había hecho una inversión costosísima para adquirir a Luís Páez que se convirtió, igual que Quiñones, en un fiasco económico, disciplinario y deportivo. Los seis deslumbraban en Águilas Doradas. En Junior no han podido superar el nivel de jugadores que el Junior tuvo que traspasar al exterior, por cosas de la dinámica del mercado futbolero, como Teófilo Gutiérrez, Carlos Bacca y Luís Carlos Ruiz. Los tres, Botines de Oro. Son buenos jugadores pero, en un equipo grande como el Junior deberán mejorar su nivel. Aguirre ha sido figura en los últimos juegos, Mena pone corazón y ganas, Pecoso y Vásquez tienen calidad pero han sido atropellados por las lesiones.  Lo de Quiñones es conocido por todos. Esas inversiones se podrán recuperar en el futuro cercano si los muchachos suben su nivel.

También las inversiones con los últimos jugadores han sido terribles. Las contrataciones anteriores son de la absoluta responsabilidad de Fuad. Las de los jugadores “refuerzos” para este torneo son del resorte exclusivo de Comesaña. Lo de Caracho Domínguez y los paraguayos Jorge Ortega, Neri Bareiro y Roberto Ovelar es deplorable. Ovelar llegó con pubalgia y ya sabemos que muchos jugadores se han retirado por tal inflamación púbica. Uno de los grandes volantes de oficio que aquí estuvieron, Dumar Rueda, se tuvo que retirar del fútbol por tal motivo. De los traídos por Julio el que más ha actuado es el barranquillero Gustavo Cuéllar. Ninguno se ganó la titular.

De los 25 jugadores inscritos han sido utilizados todos (menos Peto Rodríguez) aunque, después de las lesiones y los actos de indisciplina, Comesaña ha tenido que utilizar un grupo de 16 o 18 jugadores teniendo que recurrir a gente joven como José Luis Chunga, Oidel Pérez, Luís Carlos de la Hoz, Germán Gutiérrez y Jarlan Barrera, la grata revelación.

Junior no ha podido ser un equipo con buen nivel. No se pudo definir un patrón de juego. Se ha tenido que montar las alineaciones dependiendo el rival, las circunstancias, los actos de indisciplina, los suspendidos y los lesionados. Se perdieron, inusitadamente, cuatro partidos en casa. Terrible  haber sido derrotados tres veces consecutivamente en el Metro. Fortaleza nos ganó 3x1; Medellín 1x0; Alianza 1x0. Más la dolorosa caída con Nacional 1x0. Tampoco pudimos ganar por fuera. La única victoria “fuera de casa” fue 4x2 sobre Uniautónoma en el Metro. Con 40% de rendimiento (19 puntos ganados de 48 disputados) a poco o nada se puede aspirar.

Ahora, en el fondo tanto Comesaña como Fuad saben que será difícil que sigan trabajando juntos. Es que no hay respaldo del dueño para con su técnico. Fuad nunca apoyó públicamente a Julio como sí lo hizo en su momento con Quintabani y Alexis García a pesar de las paupérrimas campañas que hicieron. Es posible que por estar Junior en semifinales en Copa Postobón, Fuad haya aplazado la decisión de decirle a Julio que no será el técnico para el 2015. Por un lado, eso no sería sorpresa ya que es  muy recurrente en Junior y la campaña no avala a Comesaña.

Vienen días de decisiones. De la consecución de un técnico que haga un trabajo a largo plazo que ha sido totalmente imposible en Junior, pagarle el contrato a los que vinieron sin tener el nivel para jugar acá y esperar que los muchachos que fueron adquiridos crezcan en fútbol y calidad. Y algo importantísimo, apoyar a los muchachos que Julio ha puesto a los que se les ha visto calidad.

Es todo. No creo que si Junior gana la Copa Postobón y obtiene su participación en Copa Suramericana Fuad Char cambie su parecer con respecto al DT Comesaña. Es más sé, a través de fuentes muy confiables, que ya Fuad ha hablado con técnicos pensando en el futuro. No obstante, ojalá ganemos la Copa Postobón. Sería un bálsamo para la hinchada en medio de tanto desatino…


De llantos y anécdotas


La diferencia entre un club grande con buen presente y otro grande venido a menos se nota, incluso, en el arbitraje. Las dos jugadas finales del juego de anoche (Junior 0 x Santa Fe 0) en semifinales de Copa Postobón corroboran lo afirmado. Hay una evidente falta de Jerry Mina sobre Jorge Aguirre dentro del área que no pitó el árbitro Gustavo Murillo y, acto seguido, el Pecoso Correa remató al arco y la pelota fue detenida por una mano de Francisco Meza, dentro del área también, que tampoco fue pitada por Murillo. Esas dos jugadas evidentes, reconfirmadas en el Noticiero del Canal Win Sports después del juego, se convirtieron  en lloradera rojiblanca en las redes sociales y medios de comunicación. Así le llaman, lloradera o llantén. Si el Junior de hoy fuera el equipo grande que siempre ha sido, esa lloradera se traduciría en una anécdota del juego. Anécdota porque el Junior en el Metro hubiera ganado con sobrados méritos. Que el Junior ha sido perjudicado en los recientes juegos por arbitrajes equivocados es muy cierto. Ya hasta en su propio estadio lo despojan de jugadas que le benefician. Era la última de las plagas de Egipto que le faltaba  por caerle al equipo rojiblanco. Ya pasó por contrataciones de poco nivel, por la indisciplina, por las lesiones, por las suspensiones, por los problemas de violencia doméstica, por el apoyo cómplice de los dueños hacia jugadores de pésimo comportamiento, por el mal momento de Viera, y por una nómina que se fue acortando a medida que los acontecimientos se desencadenaban. No hace mucho los penales a favor del Junior eran pitados sin dilación como los de Mina y Meza. Y también quienes abusaban del juego fuerte como Anchico sobre Jarlan y Mina sobre Vladimir se iban muy rápido a las duchas. Pasaba por el respeto, por el lleno en la tribuna y porque el Junior era un equipo grande que ganaba y pasaba por encima de las espinas. Ahora estamos en los últimos lugares y, a pesar de disputar una semifinal en Copa Postobón, la campaña de este segundo semestre ha hecho que perdamos hasta el respeto de quienes deben impartir justicia que no es otra cosa que “el principio moral que inclina a obrar y juzgar respetando la verdad y dando a cada uno lo que le corresponde”. Es tanto como habernos convertido en un equipo llorón cuando antes, por ser grande y ganador, considerábamos esas mismas acciones desafortunadas como simples anécdotas. Mucho va del llanto a la sonrisa. Es nuestro doloroso presente…


Ser Juniorista es un acto de fe…


Ser Juniorista es un acto de fe. Para serlo hay que insistir, resistir y vivir en medio de la convicción que nuestro equipo es grande. Siempre fuimos grandes. El Juniorista apuesta a ver un equipo invencible, sin dobleces, con buenos jugadores, buen comportamiento, técnico ganador y excelentes inversiones. La mayoría de las veces no pasa eso. Por una u otra circunstancia no pasa. Hay muchas cosas evidentes que llevan a que esos propósitos no se cumplan. Uno de ellos es el cambiante plantel del equipo. Junior debe ser el club en Colombia que más contrataciones hace temporada tras temporada. Muy pocas veces se acierta en ellas. Hay mucho vivo que se le arrima a los Char o al técnico de turno y nos meten unos petardos de miedo. Algunos desconocidos. Otros retirados del fútbol. Mientras ello ocurre los muchachos de las divisiones menores y del Barranquilla FC se pasman. Y ni hablar de los salarios. Junior es el equipo que mejor paga en este país. De equipos pequeños o desconocidos llegan jugadores que ganaban uno o dos millones de pesos a ganar treinta o más. Y los nuevos ricos se enloquecen y montan en las redes sociales su rincón para la vanidad donde se muestra el arete, el motilado, la piscina, la playa, las amigas. Cosas que no tienen nada que ver con el fútbol. Hay otros que vienen con nombres, ganan sumas grandes de más de cincuenta mil dólares y, apenas llegan, el fútbol ya no es lo importante sino la dulce vida. Nadie podrá decir que en Junior no se invierte. Nadie. Lo que pasa es que invierten mal. A veces tan mal que se pasan de candorosos, como si fueran unos principiantes.

Junior requiere ya, una reingeniería. Los señores Char deben manejar al Junior como lo hacen con las Olímpica. Vale decir, buenos productos, buen mercadeo  y excelentes resultados.

Hay que hacer una asepsia el equipo. O sea hay que hacer el famoso espulgue que, siempre se anuncia, pero nunca se practica.

A Junior hay que dejar de manejarlo como un hobbie. Junior debe ser una empresa con su Presidente, su Junta Directiva y su cuerpo administrativo. Y con filosofía propia sobre las divisiones menores, el estilo de juego y las inversiones.

Los señores Char debieran aprovechar la casi eliminación del equipo para hacer un alto en el camino y comenzar refundar al Junior. Les garantizo que ahorrarán dinero y, antes por el contrario, ganaran con sus inversiones. Con esto se evitarán las derrotas, las malas contrataciones, los jugadores vagos. Basta ya de repetir lo mismo en cada torneo. Nuevo técnico, nuevos jugadores y fracaso tras fracaso.

El Junior de este año nos duele a todos por la pérdida del título del primer torneo a falta de un minuto de juego y la casi eliminación en este segundo a falta de tres fechas. Creo que a los señores Char les dolerá por partida doble en la parte deportiva y en el bolsillo.

De verdad, Don Fuad. Aproveche el momento y haga del Junior una empresa sólida, seria y pujante como las Olímpica o como cualquiera de sus múltiples empresas. Sólidas todas. Convierta el hobbie Junior en la empresa Junior. Con seguridad le dará más satisfacciones. Que no sea un título hoy y otro en diez años. Que sea un Junior grande siempre. Tan grande que le devuelva a su hinchada todo el amor que ésta le brinda al equipo. Porque, de verdad, no hay otra hinchada mejor. Lástima que viva de desengaños. Hágale Don Fuad. No lloremos esta derrota. Edifiquemos sobre ella con la fe inquebrantable de la hinchada que ama a este Junior del alma…


Ahí vamos, ahí vamos


Con los jugadores que quieren, ahí va el Junior. Ahora se ha puesto a un punto del octavo lugar a falta de cinco partidos por disputar. Junior suma 18 puntos por 19 de Envigado. El número mágico para clasificar a los cuadrangulares hoy es 26. Quiere decir que el equipo de Comesaña deberá sumar, mínimo, 8 puntos pero, como finalmente el número mágico sería 27 deberá sumar un punto más. Concretamente el equipo rojiblanco deberá ganar 3 de los 5 partidos que le restan. Ahora solo sirve ganar, sumar 9 puntos más de 15 posibles. La situación actual obliga al Junior a pelear los puntos “a cara e perro”. Vale decir luchando. Esto se logrará con los jugadores que quieren que son justamente los que ha utilizado Comesaña más el aporte de los juveniles. Justamente, en el triunfo 1x0 sobre Equidad, la tarde del domingo, actuaron como titulares José Luís Chunga y Oidel Pérez e ingresaron en los cambios Guillermo Celis, Jarlan Barrera y Luís Carlos de la Hoz. En el banco estuvo, sin actuar, Germán Gutiérrez. Y se ganó, comiendo uñas, pero se ganó con un primer tiempo que fue un solo de fútbol y un segundo tiempo angustioso por la reacción de Equidad. Contrario a lo que señalaron algunos, que Comesaña se defendió en ese segundo tiempo, lo que ocurrió fue lo contrario: el Junior intentó abiertamente anotar otro gol, abrió los espacios, se estiró mucho y, entonces, el uruguayo Matías Jones y compañía por poco empatan el juego. Llegaron múltiples veces. Incluso, aun arriesgando mucho los dos cambios finales de Comesaña fue para meter dos delanteros juveniles como Jarlan Barrera y Luís Carlos de la Hoz. Tendremos que seguir peleando así. Con los profesionales que quieren y los juveniles. Así algunos no lo consideren, clasificar sería un justo premio para los jugadores que siguen luchando sin bajar los brazos. Después, en las series cortas cualquier cosa puede pasar. Ahora vienen los cinco partidos finales. Como visitante se medirá a Chicó (14º), Pasto (15º) y Santa Fe (2º). Como local ante Caldas (1º) y Nacional (5º). No será fácil, pero tampoco imposible.

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Sobre la crónica roja del Junior les hablaré en la próxima sala. En Junior pasa de todo. Parece telenovela mexicana donde ocurre. Jugadores indisciplinados, golpeadores de esposas y agresores de rivales hasta mandarlos a una clínica. ¿Si ocurriera lo mismo con empleados de Olímpica, los señores Char actuarían igual…?


¿Eche, y qué fue lo malo que hicieron?
(…en Junior nada de lo que pasó, pasó. Es puro chisme de la prensa y bochinche de la hinchada)


Puro realismo mágico. En Junior las cosas pasan pero no pasan. Son inventos de la prensa e imaginación febril de los hinchas. El plantel del Junior de Barranquilla se asemeja a un grupo de monjes cartujos entregados a la meditación contemplativa que se aman unos a otros. Las últimas noticias producidas no son ciertas. Es puro bochinche, cuentos y chismes. Los jugadores Ortega, Domínguez y Quiñones son abstemios. No beben ni agua. Lo que ocurre es que la temperatura de la gradería del Metro les dio un golpe de calor que los hizo ver borrachos pero, nada que ver. El alcohol solo lo huelen en el camerino cuando les curan las heridas de la ardua batalla. Por eso hubo gritos de Domínguez al DT Comesaña. Fue que el golpe de calor lo hizo delirar y ver a un burro en lugar de un pelo de burra. Y Quiñones jamás lanzó improperios al crack Víctor Danilo Pacheco. Fue que el golpe de calor le hizo gritar que si a Jarlan le pagaban bien en el club. No que a Pacheco le pagaban para alinear al gran jugador juvenil. Puro bochinche del vulgo. Tan equivocados todos que Quiñones es profesor benemérito de Ética, Educación y Comportamiento Humano de la Universidad de Yale. Hace poco presentó un brillante estudio sobre las consecuencias del licor en el cerebro y en la borrada de memoria ocasional producto de la rumba.  Víctor Danilo tenía señales de agresión en su cara porque estuvo en una fiesta electrónica de esas que los bailarines se tiran contra las paredes. Solo eso. Y Quiñones tenía el ojo hinchado por la picadura de la araña Narvaezsius que es una sub especie de la araña pelúa. No es cierto, tampoco, que el DT Comesaña haya separado a Ortega, Domínguez y Quiñones. Es que Comesaña les está dando descanso, para cuando el Junior dispute la final el año entrante, gracias al inmejorable rendimiento y a la gran producción entregada al Junior. Es más, el mismísimo José Pekerman les pidió a Comesaña que se los cuidara porque los está siguiendo para el Mundial Rusia 2018. Fuad Char fue el que nos hizo ver la realidad a todos. El Dr. Luís Quiñones lo llamó para contarle que lo estaban acusando de cosas que nunca hizo. Que la hinchada del Junior y el periodismo estaban sufriendo un delirium tremens calórico y lo estaban acusando de cosas que jamás hizo. Es más, le preguntó al dueño del equipo: ¿Don Fuad, que es lo malo que he hecho?. El patriarca rojiblanco le dijo: tranquilo hijo, tu nada malo has hecho. Justo ese día, Fuad estaba con un golpe calórico también. Es que el cambio climático nos ha afectado a todos. A ricos y a pobres, nada que hacer. Como ven, nada ha pasado diferente al chisme de la prensa y al bochinche de la hinchada. No hay derecho. Eche, cojan oficio o vayan a bañarse…


De caretas, joda, y bajo rendimiento
(Michael Ortega, Juan Guillermo Domínguez, Luís Quiñones, Martín Arzuaga, Giovanni Hernández…)


Lo que pasa en Junior y en Uniautónoma es de no creer. En los equipos profesionales de Barranquilla pasan cosas que no ocurren en otros equipos. Lo del Junior ya es histórico y muy típico. Los contratos estrambóticos a jugadores menos que común y corriente son ya famosos. Jugadores venidos de otros lares y jugadores nuestros que son profesionales para cobrar los contratos firmados alejados de cualquier realidad que, además de cobrar lo que cobran, se vuelven un problema porque no rinden en el terreno de juego pero son ases para la joda, el ron y la noche. Se vuelven una vergüenza por su bajo nivel futbolístico y se gradúan de estrellas mediáticas en las redes sociales, en los bares y burdeles. Hoy, en Junior y en Uniautónoma se tomarán decisiones sobre jugadores que ganan mucho y rinden nada. Lo que se dijo que había pasado el miércoles anterior después del partido vs. Llaneros es totalmente cierto. Luís Quiñones se reunió con Fuad Char y le comentó exactamente lo que había pasado. Quiñones, Michael Ortega y Juan Guillermo Domínguez estuvieron de joda, con licor de por medio, después del entrenamiento del miércoles. El club ya sabe exactamente en que estuvieron, donde estuvieron y con quién estuvieron. Los tres, Quiñones, Ortega y Domínguez llegaron al partido con la misma ropa que terminaron el entrenamiento de la mañana y con signos evidentes de alicoramiento. Ciertamente en las gradas no tomaron licor, ya lo traían puesto. En las gradas gritaron lo que el público dijo que había escuchado: de Domínguez que Comesaña era un burro por haber sacado a su hermano del juego, de Quiñones que Pacheco recibía plata para poner a Jarlan Barrera. Después, cuando terminó el juego Quiñones se peleó con Pacheco que estaba enojado y fastidiado con las ofensas. Y sí, se dieron trompadas. Como trompadas se llevó Quiñones de Luís Narváez que intervino en la desigual pelea de Quiñones y Pacheco. Juan Guillermo Domínguez también intervino y se llevó a Quiñones del camerino. Me contaron que Domínguez y Ortega le pidieron a Quiñones que no contara nada de lo sucedido porque ellos, igualmente, no comentarían nada. Pero, no cumplieron y dejaron a Quiñones solo cargando con el pecado de los tres. Por tal razón, Quiñones está enojado y, por ello, habló con el DT Comesaña y con Fuad Char sobre lo sucedido asumiendo la culpa que le corresponde. Para el club es evidente que Quiñones no puede tomar alcohol porque se le borra el cassette y es evidente porque después de los líos que ha tenido ha llamado a las personas ofendidas y ha asumido las penas que el club le ha impuesto (multas). Me contaron anoche, igualmente, que Quiñones llamó a Pacheco y a Narváez para disculparse. Eso no lo exime de su responsabilidad pero, por lo menos, ha asumido la culpa. Lo de Ortega ha desbordado todos los límites comenzando por su bajo rendimiento y por el comportamiento en la tribuna de su papá que, desde la misma, se dedicó a mentarle la madre y a ofender al DT Comesaña. El caso fue tan fastidioso que Comesaña lo citó en Bomboná para hablar del caso. El Sr. Ortega reconoció que se había excedido.

Es un lío tras lío en este Junior. En lugar de mentarle la madre al técnico desde la tribuna, el padre de Ortega debiera procurar que su hijo rinda. Si rinde, será titular. Sin  dudas pero, después de 15 meses estamos esperando que lo haga.

La decisión del DT Comesaña es que los jugadores Ortega, Domínguez y Quiñones seguirán entrenando pero él no los utilizará. Como tienen contrato de tres años no se puede hacer nada más. Hoy se espera la decisión de los señores Char. Si aceptan la decisión de Comesaña o si deciden cambiarlo por otro técnico.

En Uniautónoma pasa otro caso parecido. El DT Jaime de la Pava decidió no utilizar vs. Nacional ni a Martín Arzuaga ni a Giovanni Hernández. Los jugadores, entonces, decidieron no ir a entrenar la mañana del domingo. Los jugadores, a su vez, dicen que ellos si fueron pero no los dejaron entrar. Ese hecho lleno el vaso de la paciencia del club y, hoy lunes, serán informados de la rescisión de sus contratos.

Comencemos a quitar caretas para saber cómo estamos y en qué andamos. De una vez y por todas. Es que estamos mamados de tanto jugador prepotente que se cree Pelé, Maradona y Messi encarnados, que se gana un mundo de plata y se dedica a la buena vida lejos de rendir en el terreno de juego…


Fútbol no, hablemos de matemáticas


Les debía está columna. El domingo por la noche no hubo tiempo. La victoria del Junior sobre Uniautónoma 3x1 volvió a dejarnos con ese sabor de sí pero no. Ya le había ganado 4x2 en su primera confrontación. Nada nuevo. Volvimos a comenzar perdiendo aunque, esta vez, los cambios del segundo tiempo dieron los resultados esperados por el DT Comesaña. Con el partido ante la U terminó la primera vuelta de la Liga. El panorama, evidentemente, no es bueno. El triunfo volvió sin la presencia de los jugadores “refuerzos” a excepción de Gustavo Cuéllar que entró en los 15 minutos finales. Eso confirma, en algo, nuestra posición de no insistir con los “refuerzos” y sí hacerlo con los que pertenecen a la institución y los que están hace un tiempo en el club. No es malo reconocer que las contrataciones para esta Liga no funcionaron. Además que, evidentemente, es así. El triunfo es bueno, al Juniorismo le ha corrido un fresquito en medio de tanta aridez pero, el presente no es bueno y el futuro no es halagador. A partir de ahora será poco relevante que hablemos de fútbol, de tácticas o de estrategias. Ahora el tema será eminentemente matemático. Veamos por qué.

Cuando va a comenzar la segunda vuelta, Junior es el 12º equipo en rendimiento de 18 equipos. El equipo nuestro ha sumado solo 11 puntos de 27 y rinde apenas un 41,00%. El número mágico para clasificar, hoy, es 28. Hay que sumar mínimo 28 puntos para clasificar a semifinales. Quiere decir que, de los próximos 27 puntos a disputar, Junior deberá sumar 17. O sea que deberá pasar del 41,00% de rendimiento a un 63,00%.

Para poder armar el futuro matemático del Junior debemos observar que esta vez, y extrañamente, no ha sido un buen local. De 5 partidos ganó 2 (a Huila 4x3 y a Uniautónoma 3x1), no empató y perdió 3 (con Fortaleza 3x1, Medellín 1x0 y Alianza Petrolera 1x0), Ganó 6 puntos de 15 con rendimiento del 40,00%.

Como visitante, sumó 5 puntos de 12 con rendimiento del 42,00%. Ganó 1 partido (a Uniautónoma 4x2), empató 2 (con Águilas Doradas 0x0 y Patriotas 0x0) y perdió 1 (con Cali 1x0).

En general, Junior ha sido un equipo deficitario en la consecución de puntos (11 de 27), con goles a favor 12 y con goles en contra 12 también. Lo curioso es que de los 11 puntos sumó 6 con dos victorias sobre Uniautónoma y 7 de los 12 goles a favor se los convirtió a la U.

Volvamos a la parte matemática. En los próximos 9 partidos (4 en casa y 5 como visitante) Junior deberá sumar, mínimo, 17 puntos a sol de hoy. En el futuro pueden más o pueden ser menos. Pero hoy son 17 que se traducen, por ejemplo, en ganar 6 partidos de 9. Si gana 5 deberá empatar en 3 de los 4 partidos restantes. Si gana 4 deberá empatar los otros 5. Si gana 3 y empata los otros 6 ya no le alcanzará. El verbo a conjugar es ganar para vivir pues empatar es comenzar a morir.

Junior jugará 4 partidos en casa ante Tolima (8º), Equidad (18º), Nacional (9º) y Caldas (1º), Como visitante lo hará ante Millonarios (15º), Envigado (7º), Chicó (6º), Pasto (13º) y Santa Fe (2º) cerrando el calendario de Todos x Todos en Bogotá.

Esta es la realidad matemática que no dista mucho de la realidad futbolística. Desafortunadamente una va ligada con la otra. Pero, esta vez, primará la matemática por encima de lo futbolístico. Quiere decir que no importa como juegues. Que lo importante es ganar. Ganar juegos, ganar puntos en la justa necesidad. Eso dicen las legendarias Tablas de Gallego a las que estaremos apelando, otra vez, de aquí en más…


Esto es Junior…


Aquí estoy tratando de descifrar lo que es el Junior de Barraquilla hoy. A mí me parece que es fácil hacerlo. Y de manera abreviada inclusive. Miren. Esto es Junior.  Es un equipo chico que parece grande. Tiene una plantilla millonaria que parece pobre. Es un equipo de fútbol que no genera fútbol. Es un equipo en el que sus jugadores brillan más en Instagram, Twitter y Facebook que en el terreno de juego. Es un equipo al que le da lo mismo ganar, empatar o perder. Igual les pagan puntual y bastante. Es una mentira que parece verdad. A veces le gana a los coleros y con eso se mantiene pero pierde con los grandes y los de mitad de la tabla y vuelve a la realidad. Es un equipo amado por la hinchada que no devuelve ese amor. Es un equipo millonario que invierte muy mal en contrataciones de cinco pesos supervalorados como por arte de magia. Es un equipo que produce jugadores para que no jueguen en primera porque contrata paquetes y troncos en lugar de apostarle a su propio producto porque es un equipo que contrata extranjeros desconocidos de baja calidad  y exjugadores disfrazados de jugadores activos. Es, tal vez, el único equipo del mundo que contrata a tres jugadores paraguayos de una sola tacada como si el fútbol paraguayo produjera jugadores de calidad como maíz pilado. En fin, Junior es un pobre equipo rico que, a sol de hoy, lo que tiene es plata para botar en pésimas contrataciones sobrevaloradas y con poca vergüenza. Cuando va a terminar la primera vuelta de Liga Postobón Junior está por fuera de los ocho y no se avizora la posibilidad que el equipo se levante. El mismo DT Comesaña debe saberlo: jugando así, rindiendo así, difícilmente el Junior podrá levantarse. En fin, Junior es un amasijo de plata para botar, de  jugadores de baja calidad, de un equipo que no sabe a que juega, que se volvió perdedor irremediable y hazme reír del mundo del fútbol. Lástima, no hace mucho éramos grandes. Hoy somos tan poca cosa que avergüenza…  


La parábola de Jarlan…


Lo de Jarlan Barrera cae como anillo al dedo. Junior ganó 4x3 en el Metro al Huila en partido que tuvo todos los estados de ánimo posible. La noche del miércoles pasaron por nuestro estadio la sorpresa, la tristeza, la emoción pasajera, los gritos de protesta, la desaprobación, la alegría y el ufff final. Se parió bajó la lluvia, se acabaron las uñas y el dolor de las hernias apareció. Se ganó y eso era lo importante. Parece frases repetidas y manidas de los jugadores en cada jornada pero, esta vez, sí era cierto. Es más, Junior jugará dos partidos más en casa consecutivamente y esos seis puntos hay que ganarlos como sea. Sí, como sea, así suene a otra declaración simple de los jugadores ante los micrófonos. Obviamente que deseamos que, además de ganar el Junior, juegue bien. Que llene de buen fútbol la retina, que le entregue momentos de satisfacción a la hinchada en la tribuna pero, eso va a tardar. Decía que lo de Jarlan Barrera va a servir para dilucidar un tema que es, más que evidente. Si un jovencito de 18 años entra en el segundo tiempo de un partido terrible y le cambia la cara a ese partido con gol y buen fútbol quiere decir que ese juvenil jugador tiene nivel. Lo del Junior hoy es un problema del nivel de algunos de sus jugadores. Comenzando por los que llegaron en este torneo. Anoche, los que estuvieron, no estuvieron. Sí, estuvieron pero no aportaron. Más bien enredaron la pita como el caso de Nery Bareiro que “participó” en los tres goles del Huila. O Álvaro Domínguez que volvió a mostrarse tan pobre e ineficaz como siempre. Ninguno de los recién llegados, para no alargarnos, se ha ganado un lugar en el equipo porque el nivel de su fútbol es pobrísimo. Lo demás es dar disculpas insulsas. Tan cierto es que, con solo mirarse en el espejo de Jarlan, podrán certificar lo que aquí escribo. Este sufrimiento actual que tiene el juniorismo, comenzando por el propio DT Julio Comesaña, tiene su génesis allí. Se trajeron jugadores de muy bajo nivel. O mejor, de pobrísimo nivel. También se pueden mirar en el espejo de Luís Quiñones, un muchacho joven y equivocado a veces en su comportamiento que le perjudica en su accionar futbolero. Pero es un buen jugador. Anoche lo demostró hasta conseguir un gol que aprovechó para anunciar que será padre.

Este partido me hace reafirmar lo que he dicho en público y en privado. El DT Comesaña debe jugársela con los que están a nivel. Cuando estamos para terminar la primera vuelta ya no estamos en condiciones de esperar a nadie.

Que cada quien se mire, entonces, en su propio espejo y se diga así mismo, mirándose a sus propios ojos, si están rindiendo para que lo que se les trajo pagándoles altos salarios y premios como es costumbre en el equipo barranquillero.

Porque sí, Junior ganó pero de qué manera. Recibiendo tres goles en casa de un equipo modesto, aunque luchador, como el Huila y teniendo que anotar cuatro para poder ganar por fin después de cinco partidos en su propio estadio. Un equipo grande y costoso no puede pasar del infierno a la gloria y de la gloria al infierno en un abrir y cerrar de ojos.

Perfecto, se ganó pero Huila es un equipo pequeño que nos hizo sudar la gota gorda para poder sumar el segundo triunfo del torneo. Dos triunfos logrados ante equipos de la parte baja de la tabla como Uniautónoma y Huila.

Creo firmemente, y creo que lo haré hasta el final, que el DT Comesaña no debiera insistir con los jugadores de bajo nivel. Deben reconocer que se equivocaron en sus contrataciones y seguir adelante. Si hay que jugar solo con 18 o 20 jugadores pues hagámoslo. Si finalmente la mayoría de los que jugaron la final ante Nacional, y estuvieron a un minuto de ganar la octava estrella, están en el plantel. Recurramos a esa idea futbolística, a ese nivel mostrado, e intentemos, sobre la marcha, arrancar de una vez el equipo.

Que Julio los ponga a ver el segundo tiempo para que vuelvan a ver lo que hizo Jarlan Barrera cuando entró. O lo que hizo Luís Quiñones que, olvidándose del mal rato que pasó y nos hizo pasar a todos, mostró el verdadero cuero de que está hecho.

Ganamos. Y hasta ahí. Sumamos 8 puntos de 21 y estamos 12º. Con 38,00% de rendimiento no clasificaremos a postemporada. Julio lo sabe. Y los jugadores debieran saberlo también. Pies a la obra entonces…


Este Junior raquítico


Desde cuando terminó el partido (Junior 0 x Cali 1) estuve dándole vuelta al tema para escribir esta columna. Aún después de salir de Caracol Bogotá rumbo a mi casa elucubraba sobre el presente del equipo. Son cosas muy puntuales las que le pasan al Junior. He leído los comentarios de la hinchada en las redes, los mensajes de mis amigos y colegas periodistas. Un poco más tarde recibí mensajes de Pipe Sabbagh, músico, rockero y Juniorista. Ya había acuñado un término que hizo carrera: enredado. Al contestarle volví a hablar de enredo, los aficionados hablan de enredo, en el Carrusel Deportivo mis compañeros hablaron de enredo. Justamente enredar es la maraña que resulta de mezclar desordenadamente cosas. En este caso, el del Junior es un enredo futbolístico. Cuando muestran al DT Julio Comesaña en las transmisiones de los partidos en el Canal Win Sports se le nota la inquietud porque las cosas no salen. Como si no se sintiera cómodo. Es que el Junior se volvió un equipo perdedor. No gana. Solo ganó el primer partido del torneo a Uniautónoma (4x2) en la primera fecha de la Liga Postobón. De resto dos empates y tres derrotas. Hace 300 minutos que no anota un gol. En los seis partidos jugados no pudo anotar en cuatro de ellos. Comesaña ha movido jugadores y módulos tácticos pero, nada ha podido corregir. El enredo de este Junior comenzó con las contrataciones de nuevos jugadores. Lo de Álvaro Domínguez, los paraguayos Bareiro, Ovelar y Ortega, el rendimiento de Michael Ortega que nada que levanta, la venta de Luís Carlos Ruiz y Edison Toloza han incidido en el pésimo rendimiento que lleva Junior. Lo de Domínguez y los paraguayos recae en el DT Comesaña. Él aprobó la llegada de los cuatro. Por tanto la responsabilidad es de él. Lo de Michael no puesto que llegó cuando estaba el Zurdo López. Cuando ya hemos pasado del primer tercio del calendario todos contra todos, Comesaña debiera jugársela con los que estén en condiciones de sacar al Junior adelante. Es decir, los que estaban cuando él llegó más Yessy Mena y el juvenil Jarlan Barrera. He mirado las dos alineaciones usadas por Comesaña, en la final ante Nacional, y ahí están los jugadores a excepción de Edison Tolosa y Samuel Vanegas. Entonces, pienso yo, se debiera recurrir a esos jugadores, a esa idea futbolística y apostar a terminar con el enredo futbolístico y de resultados. Que hubo equivocación en las contrataciones últimas eso lo sabemos todos. Pero, tenemos una base que se puede usar. Que sean 20 o 18 jugadores en los que pueda confiar pues, va para esa. No hay de otra.

Es que Junior no entretiene, no es productivo, no es ganador, no hace goles, suma menos de un punto en promedio (5 en 6 partidos), pierde en los últimos minutos, ha jugado con cinco en el fondo y pierde, con cuatro y pierde, con doble línea de cuatro y pierde. Entonces, a jugar con los que estaban y como jugamos a partir del regreso de Comesaña a reemplazar al Zurdo pues seguir insistiendo con los jugadores equivocados que se contrataron es tan equivocado como cuando se les contrató.

Al Junior le restan por jugar 12 partidos. 36 puntos de los cuales hay que ganar 22 o 23 para estar en la siguiente ronda. El número mágico se mueve entre los 27 y 28 puntos. A eso hay que apostarle de manera clara. Sin enredo, sin insistir en los mismos para salir con las mismas.

Que Comesaña retome la memoria del primer torneo, que ponga a los jugadores con que peleó título que ahí están y punto. Y echemos para adelante. Es mejor olvidarse de los que no rinden que seguir insistiendo con ellos. Es lo más elemental que se puede hacer. Y a ganar. Es que el Junior se volvió un equipo perdedor.

Estamos apenas en el borde de poder solucionar el raquitismo futbolero que sufre el Junior. Pero, a lo bien, que Comesaña no utilice más a quienes se contrató con esperanzas y mucho dinero y no han rendido. A ver si acabamos con este enredo doloroso de una vez…


Un pobre Junior…


Hay cosas que no pueden defenderse por más que le demos muchas vueltas. El rendimiento del Junior de Barranquilla entró en crisis de resultados. Con 5 puntos sumados de 15 y rendimiento del 33,33% le alcanza para estar en el 13º puesto de la tabla de posiciones. Quiere decir que está por debajo de 12 equipos y por encima de 5. Por encima del Junior están todos los equipos grandes. Todos, Cali, Once Caldas, Medellín, Millonarios, Santa Fe y Nacional. Y algunos de ellos, Millonarios, Santa Fe y Nacional, están en un bajón. No rinden tampoco y, sin embargo, están por encima del Junior que es el último de los grandes y cabeza de los chicos. Es que los que están por debajo del Junior todos son chicos Fortaleza, Huila, Uniautónoma, Pasto y Equidad sin olvidar que Fortaleza, que le ganó en el Metro, tiene los mismos 5 puntos. Rendimiento visiblemente  deficitario el del Junior. Ese tema es de la responsabilidad del DT Julio Comesaña como jefe de grupo. Es difícil asimilar que un equipo como el Junior tenga cuatro fechas sin ganar y con dos derrotas  consecutivas en casa cuando se tuvo todo el tiempo disponible para armar un buen equipo. Hasta ahí la responsabilidad del cuerpo técnico encabezado por Comesaña. El otro punto es el de los jugadores.

Mientras estuvo el DT Zurdo López, Fuad Char adquirió los derechos federativos de Michael Ortega, Luís Quiñones, Johnny Vásquez, Jorge Aguirre, Andrés Felipe Correa, William Tesillo y se contrató, sin adquirir sus derechos, a Yohnny Ramírez. No se sorprendan si les digo que en los seis primeros jugadores Char invirtió más de cinco millones de dólares sin incluir a Yessy Mena que vino esta vez después de no pasar el examen médico la vez anterior. Incluyéndolo a Mena la suma puede estar cercana a los seis millones y medio de dólares sino es que no me quedo corto. Estamos hablando de un poco más de $ 13.000.000.000,00 TRECE MIL MILLONES DE PESOS. Una verdadera fortuna que no incluye sus contratos personales que suman otra cantidad parecida sin incluir premios.

En la nueva era de Comesaña vinieron tres paraguayos Roberto Ovelar, Nery Bareiro y Jorge Ortega, también llegaron Alvaro “Caracho” Domínguez un jugador que en mismo Cali, donde nació, dicen que es exjugador y Gustavo Cuellar, barranquillero hecho en el Deportivo Cali.

Los paraguayos son trotamundos. De esos jugadores que andan de aquí para allá. No se quedan en ningún equipo porque no rinden. Tienen buenos representantes que les buscan equipos urgidos pero, después se van con su fútbol para otra parte. No entiendo como Junior puede contratar esa clase de jugadores sin investigar su rendimiento. Hoy que es tan fácil de hacer. Ovelar ha jugado en 7 equipos de 5 países desde el 2006. Bareiro ha pasado por 7 equipos de 3 países desde el 2007. Jorge Ortega jugó en 3 equipos del Paraguay desde el 2009 antes de venir a Colombia. Son jugadores gitanos. Esos que andan de aquí para allá y de allá para acá.

Álvaro Domínguez no es su hermano Carachito. El joven Domínguez está en plena producción. Su hermano no. Caracho el viejo, transitando en los 33 años, debutó con el Cali en 1999, pasó por Pasto y Huila, se fue a Argentina, Suiza y Turquía, volvió al Deportivo Cali donde tuvo un problema ampliamente conocido con Leonel Álvarez. Ahora, Comesaña lo trajo al Junior ante la necesidad del bajo rendimiento de Michael Ortega. El remedio resultó peor que la enfermedad.

De Gustavo Cuéllar no hay nada que decir. Es un buen jugador pero, hasta hoy, no ha justificado su presencia en Junior.

Si hacemos el ejercicio de calificar a los jugadores aquí detallados fácilmente se puede colegir que la mayoría perdería el examen.

Encima de ello, es evidente que hay jugadores que no están metidos en el compromiso que adquirieron al firmar su contrato. Comenzando por Luís Quiñones con sus problemas de comportamiento repetidos ante el silencio de los dueños del equipo “para no desvalorizarlo” y “perder el millón y medio de dólares pagado por él”. El que se está desvalorizando es él mismo con su comportamiento. Es claro que, antes de adquirir un jugador, hay que averiguar su comportamiento dentro de la sociedad y hasta hacerle examen sicotécnico como pasa con todos los trabajadores de este país.

En el presente del Junior hay responsabilidad del DT Comesaña y su cuerpo técnico y del plantel donde hay jugadores que no rinden porque andan en la joda. En eso, no nos digamos mentiras.

Y al que le caiga el guante que se lo chante. Ahora que no salgan con cuentos de niño muerto. A hablar de amigos y enemigos. Que cada quien asuma su responsabilidad así como el club les cumple a ellos pagando sus altos y jugosos contratos que muchas veces están súper valorados.

Y si son buenos que lo demuestren. Por lo menos que sean agradecidos con quien los trajo a ganarse el contrato de sus vidas así no sean las estrellas que dicen ser…


Maluquita la vaina…


Algo no está bien. Lo del Junior ha arrancado con poca fortuna. Apenas  5 puntos sumados de 12. Nada satisfactorio. Eso a la luz de la fría matemática. A la luz del fútbol nos va peor. En los últimos tres partidos se han acabado los adjetivos para calificar la clase de partidos desabridos que fueron. El Junior actual no tiene gusto, no encanta, sabe a nada. El mismo primer partido jugado ante Uniautónoma nos gritó algo que nadie percibió. Que Junior le había hecho cuatro goles a un equipo liviano pero ese equipo liviano le marcó dos. Después han venido dos 0x0 con Águilas Doradas y con Patriotas como visitante. Y también la oprobiosa derrota 3x1 con Fortaleza en casa. Es decir, con equipos chicos ganamos dos puntos de nueve. Terrible. Como terrible ha sido la muestra futbolística. Jugando con un volante 10 definido nos ha ido mal. Sin un volante creativo igual. Da la impresión que el DT Comesaña no logra encontrar aún su equipo ideal. Y esto tiene nombres propios. Hay jugadores como Jossymar Gómez, Álvaro Domínguez, Roberto Ovelar, Jorge Ortega y Michael Ortega a los que seguimos esperando que muestren su real capacidad para jugar al fútbol. Junior tradicionalmente ha jugado con un volante creativo de peso. Valga la pena recordar que, con el DT Comesaña, estuvieron el Pibe Valderrama, Javier Ferreira y Giovanni Hernández que sacaron goleadores con sus pases a Iván Valenciano, Niche Guerrero, Cristian Montecinos, Carlos Bacca y a Teófilo Gutiérrez. Jugadores generadores de fútbol, colectivos, brillantes jugando en beneficio de nuestro equipo. Aquí viene lo que, hasta hoy, ha sido una contratación con poca fortuna. Si tenemos el inconveniente que Michael Ortega aún no produce lo que debiera producir, traer a un hombre veterano como Álvaro Domínguez con su tradicional juego lento, cansino, sin dinámica, era algo temerario. Hay que casos en el fútbol que, como en la vida, nacen, crecen, se reproducen y terminan igual. Caso Álvaro Domínguez. Si Álvaro tuviera la dinámica y el juego colectivo de su hermano Juan Guillermo fuera otra cosa. Lo mismo pasa con los paraguayos Ortega y Ovelar. No se que tanto habrá que esperar a jugadores que han estado en varios países (aunque  con poca trascendencia) para que aporten lo que tienen que aportar. O para saber que, esta vez, también nos equivocamos. En el Junior de hoy hay dos cosas evidentes. Una, jugadores que no están en el nivel adecuado y que nada aportan. Dos, la idea futbol. El desarrollo de una idea futbolística, la generación de ese fútbol y los triunfos que soporten la idea de ese equipo importante que ha sido el Junior. Justo ahora, cuando el equipo llega a sus 90 años de edad, es bien triste que se esté jugando de la manera tan maluquita como los últimos tres partidos. Tristísimo.

Comencé a escribir con la idea de reproducir lo que la hinchada está escribiendo en el Twitter de Diario Deportes pero, me extendí. Es que hay tanto para decir. No obstante, aquí van solo algunos de los mensajes que se pueden publicar:


Julito, patea el balde


Acabo de ponerle un mensaje a Comesaña por WhatsApp. “Julito, patea el balde, un abrazo”. No quise llamarlo. Se, exactamente, lo que está sintiendo desde ayer por la tarde porque se, exactamente también, lo que significa el Junior para Comesaña desde aquella tarde en que le rompieron la nariz, en un partido ante Santa Fe en el Romelio Martínez, y siguió jugando, manando abundante sangre, hasta teñir por completo su camiseta. Esa tarde puso ganas, puso huevos y sangró sin importante más que ganar ese partido. Desde ese día mi compadre Edgar Perea lo bautizó como el león de la cancha. Es que no puede venir un equipo pequeño, colero, y darte el paseo que nos dio Fortaleza que nos corrió de principio a fin. Un 3x1 nos empacó que pudo ser 4x1 o 5x1 y salir del terreno de juego como si nada hubiera pasado. Me hubiera gustado hacerle un seguimiento a los jugadores después del partido. Cómo salieron del estadio, cómo llegaron a sus casa, qué sentimiento les embargaba, si cenaron y se pusieron a ver televisión, si durmieron o salieron a joder la vida. Es que hay mucho jugador que viene al Junior a “cumplir un sueño” y después les da exactamente igual ganar, empatar o perder. Ni siquiera sienten la vergüenza propia que el ser humano experimenta en condiciones que no le son favorables. Es deprimente ver a un equipo chico correr, meter, marcar, quitar, anticipar y contra atacar buscando un gol, dos y tres ante la pasividad y el enredo de un Junior grande, que se prepara bien, que paga MUY bien y donde se vive REQUETEBIÉN. Es deplorable, es deprimente, es vergonzoso ver a un Junior caer sin atenuantes como cayó ante Fortaleza. Un equipo chico con jugadores veteranos que, incluso pasaron por el mismo Junior sin mayor evento como Pichú Núñez, Tressor Moreno y Conejo Jaramillo. Y frente a un cuerpo técnico que pasó también por Junior sin mayor éxito.

Viendo el juego me preguntaba qué somos y en qué andamos. Es que cuando estas cosas pasan el juniorismo siente vergüenza. Es extremadamente incomprensible que el Junior grande, que cumple 90 años, se deje meter el dedo (…en la boca), en el propio Metropolitano,  ante su hinchada.

El equipo chico fuimos nosotros. El Junior recibió un gol al minuto seis del primer tiempo y el impacto negativo fue como si le hubieran tirado una bomba atómica. El equipo se volvió desordenado. Todos corriendo sin brújula. Topando, peleando, corriendo sin pensar. En el fútbol, como en la vida, hay roles irrenunciables. El de Caracho Domínguez (Caracho, el hermano mayor) es ser líder, constructor y generador de fútbol. Ni una cosa, ni la otra. Caracho luce como un exjugador. Ni piensa, ni genera, ni es líder. Frente a Fortaleza, cuando más se le necesitó, no estuvo. Pasó con pena y sin gloria. Cero presencia, ninguna generación. Deprimente. Mientras Mena, Ortega el paraguayo, Aguirre, el mismo Carachito y el resto de sus compañeros intentaban en medio del desorden, Caracho nunca apareció. Parece que el remedio resultó peor que la enfermedad. Michael Ortega es joven y se puede recuperar. Caracho Domínguez, por su edad, es posible que no.

Con seguridad Comesaña pateó el balde, con seguridad no pudo dormir preocupado con la situación pero, eso lo sabemos desde siempre. Pero Julio no corre. Ojalá pudiera hacerlo. Lo haría mejor que muchos aún a su edad. Comesaña monta el equipo y lo hace funcional. Lo mínimo que espera el técnico es que a quienes trajo, o a quienes dejó, o a quienes alinea den todo por un equipo y por un técnico.

Y que no vengan con carreta. Que sienten vergüenza, que están apenados. Cuento chimbo. Si hubieran sentido vergüenza el domingo no se hubieran dejado avasallar por un equipo luchador pero chico al fin.

Es que el Junior fue avasallado, superado ampliamente. Con metida de dedo (…en la boca) y la afición se fue con el juniorismo entre las piernas. Exhibiendo la vergüenza que no sintieron los jugadores…


Junior 90 años,  el festejo sublime en las redes podría gestar la creación del Museo del Juniorismo


Papá Junior acaba de cumplir 90 años pero está tan vital y fuerte como ninguno. No hubo fiesta o festejo oficial pero la celebración en las redes sociales y en los medios de comunicación fue de lujo. Tuve la oportunidad de ver, “retuitear” y oír documentos acerca del Junior que, de verdad, me asombraron. Primero, porque la historia del equipo barranquillero es sublime. Segundo, porque enternece la manera como los seguidores del equipo, de ayer y hoy, guardan objetos, grabaciones y videos que certifican esta bella historia de las estrellas ganadas a fútbol limpio y de los fracasos que nos dolieron a todos. Confieso que he llorado y me he emocionado escuchando y viendo los audios y los tapes de los títulos del Junior en aquellas transmisiones donde, gracias a Dios, participé. Así nos pasa a todos. Es algo emocionante que sale de lo más profundo del sentimiento. El ejercicio público con los hinchas rojiblancos en la red donde mostraron recuerdos, camisetas, fotos, audios y videos me dejaron la sensación que es hora que, en honor de estos 90 años, de los fundadores del club, de los jugadores y técnicos, de la hinchada, de la dirigencia y el periodismo, comencemos el proceso para reconstruir la memoria del Junior de Barranquilla a través de un museo que reúna, conserve y aumente el acervo histórico para beneplácito de quienes vivimos tantos momentos y  queremos recordar y en beneficio de las generaciones nuevas y futuras que llevan al Junior en su corazón. Es que viendo las fotos, los videos y escuchando los audios certificamos que el equipo Tiburón ha sido, es y será parte de nuestras vidas. Es un amor no enseñado contenido en las tristezas que nos han dolido y en las alegrías que nos han emborrachado de felicidad. Junior es un sentimiento irrenunciable. El Juniorista nace o se hace en un acto que es de por vida, sin dobleces, sin abandonos. Hay que ser Juniorista para entenderlo. Por tanto, propongo iniciar el museo en la red. La Casa Editorial Illera (DIARIO DEPORTES y HUGO ILLERA Y LOS INFORMADORES DEPORTIVOS) correría con los costos de una página inicial donde reunamos todos los recuerdos de la hinchada, de los jugadores, de los técnicos, de los dirigentes y periodistas construida y manejada por la hinchas que sean expertos en el tema. Sería el primer paso. El otro es hacer realidad la construcción material del museo donde quepan todas las gentes y todos los recuerdos. Un sitio donde se reúna el Juniorismo por siempre. Para que la memoria rojiblanca perdure a través del tiempo y sirva de unión y reunión de todos los hinchas y de todos los que pasaron por aquí. Un museo que nos brinde la posibilidad de volver cuando ya no seamos de este mundo. ¿Va pa’esa?...


Que le pongan salsa pa jugá…


El fútbol del Junior y de Uniautónoma debe ser tan alegre como el carnaval de Barranquilla. Claro que, contrario al carnaval, debe ser con orden y no con desorden organizado como el carnaval. La gente que va al fútbol quiere gozar, alegrarse, ser feliz durante los 90 minutos del juego. Como pasa en las canchas abiertas donde es gratis. El fútbol profesional es pago y es caro. Caro porque hay que pagar buenos jugadores que vengan a dar buen espectáculo. Porque el fútbol de hoy es eso, un espectáculo. Entonces, no debe haber escalas en el desarrollo del fútbol. Debe ser una buena propuesta que alegre a la gente. Cuando el mismo aficionado va al circo sabe que los payasos lo harán reír. Ningún payaso se prepara en el camerino para hacer “medio reír” o para “hacer reír un poquito”. No, ese payaso sabe que con ese dinero que han pagado papá, mamá y los hijos es para reír, para sentirse felices. Y ese dinero hace posible su vida y la del circo. Igual en las casetas de bailes o en los conciertos. No hay cantante u orquesta que no cante o toque sus mejores éxitos, su gran música, porque con ella la gente cantará o bailará y se irá feliz. Detrás del fútbol, del circo y de los espectáculos de cantantes y orquesta hay un identificador común que es la gratificación a la persona o aficionado que paga una boleta. Es totalmente claro. Nadie paga por ver un circo malo, o un artista desconocido, o una orquesta desafinada. La gente paga para ver, sí o sí, un buen espectáculo que lo lleve a vivir un rato de felicidad. Y un rato que se extienda, aún después del evento, comentando con su entorno lo bien que la pasó y por qué. Eso es suficientemente claro.

El último mundial de fútbol de Brasil fue bueno porque fue emocionante en la mayoría de los partidos. Hubo felicidad plena. Ese mundial ha puesto el listón bastante alto. El fútbol de hoy es dinámico, rápido, vertical y con gol. Eso vimos en el mundial. Y lo intentan practicar todas las selecciones del planeta. Que no solo son los europeos como se pensaba antes.

Hay que hacer conciencia de esto. El desarrollo de un equipo tiene que ver con técnico y jugadores. Con técnico que escoge jugadores y monta la fase táctica y los jugadores que finalmente corren, generan y meten goles. Aunque creo que hay más de los jugadores que de los técnicos. Es que no hay técnico que le diga a un jugador “hoy vamos a jugar tristes”. También hay algo que se llama orgullo propio. Se trata que, cada vez que voy al terreno de juego, voy a dar lo mejor de mí. Queremos ver equipos dinámicos por encima de todo. Jugar a un kilómetro por hora es desesperante. No buscar el arco contrario desespera más.

Queremos ver al Junior jugar con Comesaña como cundo nos salvamos del descenso, o como el equipo de 1991 que no dejaba una sola boleta en taquilla o como cuando fuimos campeones en 1993. Y queremos ver a Jaime de la Pava poner a producir a la Universidad como hizo con el América aquel con el que fue tres veces campeón.  Es solo una cavilación. Sin discusiones banales ni respuestas molestas. Es que si lo hacemos Junior peleará título y Uniautónoma alejará el fantasma del descenso. Así que pilas, pónganle salsa al guiso…


Grondona, todo pasa…



Julio Grondona comenzó a morirse en 16 de junio del 2002 cuando falleció Nélida, su esposa. Tenía 76 años y luchó a salud partida contra un cáncer. Fue su compañera fiel y su sombra durante 50 años. Ese día, Don Vito, como le llamábamos por ser el padrino del fútbol de Suramérica, se quitó, de su dedo meñique izquierdo, el anillo que lo acompañó por siempre. Ese que decía “todo pasa”. Dijo, aquella vez, que ciertamente todo pasaba pero que esto, la muerte de Nélida, desbordaba todo. También sintió el pretinazo de la ausencia aquel 30 de octubre del 2008 cuando murió  Pedro Pompilio, hombre fuerte de Boca Juniors, su amigo de infancia en Sarandí, confidente y alcahueta. Ese día lo vimos llorar en público por primera vez. Es posible que hubiera sido la primera muestra que, el hombre fuerte del fútbol de la AFA y FIFA, también tenía corazón. Es que, en el fútbol, Grondona no tenía término medio. Era amigo de sus amigos y enemigo de sus enemigos. Y por encima de todo estaba Argentina. De igual manera, sus amigos lo amaban y sus enemigos lo odiaban. Fue Grondona, tal vez, el primer dirigente que entendió que debía ser solo eso, dirigente. Y se dedicó a ello las 24 horas del día dejando de lado la famosa ferretería de su familia. Entonces, fue un feroz defensor de Argentina en AFA y del fútbol suramericano en FIFA. Representaba, sin ocultarlo, el verdadero poder en el fútbol del mundo. Fuí testigo, muchas veces, de las palabras de admiración de León Londoño hacia su amigo Grondona. Ambos se apoyaban en su gestión en FIFA. Y a ambos los respetaban y a ambos les temían.

El Grondona público era Don Vito. El Grondona privado era Don Julio. En público era duro y feroz en sus gestas. En privado era un hombre afable y tranquilo. Me consta, porque lo entrevisté varias veces y estuve en varios agasajos privados con él. Un día en Luque, Paraguay, saliendo del estadio se paró en una esquina a darnos una entrevista. Esa tarde, y como siempre, estaba con Eduardo De Luca, su alter ego, su par. Cuando aparecía Grondona detrás siempre venía De Luca. Sin falta. El gordo fue Secretario de AFA y CONMEBOL hasta el 2011 cuando renunció. De Grondona me llamó la atención que siempre hablaba con los ojos cerrados y con una voz ronca y pausada.

Durante los 35 años de su mandato en AFA fue acusado de todos los delitos. De favorecer a unos y perjudicar a otros, de ordenar a los árbitros obrar de una u otra manera, de enriquecerse con el fútbol. De todo. Pero, nada le pudieron comprobar. Tan fue así que Don Vito solo abandonó el fútbol con su muerte y tal como lo había sentenciado: de la AFA me sacarán con las patas hacia adelante.

Esta vez no hay un muerto bueno. Hay un muerto medio bueno y medio malo dependiendo del grado de amistad o de enemistad. Lo que es inobjetable es que, a partir de ayer, a Grondona lo comenzaron a extrañar. No va a ser fácil reemplazarlo y administrar a la AFA a su manera. Ni siquiera los que conspiraron por años contra él, sin poder tumbarlo, podrán estar en condiciones de gobernar el fútbol argentino como él lo gobernó.

No será fácil. Al Padrino lo reemplaza el concillieri de capos y la vida sigue. A Don Vito nadie lo reemplazará. Para gobernar como gobernó él se necesita mucha inteligencia y astucia. En AFA vendrán otros dirigentes con otras ideas. Pero nunca como las de Grondona. Es que la sapiencia para manejar el poder no la venden en las boticas.

Adiós Don Vito, todo pasa. Hasta la vida misma…


Esta vez Golliat “cocoteó” a David


El partido Junior vs. Uniautónoma reflejó lo que puede pasar en la confrontación de un equipo grande contra un chico. El equipo rojiblanco ganó 4x2 con sobrados méritos jugando con 10 hombres desde el minuto 8 del segundo tiempo. Ganó sin mayor esfuerzo. Diría, en sentido figurado, que ganó caminando pero no fue así. Junior ganó corriendo, con dinámica, con presencia y con manejo táctico adecuado cambiando las ubicaciones geográficas de los jugadores al son del desarrollo del juego (pasando de 1-4-2-3-1 a 1-4-3-2 o 1-4-4-1) cuando se encontró con 10 hombres luego de la expulsión de Guillermo Celis por codazo sobre Daniel Machacón y ya con la presencia de Braynner García en lugar de Roberto Ovelar. Junior se ve bien. Es un equipo ofensivo con peso defensivo así haya cometido dos penales. Es posible que se haya dormido en algunos pasajes del juego pero, cuando aprieta, es mortal en ataque. La U es un equipo liviano en ataque y errático en defensa. En ataque, el balón no pasa por Giovanni Hernández (algo inentendible), Cristian Fernández casi que ni juega y Martín Arzuaga y Michael Barrios casi que ni se juntan. Es un ataque casi. En defensa entre Machacón en primera línea de volantes y los dos zagueros centrales Alonso Acosta y Alexis Pérez permitieron el trabajo y los goles del Junior a placer. Machacón no estuvo atento en el gol de Yessy Mena (2x1) y a Mena, también, le hizo penal (3x1) y no pudo cortar el contra ataque del Junior entre Mena y Jorge Aguirre (4x1). El Junior de Comesaña le apuesta claramente a un equipo vertical, muy de ataque, con soporte defensivo desde la primera línea de volantes (Cuéllar-Celis). Frente a la U se mostró mucho “el viejo” Caracho Domínguez, administró, corrió, defendió (lo vimos tirando una plancha para recuperar el balón) y estuvo activo hasta cuando salió para que entrará Mena. Es la cuota inicial de todo lo mucho que debe dar al Junior. La U de Jaime de la Pava está en camino de consolidar un estilo pero, con lo poco que mostraron los jugadores detallados, le va a costar trabajo.

Me gusta el Junior porque hace ver fácil el fútbol. En defensa 4-2 sólido con un Tesillo que debe ser de los zagueros centrales más rápidos del fútbol colombiano y de los que mejor marcan a pesar del penal que le hizo a Michael Barrios (4x2). En ataque con el apoyo de Jossymar y Carachito por las bandas, Caracho mayor como eje creativo, Quiñones y Aguirre sobre las puntas haciendo diagonales certeras en búsqueda de Ovelar. A propósito de Ovelar, es posible que en partidos como este, donde Junior marca cuatro goles, se puedan escuchar voces de comprensión acerca del paraguayo recién llegado. Pero, de la misma manera como se le exigió a Luís Carlos Ruiz con una ferocidad inusitada e incomprensible, hay que decirle a Ovelar, no de la misma manera, que su presencia aquí son los goles. Y con un equipo ofensivo y creativo como el Junior la parte que debe poner él es el último remate afortunado a puerta.

Se mostró bien el equipo de Comesaña a pesar que, en la rueda de prensa, manifestó su inconformidad por algunos pasajes del juego. Se nota grande, con peso y con idea clara de lo que montó Julio en pretemporada.

De la U esperamos más, debe dar mucho más. Sabe de la Pava que el tema de su equipo es la suma de puntos para no padecer con el descenso. Estos equipos necesitados de sumar deben montarse partiendo de una defensa sólida y de un buen arquero. En este partido no lo mostró, ni en el anterior con Tolima. Tanto, que ya perdió 6 puntos de 6 y ha recibido 6 goles también. De salida, no es un buen panorama. Jaime lo sabe…


Este Junior


Aquí estamos después del mundial de fútbol. Me agradó ver el Metro lleno (42.000 aficionados) para ver Junior vs. Mónaco. Se perdió 1x0 con un golazo de Berbatov que hasta los mismos hinchas aplaudieron en un gesto de gallardía que habla muy bien de la grata afición Juniorista. Vi camisetas rojiblancas al lado de las amarillas de la selección. Buen punto también. El fútbol del Junior me dejó algunas aristas para comentar.

Los cambios en el dibujo táctico del DT Comesaña, sobre la dinámica del juego, hablan claro sobre el trabajo y el montaje del equipo. A veces tres en el fondo (Correa-Bareiro-Tesillo) con carrileros (Jossymar-Carachito), un volante tapón (Narváez), tres volantes generadores (Aguirre-Caracho-Quiñones) y un punta (Ovelar). Sobre ese módulo 1-3-3-3-1 se cambiaba a cinco en el fondo y tres en primera línea de volantes. También se jugaba a cuatro en el fondo (con Tesillo sobre el sector izquierdo y Carachito sumándose a los volantes), En fin. Esto observado a la luz del desarrollo del juego que puede deberse a dos cosas. Una, trabajado, montado y desarrollado por el DT. Dos, por situaciones particulares del juego mismo.

Esto apenas comienza pero saltaron a la vista algunas cosas. La ausencia de Vladimir Hernández, reclamada por la tribuna. Vladimir no estuvo en la final del torneo anterior vs. Nacional y se le extrañó. Esta vez igual. El traspaso de Vladimir a Nacional finalmente no se dio por el reclamo de la hinchada. Esa fue la sensación que nos quedó. Ojala no se convierta Vladimir en piedra de discordia sino aparece como titular. En esto hay que confiar en lo que el técnico disponga pero, no cabe duda que la gente quiere a Vladimir.

El otro tema es la velocidad en el fútbol de hoy. El juego lento y cansino ya no tiene cabida. Y eso nos preocupa en el caso de Álvaro Domínguez. Ya sé que en el fútbol existe aquella manida frase de que corre el balón más que el jugador pero, este caso va mucho más allá. Caracho debe convertirse en líder dentro de la cancha y los líderes deben rendir más que el resto. Deberá entender ya, que el Junior ha extrañado la dinámica de juego de un hombre joven como Michael Ortega y que se le ha traído justamente para llenar esa ausencia de todo. Con ese lento andar, con eso de esperar que el balón le llegue al pie, con ese de perder el balón y caminar lento mirando al defensor que lo despoja del balón, con eso viviremos lo mismo o peor que con Ortega. No queremos ver a un Caracho que juegue un partido bien y cinco mal. Entre otras cosas porque el Junior es la última oportunidad que tiene para reencaucharse en el fútbol profesional colombiano.

De los paraguayos, Neri Bareiro con buen nivel. Un poco desordenado y eso lo arreglará, con seguridad, el DT Comesaña. Roberto Ovelar estaba haciendo su debut en un juego amistoso. El sábado ante la U deberá mostrar otras cosas. Sobre todo gol. Que le cuenten que vino a reemplazar a Luís Carlos Ruiz (botín de oro) y a Édison Toloza que terminó metiéndose en el corazón de la hinchada por sus goles y su entrega. Así que a apretar. De salida, de arrancada, pues los goles son los que hacen sumar puntos.

Buena suerte a Julio Comesaña, a sus asesores, a los jugadores y al club. Tenemos una buena nómina. Para ser protagonistas. Y para volver a pelear título…


Antonia Lopes, no quería que Brasil ganara



Y aquí voy Antonia Lopes regresando a mi tierra. Acabo de ver desde el aire tu Rio de Janeiro. Majestuoso, el cerro del Corcovado con Cristo con los brazos abiertos, Leblón, Copacabana, las favelas, las lagunas, los edificios, los carros a paso de tortuga. Aquí voy y mientras sigo mirando por la ventanilla y nos adentramos en el mar te recuerdo por tus clases sociología marginal y sobre la economía salvaje que se traga a los pobres. Que los abandona, que los siembra de olvido, de hambre, de desprotección, de miseria. Te llevo conmigo Antonia Lopes. Necia como mi madre, charladora incontenible, servidora ejemplar. Voy a extrañar tus conversaciones mientras me atendías en el Beco Band Restaurante. Ni el más sabio de los economistas del Brasil sabe lo que sabes tú. Tú que lo vives, tú que lo padeces, tú que lo sufres. Tienes tanta razón Antonia. Brasil se les está cayendo a pedazos bajo las administraciones sucesivas de Lula y Dilma que, según su filosofía y proyectos, iban a redimirlos a ustedes. Les iban a dar empleo, educación, salud. Todo quedó en la palabrería engañosa. Brasil se les despedaza Antonia. Todo está en mal estado y desmejorando. Todo envejeció desde cuando viajé en los años 80 a conocer el universo mágico de “el país mais lindo do mundo”. El aeropuerto debe ser el peor do mundo, las favelas multiplicadas por mil. La falta de oportunidades, Antonia, es terrible. Pero hubo 15 mil millones de dólares para el mundial de fútbol que no se vieron. Mientras los ricos y políticos se enriquecen más y más, el pueblo padece y la brecha ya no es brecha sino un cráter que los hunde. Como a ti Antonia Lopes que debes trabajar por el día y por la noche para medio vivir, para medio comer, para medio existir.

Por eso no querías que Brasil fuera campeón. Por eso preferías a Argentina o Alemania. “Brasil nois, nois, mejor Aryentina o Alehmania… Brasil nois. Se jobaron los jeais. Todu, todu se lo robaron. Brasil no. Neymar no, Messi si. Is mio ídolo…”. Linda, valiente, sufrida pero clara, inteligente y trabajadora, como una hormiguita, moviéndote por todas las mesas, trayendo viandas y refrescos. “Huy hay feiyoada, no puede ir sin projbarla. Is a comida dos pobres…”. Te llevo en mi corazón Antonia, igual que a Lennox de Suráfrica. Gracias por enseñarme la verdadera cara del mundo. Lejos de las canchas, de los goles y los balones. Los mundiales hubieran sido vacíos sin ustedes. Valientes, decididos, contestatarios. “Qui si acabi la vaganbujderia. Roban todu y matan ao pueblo du hajbre…bandidos”. Sí Antonia, que se acabe para que vuelvas a “torcer” por tu Brasil del alma. Aquí te llevo Antonia, aquí vas conmigo…


Alemania, el mejor


Estoy detrás del palco de los dirigentes de la FIFA y los presidentes del mundo. Alcanzo a ver a Joseph Blatter, a Vladimir Putin, a Dilma Rousseff y a sus invitados. Muy cerca tengo al tenor Plácido Domingo. Los alemanes están festejando en el terreno de juego, y en la tribuna, el título mundial luego de vencer 1x0 en la final que acaba de terminar, aquí en Maracaná, al laborioso equipo de Argentina. El gol espectacular de Mario Götze, tras centro de Andre Schuerrle desde la derecha, ha puesto patas arriba al estadio.  Los alemanes festejan y cantan ¡Deutschland, Deutschland, Deutschland!. Götze la paró con el pecho sobre la carrera y sobre la carrera le pegó con pierna izquierda para vencer al Chiquito Romero. Golazo rimbombante, sin dar más vueltas. A solo siete minutos de terminar la prórroga de treinta, pues los noventa minutos terminaron 0x0. Alemania ha reclamado para sí la Copa Mundo de la FIFA. Era un partido en el que quien metiera un gol ganaba. Lo metió Alemania. Los botó Argentina (Higuaín, Palacio, Agüero).

La tribuna está abarrotada con 74.738 aficionados sin contar con los periodistas, los técnicos de televisión, logística, seguridad e invitados especiales. Los argentinos dejaron de cantar lo que cantaron, hasta el aburrimiento, durante el mundial: “Brasil decíme que se siente tener en casa a tu papá…”. Sin duda ganó el mejor equipo del torneo.

En la tribuna argentina hay doble decepción. La derrota por un lado y el Messi que vieron en este mundial. Lo de Lio es inexplicable. Queremos ver al Messi del Barcelona de Guardiola. Con ese Barza ganó todo y obtuvo con justicia el título del mejor jugador del mundo pero, aquí, Lío mostró que algo le pasa. Que su fútbol bonito, espectacular, de fantasía, no aparece. Ha vomitado otra vez y se nota, también, que su problema muscular no está superado. Algo tiene el mejor jugador del mundo.

Alemania fue más equipo en ataque. Argentina lo fue en defensa. A eso le apostó el DT Sabella. Alargar y patear penales. Estuvo a solo 7 minutos de lograrlo. En el fútbol se juega a la defensa y al ataque. Ambos son válidos. Esta vez ganó el ataque. El de Alemania…


Argentina vs. Alemania


Llegó el último día del mundial de fútbol en Brasil. Este domingo 13 estaré viendo la final en el mítico estadio Maracaná de Río de Janeiro. Hoy, al igual que hace cuatro años en Johannesburgo, veré en vivo la final del certamen que más televidentes tiene en el mundo. En Suráfrica vimos a Shakira cantar en el Soccer City antes del juego. Y vimos a Nelson Mandela en su última salida pública saludando, desde el terreno de juego y sentado  en un carrito de golf, a los aficionados y periodistas que estábamos allí. Fue un llanto colectivo acompañado por aplausos interminables. En el fondo, creo que todos sabíamos que lo estábamos despidiendo. Shakira estará acá, otra vez. Madiba, no. Tampoco estarán España y Holanda las selecciones que jugaron esa final. España se fue en primera ronda. Holanda se quedó en semifinal. Hoy estarán Argentina y Alemania. Dos equipos con historia, tradición y campeones. Argentina dos veces, Alemania tres.

Quería escribir esta columna analizando los numeritos de cada uno de ellos y después decidí hacerla a golpe de recuerdos y de la experiencia de ver a argentinos y alemanes en este mundial.

Argentina es un equipo que basó su llegada a la final con dos circuitos (defensa y ataque) muy bien definidos. En su primer juego vs. Bosnia (2x1) el DT Alejandro Sabella plantó un 1-5-3-1-1. Tres defensas en el fondo con carrileros. A partir del segundo vs. Irán (1x0) jugó con 1-4-3-2-1 y frente a Nigeria, en el tercero, varió el circuito de ataque con Messi (media punta) e Higuaín y Agüero en punta.

Hubo casos puntuales en que apoyó Sabella para encontrar su nómina ideal y su esquema de juego. Cambiar de tres a cuatro defensores, poner a Demichelis en lugar de Campganaro y Federico Fernández, reemplazar a Gago con Lucas Biglia y utilizar a Enzo Pérez, para hacer el tres de primera línea de volantes al lado de Mascherano y Biglia, cuando se lesionó Di María. Y listo. Este sistema defensivo en el soporte fundamental de la Argentina finalista. Es posible que el circuito ofensivo no haya rendido un poco más pero, no olvidemos que Messi con cuatro goles y un pase gol a Di María en el partido vs. Bélgica en cuartos de final y el mismo aporte de Di María, en la construcción del juego, han sido fundamentales así no se hayan destacado tanto como quisiéramos. Los goles de Messi y su pase gol sumaron 9 puntos. Además, no solo se lesionó Di María sino el Khun Agüero también. Argentina ganó 6 partidos de 7 con un empate por la diferencia mínima y tiene 313 minutos sin recibir gol.

Alemania es el gran equipo del mundial. Goza de inmejorable salud y le aplicó la goleada 7x1 a Brasil que conmovió al mundo. El equipo del DT Joachim Low  tiene todo. Un gran arquero, defensa, creación, movilidad y ataque. Low ha jugado con 17 jugadores fundamentales a los que ha rotado en la alineación titular y en la dinámica del juego. En defensa no, pero en ataque sí. Son demasiado móviles. No ocupan sus atacantes una parcela sino todo el terreno de juego.

Low cambió y rotó nombres pero no la idea futbolística en la que se ve cuatro defensores, tres volantes y tres atacantes. En esencia es eso con variantes por la movilidad acotada. En el primer partido vs. Portugal (4x0) incluyó a Kroos en lugar de Schweinsteiger que estaba lesionado. Kroos se reveló como uno de los mejores jugadores del torneo por eso, cuando regresó Schweinsteiger dejó a Kroos y Schweinsteiger entró por el lesionado Khedira en el juego vs. USA (1x0). Goetze es otro de los  que salen y entran dependiendo el rival. Ozil no ha brillado lo que debe brillar por lo que Müeller y Kroos se han convertido en los adelantados del ataque alemán.

El favorito es Alemania, pero Argentina tiene a Messi, el mejor jugador del mundo, que jugará su primera final y querrá ganarla. No obstante, el partido no será fácil, ni para el uno, ni para el otro. A la luz de los fríos numeritos, ambos seleccionados al obtenido el 89,00% de los puntos (16 de 18); ambos han ganado 5 partidos y empatado 1, Alemania ha anotado 17 goles por 8 de Argentina pero de esos 7 fueron a Brasil, Argentina solo ha recibido 3 goles en 6 partidos y Alemania 4. Como pueden ver, muy parejos.

Pero final es final, como dicen cada vez en estos mundiales. Todo lo aquí consignado es mera referencia. Esta tarde, el que haga las cosas mejor será campeón y todo lo aquí explicado formará parte de la historia y de los recuerdos.

Con el corazón quiero que gane Argentina para que Messi se quite el lastre de no tener un campeonato mundial y pueda reinar tranquilo. Pero, la razón me dice que ganará Alemania aunque con una notica que me recuerda que los argentinos son jugadores de finales porque luchan de principio a fin. Eso, puede hacer la diferencia…


El partido de los que sobran


Mientras camino por el IBC de Río de Janeiro, lleno ahora de periodistas argentinos y alemanes que siguieron a toda parte a sus selecciones y se concentran ahora aquí para el juego final de mañana en Maracaná, no logró separarme del famoso partido por el tercer lugar en los mundiales de fútbol. La verdad, no le encuentro razón de ser. Pero, ese partido existe porque es como el partido del campeón sin corona, es como el contentillo de la FIFA a quienes llegaron hasta semifinales. Aunque, de verdad, el contentillo son dos millones de dólares más que recibirá el ganador. Claro que, esos dos millones no son nada ante el escarnio de jugar ese partido. Es que, a parte del dinero, es una confrontación de dos selecciones perdedoras y golpeadas por no acceder a la final. Después que en Holanda y Brasil vieron a sus equipos jugar en semifinales con toda la posibilidad real de avanzar a la  final, verlos ahora en el partido de los que sobran no debe ser nada grato. Estoy con Louis Van Gaal, el DT holandés. Ayer, en la rueda de prensa previa, dijo que jugar ese partido es exponer a los equipos que pudieron avanzar a la final a irse del mundial con dos derrotas consecutivas lo que los hace ver como perdedores irresolutos cuando no es cierto. O sea que ese partido del escarnio perjudica a los dos seleccionados. Del lado de Holanda, tiene toda la razón.

Del lado del Brasil, no tanto. Ellos mismos con su deficiente seleccionado y los arbitrajes aliados se encargaron de ponerse en la picota pública solitos. En condiciones normales (en un torneo jugado a fútbol limpio) ese partido por el tercer lugar es una afrenta. Es el colmo de la humillación, es algo sin razón pues nadie se acuerda de quién ocupa ese lugar. Es que no significa nada, aparte de la vergüenza de jugarlo. Ese lastre hay que quitarlo. No más partido por el tercer lugar, es absurdo e inentendible. Es solo un partido de relleno que no deja ni historia, ni recuerdos. El propio Blatter, presidente de la FIFA, deberá acudir a la historia escrita para saber cuál fue la selección que ocupó el tercer puesto en los mundiales de Alemania 1974 y España 1982. Es tanto como saber cómo se llamaba la bisabuela materna del francés Robert Guérin primer presidente de la FIFA. Que a lo mejor Blatter la recuerda más que quien ocupó el tercer lugar en Suráfrica. La madre que sí…


Que la historia de Moacir Barbosa no vuelva a repetirse


Río no es Río. Es frío de Janeiro. Llueve a cántaros, hay tormenta en su área metropolitana con fuerte brisa incluida y baja temperatura. Escribo en el balcón del apartamento que ocupo aquí. La laguna de Jacarepaguá se ha perdido en medio de la cortina de agua por el aguacero que cae. SporTV está mostrando la llegada sorpresiva de Neymar a la Granja Comary en Teresópolis a 120 kilómetros de Río. No arribó en helicóptero sino en una camioneta negra. Ha regresado a visitar a los miembros de su selección. El astro brasilero abraza a cada uno de sus compañeros y del cuerpo técnico. Solo dos fotógrafos de la CBF están trabajando pero los camarógrafos se dieron maña para transmitir lo que ahora estamos viendo porque es un entrenamiento a puertas cerradas. Mientras todo pasa recuerdo a Moacir Barbosa, el portero de la selección brasilera que sufrió el tristemente célebre Maracanazo en el mundial de 1950 ante los uruguayos. La derrota 2x1 se produjo el 16 de julio de ese año pero, a Moacir, aquel día se le prolongó hasta el viernes 7 de abril del año 2000 cuando murió físicamente. Ya la sociedad brasilera le había matado el alma, ese domingo de julio, cuando fue sindicado de ser el responsable de la debacle. 50 años se prolongó su agonía. Recuerdo su historia y me resistiría a creer que el mundo del fútbol, aquí en Brasil, repita la historia de defenestrar socialmente a Felipao o algunos de los miembros de esta selección. Repetir esa historia sería denigrante.

En 1987, iba en el automóvil de un colega brasilero rumbo al hotel en aquella Copa América. En una esquina, cercana a un parque, aquel compañero ocasional de viaje mostró a un anciano, delgado, desaliñado, mirada perdida, recostado a una pared. “Es Moacir, Moacir Barbosa, el arquero del Maracanazo”. Y comenzó a contarme la historia. La historia cuan más infame, de castración social, de desprecio, de ofensas, brutal. Barbosa fue acusado de ser el gran responsable de la derrota y se la cobraron todos los días del resto de su vida hasta cuando falleció en completa orfandad (su esposa Clotilde había muerto de cáncer en 1997). Murió de un derrame cerebral. Solo el equipo Vasco Da Gama lo ayudó en sus últimos años de vida. Ojalá que está condena sin defensa de Moacir no se repita ahora con Felipao o con alguno de los jugadores. Sería infame e inentendible.

Ha comenzado una rueda de prensa solicitada por el propio Neymar en Granja Comary. El jugador estrella de Brasil está hablando justo de lo que he escrito. ¡Que no se repita la historia de Barbosa! Que para tranquilidad de ellos y sus familias la gente entienda que nunca quisieron que la goleada pasara, que querían ganar el mundial aquí en casa, que Brasil seguirá siendo grande, que es la promesa de él y el grupo pero que, por favor, entiendan que el fútbol es solo un juego. Solo eso…


El milagro argentino


Para no creer. Maxi Rodríguez ha pateado el cuarto lanzamiento desde el punto penal con su pie derecho, duro, al centro, Cillissen, el portero holandés, le ha metido las dos manos, el balón se ha estrellado contra ellas y ha seguido rumbo al arco. Gol, el cuarto de Argentina por dos de Holanda. Argentina a la final del mundial después de 120 minutos. Messi corre como un niño gritando gol con la garganta a reventar, va llorando (el llanto es protagonista otra vez aquí en este mundial brasilero), el resto de sus compañeros también. Se encuentra con Romero, el arquero héroe que tapó dos lanzamientos a Vlaar y a Sneijder, con Di María que no jugó por lesión pero estuvo en el banco, con Agüero, con Mascherano, con Garay, con Maxi Rodríguez que hizo reventar la tribuna llena de aficionados argentinos. Con todos. Sabella celebra con su cuerpo técnico (poco conocidos ellos Camino, Cugnali y Blanco). En la tribuna se abrazan, lloran todos y cantan a garganta abierta. “Brasil, decíme que se siente, teniendo en casa a tu Papá”. El Chiquito Romero parece Gulliver abrazado por los enanos de Blanca Nieves. Histórico y heroico. La única garantía que tenía Argentina para sacar a Holanda era Messi, pero Lionel fue marcado por uno (De Jong), por dos (De Vrij) y hasta tres (Vlaar) holandeses. Holanda era la gran favorita pero Sabella apostó por un juego muy táctico, más pensado y a la vez peleado y Van Gaal pensó justamente en eso. En lo mismo. En la táctica por encima del talento que improvisa. Y Robben, la garantía contraria que tenía Holanda para eliminar a Argentina, no apareció en el primero, un poco en el segundo y casi nada pesó en el alargue.

Y mientras Messi toca el dintel del olimpo con su pie izquierdo, mientras siguen las celebraciones, mientras los jugadores son entrevistados en zona mixta y Sabella y Robben hablan en el canal FIFA y Van Gaal se ha perdido en el túnel rumbo al camerino, con su tristeza a cuestas, comenzamos a pensar en la ya famosa rifa del tigre alemán. Que ya se lo ganó Brasil y el tigre lo devoró.

El favoritismo de Alemania no va a cambiar porque Argentina llegue con el mejor jugador del mundo. Especialmente hoy que me ha quedado la sensación que Messi aún arrastra algo de la famosa lesión muscular que lo ha atormentado en el último año. Tampoco estará su soporte Di Maria que sigue lesionado. El Kun lo hará con los pocos minutos que jugó hoy, Higuaín con el a veces sí y a veces no, y Palacio pareciendo gallina en patio ajeno. Cuando entra, casi que ni se nota. Ese circuito ofensivo está golpeado evidentemente.

El que luce imbatible es el circuito defensivo. Son ellos los que, manteniendo la valla en cero, desde el ingreso de Demichelis por Federico Fernández, han mantenido la valla invicta ante Suiza en octavos, ante Bélgica en cuartos y ahora ante Holanda en semifinales. El arquero Romero; los zagueros Zabaleta, Demichelis, Garay y Rojo; y los volantes de primera línea Biglia, Mascherano y Pérez han convertido, los últimos 25 metros, en un verdadero búnker antimisiles. Pérez apareció cuando se lesionó Di María y ha sido un obrero más que un artista sin renunciar a la construcción del juego. Igual Biglia que entró por Gago y lo sentó con su talante. Y el gran Javier Mascherano. Como volante tapón, como volante central, como cinco (así le llaman los argentinos) o como cabeza de área (como lo quieran llamar) está haciendo un espectacular mundial de fútbol. En su puesto, que no como zaguero central como lo hace en el Barcelona. Este circuito defensivo inexpugnable es el que garantiza el éxito de Argentina con un Messi disminuido (un cuarto de Messi, dicen los colegas españoles).

Este pequeño batallón laborioso, ese arquero, esos cuatro defensas y esos tres volantes de primera línea serán, otra vez, el soporte de un eventual triunfo de Argentina sobre Alemania, el próximo domingo en Maracaná, en la gran final del mundial. Si mantienen la valla en cero y Messi logra hacer un poco más de que ha hecho hasta hoy, los argentinos tendrán alguna posibilidad de éxito.

Pero seamos sensatos. Alemania es la gran favorita. Por fútbol, por su juego, por los movimientos tácticos, por el desarrollo de su estrategia en los pies de un seleccionado que es, de lejos, el mejor del mundial.

Además, Argentina acaba de jugar 120 minutos. Alemania solo jugó 90 ayer ante Brasil sin mayor esfuerzo. Tiene 24 horas más de descanso, 30 minutos menos de esfuerzo y no pasó por el desgaste mental de los lanzamientos desde el punto penal. Mascherano, Zabaleta, Biglia y Rojo terminaron con heridas y golpes, Di Maria no se recupera aún. En fin. No va a ser fácil.

Sin embargo, ya estamos acostumbrados que los partidos hay que jugarlos. Si Argentina fue capaz de eliminar a Holanda, la segunda mejor selección del mundial después de Alemania, hay que mirar con respeto lo que intentarán hacer en el terreno de juego. Además porque tienen a Messi que estará frente al reto de ganar su primer mundial. Y la Pulga es capaz de cualquier cosa. Claro que, los alemanes también…


La zurra de Alemania a Brasil


He visto la más grande humillación que una selección de Brasil haya recibido en la brillante historia de su fútbol. No solamente ha recibido la goleada 7x1 de “pies” de Alemania, no solo Miroslav Klose dejó atrás a Ronaldo como mejor goleador en la historia de los mundiales haciéndoles ese gol 16, sino que hasta la “torcida” que está en este Mineirao los está abucheando. Otros prefirieron irse antes que terminara el primer tiempo. También les cantaron el ole en diversos pasajes del juego y han aplaudido a los alemanes que, esta tarde noche, con fútbol moderno, rápido y colectivo le ha propinado semejante paliza a un Brasil individualizado, sin el menor atisbo de colectividad, que volvió miseria a su propia grandeza. Brasil está llorando. Lloran los jugadores como en cada partido del torneo, llora la hinchada en la tribuna, lloran las gentes en las calles, llora Neymar en su residencia. Veo a los jugadores brasileros llorar y no puedo evitar sentir una profunda pena por ellos. Y por el niño de gafas que lloró toda la tarde, lloró cada gol, lloró cada festejo alemán. Tiene los ojos rojos y el alma rota. Nadie lo va a contentar. Nadie le podrá borrar esta mala tarde de su alma. Ronaldo está en la cabina de O Globo. Los comentaristas hablan, explican, tratan de poner un poco de árnica en el dolor de los brasileros. Está como perdido en el tiempo. De pie con la mirada extraviada. Acaba de ver a su gloriosa selección recibir 7 goles, ver a su maestro Felipao gritar instrucciones sin encontrar un solo oído que lo escuchara, y ha comentado, con el corazón de luto, el gol de Klose que lo borró del primer lugar del listado de los goleadores eternos.

Alemania fue mejor que Brasil desde cuando comenzó el mundial. No ahora. Después del violento juego desplegado contra nuestra Selección Colombia todos quedamos con la sensación que los brasileros se habían ganado la rifa del tigre. Que Alemania los eliminaría.

La razón era bien sencilla. Alemania es la mejor selección del planeta. Ha sido producto de un trabajo en divisiones menores que hoy, es una feliz realidad. Esta Alemania no es una naranja mecánica (como alguna vez llamaron a Holanda) sino un equipo pensante, un equipo completo en el que todos juegan. Juegan a recuperar, juegan a defender, juegan a crear, juegan a hacer goles, juegan a recrearse, juegan el juego por el juego. Muy elemental, si se quiere, pero efectivo. Alemania es un equipo. Brasil es una suma de individualidades disímiles.

Y no es que la ausencia de Neymar pudo haberlos perjudicado. No. Estoy seguro que si Neymar hubiera estado aquí, igual les hubiera pasado. Es que Neymar es brillante en los últimos 20 o 25 metros. Ahí es crack. Pero, para que ese crack aparezca debe haber producción de juego colectivo. Eso ya no existe en el Brasil de hoy. Igual, de verdad, si Neymar hubiera jugado hoy, también se hubiera ido con el rabo (o con los goles) entre las piernas. Nada hubiera cambiado. Solo que la humillación hubiera sido más dolorosa.

La botinera de Brasil sobre Colombia fue un triunfo pírrico. Perdieron a Neymar y les tocó jugar con el mejor, con esta Alemania que será campeón mundial. Todos sabíamos que la paliza vendría. Aunque no exageradamente. Los jugadores de Brasil aún están en la gramilla llorando como en cada partido de este mundial. Lloraron mucho y jugaron poco. Una importante cervecera de Brasil está quemando fuegos artificiales. Era para los festejos de la victoria brasilera. Ahora se ha convertido en parte del mundo bizarro. La pólvora detona, la gente llora y se atraganta de cerveza. No ha sido una sorpresa. Ha sido una cruel realidad.

La victoria alemana comenzó con la alineación misma. Joaquin Low armó una alineación ofensiva y rápida. Planeó un 1-4-2-3-1. Puso a Lahm sobre la derecha en su puesto, a Khedira en primera línea de volantes con Schweinsteiger, no alineó a Podolski, tiró a Müeller sobre la derecha, Kroos en al centro y a Ozil sobre la izquierda en la zona de volantes creativos y a Klose en punta. Así ofensivo. Pelando los dientes. Sin dar un centímetro, rápido y vertical. A los 10 minutos ya ganaba 1-0 y entre el minuto 23 y 29 ya había anotado cuatro goles más. Brillante, demoledor, sin perendengues, con sencillez.

Brasil volvió a ser ese pobre equipo sin juego de conjunto. Con jugadores que, en selecciones del pasado, no hubieran tenido la más mínima posibilidad de estar en ellas. También volvió a ser el equipo contra natura. Botinero, correlón, y muy individual. La colectividad no existió nunca en ellos. Oscar sin peso, Fred confirmando que, cuando él está Brasil juega con 10, Bernard reemplazando a Neymar solo en la posición pero no en su aporte, David Luiz, Marcelo, Fernandiho y Luiz Guztavo dando pata a diestra y siniestra. Toda una vergüenza.

También extrañó Brasil el apoyo del árbitro que tuvo ante Colombia. Marco Rodríguez de México ignoró las simulaciones y, aunque no mostró tarjetas a  Fernandinho (otra vez como ante Colombia), Marcelo y David Luiz no comió de cuento a sus protestas permanentes.

Brasil temió siempre que esto le pasara. En la programación de juego siempre estuvo por fuera del Maracaná. Solo jugaría allí la final. Evitaron el mal recuerdo que les dejó Uruguay en 1950 pero,  ahora comenzarán a llevar a cuestas, también, el Mineirazo de Belo Horizonte. Lo mejor que pueden hacer es no organizar más campeonatos del mundo. Y mejorar su fútbol que bien esmirriado está…


Brasil vs. Alemania


Brasil y Alemania concitarán la atención del mundo a la 1:00 PM cuando se midan, en la primera semifinal de la Copa Mundo de FIFA Brasil 2014, en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte. El ganador disputará la final con el vencedor de la otra semifinal entre Argentina y Holanda que jugarán mañana en la Arena de Sao Paulo. Los brasileños fueron primeros en el Grupo A y eliminaron a Chile en octavos y a Colombia en cuartos. Alemania ganó el Grupo G y eliminó a Argelia en octavos y a Francia en cuartos. En mi caso, vuelvo a pronosticar lo que ya hice en el juego Colombia vs. Brasil. Si no pasa nada extraño, Alemania eliminará a Brasil. A Colombia le pasó de todo. Incluyendo el deficientísimo arbitraje del español Carlos Velasco Carballo. No creo que a Alemania le hagan lo mismo. Sin embargo, Brasil no solo se juega la posibilidad de ganar un título del mundo sino que, la presidente Dilma Rousseff y sus colaboradores, piensan que las protestas sociales se reactivarían no bien Brasil quede eliminado. Aunque ya tiene la disculpa y el paraguas perfecto: la lesión de Neymar. Esa lesión dolorosa para el pueblo brasilero va a ser la tabla de salvación para Rousseff y su gobierno en el caso que Brasil no pueda ser campeón.

Brasil y Alemania son dos equipos diferentes. Brasil se apoya mucho en lo que pueda hacer Neymar. Alemania en lo que pueda hacer el equipo en su totalidad. Lo grave para el DT Felipao es que Neymar no va a estar. Se dice en los medios de comunicación que quiere tenerlo en el banco. Si está lesionado (fractura en la tercera vértebra lumbar) es absurdo tenerlo para nada.

El Brasil de Felipao ha jugado con 1-4-2-3-1. Un arquero (Julio César); cuatro defensas (Alves o Maicon – Thiago Silva – David Luiz – Marcelo); dos volantes defensivos (Paulinho – Luiz Gustavo); tres volantes de ataque (Hulk – Oscar – Neymar) y un punta (Fred).

Frente a Alemania seguiría Maicón en lugar de Dani Alves. Jugó muy bien frente a Colombia y le dio equilibrio defensivo y salida ofensiva por la derecha a Brasil. Thiago Silva no estará por suspensión (acumulación de dos amonestaciones) y será reemplazado por Dante que juega en el Bayern Munich y conoce bien a la selección alemana. Por Neymar jugará Bernard. La apuesta es saber cómo se las arreglará Brasil sin Neymar. El volante 10, a pesar de tener ese número en la espalda, no es propiamente un volante creativo. Es, más bien, un jugador que desequilibra en los últimos 25 metros y remata a gol.

Alemania es un equipo equilibrado en defensa y mortal en ataque. Tiene los dos circuitos bien definidos. Juega con un arquero (Neur); cuatro defensas (Boateng – Mertesacker – Hummels – Hoewedes); un cabeza de área (Lahm); dos volantes mixtos (Scweinsteiger – Kroos); dos volantes creativos (Ozil – Podolski) y un punta (Müller). En el último partido de octavos ante Argelia el arquero Manuel Neur sorprendió por su trabajo como arquero líbero.

Chiquidrácula, el árbitro mexicano Marco Rodríguez será el árbitro. El mismo que no vio la mordida de Luís Suárez a Chiellini en el juego Uruguay vs. Italia.

Hoy conoceremos al primer finalista de esta copa del mundo. El favorito es Alemania puesto que ha jugado mejor que Brasil. Pero, Brasil está jugando en casa y, la verdad, entre los árbitros Yuichi Nishimura y Carlos Velasco Carballo lo han llevado en andas. Como si Brasil estuviera destinado, si o si, a ser el campeón. Después del medio día sabremos si a Alemania le harán lo mismo que a Colombia. Ganarle con un arbitraje cómplice. O si Brasil volverá a llorar no solo por Neymar sino por todo su equipo…


Domingo sin fútbol


Tener un domingo libre en un campeonato mundial de fútbol es algo exótico. El fútbol no para. Hoy paró aquí en Brasil 2014. Todos los días, en todos los países, a todas las horas, una pelota de fútbol está rodando. Sea en estadios, calles o potreros, el balón de fútbol gira y gira. No se detiene. No obstante, después del corte de la fase de grupos, de octavos y cuartos de final solo quedan cuatro equipos en competencia. Este martes Brasil y Alemania jugará su semifinal en el Estadio Mineirao de Belo Horizonte y el miércoles Argentina y Holanda toparán en la Arena de Sao Paulo. El sábado 12 en el Estadio Nacional de Brasilia se jugará el partido por el tercer lugar y el domingo 12, aquí en el Maracaná de Rio de Janeiro, la final. Y listo. Los que aún quedamos aquí volveremos a casa a esperar cuatro años más para vernos en Rusia 2016.

Digo que los que aún estamos aquí porque, al comenzar una copa mundo de la FIFA las acreditaciones de narradores, comentaristas, periodistas y técnicos suman, fácilmente, 15.000 o más. Y, a medida que las selecciones van quedando eliminadas, los centros de prensas y las zonas de radio y televisión de los estadios se van quedando solas.

En el IBC (International Broadcasting Center o Centro Internacional de Radio y Televisión) de Río nos podíamos encontrar con periodistas de los cinco continentes. A medida que las selecciones han vuelto a casa la gente de los medios informativos ha tomado la vía del regreso también.

Por las madrugadas y por las noches cuando llego a los estudios de Win Sports y Caracol Radio en el IBC espantan, como decimos los barranquilleros. Poca gente, poca actividad. Ya se puede comprar algo que comer sin colas, o cambiar dólares sin esperar mucho, o entrar al IBC pasando la seguridad sin mayores inconvenientes. Los parqueaderos también son más accesibles. En la primera ronda, para buscar un parqueadero vacío, costaba Dios y ayuda. Ahora no.

Esta es la semana de las nostalgias y de las despedidas. Los que se van con un abrazo y la promesa de vernos en Rusia. Los que se quedan corriendo bases para confirmar vuelos, para adelantarlos incluso. Siempre es así.

No obstante somos afortunados los que nos quedamos para ver lo mejor del mundial. Las semifinales y la final. Y si, además, nos dan el bonus track o la ñapa de ver a Shakira cantando en el Maracaná, el día de la gran final, mejor que mejor. Eso, como dice un reconocido comercial de una tarjeta de crédito, no tiene precio. Para todo lo demás vendrá otro mundial en Rusia. Dentro de cuatro años…


El futuro de la Selección Colombia


Cuando lean estas líneas ya nuestra Selección Colombia deberá estar en suelo patrio. Los nuestros se fueron de Brasil con la sensación de haber ganado cosas en el concierto del fútbol mundial. La historia de este periplo, de esta Copa Mundial, terminará hoy cuando, cada uno de los integrantes del equipo, retornen a sus equipos a caminar sus caminos. Entonces, comenzará el trabajo administrativo de la Federación Colombiana de Fútbol con miras a la próxima copa que se jugará en Rusia y de las dos copas de América que se jugarán en Chile en el 2015 y una extraordinaria en Estados Unidos. Lo primero será pensar en el técnico que se encargará del nuevo proyecto. Si se queda Pekerman o no. El tema no es tan fácil como algunos presuponen. Para que haya un acuerdo se necesitan dos. En este caso Federación y técnico. Habrá preguntarle a Pekerman si quiere continuar o no. Si Pekerman no se queda no será (a lo mejor) por temas económicos. La Federación y sus patrocinadores pueden pagarle el salario, y el de su cuerpo técnico, con un aumento que será apreciable, sin duda. Los beneficios Federación-Pekerman fueron de dos vías. Que no se nos olvide. Nosotros reencauchamos a Pekerman (hacía tres años que no trabajaba) y él hizo de nosotros una gran selección. Lo que puede entrabar el tema son las ofertas que, con seguridad, ya tendrá el representante del técnico. José Pekerman tiene 65 años (1949). Cuando llegue el mundial tendrá 69. También la decisión personal de vida pesará en su decisión. Si Pekerman no se queda presupone uno que lo reemplazaría un colombiano. Jorge Luís Pinto tiene 62 años (1952) y acaba de hacer un mundial sensacional en su primera actuación en el certamen orbital. Se fue invicto con Costa Rica llegando a cuartos de final quedando por fuera con lanzamientos desde el punto penal con Holanda. Reinaldo Rueda con quien la federación tiene una deuda pues lo sacó cuando no debió hacerlo en la eliminatoria para Alemania. Rueda, que tiene 57 años (1957), llevó a Honduras al Mundial de Suráfrica y a Ecuador a este mundial en Brasil. Luís Fernando Suárez es el más joven. Tiene 54 años (1959) y la experiencia de dos mundiales. Clasificó a Ecuador al mundial alemán y a Honduras a este. Ahora, la experiencia con un técnico extranjero fue muy buena. Excelente. Pekerman reemplazó a Leonel Álvarez que a su vez había hecho lo mismo con Bolillo. Leonel fue relevado por considerar que aún era un técnico en formación. Cuando perdió con Argentina en Barranquilla lo tumbó la rueda de prensa posterior al partido y no la derrota en sí. A Bolillo hubo que despedirlo por un escándalo personal y no por resultados deportivos. Fue el propio presidente Juan Manuel Santos el que le sugirió, públicamente a la federación, la contratación de un extranjero. Santos seguirá en el poder, luego es posible que vuelva a influir para que Pekerman no se vaya o traer otro del exterior si José no sigue.

En cuanto a los jugadores, se despidieron Mario Alberto Yepes y Faryd Mondragón. Dos ejemplos de vida. La nómina actual es joven. En ella hay jugadores entre los 21 y los 28 años. En teoría, los primeros pudieran asistir a tres mundiales. Los últimos a uno. Si conservan su nivel  futbolístico, por supuesto. Claro que estos tendrán la competencia de la generación que saldrá en los próximos cuatro años.

Hay dos jugadores de 21 años (Álvarez y Quintero), uno de 22 (Arias), uno de 23 (James), dos de 24 (Carbonero e Ibarbo), uno de 25 (Vargas), siete de 26 (Ospina, Sánchez, Armero, Cuadrado, Guarín, Mejía y Ramos), cuatro de 27 (Aguilar, Teófilo, Zúñiga y Valdés) y tres de 28 (Zapata, Bacca y Jackson).

Volvimos a un mundial, 16 años después, a hacer la mejor actuación de la historia. Pero, esta brillante actuación es solo un capítulo de la gran historia del fútbol colombiano. Las selecciones venideras ya no serán medidas por la selección de la generación de Oro de los 90. Lo serán con esta otra que acaba de poner un punto muy alto.

Aquí terminó un capítulo maravilloso. Solo el tiempo nos ayudará a escribir una historia mejor. O peor. Si nos equivocamos en el proceso…


Colombia se va, pero se queda en el corazón del mundo


Esta vez sufrimos nosotros y Brasil (después de padecer los últimos 16 minutos más 5 de reposición) terminó riendo. Escucho a uno de los periodistas de O Globo decir que terminaron con miedo. No ha usado la palabra nervio. Ha dicho textualmente miedo. Hemos visto a Dani Alves, en el banco brasilero, morder su camiseta como descargando con ella la tensión. No obstante, Brasil acaba de eliminar a nuestra Selección Colombia y el sueño terminó aquí en Brasil 2014. El sueño, que no la esperanza y la ilusión de seguir creciendo en el futuro. El marcador 2x1 muestra lo peleado que fue el partido en cuartos de final. Peleado, que no jugado. Esa fue una de las razones por la que nos vamos del mundial. Brasil nos hizo un gol a los 7 minutos del primer tiempo de Thiago Silva producto de un tiro de esquina cobrado por Neymar y deficientemente defendido por nosotros. Ese gol tempranero fue el mejor aliado de los brasileros. No lo absorbimos de la mejor manera y perdimos nuestra manera de jugar al fútbol. Nos desordenamos y el árbitro español Carlos Velasco permitió la pierna fuerte de los brasileros sobre James Rodríguez (perseguido por Fernandinho y Paulinho) y sobre James Cuadrado (zapateado repetidamente por Paulinho y Marcelo). El gol y las faltas que no fueron pitadas hicieron que los nuestros se salieran de su fútbol normal para topar, entrar en la refriega, pelear, empujar, en fin. Hemos señalado siempre que el fútbol es como la vida. Y como en la vida a veces el que viene jugando muy bien tiene una mala tarde y el que viene jugando mal tiene un buen partido. Y así se alinearon los astros esta vez. Dos goles con pelota quieta. El primero de un tiro de esquina de Thiago Silva. El segundo (golazo) de tiro libre de David Luiz. Un árbitro enredado con sus decisiones disciplinarias e incidiendo en la marcha del juego. Alcahueteó a los brasileros en el juego mal intencionado que dejó pasar sin amonestaciones. Y sí mostró tarjeta amarilla a James Rodríguez después que le pegaron toda la tarde por una falta sobre Hulk que no existió que trajo como consecuencia el gol de David Luiz. Fernandinho, su verdugo, se fue invicto. Como se fue sin ser expulsado el arquero Julio Cesar luego de la falta penal sobre Carlos Bacca. Tan solo fue amonestado.

Todas esas circunstancias hicieron que Colombia jugara diferente. No lo hicimos con la tranquilidad acostumbrada. No pensamos. Topamos, peleamos, corrimos, empujamos a trocha y mocha. Sobre el final del juego, cuando ya estaban Bacca y Quintero en el partido, volvimos a tener pinceladas de nuestro fútbol. Ese de pensar y crear. Y Brasil lo sintió.

Entonces vimos a los jugadores brasileros, a su DT Felipao, a la tribuna de amarillo (que era el amarillo de ellos pues estábamos jugando de rojo) volver a sufrir. Con el gol nuestro se apretó el marcador, entonces nos montamos en el partido y más cuando Yepes anotó un gol que fue anulado. Suponemos que por una supuesta posición en fuera de lugar puesto que falta previa no existió.

Desafortunadamente nos sacaron de madre. Perdimos la tranquilidad. Olvidamos nuestro fútbol. Aceptamos el fútbol de combate que provocó Brasil y perdimos nuestra realidad. La de jugar bien al fútbol.

Nos vamos del mundial con charreteras. Colombia fue el mejor equipo que jugó al fútbol. Al fútbol bonito que ya no tienen los brasileros. Llegamos a cuartos de final por primera vez en la historia. El mundo habla de nuestros jugadores. Somos respetados porque fuimos una selección brillante. Como brillante fue el trabajo de Don José Pekerman y su grupo técnico.

Y mientras recuerdo al banco brasilero y a Felipao pedirle al árbitro que terminara el partido mostrando el reloj que ha lucido en cada partido (como si fuera una cuña publicitaria), oigo a los muchachos de O Globo que están a mi lado. Que el gol de Yepes no fue en fuera de lugar, que la falta que antecedió el gol de David Luiz de James sobre Hulk no fue falta, que Julio César debió ser expulsado luego del penal sobre Carlitos Bacca. Lo dicen los propios periodistas brasileros. Pero eso, ya no cuenta.

Duele la eliminación, por supuesto, pero lo bailao no nos los lo quita nadie. Ni siquiera una mala tarde, ni siquiera un discreto partido, ni siquiera un deficiente arbitraje…


Colombia ríe, Brasil sufre…


Brasil jugará hoy el partido más esperado de su historia en un mundial de fútbol. Y no será ante Italia, o Argentina, o Alemania. No, será ante nuestra Selección Colombia. Es el más esperado porque ha sido una espera de seis días en que, por primera vez en su historia, el ampuloso y “pentacampeo” Brasil se ha mostrado vulnerable. Después de clasificar en alargue y lanzamientos desde el punto penal eliminando a Chile, los brasileros confirmaron lo que el mundo había visto con sus propios ojos. Que Colombia no era tan solo un equipo que podía avanzar a octavos de finales sino que eliminó con todos los honores a Uruguay dándole un repaso futbolístico, no solo a los uruguayos, sino al mundo.

A partir de entonces, de ese sábado inolvidable (28 de junio) se agotó la valeriana en Brasil. Felipao se mostró nervioso, hablador y exasperado ante la prensa. Neymar y Julio César han llorado en público mostrando la carga emocional que llevan encima. Las grandes estrellas del fútbol brasilero han opinado todos (y no de la mejor manera) sobre el equipo brasilero y la debilidad mostrada antes del partido ante “la” Colombia. Paulo Roberto Falcao y Carlos Alberto Torres les pidieron jugar más y llorar menos. Los periodistas deportivos le han sugerido a Felipao que juegue con tres volantes en primera línea o que haga una doble línea de cuatro. Jamás, en la historia brillante del balompié brasilero, se había visto tanta preocupación, tanto nerviosismo y tanta paranoia antes de enfrentar a un rival.

La Colombia de hoy es exactamente la réplica de la Brasil histórica. Juega bien y bonito al fútbol, recupera el balón en beneficio de la creación del juego. Colombia se divierte con el balón, tiene gol y enloquece al rival en el terreno de juego. Colombia genera fútbol y goles y la tribuna canta olés y aplaude a rabiar. Los cuatro partidos que ha jugado aquí en el mundial han sido así.

Colombia se divierte, Brasil sufre. La concentración de Colombia es una familia llena de optimismo. La de Brasil es una familia también pero disfuncional, con todos los problemas a la vista. Colombia espera el juego riendo, tranquila y con la seguridad de su presente. Brasil espera el partido con la incertidumbre de si su historia podrá darle una mano (ojalá el árbitro no). Pekerman sabe exactamente a qué y con quienes va a jugar. Es probable que Felipao aún no decida qué hacer. Ventaja para Colombia. Vencer mentalmente al adversario antes de salir al terreno de juego es comenzar ganando.

Nuestra Colombia se prepara para una gran fiesta. El pueblo brasilero se prepara para la fiesta de los que sobran. No hay confianza en su selección. Doloroso para ellos, los pentacampeones. Sin embargo, no olvidemos que jugaremos frente a la escuela brasilera. Esa que inventó la magia en el fútbol. Esa magia que hoy no es de ellos sino de nosotros.

Por tanto, afrontemos con optimismo pero con madurez el partido que se viene. Si ganamos, maravilloso. Si no podemos avanzar (crucen los dedos) vivamos con tranquilidad el momento. Finalmente Brasil ha escrito su historia. La de nosotros la seguiremos escribiendo desde el mismo momento en que el árbitro español  Velasco Carballo pite el final del partido. Pero, todo con calma. Y buena letra…


Música de Colombia en Maracaná


Aquí en la Copa Mundo de Brasil he conocido a Ramón Besa, una de las plumas más connotadas del periodismo deportivo español. Caracol Radio comparte con la Cadena Ser y con el Diario El País de España estudios por ser ambas del Grupo Prisa. El día que Colombia eliminó a Uruguay, Besa escribió una crónica llena de admiración hacia nuestra selección. Cedo esta Sala de Redacción a los apartes más sensibles de ese admirable escrito. Así nos ve Europa. Así nos percibe el mundo.

Por RAMÓN BESA
El País|España
Hay en Brasil una selección llamada Colombia que juega como los ángeles, fresca, divertida y armónica, dulce y nada empalagosa, venenosa cuando ataca, tensa cuando defiende, deliciosa con la pelota, nueva reina de Maracaná. No hay duda de que es la heredera de aquella generación que tenía que conquistar Estados Unidos después de causar admiración en Italia. La Colombia de Pekerman eliminó con una pulcritud sobrecogedora a la pendenciera Uruguay. El partido fue un juego de niños para la jovial y creativa Colombia del excelso James Rodríguez.

Tiene Colombia un equipo estupendo y de momento el jugador de la Copa. James está hoy por encima de Messi y Neymar. No solo porque ha marcado más goles sino porque la mayoría de sus cinco tantos han sido obras de arte, sobre todo los dos de Maracaná.

Colombia es un encanto de equipo, admirable por cómo se maneja con la pelota y se organiza sin ningún ruido, tan silenciosa que incluso se escucha el toque-toque de sus delicados centrocampistas, jugadores excelentes como Cuadrado y James. Ambos se arrancan desde el regate, sus conducciones son suaves y desequilibrantes porque eliminan a rivales, y sus pases resultan directos y precisos para los delanteros.

Colombia se hace querer no solo por cómo ataca sino también por la manera en que se defiende, con calma, sin estridencias, de forma natural, apoyada en la técnica de sus futbolistas fibrosos y explosivos. Tienen mucha cintura los juncos de Pekerman, invicto en la Copa del Mundo. Colombia no podía tener mejor regalo para celebrar su histórico pase a los cuartos por primera vez en su vida que enfrentarse a Brasil.

Brasil-Colombia, la sociedad James Rodríguez-Cuadrado contra la soledad de Neymar, violines contra tambores, todavía suena la música de los cafeteros en Maracaná. Los muchachos de Pekerman no solo juegan bien como los de Maturana sino que además ganan con goles magistrales de James Rodríguez, el nuevo ídolo del país de Higuita y Valderrama, y de la cumbia auténtica del fútbol.


Los tres tristes tigres


La Arena de Sao Paulo lo ha confirmado. Lionel Messi no tiene equipo. El Mineirao de Bello Horizonte certificó al mundo que Neymar tampoco tiene equipo. Como el Estadio Nacional de Brasilia despidió a un Cristiano Ronaldo y a su modesta selección.  Argentina, como Brasil y Portugal, no generan fútbol. Son equipos de un discretísimo andar. Los tres mejores jugadores del mundo palidecen en sus selecciones porque esas selecciones no son buenos equipos. Cristiano Ronaldo se fue con un mundial, que no querrá recordar, pues su deficiente selección de Portugal nada hizo por él. Como Messi o como Neymar. Tienen que hacerlo todo. Así es muy difícil que los veamos brillar. Caso contrario a una Colombia donde brillan por que uno son todos y todos son uno. Ni Argentina ni Brasil están por encima de Colombia. Nuestra selección juega y se divierte generando fútbol. Messi y Neymar sufren en cada partido. Es ilógico que envíen un balón y les devuelvan un ladrillo. Argentina es dura como una “catapila de pedal”. Brasil intenta jugar a la europea con balones largos sin pasar por la zona de volantes porque ya no hay volantes como los de antes. No generan fútbol, fuerzan al fútbol. A los trompicones, a como salga. Cierran los ojos y mandan el balón hacia adelante. Y a pelear el balón. La producción del fútbol bonito se quedó en el Estadio Azteca en aquella final del 70. El pobre Messi deambula, camina de aquí para allá, sin poder hacer lo que más sabe hacer, jugar al fútbol. Jugarlo, no parirlo a ultranza. Que si podemos soñar con ganar un mundial de fútbol, me preguntan. No solo soñarlo sino vivirlo. Con el juego bonito y eficiente de Colombia, con el desenfado de los jugadores en el terreno de juego, con fútbol convertido en divertimento, con las risas en cada jugada y con el baile en cada gol, claro que podemos ser campeones, ya no es un imposible. ¿Si hemos sido los mejores en dos rondas por qué no va a tener el derecho a pensar que podemos ser campeones?. Claro que podemos. Y podremos. Porque Messi y Neymar no tienen equipo y porque nosotros tenemos uno que es una oda al fútbol. Oda, o joda también. Porque le hemos jodido la vida a los grandes poniéndolos a pensar que, esta vez, el grande es Colombia. A pesar de Messi, a pesar de Neymar, a pesar del pobre Cristiano que, hace ratos, está viendo el mundial por televisión…


David y Goliat


Por manes del fútbol, me ha tocado transmitir en Caracol Radio los tres alargues que se han visto en octavos de finales en esta Copa Mundial de Brasil. Brasil-Chile, Costa Rica-Grecia y Alemania-Argelia. Hoy me he acordado de tantas frases populares que se van volviendo famosas: ya no se gana de camiseta, el enano se creció, los partidos hay que jugarlos, ya no hay equipo pequeño. Todas caben en este mundial. Solo en los octavos de finales Brasil padeció en casa frente a Chile un mejor equipo que ellos de principio a fin. Francia sufrió, hasta el final del juego, para aprovechar dos errores de Nigeria y ganar el juego. Grecia solo le pudo empatar a Costa Rica en el instante final,  en el alargue nada pudo hacer y terminó cayendo en lanzamientos desde el punto penal. Alemania resistió el juego veloz, permanente y vertical de Argelia para vencerla en tiempo de adición. Sólo Colombia pasó sin sobresaltos, con sobrados méritos, con superioridad frente a una Uruguay que lució pequeña. Nada hace suponer, entonces, que hoy martes Argentina le vaya a ganar con tranquilidad a Suiza o que Bélgica haga lo propio con Estados Unidos.

En el fútbol de hoy, los buenos equipos han sido igualados por otros de menos calidad con jugadores bien preparados físicamente y con planteamientos modernos entendiéndose como tal la rapidez en recuperación de la pelota, la creación y la transición defensa ataque veloz con la búsqueda incesante del arco contrario.

Por la dinámica del fútbol vemos hoy delanteros convertidos en volantes con salidas rápidas, vemos también volantes de primera línea con capacidad de recuperar y generar fútbol a través del inicio de los ataques (el primer pase que le llaman) y vemos delanteros en punta convertidos en atletas para correr, driblar y rematar a puerta y hasta con capacidad física para saltar y cabecear.

A través de la disciplina táctica y de la formación del jugador, los equipos chicos pueden emular y topar de tú a tú con los grandes. Eso hemos visto en este mundial de fútbol.

La calidad de los grandes jugadores siempre estará ahí, jugadores que marcan la diferencia, que ganan títulos y mucho dinero. La vida es así pero, la vida también da la oportunidad de hacer, con menos calidad y dinero, las cosas que los divos hacen.

Es posible que hoy martes Argentina le gane a Suiza en Sao Paulo y Bélgica a USA en Salvador de Bahía. Son las favoritas pero en estas instancias siempre hay una sorpresa y esa, aún, no se ha producido. Aunque para ser sinceros solo si eliminan a Argentina sería sorpresa…


Jorge Luís Pinto


La historia de Jorge Luís Pinto en la Selección de Costa Rica comenzó en el Junior de Barranquilla. Esa historia va con Pinto y su selección tica en cuartos de final de la Copa Mundial. Aquella vez, corría el año 2011, Pinto llegó a reemplazar a Julio Comesaña a mitad de año. La Liga Postobón estaba parada por la Copa América que se jugaba en Argentina. Pinto preparó al equipo en una pretemporada larga y pesada. A su mejor estilo. Cuando arrancó el segundo torneo del año, Pinto dirigió dos partidos con Junior y, entonces, le llegó la oferta de Costa Rica. Y se armó la polémica no por lo de la oferta en sí sino porque él lo ocultó. Mientras que a la prensa de Barranquilla le decía que no había oferta a la de Costa Rica le dijo que sí. DIARIO DEPORTES publicó una entrevista en el Diario La Nación, con audio incluido, donde Pinto aceptaba que sería el nuestro técnico del seleccionado costarricense.

La polémica de entonces giró en torno a que, si se iba a ir para qué aceptó dirigir al Junior y para qué trajo lo armó a su imagen y semejanza. Una noche supimos que los dirigentes centroamericanos estuvieron de incognito en Barranquilla y consiguieron que Pinto les firmara. Otra polémica.

Cuando ya se hizo pública la noticia, Junior debió buscar otro técnico y, al no encontrarlo, le pidieron el concepto a Jorge Luís Pinto que recomendó al Cheché Hernández. Se avivó entonces la polémica porque Cheché se había retirado del fútbol, casi dos años antes, después que el Junior de Comesaña eliminará al Deportivo Cali dirigido por él. Apostó públicamente a eso, perdió y se retiró.

La historia que comenzó con polémicas terminó felizmente con Junior campeón en diciembre del 2011, de la mano de Cheché, y con Pinto clasificando a Costa Rica al Mundial de Brasil convirtiéndose, hoy, en la gran revelación del torneo clasificando a cuartos donde  enfrentará a la aguerrida Holanda. Anoche, en la transmisión para Caracol Radio del luchado partido en que Costa Rica eliminó a Grecia, recordamos la historia.

Con Pinto, con quien nos une una gran amistad y con quien recorrimos ciudades en otros mundiales viendo partidos, estuve alejado por un tiempo por haber dejado “tirado” al Junior.

La primera vez que converse con él luego de clasificar a Costa Rica al mundial, después de casi dos años, me dijo “Hugo, usted lo supo siempre, era mi sueño y mire que lo logré, además no olvide que el Junior fue campeón. Sería feliz que usted y la gente de Barranquilla, lo entendieran”. Le dije en son de mamadera de gallo: tranquilo Profe, lo perdonamos.

Por eso, al verlo correr buscando con quien abrazarse en la Arena Pernambuco de Recife, luego de eliminar a Grecia en octavos de finales, sentí que la vida ha sido justa con Pinto. Un hombre difícil por su manera de ser pero preparado para ser lo que es, ha sido y será en el fútbol. Un hombre que montó un método de trabajo fuerte en la preparación física y basado en la disciplina táctica donde no admite improvisaciones.

Esta vez, aquí en el Mundial de Brasil, hemos visto a un Pinto diferente. Emotivo pero sin excesos. No ha sido expulsado en los cuatro partidos y eso es mucha gracia. Hasta hoy, nunca perdió la compostura.

Eso debe tener satisfecho a Reinaldo Da Silva, nuestro viejo y querido amigo que dejó El Rodadero para irse a vivir con su familia en Bucaramanga. Justamente en esa tierra, cuando Pinto era un niño, Da Silva lo llevó a una cancha de fútbol y allí se le prendió para siempre. Da Silva, llegado de esta tierra brasilera, se enamoró de Santa Marta y sus playas y se quedó a vivir con nosotros.

El niño Jorge Luís le prometió, esa tarde, que sería técnico de fútbol y, cuando lo lograra, se lo iba a dedicar a él. Pinto creció, vino a Brasil y después a Alemania y se graduó como preparador físico primero y técnico después.

Un día, Da Silva recibió un mensaje cablegráfico desde Alemania que decía: “Hoy recibí mi título de entrenador de fútbol. Le estoy cumpliendo: se lo dedico a usted”, Jorge Luís Pinto.

El viejo Da Silva nos dice hijos. Es un hombre afable, cariñoso y desprendido de toda cosa material. Hoy se dedica a su restaurante que se llevó de El Rodadero a Bucaramanga. Churrasqueria Da Silva. Sin tilde, escrito en portugués. Allí prepara sus carnes, su delicioso churrasco (el mejor de Colombia) y ve y habla de fútbol todo el día.

Estoy seguro que cuando Pinto buscó con quien abrazarse después del lanzamiento desde el punto penal de Michael Umaña para clasificar a cuartos, deseo hacerlo con Da Silva. Porque fue el viejo Reinaldo  el que le metió el fútbol en el alma…


Bendito fútbol, bendita Colombia


La Selección Colombia en cuartos de finales (lista para enfrentar a Brasil) y James Rodríguez goleador del mundial. ¿En qué estamos?. Todos nos miramos a la cara mientras Colombia le da un repaso a Uruguay. Mientras le gana cómodamente en el propio Maracaná aquí Río de Janeiro. Que no es el Metro pero, esta tarde noche, es el Metro lleno de colombianos y de camisetas amarillas. Escucho a los colegas brasileños y españoles hablar que Colombia es la selección que mejor juega. Con fútbol práctico, lleno de magia y vertical. En función de ataque. Que así jugaba Brasil, dicen. Que la verde amarela ya no es verde amarela sino amarilla. Tas, tas, olé, olé. Tas, tas en  la cancha, ole en la tribuna, ole en el corazón. Colombia juega con once en la cancha, con cincuenta mil en la tribuna, con cuarenta y cuatro millones en Colombia. Pellizquémonos todos al mismo tiempo para confirmar que no estamos soñando, que es una realidad. Olé, olé, olé, olé, olé, olé, Colombia, Colombia, Colombia. Colombia con el balón, Uruguay sin él. Dribla Cuadrado, le pega Arévalo Ríos. Salta Yepes y despeja, Forlán lo empuja. James hace un gol de antología sin dejar caer el balón, Tabarez cierra los ojos y se lleva las manos a la cabeza. ¿Dios, en qué estamos?. Que no termine el partido aún. Otro gol de James, Río de Janeiro enloquece. Por “la” Colombia, como nos llaman, y por Brasil que parió ante Chile pero clasificó. El equipo de Pekerman sigue corriendo. Como el muñequito de las baterías. Corre y juega ese fútbol que todos añoramos ver en la Selección del Brasil. Ahora lo tenemos nosotros. Recuperación rápida de balón, generación del juego, remates a granel, desde toda parte, es una operación avispa. No hay tregua. Camisetas amarillas por todos lados. Solidaridad, calidad y diversión. Colombia ríe en cada jugada, Colombia baila en cada gol, Pekerman se vuelve nosotros, brinca, grita, corre, se abraza con el mundo. Se le han inundado los ojos de lágrimas. Se oyen los gritos de los brasileños fuera del estadio y en las cabinas de transmisión. “La” Colombia le quitó un peso de encima. Enfrentar otra vez a Uruguay, otra vez en el Maracaná 64 años después, ya no habrá otro Maracanazo. Tomen pa´que lleven. 2x0 contundente, Colombia es una de las ocho mejores selecciones del mundo, estamos en cuartos de final, abrazos, lágrimas, viva Colombia, jugó el equipo en la cancha, jugó Colombia en la tribuna, y en nuestro territorio, y en el corazón de cada colombiano en cualquier lugar del mundo. Puta, estoy llorando, Pekerman también,  Armero se arrodilla. Los periodistas del mundo nos elogian, están perplejos, Dios cuánta felicidad, ¡Vamos Colombia! grita James en la entrevista de FIFA, corre y se abraza con Pekerman, con el viejo zorro, lo desparece entre sus brazos, suben la escalera, Pekerman no sabe para dónde coger, el éxito lo inunda y lo avasalla. Recibo fotos de mis hijos, de mis nietos, de mis hermanos, de mis sobrinos, de mi familia festejando, con la camiseta amarilla enfundada en el alma, con la bandera enarbolada en el corazón. Qué lindo es tu país abuelo. Pa, que grande es Colombia. Todos somos Colombia, el fútbol nos redime, nos da felicidad, nos une, nos hace fuertes. Bendito fútbol, bendita Colombia…


Colombia, a jugar nuestro “jugao”
(…a Uruguay le ganamos a la colombiana, no a la uruguaya)


Esta vez va a ser el mítico Maracaná de Río de Janeiro el que se va a convertir en el Metropolitano con los aficionados colombianos vestidos con la camiseta amarilla. Esos que impusieron la moda de cantar nuestro himno a grito pleno y con el alma toda. La mancha amarilla ya se ha paseado triunfante por el Estadio Mineirao de Belo Horizonte, por el Estadio Nacional de Brasilia y por la Arena Pantanal de Cuiabá. Más de cincuenta mil colombianos, llegados de toda parte, han seguido a la Selección Colombia en un peregrinar lleno de triunfos y han ayudado a escribir, a nuestros jugadores, esta historia de éxitos.

Colombia jugará hoy ante Uruguay, aquí en Río, los octavos de final de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. Cada partido es el más importante y más después de la fase de grupos porque es solo un partido de muerte súbita o mata-mata, como le llaman algunos. Si vences, seguirás en carrera en cuartos de final. Si lo pierdes, el avión te esperará el domingo para el regreso a casa. A un Mundial se viene, originalmente, a jugar los tres partidos de grupo. Después puedes jugar uno más en octavos, uno más en cuartos, uno más en semifinal y uno más en final. La única condición es que ganes del cuarto juego en adelante. Que los ganes en 90 minutos o en 120 por un alargue para desempatar o a través de los lanzamientos desde el punto penal como último recurso. Todo lo anterior agrega una pesada carga adicional de presión.

La pregunta elemental en cada partido es cómo enfrentar al rival de turno. Por ejemplo, cómo ganar a Uruguay un equipo duro, de fuerza física importante, con jugadores de primer nivel que espera y contra ataca. Tengo solo una respuesta y elemental también. A Uruguay le vamos a ganar jugando a nuestra manera de jugar al fútbol.

Jugar el fútbol mostrado hasta hoy. Recuperación veloz  del balón, administración eficaz del mismo, salida rápida, explotación de espacios, creación de fútbol,  volumen de ataque, remate a puerta y gol. Nada de topar, pelear, patear, empujar o disputar (mano a mano) en la parte física con los charrúas. Si pretendemos eso, vamos a perder. No es nuestro estilo. Nuestro estilo en fabricar fútbol con el estilo característico nuestro: el del buen trato a la pelota.

No podemos retar a los uruguayos en el estilo que le es propio y que se les convirtió en una impronta histórica: el fútbol lleno de fuerza física. El fútbol uruguayo ha triunfado ayer y hoy con ese fútbol de sudar, contragolpear y batir al contrario corriendo sin descansar. Eso, más la fortuna de tener goleadores de talante llevaron a Uruguay, un país pequeño en territorio y población, a ser una potencia del fútbol mundial desde el origen mismo de los mundiales. 

Por tanto, no podemos perder la visión del compromiso de hoy. Uruguay es una potencia mundial, es un equipo acostumbrado a “laburar” teniendo como base su fuerza física, su contra ataque y sus goles.

Eso lo van a ser ellos porque le es propio. Nosotros debemos, por tanto, “jugar nuestro jugao”. Apoyarnos en el fútbol que no es propio y que nos hace fuertes. La posesión, la creación, los ataques rápidos, los goles.

Ahí va a estar la posibilidad de éxito. Jugar a lo que sabemos jugar. Si el guayo aparece y nos contagiamos, y si tratamos de jugar a la uruguaya, lo más probable es que ganen ellos. Por razones vistas.

Se lo firmo. Si jugamos a lo que sabemos jugar, con el talento que nos es propio, Colombia le ganará a Uruguay. Si jugamos a imagen y semejanza de los uruguayos, lo más probable es que ganen ellos…


La primera ronda de Brasil 2014


Estamos en la mitad del Mundial Brasil 2014. Ayer terminó la fase de grupos y se fueron 16 selecciones. Otras 16 siguen en carrera por los octavos de final, ocho seguirán a cuartos, cuatro a semifinales y solo dos disputarán la final el 13 de julio en Maracaná. Se fueron selecciones de alta alcurnia como España, que entregó su título aquí, Italia e Inglaterra. Y también selecciones de menor nivel como Croacia, Camerún, Australia, Costa de Marfil, Japón, Ecuador, Honduras, Bosnia, Irán, Portugal y Ghana. Se fue también uno de los jugadores top del mundo. Cristiano Ronaldo llegó y se fue inédito con su deficiente selección portuguesa. Ya lleva tres mundiales sin destacarse, sin marcar diferencia. Se fueron Reinaldo Rueda, con la selección ecuatoriana que pudo haber avanzado pero la derrota en el último minuto con Suiza la eliminó, y Luís Fernando Suárez cuya mayor virtud fue haber clasificado a una de las selecciones de más bajo nivel como Honduras. Se fue también Fabio Capello con su selección rusa. Tan solo ganó 2 puntos en 3 partidos. Lo que quiere decir que, al ganar 12 millones de euros, cada punto le costó 6 millones a la federación rusa. Se fueron del mundial y de sus cargos, pues renunciaron, Alberto Zacheroni de Japón, Cesare Prandelli de Italia, Luís Fernando Suárez de Honduras, Carlos Queiroz de Irán, Sabri Lamouchi de Costa de Marfil y hoy renunciarían más. Capello, por ejemplo.

Ya están los emparejamientos para los octavos que comenzarán mañana sábado. De los 16 equipos que están vivos, solo cuatro hicieron el puntaje perfecto. Colombia que se medirá a Uruguay. Holanda que lo hará ante México. Argentina que se encontrará con Suiza. Y Bélgica que le tocó al duro equipo de USA. También veremos Brasil vs. Chile, Alemania vs. Argelia, Francia vs. Nigeria y Costa Rica vs. Grecia.

Las selecciones asiáticas fueron un desastre. No clasificó ninguna a octavos. Japón y Corea retrocedieron. Mucho transporte de balón, poco juego vertical y ausencia de goles.

Jorge Luís Pinto es el técnico revelación. Mandó a México al repechaje en Centroamérica y eliminó a Italia e Inglaterra, dos de tres campeones mundiales en el grupo de la muerte, y al otro, Uruguay, lo venció 3x1 en un partidazo.

Colombia es, junto a Holanda, Alemania, Francia y Chile, uno de los equipos con mejor fútbol. Muy de ataque, muy vertical, con gol y con buena estética.

Aquí en Brasil 2014, en la primera ronda, brillaron Messi, Neymar, Robben, Müller, Suárez y James Rodríguez que puede saltar, insospechadamente, al rango de top y conseguir contratos de grande liga.

Los arbitrajes sacaron mala nota aunque, en los últimos partidos, mejoraron. Pero aún no les alcanza para salvarse de una mala nota.

Otra vez Luís Suárez volvió a “brillar”. En Suráfrica fue por la mano, dentro del área en cuarto de final ante Ghana, que pudo ser la eliminación de Uruguay y, sin embargo, fue su salvación. Acá fue por el ataque a dentelladas a Giorgio Ciellinni. Triste hecho que nos privó de seguir viendo la capacidad goleadora de Luís.

Si Colombia gana a Uruguay, nuestro fútbol seguirá confirmando la madurez que tiene nuestra selección hoy día. Sería tocar el dintel de la gloria. Sería reafirmar lo que, de tiempo atrás, hemos venido sembrando con nuestros jugadores en el exterior. Y pondría, además, a la federación de fútbol en la necesidad de ofrecerle un nuevo contrato a Pekerman.

Sería también una gran alegría. Comparable con el 4x4 ante Rusia en 1962. O el 1x1 con Alemania en 1990. 0 el 5x0 con Argentina en el propio Estadio Monumental de River.

O tal vez más grande que todas ellas juntas. Jugar cuartos de finales en un mundial es la confirmación de ser una de  las mejores selecciones del planeta. Aunque, aquí entre nos, creo que Colombia es una de las cuatro mejores selecciones de hoy día. No en vano sumó 9 puntos de 9 en primera ronda...


Los técnicos de fútbol
(…a propósito de la actuación de Reinaldo Rueda, Luis Fernando Suárez y Jorge Luís Pinto en este Mundial Brasil 2014)


Hay quienes dicen que, para ser técnico de fútbol, solo hay que ser terco y presentar la cédula y dos fotos. Lo de terco está relacionado con las decisiones que se toman (o se dejan de tomar) cuando se las confronta con el pensamiento del gran público o del periodismo. Esto en la simpleza de querer definir un técnico de fútbol. Sin embargo, ser DT del fútbol tiene mucho que ver con el sufrimiento. No hay más soledad, imagino, que la noche anterior a un partido de fútbol en que el técnico debe armar su alineación. Con todo y que hoy existen múltiples asesores, finalmente la decisión es del técnico. No existe técnico en el mundo que arme un equipo para perder. El éxito siempre tiene cara de ganador. El perdedor es, al momento de las celebraciones del contrario, un NN.

Por eso, ver al Prof. Reinaldo Rueda o al Prof. Luís Fernando Suárez con los ojos enrojecidos, y a punto de llorar, dar explicaciones de la eliminación, aquí en Brasil 2014, de Ecuador y Honduras es bien duro. Es que la planificación de cuatros años, el clasificatorio, los partidos amistosos, las convocatorias llenas de polémicas, las largas concentraciones, la separación de las familias y los tres partidos del mundial han llegado a su final. Terminan cuatro años de una ilusión y muchos sueños.

A Reinaldo le fue mejor que a Suárez. Ecuador llegó al partido con Francia (0x0) con la posibilidad objetiva de clasificar a octavos. No lo logró. Realmente lo que eliminó a Ecuador no fue el empate con los franceses. Fue la derrota absurda, en el instante final, con los suizos. Allí se perdió todo.

El mérito de Suárez, que renunció ayer después del juego vs. Suiza, fue haber clasificado a uno de los  peores equipos que vino al mundial de Brasil junto a Camerún y Australia. Perdió los tres partidos con un gol a favor y ocho en contra. Camerún perdió los tres con un gol a favor y nueve en contra. Australia perdió los tres con tres goles a favor y 9 en contra. Cero puntos, cero fútbol. La parte maluca de esto es que, en los países de bajo nivel futbolístico, cuando clasifican a un mundial le apuestan, enseguida, a ganar el título. O a jugar una semifinal como mínimo. Son cosas de soñar, evidentemente. La realidad es bien contraria.

Contraria como la de Jorge Luís Pinto, nuestro otro técnico en el mundial, que clasificó a Costa Rica para enfrentar, después, la realidad de jugar el grupo con tres excampeones mundiales: Le ganó a Uruguay y a Inglaterra y empató con Italia. Todo un acontecimiento histórico para una selección que llegó al patíbulo para ser fusilada y terminó venciendo a la mismísima muerte en ese grupo, el de la muerte.

A veces olvidamos que el técnico de fútbol es tan humano como nosotros. Que vive pocas alegrías y muchos desvelos, preocupaciones y angustias. Y lo vive en la soledad de sus concentraciones y de sus decisiones teniendo como pararrayo solo su entorno familiar que se impacta por su éxito o por sus fracasos.

Solo al verlos llorar, con los ojos rojos y la voz entrecortada, celebrando o lamentando, entendemos que el técnico de fútbol es solo un ser humano. Tan simplemente humano como usted o como yo…


Colombia, realismo mágico


Algo de mágico hay. A la Selección Colombia todo le sale bien. Ha ganado sus tres partidos sin que quepa duda en los triunfos.  Ayer venció a Japón 4x1 con un soberbio segundo equipo. Nos desgastamos en que si era bueno hacerlo o no. Se sufrió en el primero tiempo y se gozó en el segundo. También se terminó el sambenito de Jackson Martínez. Hizo dos goles, como los hace en el Porto. Sus compañeros se esmeraron por ayudarlo y él respondió. Lo vimos sufrir, llevarse las manos a la cara cuando no podía hacer lo suyo y, finalmente, lo pudo hacer. Confirmamos que el método está aprendido y que, hay unos jugadores de mayor nivel que otros, pero todos sudan, corren y meten y desempeñan su rol de la mejor manera. No es un sueño, es una realidad. Sea mágico o terrenal, lo cierto es que Colombia es una de las mejores selecciones del planeta. Lo hemos visto aquí. El ole entusiasmado de la tribuna repleta de colombianos lo confirman. Colombia goleó a Grecia (la selección a la que era imposible hacerle un gol), ganó con méritos a Costa de Marfil (los gigantes, los arrolladores) y goleó también a Japón (esos que corren a millón y te encierran en su juego). Nada de eso pasó. Lució todo tan fácil que estamos ante la evidencia absoluta que hoy, Colombia está en la misma producción de Holanda (9 de 9 puntos y 10 goles a favor y 3 en contra). Nosotros tenemos 9 puntos con 9 goles a favor y 2 en contra. Solo Argentina, Bélgica y Francia podrán sumar los 9 puntos, en la fase de grupos, para obtener el puntaje perfecto. Colombia también saldrá primera en la Clasificación de la FIFA. Primera por encima de más de 200 países miembros incluyendo a la realeza del fútbol. ¿Cómo enfrentar esta realidad?. Esa es la pregunta del millón.

José Pekerman se le jugó, como ningún otro técnico se ha atrevido hacerlo en este mundial y difícilmente se dará. Presentar un segundo equipo en el torneo más importante del fútbol y tener la suficiencia de corregir con James Rodríguez (que entró en el segundo tiempo por Juan Fernando Quintero) lo que no estaba saliendo bien. El cambio fue fundamental para Jackson que por fin marcó dos goles para confirmar no solo un resultado para sumar sino para creer.

Hasta dónde vamos a llegar, pregunto. Nadie lo sabe pero, con la calidad del fútbol que muestra Colombia, con el volumen de ataque y los 9 goles en 3 partidos, con el tipo de defensa segura que solo ha recibido 2 en goles en esos 3 partidos y con la madurez que se muestra en el desarrollo del método implementado por Pekerman, no cabe duda que podemos soñar en llegar a donde nunca hemos llegado. A cuartos de finales, o a semifinales o a una final. De verdad.

Lo de ayer fue tan bien hecho que Pekerman dejó un cambio hasta el final. Por lo que pudiera ocurrir pero, si no ocurría nada en contrario pensábamos que podía darle el chancecito a Farid Mondragón para que se convirtiera en el jugador de más edad en la historia de los mundiales. Al minuto 85, y con el partido 4x1 a su favor, hizo ingresar a Farid por Ospina y, entonces, este Estadio Arena Pantanal de Cuiabá se quiso caer.

Hay magia, no cabe duda. Estamos viviendo un momento mágico con nuestra Selección Colombia en este mundial de Brasil. Magia hecha con trabajo. Trabajo constante de un grupo y de un cuerpo técnico que fueron haciendo camino al andar. Superando las vicisitudes y reafirmando las cosas buenas.

Y si todo sale bien y es mágico no ha sido por  casualidad. Es que la magia es cosa de terrenales. Y de su arduo trabajo…


Miguel Herrera
(…de como un hombre del común mexicano, resistido por esa manera de ser auténtica, levantó a la selección de su país que estuvo dando tumbos y a punto de no venir a Brasil 2014)


El Estadio Arena Pernanbuco de Recife parece la plaza Garibaldi de México DF. Los manitos, que son mayoría vestidos con sus colores verde, rojo y blanco, entonan Cielito Lindo la emblemática canción de Don Quirino Mendoza y Cortés. ¡Ay, ay, ayyyy, canta y no llores, porque cantando se alegran, cielito lindo, los corazones…!. Las nacionalidades congregadas en el estadio para ver México 3 x Croacia 1 se emocionan. No podemos evitarlo. En la Garibaldi se canta Cielito Lindo al calor de un tequila. Aquí lo cantan al calor de un triunfo brillante e inobjetable que ha enviado a los mexicanos a jugar octavos de final ante la poderosa Holanda. Nadie piensa en ello. La verdad, hay que vivir el momento. Después vendrán los holandeses.

He visto al técnico mexicano Miguel Herrera caminar, todo el partido, de un lado a otro. Lo he visto protestar el penal monumental que el árbitro uzbeco Ravshan Irmatov dejó de pitar a favor de México por mano (o manos porque fue con las dos) de Srna (capitán croata) que cortó un remate de Andrés Guardado. Lo he visto abrazarse en los goles y hasta caerse hacia atrás en el primero de ellos (el cabezazo de Rafael Márquez). Herrera es así. Emotivo, protestón, gritón, pero excelente persona.

Lo hemos entrevistado dos o tres veces en el programa Kick Off del Canal Win Sports. La primera vez que le dije que me gustaba su escogencia porque él, Miguel Herrera, encarnaba el modo de ser del mexicano común y corriente. Así es el mexicano del común. Le pronostiqué, y él se rio, que clasificaría a México en el repechaje con Nueva Zelanda porque el equipo manito necesitaba un técnico así. Emotivo, motivador y muy mexicano. No es que los otros no lo fueran. Pero no son como el mexicano de a pie.

Herrera (Chapulín le dicen por sus salidas graciosas) convocó una selección del patio. No llamó a los jugadores que actúan en el extranjero. Sí lo hizo con Rafael Márquez, un jugador insignia olvidado por los técnicos que le antecedieron. Lo llamó, lo puso en la alineación titular, le dio la banda de capitán y reencauchó a un hombre que había sido olvidado por la ingratitud de algunos. También llamó a 12 jugadores del América equipo que dirigía en ese momento. Lo avasallaron con comentarios de todo tipo pero Miguel, mexicano mero mero, trabajó mucho y contestó poco. Se hizo al último cupo para el mundial, goleó 5x1 a Nueva Zelanda como local y 4x2 como visitante. 9 goles a favor y 3 en contra.

Acá en Brasil ganó 1x0 a Camerún, empató 0x0 con Brasil y arrolló 3x1 a Croacia. Anotó 4 goles y solo recibió 1. Y listo, ya está en octavos donde se medirá a Holanda, tal vez el mejor equipo de la ronda de grupos y el que ganó 9 puntos de 9 con 10 goles a favor y 3 en contra.

Mientras el estadio sigue borracho de emoción con los compases de Cielito Lindo, pienso que, muchas veces, muchas tal vez, a la gente se le discrimina por su gordura (como a Miguel Herrera), o por su desenfado (como a Miguel Herrera), o por su manera de hablar (como a Miguel Herrera), o por sus festejos de gol (como a Miguel Herrera). Y esa discriminación a veces priva al ser humano de escribir historias tan emocionantes como la de Miguel en México y al gran público ver a un equipo mero-mero como el mexicano que juega bien al fútbol, que corre los 90 minutos, que nunca renuncia y, si por esas cosas del fútbol le tocara perder, de seguro lo hará con las botas puestas como ha sido su costumbre.

Me alegra por Miguel Herrera, un hombre afable y bonachón, que no niega entrevistas y que, cuando contesta, lo hace con la misma alegría y emoción con que dirige a su selección.

Que Miguel no es Chapulín, simplemente es un hombre feliz que muestra su felicidad, su personalidad y su manera de ser. Así muchos insistan en discriminarlo solo por parecerse al mexicano común y genuino. Que se miren en un espejo…


Elza Soarez, aún habla de Garrincha



He venido a Brasil a ver el Mundial pero también a tratar de unir las puntas de una historia. La de Garrincha y la cantante Elza Soares. La razón es muy elemental. Cuando Garrincha fue a jugar al Junior de Barranquilla, estaba en pleno apogeo su romance con Elza. Había dejado a su esposa y a sus nueve hijas y ambos, tanto la cantante como el futbolista, estaban inmersos en un escándalo de grandes proporciones. Estaban en el ojo del huracán. No es fácil entender como Garrincha abandonó a su mujer y a nueve niñas para irse a vivir con la vedette y mediática Elza. La historia cuenta que Elza le pidió a Garrincha que viniera, jugara en Colombia y, cuando estuviera instalado, ella vendría también. Alberto Mario Pumarejo contrató al astro brasilero de los mundiales 1958 y 1962 por quinientos dólares por partido en 1968. Y así fue. Garrincha, pasado de kilos por la buena vida, jugó ante Santa Fe y el Estadio Romelio Martínez se llenó a reventar. Nadie supo que pasó esa noche, después del juego. Todos en la época señalaron que Garrincha llamó a Elza para ponerse de acuerdo en el viaje de ella a Barranquilla pero, la cantante tenía compromisos firmados y su vida, sobre todo su vida, era exitosa en Brasil. No en Colombia. El no de Elza hizo que Garrincha tomara su maleta y se fuera. Dos de los tres actores de esta historia que nos tocó a los barranquilleros ya no están. Pumarejo (que me contó esa historia alguna vez en su oficina de El Heraldo) y Garrincha murieron. Elza Soarez sigue viva a sus 77 años, cantando y haciendo presentaciones como ha sido toda su vida. Ella es la única que puede contar la historia. Sería interesante visitar con Elza la tumba de Mané y que nos contara la historia de esa noche y de esa llamada.

Que vayamos juntos a la tumba es algo que sería bien difícil. Las hijas de Garrincha jamás perdonaron a Elza. La presencia de ella en la sepultura volvería a abrir viejas heridas.

En la edición de junio de la revista Gente de Brasil, Elza cuenta, con foto de testigo, que Garrincha le llevó la propia Copa Jules Rimet del Mundial Chile 1962 y la banda (no eran medallas) que dice Campeón del Mundo. La foto, en blanco y negro donde están ambos, contrasta por la belleza juvenil de entonces de Elza y la juventud del futbolista. Evidentemente fue “una traga maluca” la vivida por ambos.

Contrasta digo, con la foto a colores de hoy. Ella muy bien vestida a la usanza de las vedettes de siempre. Muy tapada con prendas de cuero y muy maquillada también.

El maquillaje también lo lleva en el alma. Sin embargo, se abrió a contar el drama de su romance escándalo, de la muerte de sus dos hijos. Uno por desnutrición cuando su padre la obligó casarse a los 12 años en la favela paupérrima donde nació. El otro Garrinchinha, hijo del romance con Mané, que murió en un accidente a los 8 años. Contó también que tuvo que mantener a Garrincha cuando, lejos del fútbol, cayó en el alcoholismo que lo llevó a la muerte. Una vida dura.

En el reportaje hay una foto de la bella Elza de sus años mozos mostrando sus piernas, su cara y su ángel. Mujer divina, le decían. Cerca a la foto comenta que tuvo que cantar, en los Juegos Panamericanos de Río en el 2007, con gazas en la parte del abdomen, adolorida y salida del hospital donde había sido operada de divertículos. También que en mayo pasado cantó en Sao Paulo en un espectáculo montado solo para que ella interpretara su álbum de 1961 “A Bossa Negra”. Esa noche fue tan mágica que la misma Elza dice que son “cosas que no tienen explicación”.

Y ahí va Elza, con su música, su éxito, su fama y con Garrincha a cuestas. Señala, al final, que “my name is now. Mi nombre es ahora. El pasado ya no está y el futuro le pertenece a Dios. Solo sé que vivo para cantar”.

Y para recordar. Esperamos que recuerde aquella noche en que Garrincha, después de debutar con el Junior, decidió irse de Barranquilla. Le diremos que es, apenas, un compromiso sagrado con la historia del Junior…


Cuando tienes a Messi,
cualquier cosa puede pasar


Acaba de hacer Alejandro Sabella, el DT de la Selección Argentina de Fútbol, la declaración más escueta y sincera de cuantas haya escuchado: “cuando tienes a Messi, cualquier cosa puede pasar”. Ha terminado el juego que los argentinos han ganado a la laboriosa, dura y ríspida Irán. Los chés han sudado la gota gorda. Han intentado jugar al fútbol, han recibido anticipos en la marca y “pata” dura por parte de los iraníes. Los narradores españoles, que tengo a mi lado, se han gozado a la Argentina los noventa minutos. Apostaron que el partido terminaría igualado 0x0 y tienen una fiesta armada por que el pronóstico va a ser realidad. Minuto 90, grita el narrador, todos los comentaristas aplauden y ríen. Un poco antes del último minuto Lionel Messi cobra un tiro libre cerca del área. La pelota se desvía por centímetros acechando el palo derecho del arquero iraní Alireza Haghighi. Los españoles lo han bautizado como “Alirecha”. Festejan, más burlitas por el 0x0 y, de pronto, una genialidad de Messi al driblar y su portentosa pierna izquierda han hecho lo imposible: ha disparado el balón sobre la carrera buscando el mismo palo derecho, la esférica vuela como controlada por la mente de Messi, Amirhossein la sigue con la mirada, Alireza vuela a interceptar la pelota. Nada. El balón se ha clavado en el primer minuto de descuento (90+1). El Estadio Mineirao de Belo Horizonte se ha vuelto un amasijo de gritos, llantos, abrazos y brincos de los aficionados argentinos. Los narradores españoles explotan también, cantando a voz en cuello, el gol de Messi. Su pronóstico ya no se cumplirá pero eso no vale nada al lado de la joya que se acaba de mandar Messi para el 1x0. Sí, Sabella lo explicó, de manera elemental, en la sentencia suya, la más clara y desprendida de muchas: “Cuando tienes a Messi, cualquier cosa puede pasar”. Y pasó.

Argentina tenía embolatado su partido ante Irán un duro rival, fundamentalista en su juego fuerte y a ratos mal intencionado. Los iraníes han corrido, anticipado pero también han repartido botín. Han discutido todas las decisiones arbitrales, han peleado todos los balones, han pegado de lo lindo.

De pronto, señoras y señores, el mago Messi. Un balón receptado, una carrera corta, y una gesta frontal. Delante de Messi está Reza, detrás de Reza se afinca, en acción defensiva, Amirhossein y más atrás el arquero Haghighi. Ni el uno, ni el dos, ni el tres. El balón del mago voló, hizo una comba buscando el ángulo superior derecho. Reza trató de interponerse, Amirhossein siguió el balón con la vista (como para no perderse el gol) y Haghighi soñó con atrapar el balón y cayó pesadamente en la gramilla con sus manos vacías.

Maradona y su hija Dalma brincan y se abrazan. Sus paisanos argentinos, mayoría en la tribuna, arman el amasijo de alegría, gritos y éxtasis. Messi corre donde sus compañeros, abrazos, brincos, más abrazos, más brincos.

Veo el banco argentino. Es la primera vez que Sabella cambia de cara. No ríe con la boca, lo hace con el alma. Por respeto a los incansables iraníes que lloran en el campo y en la tribuna.

Terminó el juego y Sabella saluda al portugués Carlos Queiroz DT de Irán. Queiroz parece reticente a recibir el saludo. Sabella se va, lo esperan en la entrevista oficial que sale en la transmisión para todo el mundo. Allí habló de Messi y, con su primera respuesta, terminó con las preguntas…


El futuro rival de Colombia
(¿…en octavos, usted a quién prefiere, Costa Rica, Uruguay o Italia?)


Con la Selección Colombia ya clasificada, a octavos de final de la Copa del Mundo Brasil 2014, se abrió la elucubración sobre cual equipo le convendría más en esa instancia. Los clasificados del Grupo C jugarán contra los clasificados del Grupo D. Colombia ya clasificada en el C y Costa Rica D deberán ratificar su posición. Si finalmente serán 1º o 2º de su respectivo grupo. Hoy Colombia es 1º con 6 puntos (Dif. +4), 2º Costa de Marfil con 3 (Dif. =0), 3º Japón con 1 (Dif. -1) y 4º Grecia con 1 (Dif. -2). En la última fecha del grupo, que se jugará el próximo martes 24, Colombia se medirá a Japón y Costa de Marfil a Grecia. El Grupo D es encabezado por Costa Rica con 6 puntos (Dif. +3), 2º Italia con 3 (Dif. =0), 3º Uruguay con 3 (Dif. -2) y eliminado Inglaterra con 0 puntos (Dif. -2). La última fecha entre ellos se jugará el mismo martes 24. Italia vs. Uruguay y Costa Rica vs. Inglaterra. Si Colombia y Costa Rica terminan primeros en sus grupos, no se encontrarán en octavos de final. Para que esto ocurra, uno de ellos deberá ser 1º y el otro 2º en sus grupos porque los cruces son 1º C vs. 2º D y 1º D vs. 2º C.

La Costa Rica de Jorge Luís Pinto es de los llamados equipos tácticos. Casi que a ultranza. Pinto enseña el libreto y todos deben jugar con partitura. Ha presentado alineación estable en los dos juegos con el planteamiento 1-5-4-1. Un arquero, cinco defensores, tres de ellos centrales, dos carrileros defensores, dos volantes de recuperación, dos mixtos que atacan y defienden por las bandas y un punta. Hablamos de Navas; Gamboa, Duarte, González, Umaña y Díaz; Ruiz, Borges, Tejeda, Bolaños y Campbell. Con esta misma alineación le ganó 3x1 a Uruguay y 1x0 a Italia ilustres campeones, en diferentes tiempos, del mundial.

Uruguay (DT Tabarez), se dejó sorprender, sin responder, de Costa Rica y sacó la garra charrúa para eliminar a Inglaterra en una tarde gloriosa de Luís Suárez en su reaparición. Tabarez tiene un equipo que da todo físicamente, que corre 90 minutos, que tiene generación de juego y goleadores de raza. En la derrota ante Costa Rica, plantó un 1-4-2-2-2. Muslera; Maxi Pereira, Lugano, Godín y Cáceres, Arévalo Ríos y Gargano; Stuani y Cebollita Rodríguez; Forlán y Cavani. No tuvo a Suárez.

Frente a los ingleses, Tabarez tuvo que rearmar su equipo por la ausencia de Maxi Pereira por expulsión, la lesión de Lugano en un entrenamiento y el regreso de Suárez. Jugó 1-4-3-1-1-1. Muslera tapó, Cáceres jugó como defensor derecho, Giménez y Godín como centrales y Álvaro Pereira sobre la izquierda. En primera línea de volantes ubicó a Arévalo Ríos y Álvaro González, Cebollita sobre la izquierda, Lodeiro como volante central creativo, Cavani como media punta y Suárez en punta. Con esa alineación, muy ofensiva, ganó y eliminó a los ingleses después de un primer tiempo aburrido y un segundo tiempo vibrante.

La Italia de Cesare Prandelli comenzó ganando a Inglaterra, recibió el empate y después alcanzó la victoria. Ese día, el estratega italiano puso en práctica el esquema 1-4-3-1-1-1. Sirigu en el arco, Darmian, Barzagli, Paletta y Chiellini, Marchisio, De Rossi, Verratti, Pirlo delante de ellos, Candreva como media punta y Balotelli en punta. Jugó bien al fútbol, se montó en el juego, le empataron y tuvo el volumen de ataque suficiente para empatarlo.

La tarde del viernes, en su derrota ante la aplicada y disciplinada Costa Rica, Prandello jugó con Buffon, incluyó a Abate y a Motta y desarrolló 1-4-3-2-1. Buffon; Darmien, Barzagli, Chiellini y Abate, De Rossi, Pirlo, y Motta, Marchisio, Candreva y Balotelli. No pudo superar el juego de los ticos.

Estos son los rivales que nos esperan. Uno tácticamente bien montado y a rajatabla disciplinado como la Costa Rica de Pinto. Un equipo maduro, fuerte en defensa, exuberante en lo físico y con goleadores de raza como la Uruguay de Tabarez. Y otro con jugadores de calibre pero al que, de vez en cuanto y de cuando en vez, se le pierde la brújula como la Italia de Prandelli.

¿Cuál prefiere usted…?


Colombia, brillante y ganadora
(…el primer mérito de José Pekerman es haber vuelto ganadora a nuestra selección)


Lo de la Selección Colombia en el Mundial de Brasil ha pasado de un tal vez a una realidad irrebatible. Los triunfos sobre Grecia y Costa de Marfil han sido merecidos. Sin el menor atisbo de dudas. Tener 6 puntos en los dos primeros partidos de la fase de grupos con 5 goles a favor y 1 en contra es brillante. Y con la posibilidad de sumar 9 venciendo a Japón en el tercer juego. Algo histórico. Ésta Colombia que deslumbra, y que encanta a aficionados y periodistas, ha sido el producto de una contratación a tiempo (la de José Pekerman y sus asesores), de cambiar la manera de desarrollar un trabajo, y la integración de un grupo de jugadores que se fue fortaleciendo al hacer camino al andar.

Es posible que haya cosas que no gusten. Como el aislamiento del grupo alejándolo de la prensa y del gran público. O la presencia del empresario Pascual Lezcano que ha motivado protestas por su posible influencia en el llamado de jugadores. Es posible.

Pero, los triunfos de Colombia tienen la impronta particular de José Pekerman. Él, en su leal saber y entender, en su forma de enseñar su método, terminó montando un equipo de respeto aún con sorpresas en las convocatorias y aún con la elaboración de la lista final de los 23 jugadores que están en este mundial.

Son triunfos de Pekerman el llamado y la titularidad de Teófilo Gutiérrez, la presencia inamovible de Mario Alberto Yepes (que completó 100 partidos con la selección) haciendo caso omiso a las voces que piden su retiro, la sostenibilidad de Camilo Zúñiga después de casi 7 meses de inactividad por la operación a que fue sometido en rodilla y la implementación una línea de volantes de oficio con un aplicado defensor (Carlos Sánchez) y un volante mixto (Abel Aguilar).

Es mérito de Pekerman, también, alinear a tres jóvenes en la zona de generación de juego (Cuadrado-Quintero-James) en un momento definitivo del juego ante Costa de Marfil (cuando estaba 0x0) para terminar ganándolo 2x1. Lo de Quintero es un mérito absoluto del entrenador argentino. Lo prefirió por encima de Macnelly Torres, lo puso a debutar en un mundial ante la realidad de no poder resolver ante los africanos a pesar de no jugar mal. Lo mismo que el llamado y la titularidad de Ibarbo, el llamado de Bacca y la sostenibilidad de Teófilo Gutiérrez con quien encontró la solución para utilizar, por fin, a Falcao García de la mejor manera.

Mantener a Teófilo es uno de sus mayores triunfos. Siempre tuvo presiones, de todo tipo, para que proscribiera al goleador en la selección. No solo lo llamó sino que hizo la dupla maravillosa con Falcao y ahora, que Falcao no está por lesión, cambió su esquema de 1-4-2-2-2 a 1-4-2-3-1 y mantuvo a Teófilo. Pasó de dos delanteros a uno y ese uno siguió siendo Teófilo.

Colombia practica uno de los mejores fútbol de esta Copa del Mundo. Hay más de cincuenta mil aficionados colombianos siguiendo a la selección en este torneo. Nuestra selección es tan brillante como la de Holanda o la de Argentina o de la de Brasil o la de Alemania. Estamos hablando de la élite del fútbol mundial. Obviamente nos falta la experiencia de jugar mundiales. Todos nuestros muchachos (incluyendo a Yepes y con la excepción de Mondragón) están viviendo su primera copa. No estoy diciendo que vamos a ser campeones mundiales y que vamos a avasallar a esos grandes pero, lo que si es cierto es que el mundo del fútbol está hablando (y muy bien) de nuestro equipo.

Equipo que ya aseguró su pasó a siguiente ronda. O sea que de las 32 selecciones estarán de vuelta a casa 16 y 16 continuarán en juego. Una de esas es Colombia.

Colombia juega bien y esa es la realidad. Pekerman convirtió a nuestra selección en ganadora. Pierde poco, gana mucho, es madura, con libreto aprendido y con el fútbol moderno de hoy: recuperación rápida del balón, generación de juego vertical y gol. Todo ello sin perder el talento pues, sobre la marcha y en sus equipos, los nuestros aprendieron a manejar la precisión sobre la velocidad y eso le ha dado la definición de equipo moderno que busca el arco y marca goles que es, en efecto, la esencia misma del fútbol.

Ayer mismo, en el Estadio Mane Garrincha de Brasilia, nada de lo que se dijo antes del partido existió. Que Costa de Marfil tenía jugadores altos (ni tanto), que los africanos levantarían centros permanentemente (casi nunca, su juego fue más centralizado a ras de pasto), que Drogba nos haría papilla (ni fue titular, ni produjo y James le ganó en el salto para el primer gol), que corrían más que gacelas. Mientras se elucubraba sobre estos temas (inexistentes) Pekerman montó su equipo sobre bases reales y le ganó a los “gigantes” africanos.

Hasta dónde vamos a llegar, no lo sabemos. Lo que si sabemos es que este mundial tiene un sabor especial para nuestro país. El sabor de equipo ganador de nuestra selección…

hugoillera@diario-deportes.com


¡El Rey ha muerto, viva el Rey…!


España entregó su título del mundo, la tarde del miércoles, en el mismísimo Estadio Maracaná, y el fútbol tendrá un nuevo campeón. Desde 1958-1962, cuando Brasil se coronó bicampeón, ninguna otra selección ha repetido título. Es más, solo Italia (1934-1938) y Brasil pudieron hacerlo. En los 19 torneos de FIFA jugados han existido 19 campeones, por supuesto, pero esos 19 campeonatos fueron ganados solo por 8 países. En las últimas cuatro ediciones hubo dos nuevos miembros del selecto club. Francia 1998 y España 2010. La España que vimos, gozamos y vimos coronar en Suráfrica, no existe más. Como el Rey Juan Carlos, que abdicó a favor de su hijo Felipe VI, la ampulosa España entregó su título. No abdicando sino perdiendo, de manera triste y dolorosa, una corona que ganó con todos los méritos y con todos los méritos acaba de perder.

Fui testigo de primera vista de su andadura en Suráfrica 2010. Y testigo presencial también del épico partido en que, en 120 minutos, batió a Holanda para conseguir, por fin, un título que le había sido esquivo. Acá en Brasil he sido testigo de cómo lo que fue deja de ser. De aquel equipazo, de aquella tenencia y administración del juego, de aquella generación brillante, ya nada queda.

Hace cuatro años España era una de nuestras favoritas para ganar el título. Esta vez no lo era. Había vaticinado, incluso, sin bola de cristal, ni pitonisas de por medio, que no pasaría de la primera ronda. Era que se venía venir. No era difícil pronosticar lo que ocurriría con esta esmirriada España.

Y es algo que pasa normalmente. Que un equipo sea y deje de ser. Como en la vida de los mortales. Solo que, de verdad, no pensábamos que España vendría a presentarse con la pobreza franciscana con la que se presentó. Fútbol arrasado, fútbol inexistente, improductivo, pobre de toda pobreza.

España coincidió su grandeza con la misma del Barcelona. El Barza lo ganó todo con Pep Guardiola. España lo ganó todo con Luís Aragonés y Vicente del Bosque. Casi que jugaban calcado. Toque, tenencia, generación del juego, toque, tenencia, más toque, más tenencia y gol. Pero, las caídas del Barcelona, del Bayern Munich, donde hoy está Guardiola, y el remedo de campeón que hemos visto acá, nos hace concluir que ese estilo no es que sea malo (porque todo lo ganó) sino que no mutó, no se desarrolló, se quedó en lo mismo, sin darse cuenta que el fútbol se volvió rápido, vertical, de mucho vértigo buscando la puerta contraria. Hoy, el volumen de ataque es sinónimo de gol.

Esa filosofía de fútbol se fue quedando en la lentitud, en el manejo un balón amodorrado, en la creación de espacios lento, en la visita al arco contrario de vez en cuando y terminó por morderse la cola. Casi que se hizo la eutanasia por no evolucionar.

Y no es que el toque-toque, la tenencia, la administración, lo que llaman la posesión sea mala. Sino que las otras selecciones cambiaron de una caja de cuatro velocidades a una de seis o se ocho.

Ahora es tenencia, administración y salida con rapidez en busca del arco contrario. El fútbol ha vuelto a la esencia de buscar el gol pero con rapidez. Se le volvió una urgencia manifiesta. Los jugadores y equipos lentos tienden a tener problemas. Eso es lo de hoy.

Me dolió ver las caras de tristeza a quien había visto reír y emborracharse de felicidad en el Soccer City Stadium de Johannesburgo en una de las últimas presencias públicas de Nelson Mandela y de los Reyes de España. No era la simple cara del depuesto. Era la cara de tristeza infinita de una generación que fue la mejor de la España futbolera en toda su historia. Iker, Iniesta, Xavi, y todos escribieron las mejores páginas del fútbol español. Pero también mostraron, acá, la historia que nadie espero ver. Estas páginas últimas que fueron escritas con caracteres inentendibles.

Páginas que cuentan de un rey del fútbol que envejeció rápido de manera sorprendente. Mientras el Rey Juan Carlos estuvo 39 años reinando, y apenas ahora se dio cuenta que había llegado la hora de abdicar a favor de su hijo, el reinado de la Selección de España tan solo duró cuatro años.

Muy pocos para la clase de campeón que fue…


Buscando a Brasil
(… ¿lo ha visto usted?)


Ha terminado el juego Brasil 0 x México 0. Mientras juegan Rusia vs. Corea del Sur estoy mirando las estadísticas del juego de FIFA, también leyendo los trinos de los medios que están aquí en el IBC de Río de Janeiro. Emotivo partido, luchado partido, sudado partido, duro partido. He aprendido, en todos estos años de ejercicio periodístico que, cuando no tenemos certeza de cómo definir un partido, recurrimos a esos adjetivos. Emotivo, luchado, sudado, duro, ríspido, bravo. Si esos adjetivos primaron, luego el que impuso su clase de juego fue México. Es que México es eso. Fútbol duro, luchado, peleado. El fútbol mero, mero. Porque Brasil es otra cosa. O debe ser otra cosa. Debe ser fútbol generado, desarrollado, productivo, con arte, magia y gol. Todo eso. Eso esperamos cada cuatro años. El fútbol de Brasil no admite traiciones, ni fisuras, ni explicaciones vanas cuando no se practica de acuerdo a la tradición.

Por tanto, pueden pasar dos cosas en el caso del 0x0 de la tarde del martes: o fue México el que impuso su forma y manera de hacer fútbol o aquel fútbol lírico, disciplinado, táctico, colectivo, brillante y productivo de Brasil es cosa del pasado. O sea que no solo el Jogo Bonito no está sino la capacidad de enfrentar a un equipo combativo y someterlo.

Los dos partidos de Brasil (el triunfo 3x1 sobre Croacia con ayudita arbitral de Nishimura y el 0x0 contra un México-México) nos ha dejado esperando “cosas”. Cosas para destacar, para degustar, para disfrutar.

Como disfrutamos a Alemania en su goleada 4x0 sobre Portugal. O como disfrutamos con Holanda en el segundo tiempo en que le dio una pela a España 5x1. O como la volteada de juego de Costa Rica a Uruguay para vencerlo 3x1 con todos los honores. O como la supremacía y el juego bonito de Colombia para golear a Grecia (el menos goleado, el equipo imposible de recibir una anotación).

Cuando ya vimos las 32 selecciones que están acá en Brasil en los primeros 17 juegos, no cabe duda que Alemania es la gran favorita. Está madura como lo estaba España en Suráfrica. Solo que, además de la maduración, además de fútbol arrollador que practica, de su generación y productividad, tendrá que ganarle también a la condición de local de Brasil. O al equipo argentino con Messi y su banda.

Que estos tres, más Holanda, pudieran disputar la final aquí en Río. Porque sorpresas no habrá. Como siempre. Que haya equipos que podrían avanzar como Colombia, es posible. Disputar el juego final y ganar la Copa Mundial no es cosa de la suerte, ni de la vaga fortuna, ni del destino coqueto. Es cosa de fútbol, calidad y madurez. Y la madurez como el vino, lleva su tiempo. Y es tiempo inalterable so pena que el vino se vuelva vinagre.

Total, Alemania luce grande, ampulosa. Brasil no llena aún. Cuando Oscar no aparece el fútbol se les vuelve individual. Argentina jugando 1-4-3-3 con la inclusión de Gago e Higuaín es cosa muy diferente y productiva diferente al 1-5-3-2 que plantó Sabella, sorpresivamente, ante Bosnia. España está despidiendo a su generación más brillante y los otros grandes no impactaron en su debut.

Pero, lo que hoy es verdad, mañana es mentira. Y para estar en la final hay que superar seis partidos y para ganar la Copa hay que vencer en el último juego.

En ese camino cualquier cosa puede pasar. Sí, cualquier cosa, menos que los grandes no disputen el título. Como ha sido la historia. Y como seguirá siendo al parecer…

hugoillera@diario-deportes.com


Jackson Martínez


El caso Jackson Martínez se ha vuelto, sin ser titular de la Selección Colombia, en un tema recurrente en los programas deportivos que se originan desde el Mundial Brasil 2014. Y es un tema que, cada vez que es tocado por mí, aparece el “regionalismo” que no es expuesto por mí propiamente. Siempre ha resultado que los regionalistas somos los caribeños y los universales el resto. Históricamente he hecho caso omiso al tema porque, a través de la historia, he pedido un lugar en la selección para Juan Guillermo Cuadrado (antioqueño), Adrián Ramos (valluno), Víctor Ibarbo (nariñense), he defendido la gestión de Mario Alberto Yepes (valluno), he pedido a Cristian Zapata (valluno), a Edwin Valencia cuando no era convocado (valluno), lancé el nombre de Carlos Sánchez (valluno) cuando Julio Comesaña se le recomendó a Jorge Luís Pinto y cuando el país no lo conocía. También, por supuesto, he defendido la presencia de los nuestros en la selección. Presencia que no necesita ser ni peleada, ni exigida, por la clase de jugadores que son: Falcao (samario), Teo (barranquillero), Bacca (porteño), Mejía (barranquillero), Muriel (tomasino), Macnelly (barranquillero), y del mismo Aguilar que nació en Bogotá pero es hijo de padre de El Difícil (Magdalena) y madre de Magangué (Bolívar). Es más, en la encuesta de la lista de los 23, que hiciera el Diario El Deportivo de Bogotá, no incluí a Aldo Leao Ramírez (samario) apoyado en que no concretó nunca su presencia como titular en los partidos del clasificatorio, ni en los amistosos. Miren que, por esa misma causa, no fueron traídos al mundial Elkin Soto (caldense) y Aquivaldo Mosquera (antioqueño) a quien consideré, y lo dije públicamente,  que debió estar aquí.

El tema de Jackson Martínez es recurrente porque, amparados en que los rivales tienen jugadores espigados, Jackson debiera ser titular por ser alto. Mi posición no es que no juegue. Si está en nuestra selección y Pekerman considera que debe hacerlo no le veo problema.

Lo que no entiendo es que me den solo la razón de ser alto, gigante. Creo que Jackson tiene otras cualidades que lo adornan. Es fuerte, sabe caminar el área, tiene gol rastrero y aéreo, y sabe juntarse en el juego colectivo.

Por tanto, no creo que Jackson haya triunfado en el fútbol colombiano y portugués por ser un “jugador alto”. Esto no es la NBA.

Justamente, con ese tema, hay una historia bien dolorosa que tuvo un gran final. La que cuenta que el DT Eduardo Lara le dijo a Juan Fernando Quintero que era muy chiquito para ser futbolista y que más bien se metiera a “guachimán” (celador). Y miren por dónde va Quintero.

Descartar a Bacca (con sus 21 goles en la temporada en España) por ser bajito es un despropósito. Entonces Bacca ni siquiera hubiera podido jugar en Europa. Bacca es un goleador de raza y si está en la selección fue porque hizo todos los méritos para estar y no va a esperar a que se juegue con la selección de los pitufos para que pueda ser incluido.

Ayer, hablando sobre el tema, Juan Carlos Osorio, el técnico de moda en Colombia, me confesó que “mi jugador es Bacca”. Eso no quiere decir que Jackson sea mal jugador o que Osorio sea regionalista porque el hombre es risaraldense.

Si juega Jackson a mí me parece bien. Yo no lo va a discriminar como hacen con Bacca por ser “bajito”, o con Teófilo por ser “díscolo”.

Solo le pedimos a Jackson (y no estoy solo en esa petición) que cuando juegue con Colombia tenga el mismo nivel que en el Porto. Que se meta en el juego como en el Porto. Y haga los goles como en el Porto. Desafortunadamente cada vez que ha jugado no lo ha hecho como en el Porto y ha quedado esa sensación que “le pesa la camiseta”. Nunca utilizo ese término porque es demasiado ofensivo. Denigrante, incluso. A ningún hombre, ni mujer, le queda grande nada. Solo hay que intentarlo.

Y punto. Si el jueves vs. Costa de Marfil juega Jackson es Colombia la que juega. Si juega Adrián es Colombia la que juega. No obstante, no creo que Pekerman saque de la alineación a Teófilo. No por ser por barranquillero sino por la clase de jugador que es…


Ya van 11 partidos y los favoritos son los mismos…


Nos ponemos a esperar el mundial de fútbol, durante cuatro años, y cuando llega pasa en un abrir y cerrar de micrófono, o de computador, o de cámara. Ya se han jugado 11 partidos de los 64 y ya hemos visto de todo. Vimos a un Brasil pariendo para ganarle a Croacia. Vimos a una Holanda volteando un marcador y goleando dramáticamente a la España campeona del mundo. Vimos a una Colombia goleando a Grecia, el equipo al que para hacerle un gol hay que recurrir a Dios mismo. Vimos a una Costa Rica defensiva pero contra atacadora remontando un score adverso y ganándole con todos los méritos a Uruguay. Y sin que el Profe Pinto llorara de emoción. Como también voltearon el marcador Italia a Inglaterra y Suiza a Ecuador. Esta última derrota fue bien dolorosa para todos por tratarse del Profe Rueda y de Alexis Mendoza. Y porqué fue en el instante final. También vimos al Profe Luís Fernando Suárez sufrir y agonizar con un discretísimo Honduras (con su gran figura el arquero Valladares) ante una Francia muy superior. Le tocó la mala fortuna a Honduras que la nueva tecnología certificara el segundo gol de Francia (remate de Benzemá al palo). La verdad, a la mayoría nos quedó la sensación que no fue gol y, para remate, la anotación la dio FIFA como autogol del arquero catracho. Pobre Valladares. También vimos a Argentina ganando con un autogol no bien pitó el árbitro y con una genialidad de Messi para uno de los mejores goles de la copa.

Nuestra Selección Colombia dejó una agradable impresión con una alineación que no se utilizó en el Clasificatorio. Y hablo de los once titulares. Esa alineación nunca había sido puesta por el DT Pekerman. Explico, Ibarbo no participó (jamás fue convocado) en los juegos clasificatorios y Zapata casi nunca jugó. Eso en cuanto a nombres. En cuando a la disposición táctica, Pekerman jugó regularmente con 1-4-2-2-2. Esta vez varió a 1-4-2-3-1. El circuito defensivo no cambió en su funcionamiento pero el circuito ofensivo sí. Ya no fue un 2 en el medio creativo (Cuadrado-James o James-Macnelly) sino 3 (Cuadrado-James–Ibarbo). Y ya no fue un 2 en punta (Teófilo-Falcao) sino 1 punta (Teófilo) que fue pívot como media punta y rematador a puerta como punta. Todo le funcionó al técnico nuestro. Tan bien funcionó Mario Alberto Yepes cuestionado por algunos por su edad. El capitán salió indemne de esas críticas confirmando que, así no se quiera reconocer, es importante con todo y sus 36 años a cuesta.

Hoy día, el delantero “más europeo” que tenemos es Ibarbo. Tiene velocidad, dribling, y picardía. Y es el que mejor hace las diagonales hacía dentro en busca del área con la disposición de tirar paredes y recibir sobre la velocidad.

Eso le falta a Cuadrado para terminar de formarse como el excelente jugador que es. Las diagonales ofensivas productivas. Por lo general las hace pero muy individuales. Cuando las valorice con paredes sobre la velocidad y la precisión, caso Ibarbo, habrá terminado su proceso de maduración. Justo con Ibarbo va a aprender eso. Cuando lo haga, tendremos un ataque mortal en el futuro.

Nunca vi a James Rodríguez jugando cómodo como volante ofensivo central (el clásico volante 10). Siempre lo hizo sobre la izquierda. Hacerlo en el centro es diferente a jugar por las bandas. Sobre los extremos, juegas hacia dentro contra la raya y el lateral que te marca. Como volante central debes hacerlo con dos marcas (y a veces tres) alternadas de los volantes de primera línea contrario. Y, en esa posición, debes construir el juego utilizando la visión panorámica (del Pibe, Messi, Maradona, Giovanni, Macnelly, etc.) para poder ver hacia adelante (Teófilo), hacia la derecha (Cuadrado) y hacia la izquierda (Ibarbo). Eso es vital e irrenunciable. El volante central creativo no puede ser “monofónico” (un solo canal) sino “estéreo” (dos canales) y hasta “cuadrafónico”. Esa es la diferencia.

Teófilo volvió a lo que lo hizo famoso: rematador de en los últimos 25 metros y goleador. Pero también hizo de media punta o pívot para recibir el balón y descargar en Cuadrado o Ibarbo. Pedazo de partido (como dicen los españoles) se jugó Teófilo. Sin duda es uno de los que tiene mejor técnica individual y mejor desarrollo táctico grupal del juego.

Y por ahí va el Mundial Brasil 2014. Ya vimos 22 selecciones. Las protestas disminuyeron con el fútbol. Ese era mi pronóstico. En este bendito país el fútbol está por encima de todo. Como están por encima las selecciones de siempre. Aquí tampoco habrá sorpresas. Brasil, Argentina, Alemania e Italia volverán a disputar el título del mundo. Colombia ganó, goleó y gustó pero, aún nos falta recorrido y madurez en muchos aspectos para ser campeones alguna vez. Como lo hizo España en Suráfrica, por ejemplo…

hugoillera@diario-deportes.com


Todo bien, todo bien…


A través del monitor estoy viendo la cara de los jugadores de Colombia. Esta vez no hay monerías. Su rostro muestra una mezcla de esa tensión y esas mariposas en el estómago propias del compromiso que se venía. Debutar en un Mundial de Fútbol. La cara de tensión pasó a emoción al escucharse el Himno Nacional de Colombia en el Estadio Mineirado de Bello Horizonte. El himno oficial, transmitido por los altavoces, se ha perdido y sobre él las 52.000 gargantas de los colombianos, que llegaron hasta Brasil, entonan nuestro himno a pulmón limpio. Las lágrimas no demoraron en salir. Tenemos los ojos húmedos y el corazón a millón. ¡Oh gloria inmarcesible, oh jubilo inmortal!. Todos los narradores a una dicen “no es el Mineirao, es el Metro de Barranquilla” rindiendo un justo homenaje a la Casa de la Selección. Las camisetas amarillas y las banderas se mueven al compás de la brisa. “Cesó la horrible noche, la libertad sublime”. Se estremece el alma, el himno deja de sonar en los altavoces pero, los colombianos nos sentimos en la obligación de seguir cantándolo “la humanidad entera, que entre cadenas gime, comprende las palabras del que murió en la cruz…!!!”. Un viva Colombia, entonces, salió de lo más profundo del alma. Hay gritos, abrazos y más emociones.

El capitán Mario Alberto Yepes va a la cita con su anhelo de vida. Jugar en un mundial. Se reúne con el árbitro gringo Mark Geiger y sus asesores y con el capitán griego Konstantinos   Katsouranis. Mientras Yepes se intercambia banderas y participa en el sorteo de campo, Farid Mondragón también tiene una cita con el destino. Va jugar en Brasil 2014 convirtiéndose en el jugador más longevo en hacerlo. 42 años, 11 meses y 23 días. El sábado 21 de junio venidero, cumplirá 43. Es, además, el único jugador en la historia que debutó en un mundial y volvió a jugarlo 20 años después.

El partido vs. Grecia arrancó con la incertidumbre de si Colombia podía anotarle un gol a Grecia, el equipo menos goleado del clasificatorio europeo. Cinco minutos después Armero comenzaría a echar por tierra ese mito. James, Cuadrado, pantalla de James, remate de Armero con pierna derecha, golazo de Colombia.

A los 13 del segundo tiempo, James cobró tiro de esquina, Abel Aguilar se anticipó a un zaguero y metió la punta del zapato. El balón viajo directo al pie izquierdo de Teófilo. Bonito gol, 2x0. En tiempo de reposición, James Rodríguez  recibió un taco de Cuadrado y la clavó para el 3x0.

Colombia danza, ahora, en el cumbiódromo que se ha vuelto el Mineirao. El tas tás del toque retumba. Colombia montado en el partido por encima del fútbol aplicado de los griegos.

El partido termina en medio de la callada afición griega y la bulliciosa afición colombiana. Yepes se abraza con todos sus compañeros, Pekerman tiene los ojos rojos por la emoción. Está emocionado, como su hija colombiana nacida en Medellín.
El regreso de Pekerman y Colombia a un mundial, el debut de todos, a excpeción de Faryd Mondragón, el jugar bien y vistoso, el estadio lleno, los goles bonitos y la afición feliz en la tribuna. Todo salió de flor.

Se ganó y se ganó bien. Era vital ganar el primer partido y ahora es Costa de Martil y después Japón y a pensar en la siguiente ronda.

Con los pies sobre la tierra, sin distracciones.


CEDEMOS NUESTRA COLUMNA A EL PAÍS DE ESPAÑA
España sufre descalabro mundial


Por JOSÉ SÁMANO
El gran campeón se desangró en su regreso a la escena que le hizo legendario y se llevó una zurra monumental tras un partido de los que dejan boquiabierto al universo. Peor que la peor pesadilla imaginable para una España que jamás desde 2008 había recibido en Eurocopa o Mundial más de un gol. En Bahía, el colapso fue total, un infierno. Un cataclismo en toda regla. España recibió una descarga holandesa de las que hacen época y en un caótico segundo tiempo acabó en el lodo. Y pudo ser mucho peor. El castañazo, con esa diferencia de goles, deja a España con un camino con mucho más que espinas. Su pase al segundo tramo del campeonato peligra a la primera.

Al equipo de Del Bosque de nada le sirvió adelantarse en el marcador con un penalti que se sacó de la chistera Diego Costa. Holanda se vengó con saña de la derrota de hace cuatro años en Sudáfrica y con Robben al frente dejó a España en tanga, como un muñeco de trapo a merced de un adversario que en el segundo tiempo fue la marabunta. No hubo español reconocible. Ni una migaja de ese equipo que ha competido de forma sublime desde la Eurocopa de Viena. España fue una hemorragia, calamitosa en todas sus líneas y terminó por los suelos, como un guiñapo. Casillas no era ni la peor sombra de Casillas, Ramos no era Ramos, Iniesta no era Iniesta… Así, uno tras otro. Costa no fue una solución y en la costa de Casillas todo fue un esperpento. Fue algo más que una mala tarde; fue una sesión de terror.

El siniestro español puede ser de los que dejen huella. Habrá que ver si España está ante el ocaso de la mejor selección de su historia o el grupo aún es capaz de levantarse de la lona tras un castigo semejante. Ante la repentina avalancha holandesa del segundo acto, el equipo de Del Bosque no tuvo tiempo ni de refugiarse en las cuerdas. Los oranje llevaban cuatro años rumiando un segundo asalto, pero ni en sus mejores sueños pudieron imaginar lo de Bahía. Los chicos de Van Gaal terminaron con una vuelta al ruedo ante su parroquia, que se frotaba los ojos.

Resultaba increíble pensar que el gol del empate de Van Persie, al filo del descanso, pudiera tener un efecto tan devastador para un equipo como el español, curtido y que se les sabe casi todas. El tanto del capitán holandés fue el preludio de lo que iba a llegar. Ante un centro lateral de Blind, Piqué no se escalonó bien con Ramos, el andaluz despegó tarde y Casillas se quedó planchado ante la llegada del rival. La ejecución de Van Persie, con un cabezazo en vaselina sobre Iker, fue soberbia. Dos pasos atrás del portero español y Holanda no hubiera cantado bingo.

Antes del vuelo de Van Persie, a España le había costado dar con las primeras teclas del partido. Quizá porque no se esperara que Van Gaal subiera varios escalones su defensa de tres centrales y dos laterales y kilométricos. El seleccionador holandés, sabedor de que para su adversario el centro del campo no es un apeadero cualquiera, quiso convertir en un zulo esa zona vital para La Roja. Ahí cuece todo, pero el tapete del Arena Fonte Nova quedó reducido a un minifundio en el que no había forma de que corriera el aire. España no tenía metros para pensar y Holanda tenía a Diego Costa a varias cuadras de su portero. Al oriundo brasileño ya le conocen en su tierra, le han tomado la matrícula y en cada intervención es abucheado con estruendo.

Costa condicionó el juego español, que, en ocasiones, abusó de su referencia. Como le costaba la transición por falta de espacios, Piqué puso el borroso guion inicial: la pelota en vuelo hacia el delantero de Lagarto, al que intentaban arrestar tres centrales, Vlaar y dos jovenzuelos como Martins Indi y De Vrij. Con Costa como diana, España no encontraba soltura, se veía atrofiada, sin la chispa del toque que le distingue. Holanda, además, le puso en guardia con un mano a mano de Sneijder con Casillas, que el capitán español resolvió con un manotazo a la pelota, un guiño a Robben y sus tiempos en Johanesburgo. Otro espejismo de lo que estaba por llegar. Máxime cuando Xavi filtró un pase para Costa y este hizo lo imposible y mucho más para que De Vrij picara como un pardillo. Alonso, tan errático anoche en el pase, al menos acertó en el penalti. De inmediato, Silva se midió a solas con el meta holandés, pero se quedó corto al querer elevar la pelota sobre su flequillo. En un parpadeo, el gol de Van Persie.

Por lo visto, el intermedio no sirvió de sosiego. Holanda creyó en sí misma y a España, a esta España de cuajo, se le aflojaron las piernas de forma misteriosa. Se resquebrajó en todas las zonas del campo y a gente como Robben y Van Persie no conviene darle ánimos. El primero se la debía a sí mismo, víctima de Casillas como se fue de Johanesburgo. En Bahía le ganó el duelo más que con creces, hasta el punto de lograr que el capitán español se hiciera un nudo en el cuarto gol, el segundo de Van Persie, y le faltara contundencia en el tercero, el de De Vrij, por más que tuviera algo de razón en reclamar falta de Van Persie. Holanda sacudía por todos los lados, España estaba fundida, sin que la entrada de Torres y Pedro supusiera un alivio.

A punto para el desguace, el campeón solo confió en que el tiempo menguara y menguara. Ahora le tocará sentarse en el diván y mirarse al espejo. De él depende discernir si es un problema de arrugas competitivas o solo un día infernal. El tiempo dirá, pero en Bahía no pudo defender ni su estilo. No tuvo tablón al que agarrarse.


Ni Scratch, ni jogo bonito


La importancia de llamarse Brasil. La Arena de Corinthians (el popular Taquerao) esperó a su equipo vestido de amarillo para el partido inaugural del Mundial 2014 vs. Croacia. La misma hinchada paulista, la que siempre llevó el estigma de no apoyar a su selección, se juntó con aficionados llegados de toda parte y, de una vez por todas, borró tan mala fama. El mismo Luis Felipe Scolari lo reconoció en la rueda de prensa después del partido. También el mundo esperó a Brasil. Es que el equipo brasilero es el más reconocido del planeta. Por tanto, cada cuatro años, el universo del fútbol deja los quehaceres diarios para solazarse con el jogo bonito frente a las pantallas de televisión. Las mismas pantallas que pasaron de blanco y negro, de aparatos que parecían escaparates, hasta convertirse en las pantallas modernas de hoy “high definition” que captan lo que el ojo humano, dentro del propio estadio, no puede captar. Los televisores y la tecnología cambiaron. El fútbol del Brasil también. A Pele se le vio en blanco y negro volverse el O Rei do Mundo. Hoy Neymar y Oscar y todo equipo se ven a color pero, el sabor y la cadencia del fútbol brasilero no es igual. El tan esperado Jogo Bonito quedó en el pasado. El Scratch despareció. Hoy el fútbol es más práctico con defensa, ataque, transiciones, eficiencia por encima del fútbol aquel, el bien jugado, el del Brasil del 70 o del 82 que, desde entonces, no se vio más.

Con lo de ayer, con el triunfo de Brasil 3x1 sobre Croacia, vamos a tener que rendirnos ante la evidencia que el fútbol del Brasil es posible que siga siendo el mejor del planeta pero sin compararlo con la historia maravillosa del pasado.

Brasil, jugando en casa, no puede recibir una anotación de contra ataque que terminó en un desconcertante autogol por la fea manera de defender. De lanzarse al ataque, sin resguardar el orden, como lo hizo Dani Alves, de ver pasar el balón entre las piernas como David Luiz y de meter el balón en la angustia como Marcelo. Tampoco puede responder, ese gol, con reacción propia de gladiador. Empujando, corriendo, topando sin pensar, que debe ser primordial.  

Sin embargo, a pesar de no jugar bien, de cometer errores y desatenciones en defensa y ataque, de correr más que pensar, de reaccionar desordenadamente en lugar de generar el fútbol bien jugado, Brasil ganó de manera holgada. Es la importancia de llamarse Brasil.

Ayer, vimos de todo. Un Neymar que acaparó la atención de la hinchada y de las cámaras de televisión, que convirtió dos goles aunque pudo hacer más. Un Oscar genial, humilde, sin la atención de Neymar, que recuperó balones (ante la defección de Paulinho y Luiz Gustavo), que generó fútbol bien jugado y hasta anotó el tercer gol para ponerle fin al partido ante la locura de todo Brasil.

También vimos a un Brasil que tiene un grupo de atacantes que, de verdad, nos ha hecho preguntar si son los mejores y si no existen otros en la mata del fútbol mundial. Fred y Hulk deambularon en el partido. Brasil jugó con 9 jugadores. Hulk nunca pesó. Y Fred solo fingió el penal para el segundo gol brasilero. El del desempate. Y en el banco estaba Jo, que es del mismo nivel de estos. Tres delanteros discretos. Increíble.
Sin embargo, ahí aparece la importancia de llamarse Brasil. El mismo árbitro japonés Nishimura, el que lo llevó a la eliminación ante Holanda en cuartos de final en Suráfrica, esta vez lo benefició con decisiones equivocadas. Valió la pena el “apriete” antes del juego cuando el periodismo brasilero recordó aquella expulsión de Felipe Melo que trajo como consecuencia la derrota 2x1 con los holandeses.

En fin, no nos dejó un buen sabor Brasil. Sin embargo, aún sin el juego bonito de antes, que difícilmente volveremos a ver, aún hay jugadores genéticamente brasileros, como Neymar y Oscar, que son capaces de hacer sencillo el fútbol que muchos técnicos enredan. Y no estoy hablando de Felipao.

Y ahí comenzó el Mundial. Con un Brasil diferente a los aquellos pero con la importancia de llamarse Brasil. Con un fútbol enredado a veces, con destellos también con Oscar y Neymar, pero ganador, y con la esperanza universal (porque es de todos) que en cada partido mejore y sea campeón por sexta vez.

En hora buena si es así. Porque Brasil, ni sus seguidores de allí y de allá, está en condiciones de vivir otra dolorosa derrota como la de 1950. Dolorosa derrota que pudieran infligirle Alemania o Argentina si juegan, ante ellos, como lo hicieron frente a Croacia.

Otro Maracanazo sería golpe brutal al alma de un pueblo llamado mundo…


Comienza la fiesta del fútbol en Brasil


Hoy arranca el Mundial de fútbol aquí en Brasil. Es la cita maravillosa de cada cuatro años. El equipo de casa jugará ante Croacia en el Estadio Taquerao de Sao Paulo, una verdadera babel de hierro, cemento y trancones. A la par del mundial, la presidenta Vilma Russeff juega su futuro. El fútbol la pondrá en un lugar en la historia o la condenará. Si Brasil gana y avanza y juega la final y la gana, la presidente respirará tranquila. Ayer, una encuesta revelada por la cadena de televisión Bandeirantes le da solo un 40% de aceptación en los ciudadanos con capacidad de votar. La política apoyada en un resultado en el fútbol. Como ya pasó en 1978 en Argentina con el dictador Videla y sus secuaces. O como el mismo Hitler que quiso ganar olimpíadas y mundiales de fútbol.

Algunos futbolistas jugarán también su propio partido aparte de los que jugarán con sus selecciones. Lionel Messi, con sus 27 años de edad, está presionado para ganar el mundial so pena que se le siga recordando que si no gana uno, estará siempre por debajo de Pelé y Maradona.

Neymar, de solo 22 años, no solo deberá ganar el mundial, sino ser el goleador del torneo y su gran figura. Todo junto, en combo. Ya pueden entender la presión que sentirá el juvenil craque cada vez que enfunde la verde amarela.

Cristiano Ronaldo, ya de 29 años, no cuenta con una selección portuguesa sólida que se pudiera comparar a Brasil y Argentina. Sin embargo, intentará ser un poco más que ser la gran figura del Real Madrid sello que ha tenido desde su llegada al equipo merengue desde su llegada del Manchester United pero, para ser considerado el mejor jugador del mundo (y ponerse a la par de Messi y Neymar) deberá hacer un gran mundial ya que es poco probable que su selección lo haga.

El mundial contiene 64 partidos en el que selecciones, jugadores y técnicos se juegan la vida. Colombia apuesta por pasar a segunda ronda. Argentina, Brasil y Alemania a ganar el título. España despedirá a la más grande generación de futbolistas de su historia con la incertidumbre de si pasará o no segunda ronda. También Uruguay despedirá a una generación brillante, solo que ellos si tienen certeza que podrán pasar de la fase de grupos. Los equipos africanos  intentarán elevar sus resultados deportivos y sus actuación en el último mundial en Suráfrica.

Hoy comenzaremos a ver, a través de la historia de este mundial, quienes lograrán sus metas y quienes no. Quienes pasarán a la historia y quienes se borrarán de ella.

El Mundial de Brasil arranca y aquí estaremos para ver de cerca, y contarles, quienes escribirán una historia brillante y quienes no. Quienes serán coronados y quienes no. Quienes serán investidos como héroes y quienes serán proscritos por villanos.

Duro es el fútbol, pero es el fútbol…


Allá vamos Brasil
(Brasil sin fútbol, Brasil sin mundial, imposible…)



Aquí estoy, otra vez, en la nueva Sala VIP de Avianca en el nuevo aeropuerto El Dorado de Bogotá. Todo  nuevo, no es redundancia. Estoy esperando la salida del vuelo que nos llevará a Río de Janeiro en un viaje de seis horas sin escalas. Vamos a otro mundial de fútbol. El quinto que, gracias al buen Dios, vamos a cubrir para CARACOL Radio, WIN Sports, Diario Deportes e Informadores Deportivos de Emisoras ABC. Esta noche, como la anterior vez que cruzamos el Océano Atlántico en el trayecto Buenos Aires-Johannesburgo que duró 10 horas para ver el anterior campeonato mundial en la tierra de Mandela, vamos con la expectativa de saber si las protestas sociales justas de los brasileros nos permitirán ver en paz la fiesta del balompié o no. Antes de llegar a Suráfrica se hablaba que Johannesburgo era una de las ciudades más peligrosas del mundo. La verdad, no vimos esa ciudad tenebrosa que nos pintaron. Tampoco Pretoria o Soweto cercanas a ella. Vimos un torneo maravilloso con una final espectacular que ganó España 1x0 a Holanda con gol de Iniesta. Cómo lo hicieron. Nunca supimos. Evidentemente algo tuvieron para evitar protestas y delitos.

Esta vez, se ha llegado a decir, en extremo, que difícilmente se realizará el mundial, que las protestas seguirán y aumentarán como en estos días previos en que el Metro de Sao Paulo y la misma Policía se fueron a la huelga.

La verdad, creo firmemente que Brasil desarrollará el mundial con éxito aún por encima de las desigualdades sociales y de las promesas gubernamentales no cumplidas. La razón es que sería un contrasentido que, en la tierra mítica del fútbol, su gente le de la espalda a lo que ha sido parte de su orgullo. Fútbol, carnaval, música, playas y garotas. Brasil es el súper país del súper fútbol. El fútbol brasilero es o mais grande futebol do mundo.

No hacer el mundial en Brasil es como un Brasil sin playas, un Brasil sin el Cristo Corcovado con sus brazos abiertos al mundo, un Brasil sin Sonia Braga y Jorge Amado y sin la mítica ciudad de Salvador de Bahía donde nacieron, un Brasil un Brasil sin samba ni bossa-nova, un Brasil sin el carnaval, un Brasil sin Pelé y sin Ayrton Senna ni Neymar, un Brasil sin La Chica de Ipanema y sin Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim y sin Helo Pinheiro (la mismísima chica inmortalizada).

Brasil es eso y más pero, por encima de todo, los brasileros son los reyes del fútbol por sus jugadores pero también por los aficionados (que son todos) en el bendito país donde el fútbol pasó de deporte a arte. Un arte que se volvió fantasía en los pies de sus grandes jugadores.

Brasil sin fútbol, Brasil sin mundial, imposible…


La alineación de Colombia


Es posible que, esta vez, a pesar del sigilo, que se maneja en el seno de la Selección Colombia, la prensa y los aficionados le “peguemos al perrito” con el secreto mejor guardado: la alineación para enfrentar a los griegos, el próximo sábado, en el inicio de nuestra actuación en el Mundial Brasil 2014. Antes, en la época dorada de los 80, Pacho Maturana tenía un equipo base, una alineación estable hasta en el banco de suplentes. Hoy, cuando casi que se juega todos los días y el desgaste de jugadores llega al límite, las lesiones (muchísimas) a veces no permiten la estabilidad en las alineaciones. También los clasificatorios largos, como el de Suramérica, que se juega durante dos años y medio.

Esta vez es posible, reitero, que el secreto mejor guardado del DT Pekerman no lo sea tanto aunque, acostumbrado a las sorpresas últimamente, a lo mejor resulte lo contrario. No obstante, insisto en que hay jugadores que son titulares obvios.

Por ejemplo, David Ospina en el arco, Santiago Arias como lateral derecho (por encima de Camilo Zúñiga que viene de una lesión que le costó 7 meses de inactividad), el eterno Mario Yepes (capitán, además) en la zaga central, Pablo Armero como lateral izquierdo, Carlos Sánchez como cabeza de área, Juan Guillermo Cuadrado volante por derecha, James Rodríguez volante por izquierda, Teófilo Gutiérrez media punta y Carlos Bacca en punta. Nueve jugadores que se consideran “fijos” por su pasado reciente con la selección y su presente a las puertas del mundial.

En los otros dos se tienen pocas opciones para decidir. De Carlos Valdés o Cristian Zapata saldrá la mancorna de Yepes. De igual manera, el compañero de Carlos Sánchez será Abel Aguilar porque Guarín está lesionado, Mejía golpeado y porque Aldo Leao ya no está.

Ahora, esto en condiciones normales. Lo que puede salir del diario trabajar y de montar cosas de la selección. ¿Es posible que Víctor Ibarbo juegue como volante por derecha en lugar de Cuadrado?. Pudiera ser, aunque es poco probable. ¿Posibilidades que jueguen juntos Jackson Martínez y Adrián Ramos por encima de Teófilo y Bacca?. Pocas. 

¿Qué si habrá un “palo” en la alineación?. Puede ser. Está dentro de las posibilidades reales. Juan Fernando Quintero o Carlos Carbonero podrían desplazar a algunos de los considerados fijos.

No sería sorpresa que el DT José Pekerman conforme su primera alineación con David Ospina; Santiago Arias, Mario Yepes, Cristian Zapata, Pablo Armero; Carlos Sánchez, Abel Aguilar; Juan Guillermo Cuadrado, James Rodríguez; Teófilo Gutiérrez y Carlos Bacca.

Sí sería sorpresa que Juan Fernando Quintero y Carlos Carbonero aparezcan. No lo sería en el caso de Víctor Ibarbo aunque por quién entraría, preguntaría el mundo del fútbol.

Esta vez, a pesar del sigilo y del trabajo en privado de la selección, es posible que la primera nómina titular no tenga tanto misterio como otras veces.

Se abren las opiniones…


¿Carbonero por Aldo?


La presencia de José Pekerman, en la Selección Colombia, ha estado matizada, a la par del tema futbolístico, de una cantidad de run runes que tienen que ver, esencialmente, con la escogencia de los jugadores en cada convocatoria. La presencia de Pascual Lezcano, agente del técnico argentino en el grupo (se ponía la sudadera de Colombia y se sentaba en el banco técnico), trajo noticias de firmas de representación de jugadores y su influencia al momento de hacer las convocatorias. Siempre se negó aunque la Federación pidió a Pekerman que no permitiera la presencia, evidente y visual, de Lezcano dentro del grupo. El número de jugadores de los agentes Pachón (Efraín Pachón y sus hijos) también concitó la atención y comentarios al respecto. Una persona del fútbol me comentó, entre risas, que Pachón parecía el seleccionador nacional porque en las convocatorias estuvieron casi todos los jugadores suyos: Teófilo, Álvarez Balanta, Aldo Leao, Valdés y Carlos Carbonero, “el palo” del domingo, para reemplazar a otro de Pachón, Aldo Leao Ramírez. Lo de Carbonero había salido, días antes, del entorno de los Pachón dando por sentado que estaría en la lista de los 30. No apareció pero, oh sorpresa, fue el primer relevo por lesión. Carbonero no tiene velas en este entierro. Es un buen jugador, se ha destacado en el fútbol argentino, River Plate acaba de ser campeón con todo el fútbol desplegado por él. Pero quién, aparte de Pekerman y su grupo de colaboradores, intuía que a Aldo Leao Ramírez (utilizado como volante de primera línea o volante mixto) se le reemplazaría con un jugador de tipo ofensivo (Carbonero en River jugó como punta por derecha o volante sobre ese sector).

Nadie podía intuir eso porque, en una lista de 23,donde tres son arqueros, se presupone que los otros 20 se arman con dos jugadores por posición. Quiere decir, si se te lesionó un jugador volante defensivo o mixto debes (necesariamente) reemplazarlo con un jugador de ese corte. Por tal razón, el país futbolístico habló de Macnelly Torres y de Elkin Soto (que siempre estuvieron en la gesta de la clasificación). Era “lo normal” que podía suceder. Repito, nada tiene que ver este planteamiento con Carbonero.

No, tiene que ver con la escogencia porque, si decidió llamar a un delantero, para reemplazar a Aldo, lo lógico es que hubiera hecho volver a Luís Fernando Muriel que estuvo hasta antes del viaje a Sao Paulo. ¿Sí ven?. Algo normal. Eso lo habló el país futbolístico. Cosas normales a la vista de todos. Por eso creo que es fundamental que Pekerman explique de manera clara cómo es que se le lesiona un volante de oficio y llama a un delantero. Sobre todo que, por el sector derecho donde juega Carbonero en River, lo hacen Juan Guillermo Cuadrado y Víctor Ibarbo. Y porque sin tener a Aldo, sin poder alinear a Freddy Guarín en el primer partido ante Grecia por suspensión, y teniendo a Alexander Mejía tocado por un golpe, es apenas lógico pensar y creer que un volante como Aldo Leao debía ser reemplazado con un jugador de sus características. Cuando Camilo Zúñiga se lesionó llamó a Santiago Arias. Perfecto, lateral por lateral.

Pero, esta vez no pasó. Y como el país futbolístico habló de Macnelly y Soto (pensando de manera lógica) es por eso que decimos que, esta vez, aunque sea por primera vez, Pekerman debiera explicar (de manera fehaciente) las motivaciones que tuvo para “comprar papa cuando lo que se necesitaba era carne”. Solo eso. Y no solo porque el país futbolístico no coincidió con su escogencia sino porque a los jugadores borrados de la lista les ha quedado un mal sabor de boca…

PD: A partir de hoy, como en cada mundial, esta columna será diaria. Estaremos en Brasil 2014 con Caracol Radio, Win Sports, Diario Deportes e Informadores Deportivos en Emisoras ABC. Transmitiremos los partidos por Caracol, haremos Kick Off y La Polémica del Mundial en Win, escribiremos para el DD y estaremos en directo en Informadores a través de ABC.


La historia del regreso de Luís Carlos Ruiz


Voy a tratar de reconstruir la historia del regreso de Luís Carlos Ruiz al Junior de Barranquilla. Exactamente no se por qué vuelve. Lo que sí se es que el goleador retornó a nuestra ciudad a finales del mes de mayo. Justamente el día 31, a las 7:43 PM, contacté a una fuente de entero crédito buscando la confirmación de la llegada de Gustavo Cuellar al Junior. Le pregunté si tenía el teléfono de Ruiz en China para llamarlo en el canal Win Sports y saber cómo iba su vida en la tierra del sol naciente. Me dijo que en minutos me enviaría un mensaje de texto. Efectivamente llegó a las 8:47 con la sorpresa de ser el teléfono móvil de Ruiz en Colombia y la petición de confidencialidad para no divulgar que el goleador había vuelto a la capital del Atlántico. Pregunté, si estaba de vacaciones y noté duda al responderme, sí. Con la seguridad que algo más había contacté a una primerísima fuente del Junior. Le dije que sabía que Ruiz había vuelto y, si se pedía confidencialidad para no revelarlo, era porque lo de las vacaciones era una respuesta diplomática. Pregunté enseguida, hay posibilidades de repatriarlo (me contestó que en eso estaban) y si los chinos ya habían pagado su transferencia (me dijo que sí). ¿Y entonces? Inquirí (en esas estamos pero, por favor te ruego confidencialidad para no alborotar el avispero). Cómo que avispero si es una buena noticia en estos tiempos en que goleadores no hay (no es por la hinchada sino por otros equipos que siempre quisieron a Ruiz, me respondió). Con los pedidos de confidencialidad de las dos partes que negociarían y la presencia en Barranquilla de Ruiz sabía que solo era esperar pues en poco tiempo el negocio se concretaría. La mañana del sábado hubo filtraciones en torno a la noticia. Algo normal en el manejo de las informaciones. Un Tweet de Fabio Poveda Ruiz rompió el sigilo pedido por las partes. Indagué a las mismas fuentes. Una me dijo (aún no hay nada, estamos hablando). La otra me comentó (solo falta firmar papeles, lástima que se haya filtrado aunque es algo normal. Ojalá todo llegué a un final feliz). El regreso de Ruiz lo explicará él en su debido momento. Es posible, y casi seguro, que no se haya adaptado. Eso quedará como una anécdota que le habrá derivado enseñanzas a él y a su familia. Lo importante es que el Junior está por recuperar a un goleador de raza como Ruiz (Botín de Oro), justo ahora que su divorcio con la tribuna terminó…

POSTDATA
(La noche del sábado se filtró (otra filtración) que el Shanghai Greeland estaba tras los pasos de Fernando Cavenaghi y de David Trezeguet. Noticia que reconfirma que Ruiz no volverá a China).

(Y una aclaración. El Shanghai Greeland es el mismo Shanghai Senhua. Solo que cambió de dueños. La constructora e inmobiliaria Greeland, una de las más grandes de China, adquirió al equipo y le cambió “el apellido”.)


El Cañonero de Isabel López
(…el maestro Antonio Rada viajó a la inmortalidad)


Se fue el maestro Antonio Rada. Goleador, buena persona y bohemio. Vivió la vida como la quiso vivir. Entre el fútbol, los amigos y un buen trago. Al final, a pesar de su enfermedad, del cáncer que pasó de la próstata, a los huesos y al cerebro, de perder la vista, y no reconocer a las personas en sus últimos días, el cañonero estuvo rodeado por su familia, sus amigos y por el periodista Francisco Figueroa Turcios, su ángel guardián, desde aquella vez en que fue a entrevistarlo en su casa cercana al Metro. Al despedirse, desde el lecho de su cama, le dijo implorando: “Pacho, no dejen que me muera…”.

Dramático, terriblemente humano. Antonio Rada, goleador, cañonero, un hombre fuerte y duro en sus años de futbolista, héroe del 4x4 con la Unión Soviética en el Mundial de Chile 1962 en el partido en que anotó el tercer gol después del gol olímpico de Marcos Coll, un hombre rudo, gladiador, con una potencia inusitada en sus piernas, el mismo que renunció al Deportivo Pereira para jugar en la Selección Colombia de los costeños (la de ADEFUTBOL) y el que rompió la malla con un gol sublime, sin dejarla caer, luego de un pase de Armando Miranda vistiendo la camiseta del Junior en una tarde gloriosa en el Romelio Martínez. Esa gloria de nuestro fútbol, ese goleador natural, imploraba con las palabras ahogadas por la desesperanza que no lo dejaran morir.

Pacho Figueroa no lo dejó morir. Lucho a brazo partido con su familia para que eso no ocurriera. Buscó médicos, medicinas, tocó puertas. Luchar por la vida del maestro Rada se le convirtió en un apostolado. Luchó a brazo partido con la muerte, a la que alejó, la puso a distancia y le alargó la vida al goleador.

Gracias a Pacho no “se dejó morir” a Antonio Rada. Rada murió por que la enfermedad fue severa e implacable con él. Hasta en el mismo infortunio de saberse mal operado en la primera intervención de próstata que le hicieron. Lamentable.

Ayer, cuando crucé mensajes con Pacho Figueroa, me contó algo dramático. No quise llamarlo pues sabía que íbamos a terminar llorando. Rada significó mucho para las generaciones que lo vimos jugar, hacer goles y luego dirigir equipos. Como los seleccionados del Atlántico con los que salió campeón.

Me contó Pacho que el sábado, horas antes que Antonio Rada muriera, el olímpico Marcos Coll, su compañero y amigo en la Selección Colombia, le pidió a Figueroa que lo llevará a verlo. Pacho le comentó a Marquitos que el maestro ya no reconocía por la metástasis del cáncer en el cerebro.

Admirablemente, en medio de la oscuridad de su cerebro y ojos, reconoció a Marcos, habló con él y, al despedirse, se dieron un abrazo eterno. Fue la mejor despedida, el abrazo cálido de dos gladiadores, de dos héroes, de dos jugadores de fútbol excelsos, de dos inolvidables.

Y mientras el arcano insondable recibía al maestro Antonio Rada en su paso a la eternidad, el maestro Marcos Coll, con su visita y su abrazo, le dejaron en claro que no lo dejaron morir, que se fue simplemente porque la vida se mueve entre nacer y morir. Y porque un alma buena como la de Francisco Figueroa tocó esta puerta y la otra para cumplir con lo que le gritó aquel día desde aquella cama. Lástima sí que quienes tienen que velar por nuestras figuras y por nuestros ancianos se olviden y desechen a quienes deben proteger simplemente porque son humanos y no trastos viejos que se olvidan en el cuarto de San Alejo…


Este Junior del Alma


Duele caer así, pero así caen los valientes. Con el corazón palpitando a millón, corriendo, plantando el alma en el terreno de juego, derribando muros infranqueables, tomando el lugar del compañero herido, envueltos en la bandera rojiblanca, imponiendo ley, callando los gritos, silenciando a la tribuna. Junior fue todo eso y más ante un Nacional que, en esta serie, fue inferior al equipo Tiburón que le puso condiciones, que le ganó aquí, que le remontó allá hasta cuando el gol de John Valoy cambió la historia cuando ya no estaban ni Edinson Toloza ni César Fawcett por lesión y cuando la diosa fortuna había cambiado de horizonte. Toloza fue el gran dolor de cabeza de Nacional y Fawcett les había limitado a Edwin Cardona sin permitirle generar fútbol, ni levantar centros. Esas ausencias cambiaron el rumbo de una historia que estuvo a un minuto de un final feliz. O tal vez fueron los pénales que no pitó Luís Sánchez en el primer partido o la tarjeta amarilla inexistente que le mostró al Pecoso Correa que completó tres o tal vez, para algunos, los cuatro minutos de adición de Imer Machado en el juego de anoche que parecieron exagerados.

Por supuesto que duele caer así, en el instante final pero hoy, con seguridad, la prensa estará hablando del Junior más que de Nacional. Como hablaron anoche. De la disposición táctica, de las ganas, de la entrega, del sufrimiento de Nacional en los 180 minutos. Con seguridad, este campeonato logrado ante Junior no lo olvidarán jamás. Más por el Junior que por el propio Nacional.

Anoche muchos entendieron lo que significa el Junior para su hinchada, para la costa caribe, para Barranquilla. Junior es un sentimiento genuino, real. Aquí no se enseña a ser Juniorista, aquí se nace Juniorista. A ningún extraño se le enseña a amar los colores rojiblancos, ellos se prenden, se enamoran irremediablemente de ese sentimiento. Ese que sale del alma.

Por eso, hoy con las lágrimas secas, con el dolor dejado de lado, el Juniorismo volverá a ver el sol radiante, nuestro equipo es un ejemplo, un paradigma de fútbol bien jugado, de disciplina táctica bien llevada y de coraje y hombría a toda prueba.

Los mejores tiempos están cerca. Hay una base de jugadores importantes. Vendrán otros a reforzar. Volverán otros que ya estuvieron y que la hinchada los extraña. Dicen que Junior quiere regresar a Macnelly Torres. Comesaña, Pinillo, Pacheco, Gesto y Gaitán sabrán reforzar lo bueno, desechar lo malo y armar un cuadro que le siga dando lustre a una historia honorable como la del Junior. Una historia de triunfos y estrellas, de tropezones y levantadas, de fútbol, ganas y corazón. Una historia escrita por todos con letras salidas de lo más profundo. Con risas o con llantos. Con sufrimientos y alegrías. Con amor rojiblanco genuino, ese que no se enseña, ese que nace en la entraña materna, o se aprende viendo las gestas de un equipo que no solo es un equipo de fútbol sino un sentimiento que sale del alma…


Más cerca


Noche maravillosa y redonda. Estadio lleno y triunfo en casa. Nunca he entendido eso que las finales no se juegan sino que se ganan. Pero, para ganar hay que jugar. Y si se juega, como Junior y Nacional jugaron, el triunfador tiene un mérito incalculable. El 1x0 del Junior sobre Nacional fue el fruto de las ganas, de un trabajo denodado, de la atención permanente al juego y no a los yerros arbitrales y de haber anotado un gol que, en partidos de finales como el de noche, pesa un tonelada. Fue un partido equilibrado, sabroso y emocionante. Junior es hoy un equipo que maneja la táctica de manera impecable, con variaciones por la dinámica del juego, y con una disposición anímica y física por encima de lo normal. Nacional, otro tanto. Por ello, el partido se presumía así. Peleado mano a mano. Con las mejores armas y con disposiciones tácticas para sorprender.

Ganar el primer partido, en una serie de muerte súbita, es bien importante. Y ésta lo es más por cuanto Nacional acaba de sufrir una dolorosa eliminación en Copa Libertadores. Una nueva derrota, el trote de la doble participación en Copa y Liga, y la espera del miércoles pesan física y mentalmente.

Junior también tendrá su lucha emocional antes de jugar el próximo partido. El cuerpo técnico tiene que mantener la atención de los jugadores en la serie, que entiendan que un triunfo 1x0 es una victoria pero no tan amplia, que confiarse en estas instancias es fatal y que apenas se han jugado los primeros 90 minutos de un partido de 180.

Si el Junior juega con la disposición, con el libreto aprendido, con el buen fútbol que le hemos visto en postemporada, va a ser muy difícil que Nacional remonte el marcador. Junior, y hay que saberlo, a pesar de ganar el primer juego, no tiene margen de error. Si pretende ser campeón, de salida, debe mantener su arco en cero. Si lo hace, mínimo empatará. Y si empata es campeón. Pero esto hay que hacerlo sin renunciar al ataque porque, si marca un gol, Nacional deberá convertir tres. Como ven, el partido se va a jugar al filo de la navaja.

Bueno lo del público, excelente, definitivo. Bueno lo de Edinson Toloza, corrió, peleó, jugó y anotó. Fue un dolor de cabeza sin aspirinas para el circuito defensivo de Nacional. Le hizo la fiesta junto a Luís Quiñones y Vladimir Hernández. Bueno que el Junior hubiera pasado por encima de los errores arbitrales y los desestimara en su intento por ganar el partido. Lástima que  Pecoso Correa hubiera completado tres amonestaciones y lo perderemos para el juego de vuelta.

Y bueno. Terminó el primer tiempo y Junior gana 1x0. El miércoles le apuntaremos a la octava estrella. Esa que quedó más cerca con el gol de Toloza…

=
Ayer se cumplieron 16 años de la partida de Fabio Poveda Márquez. Lo escribí en el Twiter de DD y el cariño de la gente está intacto. A Fabio se le recuerda como el gran maestro del periodismo deportivo y como hincha irrenunciable del Junior de Barranquilla. Gracias a Dios que su hijo Fabio Poveda Ruiz mantiene Deporte Espectacular junto a un grupo de periodistas serios y camelladores. Cuando murió Fabio, Fabito pudo haberse quedado trabajando en ESPN USA o en los Marlins de la Florida pero decidió volver. Fue un gran reto. Hoy, 16 años después, Deporte Espectacular está en antena para bien del periodismo deportivo de la costa caribe y en recuerdo a un hombre que vivió para contar historias bien contadas del deporte y de la vida. ¡Fabio vive!.


Los treinta


La verdad, no entiendo el misterio de algunos técnicos, incluyendo al nuestro, para entregar una lista de 30 jugadores con miras a la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014. Y mucho menos entiendo después de conocer la de Colombia donde, el DT Pekerman, fue coherente con los jugadores que usó durante el clasificatorio y tres que adhirió en partidos amistosos como Adrián Ramos, Víctor Ibarbo y Eder Álvarez Balanta.

Digo que no entiendo el misterio porque jugar al escondido con la nómina es caldo de cultivo para las especulaciones. Y especulaciones hubo de todo tipo: que habría un palo, que habría dos, que Falcao no y después sí, que empresarios estaban ofreciendo dádivas para que se incluyera a éste o aquel jugador. Todo ese juego de las especulaciones fue avivado por el misterio.

¿Para qué tanto misterio si finalmente aparecieron todos los jugadores que fueron utilizados y que clasificaron a nuestra selección al mundial?

Ese misterio hizo que, inclusive, Macnelly Torres escribiera en su cuenta de Twitter “se fue una ilusión, pero la vida sigue”. Dos horas después apareció en la lista de los 30. Ahora se especula que lo escribió porque no estará en la definitiva de 23.

Siempre he dicho, con respecto a las convocatorias a la selección, que la mejor lista es la del técnico. Él sabrá por y para qué llama a Juan o a Pedro. Creo que en esa lista ni faltó, ni está nadie de más. Es la lista de Pekerman, allí aparecen los que siempre estuvieron a excepción de Carlos Darwin Quintero que debió estar como los informados pero, contó con el infortunio de ser el número 31.

Para la próxima, que no mamen tanto gallo. Que cojan juicio.


La vida te da sorpresas, el fútbol también…


Hablé con Julio Comesaña en pleno festejo del Junior en el camerino. Al fondo logré escuchar los gritos alborozados de los jugadores. Cerca a Comesaña escuché las voces de David Pinillos y Víctor Danilo Pacheco. A través del teléfono le grité: ¡perro viejo…!!!. Comesaña no paró de reír. Se rió a carcajadas. Después me confeso algo digno de comentar, así cometa una infidencia. Lo de perro viejo fue por la sorpresa de cómo diagramó el partido ante Millonarios. De cómo paro a su equipo en el terreno de juego. Es que nadie supo, anticipadamente, qué haría el equipo barranquillero en Bogotá. Tamaña sorpresa nos llevamos todos comenzando por Juan Manuel Lillo, DT de Millonarios. Comesaña nos comentó que solo habían trabajado una hora, la tarde del viernes a puerta cerrada, en el Metro. Fue una idea craneada, montada y ejecutada de manera rápida y eficaz. El 1-5-3-1-1 o 1-5-3-2 o el 1-5-4-1 que vimos en la dinámica y desarrollo del partido no fue esperado por nadie. La sorpresa fue para Lillo, sus jugadores, los aficionados y el periodismo. El fútbol es defensa y ataque luego no está prohibido montar esquemas defensivos eficientes como el que presentó Junior la tarde-noche del domingo en El Campín. La diferencia es la eficiencia. Una cosa es defenderse a ultranza, de punta y para arriba o para cualquier lado que hacerlo con un orden táctico, con tenencia y manejo, y con administración de la parte física por cuanto se jugó a 2.600 metros de altura. Es que Junior hizo un trabajo en combo que incluyó todo eso sin renunciar a atacar a través de Vladimir y Toloza.

Comesaña, Pinillos y Pacheco utilizaron un arquero (Viera), cinco defensores (Jossymar, Vanegas, Correa, Tesillo y Fawcett), tres volantes de primera línea (Narváez, Celis y Ramírez), un media punta (Vladimir) y un punta (Toloza). A partir de ese 1-5-3-1-1 Junior fue un equipo corto, con bloque sólido, con rapidez en recuperación y administración de balón. Y sin renunciar al ataque pues, si bien no fue constante, hubo aproximaciones con Vladimir y Toloza.

Ese accionar del Junior llevó a Millonarios a entrar en una nebulosa que los dejó sin claridad. Dayro, desconectado de Candelo y Vásquez, se alejó de su zona de influencia tirándose a las bandas o pateando en la media distancia. Solo una vez fue peligroso reventando una pelota contra el larguero. De resto, ineficiencia total. El circuito ofensivo de Millonarios, tan bien dotado fue anulado totalmente. No tuvo solución en 90 minutos y, cuando llegaron los tiros libres desde el punto penal para encontrar al finalista, Millonarios sintió la presión de ser local. Y esa presión le pesó. Y bastante.

De igual manera, cuando Millonarios pudo ensayar en la media distancia, Sebastián Viera volvió a ser grande aun arrastrando un problema muscular en sus piernas que le valió jugar vendado. Por eso en los primeros lances tuvo dos acciones en que se evidencio que algo tenía. Después se olvidó de todo y hasta tuvo arrestos para patear un lanzamiento.

Por eso le dijimos perro viejo a Comesaña. Es que el perro viejo muerde sin avisar y el pobre Lillo pasó a su lado en pantaloneta. Peor.

El Junior de hoy es parecido a los Junior de antaño dirigidos por Comesaña y de los que formaron parte, alguna vez, Pinillos y Pacheco. Hay fútbol con ganas, corazón y buena autoestima. O jerarquía para ser académicos.

La vida te da sorpresas, canta Rubén Blades. El fútbol también, cantó Junior en Bogotá…


Que las ganas también ganan…


Junior clasificó a semifinales sufriendo pero poniendo huevos. Eso me quedó. La sensación de un Junior desordenado pero con esas ganas de vencer, de pasar a semifinales, de no perder, de no dejar que lo eliminarán a pesar que las cosas no salían como debían salir. La semana de trabajos fue ardua y eso que salió, la noche del sábado en el Metro, estoy seguro que no fue lo planificado. Hay partidos así, que se salen de las manos (o de los pies o de la cabeza) y se enredan. Y si al frente tienes un equipo ordenado y físicamente dispuesto, como Itagüí, peor. El juego Junior 2 x Itagüí 1 tuvo eso y más. El árbitro Ramiro Suárez adobó los 90 minutos con aciertos como la expulsión irresponsable y temeraria del Carachito Domínguez, por arañar la cara de Yessy Mena, y decisiones conflictivas como el penal a favor del Junior para el gol del triunfo (por falta de Camilo Ceballos sobre Vladimir Hernández) que para unos fue y para otros no (para mí, por ejemplo) y la mano en el área del Pecoso Correa que para algunos fue penal y para otros no (yo, por ejemplo). En medio de todo eso, del buen comienzo del Junior, de la respuesta de Itagüí, de la tenencia y dominio del equipo dorado, de su triunfo parcial 1x0, de la rapidez de su ataque, del desorden del Junior, de la laboriosidad incansable de Edinson Toloza, de las salvadas de Sebastián Viera, de la angustia de la tribuna, en medio de todo eso repito, brillaron la ganas, la disposición decidida, y la hombría de un Junior que no bajó nunca los brazos. A veces se gana así, con ganas y huevos. A veces se gana con clase y jerarquía. A veces se pierde jugando brillantemente. Y a veces se gana sin un buen partido pero con un corazón grande. Ese corazón grande se le vio anoche al equipo barranquillero.

Y el fútbol, preguntarán algunos. El fútbol es lo más importante. Tienen razón pero, el fútbol es como la vida y, como tal, hay momentos de momentos. Las derrotas no se planifican, se dan por una u otra circunstancia. Como una mala noche. Por eso, destaco, por encima de toda circunstancia, que el Junior iba camino de una derrota evidente solo que las ganas no se perdieron nunca y las ganas también producen victorias. Lo ideal es ganar con ganas y buen fútbol pero a veces las ganas le ganan al fútbol. Como le ganó Junior al buen y disciplinado equipo de Itagüí.

A Itagüí y a Equidad hay que darles un merecido aplauso. Metieron contra los palos a Junior y a Millonarios. Se la pusieron de para arriba. Los dos equipos grandes  no pudieron sumar de a seis puntos  ante los chicos y sufrieron para avanzar.

Ahora viene la semifinal ante Millonarios y la final (si se sale airoso) ante el ganador de Santa Fe-Nacional. Son cuatro partidos definitivos para conseguir la octava estrella. Confiamos en Julio Comesaña, David Pinillos, Víctor Danilo Pacheco, Esteban Gesto y César Gaitán. Ellos sabrán reorganizar lo que no salió bien.

Ahora es borrón y cuenta nueva. Lo demás quedará en el anecdotario…


Este Junior me gusta


Me gusta este Junior. Tiene una idea futbolística acompañada de algo que brillaba por su ausencia: mística. Eso que algunos llaman sentido de pertenencia o amor por la camiseta. De verdad me gusta la actitud asumida por los jugadores en el desarrollo de la estrategia. Se juega bien al fútbol pero un fútbol rápido y vertical. Hay atención, predisposición y ganas. Tiene huevo, corazón y garra pero con fútbol bien desarrollado. Desde la llegada de Comesaña se ha visto otro Junior. Un Junior atento, predispuesto y ganador. Por todo lo anotado, me gusta este Junior.

Por ejemplo, en el partido ante Santa Fe no estuvieron por sanciones Johnny Vásquez, Juan Guillermo Domínguez y César Fawcett. Tampoco Guillermo Celis, Vladimir Hernández y Michael Ortega por lesiones. Jugadores titulares pero, los que estuvieron le ganaron, con sobrados méritos, al Santa Fe. Creo que Comesaña, Pinillos, Pachequito, Gesto y Gaitán solo tenían a los 16 jugadores que inscribieron en la planilla ayer. Jugadores como los anotados hacen falta pero, quienes jugaron ante el cuadro bogotano se encargaron que no se les extrañara. Lo hicieron de buena forma.

Se nota al rompe. Hay ganas, hay deseos, hay disposición, hay mucho trabajo en algunos jugadores y brillantez en otros. Esa unión de formas, maneras y esfuerzos está dando como resultado un Junior combativo sin renunciar a jugar bien al fútbol. Es más, estéticamente se ve muy bien. Deleita a su hinchada e impacienta a la hinchada contraria.

Anoche le comenté eso a Julio Comesaña. Le preguntaba sobre lo que hace para levantar grupos. Julio tiene su labia pero la sola labia no alcanza. Hay que tener credibilidad, método y pedagogía. Digo pedagogía porque captar una idea sobre la marcha y desarrollarla, con la aptitud del grupo de hoy, se  necesita que quien la transmita tenga la suficiente experiencia para hacerlo. Sobre todo en grupos maduros, heterogéneos y disímiles como los equipos de fútbol grandes. Como Junior.

A Comesaña se le trajo para cambiar la situación de malestar que había. Algo pasó y el plantel y el Zurdo López ya no se entendían. Eso pasa en los equipos de fútbol. Es más común de lo que la gente piensa y no es fácil para el que llega porque lo primero que hay que hacer es restaurar los puentes de entendimientos que se han roto. Eso pasó en Junior.

Bueno, el primer paso ya se dio. Junior terminó tercero, se convirtió en equipo ganador y volvió a hacer del Metro su fortín. Fue el mejor local de la Fase Todos x Todos. Ahora, viene lo definitivo. Hay que enfrentar a Itagüí en cuartos y al ganador de Millonarios vs. Equidad en semifinal. Por otro lado toparán Nacional vs. Envigado y Santa Fe vs. Once Caldas. Quiere decir que, una futura final será ante uno de estos cuatro equipos.

Pero, todo paso a paso. La hinchada a respaldar y el equipo a seguir jugando como hasta ahora. Con alma, garra, corazón y huevo pero, con la idea futbolística clara como hasta ahora se ha visto.

Si lo hacemos, seremos finalistas. No me cabe la menor duda porque, de verdad, este Junior me gusta…


UN SECRETO QUE SE FUE CON ÉL
Buscando a Martina Fonseca, el gran encoñe de García Márquez


Por HUGO ILLERA

Barranquilla,
octubre a febrero, 2002/2003

En toda obra, asi sea autobiográfica, normalmente aparecen olvidos e imprecisiones pero, encontrar gazapos, sin buscarlos, y luego buscarlos y encontrarlos en Vivir para Contarla es casi tan feo e irreverente como estar fisgoneando la intimidad de García Márquez y es, de hecho, casi un despropósito por tratarse de quien es: un hombre que, a toda costa, ha dejado que sean sus escritos los que hablen por él manteniendo una raya permanente y bien delineada entre su vida privada y su vida pública.

La primera, nutrida desde su nacimiento en la casa de Aracataca, incrementada en su aprendizaje en Cartagena y Barranquilla, saturada por su llegada a Zipaquirá y madurada en el cordón Bogotá - El Espectador - Grupo de Barranquilla - Europa y, concretamente, París.

La segunda protegida en su totalidad. Sus amores, sus amigos, sus alcahuetas, el cocodrilo sagrado (Mercedes Barcha, su esposa), la alergia a los reconocimientos, a la sapería y al lagartismo, su distancia y a la vez cercanía con el olor de la guayaba y el circulo inequívoco donde solo entran, para no salir jamás, aquellas personas, situaciones y anécdotas que son del entorno propio de su corazón.

Sin embargo, el caso de Martina Fonseca merece que Gabo la sitúe, con mayor precisión, para que ese amor ardiente no quede desubicado en el tiempo y en el espacio a pesar de  los recurrentes y emotivos recuerdos que ocupan varias páginas. Creo, sin duda, que no se vale y que, por única vez, Gabo no puede dejarnos con la incertidumbre de conocer a ciencia cierta a esa mujer torbellino que le alteró su vida para siempre.

Buscar a Martina Fonseca es un imperativo de vida y una urgencia literaria porque, esa mujer, es un icono en el comienzo de la pubertad azarosa que llevó, al entonces Gabito, a la decisión de vivir la vida como la quería vivir.

Es posible que Martina ya sea un fantasma dentro del realismo-real pero el recuerdo, la historia, no puede quedar envuelta en una duda de tiempo y en un final simple de una despedida fría en un hotel frío de la fría Bogotá. Ese amor ardiente merece otra suerte.

APARECE MARTINA FONSECA EN BARRANQUILLA

-Un día que esperaba a Cesar del Valle leyendo en la sala de su casa, había llegado a buscarlo una mujer sorprendente. Se llamaba Martina Fonseca y era una blanca vaciada en un molde de mulata, inteligente y autónoma que bien podía ser la amante del poeta. (PAGINA 204)

GABO SITÚA A MARTINA FONSECA EN CIÉNAGA

El domingo 22 de Marzo en el Diario Jornada, de la Universidad Autónoma de México, y el lunes 23 de Marzo de 1998, en el diario El País de Madrid, Gabriel García Márquez hizo un adelanto, primero de su obra autobiográfica, en la que ubicó a Martina Fonseca en Ciénaga y no en el Barrio San Roque de Barranquilla, donde vivía el poeta César del Valle, y a donde  había llegado él de la mano de Valentina García, hija de Eliécer García, hermano de su abuela paterna. Su primer “recuerdo” de Martina Fonseca fue así:

Mi madre debía pensar lo mismo del mar de Ciénaga, pues, tan pronto como lo vio aparecer en la ventanilla del coche, suspiró: «No hay mar como el de Riohacha». En esa ocasión le conté mi recuerdo de las gallinas ahogadas y, como a todos los adultos, le pareció que era una alucinación de la niñez. Luego siguió contemplando cada lugar que encontrábamos en el camino, y yo sabía lo que pensaba de cada uno por los cambios de su silencio. Pasamos frente al barrio de tolerancia al otro lado de la línea del tren, con sus casitas de colores con techos oxidados y los viejos loros de Paramaribo que llamaban a los clientes en portugués desde los aros colgados en los aleros. Pasamos por el abrevadero de las locomotoras con la inmensa bóveda de hierro en la cual se refugiaban para dormir los pájaros migratorios y las gaviotas perdidas. Pasamos por la casa siniestra donde asesinaron a Martina Fonseca. Bordeamos la ciudad sin entrar, pero vimos las calles anchas y desoladas, y las casas del antiguo esplendor, de un solo piso con ventanas de cuerpo entero, donde los ejercicios de piano se repetían sin descanso desde el amanecer. De pronto, mi madre señaló con el dedo.

«Mira», me dijo. «Ahí fue donde se acabó el mundo».

GABO BORRA A MARTINA FONSECA
En el anterior texto, el primero, la obra se llamaba VIVIR PARA CONTARLO. La versión impresa y definitiva es algo diferente aunque lo que más se destaca es la ausencia del tema Martina Fonseca que Gabo narra como un asesinato en una casa siniestra en el original de 1998:

Mi madre debía pensar lo mismo del mar de Ciénaga, pues tan pronto como lo vio aparecer a la izquierda del coche, suspiró:

- ¡No hay como el mar de Riohacha!

En esa ocasión le conté mi recuerdo de las gallinas ahogadas y, como a todos los adultos, le pareció que era una alucinación de niñez. Luego siguió contemplando cada lugar que encontrábamos en el camino, y yo sabía lo que pensaba de cada uno por los cambios de su silencio. Pasamos frente al barrio de tolerancia al otro lado de la línea del tren con casitas de colores con techos oxidados y los viejos loros de Paramaribo que llamaban a los clientes en portugués desde los aros colgados en los aleros. Pasamos por el abrevadero de las locomotoras, con la inmensa bóveda de en la cual se refugiaban para dormir los pájaros migratorios y las gaviotas perdidas. Bordeamos la ciudad sin entrar, pero vimos las calles anchas y desoladas, y las casas del antiguo esplendor, de un solo piso con ventanas de cuerpo entero, donde los ejercicios de piano se repetían sin descanso desde el amanecer. De pronto, mi madre señaló con el dedo.

- Mira - me dijo - . Ahí fue donde se acabó el mundo.

Como se puede notar, después de los pájaros migratorios y las gaviotas perdidas estaba la referencia a Martina Fonseca y su asesinato en una casa siniestra pero ésta fue borrada en el texto final para reaparecer en el barrio San Roque de Barranquilla en otro espacio histórico y en otras evocaciones.

Pudiéramos pensar que la Martina Fonseca del barrio San Roque de Barranquilla es la misma que fue asesinada en la casa siniestra de Ciénaga, pero no. Martina fue la primera traga o primer “encoñe” del joven Gabriel tal y como lo relata con pelos y señales en las páginas 204, 205 y 206 cuando solo tenía quince  años y cuando la misma Martina, sin quererlo, hizo que se mudara de Barranquilla y fuera a estudiar a Zipaquirá y se llevara consigo un método infalible de estudios que lo convirtió en el mejor alumno de su curso del Colegio San José en 1942 camino de cumplir los dieciséis y,  con el cual, terminó sus estudios de bachillerato para cumplirle la promesa a sus padres.

Martina no fue una mujer de paso. Martina marcó a Gabo para siempre. La llevó firmemente en su pensamiento pasando por encima de ser mujer ajena cuyo marido era práctico de los buques del Río Magdalena. Gabo se acordaba de Martina en los estudios, en sus vacaciones y hasta la añoraba en su soledad bogotana como deja constancia en la página 563:

Era un marzo de vientos glaciales y la llovizna polvorienta aumentaba la carga de mis remordimientos. Antes de enfrentarme a la sala de redacción abrumado por la derrota me refugié en el vecino hotel Continental y ordené un trago doble en el mostrador del bar solitario. Me lo tomaba a sorbos lentos, sin quitarme siquiera el grueso abrigo ministerial, cuando sentí una voz muy dulce casi en el odio:

- El que bebe solo muere solo.

- Dios te oiga, bella – contesté con el alma en la boca, convencido de que era Martina Fonseca.

La voz dejó en el aire un rastro de gardenias tibias, pero no era ella. La vi salir por la puerta giratoria y desaparecer con su inolvidable paraguas amarillo en la avenida embarrada por la lluvia.

MARTINA FONSECA EN BOGOTÁ
El asunto terminara ahí si Gabo no se tomara el trabajo de volver  a hablar de Martina Fonseca en las páginas 559, 560 y 561 cuando la vio, por última vez, en el mismo Hotel Continental donde la añoró en aquel bar glacial y con la lluvia interminable de Bogotá como fondo. Martina, como se colige, no fue una más. Martina fue una muy definida que se situó por encima de Nigromanta (Matilde) y Maria Alejandrina Cervantes sus otras tragas de hombre púber.

Cuando se dio el último encuentro en Bogotá Gabo trabajaba ya en El Espectador y no tenía quince años sino veintisiete. Habían pasado doce años.

Su relato comienza así:
Recuerdo – como si hubiera sido ayer – que estaba escribiendo el último capítulo de la serie cuando sonó el teléfono en mi escritorio y reconocí el instante la voz radiante de Martina Fonseca.

-¿Aló?

Gabo fue al Hotel Continental y, en sus memorias, hace un recuento certero de ese encuentro con pelos y señales.

Nos tomamos tres tazas mortales de café y nos fumamos juntos medio paquete de cigarrillos bastos buscando a tientas el camino para conversar sin hablar, hasta que se atrevió a preguntarme si alguna vez había pensado en ella. Solo entonces le dije la verdad: no la había olvidado nunca, pero su despedida había sido tan brutal que me cambió el modo de ser. Ella fue más compasiva que yo:

- No olvido nunca que para mí eres como un hijo.

Hablaron entonces de la residencia de Martina en  Panamá, de sus hijas, del marido que se acercó más a ella y no se fue de la casa, de los escritos de Gabo que leía siempre, de los recuerdos y más recuerdos. Después la despedida:

- Bueno niño, me voy feliz de haberte visto-, dijo. Y concluyó-: Ya no aguantaba más haberte leído tanto sin saber como eres.

- ¿Y como soy? – me atreví a preguntar.

- ¡Ah, no! – rió ella con toda el alma -, eso no lo sabrás nunca.

Sólo cuando recobré el aliento frente a la máquina de escribir caí en la cuenta de las ansias de verla que había tenido siempre y del terror que me impidió quedarme con ella por todo el resto de nuestras vidas. El mismo terror desolado que muchas veces volví a sentir desde aquel día cuando sonaba el teléfono.

El nuevo año de 1955 empezó para los periodistas el 28 de febrero con la noticia de que ocho marineros del destructor Caldas de la Armada Nacional habían caído al mar y desaparecido durante una tormenta cuando faltaban dos horas escasas para llegar a Cartagena.

El inicio del anterior párrafo es importante por la fecha. Si el nuevo año era 1955 Gabo habló, por última vez, con Martina Fonseca en 1954 y por tanto no podía haber muerto en la casa siniestra de Ciénaga donde él la recordaba, al lado de su mamá, en los carnavales de febrero de 1950.

Ese trastoque es tan íntimo en la vida de Gabo que solo él y nadie más que él deberá resolvernos el tema de Martina Fonseca y por qué la ubicó en el lugar equivocado.

Debe hacerlo además por la sencilla razón que esa historia de amor imposible debe tener un final que nos repose las ganas de llegar hasta la revelación del misterio y porque ni el mismo realismo mágico podrá explicar cómo Martina Fonseca, muerta en una casa siniestra antes de 1950 en Ciénaga, pudo hablar con Gabo en el Hotel Continental de Bogotá cualquier día glacial de 1954.

Al final afirmo, de manera temeraria y de pronto inequívoca, que el nombre real de Martina no era Martina Fonseca. Primero porque es un nombre sonoro con sabor a novela garciamarquiana, a puta de Portugal y segundo por que un buen amante debe ser fiel y sigiloso guardián del nombre de las mujeres ajenas que alguna vez pasaron por su vida. Es lo menos que puede hacer un hombre de bien en honor a sus recuerdos. Por tanto esperamos que nos cuente el milagro así el nombre real de la santa no lo sepamos nunca.

Barranquilla, Octubre a Febrero, 2002/2003
hugoillera@hotmail.com


Partido mono cuco


Sí, fue un partidazo. Junior le ganó al Pasto 1x0 con todos los méritos en un partido sabroso, ofensivo y con volumen de ataque por parte del Junior y defensivo, sudado y peleado por parte del Deportivo Pasto. El partido pudo haberse definido con un 2x0, 3x0, 4x0 e incluso 5x0 a favor del Junior. También pudo ser 1x0 a favor del Pasto en el único remate de Bosco Frontán o 0x0 en división de honores. La laboriosidad del Junior, su afán de administrar el balón y buscar el arco del arquero Lucero Álvarez pusieron el espectáculo en el Metro. El trabajo grupal del Pasto y el espectacular trabajo de Lucero pusieron la otra parte para el buen fútbol que vimos anoche. Todo lo anterior, más el drama de las llegadas del Junior, de las voladas y atrapadas de Lucero y el final inesperado del juego suman para calificarlo de gran partido. Inesperado e inocente el final porque en el minuto 88 Omar Mancilla cobró un tiro libre corto, en el centro del campo, con destino a John Jairo Montaño. Mancilla, increíblemente, le entregó el balón a Martín Arzuaga y el Toro puso a correr, hacia adelante, a Vladimir Hernández que enfrentó a Lucero Álvarez. El arquero pastuso metió su pie derecho y el balón subió. Vladimir se avivó, siguió corriendo hacia el arco, paró el balón con el pie derecho en un gesto técnico encomiable, la acomodó con la rodilla y, sin parar su carrera, la metió con pierna derecha. Fue un gol maravilloso que hizo explotar la tribuna. El DT del Pasto Jorge Luís Bernal reclamó con vehemencia la acción alegando que el balón no estaba en movimiento. El video de Win Sports mostró lo contrario. En medio del festejo el que debió respirar tranquilo debió ser el Pecoso Correa que, a los 27 minutos del primer tiempo, había pateado un penal, cometido a Martín Arzuaga, que tapó Álvarez. Fue una sorpresa que el zaguero cobrara el tiro de castigo. Después de esa jugada el partido se puso emocionante, con múltiples llegadas del Junior y trabajo denodado del Pasto.

Anoche casi todos los jugadores del equipo rojiblanco pudieron anotar y no lo hicieron. Fue una oda a las llegadas desperdiciadas. Hubiera dolido no haber metido una. Finalmente Vladimir lo hizo.

Las figuras fueron Vladimir Hernández y Lucero Álvarez. Vladimir por su fútbol denodado, por su liderazgo y gestión generadora de fútbol. Lucero por tapar todo lo que el Junior pateó a su arco.

Junior ha sumado 30 puntos. 15 que había ganó Miguel Ángel López en 11 partidos y 15 más que han reunido Comesaña, Pinillos, Pachequito y Gaitán en 6 partidos a través de 5 partidos ganados y 1 perdido.

Junior ya clasificó a octavos de final que jugará a muerte súbita con partidos de ida y vuelta con un solo oponente que saldrá sorteado de los lugares 5º, 6º, 7º y 8º.


Arzuaga, un Toro de casta

(…generando, luchando, intentando y buscando el arco contrario Junior de Comesaña derribó la muralla que montó Eduardo Pimentel en el Metro)


Fue un Déjà vu real. Esos recuerdos que uno cree que vivió por lo general no son ciertos. El de anoche con Martín Arzuaga sí lo fue. Cuando en tiempo de reposición Luís Mena bajó en el área al Toro de Becerril, y el árbitro Andrés Rojas pitó el penal, volvimos a ver la misma decisión de Arzuaga para tomar el balón, patear el penal y darle el triunfo al Junior de Barranquilla 2x1 sobre el Chicó FC que aquella tarde noche de diciembre del 2004 en Medellín para vencer a Nacional y ganar la 5ª estrella. Este triunfo fue tan sudado y luchado como aquel. El DT Eduardo Pimentel trajo al Metro un 1-10 en defensa que hizo correr y sudar al equipo rojiblanco y herniar a los aficionados que no dejaron de alentar al Junior luchador ante el Chicó con su planteamiento defensivo a ultranza.

Es posible que para Pimentel su idea fue la mejor. Defenderse es perfectamente legal en el fútbol. Es más, forma parte del mismo juego. Atacar y defender. Chicó lo hizo muy bien defendiendo. Hizo correr y sudar al Junior. También hizo que el cuerpo técnico supiera mover sus fichas. La entrada de Arzuaga fue lo que ellos esperaron: voltear el marcador en contra 1x0 con el gol de Juan David Pérez en fuera de lugar. Arzuaga llegó del banco con esa aureola que muchas veces le vimos. Con ganas, con decisión, con mística. Y con todo ello incluido hizo el primer gol ante pase de Johnny Vásquez y después convirtió el penal en el instante final.

Arzuaga ha llegado a cuatro goles sin ser riguroso titular. Anoche entró y dio todo. Eso aguardamos siempre de jugadores que son de primer nivel. Por ello, esperamos que Michael Ortega, que anoche entró al comenzar el segundo tiempo y poco aportó, tome el ejemplo de Arzuaga y le dé al Junior lo que el Junior espera de él. Ortega tiene que cambiar su actitud en el campo. Siempre está tensionado, con cara de angustia. Pareciera que no se divierte, que no goza. Se le ve agobiado y a ratos cansados como un momento en que la cámara de Win Sports lo tomó en primer plano y estaba resoplando cuando hacía pocos minutos estaba en el terreno de juego. Michael sabe el compromiso con el equipo, la afición y la familia Char. Sabe que el súper contrato que le firmaron y la compra de sus derechos deportivos por un alto valor lo hicieron porque creen en él, en sus condiciones. Luego no esperamos nada nuevo, ni nada raro. Queremos ver al Ortega del Mundial Sub 20, al Ortega que sabe jugar y generar fútbol y al Ortega que debe convertirse en el líder del equipo. Ni la ausencia en Bogotá, ni haber estado en el banco anoche, lo han hecho despertar. Lo seguimos esperando.

El regreso de Julio Comesaña, como manager del equipo, y sus colaboradores David Pinillos, Víctor Danilo Pacheco y César Gaitán, produjo el revulsivo que todos esperábamos. Junior ha sumado 12 puntos de 12. Ha ganado 4 partidos en línea y con ello ya clasificó en el Grupo de los 8.

Junior ha mejorado en generación de fútbol, en cohesión grupal y se convirtió en un equipo ganador.

Gracias a los 7.939 aficionados que asistieron al Metro. Gracias por apoyar, por aplaudir, por corear su apoyo. Gracias por no perder la esperanza. Gracias por empujar al equipo. Y gracias por ayudar a Junior Tu Papá a voltear un marcador ante un laborioso y defensivo Chicó. Gracias, la afición también juega cuando lo hace a favor. Como anoche…


Diálogo con Julio Comesaña


Anoche hablé con Julio Comesaña. Iba camino a Tunja a hacer diligencias personales. Lo noté muy contento. Tal vez, de los tres partidos jugados desde su regreso, este fue el que mejor jugó el Junior de Barranquilla. Comesaña estuvo de acuerdo. “Hoy sí me gustó el equipo”, dijo. Habló con entusiasmo de Vladimir Hernández y de Edinson Toloza. De Matías Bolatti y el trabajo táctico que le encomendó. De la aplicación de la doble línea de 4 que montó para acortar distancias entre jugadores y evitar el cansancio propio de la altura de Bogotá. Junior corrió como nunca gracias a ese bloque corto. Y ganó con sobrados méritos. También hizo una autocrítica pues al sacar a Bolatti por Jossymar Gómez el equipo retrocedió demasiado en el segundo tiempo y tuvo que dar la orden a Jossymar para que hiciera el trabajo que hizo, con fortuna, Bolatti limitando a John Valencia, encargado de sacar a Equidad desde el fondo. Valencia que se dio banquete de patadas sobre Vladimir Hernández. Hasta cuando lo sacaron, no supo qué hacer con el pequeño y habilidoso Vladimir ni impidió, nunca, que se pudiera conectar con Toloza.

Nueve puntos de nueve. Tres partidos jugados y tres ganados. El Junior, de la mano de Comesaña, pasó del 7º al 3º lugar y de 15 puntos a 24. Sin embargo, Julio sabe que hay muchas cosas por hacer, por construir.

Justamente, el Junior jugó sin Michael Ortega ante Equidad. La verdad es que no fue sorpresa. El 10 no está jugando bien. No ha rendido, no ha pesado lo que se espera de él. Ortega es consciente que no está en su plenitud física. En los dos partidos consecutivos anteriores sintió el desgaste propio de la falta de un buen estado físico. Por tal motivo, Comesaña habló con el jugador y lo dejó en Barranquilla haciendo un trabajo de recuperación para jugar, vs. Chicó, este miércoles. El jugador lo entendió bien, sabe que es por su beneficio.

En solo tres fechas se han visto cosas que han llevado la marca de Comesaña. La dupla de César Fawcett, como lateral izquierdo, con Carachito Domínguez como volante izquierdo. El jugar 4-3 y 4-4 como ayer domingo. Darle confianza a Yhonny Ramírez, Matías Bolatti y a Vladimir Hernández. La reencauchada a Edinson Toloza a quien puso a jugar y lo dejó a ultranza (a pesar de los goles marrados) hasta cuando le dio resultado. Y el caso de Ortega ya comentado.

Y ahí va el Junior de la mano de Comesaña y sus asesores Pinillos,  Pacheco y Gaitán. El barco había que enderezarlo urgente sumando puntos. Y eso se ha hecho pero, en medio de un partido y otro, hemos visto mejoría en muchas cosas. Como las ya explicadas…


Ganar es mejor que perder
(…parodiando a Kid Pambelé cuando dijo, alguna vez, que es mejor ser rico que pobre)


Seis puntos sumados de seis disputados. Dos partidos ganados de manera consecutiva por el Junior de la mano de Julio Comesaña. El equipo barranquillero salió de un bache de tres derrotas consecutivas. Coincidencialmente, ante Envigado y Uniautónoma, el Junior solucionó un empate y una derrota en los segundos tiempos. Cuando estas cosas pasan, los triunfos llevan la impronta del técnico. Los cambios de Comesaña en los dos últimos partidos le dieron seis puntos para sumar 21, subir al quinto puesto y quedar a las puertas de su clasificación. Todavía no se juega bien pero se ha mejorado. Aún falta que algunos jugadores como Ortega, Toloza, Quiñónes y otros aporten más, mucho más. Hay que cambiar la lucha por jugar al fútbol bien pensado, elaborado, desarrollado buscando el volumen de ataque y la finalización con remate afortunado al arco que todo buen equipo busca. A pesar de las dos victorias aún se ve a un equipo enredado, con producción atropellada basada en la individualidad. Por eso, es mérito de Comesaña cambiarle la cara al Junior en los segundos tiempos. Cambiada de cara que le ha traído los seis puntos que lo atornillan al Grupo de los 8.

Anoche se vieron cosas interesantes. Jugar con 10 hombres los últimos 25 minutos más los 5 de adición y ganar es meritorio. Así jugó Junior después de la expulsión de Yohnny Ramírez. El tándem Fawcett-Domínguez organizando y desarrollando el fútbol ofensivo del equipo por el sector izquierdo. Por Domínguez y Fawcett pasó el balón permanentemente. Más que por el mismo Ortega. La paciencia de Comesaña con Toloza que, por fin, anotó un gol. Si no lo hubiera anotado hubiera echado por la borda una jugadota previa de Quinónes. Las modificaciones para el segundo tiempo. Las entradas de Narváez y Vladimir (gran figura y gol para ganar) al comenzar el segundo tiempo y la de Vanegas, a los 31, para equilibrar al equipo que jugaba con 10 hombres. El ingreso de Vanegas fue para equilibrar, no para cerrar el partido. Tan cierto es que la mejor jugada colectiva del equipo se produjo a los 40 minutos entre Vladimir y Carachito que terminó con el gol para ganar.

Ahí va el Junior. Hay jugadores que no tienen nivel aún. El técnico se la rebusca haciendo modificaciones que le han dado resultado. El partido con Envigado fue difícil pero se ganó. Contra Uniautónoma también solo que el grado de dificultad fue mayor por el penal pitado por Ramiro Suárez, que no fue, por una falta que no existió de Pecoso Correa sobre Michael Barrios. Finalmente el Junior volteó el marcador dominando la angustia, a cambio de pensar más y el juego colectivo que pasó más por Carachito que por Ortega, y la presencia creadora de Vladimir Hernández. Y los movimientos de Comesaña que arrancó con 1-4-3-1-2 y lo fue moviendo a medida que el partido se desarrollaba y cuando se quedó con 10 hombres.

Es mejor corregir ganando que perdiendo. Eso está haciendo Comesaña junto a Pinillos y Pachequito. Junior suma, falta jugar mejor, sin duda. Kid Pambelé dijo, alguna vez, que era mejor ser rico que pobre. Por tanto, ganar es mejor que perder.

Eso sí, hay que mejorar la estética del equipo. Pues hay  que jugar mejor si queremos pelear título. Comesaña lo sabe. Esperemos que los jugadores también…


Todo por hacer…
(…si los jugadores del Junior no levantan su nivel individual, en beneficio de lo colectivo, difícilmente se podrá a aspirar a jugar una final y ganarla)


Poco cambió. Ante Envigado, Junior siguió siendo ese equipo desordenado, tocando de oído o bailando al son que le toquen. Diferente a lo que debe ser un equipo grande. Grande en nómina y en rendimiento, por supuesto. Ido el Zurdo López la responsabilidad hoy es de los jugadores puesto que Julio Comesaña acaba de llegar. Ese Junior desordenado, esmirriado, sin ideas, muerto en intenciones y ganas lo vimos en el primer tiempo. El del segundo, aún con su desorden y sin ideas claras, fue producto, me dio la impresión, de una pateada de balde del técnico. Eso, más el gol en el primer minuto de la segunda parte le dieron la posibilidad al Junior de mostrar un juego alegre. Y hasta ahí.

Se vieron ideas nuevas producto de la ausencia de algunos jugadores como Luís Narváez y Guillermo Celis. La dupla César Fawcett-Carachito Domínguez, sobre el sector izquierdo, fue lo más productivo y vistoso. El balón siempre estuvo en ellos con la intención ofensiva de gestar el volumen de ataque del equipo. Ello porque Michael Ortega aún no asume su responsabilidad de generar y crear el fútbol del Junior y porque Edison Toloza corre y corre y corre como caballo desbocado sin pensar, sin tranquilizarse, sin apuntar bien al arco.

Que se ganó es cierto. Cierto y lo único verdadero. Se necesitaba un triunfo medicinal por medio a cero o uno a cero. Y se ganó pero, de aquí en más para poder clasificar y pelear la posibilidad de ganar otra estrella dependerá del nivel y las ganas de los jugadores. Es que no se puede aspirar a cosas grandes con tan poco.

Visto el primer partido, con Comesaña al mando, me quedó la sensación que la mejora futbolística o no dependerá de los jugadores. De los que ganan mucho y rinden poco. La ecuación deberá ser ganó mucho, rindo mucho. Ya sobre sus espaldas quedó la salida del Zurdo y Comesaña acaba de llegar. Luego, la carreta del técnico, de momento, no se utilizará para justificar la pírrica retribución de tan buenos contratos con tan poco fútbol.

En el partido ante Envigado hubo solo dos cosas para destacar: le dupla Fawcett-Carachito (utilizados ambos sorpresivamente por el DT Comesaña. Tan sorpresiva fue la reaparición de Fawcett como la ubicación de Carachito como volante izquierdo) y el golazo de Jossymar Gómez ante pase de Luís Quiñónes. De resto la misma comparsa sonsa y sin sabor.

Con 18 puntos y un partido menos, con el número mágico de 26 puntos para clasificar, la esperanza para permanecer en el Grupo de los 8 está intacta solo que, con poco fútbol, no se podrá a aspirar a jugar una final y ganarla.

Al final creo que Comesaña vio mucho menos de lo que aspiraba a ver quedando convencido, de paso, que todo está por hacer…


La historia del regreso de Julio Comesaña


Antes de los carnavales, recibí una llamada de Julio Comesaña. Me comentó que hacía cinco años que no venía a Barranquilla y sentía la necesidad de hacerlo en la gran fiesta nuestra. Agregó que se bajaría en Playa Mendoza para que su presencia no alborotara el avispero alrededor del Junior. Esa visita tuvo dos impactos positivos en Comesaña. Haberse reunido con Fuad Char, después de mucho tiempo de alejamiento entre ambos, y el haber compartido con la gente, en las calles y en los desfiles del carnaval, le hicieron tomar una decisión definitiva en su vida. Después de carnavales, hablamos por teléfono y Comesaña me comentó que iba a Montevideo y regresaría el primero de abril. No fue un simple viaje. Julio viajó a decirle que a su esposa Amanda que había tomado la decisión de radicarse, para siempre, en Barranquilla. No más viajes, no más vueltas. Sin embargo, mientras alistaba sus cosas para volver, recibió la llamada donde los señores Char le ofrecían la dirección técnica del Junior. O sea que, en solo unos días, las decisiones y las coincidencias hicieron que Comesaña esté, otra vez, al frente del equipo rojiblanco.

Comesaña vuelve después de haber salvado la categoría con Junior en el 2008, cuando reemplazó a Sachi Escobar, y haber jugado la final del 2009. Desde entonces, pasaron por Junior Diego Edison Umaña (Campeón 2010), Oscar Héctor Quintabani, Jorge Luís Pinto, Cheché Hernández (Campeón 2011), Alexis García y Miguel Ángel López.

Hago la cuenta de los técnicos porque se volvió una muletilla decir que en Junior los “únicos” técnicos son Miguel Ángel López y Julio Comesaña. Si bien es cierto que, son los que más han trabajado en el club, entre una y otra venida han llegado muchos técnicos. Unos campeones y otros a los que no les fue bien.

Miren que, para seguir con el planteamiento, que el Zurdo López había trabajado en Junior en el 2006-2007 y, antes de volver el año pasado, estuvieron en el equipo Luís Grau, Santiago Escobar, Julio Comesaña, Diego Umaña, Oscar Héctor Quintabani, Jorge Luís Pinto, Cheché Hernández y Alexis García.

Lo que si es cierto es que Comesaña tiene en su haber el equipo de 1991 que llevó más de un millón de aficionados en el año al Metro, el título de 1993 y la salvada del descenso en el 2008. Y aquella final fallida ante el Caldas con el equipo de ensueño que teníamos en ese entonces.

Y algo por lo cual lo convocan casi siempre. Porque viene a enderezar las cosas. Como esta vez. Con seguridad lo hará…  


¿Renuncia o despido?


Cuando salí del master de Caracol en Bogotá pensaba sobre algo que nunca se dio en la historia del Junior de Barranquilla: que el Zurdo López renunciara y dejara ese hito en la memoria de los aficionados. A López le tengo cariño y respeto. Cariño por su estrella del 2004 y respeto por lo que ha sido en el fútbol. Al Zurdo lo conocí en 1978, cuando comenzaba mi carrera como periodista deportivo, y no ha hecho nada diferente que ser un hombre de fútbol. Esta dolorosa derrota 1x0 con Millonarios como local, luego de perder 1x0 también con el colero Alianza Petrolera, debiera servir, pensé, de una buena excusa para que el Zurdo dejara el cargo y siguiera en las divisiones menores que fue para lo que se le contrato a su regreso a la ciudad. Que no esperara que la dirigencia lo despida. Mientras descendía en el ascensor pensé, de igual manera, que eso de renuncia en el Zurdo no existe. Sin embargo, me llevé tamaña sorpresa al escuchar a Ricardo Ordóñez, en su transmisión de Emisora Atlántico con Ramiro Jiménez y John Romero retransmitida por Radio Curramba, pensar exactamente igual a mí. Ordóñez, tan defensor y amigo del Zurdo, recomendándole renunciar a la dirección técnica del Junior de Barranquilla. Es más, dijo Ricardo, si no lo hace, la dirigencia debiera buscar otro técnico que oxigene al equipo. Me causó mucha gracia, eso sí, que Ramiro recomendara que el Zurdo se quedara cuando Ricardo pedía que se fuera. Es que siempre había sido a la inversa. Volví a pensar, entonces, que si el gran soporte periodístico del Zurdo le recomendaba esa acción, yo no estaba tan desenfocado. Junior, que comenzó bien el torneo, se ha ido degradando en su producción. Se ha estacionado en 15 puntos. Los mismos 15 puntos que lo han mantenido en el Grupo de los 8. Pero una cosa es haber ganado 15 puntos de 18 posibles o de 21 que de 27 como ahora. El presente es de dos derrotas consecutivas y no ser ya ni 2º, ni 3º, ni 4º sino 7º. El fútbol que muestra el equipo es terrible. Cero ideas, mucho corazón y huevo, mucho correr y meter sin un norte claro y, para remate, sin gol en las últimas fechas. En los últimos tres partidos solo anotó un gol (de penal vs. Cali) y en los dos últimos se ha ido en blanco. Eso en cuanto a la parte deportiva. En cuando al tema taquillas el panorama es peor. La hinchada no cree ni en el Zurdo ni en el equipo. La muestra clara es el estadio vacío de siempre. El promedio de 8 mil aficionados por juego golpea el presupuesto del club pues las recaudaciones son pobres. Hablar en rueda de prensa, otra vez como anoche, de lo que pudo haber sido y no fue, de lo que podemos hacer y de la fe por lograrlo es la señal clara que de fútbol, pocón-pocón. Pedir la renuncia a un técnico que nos dio una dramática estrella, en aquella final con Nacional en Medellín, es bien difícil. Pero, de verdad, el Zurdo debiera pensar en el bienestar del club y en la tranquilidad de la hinchada y hacerlo. Eso le sumará puntos para la historia. Es mucho mejor que  seguir soportando una caída libre como la del Junior actual. Dios y el Junior se lo agradecerán. Ahora, si no lo hace y si los señores Char lo mantienen debiera ensayar cosas diferentes a lo que hace actualmente o trabajar más en lo presente para mejorarlo. Sobre todo esto último, trabajar. Pues hay quejas que el problema del equipo es la falta de trabajo. En las próximas horas sabremos si pasa una cosa u otra. O no pasa nada, como casi siempre…


Colombia, dudas y certezas…


La verdad, quedé muy preocupado. El partido de la Selección Colombia vs. Túnez (1x1) en Barcelona me dejó más dudas que certezas. Me había quedado con el partido vs. Paraguay y con el segundo tiempo vs. Chile en el Clasificatorio Suramericano y con los dos partidos de preparación ante Bélgica y Holanda en la mini gira europea. Con ese fútbol y con esa disposición, nada que temer ni, qué dudar. El juego ante los tunecinos fue terrible. No solo nos confirmó que la ausencia de Falcao García es sensible sino que hoy, a 98 días del Mundial Brasil 2014, no solo es eso lo que nos debe preocupar. La seguridad de David Ospina no se vio en el gol de los africanos. La inseguridad de Pablo Armero y la ineficiencia, producto de no jugar en su equipo, se reconfirmó. La ausencia de un reemplazante para él, se evidenció. Haber utilizado a Álvarez Balanta, en esa posición, así lo confirmó. A Mario Alberto Yepes sería bueno enviarle un trainner para que lo mejore físicamente para que pueda salir indemne de los mano a mano en que lo dejan Edwin Valencia, que no tiene fútbol, y Aldo Leao Ramírez al que le pesa ser titular. Le va mejor en los segundos tiempos realizando misiones concretas. James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado han regresado a su época de individualistas cuando lo brillante e importante de ellos se ve al generar fútbol colectivo. Ante Túnez querían hacerlo todo. Recibir, correr, driblar, levantar el centro e ir a cabecearlo. Se olvidaron de Carlos Bacca, de Teófilo Gutiérrez y de Adrián Ramos. Es decir, de los goleadores.

Creo que, como nunca en su proceso en Colombia, el DT José Pekerman debió haber terminado contra el suelo. Contó Diego Rueda en Win Sports y Caracol Radio que hubo una larguísima reunión (más de tres horas) en el Hotel Princesa Sofía después del juego. Las mismas caras de los jugadores en los diálogos con la prensa mostraron esa desazón. No se jugó bien. Tal vez habían jugado el peor partido en la era Pekerman.

Lo peor de todo es que cada día que pasa es menos el  tiempo para recomponer las cosas. Recomponerlas sobre el tablero o hasta cuando se reúnan (dicen que en Holanda) antes del mundial porque el partido ante los tunecinos fue el último auspiciado por FIFA en sus ya famosas fechas.

Quedamos preocupados porque no vimos a la Colombia combativa, con posesión de balón, con generación de fútbol a través del juego colectivo, con volumen de ataque y gol. En un poco más de 120 días de haber terminado el clasificatorio vs. Paraguay (15 de octubre) y de los partidos vs. Bélgica (14 de noviembre) y Holanda (19 de noviembre) la Colombia aquella que nos llenó de fútbol y recibió los mejores elogios del periodismo mundial se desdibujó de manera dramática.

Que no cunda el pánico, pidió Gabriel Meluk en su columna de El Tiempo. Es posible que no lleguemos al pánico. Pero lo que sí es real es que todos quedamos altamente preocupados. Los jugadores con sus declaraciones. Pekerman con su larga reunión post partido. La dirigencia con sus caras largas. Y el periodismo y los aficionados que observamos lo que los cuatro últimos meses se llevó: la Colombia que brilló, con luz propia, en el Clasificatorio Suramericano.


¿Y los jugadores del Junior, qué?


Voy en el carro saliendo de Win Sports con el narrador JJ Trujillo. Acabamos de narrar el partido Junior 0 x Alianza Petrolera 1. Vamos desconcertados. Fue de esos partidos en que el narrador y el comentarista tratan de destacar cosas buenas sin lograrlo. Me pregunta Trujillo que cómo puede el Junior jugar un partido de nivel como el que hizo el domingo ante el Cali y jugarse (bueno, jugar por decir algo) un partido tan feo, tan maluquito y lucir tan abandonado, tan abúlico, tan esmirriado, sin ganas, sin corazón, cuatro días después. Le comento que ese partido (ante Cali) fue una excepción. No sé si producto del apoyo de Carachito Domínguez y a su hermano en el enfrentamiento con Leonel Álvarez o si se “acordaron” de jugar bien. Siete de los ocho partido jugados por Junior, en la presente Liga Postobón, han sido un desastre futbolístico. Lo que ha velado el tema es que ha ganado 15 puntos en medio del remedo de equipo que, casi siempre, parece. Claro que, esta vez, no vamos a echarle la culpa al Zurdo López. A otro perro con ese balón. Si bien es cierto que el Junior luce sin una idea fija para desarrollar nos preguntamos ¿y los jugadores qué?. ¿Dónde está la retribución a los millones que se ganan en Junior?. Vergüenza les debería dar jugar la clase de partido que jugaron ante Alianza y mostrarse en la televisión con esa manera tan triste de representar a los colores rojiblancos, a Barranquilla y a la Costa Caribe. Perder con el colero del campeonato, perder el invicto y la posibilidad de ser líder solitario, jugando a nada, es una afrenta a quien les paga el salario y a quien paga por verlos. No es justo que jugadores que ganan entre 30 y 105 millones de pesos puedan dar un espectáculo de circo pobre. De esos a los que se les crece el enano y a la mujer barbuda se le cae el pelo. Terrible, vergonzoso, abominable. La pobreza futbolística, las ganas inexistentes, el desamor por la camiseta, el irrespeto a la hinchada no puede ser borrada por excusas tontas de “son cosas del fútbol”. Ya paremos con el tema del Zurdo López. Finalmente él es el responsable del éxito o del fracaso del equipo. Pero no es menos cierto que el Zurdo no juega. Los que juegan son los jugadores. Un partido bueno contra 7 malos. Viera no puede sacar todo. Viera es terrenal, no es Superman. Y el Zurdo López no tiene supositorios de ají para hacerlos correr. Toquen su amor propio y jueguen como los profesionales que son. Y bien costosos, por cierto…


Caracho, Carachito y Leonel


El buen fútbol del Junior se vio opacado por el festejo del Carachito Domínguez del gol de tiro penal que le dio el triunfo al equipo barranquillero. Que Junior hubiera ganado no era noticia. La noticia es que jugó bien. Se jaló tal partidazo que hubiera podido golear al Deportivo Cali. Solo que en el arco del equipo azucarero estaba Faryd Mondragón. Tan eficiente y vital como cuando llegó a tapar en el extinto Sporting en los años 80.

El hacer el festejo de su hermano Álvaro, como apuntando una escopeta y disparando, se hubiera visto como un homenaje filial y de apoyo sino lo hubiera hecho dedicado y frente al DT Leonel Álvarez. Ahí no se vio bien. Como tampoco se vio bien la mentada de madre y el gesto de quitarse a uno de sus compañeros con el brazo para correr hacia Leonel como se vio en primer plano en la transmisión de Win Sports. Afortunadamente, Leonel no reaccionó y en la rueda de prensa, la mejor que le hemos visto en su carrera como técnico, minimizó el asunto.

Acerca del tema Leonel Álvarez y Álvaro Domínguez ha habido tanto de largo como de ancho. Se ha hablado del tema deportivo pero, en Cali aseguran que hubo un tema doloroso entre ellos que nada tiene que ver con el fútbol. Ese bochinche lo conocen todos los periodistas de Cali, los dirigentes y los jugadores del equipo pero, ninguno, se ha atrevido a hacerlo público. Tal vez, el día que se conozca, muchos entenderán el gesto de Carachito hacia Leonel en apoyo a Caracho.

Hay quienes aseguran que el improductivo presente del Deportivo Cali se debe a faltas a la ética del técnico hacia un jugador. Dicen que es un tema tan delicado que el capitán Faryd Mondragón tuvo que reclamar a Leonel por ese tema del que nadie ha querido hablar.

Y no han querido hablar porque se pondrá en evidencia a una tercera persona. Y es, en el fondo, lo que se ha evitado.

No estoy señalando nada que los periodistas, dirigentes y jugadores del Cali no sepan. Solo que no nadie se ha atrevido a ponerle el cascabel al gato. Lo que sí puedo asegurar es que el incidente no tiene nada que ver con el fútbol.

Es posible que lo de Carachito no haya sido bien visto. Lo que sí es real es que el hermano menor logró que el tema del hermano mayor se tocara, ahora, a nivel nacional. Y es posible también que, ahora, se sepa la verdad verdadera de lo ocurrido entre Leonel y Caracho.

Ahora, el asunto de que si la Comisión Disciplinaria de la Dimayor pueda o no sancionar a Carachito Domínguez hay que tomarlo con pinzas. El árbitro Wilson Lamouroux no amonestó, ni expulsó al jugador durante el incidente. Supimos que, en su informe del partido, tampoco lo dejó consignado. Luego si la comisión avoca la investigación será “de oficio” pero, lo de Lamouroux los ataría de manos.

Dejemos pues lo del Carachito como una protesta que a algunos les gustó y a otros no. Si la historia que nadie ha contado se conoce algún día, entonces todos entenderemos el gesto.

Gesto que no aplaudimos, por supuesto…


No te lo puedo creer…


Lo de anoche en Medellín fue antológico. En el empate 2x2 entre Junior y Medellín hubo de todo como en botica. Aún estoy leyendo los mensajes recibidos en el primer tiempo y un poco después del segundo gol del Medellín. Son el fiel reflejo de lo que pasaba en ese momento. Medellín superaba al Junior en todo. En ganas, en tenencia y en el control del partido. Junior se mostraba desordenado y desorientado otra vez impulsado más por las ganas de cada quien que por un plan  establecido. Con el 2x0 en contra, los mensajes hablaban de sacar al Zurdo López, de Ortega perdido y   sin peso, de Jossymar que (como siempre) poco o nada pesa en los partidos, de cuántos balones recupera con acierto Luís Narváez. En fin. Cosas comunes en este Junior que suma en medio de “ese desorden organizado” que se le vuelven sus partidos.

El segundo tiempo fue una caja de sorpresas. Comenzó con 1x0 a favor del Medellín con gol de Mena. El Zurdo López mandó a Vladimir Hernández por Jossymar Gómez. Medellín marcó entonces el 2x0 a través del propio Mena en momentos en que ya el árbitro Juan Carlos Gamarra se convertía en el desastre de la noche. Previo a ese gol hubo un penal claro de Alcatraz García sobre Luís Quiñones que no pitó Gamarra e inmediatamente el contra ataque del Medellín terminó en gol.

Entonces, López envió a Matías Bolatti por Luís Narváez y el Junior reaccionó con ganas, corazón y huevos. Todos a una. Todos buscado el arco. Y vino el gol de Luís Carlos Ruiz y después del Carachito Domínguez. Con el empate 2x2 Junior siguió insistiendo y Gamarra volvió a equivocarse al anular un gol de cabeza a Luís Carlos Ruiz, por supuesto fuera de lugar que jamás existió, luego de remate de media distancia de Michael Ortega que pegó en la mano del arquero Castellanos y en el larguero y volvió. Entre Gamarra y su línea Rafael Rivas privaron al Junior de un gol legítimo.

En los cinco minutos finales, Medellín llegó con tres golpes de cabeza de German Ezequiel Cano. Uno atrapado por Sebastián Viera y dos desviados.

Todo lo anterior ratifica lo que estamos viendo en este Junior del Alma. No hay una idea clara de a qué jugar. El equipo barranquillero es más ganas, huevo y riñones que ponen algunos jugadores que el desarrollo de una idea preconcebida. Hay unos que ponen mucho, otros poco y algunos nada. Cada uno deberá hacer su balance personal y saber qué nivel aporta. Es posible que el poco aporte de algunos sea producto de no tener una bitácora a seguir. Puede ser pero, anoche tuve la sensación que, si bien es cierto que el Zurdo López es el responsable directo por los puntos ganados (muy bueno) y de la sensación de no tener un plan de vuelo (muy malo), no es menos cierto que hay jugadores que no justifican los jugosísimos contratos que ganan.

En Medellín hubo de todo la noche del jueves. Hubo un Medellín ganador y dominador en el primer tiempo. Hubo un Junior recuperado, trepidante y con ganas en el segundo tiempo. Al Zurdo López sus modificaciones le dieron el resultado esperado. A Pedro Sarmiento no. También hubo un árbitro como Juan Carlos Gamarra de Bolívar que le negó al Junior un penal y que, además,  dio continuidad al contra ataque del Medellín que terminó en gol. Y hubo un juez de línea llamado Rafael Rivas que anuló un gol legítimo a Luís Carlos Ruiz que hubiera volteado la historia del partido evitando un triunfo del Junior que hubiera sido de “no te lo puedo creer”.

Sufrimos y gozamos en el empate con Medellín. Después, al momento del análisis, encontramos más de lo mismo. Que Junior suma puntos en medio de un desorden colectivo bien organizado…


El Junior del Zurdo o el fútbol insípido
(…que con 11 puntos de 15 tenemos la nevera llena, es cierto. Pero, no es menos cierto que el Zurdo López no conoce la sal…)


Es posible que el Zurdo López esté feliz por los 11 puntos ganados de 15 posibles. Es posible que los jugadores estén felices por los premios en dinero obtenidos por haber ganado 3 partidos y empatado 2. O que estén pletóricos porque marchan invictos. Pero les aseguro que si vuelven a ver los partidos jugados ante Huila, Uniautónoma, Itagüí, Fortaleza y Patriotas deberán sentir pena por lo que representa Junior en la generación del fútbol. Es posible que los señores Char estén contentos con los resultados deportivos pero, si miran las tres taquillas recaudadas entenderán por qué la gente no va al estadio. Junior ha pasado de 18.930 aficionados ante Uniautónoma, a bajar a 6.480 ante Itagüí y “subir” a 6.481 ante Patriotas. De igual manera, el insípido Junior del Zurdo López pasó de recaudar $ 284.432.000,oo ante Uniautónoma, a $ 42.152.000,oo ante Itagüí y $ 24.092.000,oo ante Patriotas. Todo lo anterior es el reflejo real de lo que es Junior hoy día.

El fútbol es un juego y ese juego, para poder jugarlo bien, debe estar soportado por un dibujo táctico y un desarrollo estratégico. Quiere decir, el dibujo de lo que vamos a hacer y el desarrollo, el movimiento estratégico que realizaremos para traducir, sobre el campo, la táctica dibujada en el pizarrón. El desarrollo del juego se basa en un balón y en defender y atacar a través de la recuperación de ese balón, en la tenencia, administración, creación de espacios con toque y paredes rápidas y volumen de ataque con remate a puerta. Todo lo que se haga, sin incluir estos ítems, es la negación del fútbol que es el caso del Junior actual.

Ante Patriotas no se vio nada de lo anterior agregado a la velocidad cero con que Junior desarrolla su “juego”. Lento, abúlico, sin ideas colectivas. Cero sabor a fútbol.

Eso es el Junior del Zurdo López hoy. Antes, por lo menos decíamos que el Junior del Zurdo se “mazacoteaba”. Se volvía un mazacote. Hoy ni siquiera es aquel equipo informe pero con ganas.

El Junior de hoy tiene 11 jugadores que tocan de oído lo que se les va ocurriendo. No hay una idea concreta a desarrollar. Cada jugador, a voluntad, intenta “hacer algo” cuando reciben el balón. Es como esos grupos musicales que se forman en las noches de bohemia en el Parquecito de los músicos frente al Romelio Martínez. Esos que les dicen “vente tú” porque se arman de acuerdo a lo que paga el cliente. Ven tú guitarra, ven tú violín, ven tú trompeta, ven tú saxo, ven tú congas. Eso, vente tú. Y entonces, a tocar de oído.

Eso le pasa al Junior. Idea, no hay. Partitura, no hay. Todo depende de la genialidad y las ganas de los jugadores. Genialidad y ganas que, de momento, no existe en el equipo.

El cuadro del Zurdo López es un remedo de equipo. Sin ideas y sin ganas. Jugando al son que le toquen. Dependiendo del biorritmo de cada quien. Lamentable pues hasta ahora el equipo barranquillero solo ha jugado con equipos pequeños. No le pudo ganar a los recién ascendidos Uniautónoma (1x1) y Fortaleza (0x0), ha ganado por mínima diferencia a los coleros Huila (3x2) y Patriotas (1x0) y 2x0 al aguerrido Itagüí en partido que fue dominado por los antioqueños.

Que con 11 puntos de 15 tenemos la nevera llena, es cierto. Pero, no es menos cierto que el Zurdo López no conoce la sal…


Pacheco
(…ha muerto Pacheco y, con él, se ha ido parte de nuestra infancia)


Estremecedora la noticia. Tal vez la estábamos esperando como si no supiéramos que iba a pasar. Como mirando y silbando hacia otro lado para distraer a la muerte. Para que Pacheco la burlara una vez más como cuando se tiraba en paracaídas o montaba moto en el globo de acero de algún circo o cuando se lanzó al ruedo en la Plaza de Santamaría a torear a un proyecto de toro de casta. Fue un desastre su atrevimiento toreril pero, de ese gusto por la fiesta brava, salió un gran comentarista de las corridas de fin y principio de año. Nada le faltó por hacer a Fernando González Pacheco. Divirtió a chicos en Animalandia y a grandes en la televisión, la radio, el cine, el teatro. Y también en el boxeo, hasta boxeador fue. Y también marinero mucho antes de volverse el genio de la televisión colombiana. Pacheco nos divirtió a todos por igual.

Yo lo seguí de niño en la televisión y después tuve la fortuna de conocerlo cuando era Presidente de la Liga de Boxeo de Bogotá y Comisionado nacional e internacional como cuando estuvo al frente de la pelea de título mundial entre Chicanero Mendoza y el venezolano Eloy Rojas y de verlo cada vez que visitaba a Barranquilla. Aún guardo una foto con él y el actor César Mora, mi gran amigo, cuando vinieron a un espectáculo en el Teatro Amira de la Rosa. Estaba vital aún. Después, como ocurre con las gentes y las cosas, la vida lo fue dejando olvidado en el recodo del camino. Él también prefirió aislarse para no mostrar su enfermedad, su soledad y su tristeza.

Cuando murió Guillermo “La Chiva” Cortés, su primo, presentimos que Pacheco se iría también. Ese fue el último golpe a su vida en declive. Cortés fue, tal vez, la persona que lo amó sin esperar nada a cambio. Lo amo con ese amor insobornable, limpio, sin fronteras. Pacheco sabría, tal vez, lo mismo. Aunque es doloroso decirlo, y aunque muchos no lo dirán, Pacheco vivió sus últimos tiempos solo. Su esposa Liliana Grohis ya no estaba con él, nunca tuvo hijos y, por decisión propia, decidió el claustro antes que sus amigos íntimos y el gran público lo vieran como nunca quiso que lo vieran: solo, triste y abatido. Él, que siempre estuvo rodeado del público que lo amó.

Duele en el alma la noticia. Ha muerto Pacheco y, con él, se fue parte de nuestra infancia…


Si, Dios es juniorista


Junior le ganó a Itagüí porque Dios es juniorista. El equipo rojiblanco no puede jugar tan mal como jugó anoche. El club le entrega, siempre, todo lo que el DT Zurdo López pide. El Junior está montado sobre la base de ser un equipo grande. Y como grande debe jugar. Y ganar. Cierto es que el equipo barranquillero ha sumado 7 puntos de 9. Pero la calificación del fútbol desplegado no sumará más de 4. Le cuesta al Junior generar fútbol. Cuando tiene el balón hay demasiado transporte individual, una lentitud de otras épocas y pocas ideas. En el fútbol de hoy, las salidas ofensivas son veloces y precisas. La lentitud en la administración del balón, como la mostrada por Junior, ya no es una virtud sino un lastre porque le permite al rival regresar rápido, armar su figura defensiva y recuperar el balón.

Junior no tiene contención en el medio y ese problema genera otro como el dejar a los zagueros centrales mano a mano con delanteros ágiles y desequilibrantes como lo de Itagüí, por ejemplo. Después del minuto 25 del primer tiempo Itagüí le quitó protagonismo al Junior, le bajó los humos, le robó y administró el balón de manera rápida y vertical. Mereció goles el equipo del DT Alberto Gamero pero los palos dos veces y Viera los evitaron. El partido Junior 2 x Itagüí 0 son de esos que, por más que un técnico quiera explicar, difícilmente podrá convencer a la hinchada.

Junior jugó terriblemente mal. Sin una idea clara, con una lentitud desesperante y con un desorden individual y colectivo parecido a como cuando se juntan 11 amigos para jugar un picadito. Hay que trabajar más. Se nota que el problema del Junior es ese. Laborar sobre una idea clara a desarrollar definiendo cómo se jugará. Si 1-4-2-3-1, si 1-4-4-2 o 1-4-2-2-2. Definir si se jugará con dos delanteros en punta. Si uno se retrasa y otro pica en punta.

Con el regreso de Michael Ortega, después de pagar tres fechas de suspensión, el Junior deberá ganar en orden, en toque de primera intención y en la generación del fútbol cadencioso, rápido y efectivo como el que se practica hoy en el mundo. Que hay que ganar, claro que hay que ganar. Pero también generar fútbol, vistoso, pensado, diagramado. Que no sea a la topa tolondra. Que no sea porque Dios mete su mano. No, que el Zurdo meta su mano para diagramar una idea futbolística, que no deje dudas, que pasemos de la velocidad de la morrocoya a la velocidad del fútbol de hoy. Y que entendamos que Junior es un equipo grande, que sus partidos se transmiten por televisión y que no se puede dar un espectáculo tan maluquito, como el de la noche del jueves, en que un equipo joven, bien preparado y enjundioso nos dio un repaso de buen fútbol. Ganamos en suma de puntos. Perdimos en el fútbol…


El Derby de la Marimonda
(…como lo bautizó un hincha del Junior)


El primer clásico Junior-Uniautónoma (1x1 goles de Johnny Vásquez y Alan Navarro de penal) fue calcado a los jugados en la historia con Unión Magdalena, Sporting, Unicosta y Real Cartagena.  Correr, meter, empujar. Esas ganas suplen la generación del juego. Generación que se vio más en la U a través del orden táctico y la aplicación que en el Junior que apeló a la fortaleza física, al juego largo y corrido. La razón es que Willy Rodríguez (DT de la U) tuvo a Alan Navarro y el Zurdo López (DT del Junior) no tuvo a Michael Ortega ni a Edwin Cardona, que ya no está. Ahí comenzó la cojera del Junior. Vladimir Hernández hace ratos que no asume su rol de generador de juego. La noche del sábado también ocurrió. Ese rol, inexplicablemente, lo asumió el lateral derecho Johnny Vásquez, la figura del partido.  Vásquez fue el que más corrió, de atrás hacia adelante y después volviendo, fue el que más tuvo el balón en los 90 minutos, fue el que más pensó en la generación del juego y, además, hizo el gol.

Junior, esta vez, lució sin el peso que, necesariamente, debe tener un equipo que aspira a pelear cosas. Quiere decir recuperación del balón  de manera rápida y afortunada, tenencia del mismo con criterio, explotación de espacios, juego colectivo, profundidad y remate a gol. En medio de eso serenidad en el pensamiento y decisión en la acción. Eso no lo vimos frente a la U. Hubo ganas personales  esporádicas con Vásquez, Quiñónes, Arzuaga y Celis pero, a veces, esas acciones dan la impresión de ser más gestiones individuales que colectivas. Son más ganas de cada quien que juego colectivo. Esa sensación me quedó después del empate con la U.

La U volvió a ser ese equipo cohesionado, que intenta siempre generar fútbol a través de los volantes Navarro, Barrios y Machacón. La U viene con el trabajo previo en segunda división donde la fortaleza física es vital y donde se pelean los partidos centímetro a centímetro. Es un equipo que tiene claro los conceptos de Willy Rodríguez. Conceptos irrenunciables: buen trato de la pelota, creación de fútbol y volumen de ataque. Tal vez su lunar fue, porque no lo intentó tal vez, haber desaprovechado los 26 minutos en que Junior estuvo con 10 hombres (por la expulsión de Samuel Vanegas).

Total, la noche del sábado vimos un clásico duro, disputado, peleado que me ha dejado un sabor simple de un Junior que deberá cambiar con la vuelta de Ortega pero que necesita mostrar mayor peso específico definiendo qué hacer y cómo hacer el fútbol que se adapte a su nómina. Junior es un equipo grande y grande debe ser su peso. Nada de partidos corriendo, sin una idea básica firme, a la topa tolondra.

La U me dejó la misma sensación de ese equipo con criterio, que plasma la idea de intentar jugar el fútbol agradable y ofensivo. Me da la impresión que, a no ser que sus delanteros despierten, va a tener la angustia de no poseer un goleador de raza que aproveche la cadencia ofensiva de su estilo.

Al primer Derby de la Marimonda (como lo bautizó un hincha del Junior) asistieron cerca de 20 mil personas. Pocas camisetas de la U y solo esos pocos cantaron el gol de penal de Navarro. Si los estudiantes y ciudadanos que protestaron porque el equipo universitario no jugaría en Barranquilla no lo apoyan con su presencia física en el estadio, habrá sido una lucha estéril. En el debut de la U frente al Tolima se vendieron poco menos de 500 boletas y se repartieron 1.200 cortesías. La U necesita apoyo efectivo.

Para el Junior es una taquilla aceptable. 18.930 aficionados y $ 284.000.000,oo no es la gran recaudación pero está por encima del promedio.

Esto apenas comienza pero, mientras la U se mostró como un equipo alegre por su juventud, el Junior dejó la sensación de poco sabor en su fútbol y sin el peso que necesita tener un equipo grande.


El caso Luís Carlos Ruiz
(…lo deportivo primó sobre lo económico)


Hay algo que yo llamó la dinámica de las cosas que se refleja en el vértigo de las noticias. Cuando después de muchos años de ejercicio del periodismo tenemos acceso a las fuentes informativas de primera mano, sin pasar por terceras personas, miramos en directo el desarrollo de los acontecimientos. Entonces, asistimos a esa batahola de las “noticias confirmadas” que, en solo un minuto, se convierten en “noticias caídas”. El ejemplo de Luís Carlos Ruiz cae como anillo al dedo. El lunes, la negociación entre Junior (Fuad Char) y Gallos Blancos (Amado Yañez) por Ruiz quedó concluída. La llegada del agente Alex Ríos, que maneja los intereses del goleador, así lo ratificaba. Sin embargo, el martes el DT Zurdo López se reunió con Fuad Char y sopesaron el negocio. Junior, por más que ha buscado un delantero (su jugador No. 25) no lo ha encontrado. Las inscripciones se cerrarán el viernes 7 de febrero. Poco tiempo. La conclusión de la reunión fue que vender un goleador como Ruiz y no tener su reemplazo era perjudicial para el Junior que se quedaría solo con Martín Arzuaga como delantero en punta. Y más ahora que se jugará domingo-miércoles-domingo. Fuad Char prefirió quedarse con el jugador por el tema deportivo por encima del económico. No obstante, y por justa razón, el contrato de Ruiz fue reajustado. Aún le quedan dos años de vínculo con el club. Lo que no supe es si le incrementaron el número de años. Tuvimos oportunidad de hablar con Alex Ríos. Pensé encontrarlo enojado con la caída del negocio. Sin embargo, Ríos nos dijo que entendía a Fuad Char. Que, por más que deseara llevar a Ruiz al exterior, era consciente que Junior no podía quedarse sin un delantero goleador. Nos comentó, además, que hasta él ha estado buscando un delantero goleador sin poder encontrar. Junior prefirió el tema deportivo por encima del económico corriendo riesgo a futuro. El Zurdo se fue feliz, Fuad Char quedó tranquilo y Ruiz fue recompensado  económicamente por la decisión. Luís Carlos ya está recuperado del accidente casero que tuvo. Anoche supimos que reaparecerá el sábado vs. Uniautónoma en el Metro. Eso hasta la madrugada de hoy miércoles que escribo esta columna pero, recuerden que todo puede cambiar en un abrir y cerrar de ojos…


Aquel inolvidable Promoción 71
Cuco y Barriga


Aquí vamos otra vez rumbo a Bogotá en el vuelo madrugador de Avianca los domingos. Miro por la ventanilla 1K a Barranquilla, grande, soleada, en el reposo del fin de semana. Pienso en Cuco y en Barriga. Dos compañeros de estudios asesinados en los últimos dos meses. El primero en caer baleado fue Roberto Rueda Rodríguez (Cuco) en un crimen que se dice fue pasional o motivado para no pagarle una deuda. Ayer sábado, por la tarde, los integrantes de la gloriosa Promoción 71 (así la bautizamos) de la Escuela Normal Nacional de Varones del Litoral Atlántico (hoy Escuela Normal La Hacienda) nos íbamos a reunir en casa del compañero José Escobar, convocados, como siempre,  por Richard Field para unirnos a los festejos de los 100 años de nuestra escuela en mayo venidero. Nos habíamos cruzado correos. El primero que respondió al llamado fue Barriga, Jorge Daza Barriga. En su correo manifestaba su disposición para lo que se necesitara de él. El segundo fui yo. El sábado lo que nos convocó fue el dolor, el asombroso y la tristeza de saber que disparos asesinos terminaron la vida del incansable Barriga. El Dr. Jorge Daza Barriga vino de Distracción, Guajira, a estudiar “para maestro”. Con él, además, llegaron de diferentes sectores de la península medio centenar más de jóvenes guajiros (Machetico, Tatareto, el Turco, Monchi, Vlacho, Caregato, entre otros) de San Andrés, Córdoba, Sucre, Bolívar, Magdalena y Cesar.  Eran los tiempos en que la Escuela Normal tenía el mejor internado de la región, espacioso, bullicioso y con una cocina inigualable regentada por la Seño Fulvia Chávez y Amalia Echeverría (de Mompox donde se acuesta uno y se levantan dos y corra que Amalia se cabreaba) una cocinera como ninguna.

De Barriga recordamos su llegada, su inquietud por todo, explotaba su pintica a lo Porfirio Rubirosa, su delirio por el vallenato, por el conjunto de la escuela donde se destacaba el Dr. Yepes tocando el acordeón. Siempre fue hiperactivo.

Hizo buenas migas con el Lic. Blas Torres de la Torre que lo ayudó y lo protegió como a un hijo. Justamente, a través del “Caballo” (remoquete del profesor Blas) conoció a Coki Páez, la mujer de su vida y madre de sus tres hijos. De su vida que se cortó dolorosamente la noche del viernes por el impacto de siete balas asesinas disparadas por un ser abominable.

Le escribí a mis compañeros de la Promoción 71 que si el desalmado sicario hubiera conocido la educación que recibimos en la Normal y siquiera algo de la hoja de vida de Barriga, sus estudios, sus logros, su sentido social y su amor por el prójimo y su familia es posible que no hubiera disparado.

Sus pacientes lo van a extrañar, como todas y cada una de las entidades de la que fue socio y fundador, lo va a extrañar su familia, lo va a extrañar Barranquilla y la Guajira y lo va a extrañar nuestra Promoción 71.

Lo de decirle Barriga en lugar de Daza ocurrió porque durante los seis años de estudio su nombre era Jorge Barriga Daza. Cuando le pidieron el registro civil, para el grado que sería el 20 de noviembre de 1971, los Hermanos de San Juan Bautista de La Salle, que regentaban la Normal de entonces, se dieron cuenta que su nombre era Jorge Daza Barriga. Él explicó que era una costumbre guajira anteponer el apellido materno al paterno. No obstante, para poder recibir su título de Maestro tuvo que cambiar su registro. Por eso, quienes estudiamos con él nunca le llamamos Daza sino Barriga.

No voy a exigir investigaciones pues es lo más elemental que le podemos pedir a las autoridades. Lo que pido es una reflexión. No podemos seguir perdiendo gente valiosa como Barriga, o como Cuco,  solo por odios absurdos y peleas estériles. No podemos dejar huérfana a familias enteras. No podemos cercenar el futuro de hijos que quedan sin el amparo de padres admirables como Jorge y Roberto. Hay que parar. Hay que pensar como hombres racionales en lugar de reaccionar como animales irracionales.

Buen viaje Barriga. Buen viaje Cuco. Lo hicieron bien muchachos, hasta donde los asesinos permitieron…


Fe vs. Ciencia


La lesión de Falcao García unió a Colombia. Como aquella marcha blanca contra el terrorismo. Las redes sociales se congestionaron con mensajes positivos llenos de buena energía y con contenidos filosóficos, religiosos y de testimonios de vida. Hoy, los seguidores del fútbol nos debatimos entre la parte de las creencias religiosas y la parte científico médica. La Fe por encima de todo señalan unos. Que sea lo que Dios quiera. Otros, confiar en los médicos y rehabilitadores. Hay quienes enfocan más la recuperación de Falcao porque le hará falta a la Selección Colombia. Otros por su futuro. Total, es joven y puede ir a otro mundial. En medio de todos están Falcao y el Dr. Noronha. La fortaleza mental, física y la disposición del jugador y el conocimiento médico y la mano certera para refaccionar el ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda. Falcao sabe lo que representa para el fútbol del mundo, sabe que los aficionados, de toda parte, quieren verlo en Brasil 2014. Total es uno de los mejores. El Dr. José Carlos Noronha sabe que es, tal vez, el mejor especialista del mundo en rodilla y, sobre todo, en problemas ligamentarios. No en vano ha escrito cuatro libros sobre el tema. Otra vez la Fe en quien todo lo puede y el conocimiento científico frente a frente tratando de lograr el mismo fin: la recuperación de Falcao. Pensamos que ambos frentes son importantes. La Fe cristiana de Falcao para poner en manos de su Dios su futuro y el conocimiento científico de Noronha son vitales. Una complementará a la otra. Por tanto, es menester que quienes oran por la rehabilitación de Falcao lo hagan con los pies sobre la tierra entendiendo que, justo aquí en este valle de lágrimas, lo sensato es confiar en la medicina. Hay que hablar con la verdad para no enredar la información. Lo de Falcao es serio. No es un golpe, es una rotura. El plazo científico para su recuperación es de seis a ocho meses. El mundial comenzará el 10 de junio. Menos de cinco meses. O sea que no está en el rango para su recuperación. Por tanto, mientras Noronha y los rehabilitadores trabajan con Falcao los creyentes deberán esperar lo que, de verdad, llevará a Falcao al mundial: solo un milagro del buen Dios. Los escépticos dicen que los milagros no existen pero… yo he visto muchos. Equilibremos pues la Fe con la ciencia y esperemos. Solo eso podemos hacer, de momento. Esperar y confiar.


Once x uno


Y aquí estoy, otra vez, en el Salón VIP de Avianca como en los últimos cinco años regresando a Bogotá después de las vacaciones (obligatorias, por demás) con el sonido vivo de los tambores, con la cadencia de los bailarines, con la voz de los cantantes y con espectáculo maravilloso de la lectura del Bando, de la Reina María Margarita, dando inicio a nuestro carnaval. Es la rutina semanal de mis últimos cinco años. El año pasado hice 94 trayectos Barranquilla-Bogotá y Bogotá-Barranquilla. El fútbol nos ha cambiado la rutina de vida. Antes era un partido semanal, un programa de radio de lunes a viernes y listo. Ahora hay fútbol a diario. Hoy existen torneos que mueven el fútbol todo el año. Liga, Torneo y Copa Postobón, Copa Libertadores y Suramericana, Clasificatorio a los mundiales de fútbol, Copa Mundial de la FIFA. Esto solo en Suramérica puesto que en cada continente también hay competiciones regionales.

El fútbol ha cambiado las formas y maneras de ver el deporte. Con la llegada del Canal Win Sports los aficionados a los equipos no se pierden ningún juego. Hay partidos viernes, sábado, domingo y lunes. Hay también los miércoles y jueves (Liga o Copa Postobón). Por la dinámica del fútbol existe el Carrusel Deportivo de Caracol porque le gente quiere estar con la oreja en cada estadio. Por el mismo fútbol AL DÍA, El Heraldo, Diario Deportes e Informadores Deportivos en Emisoras ABC no pueden ignorar al Junior un solo día. Ya no es el plácido partido de los domingos por la tarde en el Romelio Martínez. Ahora el fútbol nos copa todo los días.

Y es el fútbol el que cambió las costumbres publicitarias de grandes empresas. Ahora aparecen en las camisetas, en el telón de fondo de las conferencias de prensa, en el propio terreno de juego, en las medias y pantalonetas.

Por toda esta avalancha me inventé el 11x1. Once meses de trabajo por uno de descanso. Descanso real con tres días de chequeos médicos. En ese mes me dedico a mis otras pasiones: mi familia, leer y escribir. Tenía un compromiso conmigo mismo para volver a leer  tres novelas escritas por barranquilleros: Los domingos de Charito de Julio Olaciregui (que se fue a París y se dejó atrapar por el encanto de ese país que, en su campiña, aún andan low motion); Vulgata Caribe de Marcos Schwartz (que se fue a España y quedó atrapado también aunque por gracia de El Heraldo vino a ocupar el cargo de su inolvidable amigo Ernesto McCausland) y Una pasión impresentable de Lola Salcedo (la primera periodista mujer que conocí en Diario del Caribe en los años 70 y cuando, como cosa rara, se codeaba de tú a tú con los hombres en la sala de redacción. Lola impuso moda informal, baticas, chancletas, pulseras, aretes y collares antes que en las pasarelas y fue la primera en utilizar las palabrotas que se escuchan cuando hay dos o más periodistas reunidos). En algún momento les comentaré sobre las tres novelas que salieron en años diferentes pero que tienen esa candencia caribe,  inconfundible e historias propias de nuestra cotidianidad. Bueno, a partir de hoy, comienzan los 11 meses de trabajo. Que el Dios de sus corazones, el éxito y la prosperidad les acompañen siempre…

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