Otra vez Junior eliminado. Desde que Comesaña se fue y llegó Amaranto han pasado seis torneos entre liga, copa, libertadores y suramericana y el resultado, tristemente, ha sido el mismo. Hace un tiempo comenté que Junior no estaba buscando técnico para reemplazar a Amaranto. Lo dije con información de alguien bien cercano al club. Me han dicho también que Don Fuad Char lo tiene en muy buen concepto.

Una cosa o la otra, creo que ha llegado el momento, para Don Fuad y Amaranto, de mirar detenidamente la nómina y de hacer los recortes que haya que hacer y de comenzar a buscar los jugadores que haya que buscar.

Alguna vez le escribí aquí a Amaranto, que en Junior existe la obligación de ganar torneos. Ganar partidos o hacer una buena liga forma parte del anecdotario. Ganar un título es algo tangible y una estrella para el escudo que jamás se borrará.

No voy a pedir, como he señalado siempre, que saquen a Amaranto. Esa es una decisión de los dueños del club. Me imagino que siguen con la idea que él continúe. Intuyo, entonces, que volverán a hacer otra inversión importante con jugadores de recorrido, ojalá del exterior. Un buen y experimentado zaguero central, un volante creativo y un punta goleador.

Es sólo una idea para comenzar el debate sobre lo que vendrá. Hace tiempos que el Junior insiste en traer jugadores del interior del país y muchos no han dado los resultados esperados. Buscar en el exterior no es descabellado. Junior siempre lo hizo. Aunque hay que ejercer control de calidad para no dejar que nos metan gato por liebre.

También hay que determinar los casos de Borja y Teófilo. A Borja se le venció el contrato el 31 de mayo y a Teófilo le restan 15 días y ha pasado por fuera por una lesión que se ha alargado.

Hay quienes se ilusionan con lo de Carlos Bacca. Si bien el goleador porteño se ha ido del Villarreal, tiene ofertas de seguir en el fútbol español con el Levante. Bacca perdió a su mamá en esta pandemia del Covid 19.

Pudiera uno pensar que querría volver para estar más cerca de su familia, pero particularmente creo que, mientras tenga mercado en Europa, su tiempo de volver se seguirá aplazando.

Mientras se juegan la Copa América y la Eurocopa, en Junior se seguirá trabajando de cara al segundo semestre. Pronto habrá noticias…


Mientras veo la danza de la felicidad que se baila en la tribuna del Metro, de parte de los 10 mil afortunados que allí están, y por los jugadores de Colombia en el gramado, veo a Ospina y a Messi buscarse y enfundarse en otro abrazo, igual al de antes del juego. Es el abrazo del cariño y del respeto que se profesan después de tantos mano a mano que han tenido en los que, afortunadamente, Ospina ha salido avante en la mayoría de ellos.

Del empate 2x2 de Colombia con Argentina, me quedo con esa imagen y con la del Profe Rueda festejando el gol del empate y de su oración al terminar el juego que fue interrumpida por el Profe Velasco, por Redín y sus asesores.

Me quedo con la rebeldía del final que contrastó con el inicio del juego. Con la presión de Borja y Cuadrado al árbitro Tobar y a los jugadores argentinos que exageraron al hacer tiempo de mil maneras.

Me quedo con esa sensación previa al gol de Borja en el que todos presentimos e invocamos el anhelado empate y con la cara de desazón de los argentinos, en el banco técnico, que presagiaban que se venía la igualdad.

Me quedo con todos los estados de ánimo que pasamos en el partido. De la salida de Muriel de la alineación, de la aparición de Lerma y no de Barrios, como opinábamos casi todos, de los dos goles en ocho minutos que nos hicieron pensar en lo peor.

Me quedo con la imagen de Rueda y Redín hablando en medio del mal momento para corregir, sin esperar más, metiendo a Muriel por Lerma. Es que, en sólo siete minutos se cayó lo que se había montado.

Me quedo con el apoyo de la tribuna, enfundada en la camiseta amarilla que extrañamos. Me quedo con las ganas de los jugadores, titulares y los que entraron en el segundo tiempo, que fue bien diferente a la frialdad con que comenzamos el juego.

Me quedo con el frenesí de todos. Tal vez ahora, mirando fotos, o la repetición del partido, o los videos tomados por los despalomados, nos daremos cuenta que, todos, estábamos en una misma sintonía, todos empujando, todos decididos y convencidos que, por lo menos, empatábamos.

Me quedo con ese silencio previo cuando Cuadrado levantó el centro, cuando el balón se elevó y fue cayendo en momentos en que nadie respiraba, porque era la última jugada.

Me quedo con el salto de Borja por encima de Foyth que, antes de saltar también, ya había presagiado la desgracia de estar ahí, con Borja convertido en Jordan.

Me quedó con esa explosión de alegría, de júbilo, de ese canto de gol de Borja por todos, me quedo con los abrazos para la eternidad, me quedo con esa sensación de sentir que los cimientos del Metro se estremecían, de ver la cara desencajada por la alegría de Rueda, del abrazo de Mina a Borja que estaba como ido, como no saber hacia dónde correr, hasta que lo hizo hacia el banco de suplentes.

Me quedo con la gallardía de Messi saludando a los nuestros y abrazando a Ospina.

Y me quedo con esa sensación de festejar como un triunfo lo que fue un empate, de la misma manera como veo a los argentinos marchar derrotados porque así han sentido esta igualdad en el instante final. Un instante final que les ha lacerado el alma y el orgullo.

Colombia querida, ¿cómo no amarte?


Colombia necesitaba limpiar las malas energías de las dos derrotas anteriores ante Uruguay y Ecuador. Reinaldo Rueda necesitaba volver, pero volver bien. Y casi que obligado a bien en todo. Bien en la escogencia de su nómina, bien jugando al fútbol, bien ganando a Perú.  

Y le tocó caminar caminos que ya caminó en la Selección de Chile (así, redundante). Cuando llegó a Chile dejó por fuera a Claudio Bravo, capitán del seleccionado austral. No por lesión, como en el caso de Rodríguez, sino por temas personales con Arturo Vidal que llevaron a Bravo a tratar de imponerle cosas que, por supuesto, Rueda no permitió. Esta vez tampoco.

La escogencia de la nómina se volvió un interesante ejercicio. Que jugaría con los mismos, que saldría Pedro y entraría Juan. Que sería ultradefensivo para evitar una nueva derrota. O que debía ser súper ofensivo para revertir la diferencia de goles negativa.

Rueda, como siempre, jugó con sus propias ideas. Nada de ideas alquiladas. Con una sola variación, cambió mucho de las cosas que la selección venía haciendo.

Incluyó a Gustavo Cuéllar por Wilmer Barrios para que hiciera pareja con Mateus Uribe en un cuatro en el medio para recuperar rápido y atacar igual con Cuadrado por derecha y Díaz sobre la izquierda. Algunos llamaron sorpresa lo de Díaz, pero no olvidemos que él fue titular en el último juego. Rueda incluyó a Díaz para poner en el medio a Luis Muriel, detrás de Duván Zapata.

Entonces, para iniciar el juego, el técnico nacional dibujó un 1-4-4-2 que se modificaba de acuerdo a la tenencia del balón. Sin balón 1-4-4-2. Con Balón 1-4-2-3-1 o 1-4-2-4.

Fundamentó su juego en atacar y replegarse para volver a hacerlo. Hizo uso de lo elemental del juego: defensa y ataque. Incluso en los cambios del segundo tiempo su pensamiento fue el mismo. No defensivo a ultranza, para no renunciar al ataque. Cuando llegaron los goles, la idea se fue afianzando hasta volver a ver ese juego cadencioso, lleno de toque de primera intención, de recuperar para atacar verticalmente, descargar a los costados para recibir y salir hacia adelante sin olvidar la doble marca, sobre derecha e izquierda, que fue esencial para cortar las alas y las ideas al Perú de Gareca.

Juego colectivo, nada de jugador aduana por el que tenía que pasar el balón por obligación. Y solo un trabajo individual, el que hizo Davinson Sánchez cada vez que Paolo Guerrero se le acercaba. El mismo Paolo que terminó gritando al árbitro Wilton Sampaio lleno de frustración.

Tres puntos que nos acercaron al trancón de selecciones que hay entre el tercer y el sexto puesto y tres goles para comenzar a descontar de los nueve que nos habían anotado.

Se vienen 13 partidos y 39 puntos. Todo punto que llegue, será de mucha utilidad. Como los que disputaremos hoy con la Argentina de Messi…

Barranquilla
Junio 8, 2021


Había cierto morbo por la rueda de prensa que daría el Prof. Reinaldo Rueda. De hecho, creo que el mismo técnico sabía que la primera pregunta iba a estar relacionada con el tema James Rodríguez. Y así fue. Rueda lo enfrentó con la sindéresis y la elegancia de siempre. Nada diferente al comunicado protector que había publicado la federación. La respuesta de James fue diametralmente opuesta. Fuera de toda lógica y con palabras disonantes.

Nos hemos estado acostumbrando los colombianos a criticar porque no se toman decisiones y a criticar después porque, cuando se toman, las consideramos un abuso de poder.

Nos estamos acostumbrando también a mirar sólo el lado de las respuestas velando las acciones que las provocan.

La mayor de la opinión pública consideraba que no era el momento para insistir en James Rodríguez con sus sucesivas lesiones y ausencias en los partidos del Everton.

No bien el Prof. Rueda tomó la decisión, algunos ya no la consideraban tan acertada. Sin embargo, la rueda de prensa del técnico despejó toda duda. El informe médico del Everton y la selección coincidieron en el diagnóstico. El mismo Rueda se lo hizo saber a James y su decisión de no llamarlo y este salió a tirar piedras después del comunicado protector de la federación. El cuerpo técnico protegió a James de manera elegante. James contestó con tres piedras en la mano.

El hecho que James hubiera dicho que no se sentía bien para el primer juego, pero que para el segundo partido sí, es un absurdo. James no puede diagnosticar, ni vaticinar algo que ni los propios médicos del Everton pueden hacer.

El pobre Carlo Ancelotti, en su afán de protegerlo, siempre dice en las ruedas de prensa que James “tiene una lesión pequeñita” pero resulta que esa pequeña lesión lo saca un mes de los partidos. O anuncia su regreso y se le lesiona en el calentamiento. Danny Donachie, médico del club inglés, habló de poder jugar Copa América porque padece “una lesión pequeñita”. James señaló que podía estar para el juego vs. Argentina. Nadie sabe a ciencia cierta lo de la “pequeña lesión”.

El tema aquel que los jugadores son el mejor médico es un cuento manido. El mejor médico es el médico, como el mejor jugador no es el médico sino el jugador.

Por fin hubo un técnico nacional que le hizo ver a James que él es un miembro más dentro de los convocados. Que una cosa es su calidad como jugador y otra es que esa calidad no sirve de mucho cuando las lesiones sucesivas y casi diarias lo menguan.

Decisión acertada que ha quedado ahí. Hasta cuando vuelva a estar en la palestra dependiendo del resultado con Perú. Entonces veremos lo mismo de lo mismo: que no solo es la reacción, sino la acción que la provoca…

Barranquilla
Junio 1, 2021


Con la publicación de la primera convocatoria del Profe Reinaldo Rueda, se declaró abierta la polémica en torno a los escogidos y a las formas y maneras como se parará y jugará nuestra Selección Colombia. Esas listas de escogidos forman parte del antes (cuando se nombra al técnico) y el después (cuando escoge a sus jugadores). Es algo típico, no solo en Colombia, sino en el mundo del fútbol.

De salida, llamó la atención que el arquero Álvaro Montero no hubiera sido convocado y que Aldair Quintana hubiera aparecido por encima de él. Mucho va de Montero a Quintana.

Después, la ausencia de un lateral izquierdo natural. En la lista aparecen William Tesillo y Oscar Murillo (centrales zurdos) y Yairo Moreno, que ocasionalmente hace esa función en el León de México, pero ellos no son ni Fabra, ni Mojica, ni Fuentes. La presencia de los muchachos del Genk de Bélgica, que juega con tres en el fondo, completan un cuadro de zagueros centrales que ha hecho pensar a algunos que el Profe Rueda jugaría con tres centrales. Para jugar así hay que trabajar y montar los movimientos y, tiempo es lo que no hay.

Los palos estuvieron en los volantes con la presencia de Baldomero Perlaza y Sebastián Pérez. Diría que más por lo de Pérez que por lo de Perlaza. Pérez se nos había perdido después de su salida de Boca, cuando pasó por el Barcelona de Ecuador, y recaló en el Boavista de Portugal. De aquel Pérez del Nacional y de las selecciones menores, y que tuvo oportunidad en la de mayores, poco o nada quedaba. Su llamado fue la gran sorpresa. Gran por lo inesperado.

El llamado de Juan Fernando Quintero lo entendemos a través de lo que puede aportar en el desarrollo y creación del juego (y más con los problemas físicos de James Rodríguez) que por el ritmo de juego. Quintero sólo ha jugado 5 partidos en la liga china en más de un año. Visto así, también fue una sorpresa.

Los cinco delanteros no tienen discusión, los cinco son goleadores de raza, aunque la ausencia de Falcao llamó la atención. A pesar que pasen los años y las lesiones, siempre se le va a extrañar.

Ahora, que si el Profe Rueda jugará 1-4-2-3-1 o 1-4-4-2 y que si los volantes adelantados serían Cuadrado-James y Muriel con Zapata en punta, o si jugará con laterales fijos con poca salida, o si Barrios y Mateus serán los volantes de primera línea y si Ospina es aun el arquero titular, son cosas que veremos con el correr del trabajo y los partidos.

Ya se viene la reanudación la eliminatoria rumbo al mundial de Catar 2022. Colombia deberá jugar en Barranquilla, su casa natural. No existe ninguna razón para hacerlo en estadios del exterior lejos de la patria.

Que la Selección Colombia somos todos…

Barranquilla
Mayo 25, 2021


El fútbol no solo es el deporte más popular del mundo, sino que es, un gran vehículo de redención social. Es posible que a la par de los partidos y los goles, podamos ver lo que ganan económicamente y como viven los mejores jugadores del mundo. Es posible también, que a diario veamos el mercado y la movilidad laboral de los futbolistas que pasan de un equipo a otro medidos en euros o dólares equivalentes a su brillantez dentro del terreno de juego.

Pero, la verdad es que el gran mundo del balompié conoce a los jugadores cuando llegan a equipos de primera división y, tal vez, un poco antes en los seleccionados menores de sus países. Pero, detrás de esa presencia triunfadora, hay miles de historias de pobreza, de falta de oportunidades, que van dejando atrás gracias a la práctica del fútbol.

Entre caminar kilómetros sin desayunar para ir a un entrenamiento y llegar a triunfar en el fútbol y alimentarse de buena manera y comprarse el mejor automóvil que jamás soñó, hay un trecho lleno de frustraciones y amarguras. También de gente anónima que lo va ayudando en casa fase. Desde el señor del barrio o del pueblo que empeña la plancha, el televisor o su vieja bicicleta para poder comprar un balón y camisetas para el equipo de fútbol que sostiene, aún con lo que no tiene, hasta el ojo clínico de quien se da cuenta que ese niño tiene la capacidad para convertirse en buen jugador.

Ese proceso del jugador de fútbol es la muestra que el balompié es socialmente importante dentro de las clases menos favorecidas. La práctica de fútbol vence la tentación de las drogas, de la delincuencia y de tener que ir a laborar desde la niñez para conseguir el pan de cada día y el éxito, de quien lo logra, no sólo lo redime a él sino a su familia y a su comunidad.

En Colombia y en el mundo la cuna de los grandes futbolistas, a la par de las ciudades capitales, son poblaciones que se dan a conocer gracias a haberlos parido. Como Yerry Mina con Guachené, Mohammed Salah con Negrig, Juan Guillermo Cuadrado con Necoclí o Sadio Mané con Sédhiou y miles y miles de nombres, de pueblos o de barrios a los que llega la ayuda gubernamental y comienzan a progresar a través del ejemplo del niño que nació allí y se abrió camino en el mundo del fútbol.

Que haya gente que no acepte al fútbol como un fenómeno cultural que mueve masas, es problema de ellos. Pero que ignore el fenómeno de la redención de niños y jóvenes a través del fútbol, es imperdonable…

Barranquilla
Mayo 18, 2021


Es posible que, de esta campaña del Junior 2021, podamos escribir una interesante historia sobre los ensayos de Amaranto, las pruebas y los errores hasta encontrar una alineación básica, el paso del fútbol individual al colectivo, de jugar siempre por las bandas a combinar la gestación del fútbol en el centro del campo, una vez líder de la Liga, una vez por fuera del Grupo de los 8, un subir y bajar entre el segundo puesto y el noveno y una clasificación en el 7º lugar teniendo que esperar hasta la última fecha.

También podemos incluir en esa historia, las dos fases de Copa Libertadores que superó el Junior eliminando a Caracas de Venezuela y a Bolívar de Bolivia. Fases que significaron una entrada importante en dólares para el club que ha sido un colchón económico en medio del fútbol sin público.

Todo lo anotado son logros y forman parte ya de las miles de anécdotas e historias que conforman el bagaje de un club grande como el barranquillero.

Ahora, Junior está abocado a seguir escribiendo su historia, pero a través de los logros. El club Tiburón tiene dos compromisos en los que deberá, no sólo ganar, sino avanzar para poder quedarse en Copa y poder jugar la final en Liga.

En Copa estamos en desventaja con Fluminense y River Plate y por encima de Santa Fe. Hay dos cosas que Junior podrá lograr. Una, clasificar entre los dos primeros para seguir en Libertadores. Dos, terminar tercero para jugar la Copa Sudamericana. La primera, sería un mérito. La segunda, un premio de consolación para los eliminados.

Para quedarse en Libertadores, Junior deberá comenzar por ganar a River Plate mañana. Empatar no es saludable pues el equipo seguiría en el limbo. Si cae, perderá la mayoría de las posibilidades de avanzar puesto que Fluminense y River tienen hoy 5 puntos por 2 del Junior y Santa Fe.

En Liga BetPlay DIMAYOR la cuestión es más simple y directa: hay que eliminar a Millonarios pues es la única opción que se maneja para volver a jugar una final. No poder hacerlo es quedar eliminado de la disputa por el título.

Se vienen cinco partidos de seguir o claudicar. En Libertadores con River y Fluminense en casa y con Santa Fe como visitante. Nueve puntos que cambiarían por completo el panorama del Junior.

En Liga dos partidos con Millonarios comenzando en el Metro y cerrando en El Campín. Será un playoff disputadísimo.

El fútbol decidirá si lo hecho por Junior quedará como una historia llena de recuerdos buenos, regulares y no tan buenos o la traduce en estrellas para su escudo.

Sólo el fútbol. Ojalá sin equivocaciones del VAR… 

Barranquilla
Mayo 11, 2021


Que la vida es caprichosa y que la suerte es veleidosa, puede ser. Pero no cabe duda que, al final de una competencia, si no existen metidas de mano “pelúa” en contrario, llegan los mejores. Porque no es el que sea el mejor comenzando o en la mitad. Es al final. Eso de llamar injusticia que un equipo quedé por fuera cuando cabalgó todo el campeonato, no procede. En el caso de la Liga BetPlay DIMAYOR, existe un reglamento que habla del Calendario Todos x Todos, de cuartos, de semifinal y final. El equipo que pase todas las fases y que gane la final, así haya clasificado octavo, es el campeón y punto. Como cuando Junior lo hizo en el 2004 dejando al Nacional con las camisetas blancas puestas. Esas que decían campeón en el pecho que se fueron quitando, una a una, mientras Junior festejaba con unas camisetas amarillas que le impusieron, aunque por debajo el corazón rojiblanco latía a millón.

Que el favorito para avanzar era Santa Fe, clasificó Junior. Que Equidad nada tenía que hacer frente a Nacional, clasificó Equidad. Qué la felicidad de Gamero le llegaba hasta jugar con América, clasificó Millonarios.

Creo que el equipo que hace las cosas mejor, en cualquier instancia pasa y que lo hecho por el eliminado, hasta ese partido, queda como una bonita anécdota. Se pueden ganar muchos partidos, se pueden meter decenas de goles, se pueden conservar vallas en cero, pero el título de campeón es uno solo. Y ese hay que ganarlo para poner una estrella más en el escudo, recibir el trofeo y llevarlo a los anaqueles del club para que permanezca allí para siempre.

Esto para decir que, esta campaña del Junior ha sido enriquecedora por todo lo vivido. A veces bien, a veces regular, a veces no tanto. La búsqueda, las vueltas de un técnico joven para conseguir su idea futbolística y su mejor alineación. La paciencia de Don Fuad Char en los momentos no tan buenos. La recuperación de jugadores vitales. El quitar y poner de la alineación por rendimiento y no por compromiso. El no insistir en lo que no estaba bien y apuntalar en lo que sí estaba, forman parte del anecdotario de esta campaña y de este torneo atípico a causa de la pandemia.

Todo es cierto, pero restan cuatro partidos para ganar la estrella. Hay que eliminar a Millonarios y después al finalista entre Equidad, Tolima o Cali. O sea, dos fases.

No hay que olvidarlo, eso que dicen algunos técnicos es cierto, aunque fuerte, “aún no hemos ganado nada”.

Por tanto, hay que entender que la liga se termina cuando se termina. No hay que parar en la esquina para tomarnos una gaseosita. Que esa nos la tomaremos en la fiesta de la 10ª estrella…

Barranquilla
Mayo 4, 2021


La del miércoles fue una jornada de fútbol bien entretenida. Al final las interpretaciones del partido del Junior ante River. Por un lado, el llanto de la prensa que sigue a River Plate que no daba crédito al fútbol desarrollado por Junior y a tener que buscar explicaciones, sin hallarlas, sobre el penal que dejó de pitar el árbitro paraguayo, el tal Juan Benítez, cuando David Martínez agarró del brazo a Miguel Ángel Borja en el minuto 23 del PT, en situación manifiesta de gol, cuando estaba de frente al arco de Armani y a poco del área chica. Por el otro el diario Olé y los hinchas de Boca Juniors denunciando el despojo al Junior y el regalo a River Plate.

Es que, con esa decisión, el tal Benítez le cambió el curso al destino del partido. Porque, además del penal que no pita, debió haber expulsado a Martínez que fue quien anotó, cinco minutos después, el primer gol de River Plate.

Y no hay explicaciones que valgan, me comentó un instructor de árbitros de Suramérica enojado por la circunstancia. Es que “después se refieren al arbitraje” cuando fue decisión de un árbitro que debe conocer que ante “situación manifiesta de gol” no hay concesiones en el sentido de “sujeción, empujón o mano”. En el caso del penal negado a Borja la sujeción (agarrón) el tal Benítez debió pitar penal y expulsar a Martínez. Y vuelvo y escribo “no hay concesiones”.

Quiere decir que esta parte de la Regla 12 para los árbitros debe ser aprendida a raja tabla porque no hay interpretaciones. El yo creí, el yo pensé, no existen. Es lo que es, y punto.

Ahí es donde pensamos, por qué un árbitro toma una decisión contraria a algo que es un Padre Nuestro en la mecánica de aplicar las reglas en el fútbol.

Si estaba sobre la jugada, si observó el agarrón que vio Biden en la Casa Blanca, Putin en el Kremlin, los astronautas en la estación espacial y uno que otro marciano desvelado, por qué se hizo el de la “vista gorda”.

¿Qué lleva a un árbitro a tomar decisiones contrarias a lo que el reglamento consigna? ¿Sufrió un ataque de amnesia sorpresivo y no recordó la situación manifiesta de gol? ¿Se le empañó el lente de contacto justo en ese momento?

En el arbitraje hay cosas elementales que son y punto, sin interpretar nada, como esta tomada por el tal Benítez.

Y mientras los periodistas afectos a River Plate siguen inundando los estudios de televisión y las salas de redacción de lágrimas e interpretaciones desabridas y los que siguen a Boca Juniors le siguen echando limón en los ojos para que lloren más, sigo pensando en el tal Benítez…

Barranquilla
Abril 30, 2021


Y esto es cayendo y corriendo. No bien terminó el Calendario Todos x Todos de la Liga BetPlay DIMAYOR y el sorteo jugó a la suerte los emparejamientos de cuartos de final. A Papá le tocó Santa Fe comenzando en el Metro y cerrando en El Campín. Todas las series de Play Off van a ser duras. Hacía mucho rato no veíamos un torneo tan cerrado. Nacional fue líder sólo un punto por encima de Santa Fe y Millonarios que fueron segundos y terceros, éstos sacaron dos puntos al Cali que fue cuarto un punto por encima de Tolima y Equidad, Junior y América séptimo y octavo terminaron con 29 puntos, uno menos que los dos anteriores.

Vamos a tener series de eliminación directa muy niveladas. La liga fue cerrada por fenómenos concretos. Uno fue la cantidad de empates que hizo que se formara ese trancón en la tabla. Solo en las dos últimas fechas se fueron quedando Jaguares, Bucaramanga y Pasto. Y en la última fecha Medellín, disminuido por el Covid. Al final, 54 empates sobre 171 juegos, el 32% del calendario.

El otro fenómeno fueron los pocos goles anotados con respecto a otros torneos. 374 anotaciones con promedio por juego de 2,19. Quiere decir un gol cada 41 minutos.

Es poco probable que el torneo cambié dramáticamente en cuando a la cantidad de empates y pocos goles pues, estas eliminaciones directas, son más luchadas.

Santa Fe, rival del Junior, le sacó 4 puntos en la tabla de posiciones donde fueron 2º y 7º respectivamente. Ambos hicieron la misma campaña de local, 18 puntos de 27. Los 4 puntos se los sacó Santa Fe como visitante donde sumó 15 puntos por 11 del Junior. En esencia son equipos parejos. En su confrontación en el calendario regular, terminaron 1x1 en Barranquilla.

Es posible que podamos dar favoritos en las series de eliminación, pero estas van a ser duras.

Nacional, por ejemplo, basó su campaña en los puntos ganados como local. De los ocho clasificados fue el primero en la tabla como local pero último como visitante. Cali y América son los peores locales pero los mejores visitantes. Bastante curioso.

Millonarios que se debatió siempre entre la propuesta de parte de la cátedra de sacar a Gamero de la dirección técnica, terminó solo un punto por debajo de Nacional e igualado con Santa Fe. Dos equipos que siempre estuvieron dentro de los buenos comentarios durante el torneo.

Todas las series serán parejas: Junior-Santa Fe, Equidad-Nacional, América-Millonarios y Tolima-Cali. Es posible que, por la cantidad de empates que se han dado y la anotación de pocos goles, veamos definiciones desde el punto penal. O quién sabe. El fútbol cuando más predecible es, nos sale con una sorpresa…


Lo mejor hubiera sido que el Junior de Barranquilla llegara ratificado como clasificado a la última fecha del calendario regular. Esa era la apuesta, pero si bien pudiéramos decir que está clasificado con 29 puntos hay posibilidades matemáticas de otros equipos que eventualmente pudieran complicar el panorama. Sin embargo, no será fácil para América y Medellín conseguir triunfos por goleadas para sacar al equipo barranquillero. Ese “no será fácil” se desprende de un presente con pocos goles porque, aunque tienen 26 puntos por 29 del Junior, y pudieran alcanzarlo en la última fecha que se viene, el cuadro de Amaranto tiene un seguro de vida llamado diferencia de goles.

Junior tiene 29 puntos (3 más que sus perseguidores que podrían sumar los mismos puntos) y una diferencia de goles de +8, América tiene +5 y Medellín +4.

América recibirá al Tolima en casa y Medellín visitará a Caldas en la última fecha. Quiere decir que a estos equipos no les basta con ganar, sino que deberán ganar por diferencia de 4 o 5 goles. Si empatan, peor para Medellín que quedaría por fuera. Si uno de los dos gana y el otro empata, el que gane sacará al otro. Sólo la diferencia de goles, en caso de victorias de ambos, definirá al último o a los últimos clasificados incluyendo, ahí sí, al Junior.

América y Medellín han anotado 17 goles en 17 partidos, ambos. No son equipos con muchos goles. El mayor número de goles anotado por el equipo americano es 2 en 5 ocasiones. Y el mayor número de goles anotado por el equipo del Bolillo es 2 y en 5 ocasiones también. Nunca pasaron de dos y necesitarán ganar, por diferencia de 4 o 5 goles para sacar al Junior.

Ahora, en la presente Liga el promedio de goles es de apenas 2,13 por juego y goleadas han sido pocas. 4x2 y 4x3 una vez y 5x0 y 5x2 dos veces. Además de la cantidad de empates que han formado ese “trancón” en la tabla de posiciones, pues apenas en las dos últimas fechas hemos podido hablar de clasificados reales. En total, sobre 159 partidos, se han tenido 49 empates.

Entre otras cosas, el valor del punto logrado en Pasto, hoy es incalculable. Si el Juez de línea 2, John Pérez de Antioquia, no hubiera estado atento para marcar el fuera de lugar en el último segundo del partido, para invalidar el gol anotado por el Arlex Hurtado después de recibir un pase de Carlos Hidalgo, estuviéramos metidos en un berenjenal del carajo.

Ese es un punto valioso con respecto a la derrota en casa con Cali y los empates con Bucaramanga y Santa Fe que desfasaron la sumatoria de puntos del Junior.

Tenemos más puntos y mejor diferencia de goles que América y Medellín. Luego existimos…

PD
Esta columna se escribió antes del juego Tolima vs. Bucaramanga del martes por la noche.


No soy amigo de hacer cuentas cada vez que se aproxima el final del calendario regular de la liga. Pero, si algo le he temido, en la lucha porque Junior se quede en el Grupo de los 8, es a la última fecha donde el equipo Tiburón no jugará. Luego deberá apostarle a ganar a Pasto como visitante y reunir 31 puntos y una diferencia buena de goles que hoy es +8.

Esta semana volverá a ser de pasión para el Junior de Barranquilla. De pasión esperando que no sea de eliminación pues aún tiene la clasificación en sus propios pies, aunque lo que viene no será fácil.

Junior deberá viajar a La Paz a 3.640 metros sobre el nivel del mar para jugar el jueves 8, a las 7:30 PM hora de Colombia, el partido de ida contra el Bolívar en Copa Libertadores.

Después del juego, comenzará a correr el reloj para el enfrentamiento con los pastusos que será 68,10 horas después a la altura de Pasto (2.527 metros).

Pero, primero lo primero: clasificar en el G8. Creo que con 31 puntos Junior lo logrará más la diferencia positiva de goles. O sea que tiene la clasificación ganando el partido en Pasto. Un empate sería grave y una derrota gravísima. Tiene que hacer Junior la tarea que no pudo en casa ante Águilas, ganar.

Ahora lo segundo, a pesar que es el primer partido. Para ir a La Paz habrá que intentar llegar en chárter mínimo seis horas antes a la capital de Bolivia para minimizar el efecto del soroche, el mal de altura.

Jugar allí es poner al límite la capacidad del ser humano con el tema de la oxigenación de la sangre, el esfuerzo muscular y tener que tratar con un balón que vuela y rebota de manera extraña, totalmente diferente a la orilla del mar.

Ganar en La Paz es excelente, empatar muy bueno y perder, con pocos goles de diferencia, también es bueno. Perder por varios goles de diferencia es totalmente negativo.

No le ha ido bien al Junior jugar en las alturas. Perdió dos veces en Tunja, una en Zipaquirá y una en Medellín. Comesaña le encontró la vuelta científica a la altura junto al Dr. Rolong y Junior se convirtió en ganador en la altura. Este semestre no ha sido igual. Esos partidos más la derrota con Cali y los empates con Bucaramanga y Águila en casa, nos tienen en estas.

A la montaña iremos. Que es difícil, sí. Imposible, no…

Barranquilla
Enero 6, 2021


Estamos viviendo un anticipo de la final de la Liga BetPlay DIMAYOR con muchas aristas que hacen que, transcurridas 15 fechas, no podamos anunciar, siquiera, un equipo clasificado matemáticamente. El número mágico sube y baja de 28 a 29 a 30 y 31 y viceversa, con respecto a torneos anteriores, por la presencia de 19 equipos y no de 20 por la desaparición del Cúcuta Deportivo. También por los numerosos empates, por la dura lucha de los ocho equipos que hace rato se instalaron en el Grupo de los 8, y los 4 equipos perseguidores que no han podido alcanzarlos, porque hay equipos que han jugado un partido más que otros, por el descanso de uno en cada una de las 19 fechas, porque estamos jugando casi a diario y porque hablamos más del VAR que de los partidos en sí. Desafortunadamente, el manejo humano del VAR, que no la parte digital del mismo, se ha vuelto la nueva vedette de la liga.

Tomo lo dicho por el árbitro Wilmar Roldán, a los dos capitanes Viera y Castellanos, en el juego Junior vs. Santa Fe que vimos en la pantalla de Win Sports: “bueno jóvenes, nos conocemos hace mucho tiempo. Dos cositas. Hay VAR, así que hay situaciones donde no se puede reanudar el partido tan rápido porque hay que esperar la autorización del VAR. Es el nuevo fútbol y nos tenemos que adaptar a él”.

La idea del VAR es excelente. Su desarrollo en este momento no. Hemos pasado la responsabilidad de un árbitro y dos líneas a los tres oficiales del VAR. Oficiales que, en la mayoría de los casos, están muy por debajo de la calidad del árbitro que dirige el juego. Ese es el grave problema puntual. El manejo humano, repito, con muy poca calidad y experiencia en la mayoría de los casos.

Este planteamiento, hecho hace algún tiempo por nosotros, ha hecho que, últimamente, veamos en el VAR a árbitros en ejercicio y a ex árbitros como veedores lo que puede indicar que en la comisión arbitral saben que no se está manejando bien el tema del VAR. A tanto llegaron, que hasta Imer Machado apareció como veedor con todo el peligro que ello indica.

Cuando Junior dio la voz de alarma lo llamaron “llorón”. Supimos que el equipo mandó una protesta escrita con hechos irrefutables y de allí se comenzaron a tomar decisiones. Después le pasó a Millonarios y ahora al Medellín y entonces sí se dieron cuenta que la casa de Marcela se estaba quemando.

Junior tiene 9 puntos aún por disputar. Lo que pedimos es que juegue solo frente a sus rivales y no frente a sus rivales y el VAR. Sí eso pasa, no tendrá problemas para clasificarse…

Barranquilla
Marzo 30 de marzo, 2021


Junior de Barranquilla ha venido protestando por decisiones ostensibles en su contra. Lo han llamado llorón por las justas protestas de decisiones arbitrales y del VAR. La noche del domingo el VAR ha perjudicado a Millonarios en El Campín y, entonces, la llorada corre por cuentas de otros. Ya no son lloradas, sino protestas justas.

Evidentemente algo no está bien en el tema del VAR. Creado para que no hubiese tantas decisiones erróneas, el apoyo digital se han convertido en objeto de polémicas abriendo ahora dos frentes: árbitro y VAR. Antes era solo el árbitro, ahora son los dos. Con el agravante que el VAR se ha vuelto más polémico y pesa más que las decisiones arbitrales sin su apoyo.

Que las decisiones sean de un software no quiere decir que sean verdaderas. Las máquinas y la inteligencia artificial son creadas por el hombre y su éxito depende de la mano que la alimenta. Si la programa bien, el resultado será exitoso. Si la programa mal, será erróneo. Los computadores, su programación, los algoritmos y la inteligencia artificial dependen del mismo hombre que las creó.

Hablé con un instructor FIFA. Los puntos para poner las líneas que definen un fuera de lugar en el VAR no lo hace una programación de software. Lo hacen los árbitros del VAR quienes le dan, al técnico del computador, los dos puntos que definirán las líneas y la decisión. No es como el ojo halcón en tenis y en la confirmación de un gol a través de una señal al reloj del árbitro como en Europa.

Que el periodismo y los aficionados opinemos y se armen polémicas está bien. Lo que no está bien es que pasan y pasan cosas y no hay señales de corregir.

A Amaranto le había dicho, en estas columnas, que sólo los buenos resultados lo mantendrían. Que las disculpas son solo eso, disculpas. Y a Don Fuad no le gustan mucho. Que hay que ganar partidos para ganar campeonatos. El Junior ha mejorado, no hay duda. Pasó de perder 4 partidos de 6 a golear al Pereira después de eliminar a Caracas en Copa Libertadores. Son equipos chicos, pero ese no es problema del Junior.

Junior no está clasificado aún. Le vienen cinco partidos ante Tolima, Santa Fe, Jaguares, Águilas y Pasto y no jugará en la última fecha. Hoy el número mágico es 28 pero cambia en cada fecha. Debería sumar 8 más de 15 posibles. Tres juegos como local y dos como visitante.

Vamos que vamos, que esto no ha terminado…

Barranquilla
Marzo 23, 2021


Aquí estamos otra vez dándole vuelta al tema del partido Junior vs. Nacional. He creído, desde siempre, que lo malo no es el VAR sino quienes lo manejan. En nuestra liga, los oficiales del VAR son árbitros que no dieron la talla. O sea, quienes no pudieron ser, ni siquiera árbitros regularcitos, son los que ahora coadministran (con el central) el destino de un partido de fútbol. También he sido partidario que los grandes partidos, esos que llamamos clásicos, deben ser pitados por árbitros reconocidos por su experiencia y calidad. O sea, por los mejores. Que los hay, así el fútbol esté infectado por árbitros de bajísimo nivel.

También me ha parecido un desaguisado que, Imer Machado, que fue, tal vez, el árbitro más polémico de la historia, por sus decisiones desafortunadas que originaron uno y mil problemas, sea hoy el zar de los nombramientos en la Comisión Arbitral.

Machado, para aumentar la certeza que siempre le ha metido mano al Junior en muchísimos partidos y hasta en finales, nombró a dos paisanos suyos para que pitaran el partido Junior vs. Nacional. Ferney Trujillo y Mario Tarache, central y línea 1 son del Colegio de Casanare, el mismo de donde salió el inefable Machado.

Y para equilibrar la “capacidad” de sus paisanos, nombró en el VAR a Nicolás Rodríguez y Heider Castro. Levanten la mano los que conozcan la experta hoja de vida de los aquí nombrados.

No voy a señalar nada en contrario en los temas del penal de Ditta y la expulsión de Teófilo. Pero el tema del gol de Borja miramos y miramos la imagen, incluso la que tiene el medidor y no veo que Borja esté adelantado. Cuando tienes que poner un medidor, para “certificar” algo, ya estás tomando una decisión personal que puede ser acertada o no. Y si no tienes al personal calificado y de recorrido es posible que esta no sea la verdadera.

El VAR muestra jugadas que son fehacientes, claras, que no tienen discusión, pero esta de Borja, sí que la tiene.

Junior jugó su mejor partido y no pudo ganarlo. La expulsión justificada de Teófilo cuando el juego estaba 0x0 con un Junior montado y el penal de Ditta a Geisson Perea influyeron en el desarrollo final del juego.

Lo de Teófilo fue por imprudencia pues sabía que tenía tarjeta amarilla y debía cuidarse. Jarlan le tendió la trampa y él cayó en ella. Lo de no creer es que Jarlan, que armó la pelotera, se fue sin una tarjeta amarilla siquiera.

Lo de Ditta fue por una situación de juego. Les pasa a todos los defensores centrales en esos agarrones que se arman en el área.

Ahora, lo preocupante. El juego contra Nacional se pudo ganar, pero no se ganó y las derrotas ante Patriotas y Chicó están pesando tanto que, hoy el equipo Tiburón es 10º en la tabla.

La hinchada espera que la reacción de dolor y enojo, que tuvieron los jugadores al final del juego con un Mera con su cara ensangrentada, les haga entender que hoy, no están clasificados y que, si seguimos dando tumbos, quedaremos por fuera de las finales…

Barranquilla
Marzo 16, 2021


Aquí estamos tratando de entender el caso inusitado del manejo de la actual situación en el Junior de Barranquilla. Amaranto puede considerarse un técnico afortunado. Esta vez, los señores Char han manejado el deficiente juego, y la dramática caída en barrena del equipo, sin cambiar al técnico. Otros, por menos, contaron con otra suerte. Hablo de Sachi, de Mendoza, de Gamero y de Suárez para no seguir escarbando en el tiempo.

Si el rendimiento del Junior de Barranquilla se mide por el fútbol que practica, grave. Si lo vemos por el rendimiento en la tabla, gravísimo. De un cuarto lugar pasó a un segundo, a un primero en la tercera fecha, y de allí caída libre segundo, cuarto y séptimo con los mismos puntos de Medellín y a un punto de Millonarios que es noveno y los acosa.

Esto para decirle a Amaranto que el “respaldo”, que le dieron el sábado pasado, no es propiamente por su gestión como tal sino por correr el albur que las cosas puedan mejorar o a que no han podido conseguir, por temas de pandemia y otras arandelas, un técnico que venga a encargarse en la mitad de este torneo, y ad portas de la Copa Libertadores, o porque no deseen, esta vez, llamar a Comesaña que siempre ha sido una solución pronta y eficaz y está aquí no más a la vuelta de la esquina.

Por tanto, ese respaldo a Amaranto es la tabla de salvación de la que él debe agarrarse para tratar de mejorar el producto de su trabajo.

Entre otras cosas porque si bien Don Fuad Char ha tenido la paciencia del santo Job, apoyándolo aún enojado por el pobre presente de su equipo, lo que viene es para probarse ambos. Él en su paciencia de apoyar paternalmente a Amaranto y Amaranto en la necesidad de presentarle, a Don Fuad, resultados fehacientes antes que disculpas.

Mañana, Junior jugará con Caracas FC en la capital de Venezuela en Copa Libertadores y el domingo en Medellín ante Nacional, el máximo rival del equipo Tiburón en la liga. Imaginamos que Amaranto debe saber lo que significa ganar o no al equipo verde.

Es posible que Don Fuad haga abstracción de jugar “maluquito” si los resultados son favorables. Las dos cosas, no. Recordando el objetivo primordial que ha sido claro en él en los últimos cinco años: querer ganar con el Junior de Barranquilla un torneo de la CONMEBOL llámese Libertadores o Sudamericana, en ese orden, y ya Amaranto fue eliminado de ambas el año anterior.

Amaranto podrá continuar con su proyecto con resultados favorables, sólo eso. Y lo que le espera no es propiamente un camino de rosas. Viene la definición con Caracas y partidos como visitante ante Nacional, Tolima, Jaguares y Pasto y en casa ante Pereira, Santa Fe y Águilas.

Y con un agravante, Junior no jugará en la última fecha por lo que, sí aún no ha clasificado, le tocará sufrir sin jugar porque esa clasificación no estará en sus pies…

Barranquilla
Marzo 9, 2021


Nuestro programa radial Hugo Illera y los Informadores Deportivos, que se difunde en Emisoras ABC, completó ayer 38 años al aire. Me puse a ver la cantidad de técnicos que han pasado por Junior desde ese 1 de marzo de 1983 incluyendo a los entrenadores provisionales entre la salida de uno y la llegada del otro. Hablo de Carlitos Peña, Lucho Grau, Dulio Miranda y Jorge Alcázar. Hay quienes repitieron varias temporadas, Julio Comesaña y Miguel Ángel López.

Exjugadores del Junior hay varios, además de los ya señalados. Caimán Sánchez, Eduardo Solari, Julio César Uribe, Javier Castell, Alexis Mendoza, Carlitos Ischia, Sachi Escobar, Giovanni Hernández y Lucho Grau que ha sido técnico encargado y en propiedad también.

Los hay históricos porque ganaron títulos o fueron subcampeones. Varacka, Verón, Indio Solari, Piscis Restrepo, Dragan Miranovic, Norberto Peluffo, Diego Umaña, Cheché Hernández, Mendoza (Copa), Suárez (Superliga) a más de Comesaña y López.

Algunos duraron, otros no tanto. Hablo de Alexis Mendoza, Alberto Gamero y Luis Fernando Suárez.

Y otros pasaron tan calladamente como Juan Martín Mujica y Salvador Capitano que, es posible, que muchos no los recuerden.

Alguien me escribió recordándome que miembros de la Selección Colombia hay más en esa historia desde 1983. Lo dijo porque, en anteriores columnas he señalado que, no pediré la salida de Amaranto, por respeto a su paso por nuestro equipo nacional. Y también por la manera como volteó el cuello al destino en su vida de lucha personal. Y es cierto. Pero en su momento hablaba sólo de Amaranto.

Lo traigo a colación para decirle a Amaranto que, no será su historia deportiva o de vida, la que haga que se quede o se vaya del Junior. Son los resultados, pero no sólo de ganar partidos que son anecdóticos, sino de ganar títulos que suman trofeos e historia.

Los tiempos de madurez de un técnico novato se incrementan forzado por estar en un equipo grande. Grande en músculo financiero, grande en nómina, grande en historia y grande en hinchada. En equipos pequeños, o del torneo de ascenso, la madurez puede llegar más pausadamente.

Que es un técnico novato lo sabemos todos. Que en Junior debe ganar cosas, debe saberlo Amaranto, también. Porque, si bien es cierto que los señores Char le han dado largo, no es menos cierto que contentos no están.

Es que Junior está como algunas procesiones en Semana Santa, un paso para adelante y tres pasos para atrás…

Barranquilla
Marzo 2, 2021


La noche del martes al Juniorismo le corrió un fresquito. Jugar bien y ganar a otro equipo grande siempre será un placer. El triunfo 2x0 de Junior sobre Millonarios no fue una simple victoria. Al contario, vino cargado de buenas noticias acompañado de no tener que acabar con las uñas o terminar herniado.

El Junior que venció a Millonarios fue otro Junior. Y creo que comenzó por la necesidad de Amaranto de revertir todo lo que en los medios se le recomendaba. Siempre he creído que, cuando los técnicos escuchen más al periodismo y a la hinchada, sufrirán menos. No para que tomen las cosas a rajataba sino porque la mayoría no puede estar equivocada en cuanto a temas puntuales.

Ayer Gasperini, el DT de Atalanta, soltó una frase en rueda de prensa que forma parte del bagaje de un entrenador experimentado. Dijo, "Las situaciones más difíciles nos han llevado a empacar éxitos: los recuerdos nos iluminan".

Palabras más, palabras menos es utilizar la vivencias en momentos no gratos. Amaranto no tiene una gran experiencia como técnico pero tuvo a varios y algunos, muy buenos.

Debía recurrir a la memoria de su experiencia y trabajarla. Y creo que eso hizo. La noche del martes sorprendió a todos, comenzando por Gamero, por su esquema táctico y más que eso, por la estrategia desarrollada comenzando por volver a la parte lúdica y elemental del juego: jugarlo.

Gamero debió ser el primer sorprendido cuando vio la nómina del Junior. Viera; Viáfara, Gómez, Ditta y Fuentes; Larry, Ángel y Rodríguez; Sambueza, Hinestroza yTeófilo.

Al rompe sería 1-4-3-3 con la salida de la titular de Rosero (de muy bajo nivel), el ingreso de Gómez, el regreso de Fuentes y la aparición de Larry.

Junior había venido jugando un 1-4-2-3-1 utilizando sólo las bandas para correr y correr y levantar centros a la olla. Demasiado elemental y falto de ideas. La zona central del campo, donde se piensa y se gesta el fútbol, había sido olvidada tácitamente.

El martes por la noche la nómina, en el papel del Junior, dio para comentarios sobre la idea a desarrollar. Como decía, Gamero fue el primer sorprendido y, detrás de él, todos.

Del 1-4-2-3-1, Amaranto pasó al 1-4-5-1. Ese esquema, esa formación, ese dibujo táctico plasmado en los  movimiento estratégico, parecía haber sido ensayado por largo tiempo y sabemos que no fue así.

Junior se movía por todos los sectores, por las bandas y por el centro, al son del 1-4-5-1 que se convertía en 1-4-1-4-1 o 1-4-3-3 y, lo hizo tan bién, que los goles llegaron por las bandas gestados por el centro. Esta vez no fue predecible. Esta vez pensó y gestó fútbol en todos los sectores del campo.

El mayor acierto estuvo en el medio al jugar con un cabeza de área (Ángel), un volante externo derecho (Sambueza), un volante interno derecho (Larry), un volante interno izquierdo (Rodríguez) y un volante externo izquierdo (Hinestroza) y Teófilo en punta.

Se hizo mayoría en el medio y se jugó al fútbol en el medio, generando el juego, jugando al juego, sin esas transiciones larguísimas de correr y correr, centrar y centrar. Se pensó y se generó fútbol y Junior solo necesitó tres remates a puerta para anotar dos goles. Contra eso, Millonarios nunca remató a la puerta de Viera. Meritorio el equilibrio, sin duda. Pensar es más que correr.

Esta vez se vio “la mano del técnico”, esta vez, incluso, lo vimos hablamos con sus asesores en pleno partido cosas que antes no vimos.

Pero, no sólo fue el tema de ver que Amaranto había reconstruido su idea inicial, sino que creo que la cuota inicial para el tan necesitado triunfo fue la sorpresa. Repito, comenzando por Gamero, entrenador de Millonarios que, con seguridad, trabajó pensando en el Junior que, hasta ahora, habíamos visto.

Que el equipo se “fundió” al final es cierto, pero no olvidemos que venía de jugar a la altura de Tunja y que es comprobado que el golpe físico se da tres días después de bajar de la altura. Algo científicamente estudiado, analizado y probado por el Dr. Carlos Rolong y Julio Comesaña. No sé si es algo que tenga que ver con el tema de los glóbulos rojos y blancos y la oxigenación de la sangre, pero es bien cierto que pasa.

Ahora, Millonarios terminó jugando con su kinder. Jugadores jóvenes a los que le sobra físico y ganas.

Que Millonarios no trajo a Uribe, Arango, Vargas por disposición médica y que se lesionaron Guarín, comenzando el juego, y Márquez, 11 minutos después de haber ingresado por Abadía,  son contigencias naturales en los equipos de fútbol.

Nadie podrá aseverar que con ellos Millonarios no hubiera perdido pero, del lado del Junior lo que importaba era jugar bien, más que ganar, para borrar esa imagen de un Junior nada colectivo, individualizado, sin una idea concreta más que correr y centrar.

Ahora no hay que olvidar a José Alfredo Jiménez, filosofo de la vida mariachi, con aquello que lo importante no es llegar primero sino que hay que saber llegar. Ya Amaranto ensayó una idea y le pegó. Ahora hay que insistir en ella bajo cualquier dibujo táctico que diagrame: la lúdica esencial del fútbol es jugarlo. Y, en toda la cancha.

Y algo que celebro particularmente. Por fin vimos a Amaranto hablar de fútbol en la rueda de prensa pos  partido en el Canal Win Sports. Habló de lo que montó, ponderó que con tan poco tiempo pudo hacerse un trabajo denodado y disciplinado, agradeció a sus jugadores, habló de su rival y se le veía descansado.

Sin disculpas como la cancha mala, la mosca que voló, el sol que quemó o el pajarito que…

Barranquilla
Febrero 24, 2021


Yo no entiendo el alboroto que han armado algunos sobre el tema de la continuidad de Amaranto Perea como técnico del Junior de Barranquilla. Todo el que se mete a técnico sabe que, si no da resultados, terminará crucificado y más en un equipo como el Junior que es grande en historia, grande en inversiones y grande en propósitos. Aquí se paga bien, se contrata lo que quiere el técnico y se le da todos los miembros del cuerpo técnico que solicita. Contra eso no hay disculpas que valgan al ver al pobre Junior, al pobrísimo Junior que estamos viendo. Que pierde con el líder un día y al otro cae con el colero que huele a descenso.

El tema, de pronto, no es ni siquiera si gana o pierde, sino el feo, paupérrimo y terrible fútbol que muestra. A quién le guste el juego de este Junior es porque tiene el gusto atrofiado.

El mismo Amaranto debe saber que los técnicos de fútbol se meten en la batahola de ser calificados por el público, por el periodismo y por los dueños que son los que ponen el dinero.

Eso pasa en toda parte. Técnico que no da resultado se va hoy, mañana o pasado. Esta vez, los señores Char han sido condescendientes con Amaranto. Otros técnicos se han ido por cosas menos graves.

Pasó con todos los que ganaron las estrellas. Varacka, Verón, Comesaña, López, Piscis, Cheché, Umaña. En todas las ligas del mundo pasa, eso no es invento del Junior.

Amaranto quedó encargado del equipo el 15 de septiembre pasado cuando Comesaña renunció, con trabajo previo del mismo Julio, y después lo eliminaron de Liga, Copa, Libertadores y Sudamericana con nómina de lujo y costosa.

El mismo Amaranto pidió jugadores y se los trajeron. Recuerdo el día que comentó que había traído los jugadores que necesitaba para jugar como a él le gustaba. Si es así como le gusta el fútbol, sin sentido, sin orientación, con errores evidentes que deben pulirse en los entrenamientos, no sólo saldrá del Junior sino de todo equipo a donde vaya.

Ahora, más que eso. Si Amaranto al ver jugar a su equipo siente satisfacción por lo que observa, nos jodimos. Aun así, no pediré que lo saquen por respeto a su paso por la selección nacional y porque es un muchacho que pudo revertir, a través del fútbol, su condición de desventaja social y porque, seamos claros, los técnicos se caen solos.

Hay que trabajar. Hay que mejorar todo. Entrenar, montar, pulir los automatismos. Dejar de pensar en los huevos del gallo y entender que sólo los resultados lo podrán mantener. Dirigir un equipo de fútbol no es sólo montar una alineación, sino conocer los secretos de mil cosas más. ¿Qué es un técnico inexperto? Eso debió pensarlo antes de meterse en camisas de once varas.

Y ojalá pueda ganarle esta noche a Millonarios mejorando su accionar. Es que este Junior parece barco al garete. Sin timonel y sin brújula. De verdad…

Barranquilla
Febrero 23, 2021


Hay algo que es evidente en el tema del Junior de hoy. Con Comesaña quedamos mal acostumbrados. El equipo jugaba bien (en el desarrollo del fútbol), agradable a la vista (jugar bonito, que le llaman), disputaba finales y ganó títulos y copas. Era un Junior garantizado.

El de hoy, en la suma de puntos es posible que vaya bien. En lo demás, no. Teniendo el equipazo (jugadores) que tiene, el Junior no puede ser un equipo sin idea concreta a ejecutar, correlón por las bandas sin freno y totalmente predecible.

La táctica y la estrategia es más que simple, repetitiva y obvia. Recuperar la pelota y pasarla a las bandas, el “carrerón” sin freno y el centro elevado a la olla, a ver qué sale.

El fútbol del Junior es exactamente igual, siempre. El balón no pasa por el centro donde bien podrían encontrarse Teófilo y Sambueza que son generadores de fútbol. Siempre he pensado que Sambueza puede ser un volante 10. O Ángel y Rodríguez sacando al equipo del fondo para encontrarse con ellos dos.

La generación de juego en el medio, con jugadores dúctiles, está en el ADN de la historia del Junior y en el ADN del corazón y en el gusto de los hinchas del equipo.

El Junior de hoy es un equipo atropellado, que corre como única arma de ataque, sin manejar los tiempos y las pausas del juego. Que suma, sí. Que agrada, no.

Aunque eso de que suma lleva agregadas cortas historias. Cuando enfrentó al Medellín, este trajo un equipo de reservas. Con Caldas comenzó perdiendo con equipo joven y técnico nuevo. Con América fue salvado por el golazo de Viera. Con Equidad lució muy pobre, aunque para Amaranto la responsable fue la cancha de Zipaquirá. Con Alianza, equipo supremamente joven y técnico nuevo, padeció hasta el minuto 15 del segundo tiempo. Y con Envigado, equipo joven también, comenzó perdiendo, se montó en el marcador y no pudo mantener el resultado.

Para qué engañarnos. Junior ha ganado 13 de 18 puntos por la gestión individual de sus jugadores. Porque son de nivel. No hay gestión de equipo. Como dije en otra columna, cada jugador pone su talento individual y lo une al talento del otro compañero y así van concatenando talentos individuales (por encima de la media en rendimiento) y consiguen triunfos, aunque comiencen perdiendo. Es la realidad vista.

Es posible que los números respalden a Amaranto y que la alegría de ganar partidos (así sea en extremis) le haga sentirse seguro. Lo que hay que recordarle es que en Junior ganar partidos es anecdótico. Ganar títulos es histórico y él ya se ha ido en blanco, en Liga, Copa, Libertadores y Sudamericana.

De verdad que no podemos seguir viendo a una gran y costosa nómina jugando al… ¡sálvese quien pueda!

Barranquilla
Febrero 16, 2021


Algo va de la tabla de posiciones a lo que es, realmente, el Junior de Barranquilla hoy. Ganar 4 de 5 partidos es muy bueno. Haber visto los juegos y el accionar del equipo, no tanto. Junior ganó 1x0 al Medellín que trajo un equipo alterno, 2x1 al Caldas un equipo joven con el que comenzó perdiendo, 2x1 al América que no trajo tres de sus jugadores estelares con un golazo de tiro libre de Viera sobre el final y 2x0 a Alianza un equipo pequeño con nuevo técnico. En los cuatro hubo padecimiento porque el equipo, de verdad, no sabemos a qué juega. También perdió 1x0 con Equidad haciendo otro deslucido partido con sabor a nada en el que el DT Amaranto señaló a la cancha de Zipaquirá como responsable.

Es apenas obvio pensar que mucho va de Comesaña a Amaranto. Una cosa es encargarse de un equipo sobre la marcha como el año pasado y otra ser técnico en propiedad al comienzo de la campaña en el que debes contratar jugadores y armar equipo.

Una nómina, en sí, es un grupo de jugadores. Un equipo, en sí, es la conjunción de esos jugadores alrededor del desarrollo de una idea. El “team work” que llaman los gringos.

El tema es que nómina tenemos, pero idea no. Y desarrollo tampoco, porque no sabe cuál es la idea.

Con Comesaña, Junior tenía una idea y un accionar definido a más de la credibilidad del técnico en los jugadores.

Este Junior de Amaranto intenta jugar 1-4-4-2. El tema es que todo se hace por las bandas y nunca por el centro. Es un equipo totalmente previsible. La fortaleza de los Junior de antaño, un volante ofensivo o 10, como le quieran llamar, hoy no existe. Los buenos jugadores que generan fútbol siempre existirán por encima del número que lleven en la camiseta y, a pesar que el sindicato contra el 10 lo quiere bautizar como anticuado y en desuso, siempre habrá quien, con lujo, haga ese trabajo. O mejor, un volante central en ataque que genere fútbol.

En el juego vs. Alianza, Junior se mostró tal cuál es, hoy día. Un equipo que juega por las bandas, corriendo, a veces desbocado, sin cambios de ritmo, sin una idea concreta. Es correr y mandar al “ollazo”. Predecible por lo repetitivo.

Tengo el convencimiento que Junior es un equipo individualizado. Cada quien pone su gesta individual tratando de unirla con la gesta individual del otro. Sin idea colectiva.

A pesar de haber ganado 2x0 a Alianza, con dos goles en el segundo tiempo, mi sensación fue que el Junior corría por las bandas, levantaba centros para que alguien cabeceara. Pero, quién. Junior no tiene cabeceadores. O si los tiene, pero son zagueros centrales.

Antes, volantes externos hacían diagonales hacia dentro para encontrarse con Teófilo y Borja. Hoy corren sobre la raya y meten centros al garete. Igual los laterales.

No hay una idea, no hay un ritmo, no hay una cadencia. Tenemos nómina, el equipo aún no lo vemos…

Barranquilla
Febrero 9, 2021


La vida siempre nos depara sorpresas en la esquina menos pensada. La noche del sábado, viendo cómo Sebastián Viera le daba otro triunfo al Junior de Barranquilla, con su noveno gol de tiro libre en nuestra liga, recordaba aquella tarde en que Arturo Char, presidente del equipo entonces, nos pidió el favor de consultar, a través del incipiente Internet, la labor de cinco arqueros.

He recordado tres, los paraguayos Justo Villar y Diego Barreto y el uruguayo Sebastián Viera. La respuesta y los datos que conseguí mostraban a cuatro de esos cinco arqueros en plena actividad. O sea que, en el orden de contactarlos, el quinto y último sería el que no estaba en actividad. Char se fue a Asunción, aprovechando un sorteo de Copa Libertadores, y habló con Villar y Barreto miembros de la selección de su país junto a Aldo Bobadilla.

Después, contactó a los otros dos que no he podido recordar y, finalmente, por una u otra razón, apareció el nombre del quinto y último: Sebastián Viera.

Viera había sido titular en el Villarreal de España desde el 2005 hasta el 2008. Luego, en la temporada 2008-2009 sólo actuó en tres partidos de copas y ninguno de la liga. Al año siguiente, en el 2010, se fue al Larisa de Grecia. Un cambio brusco, inentendible para un arquero de su calidad.

Viera tenía todo en contra para venir al Junior. Estuvo inactivo, se fue de la liga española a la griega y, entre el 2010-2011 sólo había jugado 20 partidos. El otro gran inconveniente es que estaba en Europa y eso implicaba una inversión importante para que viniera. Había que hacer un esfuerzo monumental en dinero. Además, que debió ser una sorpresa para él que el Junior fuera a buscarlo intentando regresarlo de Europa.

Y la sorpresa fue mayúscula cuando Viera aceptó venir. Que se alinearon los astros, es posible. No sabemos que le planteó Arturo Char a Viera para que decidiera aceptar. Lo que sí es cierto es que, esa negociación, marcó un hito en la historia de nuestra liga. En prestigio y en inversión.

La noche del sábado, mientras celebraba con sus compañeros, después del golazo de tiro libre que le hizo a Joel Graterol arquero del América, recordé al quinto en la lista, el que parecía imposible que viniera. Era ese que corría sin buzo, el que va para 11 años en Barranquilla, en esta bendita ciudad donde encontró todo. Titularidad a perpetuidad, títulos, hazañas y donde ha formado una linda familia.

Villar y Barreto ya están retirados. Con seguridad “los otros dos” también. Pero Viera sigue vigente, jugando y rindiendo y con el mismo entusiasmo como cuando Santiago Ostolaza lo hizo debutar en el 2004 con su Nacional de Uruguay.

Es que viejo es el sol. Y todavía alumbra…


Desde el comienzo de la pandemia apareció un dicho como grito de esperanza: cuando volvamos a la normalidad. Hace un año se asomaba sólo la punta del iceberg. Era la parte con la que el gran público esperaba comportarse ante la irrupción de la enfermedad. Yo mismo pensé, voy a casa y en dos semanas estoy de vuelta en Bogotá. El desconocimiento del Covid 19, el ataque feroz a la tercera edad primero y después a todo ser humano viviente, la valentía de los servicios médicos para enfrentarla a diario, en una lucha de vivir o morir, sin conocer el virus y el aprendizaje con las luchas ganadas y perdidas ha sido el marco de la humanidad en los últimos doce meses. Ha pasado un año, ahora se ha comenzado a vacunar con datos nada coincidentes entre una vacuna y la otra. Mientras tanto, he vuelto a acordarme de la frase sobre la vuelta a la normalidad.

Pero, me pregunto sobre lo que sería hoy la normalidad. El deporte, por ejemplo, ha cambiado paradigmas tratando de reinventarse y nos hemos ido acostumbrarnos a ver los eventos sin público y por televisión.

El fútbol, el béisbol, el baloncesto, el fútbol americano de la NFL, el ciclismo, los circuitos de tenis, los de golf se han sacado adelante, sin aficionados en las gradas, gracias a la tenacidad de la dirigencia de cada deporte, la apuesta de los patrocinadores y el reto al miedo por parte de los deportistas.

Los medios de comunicación históricamente constituidos, se convirtieron nuevamente en vitales por encima de las redes sociales, ese amasijo de desorientación y diatriba, llenas de noticias falsas.

Esa tenacidad de la dirigencia deportiva y de los deportistas y esa responsabilidad de los medios de comunicación tradicionales, nos están mostrando, de momento, “la nueva normalidad”.

Torneos cortos, menos juegos, una sola sede, formatos más rápidos, vuelos chárter, concentración con habitaciones individuales, alimentación por tandas, para mayor amplitud, hisopados, exámenes de sangre, aislamiento ante cualquier síntoma, entrenamientos con distanciamiento social, el uso permanente de los barbijos que ya se volvieron preferidos del mundo publicitario por encima de las gorras tradicionales, se han convertido en el marco de referencia de “la nueva normalidad”.

Y no sólo del deporte. El mundo terminó por globalizarse en cada casa, en cada cuarto, de la masa trabajadora que ahora, no necesita ir a una oficina, ni viajar tantos kilómetros, para hacer funcionar una empresa y lograr resultados normales o mayores a las expectativas.

Había que reinventarse dijo alguien y el mundo se ha ido reinventando a diario. Y vuelvo a preguntarme por “la nueva normalidad”. Tenemos un bosquejo de lo que podría ser viviendo este presente lleno de sobresaltos. Apenas la estamos construyendo. Falta el producto final que será después de vencer al virus. De momento es un propósito. Es posible que la realidad este todavía lejana, pero hay que seguir luchando sin bajar los brazos, sin claudicar…

Barranquilla
Enero 25, 2021


La última vez que vi a Reinaldo Rueda, como DT de la Selección Colombia de mayores, fue cuando nos dimos un abrazo de despedida después de haber trabajado como Jefe de Prensa a su lado. Tenía los ojos rojos, con lágrimas. Luis Bedoya, presidente de la federación para entonces, decidió que no seguiría al frente de la selección a donde llegó como bombero, llamado a las carreras, después de la salida de Pacho Maturana en la eliminatoria al Mundial de Alemania.

Fue un golpe anímico terrible que se convirtió en un propósito: volver. Para hacerlo se fue a Honduras y Ecuador, trabajó y venció. Clasificó con ambos a los mundiales 2010 y 2014 y, de cuando en cuando, apareció siempre su nombre como candidato a dirigir a nuestro equipo nacional. Hoy, ese propósito ya es una realidad.

Reinaldo Rueda es un gran ser humano que se preparó para ser técnico de fútbol, adquirió el conocimiento necesario en Alemania, hizo la revolución de los seleccionados menores nuestros, y adquirió un prestigio a pulso de trabajo.

Se le podrá criticar por convocatorias o decisiones futbolísticas, pero en el tema personal es intachable. Piensa primero y existe después. No confronta, responde con el conocimiento, trabaja con su grupo siguiendo una filosofía de trabajo que ha dado óptimos resultados.

En los últimos días, hemos leído reacciones de los chilenos luego de marcharse. Arturo Vidal fue el primero. Imagino que los que le hicieron la vida a cuadros, al frente de la selección austral, debieron quedar en shock después de lo escrito por Vidal en apoyo a la labor y al talante de nuestro técnico.

Comenzando por los argentinos incrustados en el fútbol de allí que vieron con malos ojos la llegada de Reinaldo a un fútbol y a una selección “que les pertenece”. Es un mercado suyo y es una selección que ha estado dirigida por ellos. Y ellos hicieron la campaña soterrada para sacarlo.

Me hubiera gustado que Rueda hubiera llegado para comenzar la campaña rumbo a Catar 2022, pero tiempo y puntos suficientes hay para enderezar el rumbo. La ventaja es que no vendrá a conocer, a ensayar, a probar. Sobre el conocimiento directo que tiene de nuestros jugadores será más llevadero corregir el rumbo. En eso, Barranquilla lo apoyará otra vez.

Hoy será presentado el Profe Reinaldo Rueda como técnico de la Selección Colombia. Un momento esperado por él que no debe considerarse una revancha, sino un acto de justicia…

Barranquilla
Enero 19, 2021

 
 
 
 
 

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