Para mí incomprensible. Si consigues jugar un partido con Argelia, el flamante campeón de África, lo más elemental que podía hacer el DT Queiroz era poner su mejor alineación en lugar de hacer una Selección Colombia con algunos titulares, otros suplentes y hacer una “segunda escuadra”. Creo que no existió ni la planificación adecuada para los dos partidos en fecha FIFA, ni el respeto necesario hacia una selección que había ganado el título africano el pasado 19 de julio. Pasó, entonces, que el DT Belmani sí puso su mejor nómina, la misma que jugó la final vs. Senegal, y nos pegó un baile, al mejor estilo Berebere, que nos ha dejado con un mareo tal que tardará en pasar. Argelia tuvo 10 de sus titulares (a excepción de Mandi que no estuvo x Atal) incluyendo a sus cracks Bennacer, Mahrez y Fighouli. Argelia nos ganó 3x0 con todos los méritos traducido en un fútbol rápido, exquisito, de buen manejo, de buena técnica y auténticamente ofensivo.

Fue un paseo. Colombia fue una oda al desorden en defensa y ataque. No le encontramos la vuelta jamás. El primer gol Bounedjah fue un regalo, con moñito incluido de Oscar Murillo, al tratar de hacer lo que no deben hacer los zagueros centrales avanzar con la pelota y tratar de driblar a un atacante contrario. En el segundo anotado por Mahrez había ocho jugadores de Colombia dentro de las 18 yardas jugando a la “montonera” pero sin referencias individuales ciertas. En el tercero, segundo de Mahrez, había cuatro defensores de Colombia delante de él. Su acción fue estéril. El remate de Mahrez fue de una precisión tal que ni Ospina pudo llegar al balón.

Ante Argelia, creo que los “doctores Contreras” encontraron todas las respuestas equivocadas que buscaron como ciertas. Que querían ver a los laterales lanzándose al ataque y eso mostró a una Colombia débil y sin apoyo al circuito ofensivo. Que Murillo es el auténtico central con perfil zurdo, fue el más nervioso e inseguro de los defensores, con gol regalado de bonus track. Que querían ver a Mateus sobre la banda derecha y ni por derecha, ni por izquierda. Que Cuadrado es volante externo y no interno, pero esta vez ha sido la única ocasión en 12 partidos que no funcionó.

Después, cuando ya se había venido el mal resultado, el aguacero de críticas y en providencia de no perder más allá de 3x0, Queiroz envió a Barrios, su jefe de seguridad, a salvar la casa de Marcela cuando ya se había quemado.

De verdad que hemos quedado mirando un chispero como decía niña Silvia. Ni defensa, ni ataque, ni generación. Esta Colombia es pálida y estéril y hoy se vio sin rumbo fijo. Ni fútbol, ni goles y esta vez, lo mejor que tenía, su circuito defensivo, permitió 3 goles cuando en los 11 partidos anteriores sólo había aceptado 4.

Los argelinos nos pasaron por encima, y eso se hincha…


 
Junior, golpe de autoridad

Hace poco escribí que el Junior había entrado al Grupo de los 8 y que ahora la preocupación era para los demás equipos. Cierto es que no hemos visto la mejor versión del equipo barranquillero aún, pero después de la derrota en casa 1x0 con Once Caldas en la 8ª fecha no volvió a perder acumulando en 7 partidos, 4 triunfos y 3 empates con 8 goles a favor y 2 en contra. Esos 15 puntos le han permitido escalar posiciones desde la 12ª de la esa 8ª fecha, a la 5ª que ostenta hoy, pasando por la 11ª y 7ª.  Su diferencia de goles cambió de -1 a +4 que es la actual pasando de anotar 3 goles en 9 partidos a convertir 8 en 6 juegos. Estos numeritos han sido esenciales en el cambio de rendimiento pasando de estar por fuera del G8 a meterse en el grupo selecto desde la 12ª fecha.

Esta explicación matemática es la única convincente que encontré cuando aún el Junior no ha jugado su gran partido redondo. Mientras nos centramos en el debate del por qué el equipo rojiblanco no juega bonito (para el ojo del hincha) el cuadro de Comesaña pasó de una campaña estéril a una productiva. Con poco, es cierto, pero suficiente para cambiar el panorama que vimos hasta la 8ª fecha. Cuando hablo de “poco” me refirió a la campaña ofensiva pues Junior es el mejor equipo en defensa con sólo 7 goles en contra en 15 partidos (con 9 vallas invictas) que es genial con la segunda delantera más inefectiva del torneo con 11 goles (junto a Bucaramanga, Huila y Unión) detrás de Jaguares que sólo ha anotado 10.

El estar metidos en el debate del por qué Junior no juega bonito, o como jugaba antes, es posible que nos haya distraído para no notar que, aun así, el ascensor ya no iba para abajo sino para arriba.

Ahora en uso de la sana discusión es posible, también, pensar que el mejor partido jugado hasta ahora sea el que le acabamos de ganar a Nacional. Comesaña le dio un repaso “pe a pa” a Osorio. Inutilizó a Nacional, le propuso un bloque corto para no dar espacios, sólo le permitió 2 remates directos al arco de 7 que ensayó en el partido, estuvo montado siempre en el juego y la expulsión de Brayan Rovira fue la confirmación que Nacional había perdido el rumbo gracias al trabajo denodado e incansable del Junior de Barranquilla.

El baile, después de la anotación de tiro penal de Luis Narváez, certificó una paternidad que volvió a rubricarse, con trabajo, fútbol y disciplina, con el Atanasio lleno en el día del hincha verde.

El penal de Cuadrado sobre Cetré (penal por fuerza desmedida le dicen los árbitros) fue penal. Si bien es cierto que el arquero de Nacional fue a buscar el balón no es menos cierto que, en su intención, se llevó puesto al habilidoso delantero Juniorista. 

Comesaña se la jugó sin Teófilo por suspensión, sin Pérez por enfermedad, sin Piedrahita, Pico, Moreno y Sandoval que venían siendo regulares titulares en el banco y, lo que fue motivo de discusión antes del juego, se convirtió en admiración después del mismo. El viejo zorro  y sus muchachos la volvieron a hacer. Esta vez el clavado fue Osorio…


Lo que va de Junior a Unión y Jaguares

Mucho va del Junior de Barranquilla al Unión Magdalena y a Jaguares de Córdoba. Los tres equipos de la costa caribe colombiana son manejados de distinta manera. Mientras el equipo de Barranquilla es construido y mantenido para ganar cosas, los de Santa Marta y Montería se debaten entre equipos formados, cada temporada, para sobreaguar, para mantenerse entre empates y derrotas que los llevan inexorablemente a los últimos lugares de la tabla de posiciones y del descenso. Algo parecido al desarrollo de las ciudades. Mientras Barranquilla en buena hora crece de manera exponencial y es el centro de atracción política, financiera y ciudadana en nuestras urbes hermanas “hacer” desarrollo de ciudad es casi imposible.

Junior está saliendo de un mal momento y, a pesar de ello, ya entró al Grupo de los 8 y el resto de los equipos sabe exactamente qué pasa cuando el equipo rojiblanco se mete en la pelea por título.

Contrario al Junior, Unión y Jaguares se debaten en los últimos lugares del torneo y del descenso y ojalá los pronósticos que anuncian que pueden descender no se   hagan realidad.

Unión ya ha tenido dos técnicos (Sarmiento y Silva) y, entre los dos, sólo han sumado 9 puntos de 39 posibles siendo 19º en la liga y 19º en el descenso.

Jaguares ya va por su tercer técnico (Upegui-Bodmer y ahora el recién nombrado Juan Cruz Real) e igual que el Unión sólo ha sumado 9 puntos de 39, es último en la liga y 17º en el descenso.

El país ha hablado en las últimas horas de la diferencia que hay entre Junior y sus equipos compañeros de la región a raíz del enojoso y feo caso del estadio de Santa Marta. No hay quien pueda defender lo que ha pasado con el bonito Sierra Nevada. Pareciera que algunas ciudades nuestras están condenadas a que sus obras nunca se terminen, a que la plata siempre se acabe, a que las cosas se vayan haciendo al son que le van tocando.

Ver el estadio anegado, con sapos brincando, sin un buen drenaje, sin una escoba o un trapero o un balde para sacar el agua como en antaño (por ejemplo) es de una ineptitud y una dejadez que sobre pasa todas las negligencias juntas.

Santa Marta no puede, por temas de mala práctica en la ejecución de obras, volverse el centro de atención para la burla y la mala saña como ya había ocurrido hace un tiempo con el propio estadio de Montería.

Sería lamentable que Unión y Jaguares descendieran, pero sería más lamentable que las obras se perdieran   por negligencia de quienes gobiernan…

© HI


El Junior está de vuelta

Por fin un partido redondo. Junior ganó, gustó y goleó a Jaguares de Córdoba 3x0 en el Metro. Marcador corto, pudieron ser más goles. Se jugó bien, la tribuna se deleitó. Se ganó con todos los méritos por la posesión del balón, por el dominio del partido, por los remates a la puerta y los goles. Junior chuteó 20 veces a puerta, hizo tres goles que pudieron ser más y no le dio tregua a un equipo cordobés que se vio avasallado rematando sólo 5 veces a puerta, todos desviados.

La combinación de los consagrados con los jóvenes de la cantera del Barranquilla FC dio la mezcla exacta para producir un fútbol alegre, de ataque, pero equilibrado y sin dar tregua al rival. Actuaron Fuentes, Moreno, Sandoval, Ditta y Acuña. Los tres primeros titulares, los dos restantes recambios importantes.

Volvimos a ver el Teófilo que todos queremos ver. Fue figura junto a los muchachos pase gol y gol. También Moreno y Sandoval que hicieron los goles uno y dos para desenredar el ovillo. El circuito defensivo impecable sin permitir un solo remate directo al arco. Viera sacó su 7º partido con valla invicta con el eficiente registro de 4 goles recibidos en 11 juegos. 

Todo lo anterior para decir que Junior regresó a su eficiencia acostumbrada de los últimos campeonatos que ganó. Dos de los tres goles fueron por asistencias. Los tres goles fueron obra terminada luego de recuperar el balón y atacar antes que Jaguares recompusiera su circuito defensivo. Hizo menos faltas (12) y lo mismo Jaguares (7) y con ello el fútbol fluyo más que es una de las situaciones de juego que Junior sabe hacer mejor.

Viene un calendario que incluye a Unión, Equidad, Nacional, Cali, Pasto, Millonarios, Alianza y Cúcuta. Los dos primeros coleros del torneo junto a Huila y los seis siguientes con buen torneo en desarrollo.

Pero, no hay problema si el equipo rojiblanco sigue jugando así, como frente a Jaguares. Junior ganó y se metió por segunda vez en el Grupo de los 8 (3ª y 12ª fechas). Se necesitaban los goles y estos aparecieron. Es que sin goles no hay triunfos y sin triunfos no hay puntos y los puntos son los que te clasifican. Junior entró al G8 jugando bien y goleando. Ahora que se preocupen los otros. Junior, está de vuelta…


Paremos al Junior y pensemos…

Quino, el extraordinario dibujante de Mafalda puso en boca de ella una expresión que se volvió famosa y viral cuando aún no existía la fiebre ni de la Red Internet ni de las redes sociales: “paren el mundo que me quiero bajar”. Estábamos en una época de confusiones y desalientos. Algo parecido nos puede acontecer ahora. “Paren al Junior que me quiero bajar” podríamos decir. La inmediatez de los triunfos sucesivos, el poco digerirlos porque viene otro torneo, el qué es más importante si la gloria o el dinero o detrás de cada esfuerzo qué hay. Recordaba algo que confesó alguna vez el DT Comesaña respecto al título ganado como jugador. Contó Julio que después de la celebración en el terreno de juego llegó al camerino, se sentó y pensó: ¿y ahora qué? ¿Sólo por este instante nos “matamos” todo el año? De igual manera alguien me preguntaba, por estos días, si el éxito cansaba o hastiaba.

Bajémonos por un momento de esa batahola de sorpresas agradables y no tanto que produce el equipo del alma. No creo que el éxito sea un problema si estamos conscientes de lo que trabajamos y hacemos. Para los triunfos como para las derrotas hay que estar preparados y hay quienes se dejan arrollar por el éxito. En palabras menos enredadas hay que saber de dónde venimos y para dónde vamos. Es que en el fútbol hay que demostrar a diario lo que somos y valemos. Hoy hay un grupo de jugadores del Junior que parece haber perdido el valor y los costos del éxito.

El mismo club no ha podido crear un mecanismo que le permita hacer contrataciones conscientes. Lo que ha pasado sucesivamente con Alvez, el Mudo, Matías, Cariaco, Yohandry y Farías. No nos detuvimos a pensar en ese roto deportivo y económico porque, finalmente, fuimos y somos bicampeones. Y eso sin contar con otro grupo de colombianos como el caso de Rangel que nunca se pudo adaptar o encontrar un lugar en las alineaciones titulares.

El éxito sucesivo, los jugosos premios, los buenos comentarios velaron los errores de contrataciones y de toma de decisiones que ahora, cuando las cosas no marchan bien, han comenzado a salir a flote y más que bajarse del Junior lo que necesitamos es bajarnos de los éxitos y poner los pies en la tierra para volver a edificar lo que hemos dejado desmoronar.

Diagnosticar lo que pasa en Junior no es fácil. Son muchas cosas, de ahora y de antes, que dejamos pasar porque el éxito nos atropellaba, pero después de subirnos a la nube lo más cerca que puede pasar es que nos caigamos. Como la caída que estamos viviendo en este momento. Paremos y analicemos. No sigamos corriendo detrás de algo que ya no sabemos exactamente qué es…


Colombia, un ensayo que no salió bien

Queiroz asumió el riesgo y no le funcionó ante Venezuela (0x0). Alinear 9 jugadores que habitualmente no son titulares, sacar a los dos que regularmente lo son y que venían jugando aportando lo mejorcito del juego (Cuadrado y Davinson) y dejar al seleccionado con 11 “para verlos jugar” fue un límite que dejó más dudas que certezas. Antes del juego, había abogado por no hacer tantas modificaciones señalando que era mejor ver a los nuevos bien acompañados con los que vienen siendo titulares a cambiar todo el equipo y pretender jugar igual. Queiroz corrió el riesgo como ya lo había hecho Pekerman en la Copa América Centenario de USA al enfrentar a Costa Rica y, no solamente perdimos el juego, sino que el equipo tico nos pegó un baile tremendo dejando como debut y despedida a algunos de los muchachos.

Esta noche vimos a los “nuevos” incluidos los dos laterales (Orejuela y Borja) que habían sido reclamados para que se lanzaran al ataque y no fueran tan estáticos, sólo defendiendo, como Medina y Tesillo. Esta noche ante los venezolanos tampoco lo hicieron los llamados laterales de ataque.

Eso me ha quedado claro y también los movimientos del equipo colombiano. Decididamente, Queiroz utilizará los laterales defensivos jueguen Medina o Tesillo o Borja u Orejuela. Los que sacarán al equipo del fondo son volantes internos Cuadrado (el mejor ante los venezolanos) y Uribe que nos ha quedado debiendo en esa labor y los creadores de acercamiento al arco, en los últimos 25 metros serán los aleros y punteros derechos e izquierdo (Roger, Muriel, James o Díaz) y como rematadores de jugadas Falcao y Duván.

Eso lo hace el equipo titular y eso hizo también el suplente, aunque nada le salió bien. Destaco a Cuadrado, a Yairo y al arquero Montero que fue exigido con peligro pocas veces, pero lució gran seguridad y aplomo.

Hubiera preferido equivocarme, pero estos ensayos a extremo nada bueno dejan. Ante Venezuela sólo un palúdico empate y mil preguntas para resolver.

Si miramos cada uno de los jugadores “nuevos” que actuaron esta noche, todos tienen recorridos profesionales cortos pero eficientes, son buenos jugadores y destacados en sus equipos. El tema es que alinearlos en combo, sin el número de entrenamientos adecuados era un riesgo que podía salir bien, regular o mal. Desafortunadamente salió mal y ojalá no impacte en el ánimo de ellos y del seleccionado en general.

Tan sólo fue un ensayo que salió mal. De esas experiencias también se aprende…

© HI


Queiroz y su alineación titular

En marzo del 2020 estaremos ya en el Clasificatorio Suramericano rumbo a la Copa del Mundo de Catar. La llegada del DT Carlos Queiroz implicaba, sin duda, cambios en el manejo de la Selección Colombia. Muchos paradigmas iban a quedar revaluados necesariamente. Pasamos de Pekerman (suramericano) a Queiroz (europeo) y, con ello, cambiarían muchas cosas: el gusto por el fútbol, los dibujos tácticos, los trabajos y las obligaciones dentro del terreno de juego. Iba a pasar, también, que jugadores inmancables (caso Arias) no lo serían tanto o no lo serían y otros desafectados, por una u otra circunstancia (caso Cardona), volverían a ser acercados. Diría que los dos primeros partidos amistosos de la era Queiroz (Japón y Corea del Sur) servirían para sopesar el grupo dejado por Pekerman. Después, en la Copa América de Brasil, el técnico portugués terminaría de redondear su conocimiento de jugadores (más sus comportamientos fuera de la cancha y viviendo en comunidad) y tendría ya una idea plena de qué jugadores podrían darle una mano, quienes podrían ser titulares, quienes podrían ser un buen respaldo dentro de la lista de 23 de cada partido de la eliminatoria.

l sólo seguimiento de sus convocatorias y alineaciones han mostrado en Queiroz su gusto por el plano táctico 1-4-3-3, por jugadores que han estado en sus 9 partidos y que seguirán estando y la desafección de otros.

Visto lo anterior, se nota que Queiroz está basando su idea de jugar al fútbol en Ospina como arquero (y en el caso sorpresivo de Montero que se ve venir), en Stefan como lateral izquierdo, en Yerry y Davinson como zagueros centrales y en Tesillo como lateral izquierdo.

También ha mostrado su gusto por jugar con la línea de tres, delante de la línea de cuatro del fondo, con Barrios como volante central, con Cuadrado como volante interno a la derecha de Wilmar y con Mateus a la izquierda del mismo.

En el tres de ataque, cuando vuelvan James y Falcao es posible que James vuelva a tener su lugar como volante externo por derecha en tanto que Falcao se va a encontrar, otra vez, con un Duván pleno de fútbol y goles. Estoy por creer que, si de Queiroz se tratara jugaría hoy, en eliminatoria con Roger, Duván y Muriel. Regresando James sería James, Duván y Muriel o, si aún Queiroz cree que Falcao nos pueda seguir dando una mano sería con Muriel, Falcao y James. En todos los casos con la tranquilidad de tener a Díaz y Borré como respaldo, dos jóvenes talentosos, de buen físico y con gol.

James todavía encontrará su nicho en la selección sea que juegue en su equipo o no. A Falcao le volverá a dar su lugar en la selección su rendimiento en el Galatasaray.

La alineación utilizada por Queiroz en el empate con Brasil es la que será, decididamente, su alineación base. Hablo de Ospina (o Montero); Stefan, Yerry, Davinson y Tesillo; Cuadrado, Barrios y Mateus; Roger, Duván y Muriel con las modificaciones ya comentadas con el regreso de James y Falcao. Con ella le ganamos a Argentina con Messi 2x0 y empatamos con Brasil con Alves y Neymar 2x2.

Eso hoy. En marzo veremos…


La Colombia de Queiroz

Es posible que, aun hoy, jugar ante Brasil produzca temores. En el caso de los brasileros sí se da aquella sentencia que equipo malparado es posible que se lleve su goleada. El juego Colombia 2 x Brasil 2 despejó muchas dudas, aclaró muchos aspectos y nos certificó que estamos frente a nuevas ideas, formas y maneras de plantear el juego del fútbol. Al cambiar un técnico suramericano (Pekerman) por uno europeo (Queiroz) lo más elemental que iba a pasar es lo que estamos viendo: un fútbol práctico, más rápido, con una idea futbolística que cumplir (deberes) sin castrar mentalmente al jugador para que aporte su individualidad. Hablo de desarrollo de la idea del técnico complementada por las habilidades personales de cada uno de ellos.

De salida, jugar sin Falcao y James siempre supuso dar ventaja pues, en los últimos años, han sido los dos referentes de nuestro fútbol. James como generador de fútbol y Falcao como goleador insigne. Mucho de lo que se habló antes del juego se refirió a eso como también al dibujo táctico que implementa Queiroz 1-4-3-3 diferente al 1-4-2-3-1 de Pekerman.

No se crea que la valoración numérica de la posición de cada jugador es un mero capricho de referencia. No, al cambiar la distribución genérica del dibujo táctico se cargan y se descargan responsabilidades.

Lo que valoro del 1-4-3-3 es el juego o el bloque compacto teniendo a los jugadores más cerca uno del otro, teniendo menos terreno cada uno de ellos para defender y atacar haciéndose muy solidario por las obligaciones grupales como los relevos, las coberturas y el apoyo de uno con el otro. Eso se vio en el primer tiempo ante Brasil que terminamos ganando 2x1.

La Colombia que pretende Queiroz es con fútbol disciplinado tácticamente sin perder la gestión individual positiva de cada jugador, la certeza de poder defender y atacar de manera ordenada e intensa. Lo que pasa es que, en los 9 partidos que ha dirigido no se ha podido redondear ese trabajo. Hablo de lo que se vio en el primer tiempo vs. Argentina en Copa América y del primer tiempo vs. Brasil en este juego amistoso. Disciplina táctica, presión del rival en su propio terreno, rapidez de los aleros o punteros, apoyo prolífico de los volantes de primera línea subiendo un poco más para ayudar a ahogar al contrario quitándole el balón más cerca del arco del rival.

Ese trabajo de hostigar, de presionar de manera intensa no se ha podido redondear en tiempo. Hasta ahora sólo 45 minutos en cada uno de los dos partidos (los mejores para mí) que han servido para ganarle 2x0 a Argentina con Messi a bordo y empatar 2x2 con Brasil con Neymar y Daniel Alves en su alineación.

Qué cuando vuelvan Falcao y James qué va a pasar. Pues, nada. Llegarán, se integrarán, trabajarán y harán la parte de la alineación cuando les corresponda. Ya lo hicieron en la Copa América y no hubo tanta presunción ni arandelas como ahora cuando van a regresar. Falcao es un goleador de raza y James es un gran jugador sin ser el volante clásico 10 que algunos insisten en endilgarle. James, con Queiroz en Copa América, jugó por la banda derecha con Falcao y Muriel, o con Zapata y Roger y lo hizo de manera natural pues en los equipos donde ha jugado en Europa lo ha hecho también.

Todos hablamos de los laterales o marcadores. Que son zagueros centrales devenidos a jugar por las bandas. Eso no es extraño. Que deseamos ver jugadores más menuditos, rápidos, con salida y pase gol. Es posible que eso nos haya deleitado en el pasado reciente, pero Queiroz lo desea diferente. Fuertes en la marca, intensos, aunque no tengan el aporte ofensivo a que estamos acostumbrados.

Los cambios tácticos en la distribución de los jugadores en el desarrollo del juego indican la necesidad de la atención, la movilidad y la concentración en el terreno de juego. Colombia ante Brasil comenzó 1-4-3-3 y en diferentes tiempos y situaciones hizo 1-4-5-1 o 1-5-5 para montarse en el juego unas veces y para defenderse en otras. Lo único que no vimos bien fue el retroceso del equipo cuando comenzó el segundo tiempo y ganábamos 2x1. Esa no fue una orden de Queiroz. La cara de angustia de él, gritando que salieran, es la confirmación de eso. A veces se hace inconscientemente y otras porque el rival te obliga. Creo que, esta vez, fue lo segundo.

Me dejó buen sabor la Colombia de Queiroz vs. Brasil. Hay motivos suficientes para pensar que, como vamos, vamos por el camino correcto…

© HI


Tienen huevo....

La esterilidad del Junior en el presente torneo es más que evidente. Se palpa, se sufre y el mundillo del fútbol no deja de hablar de ello. Se pasó de ganar dos estrellas consecutivas, una copa y jugar la final de la Copa Suramericana a sufrir minuto a minuto de cada partido como Jesús en el viacrucis. Del distinguido equipo que jugaba ese fútbol que encantaba, que distraía a la hinchada, eficiente y productivo se ha pasado a uno totalmente negado para los goles, que juega a los trompicones, que olvidó ganar partidos. El Junior de hoy es un equipo totalmente estéril en ataque. Afortunadamente, el circuito defensivo ha conservado la esencia de recibir pocos goles y, con ello, la debacle no ha sido total. En medio de todo este galimatías, anoche me preguntaba, viendo el juego vs. Bucaramanga, sobre la responsabilidad de cada jugador en esto que estamos viviendo pues el DT Comesaña es el único que está absorbiendo todo el mal momento hasta estallar, como estalló en Cali, lo cual me parece supremamente injusto. El Comesaña que estamos viendo no es el Comesaña de los últimos tiempos. Tranquilo, sabio, lleno de sindéresis, ganador, capeador de los malos momentos y aumentativo de los buenos y me da la impresión que los jugadores se sienten cómodos con esa situación que Comesaña sea el Nazareno que reciba todos los golpes de la mala situación.

Los jugadores que han estado por largo tiempo con Comesaña se han ido disminuyendo hasta su mínima expresión. Los que llegaron, recomendados y traídos por él, firmando excelentes contratos en dólares parece que aún no hubieran llegado. Ni a Farías, ni a Yohandry, ni a Cariaco, ni a Mera se les puede denominar refuerzos porque ni siquiera han podido conseguir ser titulares. El único que le ha respondido a Comesaña es Cetré que vino sin fama y sin charreteras. Ni los que estaban, ni los que llegaron han rendido y han dejado que Comesaña absorba todo el impacto de una pésima campaña, de un fútbol estéril, improductivo y absurdo pues en bien surrealista que un equipo no reciba goles pero que tampoco los anote.

¿Dónde están los líderes del grupo? ¿Van a dejar que el Junior se quedé por fuera del Grupo de los 8? ¿Van a dejar a la hinchada sin fútbol a final de año? ¿Van a hacer que Comesaña se vaya después de haberle entregado tanto a ellos en títulos, en buenos contratos y excelentes premios en dinero?

Es hora de escucharlos, es hora de voltear la situación pues ya estamos en la mitad del torneo y Junior tiene comprometida su opción de volver a pelear por un título y de lograr algo que sería espectacular: ganar una tercera estrella consecutiva.

¿En que andan los jugadores, en qué piensan, del mejor equipo de Colombia y uno de los mejores de Suramérica caer, así como así, con mucha pena y sin gloria?

Que Comesaña es el responsable del equipo es cierto, pero son los jugadores son los que responden en el terreno de juego. ¿Se cansaron de ganar títulos y premios millonarios? ¿Dónde está el cariño que dicen sentir hacia Comesaña, el Junior y su hinchada? ¿En qué esquina de la vida dejaron olvidado el orgullo rojiblanco?

Recuerden que Comesaña sólo llega hasta línea de banda. Que no entra a la cancha y que no puede hacer los goles para ganar.

A ver, dónde está el orgullo, dónde está la grandeza, dónde están las ganas. ¿Se van a dejar eliminar así porque sí?

Tienen huevo…


Comesaña, a ocuparse, no a preocuparse

El maestro Oscar Washington Tabárez, DT de Uruguay, dijo en la rueda de prensa, después del empate 2x2 con Japón en la Copa América de Brasil, “¿Cuántas veces hemos pasado de estas en 13 años? Sacaremos conclusiones y miraremos para adelante. Me voy a ocupar, no a preocupar. Una cosa es el resultado y otra el rendimiento”. Lo traigo a colación ahora que en Junior no están saliendo las cosas bien. Después de ganar con Julio Comesaña un bicampeonato en liga más una copa he notado a Julio muy preocupado por contestar o abrir frentes de polémica con el periodismo o con la gente que dice u opina. Ese no es el Comesaña de los tiempos recientes en que ha dado muestras de su madurez y su sindéresis. Sería bueno que nuestro exitoso técnico utilice como suya esa expresión que nos llamó la atención a todos en esa rueda de prensa: me voy a ocupar, no a preocupar.

Necesitamos al Julio experimentado que sabe manejar la cabeza de sus dirigidos, lo necesitamos con cabeza fría y metido en salir del bache en que andamos. Esa energía la necesitamos ahora en que hay que recomponer cosas para volver a ser el Junior ganador.

Una de las cosas que ha tardado en encontrar es una alineación básica como lo hizo recientemente para convertirse en el técnico más ganador en la historia del club. Esa fue la cuota inicial para los triunfos y el reconocimiento en nuestra liga y en la Suramericana.

Es bien claro que este Junior se volvió ineficiente. Apenas tres goles en 8 partidos (0,38 gol x juego), 5 juegos de los 8 sin anotar, 4 derrotas que significan el 50% de los juegos con situaciones complicadas como perder desde el minuto 3 del primer tiempo con Patriotas, derrota en el minuto 93 de penal con América, con Rionegro en el minuto 73 y con Caldas en el minuto 86.

La ineficiencia se nota en los partidos perdidos en casa y en los tres ganados en los que sólo anotó un gol. 1x0 a Tolima, 1x0 a Medellín (su mejor partido) y 1x0 a Santa Fe. Al Tolima se le ganó con autogol de Balanta en el minuto 80, a Medellín con un remate de media distancia de Víctor Cantillo que fue desviado por la cabeza de un defensor y a Santa Fe con un gol luchado por Teófilo.

Junior sólo puedo a entrar en el Grupo de los 8 en la tercera fecha de resto ha sido 9º, 12º, 11º, 11º, 9º, 9º y ahora 14º.

Es la radiografía de un Junior ineficiente. Más derrotas que victorias, más goles en contra (5) que goles a favor (3), 13º en la tabla de locales y 10º en la tabla de visitantes.

Queremos volver a ver a Comesaña dirigiendo todas sus energías a rearmar al mejor equipo del fútbol colombiano en las últimas temporadas. Nómina hay, cuerpo técnico también. Como dijo Tabárez: que se ocupe, que no se preocupe tanto por lo que dicen o dejen de decir…


Junior y su anemia de goles

El tema Junior y su opaca actuación en la presente liga se puede analizar a la luz del desarrollo de su fútbol, como es menester, pero también a la sombra de las estadísticas que son bien dicientes y diagnostican lo que realmente le ocurre: que es un equipo ineficaz. El partido en Envigado (0x0) lo pudo haber ganado, pero también lo pudo haber perdido. Este Junior es un equipo estéril en la consecución de los benditos goles. Sin goles no hay triunfos, sin triunfos no hay clasificación al Grupo de los 8 y sin clasificación al Grupo de los 8 no hay posibilidad de pelear por una estrella. Pudiera, ahora, analizar cómo jugó Junior, el desarrollo de su fútbol, lo de Hinestroza como lateral izquierdo, lo de Yohandry como titular, el despliegue de Teófilo, en fin. Creo que se ve, por ratos, la semblanza de ese bicampeón del que todos dijimos que era el mejor equipo. Esa semblanza que se observa a ratos es diametralmente opuesta al rendimiento de su circuito ofensivo.

Analicemos. Junior es hoy, el segundo peor equipo en anotación de goles. El primero es Santa Fe que aún no marca (cero) y después aparece Junior con 3. Unión Magdalena 4 y Jaguares de Córdoba 5. En 7 partidos, 3 goles (uno de ellos autogol ante el Tolima) más las anotaciones de Cantillo y de Teófilo. Pare de contar.

Los tres partidos ganados por Junior han sido en casa 1x0 (Tolima, Medellín y Santa Fe) lo que quiere decir es que no anota goles como visitante y en casa sólo convierte de a “unito”.

Ahora, Junior ha empatado un juego 0x0 como visitante (Envigado) y tres derrotas con Patriotas 2x0 y Rionegro 1x0 (visitante) y 1x0 con América (en casa). O sea que no ha podido anotar goles en 4 de los 7 partidos.

Contrario al circuito ofensivo, el defensivo ha aceptado apenas 4 goles en 7 partidos que es muy bueno. O sea que, mientras el circuito que defiende tiene buenos números, el circuito que ataca es totalmente estéril.

Todos nos enfocamos en Teófilo buscando la solución a la incapacidad de anotar goles, pero Junior trajo a Farías y dejó ir a Rangel. Hasta ahora el atacante venezolano ha sido un fantasma. Entra, pero nadie lo ve.

Para hacer 3 goles, Junior ha rematado 69 veces al arco (36 al marco, 2 al palo y 28 por fuera). Sólo ha acertado el 4,35% de las posibilidades. En la lista de los rematadores a puerta no aparece ningún jugador del Junior en los primeros 20 que van desde Dineno del Cali con 21 disparos a puerta hasta Guzmán de Envigado con 11.

Estuve mirando la producción de goles del Junior bicampeón. 34 goles en diciembre y 42 en junio. En la mayoría de ellos aparecen Díaz, Jarlan y González que ya no están. Se han traído jugadores para llenar el vacío dejado por ellos, pero hasta el momento eso no ha pasado.

Es bien curioso que, después de haber basado históricamente su fútbol en volantes creativos clásicos y en delanteros goleadores, el Junior de hoy no juega ni con 10, ni con 9. Y eso se nota en la producción anémica de goles.

El Junior no juega mal al fútbol. Lo que está mal es la producción de goles. Y sin goles, apostarle al tricampeonato, es bien difícil…


Teófilo Gutiérrez

Es posible que Teófilo Gutiérrez vaya a tener tantas vidas en el fútbol como años le queden para jugar. Alguna vez, en los campus de la Universidad Internacional de la Florida en Miami, le preguntaba a Mario Diament, argentino director de la especialización en Magister de ese claustro, por qué había cambiado un gran puesto directivo en una de las agencias internacionales de noticias por un aula de clases. La respuesta fue tan corta como real: “es que en la vida hay que reinventarse”.

Hace poco le planteaba, a alguien allegado al Junior, que es posible que con la presencia de Yohandry, Cetré, Cariaco, Hinestroza o Hernández como volantes generadores de fútbol y de Cantillo y James, como volantes de primera línea saliendo del fondo con pases precisos, Teófilo volviera a ser el goleador que siempre fue. Es decir, regresarlo al roll de sus inicios.

Es que el goleador de La Chinita fue cambiando su trabajo como hombre en punta o centro delantero a medida que fue avanzando en su carrera en los diferentes equipos en los que ha militado y en la selección nacional en el proceso Pekerman.

Con el argentino, Teófilo rompió el paradigma que no podían jugar dos “centros delanteros” en un equipo de fútbol al ponerlo en punta junto a Falcao. Hicieron, entre los dos, 17 goles en la eliminatoria a Brasil 2014. En ese momento, Pekerman nos daba la razón a quienes decíamos que el barranquillero era un delantero diferente. Es que no solamente hacía goles, sino que los generaba con pases gol precisos.

Para entonces, después de pasar por Argentina, Turquía y México, y regresar al fútbol gaucho con el River Plate de Gallardo, ya había comenzado a cambiar en algo su manera de producir en el fútbol al pasar de un delantero neto a ser el compañero eficaz del resto en la generación del fútbol vistoso de River llenándose de pases gol.

Teófilo no desconoce la posición de volante creativo pues, en sus comienzos en La Chinita, esa era su posición: volante 10.

El Teófilo de hoy es un jugador maduro, diferente como lo supimos siempre, y con la paciencia del Santo Job. Da igual jugar en los diferentes frentes de ataque, como retroceder para generar ocasiones o rematar a puerta cuando la ocasión lo amerita.

Es por lo que afirmo que, si ya tenemos jugadores que pueden hacer lo que Teófilo hace (planificado o por razones de sacrificio), el volverlo a su posición más cerca al arco, en los últimos 25 metros, o en punta (entrando y saliendo para generar espacios) es posible que volvamos a ver al Teófilo goleador-goleador.

En Copa ya hizo un gol a Bucaramanga y frente a Santa Fe marcó el gol del triunfo en Liga. Junior tiene que mejorar sus remates a puerta y el porcentaje de goles marcados con su volumen de ataque y creo que la solución la tenemos en Teófilo Gutiérrez que se hizo famoso por sus goles. Al acercarlo a puerta, y descargar la generación de fútbol en los ya nombrados, su arma letal volverá a aparecer: los remates certeros a gol…


En Junior, algo no encaja

Hay algo que no encaja en lo del DT Comesaña y el Junior de hoy. En sus éxitos recientes, Julio encontró una nómina estable y, sobre esa alineación, edificó sus éxitos. Esta vez, idos Díaz y Sambueza, hemos visto cinco alineaciones diferentes a más de la utilizada en Copa Águila vs. Bucaramanga. De esas nóminas, se destaca el partido vs. Medellín, donde vimos pinceladas del Junior bicampeón, y el juego de copa vs. Bucaramanga que, a mi modo de ver, ha sido el mejor de la presente temporada. En total, Comesaña ha utilizado 25 jugadores en el campo restando sólo por actuar el tercer arquero Pabón, el volante juvenil Ángel y el volante creativo Yohandry Orozco que acaba de llegar y al que el MD Rolong le encontró grasa, en sus músculos, por encima de la media. Pese “mover su line up” el Junior presente no encuentra su rumbo.

Cada hincha y cada periodista tiene su propia idea de lo que debe ser la nómina titular de su equipo. Generalmente siempre se basa en lo contrario que haga el técnico. Es posible que forme parte de ese espíritu de contradicción propio del ser humano.

Sin embargo, si hoy pusiéramos de acuerdo a unos y otros, es posible que la nómina que “gustaría” y que produciría grandes resultados otra vez sería con Viera; Piedrahita, Pérez, Ditta y Fuentes; James, Narváez y Cantillo; Hinestroza, Teófilo y Cariaco rotando en el sector de delanteros. Creería yo que sería apostarle al equipo base que tantos triunfos nos ha brindado y, a partir de allí, comenzar a introducir, cuando sea necesario, a los que esperan por jugar.

La idea es partiendo del supuesto que todos están en condiciones de jugar. Después de dos años de tener una nómina estable y de viajar y viajar, y jugar y jugar, existe el desgaste propio de ello. Por eso, Comesaña está capeando la situación en trabajo conjunto con el PF Franco y el MD Rolong.

Hay jugadores que se reponen más rápido que otros, hay quienes aceptan físicamente la puesta a punto en la pretemporada y hay quienes terminan extenuados. Se trata de las diferencias individuales.

No obstante, si yo fuera Comesaña, apostaría por rearmar el equipo bicampeón aun sintiendo la ausencia de Luis Díaz, por ejemplo, que era el aporte del jugador incisivo y generador de peligro, pero, sabiendo que puedo contar con Cariaco y un poco más adelante con Orozco.

Junior tiene 15 juegos para revertir la situación, su rendimiento es de apenas el 40,00%, con 6 puntos hoy necesita, mínimo, 24 más para clasificar si el número mágico finalmente es 30. Cuerpo técnico y nómina tenemos. Hay que comenzar por ganar puntos que el fútbol se irá afinando a medida que pasen los partidos…


Este Junior no es Junior

Anoche recordé aquella frase que alguna vez le escuché a José Varacka. Si no puedes ganar, empata. A veces los equipos, como el Junior de anoche, pierden un partido por seguir buscando en tiempo de adición, lo que no pudieron en los 90 minutos regulares. Claro que, anoche el Junior pudo seguir jugando toda la noche, la madrugada entera y el amanecer y el resultado hubiera sido un 0x0. Para eso iba el partido. El resultado 1x0 en contra con América fue producto de seguir intentando ganar un juego cuando todo se volvió un imposible. Es que no vemos al bicampeón, al del juego bonito y productivo, al que hacía goles y no le marcaban. Este es un Junior nublado. El bicampeón siempre estuvo lleno de luz. Liliana Salazar me preguntó, después del triunfo 1x0 del Junior sobre el Medellín, si ya veía al Junior campeón. Le contesté que no. Que ese Junior, aún ganando, le faltaba demasiado y es que se nota pues no hay generación de juego, no hay desarrollo de jugadas en conjunto o secuencia de pases, no hay un director de orquesta en el terreno pues aún Teófilo no está en su nivel y Sambueza se fue. Tampoco hemos encontrado el camino al gol. Hemos hecho dos: un autogol frente a Tolima y uno con desvío de un central ante Medellín. En esencia, Junior tiene en su haber un gol anotado por Cantillo, un autogol de un rival y dos partidos sin anotar goles pero, más que eso, lo que realmente llama la atención es su imposibilidad para generar el fútbol que lo hizo triunfador en los últimos tiempos.

El partido contra América fue una oda al fútbol ríspido, duro, de agarrones, patadas y manotones de parte y parte. Lo que se vio, de ambos, es lo que se pudiera llamar anti fútbol. Es que el fútbol se juega con los pies, no con los brazos ni con las manos, con la excepción del arquero. Es que en el fútbol se usan los pies para jugar, driblar, poner pases y no para patear la canilla del contrario.

Durante los 90 minutos no hubo generación de fútbol porque no existió la secuencia de pases de lado y lado. Fue un juego cortado, parado, pitado, sin las ideas.

A los 26 minutos del primer tiempo le escribí a John Romero “van a expulsar a Piedrahita” y así fue. Andaba acelerado, golpeando en lugar de marcar y fue, increíblemente, el jugador del Junior por donde más pasó la pelota, casi el 85% del desarrollo del juego Junior lo intentó por el sector derecho a través de él, sólo que esa intención fue de gran ayuda para el América pues Piedrahita se dedicó a levantar balones sin rumbo fijo haciendo predecible el juego del Junior. Y para peor, las sucesivas mentadas de madre y otras ofensas gritadas cara a cara, al árbitro Ospina, le van a traer dura sanción sobre todo que se vio en primer plano en la transmisión de televisión.

Fuentes apareció poco por lo ya explicado hasta que tuvo que hacerlo, forzado por las circunstancias, dentro del área chica, y bajó a Pisano para un penal claro e inobjetable.

Que el Junior hubiera podido ganar, sí. Que América hubiera podido ganar, también. Que el juego iba camino de 0x0 era claro. Lo que no se pueden permitir estos dos equipos de tradición en el fútbol colombiano es entrar a la cancha y olvidarse del fútbol y hacer lo más cercano al fútbol-lucha libre con 38 faltas contadas por DataFactory, aunque, tengo la sensación que fueron más pues a los expulsados Piedrahíta y Vergara debieron sumarse Pérez (por falta sobre Cabrera) y Segovia (por pisar a Cariaco).

América ganó porque aprovechó la gran posibilidad que tuvo para desequilibrar el juego a través de un penal cobrado, de manera excelente, por Pisano. Fue su gran oportunidad y la aprovechó. Que el Junior no supo aprovechar cuando el América se quedó con 10 hombres es casi una muletilla cuando estás cosas pasan, pero es que Junior jugaba también con 10 pues Farías fue sólo una sombra, nunca le llegó el balón.

El partido iba para 0x0, pero los partidos se terminan, cuando se terminan…

© HI


Egan Arley Bernal Gómez

He bajado del acostumbrado avión de Avianca. Aún resuena en mis oídos el himno nacional que han cantado nuestros compatriotas en los Campos Elíseos de la inolvidable París. Los colombianos aparecemos sin citarnos como las hormigas arrieras guiadas por el sentimiento. Esta vez un joven de 22 años, dedicado, sacrificado, apoyado por su familia, ha citado a la tribu de camisetas amarillas de Colombia y del Tour. Se llama Egan Arley Bernal Gómez (hijo de Germán y Flor) nacido en Bogotá, pero criado en Zipaquirá la tierra de sus padres. Más allá de haber ganado el Tour de Francia, en una de las mejores carreras que se recuerden, Egan encarna la contra corriente a lo que es la vida de niños y jóvenes hoy. Sin dejarse llevar por la fiebre de los celulares, las tabletas y los juegos electrónicos se dedicó, con el apoyo irrestricto y disciplinado de sus progenitores, a cultivarse para ser un extraordinario ciclista. En los dos últimos viajes, me ha tocado ver a niños, de no más de cuatro años, peleándose entre sí por jugar con el celular de sus padres durante la hora que dura el viaje Barranquilla-Bogotá. Pelándose a gritos, llantos y moco tendido ante la pasividad o permisividad de sus papás. Los niños de hoy, contrario a Egan, no juegan al aire libre, todos se reduce a la pantallita de colores. Los padres de Egan entendieron otra cosa. No bien observaron el amor de su hijo por la bicicleta, se dedicaron a ser su principal apoyo. Y miren en que va esa linda historia. Y con sólo 22 años.

Egan hizo llorar a Colombia de emoción. No creo que haya existido excepción alguna. El hoy campeón del Tour de Francia encarna un deportista consagrado, aplicado y diferente. Tranquilo, denodado y mesurado. Aplicado con las órdenes de su equipo. Que había que ser gregario de Geraint Thomas y ahí estaba el gregario. Que ataca porque es la gran oportunidad y ahí está el que atacó y se coronó campeón.

Nunca una declaración en fuera de lugar. Jamás una respuesta destemplada. Siempre entendió su lugar en el equipo y siempre lo dejó claro.

Y algo que no olvidaremos jamás. El llanto que le salió de lo más hondo de su ser. La expresión “de quisiera llorar, pero me da pena” hasta que no pudo más y lloró como un deportista aficionado, amateur, como ese que lo hace por su país. Por un país al que ama y le duele. Eso de que “no sé qué decir” o “siento que es el triunfo del país más que mío” son palabras que hacía bastante ratos no escuchábamos.

Estamos frente a un campeón como los de antes. Con corazón y ganas. De esos amateurs que se jugaban la vida por Colombia. De esos que, por encima de cualquier cosa, tenían presente a su familia, a su barrio, a su ciudad y a su país. De esos que eran corteses, buenas personas y leales.

Como los de antes, incluyendo su aprendizaje diario, su constante crecimiento como ciclista y como persona. Su saludo a Colombia en español, su agradecimiento a “la Italia” en italiano pues fue allí donde le abrieron las puertas considerándose como un italiano más, sus respuestas en inglés a la prensa internacional y su saludo a “la France” en francés le dieron otro aire a los agradecimientos estereotipados de casi siempre.

Egan nos va seguir dando satisfacciones. Es un jovencito que sabe de dónde viene y para dónde va, pero, por encima de todo, encarna al colombiano buena persona, dedicado y luchador. Es un campeón distinto. Eso le seguirá dando más títulos y a los colombianos más satisfacciones…


Que Chiqui Tapia no es Vito Grondona

Evidentemente, la época del imperio que montó Julio Grondona, a través de la Asociación del Fútbol Argentino, terminó con su muerte. Don Vito Grondona no necesitó de ser presidente de FIFA o de CONMEBOL para ser el real poder en el fútbol del mundo. El brasilero Joao Havelange prefirió ser su amigo interesado, partícipe de su sanedrín íntimo, antes que tenerlo como su enemigo.  Lo mismo pasó con el paraguayo Nicolás Leoz a quien ayudó a ser presidente del ente suramericano deponiendo al peruano Teófilo Salinas llevándose, incluso, la sede de Lima a Asunción. Don Vito ponía y quitaba dirigentes y árbitros, montaba los sorteos del calendario de campeonatos y eliminatorias al mundial con Eduardo “el Gordo” de Lucca, maestro de la prestidigitación de las balotas, y depredaba enemigos ocasionales. Grondona era la primera y última palabra en conflictos, componendas y repartición “de beneficios”. Ese Grondona, el de los ojos cerrados para contestar preguntas, el del pequeño anillo en el dedo meñique de la mano izquierda con el sello “Todo pasa”, el que hablaba como si acabara de levantarse después de una noche de vinos y que andaba con cara de poder absoluto dejó huérfano a la otrora todopoderosa AFA. Esto se ha vuelto a confirmar con el pequeño curso de “Grondonita” que quiso hacer el Chiqui Tapia quedando desafectado de CONMEBOL y de FIFA en un abrir y cerrar de ojos.

Ese vacío de poder, esa ausencia de Grondona, la ha sentido la Argentina en carne propia cuando Tapia y Messi, el mejor jugador del mundo, quisieron justificar una nueva derrota de la selección de su país. Hablaron de corrupción, de componendas, de falta de ética y moral, del favorecimiento a Brasil para que ganara el título de Copa América. 

La verdad es que, al mundo del fútbol suramericano, le cayó como trompada de Tyson las declaraciones de Messi (tan poco acostumbrado a ello) y el soporte inmediato de Tapia. La expulsión del astro argentino, en su mano a mano con Gary Medel, fue una más de muchas y no planeada “por la mafia de la Conmebol” como llegó a afirmar.

Igual, las decisiones del árbitro ecuatoriano Roddy Zambrano y su cuerpo arbitral, en el partido de semifinal Brasil vs. Argentina, fueron acertadas para unos y desacertadas para otros y ello es de las cosas más comunes del fútbol. Tan común, que hubo que inventarse el hoy famoso VAR.

Lo más grave de todo es que después que la nueva dirigencia de la CONMEBOL se dio al trabajo de limpiar la casa, denunciar los torcidos de los antiguos, de elevar los correspondientes casos judiciales ante las autoridades de Paraguay y Estados Unidos, y renovar su presencia y confianza en la FIFA, el mejor jugador del mundo y el presidente de su federación salieran a lanzar mantos de dudas con eco en todos los diarios del mundo por tratarse de Messi.

Mientras estábamos en la Copa América de Brasil alguien dijo que por fin los argentinos habían “argentinizado” a Messi. Que les costó trabajo, pero lo lograron. No creo que haya sido tanto así. Sólo él, la mata de la discreción,  sabrá que lo llevó a decir cosas que después no pudo probar. Me confirmaron que mandó una carta presentando disculpas y eso me parece bien, pero el Comité de Ética lo está investigando y el de Disciplina lo va a sancionar después del informe que se presente, pues nada tiene que ver la sanción de una fecha y mil quinientos dólares de multa por la expulsión, que es de oficio, con sus declaraciones en caliente que cayeron muy mal en los círculos del fútbol.

Que Messi es el mejor jugador del mundo no cabe duda. Que la embarró, también… 


Un Junior raro

Creo que el Juniorismo se sintió raro viendo el juego que el equipo rojiblanco perdió ante Patriotas en la fría Tunja. Debe ser el partido más discreto en muchísimo tiempo de la mano del DT Comesaña. De arrancada se vio que algo no estaba bien. En un poco más de dos minutos en equipo boyacense llegó un par de veces y, en la tercera, anotó su primer gol. Se notó, al rompe, debilidad en defensa que no es común en el bicampeón. Que el gol debió ser anulado por fuera de lugar de Brayan Fernández es cierto, pero eso no borra que cada vez que el Junior era atacado el equipo hacía agua. Catorce minutos después del descanso recibió el segundo anotado por Kelvin Osorio con un espectacular tiro libre. Fue uno de esos goles que aplanchan al contrario y eso le pasó al Junior. Es posible que las ausencias de Viera, Teófilo y James hayan pesado, pero no para llegar a jugar deficitariamente como lo hizo el doble campeón.

Junior, en dos partidos, no ha podido alinear lo que, se cree, será la alineación básica de la que estamos expectantes por saber cómo afrontará el DT Comesaña las ausencias de Luis Díaz y Fabián Sambueza dos generadores de fútbol que ayudaron a la consecución del doble título.

Cariaco González fue traído para tan importante función. En el primer partido vs. Tolima fue figura. Ante Patriotas se vio activo también, pero su trabajo debe encajar en el resto. Sólo no será. En equipo sí y esto ocurrirá con el correr de los partidos y a medida que se integre con Hinestroza y con Teófilo.

El debut de Farías no fue auspicioso pues casi que no participó en el juego y Mera volvió a estar en el banco sin participar aún.

Se entiende que lo de Mera es para dar fortaleza y juego aéreo al circuito defensivo. Suponemos que no debe estar en el nivel necesario para asumir la responsabilidad por la cual fue traído. No se otra manera explicaríamos su presencia en el banco como espectador.

La presencia de Luquetta y Acuña fue bien explicado por el DT Comesaña. Ingresaron al terreno vs. Patriotas para darles minutos y no porque pudieran revertir la situación de un Junior que fue superado ampliamente por su rival. El mismo técnico lo dijo sin rodeos en la rueda de prensa post partido.

Es posible que Comesaña esté apuntando a su nómina regular tal como tuvo la feliz oportunidad de tenerla en las dos campañas anteriores. Hablo de Viera; Piedrahita, Pérez, Ditta, Fuentes; James, Narváez, Cantillo; Sambueza, Teófilo e Hinestroza.

Lo de Sambueza corresponde a Cariaco, lo de Farías se entiende como un suplente de Teófilo y lo de Mera creería que es para hacer dupla con Pérez, aunque Ditta fue de los que se pudo llamar “destacado” en el anterior juego.

La ausencia de Díaz si va a ser más jodida de subsanar. No todos los días sale un jugador como él. En fin, pasemos el trago amargo. Tan sólo fue un mal partido…

© HI


Junior y el tricampeonato

Aquí estamos de vuelta después de asistir a la Copa América en Brasil y nos metemos en el pan nuestro de cada día, el fútbol colombiano y, por supuesto, el Junior de Barranquilla. Hay quienes me preguntan si creo que el equipo Tiburón tiene la posibilidad de coronarse tricampeón. Yo creo que sí y, conmigo, gran parte del periodismo nuestro y del interior pero, también lo creo, que ese tema hay que dejarlo ahí. No puede el entorno del Junior dejarse llevar por esa distracción o que se vaya a convertir en una obsesión. Junior es el equipo a vencer en esta liga. Eso lo saben los demás técnicos que participan en el torneo.

Mirando las alineaciones de los partidos finales de diciembre y junio no hay mucha diferencia en la nómina de hoy. Cuando le ganó la final al Medellín, Comesaña alineó al Junior así: Viera; Piedrahíta - Gómez - Pérez - Fuentes; Sánchez - Narváez - Cantillo; Barrera - Teófilo – Díaz.

Cuando venció a Pasto así: Viera; Piedrahíta - Pérez - Fuentes - Gutiérrez; Sánchez - Narváez - Cantillo; Hinestroza - Teófilo - Sambueza.

De la alineación final del campeón de diciembre no están Gómez (en recuperación), Barrera y el suplente rendidor González (se fueron con su pase a otra parte) y Díaz que recientemente se marchó por la puerta grande a Europa. De la alineación final de junio no están Díaz y Sambueza que prefirió mudarse a Santa Fe.

De resto, la base primordial está ahí como también está Comesaña, los profes Franco y Gaitán, el AT Grau, el MD Rolong. En fin, los que estuvieron allí en los momentos gloriosos. Ahora llegó Roberto Peñaloza que será de gran ayuda.

Con la llegada de Germán Mera se va a ganar en experiencia, marca y juego aéreo. O sea, es un real refuerzo en momentos en que Gómez está operado y Balanta ido. Hay que mirar con buenos ojos lo de César Haydar. Calidad tiene.

La incorporación de Cariaco González llena la generación de juego que dejaron Barrera y Sambueza. Con él se gana también y mucho. Será jugador fundamental. Refuerzo, sin duda.

Lo de Edder Farías se entiende en el sentido que tuvimos una deficiencia observada y padecida con falta de goles y el venezolano es goleador comprobado. Si jugará como titular o al lado de Teófilo o tendrá que esperar ya es una decisión de Comesaña, el mismo que pidió traerlo luego tendrá claro cómo utilizarlo. Mientras tanto, pienso que será un buen aporte.

La llegada de Celis será un gran refuerzo también sobre todo en la zona de oficio de volantes donde no sólo se ganan balones sino partidos y campeonatos.

Tengo entendido que vendrán otros. En eso andan. Este panorama es halagador. Como para repetir título, pero ese tema dejémoselo a quienes sólo quieren fastidiar con eso. Paso a paso dijo el ciego que llegó a la cima del monte Everest…


Brasil y su sana costumbre de ganar

Aquí estoy, en la zona de prensa del Estadio de Maracaná, viendo al seleccionado del Brasil festejar su nuevo título en Copa América y a su torcida que no quiere salir del estadio. La Copa América ha terminado con la coronación de Brasil y en medio de la polémica contra los árbitros y el VAR comandada por Argentina. El triunfo final 3x1 de los brasileros sobre Perú no fue ninguna sorpresa. Idos Colombia, Chile, Argentina y Uruguay era apenas obvio que el gran favorito fuera Brasil y así lo corroboró con buen fútbol, con solidez defensiva (un solo gol en contra convertido por Paolo Guerrero de penal en el último juego) y 13 goles convertidos (8 de ellos a Perú que fue un finalista inesperado). Es posible que, corridos los años, sea inentendible que un equipo que hubiera perdido 5x0 en fase de grupos jugara la final y volviera a perder 3x1 con el mismo rival que se coronó campeón. Inentendible, pero el formato de desarrollo de la copa así lo permitió y ese formato fue aprobado por las diez asociaciones que conforman CONMEBOL.

Sin duda, y a pesar del bochinche armando por la dirigencia y jugadores argentinos, Brasil fue el mejor equipo del torneo. Ganó el Grupo A con 7 puntos de 9 (sólo aventajado por Colombia que hizo 9 de 9) y, sucesivamente eliminó a Paraguay en cuartos y a Argentina en semifinales.

En el mejor equipo del torneo que se pueda confeccionar es posible que aparezcan Allyson, Dani Alves, Coutinho (que se jaló un gran torneo quitándose, esta vez, eso de ser un jugador frío), Everton, Gabriel Jesús (goles y pases gol) y Firmino que hizo pases para gol en 3 de los 13 goles de los campeones.

Esta vez, Tite no contó con Neymar pero, de verdad, si bien se habló de su ausencia al comienzo del torneo, más por el tema de la violación que por el fútbol, la gente se fue olvidando de su presencia. O para decirlo más directo, no hizo falta. Entre Arthur, Everton y Gabriel Jesús lo hicieron olvidar.

Entre otras cosas Gabriel Jesús y Dani Alves pudieran ser los mejores jugadores de la copa. La expulsión de Gabriel, decretada por el árbitro Roberto Tobar, fue duramente criticada pues no era para tarjeta roja y se ha llegado a afirmar que el árbitro chileno, en muchas de sus decisiones, estaba presionado por las declaraciones disonantes de los argentinos.

A pesar que siempre dije que Dani Alves debería ser el jugador de la copa, hoy puedo afirmar también que Gabriel Jesús marcó dos goles, hizo dos pases gol y brindó siempre ese fútbol exquisito de picardía, desbordes, buenos pases y centros que nos gusta a quienes hemos admirado por años ese fútbol brillante y cadencioso de los jugadores brasileros de antes. Lástima su reacción después de la tarjeta roja.

Mientras Brasil sigue festejando en el terreno de juego y la hinchada en la tribuna, trato de recordar sobre la marcha otras cosas que vimos en esta copa. La buena primera fase de Colombia, el lío armado por los argentinos por el tema del arbitraje (ya comentado) y la sensación que a Messi los lograron “argentinizar”. Que les costó trabajo y tiempo, pero al final lo lograron. Nunca antes habíamos visto una reacción tan lamentable (por su verbo desbocado) y traída de los cabellos del mejor jugador del mundo como esta vez. Se le viene, con seguridad, la sanción que nunca le impusieron ya que siempre fue un jugador gallardo y cuidadoso en sus declaraciones. Eso supe, de muy buena fuente. Ya la CONMEBOL publicó un comunicado rechazando sus afirmaciones sin mencionarlo.

Comienzo a salir del Maracaná. Vine a ver una buena final. No me cupo duda que Brasil fue un gran finalista y al final un gran campeón. No puedo decir lo mismo de Perú que fue el 7º clasificado a cuartos (como primer tercero) y, aunque eliminó sucesivamente a Uruguay (en lanzamientos) y a Chile (su mejor partido) finalmente no fue el gran rival esperado para un final.

El cuento que las finales no se juegan, sino que se ganan no va conmigo. Las finales para ganarlas hay que jugarlas y jugarlas bien. Bien jugó Brasil justo ganador. Perú pudo perder otra vez por más goles. Sólo que este Brasil se adorna demasiado, como en antaño. Lo que pasa es que aquella Brasil se adornaba y buscaba el arco contrario. Este que vimos, en la tarde noche fría de Río de Janeiro, se adornó demasiado. Tanto, que se olvidaba a ratos del arco.

Abdicó Chile, Brasil es el nuevo rey…


Final de fiesta en Maracaná
Brasil vs. Perú

Hoy estaremos en el Estadio de Maracaná para ver la final de esta Copa América entre Brasil (finalista esperado) y Perú (el inesperado). Dios y la vida me han permitido ver consecutivamente en los estadios, en los últimos nueve años, tres finales de Copa del Mundo y tres de Copa América. En el 2010, en el Soccer City de Johannesburgo, España campeona sobre Holanda, en el 2014, en este mismo estadio de Río de Janeiro, Alemania campeona sobre Argentina y, en el Luzhniki de Moscú, Francia campeona sobre Croacia. En el 2015, en el Nacional de Santiago, Chile campeona sobre Argentina y en el 2016, mismo resultado en el MetLife de New Jersey. La de hoy será una final inédita. Brasil, que fue el 2º mejor equipo de la Fase de Grupos con 8 puntos (uno menos que Colombia), jugará en su mítico estadio ante un Perú que fue el 7º equipo en la primera fase con 5. En cuartos, Brasil eliminó a Paraguay (último en grupos) y en semifinal a la Argentina (que fue 5ª) en el partido del bochinche por la no utilización del VAR en dos jugadas de penal que pudieron favorecer a los argentinos. Perú, dio doble sorpresa al hilo. En cuartos eliminó a la favorita Uruguay en lanzamientos y en semifinal a la súper favorita Chile con un contundente 3x0 que sorprendió al mundo del fútbol. Es bien curioso, pero la final de hoy nunca se había registrado, ambos equipos integraron el Grupo A y Brasil le clavó 5x0 a Perú en el partido de segunda fecha en una tarde terrible del arquero Gallese.

Cuando se midieron en primera ronda, Tite alineó a Alisson, Daniel Alves, Marquinhos, Thiago Silva y Filipe Luís; Casemiro, Arthur y Philippe Coutinho; Gabriel Jesús, Everton y Roberto Firmino. Alex Sandro ingresó por Filipe Luis que se lesionó, Allan por Casemiro y Willian por Coutinho.

Brasil no cambiará nada para esta final enfrentando a la selección peruana que ya goleó. Tite no improvisará cambios, ni intentará jugar de otras formas y maneras porque los brasileros juegan a lo que saben. El fútbol decidido de ataque sin olvidar su seguridad defensiva que algunos niegan pero que es real. A Brasil hoy, después de cinco partidos, no le han anotado un solo gol y, en contrario, ha marcado 10.

Es posible que veamos a la Perú de Gareca jugando a la usanza de lo hecho ante Chile. Equipo corto, en bloque, con defensa rápida y de triangulación para recuperar el balón y salidas rápidas de contra ataque.

El día del 5x0 en contra jugó con Pedro Gallese, Luis Advíncula, Miguel Araujo, Luis Abram y Miguel Trauco; Yoshimar Yotún, Renato Tapia, Andy Polo y Christian Cueva; Jefferson Farfán y Paolo Guerrero.

En el partido en que eliminó a la bicampeona Chile, Gareca alineó a Pedro Gallese; Luis Advíncula, Carlos Zambrano, Luis Abram y Miguel Trauco; Renato Tapia, Yoshimar Yotún, André Carrillo, Christian Cueva y Edison Flores; Paolo Guerrero.

Cambió a Zambrano por Araujo, Carrillo por Polo y Flores por Farfán que se fue lesionado del torneo. En esencia jugadores que reemplazaron a otros conservando la idea básica del juego, pero mejorando la gesta individual.

Esta tarde, en la final de Copa América, veremos dos equipos cuya quinta esencia es el juego ofensivo. El arco en la mira siempre. Sólo que estoy seguro que quien está pensando más en la estrategia del partido es Gareca tratando de tapar las salidas por las bandas a Brasil (un casi imposible), de desconectar a Alves, de Coutinho, de Gabriel Jesús y de Firmino (otro casi imposible) y de tratar de sorprender a los brasileros en casa.

Mi favorito es Brasil. Creo que la única manera como Perú pondrá condiciones, sorprenderá y enredará a la canarinha es haciendo un gol muy temprano. Eso cambiaría el panorama radicalmente.

No obstante, no se olviden lo que siempre les digo. Los partidos hay que jugarlos. Después que el árbitro chileno Roberto Tobar termine el juego, nos quedará la única verdad. Y el nuevo campeón…


El partido por el tercer lugar

Otra vez estamos ante el famoso juego por el tercer lugar. Antes, se llamaba el juego de consolación. Algo así como los famosos premios secos de la extinta Lotería del Atlántico que jugaba el llamado premio mayor y los premios secos que eran de menor valor con respecto al primero. Hace poco, escribiendo sobre el juego Brasil-Argentina, recordé en el titular la palabra “consolación” que era el sustantivo usado con respeto y no con sorna y de manera despectiva como ahora. Hoy, sólo el ganador recibe los elogios y aplausos pues, como dicen los llamados resultadistas, del segundo para abajo todos son perdedores. Antes, el subcampeón, el tercer lugar y, muchas veces el colero, recibían reconocimiento por la labor realizada. Hoy, no. Nadie se acuerda del subcampeón siquiera. Sin embargo, es mejor ser tercero que cuarto pues ello conlleva a aparecer en el podio histórico y obtener un premio en dinero mucho mayor. Esto último ni siquiera motiva a muchos jugadores que prefieren bajarse del juego o estar sin estar dentro del terreno de juego. Es real, el partido por el tercer lugar, en cualquier competencia de fútbol, se volvió un estigma. Es que es un juego de perdedores, me dijo un técnico alguna vez.

Debo confesar que tuve que recurrir a la página de la FIFA para recordar los equipos que jugaron por el tercer lugar en el Mundial de Rusia el año pasado pues, a pesar de haberlo cubierto de principio a fin, no estaba seguro en hacerlo de memoria. A lo mejor usted tampoco. Fueron Bélgica e Inglaterra con triunfo para los belgas 2x0 en el Estadio Krestovski en la noche blanca de San Petersburgo.

De la anterior Copa América Centenario USA 2016 sí lo recuerdo pues Colombia venció a Estados Unidos 1x0 con gol de Carlos Bacca en Glendale, Arizona. Más no recordaba, y tuve que buscarlo en los archivos de CONMEBOL, el partido por el tercer lugar en la Copa América de Chile 2015. Perú venció 2x0 a Paraguay en Concepción.

Este año, acá en Brasil, el juego del tercer lugar tendrá un morbito especial. Lo jugarán las dos selecciones que disputaron la final de las Copa de América de Chile y Estados Unidos: Argentina vs. Chile. En ambas definiciones Chile venció a la Argentina por definición con lanzamientos desde el punto penal después que los juegos terminaron 0x0.

Argentina vs. Chile pudo haber sido el juego final de esta Copa América, pero cayeron ante Brasil y Perú. En el imaginario popular brasilero se diagnosticó como juego final Brasil vs. Argentina, pero tuvieron que eliminarse en semifinal y Brasil vs. Chile, pero los chilenos cayeron con los peruanos.

Hoy veremos en el Arena Corinthians de Sao Paulo el devaluado y hasta vilipendiado partido del tercer lugar. Sólo los jugadores de Argentina y Chile podrán hacer que, en el futuro, lo recordemos sin tener que recurrir al Dr. Google…

© HI


Chile, exigimos una explicación...

Plop, quedamos como el célebre pajarraco chileno Condorito exigiendo una explicación. La sorpresiva derrota de Chile con Perú 3x0 dejó a más de uno viendo un chispero, a más de un apostador despistado con los bolsillos llenos (9-1 estaban las apuestas a favor de Chile), a todo el país chileno buscando razones de algo que, 90 minutos antes, era un imposible, y a la bicampeona jugando por el tercer lugar vs. Argentina lejos de convertirse en tricampeona. Los chilenos vivieron, en menor escala, una derrota no prevista como la de Brasil ante Alemania en su mismo mundial 7-1 en Belo Horizonte. Esa vez, observamos a los brasileros de igual manera como hemos visto a los chilenos esta noche, mirándose unos a otros, sin pronunciar palabras, con la cara descompuesta, con los ojos enrojecidos por las lágrimas, viendo cómo eran superados por los peruanos en fútbol, actitud y goles. El 1-0 de Flores con la esperanza de remontar, el 2-0 de Yotún con la preocupación de tener que hacer tres y el 3-0 de Paolo con la decepción de quien se siente superado, goleado y eliminado en la lucha por retener el título.

La Chile acostumbrada no apareció nunca. Se encontró con la madeja táctica de Gareca y no pudieron encontrar la punta del ovillo. Perú, plantado 1-4-2-3-1 cerró las bandas con Advíncula y Trauco, clausuró el tránsito por el centro con Tapia y Yotún por delante de Zambrano y Abram Ugarrelli, se apoderó del balón con Carrillo, Cueva y Flores y fue una constante amenaza con Paolo Guerreo como ariete.

Chile, sin espacios para transitar se fue destiñendo con el paso de los minutos. Fue un equipo sin reacción ante un Perú rápido que robaba la pelota, cubría todos los espacios y buscaba el arco de Arias. Por el contrario, la selección del Profe Rueda tuvo mayor posesión del balón, pero parecía que el mismo estuviera desinflado como las ideas de quienes lo poseían pues su adornado y eficiente fútbol quedó convertido en lanzar balones a ver qué pasaba “allá adelante”.

El 4-3 defensivo de los chilenos (Isla, Medel, Maripán, Beausejour, Aranguiz y Pulgar) no fue eficiente. Cayeron en el enredo provocado por los peruanos y nunca entraron al juego.  Tampoco su circuito ofensivo, a pesar los múltiples remates pues Vidal y Alexis no aparecieron ni pesaron, Fuenzalida se quedó en el camerino al comenzar el segundo tiempo y Vargas naufragó hasta caer en el cobró de un penal de manera inentendible.

Perú fue muy práctico en defensa (quitando balones, recortando los espacios y ganando los duelos) y eficiente en ataque con 9 remates, 4 de ellos al arco que produjeron los 3 goles que le dieron la inobjetable y merecida victoria.

Chile remató 10 veces al arco incluyendo uno que se estrelló en el marco. Eso hizo ver inmenso al arquero Gallese, el mismo que había soportado la goleada 5-0 con Brasil, que pareció tener raquetas en las manos. Su actuación fue tan notable que, antes del final del juego, se anticipó al cobró de tiro penal de Vargas y, quedándose erguido en el centro del arco, capturó el envío inocente del chileno que trató de cobrar al estilo Panenka quedando sólo en su inocente intención aumentando, de paso, el dolor de sus compatriotas y botando la posibilidad de ser el líder goleador de esta versión e histórico (junto a Paolo Guerreo) de la Copa América.

Chile pasó de la euforia de haber eliminado a Colombia, la mejor selección de la fase de grupos, a soportar una penosa eliminación ante un equipo peruano que la volvió inoperante evitando, con ello, que desarrollara su fútbol brillante e inutilizando a sus estrellas Vidal y Alexis. El Profe Rueda fue certero en la rueda de prensa señalando que nunca entraron en el juego.

El sábado veremos Chile vs. Argentina por el tercer lugar en el Arena Corinthians de Sao Paulo y el domingo Brasil vs. Perú por el título en el mítico Estadio Maracaná de Rio de Janeiro.

Entonces, volveremos a casa con el sabor agridulce que ha tenido esta Copa América que albergaremos el año entrante en nuestro país…


Brasil finalista, Argentina a consolación

Brasil le ganó 2x0 a Argentina en partido disputadísimo, jugado en el Estadio Minerao de Belo Horizonte, y es finalista de la Copa América. El juego tuvo pasajes diversos. A ratos bien jugado, a ratos bien peleado, a ratos a favor de Brasil, a ratos a favor de Argentina, a ratos Brasil solidario para jugar, a ratos Argentina solidaria para pelear. Antes del juego hablábamos de las dos selecciones que no tienen el presente brillante de otras del pasado cercano o lejano. Sin embargo, reencontrándose con la historia las dos selecciones se fajaron un gran partido con estados de ánimo sucesivos como los reseñados.

Brasil abrió la puerta del triunfo a los 18 minutos de iniciado el juego. El gol de Gabriel Jesús fue el remate de un fútbol exquisito, cadencioso y acompasado en el que intervinieron Coutinho, Dani Alves con un paragüita espectacular, Firmino con recepción de balón y pase a ras de pasto y el remate de Gabriel Jesús seco, de primera, con pie derecho. El gol sentó las bases de lo que vendría después. Un Argentina apurada, con faltas y pisotones, con empujones y escaramuzas y un Brasil tranquilo, montado en el juego con salida permanente por la derecha con Dani Alves buscando y encontrando a Firmino y a Gabriel Jesús.

El segundo tiempo fue mejor para el espectáculo y mejor para la Argentina. Messi jugó sus mejores 45 minutos de esta copa contando con la ayuda de Agüero y Lautaro. También del temple que le pusieron Paredes (que exageró y pegó), de Paul y Acuña que le dio un pisotón criminal a Dani Alves.  Messi se dedicó a jugar al fútbol. Sus compañeros a combatir.

A los 26 del segundo tiempo, cuando Argentina insistía con su mezcla de fútbol de Messi y combate del resto, Brasil fabricó el segundo gol. Gabriel Jesus peleó una pelota en carrera con Otamendi que, al verse superado intentó agarrarlo sin lograrlo dentro del área. Lo que consiguió fue caerse lo que facilitó al atacante brasilero engañar con una “paradinha” a Foyth y poner un pase en bandeja para Firmino que la clavó con pie derecho.

Ahí no terminó el partido. Argentina continuó combatiendo hasta el final donde Brasil tuvo oportunidad de poder hacer el tercero.

Brasil pasó a la final sin sobresaltos a pesar del partido arduamente disputado. Argentina se fue con la imagen aceptable de los últimos partidos ante Venezuela (2x0) y el de esta noche ante los brasileros. La selección de hoy debe ser de las más discretas de su historia sólo matizada por la presencia de Messi, el mejor jugador del mundo.

Fue un partido lleno de emociones, de pasajes buenos, de pasajes ríspidos y de dos bonitos goles que eliminaron a Argentina.

La nota para polémica fue la actuación del árbitro Roddy Zambrano de Ecuador y de los oficiales del VAR. Las dos jugadas discutidas por los argentinos fueron la posible falta penal de Dani Alves sobre el Kun Agüero y la posible falta penal de Arthur sobre Otamendi. En la primera jugada, vista detenidamente, se nota que no existe falta a pesar de la espectacularidad de la acción donde parece que Alves usara fuerza desmedida. En la segunda, siempre he pensado que ciertos jugadores, en acción ofensiva, chocan contra el defensor para producir esa clase de decisiones pues es claro que el defensor tiene que prepararse para no ser arrollado y se pone en guardia. Es posible que el árbitro Zambrano y los oficiales del VAR hayan visto lo mismo.

Hoy tendremos al segundo finalista. Chile y Perú jugarán en el Arena do Gremio de Porto Alegre. Aquí piensan que la final soñada sería Brasil vs. Chile. Pero los partidos hay que jugarlos pues nadie gana en la víspera. Esta noche tendremos a las selecciones de la final que se jugará el domingo en Maracaná…

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Queiroz y Tesillo

Me agradó que el gran público, en el sondeo de La Polémica de Win Sports, haya votado mayoritariamente contra el califiticativo fracaso en el tema de la Selección Colombia y su DT Carlos Queiroz. El técnico portugués en su cuenta de twitter escribió “o ganamos o crecemos” y pronosticó el “futuro brillante de la selección”. El tema hay que desarrollarlo sin extremismos. Aunque a algunos no les guste hablar de proceso, pues es lo que ha comenzado Queiroz, un nuevo trabajo, una nueva manera de enfocar el fútbol y eso, apenas comienza. Colombia se fue de esta Copa América de la misma manera como se van las selecciones grandes o pequeñas en las definiciones por lanzamientos desde el punto penal. A veces es el pateador el que falla, a veces es el arquero el que tapa y eso le ha pasado a las selecciones y jugadores más encumbrados del planeta. Sólo recordemos a Roberto Baggio en la definición de la Copa del Mundo de USA ante Brasil. El balón se elevó tanto que nadie se acordó de él mientras los brasileros bailaban la samba del triunfo. Pasó ¡en la final de un mundial! Y Baggio terminó su brillante carrera 20 años después con todos los honores en Italia, su país natal, que lo tiene como uno de sus mejores jugadores a título de ídolo.

En el Mundial de México 86 me tocó ver, en el Estadio Jalisco de Guadalajara, la eliminación de Brasil, a manos de la Francia de Platini, en los lanzamientos 4-3 después que el juego había terminado 1x1. La eliminación provino luego que Zico no pudo convertir un penal en tiempo normal, que Sócrates hubiera marrado su lanzamiento en la definición después de 120 minutos de juego con alargue incluido, y algo que algunos han olvidado. Esa tarde Platini desperdició su tiro desde el punto penal. ¡A tres estrellas rutilantes les pasó la misma tarde en un mundial de fútbol! Y le acaba de pasar, también, a Luis Suárez, ¡uno de los mejore goleadores del mundo! Y como les pasó a ¡Vidal y Messi! en la definición de la Copa Centenario en USA.

Lo digo para que respetemos el dolor de William Tesillo. Quienes ofenden con sus gestos y palabras a los jugadores que pasan por ese sinsabor pareciera que la vida les ha sonreído siempre, que no han tenido malos momentos, o malos negocios o que no se han equivocado nunca.

La familia de Tesillo estaba en la tribuna. Anhelaba más que ninguno que William anotara su lanzamiento, pero no pasó. Ningún dolor que podamos sentir será igual al de ellos. Ellos son personas maravillosas, creyentes de nacimiento, no de oportunidad. Su padre es pastor evangélico y forman un gran grupo familiar.

Mientras los mismos que, a lo mejor, defenestraron a Carlos Bacca por el lanzamiento del Mundial de Rusia ante Inglaterra, comenzaron sus burlas y amenazas en las redes sociales contra Tesillo, éste lloraba amargamente en el camerino.

El partido llegó a los lanzamientos desde el punto penal porque el circuito ofensivo de Colombia no pudo anotar un gol y porque el circuito defensivo conservó el arco en cero con Tesillo formando parte.

Lo de Tesillo no fue improvisado. Siempre pateó penales en Quindío, Santa Fe, Junior y ahora en León de México donde acaba de jugar la final de la Liga MX siendo escogido en la selección ideal del torneo. Cuadrado lo dijo al volver al país “fue el que mejor pateó en los entrenamientos”.

Patear y marrar un penal, bien porque se bote o lo tapen, es un accidente de trabajo. Como usted cuando le informa a su jefe que el negocio está listo y se le cae, o como cuando el mecánico arregla un carro que después es devuelto porque se varó otra vez, o como cuando al ebanista le devuelven la cama matrimonial porque, al estrenarla, se le cayeron las tablas, o al ingeniero que se le cae el plafón por mal cálculo de materiales, o al médico que hace un diagnóstico desafortunado, o como cuando el vendedor sale con sus productos y regresa sin haber vendido uno sólo. O como al estudiante que pierde un semestre y no sabe cómo decirle a sus padres que tantos sacrificios hacen para que él esté en una universidad. El fútbol es como la vida pues los jugadores no son súper héroes. Son tan de carne y hueso como usted.

Acabamos de pasar por un sinsabor, pero eso no me inquieta. Sé que gozaremos con esta selección cuando, gracias al trabajo, podamos jugar como lo hicimos en el triunfo sobre Argentina. Esa es la selección que quiere perfeccionar Queiroz. Y él sabe cómo hacerlo…


Nos bajaron de la nube

El porrazo fue bravo. Estamos en las gradas del Arena Corinthians de Sao Paulo. Colombia acaba de ser eliminada por Chile en cuartos de final de Copa América. El resultado final fue 0x0 y, los lanzamientos desde el punto penal, Tesillo ha botado el quinto lanzamiento y Alexis Sánchez ha convertido inmediatamente después para dejarnos a la vera del camino 5-4. Para ser justos, Colombia no jugó bien en esta noche paulista como si lo hizo Chile que debió haber ganado en los 90 minutos. El porrazo ha sido fuerte, no sólo por la eliminación sino por la manera deficitaria como jugó Colombia. Los quince minutos después del arranque fueron de buen fútbol desarrollado por nuestra selección nacional, pero, después, el juego táctico montado por Rueda y desarrollado por el plantel austral la metió en cintura y vimos entonces a una Colombia extraña, angustiada, desordenada, correlona sin sentido pues en el fútbol, como en la vida misma, primero se piensa y después se actúa. A partir de los quince minutos del primer tiempo, tuve la sensación que Colombia iba perdiendo el juego cuando, en realidad, estaba 0x0. No sé si fue la superioridad de Chile o los dos goles anulados por el VAR.

Queiroz abrió el juego con los mismos jugadores que vencieron a la Argentina. El inicio del partido fue lo mejor de “la” Colombia como dicen los brasileros. Después, Chile se fue montando en el juego gracias a los movimientos tácticos que Colombia no supo contrarrestar.

Hablo del tándem montado por el Profe Rueda en cada lado del campo de juego. Isla, Fuenzalida y Aránguiz por el sector derecho y Beausejour, Maripán y Vidal por el izquierdo. Y, como cabeza de área, Erick Pulgar, un joven que no solamente corta el juego, sino que, en situaciones de defender, se mete entre los dos centrales para agrandar la cancha hacia lo ancho cuando es necesario o para hacer avanzar a su equipo desde el fondo en situación de ataque.

No hubo manera de parar a los chilenos, no hubo forma de marcar a Arturo Vidal y a Alexis Sánchez y desconectarlos uno del otro. Vidal es una figura surrealista. Un jugador desenfadado con su corte de pelo a lo “el man es Germán”, con los dientes nuevos implantados que le hacen parecer que se riera todo el tiempo, que camina la cancha, como un bacán, como si estuviera en un día de playa con amigos, que sabe “manejar” a los árbitros como lo hizo con Pitana y que se convierte en arma letal no bien obtiene el balón. Y Alexis, el menudo delantero que no sabe de términos medios para atacar al rival. Que corre y dribla con una facilidad en la búsqueda del gol, que se asemeja al conejo Energizer porque no para nunca en su intención de herir al contrario.

Es posible que este partido le marque a Queiroz los próximos movimientos a hacer. Para definir si juega con laterales marcadores o laterales volantes, para estudiar por, por ejemplo, qué es Mateus al que vinos esta noche como en el lugar equivocado pues ni defendía, ni atacaba. Si se decidirá a mover a algunos históricos, esos que han escrito hazañas difíciles de borrar u olvidar, pero que ya vienen siendo empujados por la nueva generación. En fin. Temas delicados no sólo en el fútbol mismo sino en decisiones que van a doler.

Ahora no armemos la guerra incomprensible de los dimes, diretes y las ofensas. Ahora no saquemos a bailar al Profe Pekerman que vive en su retiro voluntario que no sabemos si será provisional o definitivo. Tranquilos. No armemos, fuera de la cancha, el mismo desorden que armó nuestro seleccionado dentro de la misma.

Nuestro seleccionado arrancó el partido decidido a meter en cintura a Chile y los chilenos se defendieron muy bien y, cuando por su denodado trabajo obtuvieron el balón, entonces Colombia se volvió el equipo impensado, desordenado, correlón, repetitivo, muchas veces sin sentido. Creo, con todo respeto, que así se intente jugar “a la europea” o “a la suramericana” o “a la africana” en el fútbol necesariamente hay que pensar e interpretar el juego del rival y deberá haber, siempre, quien maneje los movimientos y los tiempos dentro del terreno de juego pues correr y correr y correr no garantiza el control y el desarrollo adecuado del juego.

Finalmente vimos un partido donde primó la parte física, el combate y esa “tirria” que se va apareciendo a fuerza de verse en estos torneos o de guardar cuentas de cobro como el caso de la eliminación de Chile del Mundial de Rusia. Hubo 40 faltas (19 de Colombia y 21 de Chile) y algo que pocas veces se ve en el fútbol de alta competición. Colombia sólo hizo 270 pases por 424 de Chile en el desarrollo de los 99 minutos que terminaron jugándose.

Jugamos desordenados, como al combate, y Chile fue superior. Decidimos en lanzamientos y botamos uno que a todos los equipos del mundo les ha pasado. A mí no me preocupa el balón lanzado por Tesillo. Lo que me dejó realmente preocupado fue la nula interpretación del juego montado por el Profe Rueda. Anuló las puntas de Colombia, la atacó por ahí en el primer tiempo y, en el segundo, a sabiendas que Queiroz haría sus cambios para corregir el problema, desarrolló el juego por el centro con un Vidal que se alejó de Barrios y Mateus para manejar a placer, lejos de la presión de la marca, el desarrollo del juego.

Hoy me pasó eso. Siempre tuve la sensación que Colombia perdía el juego cuando realmente estaba 0x0. Es que esta noche nos comenzó a dar guayabo sin que hubiera amanecido aún…

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Casi entierran a Tite

Durante el juego Brasil 0 x Paraguay 0 (y victoria 4x3 para los brasileros) volví a recordar la declaración del DT Eduardo Berizzo sobre que la selección guaraní podría convertirse en “un rival potencialmente peligroso” durante el juego de cuartos de final. Me cayó en gracia lo afirmado porque los paraguayos habían empatado 2 partidos y perdido 1, sin victorias en el Grupo B, con 3 goles a favor y 4 en contra (-1). Su rendimiento fue tan pobre que, entró a cuartos de finales con el nada halagador título de haber sido “el segundo mejor tercero”. Decir que se podían convertir en un gran rival peligroso ante el equipo de casa Brasil que ganó 2 de 3 partidos con un empate y 8 goles a favor y 0 en contra, ganando el Grupo A, casi pareció un chiste. No obstante, el chiste salió bastante bueno. Berizzo y su selección paraguaya pusieron a parir al equipo brasilero en el terreno y a la hinchada en la tribuna que terminó sin uñas, herniados y con las rodillas magulladas de tanto implorar.

El partido defensivo planteado por Berizzo desnudó todo lo malo en que puede caer un equipo grande como el brasilero. A medida que los minutos pasaban Tite primero y su equipo después cayeron en un estado de ansiedad, de apresuramiento, de levantar centros por arriba y a ras de pasto. Se notó un Brasil nublado en ideas, en desarrollo del juego y con falta absoluta de puntería. Los 25 remates a puerta terminaron por fuera, o en manos del arquero Fernández o lejos de la portería.

Mientras la ansiedad y la urgencia aumentaba, también apareció la “botinera” de parte y parte. De verdad que se dieron de lo lindo. Tanto, que Brasil pegó más que Paraguay. Hizo 22 faltas contra 19.  

En medio de la angustia por anotar un gol, Tite no fue capaz de corregir algo que, para mí, fue decisivo para que el juego terminara 0x0. Brasil copó la mitad del terreno de juego que le pertenecía a Paraguay y entonces vimos, en 55 metros x 68, a 21 jugadores. El arquero de Fernández, los 10 jugadores de campo de Paraguay y los 10 de Brasil. Después llegaría la expulsión de Fabián Balbuena.

Esa densidad, ese mar de piernas, benefició más a Paraguay que a Brasil puesto que ellos necesitan espacios para maniobrar. Ellos mismos cayeron en el error de achicarse los espacios y ni Tite, ni ninguno de sus jugadores, pudieron subsanar ese error.

El final del juego en cero fue una medalla al mérito para Berizzo y una nota de llamada de atención para Tite. Después vinieron los lanzamientos desde el punto penal y, lamentablemente para los paraguayos, su primer pateador y capitán Gustavo Gómez y su quinto Derlys González fallaron en la ejecución. El lanzamiento de Gómez tapado por Allison y el de Derlys desviado.

Sí, la verdad es que lo dicho por Berizzo (como por salir del paso, dijimos) se cumplió. Paraguay le hizo sudar la gota gorda a los brasileros, los puso al borde un ataque de nervios y les volvió a mostrar el fantasma de cuando los eliminó en la Copa América de Argentina y en la Copa América de Chile. En ambas ocasiones en cuartos de final y por la vía de los lanzamientos desde el punto penal.

Pasó Brasil, se quedó Paraguay, pero en esta noche fría en Porto Alegre el que sufrió fue el múltiple campeón del mundo. Es que a Tite, casi lo entierran hoy… 

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Brasil vs. Paraguay

Comienza la fase final de Copa América con los juegos de cuartos. Mis favoritos para avanzar son Brasil sobre Paraguay y Uruguay sobre Perú. En el caso de Venezuela vs. Argentina y Colombia vs. Chile, los partidos son de pronóstico reservado. Argentina, que ha sido un equipo pálido, se las verá con la laboriosa y disciplinada Venezuela y nuestra Colombia se medirá con la selección de Chile, actual bicampeona de América. Venezuela tiene todo lo que se necesita para vencer a Argentina, pero la sola presencia de Messi hace prever que, no se van a ir del torneo sin hacer un buen partido. En el caso nuestro, Colombia fue la mejor selección de la fase de grupos de manera invicta, pero Chile es un gran equipo dirigido por el Profesor Rueda que nos conoce muy bien así la Colombia de hoy genere su fútbol de otras formas y maneras.

El juego de esta noche, entre Brasil y Paraguay, en el Arena do Gremio en Porto Alegre, muestra a una selección brasilera por encima de la paraguaya. Los dueños de casa ganaron el Grupo A y los guaraníes entraron últimos en el grupo de clasificados como “segundo mejor tercero” con sólo 2 puntos y -1 en la diferencia de goles.

Ayer, en las ruedas de prensa, mientras el DT Berizzo sorprendía con su afirmación que Paraguay puede transformarse en un "rival peligroso" ante Brasil sin dar anticipo de su nómina, Tite entregaba a los medios de comunicación su alineación titular.

Con todo respeto por Berizzo, no sabemos cuál sería la pócima mágica que utilizará para convertir, al discreto Paraguay de los tres partidos de la primera ronda, en un rival peligroso para enfrentar a los dueños de casa.

Tite anunció que jugará con Allison; Dani Alves, Marquinho, Thiago Silva y Filipe Luis, Arthur, Allan y Coutinho, Firmino, Gabriel Jesús y Everton. Una gran alineación, sin duda. En el juego no estará Casemiro por suspensión. Tite escogió a Allan para reemplazarlo y no a Fernandinho. La razón no es futbolística, es médica, está lesionado.

El árbitro será Roberto Tobar de Chile que dirigió el juego en que Colombia derrotó 2x0 a la Argentina. Ese día mostró 7 tarjetas amarillas.

El ganador de esta noche, entre Brasil-Paraguay, se medirá en semifinal al vencedor de Venezuela-Argentina.

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Copa América, Colombia la mejor selección

Terminó la fase de grupos de Copa América aquí en Brasil. Hay quienes utilizan la frase “ahora es cuando comienza la copa” (entre ellos nuestro DT Queiroz) y creo que, esa aseveración, no es exacta. Los torneos tienen fases que hay que jugarse. En este caso, grupos, cuartos, semifinales y final. La última noche de grupos fue emotiva. El triunfo de Uruguay 1x0 sobre Chile a falta de 9 minutos para el final con gol de cabeza de Cavani y el empate de Ecuador 1x1 de Ecuador con Japón que lo certificó como uno de los equipos más discretos del torneo junto a Bolivia, ambos eliminados. Y el regreso a casa, también, del equipo de Japón (mezcla de jóvenes y veteranos) y del novel y disciplinado seleccionado de Catar. Al final las llaves para cuartos quedaron establecidas por Brasil-Paraguay y Venezuela-Argentina por un lado y Colombia-Chile y Uruguay-Perú por el otro.

La disposición del cuadro de desarrollo de la copa dice que, en semifinales, el ganador de Brasil-Paraguay se medirá al vencedor de Venezuela-Argentina y el ganador de Colombia-Chile jugará con el triunfador de Uruguay-Perú.

En nuestro caso, estuvimos debatiendo sobre si era mejor Chile o Uruguay en siguiente ronda y ahora, para que Colombia juegue la final, deberá eliminar a Chile primero en cuartos y a Uruguay después en semifinales si éste, elimina a Perú.

En el caso de Brasil, equipo de casa, la final soñada con Argentina no se dará. Se podrán enfrentar sí en semifinales si eliminan a Paraguay y Venezuela respectivamente.

Finales atractivas pueden ser Colombia-Brasil, Colombia-Argentina, Brasil-Chile, Brasil-Uruguay, Argentina-Uruguay o Argentina-Chile.

El caso curioso fue la clasificación de Paraguay, como segundo mejor tercero, con tan sólo 2 puntos con diferencia de goles -1 (3-4), El mejor tercero fue Perú con 4 puntos y diferencia de goles de -3 (3-6). Los incas sufrieron la peor humillación del torneo. Brasil los goleó 5x0.

El partido Colombia vs. Chile se jugará el próximo viernes en la Arena Corinthians de Sao Paulo a las 6:00 PM hora de Colombia. Cuando Colombia le ganó a Catar 1x0 el partido se realizó en Morumbí que es el estadio del equipo Sao Paulo.

Colombia terminó como el mejor equipo de grupos. Ganó 9 puntos de 9. Ganó 2x0 a Argentina, 1x0 a Catar y 1x0 a Paraguay. Anotó 4 goles y mantuvo la valla con cero goles en contra. Eso tiene que ratificarlo en los siguientes tres partidos que son de eliminación directa.

La final para Colombia podría ser ante Brasil o Argentina que son favoritos para eliminar a Paraguay y Venezuela. Eso, sobre el papel, y si nuestro seleccionado elimina a Chile y Uruguay.

Que ahora venga lo mejor de la copa es muy diferente a que se diga que la copa comienza a jugarse ahora. La copa comenzó el 14 de junio cuando Brasil venció 3x0 a Bolivia en Morumbí y terminará en Maracaná cuando se juegue la final. A ustedes qué les gustaría: ¿Colombia-Brasil o Colombia-Argentina?...

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Queiroz, derribando mitos

Al final, el DT Queiroz tenía la verdadera razón de lo que iba a hacer. El triunfo de Colombia 1x0 sobre Paraguay, en esta Copa América de Brasil, estuvo antecedido por los análisis y pareceres de la prensa especializada y de los fanáticos. Si era bueno o no jugarlo con el equipo de “suplentes”, o si era procedente “guardar” a los   titulares para el juego de cuartos, o si era “menester curarse en salud” no utilizando a los jugadores que tenían tarjetas amarillas y que pudieran acumular una segunda lo que les traería la sanción de una fecha y su ausencia para el siguiente juego que es de eliminación instantánea. Digo, y lo comenté en estas columnas, que hay temas que son del fuero íntimo del técnico. Podemos plantear mil tesis, pelearnos dos mil veces que, finalmente, el que tiene la idea en la cabeza y sabe qué hacer y cómo hacerlo es Queiroz. Y lo que pensó, montó y desarrolló le salió de manera impecable.

Impecable, porque hizo 9 cambios en la alineación que actuó en los dos primeros juegos y ganó con sobrados méritos. Impecable, porque alineó a los que tenían tarjetas amarillas, Cuadrado, Lerma, Falcao y Duván (el único que no actuó fue Mateus), y no perdió a ninguno para la siguiente fase. Impecable, porque ganó 1x0 que pudo haber sido 2x0, 3x0 o quizás más y conservó la valla invicta por tercer juego consecutivo con otro arquero (Montero), con otros defensores (Arias, C. Zapata, Lucumí y Borja) con otros volantes (Lerma, Cuéllar y Cardona) y con una línea de ataque (Cuadrado, Falcao y Díaz) en la que puso a los dos únicos titulares.  Impecable, porque, ésta alineación, conservó el dibujo táctico (en ataque 1-4-3-3, en defensa 1-4-1-4-1), y el estilo de juego, y tuvo la misma dinámica de las dos alineaciones que vencieron a Argentina y Catar. La Colombia de hoy es una selección muy táctica, ordenada, disciplinada y solidaria. Con 4 goles sumó 9 puntos sin recibir gol.

En medio del rendimiento parejo de la escuadra “suplente”, se destacaron el arquero Montero que, a los 2 minutos de juego, paró un ataque de Derlys González, el único de los paraguayos, lo que le dio confianza así después los guaraníes no lo hubieran visitado tanto. También marcó diferencia Gustavo Cuéllar que se jaló tremendo partido siendo destacado como la figura del juego para todos los medios (a excepción del comité organizador que dio al Gato Fernández arquero de Paraguay). El Mono, como cabeza de área, no sólo marcó el golazo para ganar (desde un ángulo bien difícil) sino que en sus botines, coberturas y marca murieron todas las intenciones guaraníes. Y Luis Díaz al que el mundo del fútbil volvió a mirar con mucha atención por lo que juega y cómo lo juega. Con su perfil zurdo le pasó por encima a Iván Piris todas las veces que se lo propuso, cambió de ala (izquierda a derecha) con Cuadrado primero y con James después, el árbitro peruano Carrillo y el VAR le anularon un gol que aún es motivo de polémica y fue dolor de cabeza para el circuito defensivo de Paraguay.

Queiroz está rompiendo costumbres o paradigmas que le llaman. Tiene en su cabeza la concepción de los 23 “titulares” y lo mostró hoy en el Arena Fonte Nova de Salvador de Bahía. Que todos están preparados para actuar y todos conocen la dinámica de su planteamiento.

El técnico portugués volvió a hablar, antes del partido, del “Test de Madurez” que debían cumplir sus dirigidos. Los titulares lo aprobaron. Hoy, los “suplentes”, también.

Ya pasamos el calendario de grupos. Ahora viene la segunda ronda con muerte súbita en un solo partido. Nuestros rivales pudieran ser Uruguay o Chile. La verdad es que viendo el talante de nuestro equipo no me cabe ninguna duda que jugaremos la final…

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La “Colombia” de Queiroz

Bueno, se viene Paraguay en esta Copa América en Brasil. Este domingo en Arena Fonte Nova, la Selección Colombia jugará su último partido del Grupo B despidiéndose de esta linda ciudad de Salvador de Bahía. La experiencia ha sido buena y enriquecedora. Un triunfo maravilloso 2x0 sobre Argentina y otro bien luchado y sudado ante Catar 1x0. Ganarle a Paraguay conllevaría a que nuestra selección sea primera en el grupo y le toque enfrentar, como primero del B, al segundo del C que hoy es Uruguay, pero podría ser Chile toda vez que jugarán en la fecha final de la primera ronda. Colombia ya está clasificada como primera de su grupo así no gane el juego ante los paraguayos. En los dos juegos anteriores, Queiroz y su grupo técnico han mostrado cosas importantes que auguran un futuro cercano igual al presente.

En los juegos ante Argentina y Catar, el técnico portugués ha utilizado 16 jugadores. Aún están por debutar 7. Se cree que Queiroz hará cambios sustanciales en la alineación de inicio por dos razones, Una física (buscando recuperación física) y otra de prevención para evitar perder jugadores por acumulación de dos tarjetas amarillas. Hay cinco jugadores en esa situación: Cuadrado, Uribe, Falcao, Duván y Lerma. Los dos primeros en los dos partidos, Falcao y Duván uno y uno y Lerma recambio ante los argentinos. Las tarjetas amarillas se borrarán para los cuartos de finales, pero los expulsados no serán amnistiados. Otro que no actuará es David Ospina por el tema triste de su padre.

Los jugadores que no han actuado son Vargas, Montero, Cristian Zapata, Borja, Cuéllar, Lucumí y Cardona. Se ha adelantado que Montero reemplazará a Ospina y no Vargas. Cristian Zapata y Lucumí harían lo mismo con Yerry y Davinson. Al igual que Borja x Tesillo, Cuéllar x Barrios o Mateus y Cardona por Mateus.

En el manejo de la alineación titular y los recambios, a Queiroz le ha ido muy bien. De los seis cambios dentro de los dos juegos, cinco sirvieron para solucionar y ganar. Frente a Argentina, Roger x Muriel (lesionado), Lerma x Cuadrado y Duván x Falcao. Ante Catar, Arias x Medina, Falcao x Cuadrado y Luis Díaz x Roger.

Hay jugadores que han estado un poco por encima del resto, aunque el rendimiento ha sido parejo. Wilmar Barrios fue el más votado en el sondeo de La Polémica de Win Sports. James Rodríguez dos pases gol. Duván Zapata dos goles y Roger Martínez un gol. Tres goles para seis puntos.

Recordemos, además, que la votación en la página de Copa América dio a Roger Martínez figura vs. Argentina y a James Rodríguez vs. Catar. Colombia es líder del Grupo B, esa situación no cambiará, y tiene a uno de los goleadores del torneo (Duván).

Estaremos en Fonte Nova este domingo, 2:00 de la tarde hora de nuestro país, en el juego Colombia vs. Paraguay. A esa misma hora, en el Arena do Gremio en Porto Alegre, Argentina tendrá una de las citas más confusas y aciagas de su historia ante Catar. Si pierde, será un verdadero cataclismo que traerá consecuencias severas.

Les envío un abrazo. Vamos que vamos…


Colombia, un triunfo empapado en sudor

El triunfo de Colombia sobre Catar 1x0 en la fría noche de Sao Paulo resultó un parto lleno de ansiedad, de lucha, de acelere, de obviedades, de correr antes que pensar y de una genialidad final que salió del botín zurdo de James y terminó en la cabeza de Duván cuando, es posible, que los cataríes sumaban mentalmente otro empate en esta Copa América de Brasil. El partido fue totalmente diferente al de Argentina en el que Colombia ahogó a la escuadra gaucha y aisló a Messi del resto en muchos pasajes del juego. Ante los argentinos, nuestra selección fue proactiva, pensando y después actuando y no permitiendo que ellos hicieran lo mismo. Hablo de pensar y jugar. Ante los cataríes, Colombia jugó ante un sistema defensivo 1-5-3-2 disciplinado, sin salirse del libreto sino realizado con seguridad y ante un once totalmente físico. Los cataríes corrieron, marcaron, lucharon en el juego aéreo, en el anticipo para quedarse con el balón y, de cuando en cuando, ensayaron contra atacar a Colombia. El balón final cruzado, ante el arco de Ospina en un remate de Fadlalla ante pase de Afif que hubiera sido el empate, nos mostró a esa Catar de buen fondo físico. Tal vez, si hubieran empatado el partido dijera que, el mismo, hubiera sido justo y meritorio para ellos.

En las horas previas al juego se filtraron “noticias” sobre las modificaciones de Queiroz para enfrentar a Catar. Se hablaba que Arias jugaría por Medina, que Cardona haría lo mismo por Mateus y que Duván reemplazaría Falcao. La única noticia real fue ésta última.

Luego, el planteamiento táctico del técnico portugués fue el mismo con el que arrancó ante Argentina, 1-4-3-3. El partido fue más de combate, de duelos personales, de marcación fuerte. Colombia, las veces que ha aceptado el combate como con Brasil en el Mundial 2014 o con Argentina en los clasificatorios ha terminado perdiendo. Porque el fútbol nuestro no es pica piedra. Es un fútbol de buen trato al balón.

Creo que el partido se fue tornando ríspido, lleno de angustia, y con el levantamiento del balón desde la pierna izquierda de Tesillo. Ahí, Colombia se volvió obvia y entonces vimos el trabajo en el juego aéreo de los árabes que sólo flaquearon una vez y fue en el gol de Zapata. Cinco minutos antes le había dicho a Oscar Rentería que de tanto rechazar y rechazar, cometerían un error y ese sólo error les costó el juego.

Colombia pasó, durante los 90+4 minutos, por todos los estados mentales posibles. Arrancó disciplinada, con el talante del equipo ofensivo, abrió la cancha, jugó por el centro, llegó una y dos y tres veces, y no puedo anotar.

A partir de ahí, y con las modificaciones que vinieron después, era perfectamente visible que Colombia sufría por la aridez frente al arco y que Catar, de manera disciplinada, controlaba los balones, al borde o dentro de las 18, a placer.

Colombia fue ofensiva a pesar del desorden. Por el contrario, Catar fue defensivamente ordenada. El marcador daba para un 0x0. La diferencia la hicieron dos jugadores top que juegan en Europa. La fórmula del pie izquierdo de James más la cabeza de Duván acabaron con un trabajo defensivo casi insuperable del equipo de Catar.

Al final, seis puntos, Colombia clasificada a cuartos, y el nombre que le puso Queiroz al partido. “Un test de madurez” aunque, creo por experiencia, que la madurez no produce ansiedad. Y de eso adolecimos frente a los cataríes. El bálsamo para la bendita ansiedad lo pusieron James y Duván. Duros esos cataríes, fuertes en la marca y en la voluntad. Pero ganó una Colombia combativa que ensayó e intentó de todas las formas sin renunciar. Hasta que llegó el gol a cinco minutos del final…


Colombia vs. Catar en Morumbí

Cuando ustedes lean esta columna estaremos viajando de Salvador de Bahía a Sao Paulo. Esta noche, en el mítico Morumbí, volverá a jugar nuestra Selección Colombia ante el sorprendente seleccionado de Catar. Nuestro equipo dio el primer batatazo de la Copa América al ganar 2x0 a la Argentina con Messi a bordo. No sólo fue un triunfo más que merecido sino el haber observado nuevas formas y manera de desarrollar el fútbol. A mí me sorprendió, gratamente eso. Algún día, en algún torneo nos íbamos a quitar ese “fucú” de no poder ganarle a los argentinos. Con el DT Pekerman nunca pudimos hacerlo a pesar de clasificar dos veces a los mundiales. Con Queiroz arrancamos haciéndolo. No por el triunfo insisto, sino por la forma, por la agresividad y presión para ahogar al rival y para desconectar a Messi.

A pesar de un debut y un triunfo valioso ante los argentinos, siempre se pone sobre el tapete si “usted realizaría cambios para enfrentar a Catar”. Es un poco la manía de ver nuestra idea y contrastarla con la del técnico. Con Pekerman casi que podíamos apostar que cambios no habría. A Queiroz lo estamos conociendo al andar.

Si nos apegamos al pasado, a aquello que “equipo ganador no se cambia” es normal que no pensemos en modificaciones para medirnos a los cataríes. Colombia jugó muy bien ante los argentinos y además le ganó.

Ahora, quienes conocen a Queiroz lo definen como un obsesivo en el estudio y conocimiento del rival. Visto así, es posible que, a pesar del excelente partido anterior, el estratega portugués sienta la necesidad de cambiar un nombre y modificar algo en el desarrollo del juego en aras de mejorar o de sorprender o no ser tan evidentes.

De todas maneras, de salida no estará en la alineación Muriel. Con “seguridad” creemos que estará Roger Martínez que lo reemplazó cuando se lesionó ante los argentinos con tan buen suceso que hasta anotó el primer gol con el que comenzamos a desenredar la madeja.

En medio del querer modificar alineaciones, que es uno de las actividades favoritas del hincha del fútbol y de los periodistas, siempre aparecen las preguntas que se volvieron parte del paisaje.

¿A quién pondría usted? A Ospina o Vargas o Montero. A Stefan o Arias. A Mateus o Cardona. A Barrios o Cuéllar. A Falcao o a Duván. Y de esas preguntas se abren las discusiones.

He planteado en La Polémica de Win que esas preguntas son íntimas para el director técnico. Sólo él sabe, en su leal saber y montar el desarrollo del fútbol, lo que “le” salió bien y no tan bien a pesar de haber ganado. Sólo él sabe lo que ha planteado para los tres partidos del grupo conociendo al rival. Sólo él sabe si lo que planteó y visualizó es lo mismo que vio en el terreno de juego.

Sobre ese pensamiento los técnicos cambian o no cambian una alineación. Es que tener una solo alineación con 11 jugadores “titulares” ya casi no se ve. En el caso de la selección son 23 jugadores de muy buen nivel que pueden jugar siempre.

Hace poco, en esas charlas de fútbol después de los programas aquí en Brasil, alguien dijo que hoy no hay 11 jugadores titulares sino 23. En los equipos de gran nivel se ve eso. Y no es la simple rotación que llaman algunos. Es el análisis que hace un técnico en los aspectos físicos y tácticos y por el tipo de equipo que va a enfrentar.

Lo que pasa es que, en se sentido, somos muy conservadores. Si salió bien no lo toquemos, pero ese “salió bien” es susceptible de mejorar en la simple dinámica de las cosas.

Se viene Catar en nuestra carrera por ganar otra Copa América. Los cataríes no son un equipito como señalaron algunos después de la confección de los grupos. Es el campeón de Asia que se acaba de quitar un 2-0 en contra ante Paraguay y pudieron haber ganado.

Hoy en Morumbí estaremos viendo a “la Colombia”, como dicen los brasileros. Ojalá con buen suceso como ante los argentinos…


Catar, nuestro segundo rival

Mañana miércoles estaremos en Sao Paulo para ver Colombia vs. Catar en el Estadio de Morumbí en la segunda actuación de nuestra Selección Colombia en ésta Copa América de Brasil. Acá hemos debatido si hay que hacer modificaciones o si se sostiene al equipo que ganó. A medida que avanzan los partidos seguiremos interiorizándonos con el DT Queiroz. Me han dicho, quienes lo conocen, que el portugués estudia hasta el más mínimo detalle de su rival y después monta su alineación basado en el conocimiento del equipo a enfrentar. Eso puede suponer cambios en los nombres o cambios en los movimientos. Es algo muy íntimo del técnico. Las modificaciones, si las hace, tienen nombre propio. Por ejemplo, si no está Medina estará Arias, si no está Barrios estarán o Cuéllar o Lerma, si no está Mateus estará Cardona, si no está Falcao estará Duván. En el fondo, no es un nombre, sino un plan a desarrollar basado en las condiciones de a quienes les toque ser inicialistas.

Me di a la tarea de estudiar a Catar, nuestro rival de turno. El DT Sánchez, español de Cataluña, estuvo 10 años en La Masía del Barcelona y, desde el 2004, llegó a Catar para encargarse de la ya famosa Academia Aspire donde se “fabrican” jugadores de fútbol de alto rendimiento. Es la academia que tiene el famoso robot “footbonaut” que ayuda a los jóvenes jugadores a desarrollar y potenciar sus condiciones. En el 2014 logró ganar el Campeonato de Asia Sub 19 y, este año, venció a Japón 3x1 para ganar la Copa de Asia de mayores. En este equipo de copa hay cuatro jugadores que han hecho todo el proceso de divisiones menores y academia con él. Son el mejor jugador de construcción de juego y pase gol Akram Afif (22 años) y el goleador Ali Almoez (22, 20 goles en 38 partidos) y la dupla de zagueros centrales Tarek Salman (21) y Bassam Al-Rawi (21).

Después de analizar los partidos de la Copa de Asia, del juego amistoso vs. Brasil y del de Copa América vs. Paraguay nos encontramos que Catar juega algunos partidos con 4 defensores y otros con 5. Eso hace que la posición de su mejor hombre Akram Afif cambie.

Por ejemplo, cuando juega con cinco en el fondo, Sánchez para el equipo así:

Al Sheeb

Correia – Al Rawi – Khoukhi – Salman – Fadlalla

Entonces Afif es punta junto a Almoez Alí Abdulla.

Cuando juega con cuatro zagueros:

Al Sheeb

Correia – Al Rawi – Salman – Fadlalla

Entonces Afif hace tres en el medio con Heidos y Boudiaf, él por la izquierda.

Heidos – Boudiaf – Afif

Cuando alinea cinco defensores, el DT Sánchez hace que Boualem Khoukhi (28 años, 1,83, volante o zaguero central) se meta entre los zagueros centrales Bassam Al Rawi y Tarek Salman.

Por qué me detengo en esto. Es que, en los últimos partidos de Copa de Asia y en el primero de Copa América, Catar hizo 11 goles y recibió sólo uno. Khoukhi anotó dos y Afif anotó uno de tiro penal, pero aquí viene lo destacado, hizo 7 asistencias en esas 11 anotaciones.

Vamos a enfrentar a un muy buen equipo que viene en un proceso de niñez a juventud y a mayores. Es un equipo rápido, utiliza las puntas y agranda el terreno de juego, tiene generación de fútbol colectivo y gol. Con seguridad no será la cenicienta del torneo. Ya lo demostró, ante Paraguay, remontando un 2x0 en contra.

Y listos. Vamos que vamos…


Barrios, el número 5

Aún estamos en nirvana. El éxtasis de la resonante y merecida victoria de Colombia 2x0 sobre Argentina, en Copa América, no pasa aún. Va a perdurar por siempre esa sensación de vencer a los argentinos con Messi a bordo. Y no fue un bandazo del destino. Fue la realización de un plan, de una forma, de una manera de desarrollar una idea futbolística. Los maravillosos goles de Roger Martínez y Duván Zapata le dieron la impronta a un triunfo tan merecido como justo. Veinte años tuvimos que esperar para ganarle, otra vez, a la selección gaucha. Y con todos los méritos.

De arrancada me sorprendió la dinámica y la aplicación de Colombia en la presión, hombre a hombre, o balón hombre, a partir de los delanteros. Esa Colombia fue disciplinada y laboriosa. Wilmar Barrios no dejó acomodar nunca a Messi que naufragó, jugada tras jugada, con el cartagenero, con William Tesillo como respaldo y con Davinson Sánchez detrás de él. “escalonamiento” le llaman los técnicos de hoy. El 1-2 de los técnicos de antaño. La idea fue sencilla, anticipar a Messi, no dejarlo voltearse y acomodarse. Barrios lo inutilizó.

Lo de Messi era fundamental y así fue. Uno no entiende de dónde sale tanto talento en Barrios. Vamos a tener que preguntárselo al mejor jugador del mundo. Barrios nunca dejó acomodarse a Messi en su juego o en su repentización cada vez que toma el balón. Es que Messi es impredecible.

Con pocos balones, con marca eficiente, Messi intentó una y otra vez hasta cuando en el segundo tiempo cambió el sector derecho por el centro y, ahí, se vio mejor sin ser determinante.

La Colombia del primer tiempo sorprendió a la Argentina por la presión arriba, en el medio o donde estuviera el balón. Digo que no recuerdo a una selección nuestra tan laboriosa en ese sentido.

Ahora, inmediatamente se recuperaba el balón, el circuito ofensivo se activaba. Entonces, Luis Fernando Muriel primero y Roger Martínez después, Falcao (y después Duván Zapata) y James Rodríguez recibían el balón y comenzaba el fútbol rápido para visitar el arco de Armani. La ya famosa “transición defensa-ataque”.

Hubo momentos en que nuestra Colombia fue trepidante y ese trabajo ordenado, permanente, sin descanso, en pos de la posesión del balón, terminó por hacer ver a Argentina tan confundida que llegué a pensar que su plan táctico era el mismo de Maradona en el Mundial de Suráfrica “dénsela a Messi que él resuelve”. Para males de los argentinos el mejor jugador del mundo naufragó en su lucha con Barrios.

Colombia depuso un poco el juego vistoso por el eficiente. Hizo más por el fútbol. Aguantó los ataques de Argentina comenzando cada tiempo y después la fue metiendo en cintura hasta que la sometió. Le cortó el suministro de balón a Messi, Agüero y di María. Scaloni sacó a los dos primeros y, no sacó a Messi, por lo que encarna y representa.

Esta noche hemos visto cosas nuevas para destacar y la pregunta es, con qué tiempo lo hizo Queiroz. Es que comenzar ganándole a la Argentina con Messi en un torneo internacional con formas y maneras nuevas de desarrollar el fútbol no debe ser nada fácil.

Y las figuras: Barrios (qué clase de jugador) y Tesillo (cómo aprendió a ser un lateral izquierdo eficiente cuando siempre fue zaguero central). No desdeño el trabajo del resto, al contrario. Pero, de verdad ellos fueron los que, sin descansar, anularon a quien como Messi lo encarna todo. Es el mejor del mundo.

Y no jodamos más con que Colombia le ganó “a la peor Argentina”. No seamos tan despectivos con nuestros logros. Argentina jugó con Armani el mismo arquero que Pekerman quería nacionalizar y hoy figura en River. Di María, Agüero y Messi. Otamendi, Lo Celso, Tagliafico. Eso son sus mejores jugadores hoy.

Y al final, fue tal el repaso que le dio Queiroz a Scaloni que el técnico argentino terminó echándole la culpa al estado de cancha como si Colombia hubiera jugado en una cancha y Argentina en otra. Pobre muchacho…

© HI


Comienza la era Queiroz

Aquí Salvador de Bahía. Esta noche la Selección Colombia inicia su participación en Copa América enfrentando a la Argentina de Messi. La gran historia de Pekerman ha quedado para los recuerdos y las anécdotas. La verdad es que fueron más las alegrías que las tristezas. Que “no se ganó nada” es relativo. Títulos no, pero si prestigio al volver a dos copas del mundo. Y, aunque digo que los clasificatorios y las copas nos pusieron, otra vez, en la órbita de los mejores, todo eso queda archivado en el cajón de las anécdotas que no es igual a poner un trofeo en el estante de los títulos. De todas maneras, gozamos gracias a los buenos momentos. Hoy arranca, oficialmente, la selección de Queiroz. Y la pregunta de siempre: ¿cuál será la alineación?

En La Polémica de Win Sports hicimos el ejercicio de confeccionar la alineación que cada uno de nosotros, Rentería, Londoño, Suárez y yo, desearíamos para enfrentar a Argentina esta noche en el Arena Fonte Nova. Yo, saliéndome un poco del deseo, analicé los cuatro partidos amistosos dirigidos por Queiroz y la tendencia mostrada sobre algunos jugadores y el resultado fue una alineación tipo sin sorpresas, aunque en el entorno de la selección se asegura que sí habrá una que otra. Lo que pasa es que esa sorpresa o esas sorpresas tienen que ver más, con el pasado reciente de Pekerman, que con el presente de Queiroz.

Veamos “mí” alineación:

Ospina

Arias   Mina   Sánchez   Tesillo

Cuadrado (Barrios o Cuéllar) Cardona

Muriel   Falcao   James

Y explico. Ospina es el titular histórico y jugó 2 de 4 partidos.

Arias, también histórico, está por encima de los otros utilizados, Medina que está acá, Helibelton y Orejuela que no están.

La dupla Mina-Davinson jugó como titular en 3 de 4 partidos. La yunta Zapata-Lucumí sólo en una.

Probó a Machado y Borja, pero Tesillo, que jugó 2 partidos de 4, se quedó con el puesto. En México sufrió la transformación de zaguero central a lateral izquierdo.

Los volantes de primera línea Barrios y Cuéllar jugaron dos partidos, cada uno. Por eso, en el ejercicio de la alineación, he puesto a los dos, pero sólo uno arrancando en la alineación inicial.

A Cuadrado nunca lo sacaría de la alineación.

Cardona regresó a la selección y jugó muy bien ante Panamá. Fue al que más se extrañó en el mundial de Rusia.

Y aquí viene otra cosa que es diciente, los delanteros. Queiroz ha apostado por Muriel, Falcao y James en línea de ataque en tres de los cuatro partidos dirigidos. Hablo de Japón, Corea del Sur, Panamá y Perú.

Es sólo un ejercicio basado en las cuatro alineaciones titulares que ha dispuesto Queiroz en el inicio de su andadura en nuestra selección.

Que esta noche enfrentaremos a Messi es cierto, pero también es cierto que ya es hora de ganarle a Argentina es estos torneos. Es que hace 20 años que no lo hacemos…


Volver a Salvador de Bahía...

Aquí estamos en Salvador de Bahía. Ciudad marina frente al Océano Atlántico. He vuelto después de 30 años. Antes, era una ciudad pequeña, de playa, de turismo. Hoy, es una ciudad grande, pujante, hasta con Metro urbano. Se nota la prosperidad. Bellos edificios nuevos, restaurantes gourmet, centros comerciales por doquier, gente amable. Es una mezcla de Barranquilla, Cartagena, Santo Domingo, Santa Marta y Puerto Rico. Es una ciudad que huele a mar, que sabe a mar y a la famosa carne picanha, engalanada por las hermosas garotas que visten de traje o de pantalones cortos. Gente festiva, amable. El paisaje de la ciudad muestra íconos de las religiones africanas, la santería, y el buen vestir folclórico de las bahianas. Volver a Salvador ha sido toda una agradable experiencia. En el viaje del aeropuerto al hotel busqué la vieja Salvador para mostrarla a Lizeth. Esa nostálgica ciudad de antes está incrustada en la urbe y es fácil ver las lomas con las favelas agrupadas una encima de la otra y el desarrollo comercial y habitacional al lado. Hemos vuelto para cubrir otra Copa América de Fútbol. Aquí estuvimos con la Colombia de Pacho Maturana en 1989 y hoy seguimos a la Colombia de Queiroz.

Aquí conocí a Sonia Braga, la minina más bella de todas, a la que asocié siempre con Salvador a pesar de no haber nacido aquí sino en Maringá y al poeta Jorge Amado nacido en Itabuana y residenciado en esta ciudad capital del Estado de Bahía hasta el día de su muerte y desde donde lanzó al mundo la famosa obra de “Doña Flor y sus maridos” que hizo conocer a Sonia en el mundo entero.

En Salvador es evidente la influencia del dominio portugués de antaño y la de los negros africanos que fueron llegando, contra su voluntad por la salvaje práctica de la esclavitud, y que trajeron la santería para mezclarla con la religión católica. Aquí conocí la historia y desarrollo del candomblé y sus ritos.

Ayer volvimos al Estadio Fonte Nova. Aquí, con el Pibe Valderrama como gran figura, le ganamos 4x2 a Venezuela, caímos 1x0 con Paraguay y empatamos 0x0 con la propia Brasil, que después fue campeona, de la mano del DT Sebastiao Lazaroni, repudiado por la torcida porque, para entonces, comenzó a utilizar a volantes de primera línea (entre ellos Dunga) en un tiempo en que fue considerado una traición al jogo bonito.

Aquella vez, Caracol Radio me pidió que consiguiera una entrevista con Carlos Valderrama que había decidido no hablar después de los comentarios a la derrota contra los paraguayos. Fui al hotel de Colombia, me encontré con el Pibe en los jardines de pura casualidad y la negación fue antes que lo saludara. Sin embargo, le hablé de cosas comunes. Le toqué lo bonita que estaba Taganga. Que había estado de vacaciones allí, que había ido a ”tirar trasmallo” con los pescadores y, poco a poco, el Pibe recobró su alegría y amabilidad de siempre que, al prender la grabadora, dijo lo que tenía que decir. A su forma y manera. Por supuesto que sus declaraciones fueron repetidas por todos.

Hay una creencia de los bahianos que está conectada con Cartagena. La fiesta de la Virgen de la Candelaria, los 2 de febrero, es también celebrada acá, pero como Yemanjá que, para ellos, es la misma virgen María.

En estas citas del mundo del fútbol siempre extraño a los que ya no están. He recordado en notas y torneos anteriores a Fabio Poveda padre y a mi compadre Edgar Perea. Esta vez extrañamos a Fabito Poveda. No estará aquí por la cirugía a su joven corazón. Te extrañamos Fabito, pero celebramos la fiesta de la vida dándole gracias al buen Dios por tanta generosidad contigo. Abrazo…

© HI Salvador de Bahía
Junio 13, 2019


Y al final, Junior los hizo callar...

Digo que son momentos mágicos, únicos e irrepetibles. Esta nueva estrella del Junior tiene su propia historia llena de jugada malévolas fuera de la cancha. No recuerdo, en alguna de las ocho estrellas anteriores, que la final se hubiera comenzado a jugar (de sucia manera) antes de iniciarse. El show de mal gusto del cuerpo técnico del Pasto, las indecisiones y embolates de su junta directiva, pretendiendo ganar el título antes que se jugara, cambiando sedes imaginarias a la altura del Everest, cobrando esta vida y la otra por una boleta y hablando más de la cuenta con una falta de sindéresis y mal querencia que terminó con “la mandada a callar” de Ray Vanegas a Sebastián Viera, en el último cobro de los lanzamientos, para dejarlo rumiando su propia prepotencia, al patear terriblemente mal el balón elevándolo  a la altura misma del espacio sideral como un claro castigo a quienes, usando todas las tretas antideportivas  posibles, pretendieron ganar una estrella que merece todo el respeto y el decoro por tratarse de mayor título de nuestro fútbol. El Estadio El Campín aún no ha sido cerrado puesto que están esperando que caiga el balón para hacerlo.

Todo el show de mal gusto de cuerpo técnico del Pasto y de su dirigencia, la pobre puesta en escena y la falta del Fair Play pregonado por el fútbol del mundo, le dieron una connotación a la final como si el Junior fuese a jugar solo contra el mundo. Lo que no contaban, quienes se amangualaron para semejante acto de mal gusto, es que el Juniorismo en pleno se presentaría al estadio para que el equipo de Comesaña “no caminara solo” y como muestra de un respaldo que no conoce de límites, ni de kilómetros, ni de horas, ni de vicisitudes para llegar al fin del mundo si es necesario.

El estallido de la alegría propia de una estrella, los abrazos y carreras de Comesaña, su cuerpo técnico y su familia, las caras de felicidad de los jugadores, el festejo de los señores Char dueños del equipo, del más humilde de los hinchas y el grito en cuello de los narradores, comentaristas y periodistas que siguen al Junior, fue la certificación que los títulos se ganan en el terreno de juego.

Que hay quienes pueden hacer alarde de su inexistente sentido de la sindéresis, del decoro y del respeto elemental por los compañeros de profesión, del respeto por una hinchada que alguna vez fue la suya, para programar, planificar y desarrollar un plan “para joderlos” llevando al fútbol profesional colombiano a unos niveles tan bajos como el fango o el estiércol.

Y ahí está Julio, Julito, Pelo de Burra o como lo quieran llamar haciendo y escribiendo páginas inolvidables con esa camiseta rojiblanca (y con la ya famosa camisa azul). Una estrella con Junior como jugador, tres estrellas como director técnico, una Copa y un inédito bicampeonato lo hacen el mejor de la historia del equipo Tiburón y con todo el derecho a que Christian Daes cumpla con la promesa de hacerle una estatua.

Estatua que algunos nunca merecerán. No porque de títulos se trata sino porque el nivel de su persona no alcanza para ello…


Tacaron burro...

Tacaron burro creyendo que Junior entraría a un combate de dime que yo te diré por el tema de dónde se jugaría el partido final de liga. Después de todo el show del equipo pastuso, que antecedió al juego Junior vs. Pasto, finalmente los dos equipos se verán las caras en la gramilla de juego en el partido final de la liga. Entonces, no habrá especulaciones sobre la ciudad, o el estadio, o el precio de la boletería, o la altura o el frío. Mientras Pasto divagaba, a posta o no, sobre la realización del juego, Junior esperó la decisión sin protestar, siguió con su itinerario de entrenamientos y no opinó, ni para bien, ni para mal, sobre el sainete. La tranquilidad de ganar  1x0 el primer partido y su condición de ser actual campeón la hizo sentir con un prudente silencio.

Si bien algunos expertos hablan que “la serie está abierta” no es menos cierto que, esta noche, el obligado a ganar es el Pasto pues está abajo en el marcador 1x0. A Junior le sirve un empate, a Pasto no. Si Pasto se propone “conservar el cero”, como es su filosofía, deberá activar su circuito de ataque para buscar anotar goles pues el sólo cero no le sirve. Al hacerlo deberá abandonar el bloque defensivo a ultranza y alargar su esquema y allí Junior se sentirá como pez en el agua.

Si el juego termina empatado, Junior retendrá su estrella. Y si gana, igual. Si Pasto empata no le alcanzará. Si gana 1x0 iremos a lanzamientos desde el punto penal. Si gana por más goles ganará el título.

Los apelativos de desempate son diferencia de goles, en primera instancia, y lanzamientos desde el punto penal si la paridad persiste.

Hay cosas para tener en cuenta ahora en que Pasto no podrá seguir jugando al escondido. Junior ya no se ve afectado por la altura como en antaño. Si el tema era tratar de llevarlo a Tunja o que jugara en Bogotá la verdad es que, de acuerdo a la preparación física de última generación que hace el Junior, es un tema del pasado. Si era evitar que la hinchada fuera de Barranquilla a la ciudad escogida, a más de poner precios exorbitantes a la boletería, la idea también les salió mal. Las caravanas de autobuses ya han partido a Bogotá. Si era que el Junior entrara en el juego, también tacaron burro. Junior guardó silencio.

Esta noche es la noche. La estrella la ganará el equipo que supere al otro. De nada servirá la pantomima, la mamadera de gallo, y el pobre show montado. Junior va ganando 1x0, luego Papá es el favorito…


De marullas y ridiculeces

Bueno, ahora que el Junior no le vaya a salir debiendo al Pasto pues la comparsa, el melodrama, y la pobre puesta en escena, buscando ser reconocido como el débil y perseguido, corrió por cuenta de su cuerpo técnico y su junta directiva. Lo de Pasto no era algo nuevo. El ir a jugar a Ipiales se debió a un enfrentamiento político como lo detallaron en el Diario del Sur de la capital de Nariño el 20 de febrero donde, incluso, se dejaba consignado que, si llegaban a jugar la final, debían buscar otra sede que no fuera Ipiales. Junior no participó en nada en las reuniones, en los contactos telefónicos, ni en el ultimátum de la DIMAYOR para que Pasto decidiera dónde jugar antes de las seis de la tarde del domingo. Junior simplemente esperó con la misma perplejidad y asombro de todos ante el desafortunado día de dimes, diretes, anuncios y retractaciones. La verdad es que, después del partido en Barranquilla, ya sabíamos que el juego final sería en El Campín a falta de hora del inicio del juego.

Después, el cuerpo técnico del Pasto se trenzó en un pulso con la junta directiva para buscar alternativas como Tunja, Manizales y hasta Quito. Esa mezcla de cuerpo técnico, dirigentes y hasta políticos (Gobernador y Alcalde) los llevó a pensar que la final del fútbol colombiano se jugara en la capital de Ecuador. Todo un desaguisado.

Si trataron de fastidiar al Junior la verdad es que no lo consiguieron. El equipo del DT Comesaña siguió su con su itinerario programado. Además, perdían el tiempo. Desde hace tres años, aproximadamente, Junior dejó de ser el equipo débil jugando en la altura.

Lo que sí quedó claro es que el sainete le hizo mal al fútbol colombiano. En el exterior llegaron a decir que el nuestro era un torneo inverosímil. Esto no debe volver a pasar. Ya dejamos atrás los pantalones cortos, ya vestimos de largo, como para seguir pensando que una marrulla pueda ayudar a ganar un juego o un título. Eso es andar en las nebulosas.

Lo que no logré entender es como el Deportivo Pasto, un equipo chico y muchas veces necesitado, podía despreciar una taquilla superior a mil millones de pesos pero, bueno, ese sí era su problema. Bolsillo contra la veleidad de un cuerpo técnico. Finalmente ganó el bolsillo.

Y vamos que vamos. Que Junior apenas ganó el primero de dos juegos y, para coronarse bicampeón, deberá empatar o ganar el siguiente. El título se gana o no en el terreno de juego pues las marrullas, en el fútbol de hoy, son tan inútiles como ridículas…


Junior y la perseverancia

En las gradas, la hinchada del Junior se come las uñas, en el terreno sus jugadores sudan la gota gorda. 19 minutos del segundo tiempo y el equipo barranquillero está jugando contra el “bus” parqueado por el Deportivo Pasto delante del arco de Neto Volpi. La camiseta azul de Comesaña está empapada en sudor. Junior insiste en jugar al fútbol. Pasto en evitar que el fútbol se desarrolle. Sebastián Hernández ha ingresado al campo a los 10 del ST por James Sánchez. 9 minutos después va a ser importante, otra vez, en los triunfos del Junior. En un mano a mano con Daniel Giraldo éste ha detenido el balón con la mano. El tiro libre es desde el costado derecho, tribuna de oriental. En las 18 yardas la marcación del Pasto es hombre a hombre. Respirando en la nuca, como antes. Pasto pone delante de Hinestroza y Sambueza una barrera de tres hombres y siete en el área para marcar a cinco del Junior que van a cabecear. Hinestroza amaga y Sambueza le pega al balón. Entonces, aparecieron la sucesión de hechos que llevaron al Pasto a su derrota, un cabezazo deficiente de José Ortiz, un globito de Luis Narváez devolviendo el balón a las 18, la pérdida individual en el mano a mano de Jown Cardona con Teófilo Gutiérrez, el rechazo con plancha del mismo Ortiz y el remate del “olvidado” Sambueza un poco fuera de las 18 yardas que ha pegado en el talón derecho de Fuentes (caído en el terreno de juego) y ha entrado para un gol que ha enloquecido al estadio. Una sucesión de “olvidos” en la marca acérrima del Pasto y “cuento acabao”. Se “olvidaron” de Sambueza y se “olvidaron” de Fuentes que llegó como invitado sorpresa, corriendo como una exhalación, cuando la pelota del tiro libre venía en el aire. La celebración con los puños cerrados de Comesaña es la confirmación que este juego se ganaría con paciencia y perseverancia. Sólo había que esperar el primer error en esa marcación a ultranza. Y pasó.

Anoche tuve la sensación de ver un equipo de fútbol sin fútbol. Es que un equipo de fútbol tiene dos circuitos. Uno de defensa y otro de ataque. Alguien decía que es más fácil destruir que construir y en el fútbol es una verdad verdadera. Los equipos del DT García siempre han sido así. Marcar y no dejar jugar. Pasa el balón, pero no el hombre y, en otros, casos ni el balón, ni el hombre. Que ha ganado cosas y disputado finales, es cierto. Pero ese fútbol sin fútbol la verdad es que no llena además que presuponer que se va a desarrollar un plan de trabajo sin cometer errores es casi un imposible y una presunción que se paga caro. Como esta noche.

Junior ganó con méritos y con justicia, pero aún falta el juego final. El panorama le cambió al Pasto. Jugar al cero ya no le sirve, porque va perdiendo 1x0…


Y otra vez Junior, otra vez la alegría

Y ahí está otra vez Julio Comesaña. Con la misma camisa azul celeste, con el mismo pelo blanco, con el movimiento de tensión en su quijada apretando dientes o explotando de alegría con los puños cerrados. Junior ha terminado su juego en Medellín venciendo 3x2 a Nacional, pero, en Palmaseca, todavía se desarrolla el juego Cali 1 x Tolima 2. Otro gol de los caleños le confirmaría la clasificación a finales. Un gol más de los tolimenses sería la eliminación. Terminó el juego en el estadio del Cali y se ha venido la catarata de sentimientos traducidos en abrazos, en nojodas, en bacano, en chévere ah, en la propia gramilla de Nacional.

Todo se ha sucedido con una velocidad que no explica, a lo mejor, el cambio en el rendimiento de un plantel que no ganaba, pero tampoco perdía. De un equipo al que la gente le pedía el “sabor” con el que había sido campeón en diciembre o el mismo “sabor” con que fue finalista de Copa Suramericana.

En la fecha 18 se va Suárez, Grau dirige un partido, Comesaña llega para ratificar una clasificación (Junior nunca salió del Grupo de los 8) y enfrentar los cuadrangulares. Poco a poco el equipo fue volviendo a retomar la idea futbolística de Comesaña y poco a poco, también, la gente comenzó a paladear ese sabor que ha identificado a este bendito equipo.

Empate en el Metro con Nacional, victoria sobre el Cali en Palmaseca, empate en casa con Tolima, empate con Tolima en el Murillo Toro, victoria sobre Cali en el Roberto Meléndez y súper victoria sobre Nacional en el Atanasio. Todo rápido casi que en un parpadeo.

Como los tres goles de esta noche. El de Narváez, el de Teófilo y el de Hernández el afortunado anotador de dos goles sucesivos ante el Cali y Nacional que significaron la diferencia a la hora de clasificar. Y dos, como las dos hijas de él, nacidas barraquillero-junioristas. Ese mismo Hernández que, aun teniendo un fútbol exquisito, se viste de obrero para correr, meter, marcar, quitar, generar y anotar goles tan valiosos como importantes.

Y otra vez veo a Julio correr, abrazarse con Grau, con los muchachos, con el cuerpo técnico, con Báez. Otra vez veo a los jugadores ir a buscar a Comesaña para encontrar en él y él, en ellos, la cara de la victoria.

Es que este triunfo sobre Nacional tiene un sabor especial, un triunfo que puso al día frustraciones, malas tardes y malos momentos. Fue como sacarse la espina del tiempo, de todos esos días, minutos y segundos sin poder lograrlo en la propia casa del rival al que se le quiere ganar siempre y con el postre de ir directamente al final de la liga a defender el título, a buscar un histórico bicampeonato.

Atrás quedó el sabor a hiel de las eliminaciones sucesivas en Copa Libertadores y en la intención de jugar, entonces, la Copa Suramericana. Ya no cuenta el dolor. Ahora solo cuenta la alegría.

Este sábado, se viene el primer partido con Pasto. Será, como todas, una final complicada ante un equipo que trabaja en bloque en ataque y defensa, que es rápido y que encontró, en los cuadrangulares, la capacidad goleadora que no tuvo en el calendario regular.

Y ya. Vamos que vamos que Junior llega como el actual campeón dispuesto a retener su título. Vamos que vamos por la novena. Porque, ¿quién dijo miedo?…


Luis Narváez

Es posible que aún haya gente que no guste de Luis Narváez. Inentendible pensamiento. Desde cuando llegó al Junior, por allá en el 2011 traído desde el Unión Magdalena, nadie podrá decir nada en contrario a que es un jugador que pone corazón y huevos a lo que hace. Que Narváez no es volante creativo, ni atacante por las bandas, ni centro delantero. Es un volante de primera línea, volante de oficio que llamamos hoy, volante de marca que llamábamos antes. Y Narváez lo hace bien así usted lo pueda llamar tronco o corroncho. Ese tronco, corroncho o pica piedra es el actual goleador del Junior. Es uno de los jugadores más destacados, es infaltable en la alineación titular de Julio Comesaña y es el primero para “las que sean”. Cuando el Junior vivió aquella tanda de penales botados con sus mejores pateadores, Narváez tomó el balón una tarde o una noche cualquiera y solucionó ese problema. Hoy es el primero en patear. Hoy, nadie ha hecho más goles que Narváez en la Liga y, el domingo pasado, cuando no se le encontraba la vuelta al Cali, él la encontró con su gol de cabeza. Cuando se arman los rifi rafes, cuando el partido está duro, difícil, ríspido, el primero es Narváez para aguantar, apaciguar o defender a un compañero que ha sido víctima de la violencia. Todo eso y más es Narváez.

Es posible que el técnico Comesaña se hubiera excedido en el calificativo a quienes gritan desde occidental improperios a los jugadores, pero, de verdad, ya es hora que se aprenda que el apoyo al equipo debe ser incondicional. Demasiado aguanta el Junior cuando va de visita para tener que soportarlo también en casa.

Y no sólo hablo de Narváez. Hablo de Daniel Moreno. Es posible que a usted no le guste, después que lo aplaudía cuando debutó al lado de Teófilo en ataque, pero ya ingresado, como argumenta Comesaña, ese jugador es de su equipo. No puede pasar que le exija al Junior que gane en medio de los improperios lanzados a grito en cuello a un jugador joven desde la tribuna.

Los empecinados debieran ver la hoja de vida de Narváez donde está su historia escrita con letras doradas en gestas maravillosas. Dos estrellas 2011 y 2018. Dos Copas 2015 y 2017. Y una Superliga 2019. En todas ellas, aquellos que insisten en su malquerencia, se emborracharon de fútbol.

Narváez está en su novena temporada en Junior. Desde entonces pasaron los técnicos Cheché Hernández, Alexis García, Miguel Ángel López, Julio Comesaña, Alexis Mendoza, Alberto Gamero y Luis Fernando Suárez y, con todos, fue pieza importante. Que ya es hora que reconozcamos su trabajo laborioso y productivo en este Junior del Alma…


Los 23 de Queiroz

Y por fin la tan esperada lista de los 23 jugadores que conformarán la Selección Colombia de Mayores que competirá en la Copa América Brasil 2019. Se nota en su confección que no hubo improvisación. Las sorpresas fueron el regreso de Stefan Medina y de Roger Martínez y el llamado primero a John Janer Lucumí, que acaba de coronarse campeón con el Gent de Bélgica. Sus 20 años y su paso rápido del Cali al fútbol belga no lo avalaban para una nominación. Sin embargo, la declaración del DT Queiroz despejó toda duda y dio a entender la clase de seguimiento que le habían hecho. Lucumí será el benjamín de una escuadra llena de talento y de experiencia a pesar que algunos no han llegado a los treinta años.  

Los tres arqueros eran los favoritos de “la cátedra” y ellos fueron los convocados, Ospina, Montero y Vargas.

En los ocho defensores llaman la atención los nombres de Lucumí y de Cristian Borja que es nominado por primera vez a un torneo internacional después de haber competido en los Juegos Olímpicos de la mano del Piscis Restrepo y ser convocado a dos amistosos por Arturo Reyes. Se destaca también la presencia de Medina y Tesillo por su condición de polivalentes (pueden jugar varias posiciones) y la Cristian Zapata a quien le estábamos adelantando su retiro cuando Queiroz ya había dispuesto llamarlo otra vez.

En los volantes no hubo sorpresas a pesar de la presencia de Díaz que ya estuvo en juegos amistosos. Díaz junto a Muriel serán lo que se podría llamar “volanteros” que no es otra cosa que los delanteros retrasados que cumplen la doble función de volantes y delanteros.

En los delanteros, lo de Roger Martínez es posible que se pueda llamar sorpresa porque las apuestas eran por Carlos Bacca, pero el cartagenero ya venía de estar en Juegos Olímpicos y haber estado con la de mayores en algunas convocatorias de Pekerman.

En este análisis hay que incluir a Edwin Cardona que fue bajado del Mundial Rusia 2018 y fue la gran ausencia pues, cada partido, nos llevó a extrañarlo jugando sobre el sector izquierdo que fue, el gran dolor de cabeza de Pekerman. De la nómina del mundial no están José Fernando Cuadrado, Oscar Murillo, Johan Mojica, Farid Díaz, Carlos Sánchez, Abel Aguilar, Juan Fernando Quintero (lesionado), José Heriberto Izquierdo (lesionado también), Carlos Bacca y Miguel Borja.

De aquí en más nos concentraremos en la Copa América. En el montaje del equipo de parte de Queiroz y su cuerpo técnico. El DT portugués jugó 1-4-1-4-1 con la Selección de Irán en Rusia pero, también, hemos encontrado módulos tácticos diferentes utilizados por él como el 1-4-2-3-1 o el 1-4-3-3.

El debut en copa será ante la Argentina de Messi el 15 de junio en Salvador de Bahía. Ese día, despejaremos dudas cuando Queiroz nos muestre la nueva Selección Colombia que ya ha comenzado a montar…

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Junior, vivito y coleando

No cabe duda que el sabor del Junior cambió. O mejor está volviendo a ser lo que hasta diciembre fue cuando se coronó campeón en Medellín. El volver a ser lo que fue lo está haciendo, nada menos, ni nada más, que en medio de la disputa por volver a jugar la final de la Liga. Es cierto que el DT Comesaña volvía y se volvería a encontrar con sus dirigidos. Lo que le iba a costar era buscar en el ovillo la punta que había dejado suelta para hacer un nudo y continuar con las formas y maneras de desarrollar el fútbol. El 0x0 con Nacional en casa dejó un sabor agridulce, el 2x1 sobre Cali en Palmaseca nos devolvió al pasado reciente de fin de año, el 1x1 con Tolima en el Metro nos trajo la amargura del juego aéreo deficiente al igual que el 1x1 en Ibagué, aunque, en el Murillo Toro, volvimos a ver el equipo combativo, irrenunciable a su propósito de jugar bien y ganar, cuando el desarrollo del juego no es el ideal.

Junior, ante Tolima, nos hizo pasar por todas las sensaciones posibles en el fútbol. A ratos dominante, a ratos embolatado, a ratos fluyendo, a ratos atascado, un primer tiempo con pocas llegadas, otro segundo tiempo con más ambición, el 1-4-3-2-1 de la primera parte al 1-4-2-3-1 del segundo tiempo, un primer tiempo sin un volante creativo aunque con generadores como Díaz, Teófilo y Hernández y un segundo con Sambueza como manejador de la caja de velocidad, un gol de cabeza tempranero (13 PT) y un gol de cabeza de Fuentes para empatar (27 ST) y dejar incómodo al Tolima de Gamero cuando empezaba a dejar pasar los minutos pues tenía el control del juego y un remate de partido buscando, no un empate, sino un triunfo con el ingreso, por ejemplo, de Sambueza y, sobre el final del juego, de Rangel.

Igual pasó en el plano individual donde se destacó (¡por fin!) Gabriel Fuentes que jugó su mejor partido del año y lo coronó con un gol de cabeza, caminando, de gran factura técnica ante un centro, como con GPS, de Sambueza. Ese gol hizo temblar la comodidad del Tolima y puso en disposición al Junior, incluso, para ganar el partido. No ocurrió, pero lo intentó.

Esa batahola, ese carrusel, ese vértigo, no fue bien acompañado por el árbitro Wilmar Roldán pues, en una jugada de mano dentro del área de Julián Quiñones (15 ST) dejó seguir el juego cuando debió conceder un penal a favor del equipo barranquillero. O como la expulsión que no decretó después del codazo de Larry Vásquez a Teófilo Gutiérrez (31 ST).

Lo que hay que resolver de manera urgente, y el DT Comesaña lo sabe, es el corralito que le vienen haciendo a Cantillo para no permitir que salga del fondo, o no haga el primer pase en ataque, o no use el remate de media distancia. La solución está entre todos. Y en el propio Comesaña revaluando la salida, los trayectos y las sociedades, y el “team work”, el trabajo en equipo que lleve al grupo ser solidario con el volante de primera línea.

El Grupo B del Junior está muy parejo. Sabíamos que eso podía pasar. 6 puntos Tolima y Junior en ese orden. 4 puntos Cali y Nacional en el mismo orden también. Las dos fechas finales decidirán. Junior recibirá al Cali y visitará al Nacional en la última fecha de los cuadrangulares.

Junior está vivito y coleando. Aunque sería mejor vivito  y goleando…

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COLUMNISTA INVITADO + JOSÉ VILLA
¿Futbol o antifutbol?

Está por concluir el primer torneo de fútbol profesional colombiano denominado Liga I y a los aficionados a este deporte nos queda un sabor amargo por la pobreza futbolística que mostraron los equipos, con muy pocas excepciones, en cada uno de los partidos que jugaron en el marco del mencionado torneo, lo cual evidencia la escasés de buenos exponentes del balompié. Por un lado, tenemos la falta de generadores del buen fútbol, de ese jugador que “se echa el equipo al hombro y lo pone a caminar”, de ese que pone a su delantero o delanteros a pelear con defensores en procura del gol, que ponen la pelota como con la mano; teniendo en cuenta que también escasean esos auténticos goleadores que en el área no perdonan, que tienen el arco entre ceja y ceja.

Y hablo de auténticos goleadores, de esos que nos deleitan con disparos de media distancia para goles de antología y desde cualquier ángulo, que apenas llegan a los tres cuartos de cancha ya están buscando ese ángulo donde ubicar el balón. En cambio, ahora vemos que generan una cantidad de pases cortos, insulsos e improductivos para llegar a los tres cuartos de la cancha rival, pero no hacen un disparo al arco y de ahí regresan el juego hasta llegar a jugar con su propio arquero.
En muchas ocasiones llegan al área de las 16,50 contraria y tampoco se deciden a disparar al arco.

Y lo que es peor, los laterales, por izquierda o derecha llegan frente a esa área de las 16,50 y centran la pelota que le llega al delantero o cualquier otro compañero suyo que no es capaz de rematarla na hacia el arco, sino que la para y trata de acomodarse para disparar y cuando quiere hacerlo ya tiene una marca rival que le quita la pelota; o ni siquiera piensa en el arco sino busca a quien entregarle esa responsabilidad y al final de cuentas nadie se decide a disparar el balón al arco.

Dejan la impresión de tenerle miedo al arco rival y es por lo que vemos en muchos partidos de nuestro fútbol profesional que los arqueros son unos aficionados más que están viendo el partido y así se la hasta 25 y 30 minutos del partido y no porque sus defensores sean un dechado de virtudes, sino porque los delanteros volantes ofensivos le tienen miedo al arco rival.

¿Y DE LOS VOLANTES RECUPERADORES QUE?
 Si con los volantes de creación y con los goleadores vemos ese problema, los de recuperación no se quedan atrás. Son muy pocos, pero poquísimos, los volantes de recuperación que vemos utilizando recursos técnicos para recuperar una pelota que lleva el rival, para quitar una pelota limpiamente y a partir de esa acción generar una acción positiva en la búsqueda de un gol.

 Pero la verdad es que se queda uno con la boca abierta del desencanto que nos producen las acciones que ejecutan los volantes o los encargados de recuperar el balón para despojar a su rival del mismo, por lo que con frecuencia nos preguntamos sin son jugadores de fútbol o practicantes de lucha libre.

La pisada en el empeine, la agarrada por la camiseta, la patada en el tobillo o en la espinilla, el empujón, la zancadilla y el codazo, son entre otras, las acciones que, casi siempre con mala intención utilizan los futbolistas para recuperar el balón que lleva el rival. Y no son pocas las acciones de lucha libre que protagonizan los jugadores en disputan de un balón y en las que muchas veces vemos, no solo dos, sino tres y cuatro jugadores que se hacen de todo lo habido y por haber, pero de manera brusca.

Entiendo perfectamente que el fútbol es un deporte de fuerza, pero una cosa es la acción fuerte en un recurso técnico y otra cosa es una acción violenta que generalmente conlleva mala intención. Y por ello es que son incontables las faltas que debe sancionar un árbitro en cada partido por lo que creo, sin temor a equivocarme, que el fútbol profesional colombiano tiene record en materia de tarjetas amarillas por partidos, sin tener en cuenta las rojas.

BUENOS “TEATREROS”
Pero los futbolistas colombianos, no solo son practicantes de lucha libre, también son buenos “teatreros” por lo que estoy seguro que al terminar su carrera futbolística encontrará un buen contrato en una compañía de teatro.

Basta verlos cuando les cometen una falta, en muchos casos leve: Un roce en una de sus piernas. Se lanzan al gramado dando volteretas y con quejidos. Y como dije, el roce es en una de sus piernas, pero en los quejidos y lamentos no se soban las piernas sino la cara o la cabeza, se tapan la cara con tremendas muestras de dolor, pero cuando el árbitro sanciona la falta y saca la correspondiente tarjeta, de inmediato se pone el de pié y sale tranquilo a seguir jugando.

Y como si eso fuera poco, el agresor   también se lanza al gramado y a quejarse de los dolores por los supuestos golpes que le dio el rival a quien él agredió. Y si el equipo del agredido va ganando, tienen que llevarle el kinesiólogo y hasta el médico por lo que vemos que vemos que al final de cada período de juego, el árbitro tiene que reponer hasta 6 minutos quedándose cortos con el tiempo real perdido. SE LAS DEJO AHÍ.


El bendito juego aéreo

Comesaña tiene razón. Cuando le preguntaron por el gol del Tolima contestó “hace dos años hablamos de lo mismo, el juego aéreo”. Fue como un flash back. Cuando el balón fue rechazado a la raya final para el tiro de esquina creo que todos hicimos lagarto con los dedos. Y con justa razón porque podía pasar lo que finalmente pasó. El gol del Tolima, a través de juego aéreo, para empatar un juego 1x1 que fue de los más ríspidos, de las más duros que últimamente hemos visto. Tanto, que me hizo recordar los clásicos Junior vs. Unión Magdalena de los años 70 y 80. De paso fue el de mayor desgaste físico del Junior en este semestre. En un poco más de dos semanas, del regreso de Comesaña y del Profe Franco, el equipo luce algo parecido al campeón sin estar aún en ese nivel y con ese talante. Hablo del tema físico y hablo del tema futbolístico juntos, no separados. Cuando volvió, Comesaña nos comentó, después de una pregunta sobre ese tema, que una cosa no puede separarse de la otra. El tema físico está ligado al futbolístico y viceversa.

De los tres partidos jugados por Junior, y dirigidos por Comesaña en el cuadrangular, el que más me gustó fue con el Deportivo Cali en Palmaseca. Ahí logré ver pinceladas del campeón. Con Nacional se tuvo el mismo problema de la falta de gol que nos acosó en el calendario regular. Y con Tolima volvimos a sentir esa sensación de orfandad cuando el contrario levanta el balón. 

Con Tolima se marraron muchas oportunidades (11 remates al arco, 6 por fuera y 1 sólo gol de penal) pero cuando pudo jugar al fútbol, en medio de la marca excedida del Tolima, se volvió a ver esa cadencia del buen juego. Cuando el partido se puso candente también apareció la testosterona. Pero el Junior no un equipo de pegar o cazar piernas. Su labor es intentar jugar, siempre, con su propio estilo. Balón bien tratado, generación de juego, volumen de ataque y gol. Aunque el bendito gol ha sido tan esquivo de un tiempo para acá.

Si decimos que Junior mereció ganar se puede aceptar. Si decimos que el empate fue justo para ambos, también. Sin embargo, creo que el árbitro Jorge Guzmán pecó por no haber expulsado a Gordillo, después del planchazo sobre Cantillo, y a Pérez por la agresión a Teófilo. Al final sacó el juego pero, en lo reseñado, se equivocó. Es posible que, entonces, la balanza se hubiera inclinado a favor del Junior.

Habrá que traer a un primo o a un hermano de Godín o de Giménez para solucionar lo del juego aéreo. Y si bien con esa falencia el Junior fue campeón recientemente, no hay duda que ha postergado, año tras año, la solución a eso que todos sabemos que le pasa: el deficiente juego aéreo en su zona de zagueros…

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Junior, el campeón está de vuelta

Ha terminado el juego Junior 2 x Cali 1 en Palmaseca. Le he mandado un mensaje al DT Julio Comesaña: “te bautizo como el mago Comesaña, parecía que estuviéramos en diciembre, juego agradable, productivo, dos goles, tenencia, dominio, se atrevieron a ganar los duelos, ésta noche se pensó y después se actuó, volvió el sabor del campeón”. La respuesta fue contundente: “Jugaron como juegan los campeones, estoy feliz de ver al equipo jugando así. Siento paz interior”. En la recuperación de equipos en crisis por temas físicos o futbolísticos a veces es más importante el trabajo del cerebro, de la mente, que del músculo como tal y en eso, Comesaña se volvió experto. El primer día de su vuelta les dijo a los periodistas que cubren los entrenamientos “hace ratos que no les escucho decir que Junior es el campeón de Colombia”. Y sí, tal vez contagiados por el fútbol sin sabor nos fuimos olvidando de ello. Ese primer mensaje, ese tocar cerebro y memoria, fue certero: ¡hey, Junior es el campeón!

Lo gratificante del ser humano, en el arte o en el deporte, es crear una escuela, una filosofía, con una cartilla mental que no se olvide. Como el director de orquesta que llega con sus partituras y pone a tocar a los músicos hoy, mañana y siempre con los mismos compases, eso ha sido, otra vez, Comesaña en su eterno retorno al equipo de sus amores. En su eterna carrera que lo regresa siempre a Barranquilla por más que se vaya a los confines del mundo.

Lo de anoche en Cali fue, si se quiere, inesperado así todos lo hubiéramos añorado. Es que después del partido con Nacional (0x0) y de la certificación del bajón físico, de la poca generación de fútbol, de la ausencia total de goles y del sabor a nada de su juego, era, poco probable, que todos pensáramos que íbamos a ver tan semejante partido bien jugado, con dosificación física, atención mental y goles. Goles confrontando los fantasmas como el de penal de Narváez (esta vez no se botó) o el de Teófilo al mejor estilo del goleador que siempre fue (esta vez acertó).

La alineación inicial de hecho fue un Déjà vu. Viera; Piedrahita, Pérez, Ditta, Fuentes; James, Narváez, Cantillo; Hinestroza, Teófilo, Díaz. Un solo apellido diferente a la nómina básica campeona. Hinestroza y no Jarlan, que yo no está.

Y si bien Jarlan no estuvo, sí estuvo Hinestroza en una dimensión tal que fue escogido como la figura de la cancha. A él, Carlos Rodríguez le hizo el penal para el primer gol de Narváez y de su botín izquierdo salió el pase para el gol de Teófilo. Fue un dolor de cabeza sobre su banda. No hubo manera de frenarlo.

Recuerde usted todo lo que era el campeón. Alineación estable, fútbol alegre, de tenencia y ataque, de solidez defensiva. Recordar cómo jugaban Piedrahita, Fuentes, Narváez, Cantillo, James, Díaz o Téofilo y compararlo con sus actuaciones de este año es sentir que el mal momento ha comenzado a pasar.  Y no meto a Viera o a Pérez porque ellos, a pesar del mal rato, conservaron su nivel.

13 días, sólo 13 días y anoche volvimos a ver al Junior campeón de Colombia. Un poco menos de dos semanas para nivelar en algo el estado físico (PF Franco) y para actualizar la memoria universal (DT Comesaña). La memoria de un trabajo que se cimentó como el ADN del fútbol de un Junior que volvió a recordarle al país que, cuando juega Junior, juega el campeón de Colombia…

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Junior, está cruzando el Niágara en bicicleta…

Es posible que la sensación que tengo yo pueda ser la misma de la mayoría de los seguidores del Junior. El equipo tiene problemas que son evidentes y no necesitan de tantas explicaciones. El primero es que, físicamente no está. El segundo es la falta de generación de juego. Y el tercero es la terrible ausencia de gol. Las tres sensibles cada uno por su lado y mucho más si se juntan en el desarrollo de los partidos y muchísimo más cuando ya estás disputando el título. Que se ha mejorado “un poco”, es jugar con la esperanza que siempre tenemos que las cosas pueden mejorar, pero la realidad es la misma. ¿Mejoramos en qué?, me pregunto si el resultado ante Nacional fue el mismo, empate No. 13. Junior no gana, Junior no anota goles, Junior es un pálido recuerdo del Junior campeón. Sin hablar con Comesaña, estoy seguro que, cada partido, le da va dando el convencimiento que hay que volver a edificar. Los 70 partidos del año pasado y los 29 de este, con las millas voladas por el continente y el país, la espera interminable en los aeropuertos, el regreso temprano a trabajos sin un buen descanso, la disputa de la Superliga en enero y el arranque de la Liga y la Libertadores, casi en simultánea, ha pasado su cuenta de cobro.

Y no es que los jugadores no sean profesionales o no se cuiden. Esta vez no es eso. El cansancio físico y mental trae como consecuencia la inoperatividad del cuerpo. El cerebro envía órdenes que los músculos no aceptan.

De eso he venido hablando. De eso hablé desde la quinta fecha con el Profe Suárez, también lo he hablado con el Profe Comesaña desde su regreso. Y no es que de pronto las cosas se hayan hecho mal. Tampoco creo eso. Lo que creo es que los tiempos no dieron.

Que los jugadores son profesionales y tienen que jugar, jugar y jugar. Eso es bien relativo. Si no has descansado lo suficiente, si no estás bien físicamente, el jugador va cayendo en un limbo futbolístico. Que la llegada de Comesaña haría recordar el chip del equipo campeón era la expectativa de todos, pero creo que hasta el mismo Julio habrá sopesado que algo no está bien.

Que el equipo mejoró ante Nacional, que el circuito defensivo funcionó mejor, que no se jugó con esa ansiedad generalizada, que se sometió a Nacional y se le obligó a retroceder a su propio campo, que no tuvo una oportunidad de tú a tú con Viera, es cierto. Pero el resultado fue el mismo.

Para reanimar al Junior se necesita tiempo y ese tiempo es el que no existe en este instante en que se están definiendo cosas cada 72 horas.

De verdad, yo no creo que, a Piedrahita, a Fuentes, a Cantillo, a Díaz o a Teófilo se les olvidó jugar al fútbol. Lo que se aprende no se olvida. Lo que sí se puede perder es la condición física y caer en cansancio mental y es lo que, a mi parecer, les está pasando.

Si Comesaña logra levantar al equipo y lo lleva a jugar otra final, y ganarla, se graduaría como mago. Y Cristian Daes le edificará su estatua con justa razón. A lo mejor pasa. Julio nos ha sorprendido más de una vez, pero estoy seguro que hasta él mismo sabe que, hoy día, estamos cruzando el Niágara en bicicleta…


Que Julio es Comesaña, no Merlín

Bueno, Julio es Comesaña. No es el mago Merlín. Es el técnico más exitoso en la historia del Junior, pero los logros que ha tenido han sido fruto de la planificación, del trabajo con tiempo adecuado y del montaje coherente de su estilo. En sólo una semana se ha confirmado mi teoría: este equipo se cayó físicamente. No creo que Teófilo, o Díaz, o Fuentes, o Piedrahita y demás se les haya olvidado jugar al fútbol. En el deporte, y sobre todo el de contacto, se necesita la base de una buena preparación física porque el cuerpo obedece lo que el cerebro le ordena, pero si el jugador no está óptimo físicamente esa orden difícilmente es respondida. Por eso, hoy día se nota a Fuentes torpe, a Piedrahita sin distancia, a Díaz sin velocidad y desborde y un Teófilo sin generación y sin gol.

Y sólo los tomo a ellos como ejemplo. El único gol con que Junior perdió con Melgar, para quedar eliminado de Copa Libertadores, es la fiel confirmación de mi postulado. A los 16 minutos del primer tiempo, Joel Sánchez (22) le ganó un duelo individual a Fuentes y de paso a Pérez que fue en su ayuda, Narváez intentó tapar a Sánchez que llegó hasta la raya final y se fue en blanco, detrás suyo estaba Ditta, referenciando a Bernardo Cuesta (9) y lo perdió. Cuando lo volvió a encontrar ya Cuesta estaba celebrando el gol.

Este Junior con el que se reencontró Comesaña, no tiene fondo físico, se perdieron los automatismos y las sociedades dentro del terreno de juego porque, luego de arrancar bien el año ganando la Superliga y ganar en la Liga cuatro de cinco partidos y un empate, el Profe Suárez comenzó a implementar su idea futbolística. El trabajo alcanzó para clasificar con el menor número de puntos de los ocho y amparados en los 12 empates. No se ganaba, pero no se perdía, se sumó en 18 de los 20 partidos del calendario regular. La Libertadores fue a otro precio. Hemos quedado eliminados siendo últimos del grupo.

Todo lo anterior comenzó a observarse cuando el equipo se volvió improductivo por la falta de gol cuando siempre, en eso, fue autosuficiente.

El tema físico se veía venir. Junior jugó el año pasado 70 partidos viajando por toda Colombia y parte del continente. Este año, en las mismas condiciones, ya ha jugado 28.

Sabemos que con Comesaña el equipo volverá a tener su fondo físico y recuperará sus formas y maneras de hacer las cosas, pero para eso se necesita tiempo y eso es lo que, en este momento, no hay.

Con el juego y eliminación de anoche a manos de Melgar de Arequipa, Comesaña, el Profe Franco y el cuerpo técnico habrá hecho un diagnóstico más real de lo que afecta el rendimiento del equipo.

Ellos sabrán qué hacer y cómo hacerlo. Por lo pronto, vuelvo a recordar que Julio es Comesaña y no el mago Merlín. Aunque, para ser franco, esta vez tendrá que ser Merlín y Comesaña al mismo tiempo. Todo en uno…


El Junior que viene

Todo ha pasado rápido en el Junior de Barranquilla. Salió Suárez, llegó Comesaña, terminó el calendario Todos x Todos, se realizó el sorteo de los cuadrangulares, le tocó jugar contra Tolima, Cali y Nacional, llegó el PF Franco, un equipo alterno estuvo en Cúcuta dirigido por Grau, el grande comenzó trabajos con Julio que lanzó su primera sentencia: “no olviden quién es el actual campeón, hace ratos que nadie menciona eso”. Con Comesaña Junior volverá al fútbol elaborado, pensando más, generando fútbol con pausa y sin prisa, fútbol de todos, sin pasar de largo, fútbol colectivo, con volante 10, con generación de tres “volanteros” (volantes delanteros) y un punta. Habrá más seguridad en la primera de línea de volantes con tres de ellos actuando en lugar de dos para dar facilitar el trabajo a la zona de zagueros centrales y permitir que los defensores laterales puedan lanzarse al ataque.

Tarea, recuperar el sabor del fútbol, reinstalar el micro chip del fútbol cadencioso y certero en ataque, rehabilitar a jugadores que están fundidos, regresar a Cantillo, Díaz, Piedrahita, Fuentes, Teófilo, Narváez y otros a su nivel, cambiar los empates por triunfos y  utilizar a algunos “olvidados” como James Sánchez con quien encontró solución para equilibrar en defensa y ataque en el Junior campeón.

Desde su llegada, Comesaña está desandando el tiempo en que no estuvo para buscar razones en los rivales que se le vienen. La Superliga ganada por el equipo de Suárez ante el Tolima y el triunfo sobre ellos 2x1 en liga en Ibagué, el 0x0 con Nacional en Barranquilla y el 0x0 con Cali en Palmaseca.

Tolima que no ha tenido, en este torneo, los goles de Marco Pérez, Cali que trajo a un delantero goleador como Dinenno sin que, a lo mejor, se lo hubiera propuesto, Nacional con un fútbol que dista mucho de los equipos dirigidos por Rueda y Osorio y que estuvo chilingueando para entrar.

El grupo B que integra el Junior tiene a un técnico colombiano (Gamero), un argentino (Pusineri), uno brasilero (Autori) y un colombo uruguayo (Comesaña). Son equipos ganadores de campeonatos con recuerdos cercanos. Junior se mantuvo en el Grupo de los 8 durante las 20 fechas, Cali y Tolima 17 veces y Nacional 11.

Son equipo con frecuencia goleadora parecida, Tolima 27 goles a favor, Junior y Nacional 24 y Cali 22 y goles recibidos similares, Tolima 16, Cali 17, Junior 18 y Nacional 19.

El goleador del Cali es Dinenno con 13 goles, el de Nacional es Hernán Barcos con 6, el del Tolima “Cariaco” González con 6 y en Junior los goleadores son Sambueza, Hinestroza y Rangel con 3 cada uno.  

Se fue Suárez, llegó Comesaña, se viene EL último partido de grupo en Copa Libertadores y el cuadrangular de Liga Águila. Vaya al estadio, Junior lo espera…

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Lo de Suárez, el día después…

El espectacular gol de tiro libre de Sebastián Viera al arquero Ricardo Jerez de Alianza no mitigó, en Fuad Char, la sensación que nos produjo, a todos, ese primer tiempo que nos hizo recordar aquella expresión de “mazacote” con la que nos referimos, alguna vez, a uno de los Junior del Zurdo López. Pensamos, no obstante, que el empate y la clasificación traerían algo de bálsamo al espíritu Juniorista. Es posible que haya sido uno de los primeros tiempos más tristes y, aunque en el segundo tiempo el equipo mejoró, no alcanzó para borrar la sensación de ese fútbol escaso de todo a pesar de la clasificación. Lo que pasó de ahí en más tratamos de reconstruirlo.

Después del juego intercambié ideas con el Profe Suárez. Le venía insistiendo sobre el desgaste del equipo. Para él, no era tanto el tema físico como el mental. Esa noche de jueves, reconoció lo que le venía planteando: el desgaste físico. Me señaló lo duro que ha sido el torneo, anti técnico, las cortas vacaciones y el regreso pronto a la competencia. Cosas en las que he insistido hace un tiempo, también. Hablamos, además, del bajón de algunos jugadores aunque, para ser real, fui yo quien tocó el tema pues Suárez no acostumbra, ni siquiera en privado, referirse a esos temas. Al final escribió “ya pasamos la etapa de bajada, ahora vamos en ascenso. Estoy seguro”.

Todo ocurrió muy rápido para el cambio de técnico. Comesaña y Antonio Char son muy cercanos. Estén donde estén siempre han tenido comunicación. Con Fuad, no. Siempre han tenido desavenencias de tipo deportivo y, la última, fue por la decisión de Julio de marcharse a Colón. El patriarca quedó muy molesto.  

Pero, para ser sincero, la decisión de la salida de Suárez la tomó el propio Fuad. No hubo reunión de los dueños con el técnico. A las 2:00 PM del viernes, Fuad llamó a Suárez y le comunicó su decisión. La razón fue la misma que declaró Antonio en rueda con los periodistas. “No veíamos mejora en el equipo”. Lo de Comesaña era previsible y, tras su regreso a la ciudad, se precipitó la decisión.

Ese viernes, cuando tomé el avión en Bogotá, Suárez era el técnico. Cuando aterricé en Barranquilla era Comesaña. Me comuniqué con él y estaba justo en el aeropuerto retirando el menaje que trajo de Montevideo. Le dije lo que ya sabía yo y él con seguridad. Suárez no iba más y “blanco es gallina lo pone”.

Julio y Fuad no hablaron. Sólo Antonio se ocupó del asunto. De todas formas, en algún momento tendrán que hacerlo.

Esta vez no creo que haya habido problemas de jugadores con el técnico. Si así hubiera sido era más fácil perder tres partidos para que se fuera más rápido que empatar doce. Suena terrible, pero real.

El sabor al Junior de Julio lo tuvo el equipo de arrancada. Obtuvo la Superliga, ganó 4 de 5 partidos con un empate y todo marchó bien.

De ahí en más, hablando con gente del entorno del club, hubo malestares que no se superaron. Lo de Matías Fernández que coincidió con la falta de fútbol, de goles y de triunfos, aunque no se perdía. Lo de Matías es responsabilidad de Suárez, me dijeron. El club lo complació a pesar de saber que no vendría en buen estado como fue fácil observar después.

En la dirigencia del club consideraron que Suárez y Piripi trabajaban algo que este plantel no tiene. Jugar rápido, frontal y largo o por las bandas para proyectar centros estériles que, este equipo trabajado por muchos años por Comesaña, ni tiene, ni siente. El fútbol del Junior tiene la impronta del juego con un volante 10 y la creación y la generación acompasada. El equipo perdió la cadencia de ese fútbol de tenencia que encantaba y producía goles.  

Claro que, para ser sinceros, esto es responsabilidad del club pues, al contratar a un técnico, es menester saber qué clase de técnico es, qué fútbol le gusta practicar y, si ese fútbol, es congruente con el del técnico que le antecedió.

Cambiar el chip de muchos años no es fácil en ningún equipo y menos en uno que, como el Junior, trae una idea fija un montón de tiempo. Y mucho menos con la falta de trabajo pues en este torneo, por ejemplo, se jugó cada 72 horas en la que sólo se podía viajar, jugar y recuperar físicamente. El año pasado Junior jugó 70 partidos y este año va por 27. A eso hay que agregarle las millas voladas, las horas perdidas en los aeropuertos y los entrenamientos no realizados por los retrasos en los vuelos.

La mañana del domingo me contacté con Comesaña y con Suárez. Julio angustiado por conocer por dónde transmitiría WIN el partido con Cúcuta. Suárez para enviarle un aliento. “Esto de ser técnico de fútbol es darse trompadas a diario con la vida contra tirios y troyanos y muchas veces sin saber por qué”, le digo.

La respuesta fue contundente, de un ser humano admirable que siempre ha sabido de dónde viene y para dónde va: “Es cierto, pero también tiene un montón de cosas positivas que no cambiaría por nada del mundo”.

Y llegó Julio y se fue Suárez llevando en su palmarés una Superliga, una clasificación en Liga Águila, una eliminación en Libertadores y el 50% de una eventual clasificación a Suramericana.

Que tal vez no fueron los resultados sino el fútbol que se fue quedando sin sabor y sin eficiencia. Es que el equipo campeón con Comesaña nos dejó a todos bien acostumbrados a ver un fútbol encantador y certero en ataque.

La decisión de separar a Suárez tuvo que ver con eso. Sólo con eso…

© HI


Un Junior pobre, muy pobre...

He tratado de mirar con otros ojos esta campaña del Junior dirigido por el DT Suárez, pero esta vez, después de la derrota 2x0 con Millonarios, quedé bien aburrido. He tratado de entender, de digerir, de explicar, todas las cosas que han pasado, pero, esta vez, no le hallo razón de ser al partido que acaba de perder con dos goles de media distancia. Sabía que, a pesar de empatar y empatar, de sumar de a uno y sumar de uno, nos mantendría en un buen lugar hasta que se perdiera un partido y se terminara el invicto. Acaba de pasar y hemos quedado pendientes de clasificación cuando, casi siempre, la tuvimos. Hoy día el número mágico es 31 (31,20) y apenas tenemos 29. Fuimos pasando del 1º, al 2º, al 3º, al 4º puesto y hoy somos quintos en la tabla.

Pasamos de ser un equipo con el mejor volumen de ataque y la mejor capacidad de goles del torneo anterior a estar sin anotar 379 minutos en la liga. Completamos cuatro partidos sin un bendito gol. Consecutivamente no le pudimos anotar a Nacional, Cali y Pasto, con quienes empatamos, y a Millonarios con quien perdimos. Equipos que están clasificados en el Grupo de los 8. El último gol, hasta hoy, lo anotó Freddy Hinestroza a Equidad en la fecha 14.

He venido señalando que este tema crítico de rendimiento en Junior es de responsabilidad compartida. Tanto del DT Suárez y su grupo de trabajo como del plantel incluyéndolos a todos.

Ayer viendo al técnico nacional Carlos Queiroz escribiendo cosas en una pequeña libreta, durante el juego Junior 0 x Millonarios 2, me preguntaba que estaría consignando sobre los nuestros. No me cabe ninguna duda que Díaz, Teófilo, Fuentes, Piedrahita y Cantillo, para hablar de posibles llamados a la selección, tienen un pésimo nivel. Si los comparamos con ellos mismos, y su campaña del año anterior, nos daremos cuenta que distan mucho del 2018. De verdad que va a ser muy difícil que, jugando así, Queiroz pueda llamar uno de los nuestros.

La pálida campaña del circuito de ataque fue emulada esta tarde por el circuito defensivo. En el primer gol de Millonarios, un Junior mal parado con 3 en el fondo (Murillo-Haydar-Fuentes) y Pérez incómodo delante de ellos. Ningún volante de primera línea (Cantillo o Pico) y un tas, tas, de dos pases de Macalister y González, un remate de media distancia de Jaramillo sin mayor oposición tomando a Viera fuera de un arco.

En el segundo gol, un tiro libre de De los Santos desde 35 metros frontal, una mini barrera, que no tapaba nada, con Moreno, Díaz y Hernández y con Jaramillo, metido entre Moreno y Díaz, que se quitó al momento del impacto para abrir el hueco y un Moreno que hizo, exactamente lo mismo que su rival, y fue por allí por donde pasó el balón. Quedé con la impresión que a Viera, con todo y que se tiró en la búsqueda, el balón se le perdió.

La derrota con Millonarios nos terminó de enredar. Es que, a pesar de desarrollar la táctica montada, de tratar de mantener al equipo bogotano lejos del arco de Viera, ellos utilizaron el arma de la media distancia y ganaron la partida.

Contrario a eso, Junior disparó 4 veces al arco de Fariñez. Tres balones desviados y uno directo. Pobre, de verdad, demasiado pobre.

He quedado en las nebulosas. El sumar de a “unito” nos mantenía. Esta derrota con Millonarios nos devolvió a la realidad. El Junior de hoy no es ni sombra del que fue campeón en diciembre. Es muy pobre. Pero pobre de solemnidad…


Barranquilla, la casa de la selección
¡Obvio!

Hace poco, alguien me preguntaba en el aeropuerto de Barranquilla, que por qué no peleaba cuando mis compañeros hablaban que la Selección Colombia. La verdad es que pelee tanto en el pasado porque había motivos para hacerlo. A pesar de los triunfos y clasificaciones sucesivas hubo gente que insistió en llevarse la sede, incluso lo hicieron y fracasaron, y las peleas fueron épicas. A mí no se me olvidaron nunca sus nombres, pero ya son temas del pasado. Nuestra Barranquilla de alma ganó ser la “Casa de la Selección” por méritos propios. En esa gestión participaron los gobernantes de cada época, las empresas, el periodismo pero, por encima de todos, la gente nuestra. Por eso ya no entro a “dar zapato” en los foros periodísticos porque lo de Barranquilla y la selección es un tema obvio. Entonces, para qué pelear o discutir o darnos con todo si eso, en condiciones normales, no va a cambiar.

Viendo la rueda de prensa del Alcalde Alex Char, el DT Carlos Queiroz y el dirigente Ramón Jesurún escuché del técnico portugués lo mismo que dijo el profesor Pekerman sobre Barranquilla cuando vino por primera vez. El recibimiento, la sensación de estar en casa, el agradecimiento por el cariño expresado por sus habitantes.

Nunca he luchado por Barranquilla desdeñando a otra ciudad. Todas las ciudades del país tienen derecho a tener a la Selección Colombia, pero este tema es de merecimientos, de realizaciones y resultados y, en eso, Curramba les lleva la delantera desde la primera clasificación, de la nueva era, de la mano del Dr. Maturana para el Mundial de Italia 90.

Lamento que a algunos se les hubiera dañado el almuerzo cuando el DT Queiroz anunció que la decisión sobre la sede de la selección se había tomado hace mucho tiempo y que él no entraría a desdeñar eso. Punto final. Y no lo digo despectivamente. Lo digo con un poco, sólo un poco, de ironía porque las peleas se dan para ganarlas, no para perderlas. Y sobre todo con temas tan obvios.

Le escribí al Alcalde Alex Char. Es que él está rompiendo todos los paradigmas. Sin tanto visaje, y casi que en silencio, invitó a la federación y al Sr. Queiroz, les mostró la sede que se construye, las remodelaciones del Metro, y los invitó a ver el juego Junior vs. San Lorenzo.

Y hablo de mostrar porque en la nueva Barranquilla hay mil cosas para mostrar, están a la vista de todos, son palpables y anunció, además, las exenciones de impuestos como siempre hizo porque la Selección Colombia es un espectáculo para todos.

Por eso le escribí, porque lo palpable, lo real, es más que la cháchara de hablar y hablar, y prometer y prometer, y salir con un chorro de babas. Ah, y sin abrir rines de boxeo para pelearse con todo el mundo.

Barranquilla es la casa de la selección. Créanme que no es regionalismo. Es una cuestión de los méritos que nos ha dado esa bella historia que ha escrito nuestro equipo nacional en el Metro. Historia maravillosa que seguirá escribiendo. Aquí, en Barranquilla, su casa…


Junior y ese fútbol sin sabor

El presente del Junior de Barranquilla ha dado para que se emitan docenas de diagnósticos y, como cada vez que hay una crisis de algo, pareciera que todas caben. Es inevitable que haya que comparar al equipo anterior con el actual. Sobre todo, que ese anterior fue un campeón sumamente vistoso en el desarrollo del juego y con gran capacidad goleadora. De esto es de lo que más se habla dado el gusto del Juniorismo por el fútbol que alegra la retina. Esa falta de sal y pimienta es la gran pregunta de todos. La desaparición del gol también. Ya van 289 minutos sin anotar. Sobre todos estos temas he recibido mensajes de amigos, colegas e hinchas. Las opiniones van desde el juego plano y sin sabor, de los automatismos que se perdieron, de la alegría de jugar y de la horizontalidad que muestra Junior hoy, diferente a la verticalidad del campeón. Las ideas pareciera que no existen, la caja de velocidad, para acelerar y desacelerar y cambiar de ritmo o sostenerlo, que manejaba Jarlan Barrera, no está. Esas ideas, y ese cambio de ritmo, le dio una impronta al Junior campeón que hoy se perdió porque no se consiguió un recambio adecuado y eso hace ver al equipo cojo. Coincide también, y esto es de mi propia cosecha, con el bajón físico y mental que se nota en las figuras que son las encargadas de dar ese toque de generación, picardía y fútbol vertical con sabor a gol. Hablo de Teófilo, de Díaz y de Cantillo. Y podríamos seguir analizando nombre por hombre y llegaremos a la conclusión que, evidentemente, existe ese apagón físico y ese apagón de ideas. Hoy, el que luce en gran condición es Viera y, sobre sus hombros, manos y vuelos, descansan la mayoría de los puntos ganados en los empates. Una de las fortalezas de Comesaña con el Junior campeón fue la estabilidad de la nómina grande, de la nómina titular y de la habilidad con que manejó el “equipo alterno” y el “equipo alterno más juveniles”. Es posible que con los cambios mezclados que ha ensayado Suárez ese “team work” o trabajo de equipo se haya perdido.

Descartemos que haya problemas dentro del grupo con respecto al técnico. Si así fuera, lo más fácil es perder, en lugar de empatar, y el técnico Suárez ya se hubiera ido hace ratos.

Mi óptica personal es que Junior y Medellín, que jugaron hasta el 17 de diciembre y después arrancaron a jugar Copa Libertadores, no bien comenzado el año, están sintiendo el esfuerzo sostenido que casi no ha parado. Además, el Junior, a mediados de enero, jugó y ganó la Superliga ante el Deportes Tolima en plena temporada.

No obstante Junior arrancó muy bien la Liga. Ganó cinco partidos de seis con cuatro victorias al hilo y un empate. La otra cara apareció con las derrotas en la Libertadores y cuando se comenzaron a jugar los dos torneos moviendo alineaciones una y otra vez.

A pesar del panorama, donde como digo caben todas las teorías y los diagnósticos, empatar será mejor que perder. Esa suma de puntos, 11 en total, más las seis victorias, cinco de ellas al comienzo de la Liga, le han dado al Junior la posibilidad de jugar la postemporada de la Liga. Junior nunca ha salido del G8 y se ha movido entre la 1ª y la 7ª posición. Hoy es tercero y es, junto con Tolima y Pasto, los escoltas del líder Millonarios.

El fenómeno de la “empatitis” no es de propiedad exclusiva del Junior. En la Liga hay 61 empates contra 66 victorias locales y 40 victorias visitantes. Fastidia empatar tanto, pero en la Liga los 61 empates son un nuevo record para torneos cortos. Y contando. Los mayores aportantes son Junior con 11 y Santa Fe con 10 empates. Junior clasificado, Santa Fe eliminado hace ratos.

Ayer en el aeropuerto de Barranquilla, antes del juego, hablaba con pasajeros sobre los puntajes del torneo. Esos 29 puntos que tiene el Junior hoy son perfectamente deseados por equipos como Nacional, Medellín y el propio Santa Fe que están por fuera del Grupo de los 8.

Es real, pero ciertamente el sabor insípido del fútbol del Junior de hoy día contrasta con el número de puntos reunidos que lo tienen listo para los cuadrangulares.

A pesar de todos los partidos deficientes y de los conceptos que, como he dicho, caben todos, lo que me preocupa es que estemos haciendo un velorio sin el muerto. Porque a pesar de los pesares y de las frustraciones y de querer ver al Junior del año pasado, este Junior de hoy está vivo y va a jugar las finales otra vez…


Un Junior sin gol

Sopesemos con calma y buena letra lo que está pasando en Junior. Si comparamos Técnico vs. Jugadores podemos achacarle al DT Suárez la dolorosa eliminación en Copa Libertadores y destacarle la 2ª posición del equipo en Liga Águila si queremos ser lineales en eso. A los jugadores, sobre todo al circuito ofensivo, le cabe toda la responsabilidad de no poder anotar un triste gol en Copa y haber bajado el promedio de los mismos en Liga. Si vamos al extremo podríamos hacer un interrogante estrafalario, salido de todo contexto, ¿cuántos goles ha botado Suárez? O ¿cuántos goles ha evitado? Esto para señalar lo más elemental. Es que Suárez no juega. Los que juegan son los jugadores así suene a redundancia.        Él trabaja, monta y proyecta una alineación y la acompaña hasta la raya. No entra. Suárez les ha dado oportunidad a todos. Unos más, otros menos. Por el único jugador que podríamos preguntarle es por James Sánchez que, después de ser figura el año anterior, ha sido olvidado, aunque ahora esté lesionado.

Junior está invicto en la Liga y ha perdido todos los juegos en Copa. Esto último se remarca más porque es terrible. Impensado. Lo del invicto y segundo lugar en la Liga no cuenta para algunos porque se ha empatado demasiado. Junior empata demasiado porque el circuito ofensivo se quedó seco, sin goles y empata gracias a Viera y al circuito defensivo aun con jugadores de bajísimo nivel hoy como Cantillo y Narváez y la pareja de zagueros centrales en la que no se ha podido consolidar una dupla con Pérez como líder.

Junior ha sido un equipo goleador siempre. Me di a la tarea de analizar los datos de DATAFactory, el servicio internacional de estadísticas que tenemos contratado en DIARIO DEPORTES buscando razones de la sequía.

En Copa Libertadores en el partido Junior 0 x Palmeiras 2, el equipo rojiblanco hizo 15 disparos buscando el arco. No anotó ningún gol. Ese día jugaron titulares, y después entrando, Sambueza, Matías, Díaz, Gutiérrez, Hernández, Hinestroza y Ruiz. En San Lorenzo 1 x Junior 0 los remates fueron 12 sin goles. Jugaron Matías, Sambueza, Díaz, Ruiz, Hinestroza y Moreno. En Melgar 1 x Junior 0, los remates fueron 9. Todos estériles. Jugaron Matías, Sambueza, Díaz, Teófilo, Hernández, Hinestroza y Rangel. Y en Palmeiras 3 x Junior 0, Junior remató 6 veces a puerta sin anotaciones. Actuaron Hernández, Sambueza, Díaz, Teófilo, Hinestroza, Rangel y Moreno. Jugaron todos los volantes y delanteros con posibilidad de anotar goles. Ninguno pudo.

En la Liga Águila, en los 9 empates, Junior remató 85 veces al arco para hacer 10 goles y conseguir 9 puntos en 9 partidos. Mientras Germán Cano ha anotado 15 goles y Aristeguieta y Dinenno 10, los goleadores del Junior son Sambueza e Hinestroza con 3 cada uno. Después, Díaz, Narváez, Piedrahita, Rangel y Torres han anotado 2 cada uno. Y con 1 gol están Fuentes, Gutiérrez, Ruiz, Matías, Hernández y Teófilo. Pobre de solemnidad. Los goleadores de raza que hemos tenido brillan por su ausencia.

En el fútbol se gana con goles. No hay otra fórmula. Sólo se gana con goles. Y los técnicos no hacen goles.

Y antes que me digan que no defienda a Suárez sé, perfectamente, que el primero que se va es el técnico, pero, de verdad, ¿ustedes creen que Suárez es el único responsable de la palidez goleadora que nos golpea?...


Este Junior de pesadilla

Lo más normal que puede pasar es que, ante la debacle del Junior en Copa Libertadores, se pida la salida del DT Luis Fernando Suárez. Hace un tiempo que me convencí que, en los éxitos y fracasos, la responsabilidad es compartida entre el técnico y los jugadores. Es posible que muchos de los hinchas, golpeados por la más triste de las campañas, estén pidiendo, como casi siempre, la salida de Suárez, que se traiga a Comesaña y asunto arreglado. No voy a polemizar sobre eso porque es lo que se estila en el fútbol del mundo. No hay resultados, el técnico se va, los jugadores se quedan. Pero de verdad, ¿los aficionados creen que la responsabilidad de semejante humillación es absoluta del técnico Suárez?

Estoy viendo la alineación con la que el Junior fue campeón en diciembre pasado en Medellín de la mano de Comesaña. Aquella tarde noche llena de emociones, que rayaron en el paroxismo, el equipo barranquillero alineó a nueve jugadores que actuaron esta noche en la goleada en contra vs. Palmeiras en Sao Paulo. Hablo de Sebastián Viera, Marlon Piedrahíta, Jefferson Gómez, Rafael Pérez, Luis Narváez, Víctor Cantillo, Luis Díaz, Teófilo Gutiérrez y Fabián Sambueza. De aquella alineación no estuvieron hoy, Gabriel Fuentes (suspendido), James Sánchez (lesionado), Jarlan Barrera (en Rosario Central) y Yony González (en Fluminense). Los mismos jugadores que jugaban como los dioses y que eclipsaron a los demás en la prensa deportiva y en la cátedra. Los mismos que jugaron la final de la Copa Suramericana y los mismos que ganaron la octava estrella.

Pero, ¿por qué el Junior actual no juega como el que fue campeón siendo la misma nómina? Mi concepto es que con Comesaña había una caja de cambios llamada Jarlan Barrera. Junior históricamente ha basado su juega con un volante 10 clásico. Hablo del Pibe Valderrama, Giovanni Hernández, Víctor Pacheco, Nene Mackenzie, Pato Gasparini, Marquinho, el maestro Alfredo Arango, Carlos Babington y, un poco más atrás, Dida.

A pesar de toda la historia de encuentros y desencuentros con Jarlan en el último tiempo, por su decisión de quedarse con sus derechos y marcharse, con él el fútbol fluía. Explotaba la velocidad de Díaz, la habilidad de Teófilo, y en Cantillo y James encontró socios para la generación de ese fútbol maravilloso que hoy extrañamos.

La ausencia de Jarlan llevó a buscar un volante 10 clásico y se trajo a Matías Fernández. La idea era congruente con la necesidad de llenar ese vacío y de tener la caja de velocidad que no es otra cosa que aquel jugador que maneja los tiempos del partido. Cuando hay que acelerar, cuando hay que bajar la velocidad, cuando hay que enfriar, y cuando hay cerrar el juego. Hasta ahora es un fracaso. A pesar de saber que jugaba poco en México y de no tener una buena condición física que sólo daba “para que jugara 20 minutos” se trajo por un pedido expreso del DT Suárez y así lo dijo Antonio Char cuando dio la noticia al periodismo.

Siempre me quedó la sensación que Matías se contrató a pesar que en la nómina estaban Sambueza, Hernández, Torres y hasta el propio James que podía hacer la posición en caso de necesidad. Creo que el caso Matías fue el punto de quiebre. Junior había comenzado muy bien el año jugando con la misma vistosidad de la liga anterior, le ganó la Superliga al Tolima, ganó tres partidos consecutivos y, a partir del juego vs. Rionegro la noche del debut de Matías, algunas cosas fueron bien evidentes.

Junior pasó de ganar sus juegos a empatarlos casi todos y la impronta de equipo goleador se fue quedando a la vera del camino hasta el punto de no poder anotar un solo gol en los cuatro partidos perdidos de Copa Libertadores. Para decirlo como ya lo dijimos, Junior comenzó a desmoronarse hasta caer por el barranco la noche de este miércoles de eliminación.

Junior va bien en la Liga Águila, no va a salir del Grupo de los 8, le restan sumar 4 puntos de 18 para clasificar y estará listo para pelear por retener el título. Pero, lo visto en Copa Libertadores, las cuatro derrotas sucesivas con 0 goles anotados y 7 recibidos no dan, a sol de hoy, para pensar que eso pueda ser posible.

El Juniorismo está herido en su amor propio. Ser últimos en el grupo sin victorias, sin goles, sin puntos y eliminado no dan margen como para pensar que el equipo esté listo para pelear la novena estrella.

Ojalá, pero habrá que mejor mucho. Comenzado por regresar a su identidad que no es otra que el fútbol bien jugado, vistoso para la tribuna y con gol. Don Fuad está cabrero. Eso me aseguraron…


Junior, esta noche es la noche

Francisco Maturana nos comentó, alguna vez, que en el fútbol hay que demostrar que eres el mejor cada día. Desde entonces he tenido como lema que el fútbol es como la vida. En el transcurrir de nuestra existencia, las personas exitosas tienen que demostrar ser mejores cada 24 horas. Es una competencia a veces feroz, consiente o no, pues así no lo queramos la misma sociedad nos incita a competir. De la misma manera, en ese estado de ser más y mejor, los actores del fútbol o de la vida reciben salarios por encima del común. En el fútbol no es solo por encima del común, son verdaderas fortunas. Las mismas se les paga a los “cracks” para que el equipo gane cosas. Entiéndase por cosas, logros, títulos que llevan felicidad a la hinchada y a los dueños que arriesgan millones para tener el honor ser campeones.

Lo digo hoy, cuando Junior tendrá un partido de alta exigencia con Palmeiras en Copa Libertadores. Un nuevo desliz llevará al Junior a ser eliminado de la competición trayendo con ello la pérdida de una oportunidad, la desazón de la hinchada, el “malaya sea” de los dueños y la señalización de los responsables. Por lo general el más criticado es el técnico, pero hace bastante tiempo entendí que, en las victorias o derrotas, la responsabilidad es compartida entre el DT y los jugadores.

En situaciones como las de hoy es bueno recordar que ser jugador de fútbol profesional no es la simple acción de firmar un contrato. Se es profesional por que se conocen los secretos de la profesión y porque el nivel del contratado está por encima de la media.

Esta noche, si bien el Junior ha perdido los tres juegos en los que ha enfrentado a Palmeiras en Copa, la situación del equipo brasilero no es la ideal. Viene de perder 1x0 con San Lorenzo en Copa y de perder la Semifinal del Torneo Paulista con Sao Paulo con dos partidos 0x0 y penales 5-4. 270 minutos sin anotar un gol en los tres últimos partidos. Justamente el mismo número de puntos que tiene Junior en Copa sin anotar con tres derrotas consecutivas.

Todo este planteamiento lo hago para recordar al plantel del Junior que los excelentes contratos que firman son para ganar cosas, para avanzar en los torneos y que, si de pronto no ganan esta noche y nos eliminan, es algo que será un fuerte golpe para el sueño de la hinchada y de los dueños de ganar una copa internacional.

Después de perder tres partidos consecutivos con Palmeiras, San Lorenzo y Melgar, y de no poder anotar un solo gol en Copa Libertadores, lo menos que debe hacerse es ganar. Porque si no es así, la eliminación será bien dolorosa. Y costosa…


Un junior desmoronado

Junior está viviendo una situación bien curiosa. Líder invicto en la Liga Águila y último en la Copa Libertadores con todos los partidos perdidos y ningún gol anotado. Cuando los mensajes que recibía me hablaban de crisis me negué a aceptarlo por la dualidad del presente. El juego ante Melgar, la pobre derrota 1x0, le puso el sello de la realidad a ese pensamiento. Es que el Junior campeón en diciembre y finalista de la Copa Suramericana no se parece en nada al actual. Y digo actual porque el Junior de Suárez comenzó con esa cadencia, con ese fútbol, que encantó a los de aquí y a los de por allá. Y con esa forma bacana de jugar ganó tres partidos consecutivos. Después, cuando llegó Matías Fernández algo comenzó a ir mal. El 5 de febrero escribí la columna “Matías Fernández, 13 años después” donde hablaba del presente nada halagador del chileno después de investigar partido tras partido su paso por el Necaxa mexicano y mirando que una cosa fue el Matías del 2006 y otra el Matías del 2019. No fue una adivinanza, ni una suposición, fue una investigación. Sin embargo, Junior decidió hacer el negocio por 1.1 millones de dólares.

Escuchaba a los muchachos de Emisora Atlántico hablar que el bajón en fútbol y goles del Junior comenzó con la aparición de Matías en las alineaciones. Después de ganar tres partidos consecutivos, Fernández debutó ante Rionegro, jugó 30 minutos e hizo el gol del empate en el instante final. La alegría desbordante de la hinchada, de aquella noche, dista mucho del pensamiento de los mismos aficionados que lo fueron a esperar al aeropuerto. El haberle abierto una plaza para que jugara (cuando no está bien físicamente) ha incidido para el Junior no solo se fuera desmoronando en su fútbol sino en su frecuencia goleadora. Es que con Jarlan Barrera el equipo tenía caja de velocidad, con Matías no. Con Sambueza en el inicio del campeonato se tuvo, pero trabajar teniendo al lado a Matías no le ha convenido. Es que, de verdad, cada vez que el chileno juega el Junior sólo tiene 10 jugadores.

La cara sonriente del DT Suárez se ha transformado también. De gozar los partidos ha pasado a sufrirlos. Algo pasa en el equipo. Algo no está bien y se nota a leguas.

Cosas han cambiado en la mecánica de juego. De un 1-4-3-2-1 o 1-4-3-3 de Comesaña se pasó a un 1-4-2-3-1 de Suárez que, con el correr de los partidos y a pesar de no perder en Liga se volvió problemático en defensa e ineficaz en ataque.

Es que este Junior de ahora, el que acabamos de ver en Copa Libertadores en la noche de Arequipa, es ineficaz. Creo que el propio Suárez lo comentó en una de las ruedas de prensa.

El fútbol del Junior del año anterior fue destacado y admirado por la prensa y la afición del país. Eso le hizo convertirse en favorito y el equipo no fue inferior al compromiso y fue campeón. Por eso hoy, la gente extraña ese fútbol cadencioso, genial, entretenido, bien jugado y eficaz que practicaba de la mano de Comesaña.

Pero somos líderes de la Liga. Sí, pero de ganar tres partidos consecutivos pasamos a ser un equipo que no gana, tampoco pierde, pero es el que más empata en el torneo y de ser de los más goleadores pasó a sufrir para poder anotar un bendito gol. Jugando con equipos chicos en casa pudimos ser líderes cuatro veces y se empató. En el Metro se perdieron 8 puntos valiosos  con el colero de la Liga (Águilas), con el último del descenso (Unión), con el Bucaramanga (cuya mejor ubicación ha sido la posición 13) y con Envigado (de los equipos de mitad de la tabla para abajo).

De verdad, el Junior de hoy es un contra sentido. En Liga es líder y eso es maravilloso. En Copa estamos a cuasi eliminados y es terrible. En fútbol distamos mucho de aquel que ganaba y encantaba y eso es decepcionante.

Por qué será que pudiendo saber lo que pasa con cada jugador que se trae, porque en la red Internet está todo, los señores Char se dejan meter semejantes goles. El Mudo, Alvez, Matías. En dólares, 800.000 + 3.800.000 + 1.100.000. Mucho billete perdido.

A mejorar y a pelear la Liga porque a la Copa Libertadores la hemos visto pasar volando… 


Dilia Esther Bolívar

Murió Dilia Esther Bolívar, mi comadre. Estábamos a la espera mientras el cáncer de mama le hacía metástasis. El cáncer no tiene compasión. Y la muerte puntual tocó a su puerta. Periodista deportiva. A los deportes llegó cuando aún estaba en la universidad. Desde entonces la vimos crecer, prepararse, y desarrollar su carrera y su vida. Excelente persona, denodada mujer, madre extraordinaria. Dilia Esther encarnó lo que es una buena persona, una buena amiga, una buena compañera. Guerrera de la vida de mil batallas. Hija de madre soltera, estudiante meritoria, universitaria con todos los sacrificios habidos y vencedora de todos los obstáculos. Su risa, su voz, su saludo cariñoso, su puntualidad, su organización, su preocupación por el uso del idioma y del buen escribir. No hubo evento deportivo en nuestra ciudad en los últimos 20 años en que no estuviera Dilia Esther con Sandra Gómez, con Luzmila Torres. Le ganó a la vida mientras caminaba derrumbando obstáculos y la cruel enfermedad ha dejado inconclusa la crianza de sus hijas Valentina y Valeria. He llorado amargamente en esta fría Bogotá recordando el día que hicimos una “vaca” para que pagara su derecho a grado y salió disparada a la universidad impulsada por las alas de su corazón y el día que llegó feliz porque, por fin, había podido comprar una nevera a su mamá. Es que la vida a veces se ensaña con personas maravillosas como si quisiera probar de qué están hechas. Los amigos se van convirtiendo en parte de nosotros por lo que, al morir, se muere también algo a quienes nos quedamos. Dilia Esther era muy joven con sueños y metas por cumplir. Por tanto, hoy le he vuelto a preguntar al buen Dios por qué pasan estas cosas. Es la vida, la vida que sólo es una brizna, un soplo, un instante…


Queiroz y un diagnóstico

Debutó Carlos Queiroz con la Selección Colombia y se notaron cosas que ya van teniendo su sello. Comenzando por el cambio del tradicional 1-4-2-3-1 en la victoria sobre los japoneses al 1-4-4-2 de la derrota ante los coreanos. Este último módulo es el que más utilizan los técnicos portugueses. La utilización de dos puntas Zapata-Morelos será el comienzo, con toda seguridad, de la discusión de si es mejor dos puntas o uno. Habrá quien invoque otra vez el cuento de los dos pianistas en una orquesta de que hablaba Don Pancho Villegas.

La utilización de Arboleda, Orejuela, Borja, Villa y Díaz es el anuncio que la nueva generación viene empujando. Arboleda tuvo responsabilidad en los dos goles coreanos y, sin embargo, tuvo la personalidad de ir a la zona mixta y habló con la prensa. Lo de Orejuela y Borja que fueron “sorpresas” le indició a Queiroz que puede contar con ellos. Lo de Villa y Díaz resultó mejor que el pensamiento del más optimista. Con esos dos jóvenes el juego futuro por las bandas está asegurado.

Lo de Luis Díaz es de lo que más se habló durante y después de los dos juegos. Díaz se ha consolidado jugando en el perfil izquierdo. El guajiro es un todo en uno. Es fuerte, es rápido, es pícaro, tiene dribling, tiene amague sobre la carrera, domina el arte de las diagonales, es atrevido, es colectivo y tiene gol.

Díaz llegó a la selección de la misma manera como llegó al Barranquilla y al Junior. Con unas ganas insuperables, con la decisión que sólo tienen los irreverentes y atrevidos que confían en sus condiciones. En Junior y el Barranquilla jugó y se quedó. Con Colombia pasará igual. El ojo de Queiroz no se equivocó y el conocimiento que Arturo Reyes tiene de él fue un buen soporte.

El jugador del que más se habló en el Mundial de Rusia fue del volante sobre la izquierda porque no se tuvo. Muriel salió en auxilio de Pekerman. Es que se extrañó a Edwin Cardona que se adecuó a ese lugar cuando siempre fue un volante creativo clásico. Con Díaz se da la solución al tema como con algunos otros.

Que ha sido muy difícil conseguir un lateral derecho que esté cuando Arias no pueda. Orejuela apareció cuando, incluso, la cátedra arrugó la cara por su convocatoria. Lo mismo pasó con Borja con el lateral izquierdo y el día que sea convocado Fuentes pasará igual.

Supe, de muy buena fuente, que Queiroz vio los cuatro partidos que dirigió Reyes y, desde entonces, comenzó, con su cuerpo técnico, a seguir jugadores que suman medio centenar.

Estos partidos eran exámenes para diagnosticar cosas, para mirar otras y para probar dentro del grupo qué clase de persona es cada jugador. Y uso palabras de Campo Elías Terán: algunos sumaron millas rumbo a la Copa América de Brasil. Otros las restaron…


Balanta

Estaba pensando en el tema de Deivy Balanta y la declaración del DT Luís Fernando Suárez sobre el cambio del zaguero central, después de una toma de decisiones equivocada que costó el empate vs. Unión, y la explicación de haber pensado en la persona antes que en el jugador y del pensamiento sobre “que si lo hubiera dejado Junior hubiera perdido”. Es razonable tanto su pensamiento como su decisión. Muy humanas, ambas. El ejercicio de la vida pública se volvió complicada por el exacerbamiento de los dimes y diretes, matizados por agresiones, maledicencia y malquerencia, que se ejerce en las redes sociales. Sí alguien hace que su vida gire alrededor de las redes creará su propio infierno. Casos, como los de Balanta, han existido en el fútbol y no será ni el primero ni el último.

En el Junior tuvimos jugadores que tuvieron, en un momento de sus carreras, a la tribuna en contra y, con decisión, revirtieron esa situación. Lucho Grau, Kiko Barrios, Rolando Campbell, William Rico, José Angulo y otros tantos pudieron superar el rechazo con mente fuerte y la decisión de mejorar a diario.

En Medellín hubo tres casos que se pueden tomar como paradigmas de los jugadores que pasaron de ser rechazados a aceptados. Aquivaldo Mosquera en Nacional y Jackson Martínez y Pipe Pardo en el DIM sufrieron la impiedad de una tribuna que los rechazó a ultranza. Después, los tres ganaron títulos y jugaron en el exterior y fueron miembros de la Selección Colombia. Aquivaldo jugó en México y España. Desde la tribuna le gritaban “Aguinaldo”. Jackson en Portugal, España y China y ha vuelto a Portugal buscando un segundo aire en su carrera. A Pipe Pardo, le decían “Pipetardo” y después jugó en Portugal, Grecia, Francia y hoy está en México.

Hay que hacerse fuertes en los momentos de crisis. Los errores sirven para corregir y mejorar. Aquí pudiera seguir haciendo listas y listas de rechazados que se volvieron ídolos. La fórmula es una sola: seguir adelante, corregir, mejorar, y ser fuerte mentalmente. Sume todo eso y verá los resultados.

Estoy seguro que los técnicos que ha tenido Balanta le habrán hablado, le habrán aconsejado y le habrán dado la oportunidad de jugar. De ahí en más todo es responsabilidad de él. No puede jugar con guarda espaldas ni con el sicólogo Camacho al lado. Es él y sus circunstancias. El fútbol es colectivo pero su base es la individualidad puesta al servicio de la nómina de once.

Entiendo el manejo del Profe Suárez. Cuando sacó a Balanta alguien me dijo que “lo había lanzado a los leones”. La explicación que dio el técnico del Junior fue diametralmente opuesta. Lo sacó para protegerlo y para evitar una derrota pues Balanta había quedado “choqueado”. Todo depende de la manera cómo se mire.

En todo caso, el único que podrá solucionar su nivel de juego y el único que podrá hacerse seguro y dar garantías a la zona defensiva es Balanta. Y sin acelere. En el fútbol, el pensamiento es primero a la toma de decisiones y a las acciones posteriores. El actuar sin pensar, por estar cargado de nervios, lleva a cometer errores. Como el del domingo…


Balanta y la toma de decisiones

Extrañé no estar en Santa Marta en las cabinas del estadio transmitiendo Junior 1 x Unión 1. Extrañé los grupos maravillosos de periodistas y narradores que tuvimos en Caracol Radio. Ya no es el Eduardo Santos, pero la gente y la tambora le da un aire especial al Sierra Nevada. Esos partidos tienen un sabor diferente. Son disputados, peleados, ríspidos. El de ayer fue así. Me extraño sí, que el Unión hiciera tiempo después del empate. Aparecieron “lesionados”, con “calambres”, en fin. Pensé que Unión iba a tratar de pasar de largo, pero no lo hizo. Respetó al Junior.

El juego iba camino de ser un triunfo del Junior 1x0. A los 31:43 ST, Junior estaba subido a 30 metros del arco de Viera. Tres cabezazos, en medio del agrupamiento de jugadores de ambos equipos, terminó con un mal cálculo de Balanta, que era el último hombre, y el balón lo sobró por encima. Se dio media vuelta y Márquez lo fue a presionar. Visto en la pantalla la solución era “despeje el balón”, fuerte si se quiere, envíelo a la tribuna si está urgido. Visto a la luz del acontecimiento Balanta tomó la decisión más complicada: regresar el balón a Viera con un golpe de cabeza tan incómodo como imposible. Para completar la pésima decisión, el cabezazo fue defectuoso y Márquez les ganó la posición ofensiva a ambos. Balanta detrás de él, Márquez en el medio y Viera a su encuentro. El arquero Juniorista se arrojó, metió la mano, y no encontró el balón sino el pie derecho de Márquez. Penal pitó John Ospina.

No es la primera vez que Balanta se ve inmerso en este tipo de decisiones y errores. Alguna vez pedí que trataran de ayudarlo desde el punto de vista de “los nervios” pero, él debe poner de su parte para mejorar en ese aspecto. Estoy seguro que todos los técnicos que ha tenido le habrán hablado de ello, pero el dueño del cerebro y del sistema nervioso es él. Una posición, como la de zaguero central, exige tener temple y nervios de acero.

Y la pregunta de todos. ¿Si Rafael Pérez estaba en Santa Marta por qué no jugó? Lo que supe es que no se le quería recargar de trabajo después que reapareciera en Copa Libertadores jugando 90 minutos. Tal vez, pienso yo, para que no pasara lo que ya ocurrió con Jefferson Gómez.

Aparte de eso, algo no está bien. La solidez con que el Junior comenzó el torneo se ha venido deteriorando. El equipo no pierde, pero tampoco gana. Los ahorros del arranque han servido, pero tuvo cuatro oportunidades para ser líder y no fue posible y ahora no es ni 2º, ni 3º, sino 4º. En los últimos 7 juegos ganó 2 y empató 5. En los últimos 6 juegos sólo pudo anotar 2 goles incluyendo Libertadores en la que jugó 2 partidos y perdió 2 sin anotar y recibir 3 goles en contra.

Con 20 puntos al Junior le restan 10 (de 30 que faltan) para clasificar a la postemporada. En eso no habrá problemas, pero el equipo tiene un plantel para no sufrir ni para dejar de ganar de la noche a la mañana…


Un Junior caído en la ineficiencia

Hace poco, aceptaba aquello que “si no puedes ganar empata” recordando a José Varacka. Lo traía a colación por los cuatro últimos empates del Junior. Tres en casa y uno por fuera. En Liga el equipo barranquillero tiene 19 puntos, es tercero, y siempre ha estado en el Grupo de los 8 en las nueve fechas jugadas. Tiene, además, una diferencia de goles de +6 (14-8). Es un buen presente. En Copa Libertadores es diferente. Ya perdió 2x0 en casa con Palmeiras y acabamos de perder 1x0 con San Lorenzo en Buenos Aires. En Copa nos va como a ratón de ferretería. Si unimos los últimos cinco juegos en Liga y Copa comenzamos a ver una deficiencia que ye nos debe preocupar. Junior hace cinco partidos que no gana. En esos cinco partidos ha anotado sólo un gol y recibido 3. Y está cayendo en algo que, a mí, particularmente me alarma, y es cuando los equipos comienzan con las rachas de no ganar. Y Junior, después de vencer al Tolima 2x1 en Ibagué, ha visto pasar seis partidos con un solo triunfo 1x0 sobre el Caldas en Manizales. Y para que el dato se vuelva más acucioso, en cuando a mirar qué pasa, salta a la vista que, la última vez que ganó en casa, fue en la tercera fecha cuando venció 3x2 al Medellín y estoy hablando del 2 de febrero. Ha pasado mes y medio desde entonces.

A esto hay que agregar las expulsiones que han dejado al Junior en inferioridad numérica. Lo de Gabriel Fuentes es para abocarlo ya. En un poco más de un año ya elaboró la fama de piedra fácil y ha acumulado expulsiones a las que no le encontramos razones. En la presente temporada ya fue expulsado ante el Medellín a los 31 minutos de juego y anoche, ante San Lorenzo, dejó a Junior con 10 jugadores desde el minuto 28 por un incomprensible y absurdo codazo en la boca al lateral Damián Pérez cuando la pelota ya había salido y le correspondía al Junior.

La otra expulsión que pesó anoche fue la Teófilo Gutiérrez que privó al equipo de su presencia en los 90 minutos por haber sido tarjeteado de rojo en el juego previo ante Palmeiras. Otra expulsión sin sentido por doble amonestación a los 30 minutos del segundo tiempo.

En el empate 0x0 con Bucaramanga en casa acepté que esos puntos que se suman, cuando no se puede ganar, también sirven para clasificar. Lo que me preocupa es que ganar un partido de seis no es bueno ni jugando chequita. Anotar un gol en cinco partidos con un fútbol ofensivo como el que practica Junior también preocupa por deficiente. Y bastante.

Haber tenido la oportunidad de ser líder en tres fechas diferentes con equipos de pésimo rendimiento jugando en casa y haber cedido tres empates y perdidos 6 puntos tampoco es bueno. No habla bien del linaje del equipo así se hubieran sumado tres puntos que nos mantienen 3º.

No pudimos ganarle ni a Rionegro, ni a Envigado, ni al Bucaramanga en casa, perdimos con Palmeiras en el Metro y volvimos a perder ante San Lorenzo como visitante. De esos cinco el único con buen presente es Palmeiras. De resto son equipos que han merodeado la última posición e incluso cambiado de técnicos.

Anoche Junior le salvó el puesto al DT Jorge Almirón en San Lorenzo. Le habían llevado la carta de despedida al estadio. No es bueno que nos digan que somos expertos en levantar equipos moribundos. Eso no se ve bien en un equipo grande como el nuestro.

Y antes que se armen las discusiones. No nos centremos en que el tema es del DT Suárez. Las expulsiones son responsabilidades individuales. Los goles que se botan también. Que el técnico tiene responsabilidad, sí. Pero el técnico no juega. Prepara y hace la alineación pero se queda en la línea. Los titulares son titulares, lo suplentes son suplentes. Nada raro ha hecho sino poner a jugar a los que deben jugar. Es una responsabilidad compartida, sí. Pero el técnico no es el que se hace expulsar o el que bota los goles.

Todo arrancó bien. Procuremos que siga bien… 

La Colombia de Queiroz

Ayer lunes, a las 11:00 AM, quedó abierta la temporada de elucubraciones, dimes, diretes y suposiciones, de los quizás, de los tal vez, de los de pronto, en torno a la Selección Colombia y a su nuevo DT Carlos Queiroz en el camino rumbo a Catar 2022. También se abrió la puerta para las chivas que se lanzan y son y las chivas que se publican y no son. Se abrió el espacio para un pajarito me dijo, una fuente de alta confiabilidad me confirmó, o una persona cercana a Queiroz me comentó. También para hacer alineaciones previas a los partidos que no lo serán o para acertar, que fue lo menor, en la feria de pronósticos en la historia anterior con Pekerman.

Cosas nuevas se vieron en la rueda de prensa para la primera convocatoria oficial del portugués. La puesta en escena a través de un video que abrió la reunión ante los medios de comunicación y las respuestas afables del estratega a todas las preguntas hicieron un buen ambiente. Ya quedó establecido, y es un cambio que se sentirá de aquí en más, que las convocatorias se darán a conocer con 7 días de anticipación a las concentraciones. Eso cambiará, con seguridad, las concepciones de los programas y de las columnas periodísticas. Antes adivinábamos o dábamos palos de ciego y la polémica se volvió permanente con las listas de antes y la lista verdadera de después. Y algo que se notó también. La lista es de 23 para cada convocatoria. Los llamados de 26, 27 o 28 de momento no serán.

De los 23 llamados hay 12 que no estuvieron en el Mundial de Rusia. Quiere decir que no están 11 de ellos con recorrido e historia en nuestro seleccionado. Es posible que habrá quienes no volverán dejando cerrada su historia con la camiseta amarilla. Hablo, por ejemplo, de Christian Zapata y Abel Aguilar.

Los “nuevos” no fueron sorpresa. Ya con el DT Arturo Reyes tuvieron su oportunidad. Comenzando por Luis Díaz, uno de los mejores jóvenes de la actualidad, o Sebastián Villa que brilla en Boca Juniors.

En mi caso extrañé no ver en la lista a JG Cuadrado (que se recupera de una operación en rodilla izquierda), Bacca, Borja, C Zapata, Aguilar y Sánchez. De los nuevos a Borré.

Y para los que me preguntan por los jugadores del Junior. Además de Díaz, hay tres más con todos los méritos para ser convocados. Víctor Cantillo (el mejor pasador de la Liga), Gabriel Fuentes (toda una revelación el año pasado) y Marlon Piedrahita. La calidad de ellos está a la vista. Y si me animan a la polémica les diría, por ejemplo, que no creo que Helibelton Palacios sea de mejor nivel que Piedrahita que fue distinguido como el mejor lateral derecho por CONMEBOL.

En fin, comienza una nueva era (para no llamarlo proceso que anda devaluado) con un técnico de talla mundial y un grupo de jugadores de alto rendimiento con el apoyo económico eficaz de la federación. Siento, de verdad, que no hay ninguna razón para que no sea exitosa…


Colombia y Queiroz
Junior y Suárez

Hoy comenzará la nueva era de Queiroz en la Selección Colombia. Inmediatamente entregue la lista de los jugadores convocados, para la fecha FIFA de finales de mes, comenzará el debate de siempre sobre los llamados y los ausentes. Por lo general, de los que más se habla es de los ausentes y de los nuevos considerados sorpresa. Es posible que el Junior vuelva a tener más de un convocado gracias al extraordinario momento de sus jóvenes. Hablo de Víctor Cantillo, Luis Díaz y Gabriel Fuentes a los cuales se les pidió papeles y se le expidieron visas para la gira por Japón y Corea del Sur. Los tres están con Junior en Buenos Aires para el juego vs. San Lorenzo en Copa Libertadores. Mientras eso pasa, volvamos al equipo amado.

Después del juego del Junior vs. Bucaramanga volví a experimentar el juego mental del vaso medio lleno o medio vacío. Hablo sobre la posibilidad que, por tres veces, ha tenido el equipo Tiburón para ser líder de la Liga.

Pudo ser líder en la 5ª fecha sólo pudo empatar en casa 1x1 con el colero Rionegro. En la 7ª igual y volvió a empatar 0x0 con Envigado otro de los equipos que merodean la parte final de la tabla de posiciones. Y acaba de pasar con el Bucaramanga. El 0x0 lo privó de ser líder.

Junior ha perdido 8 puntos en el Metro ante equipos con problemas de resultados como los ya anotados más Santa Fe. Visto así es real.

Con ese panorama le hablé al DT LF Suárez sobre el dato y, de verdad, su respuesta fue el de una persona que no quiere que el pesimismo invada a su grupo. “Cuando las cosas no salen bien, es importante sumar”, me dijo. Me acordé de José Varacka y se lo hice saber. El Puchero siempre hablaba de eso. “Si no puedes ganar, empata”, decía. Es como lo que ya hablamos en el juego vs. Rionegro cuando recordaba que “el Junior es de tal jerarquía que, aun jugando mal, no pierde”.

A que voy.  A la segunda parte del diálogo. Suárez hizo cuentas y comentó “todos los puntos son importantes. Mientras jugamos la Libertadores estamos pendientes de la Liga en la que nos faltarían 11 puntos para clasificar”. Esos partidos de la Liga se juegan con alineaciones vario pintas. Algunos titulares, otros suplentes, otros juveniles. Sea quien juegue la meta es sumar así no se juegue tan bien.

Por eso, mientras yo planteaba lo del vaso medio vacío, Suárez contestó con el vaso medio lleno. Junior tiene 19 puntos. El número mágico hoy es 29 puntos para clasificar. Para asegurarse no depender de nadie hay que sumar 11 puntos más de 33 posibles (restan 11 juegos).

Junior rinde 70% en la suma de puntos. Con rendir 33% clasificará sin sobre saltos. Obviamente, Junior no es un equipo montado para rendir ese porcentaje tan bajo.

Quiere decir, para no dar más vueltas que si bien es cierto que el Junior ha perdido 8 puntos en casa a raíz de los 4 partidos empatados ante equipos de mitad de tabla hacia abajo (Rionegro, Envigado, Santa Fe y Envigado) no es menos ciertos que los 4 puntos ganados lo han mantenido en los tres primeros lugares del torneo.  

Y no es que nos estemos contentando con tan poco. Por supuesto que me hubiera gustado sumar de tres y no de a uno como pasó pero, de verdad, esos puntos que se ganan a contra mano cuando se tenía presupuestado ganar de a tres también suman y clasifican.

Como aquel punto que ganamos en Pasto aquella tarde del 2008 cuando Junior vencía 1x0 al equipo pastuso y, le empataron en el instante final 1x1. Llamé a mi compadre Ramiro Jiménez que estaba en al estadio y le comenté mi enojo y Ramiro mostró, esa vez, el vaso medio lleno. Me dijo “compadre, ¿y qué tal que ese sea el punto que nos salve del descenso?”

Junior se salvó del descenso ganando al Huila en Neiva y esos tres puntos, más el punto de Pasto, evitaron lo que hubiera sido el peor capítulo de nuestra historia. Esta vez no es tan dramático, pero, de verdad que, a pesar de querer ganar siempre, todo punto es valioso…


Un Junior que no fue el Junior

Que el Junior jugó bien pero que no pudo hacer los goles, me dicen. Otra vez me pregunto qué es jugar bien. Es la eterna disyuntiva entre jugar bonito y jugar bien. Inevitablemente hay que hacer comparaciones para llegar a una u otra conclusión. En mi caso, ni jugó bonito, ni jugó bien ante este bendito Palmeiras que nos tiene de soda. En la tercera confrontación histórica con ellos volvimos a perder como ya perdimos. Con goles de los brasileros 3x0, 3x1 y ahora 2x0 y con Teófilo expulsado como ya había ocurrido con Gutiérrez, aquí mismo, el año pasado. Nada nuevo. Tres partidos, con técnicos diferentes (Mendoza y Suárez) y adolecimos de lo mismo.

No hay ninguna razón para cambiar del fútbol ordenado, vistoso para la retina y con gol, por un fútbol combativo  de empujar, pelear, agarrar y dar zapato. Si el Junior es hoy el mejor equipo del país no es propiamente por hacer “football contact” sino por jugar al fútbol simple, de elegancia, de generación, de recuperación y administración y de goles. Todos ponderamos la sencillez y la solidaridad de este Junior que anoche no fue lo que, por naturaleza, es. Un equipo que juega al fútbol con una sencillez que lo hace grande. Anoche la ansiedad llegó y se quedó todo el partido del lado del Junior. De verdad, inexplicable por la clase de equipo que es.

Narváez es el prototipo del jugador incansable y combativo que suple algunas limitaciones con esa fortaleza y derroche físico. Anoche se pasó comenzando con el duelo con Felipe Melo que, igual que él, no rehúye combate alguno. Al minuto 10 del primer tiempo fijó su mirada en el balón mientras Gustavo le pasaba por detrás para anotar el primero gol. Al minuto 46 del segundo llegó a la carrera, volvió a fijar la mirada en el balón, y fue el lateral Marcos Rocha en el que se anticipó y anotó el segundo. Eso creo que nunca le había pasado. Y apostaría que no le volverá a pasar siempre y cuando no caiga en el roce antes que una buena marca.

El partido se recostó mucho en el circuito defensivo del Junior en el primer tiempo. El circuito ofensivo naufragó en la individualidad de Díaz (que hizo todas las vueltecitas e individualizó tanto que por momentos creí que no era él), el combativo e incansable Sambueza y el desdibujado Matías que evidentemente no está bien físicamente. Suponemos que sea eso porque, las dos veces que cobró tiros libres, no pudo pasar el balón por encima de la barrera. El damnificado fue Téofilo que estuvo sin conexión, aislado y sin entrar al circuito de juego. Y antes que comience la discusión por lo que es Matías Fernández hoy (ojo hoy) sería bueno pensar con quien lo podemos comparar de los volantes creativos históricos del Junior. Con Dida, con el Pibe, con Ferreira, con Giovanni, con Pacheco, con Mackenzie, con Jarlan,  con Babington, con Gasparini o con el maestro Arango. Los 10 en Junior han sido jugadores con historia que hicieron historia acá también.  Hasta ahora Matías el gol del debut y no más.

En el segundo tiempo el partido siguió igual. Palmeiras pensando y jugando. Junior corriendo con la ansiedad a cuestas. Se cambió el pensar por el acelere. No hubo el volante creativo cerebral que pudiera ordenar, parar o acelerar, y el desorden reinó. Tanto que, como castigo del mismo fútbol, recibió el segundo gol cuando el tiempo terminaba.

Hay quienes invocan que no hay “roce internacional” por la manera como se jugó anoche. La fortaleza de un grupo es el grupo. La solidaridad todo lo soluciona. Todo menos el fútbol individual. La individualización del juego es la cuota inicial para una derrota. Y pongo un ejemplo. Díaz fracasó, una y otra vez, en desbordar uno, dos, tres, dar media vuelta y tratar de volver a pasar por encima de todos los defensores. Inexplicablemente cayó en eso y es posible que los veedores internacionales que estaban en la tribuna hubieran provocado esa manera de hacer el fútbol cuando lo vinieron a ver fue, por lo contrario. Ahora, lo del roce es relativo. Teófilo es uno de los de mayor roce y anoche se hizo expulsar.

Las estadísticas del juego dicen todo. Junior remató a puerta 15 veces, pero sólo en tiro libre de Viera y un remate de Hinestroza se pueden catalogar como oportunidades de gol. Que Junior tuvo el balón el 61% del tiempo contra el 39% de Palmeiras y que hizo 334 pases contra 150 de los brasileros. La mayoría de los pases fueron corticos (de 20 centímetros que llamó yo) lateral o para atrás.

No hay ninguna razón para cambiar las formas y maneras de jugar sólo por hacerlo ante un equipo encopetado como el Palmeiras. Junior tiene que volver a “jugar su jugao”. Sin inventos individuales de última hora y sin combatir antes que pensar y jugar. El técnico se la jugó con su mejor nómina. Pero esa nómina no jugó como el Junior. Fue un Junior que no se pareció al Junior…

PD Ah, y Junior no perdió porque el cuarto árbitro Carlos Barreiro de Uruguay se equivocó al mostrar el cambio de Hinestroza por Serge y provocó la salida de Sambueza. Junior va a presentar una queja en CONMEBOL que quedará en eso, queja. Junior perdió por que no fue Junior.


Un Junior grande y ¿la hinchada?

Este es un tema manido y de nunca acabar. Estamos a las puertas del partido que enfrentará al Junior con Palmeiras, uno de los equipos más emblemático del Brasil, y otra vez tanto la administración del equipo como el periodismo pidiéndole a los aficionados para que compren una boleta. Es inentendible. El Junior actual es el campeón y el súper campeón del fútbol colombiano, acaba de jugar la final de la Copa Suramericana y hay que rogarle a la llamada mejor hinchada del país para que acompañen al equipo en el Metro. Perdónenme, pero es algo difícil de entender.

Como difícil de entender son las retahílas de excusas que siempre se dan. El Carnaval, la Semana Santa, la Navidad, las matriculas, los libros, la lluvia, los precios, los abonos caros, el perrito se enfermó y el pajarito voló. Siempre se habló de conformar un buen equipo, lo tenemos. De traer grandes figuras, se tienen. De darle oportunidad a los jugadores costeños, se tienen y de muy buena calidad tanto, que tres de ellos van a ser llamados a la primera convocatoria del DT Queiroz en la Selección Colombia. Ningún pretexto es válido.

Ni siquiera el de la televisión. Que ver el partido en TV en casa, o en un restaurante, o un estadero es sabroso. Sí que es lo es. Pero es diferente verlo en el estadio y decir yo estuve ahí. Y hablo, por ejemplo, en el caso de esta noche. Ir al estadio, llevar a la mujer, a los hijos, ir con los amigos, es algo inolvidable para todos. Hay partidos de partidos y este, frente al Palmeiras, es uno de ellos.

No puede ser que a las 12:00 del mediodía de ayer martes sólo se hubieran vendido 2.900 boletas sueltas más los 11.100 abonados (mayoría adquiridos por empresas). Abonos que se había presupuestado fueran 30.000 y con todas las comodidades y hasta financiado por Serfinansa con sólo presentar la cédula.

De verdad. Invoco a los aficionados a que den una sola razón para no apoyar al equipo de la única manera como pueden hacerlo: asistiendo al estadio.

El país entero habla del Junior. De sus figuras. De las inversiones. De su manera y forma de jugar. De sus goles. De su arco poco vulnerado. El país está en sintonía con el Junior y aquí, en la ciudad sede no hay manera que la gente pueda ir a apoyarlo en el emblemático estadio Roberto Meléndez que, en las transmisiones de televisión y fotos de los diarios, sólo muestra graderías vacías.

Cero carreta. Esta vez no se vale. Si usted es hincha del Junior vaya al estadio, apóyelo, es la Copa Libertadores. Pero, por encima de la Copa y del Palmeiras, es Junior…


Junior, ese fútbol bacano

Anoche se evidenció. La fortaleza del Junior es el grupo. Es la unión de las voluntades que desarrollan una idea táctica. Y un poco más allá el rendimiento físico y mental. Físico por la entrega generosa y mental porque no hay baches, ni desordenes en la construcción del juego. Los errores individuales son superados por las ganas de solucionarlo y por la solidaridad que es evidente. Que todos tiran para el mismo lado lo he escuchado cientos de veces. En el Junior es real. Luis Fernando Suárez tiene un camerino unido y centrado en conseguir los objetivos. Que el Junior es el mejor equipo del país en la actualidad es revalidado por cada partido que juega. Incluso el de Rionegro que jugó de manera deficiente y, aun así, no perdió. Es la jerarquía o las ganas. Lo uno o lo otro es evidente.

Anoche venció nuevamente al Tolima. Esta vez 2x1. El primer tiempo fue una muestra del fútbol simple, atento, y bien desarrollado. Sobre la condición futbolística de cada jugador hay un libreto a interpretar. Cada jugador, esta vez, sabe exactamente de sus fortalezas y de sus límites. Las individualidades juntas hacen un todo fuerte. Esa fortaleza y esa seguridad hacen que el Junior se monte en los partidos, tenga la posesión, y sobre esa posesión haga daño al contrario.

Aquí, sin embargo, creo que el primer tiempo de anoche debió terminar con una ventaja más holgada para Junior sobre el Tolima. La diferencia mínima no reflejó el dominio casi total del equipo barranquillero. Dominio con una alineación que armó Suárez pensando en lo que viene. Manejando los descansos y las recuperaciones. Jugar como se jugó y ganar como se ganó, peleando centímetro a centímetro y todos los balones, hasta los imposibles, con las ausencias de esta noche es admirable. Habla, no de las individualidades (que las hay de gran nivel), si no de la fortaleza. Junior es un equipo solidario.

Ese grupo solidario supo capear el mejor momento del Tolima cuando, para el segundo tiempo, Gamero hizo una doble modificación (Castro x Albornoz y Campaz x Gordillo). La salida de Gordillo era la declaración del DT samario de quemar las naves. Era todo o nada y eso se plasmó en los primeros quince minutos que le sirvió al Tolima para empatar el juego a través de Luis González.

Recordemos que, a pesar del dominio, Junior sólo terminó el primer tiempo 1x0 con gol de tiro penal de Luis Narváez (fortaleza mental, no se volvió a dilapidar esas oportunidades). El gol de “Cariaco” decretó el “game over”.

Sin embargo, y aceptando que algunos firmaban un empate, Suárez le contestó a Gamero con Díaz x Hinestroza y James x Matías e hizo sonar la trompeta de ataque. No había en la mente del técnico un empate. Como tampoco en el jugador del partido. Víctor Cantillo es un portento de jugador. Recupera, administra, juega pensando siempre en el arco del frente y poniendo esos pases como con plomada y nivel: justo donde quiere.

Cantillo debe ser el mejor pasador del fútbol colombiano hoy. Es un 10 disfrazado de 6 y también se viste de 8. Marca, recupera, genera fútbol y, de sus botines, salen esos pases que anteceden a los goles.

Anoche, con una habilitación maravillosa, insinuado por la diagonal izquierda-centro de Hinestroza, propició ponerlo mano a mano obligando al arquero Montero a cometerle falta en el área. Gol de Narváez en el mismo inicio del juego y después, cuando se avizoraba el empate, Cantillo le cambió el final a la película con un pase magistral, hacia adelante donde corría Ruiz, para el golazo del samario que volvió a inmolar al Tolima.

Ahí está el ejemplo. Una individualidad que piensa y hace y compañeros que entienden el juego. Cantillo fue la gran figura del partido. De un partido que debe tener con jaqueca a la hinchada tolimense.

El Junior es el mejor equipo de la Liga. Su secreto ya no es secreto, es público. Lo es porque juega al fútbol. Es que, insisto, a muchos técnicos se les olvidó que el fútbol es un juego. Y el Junior lo juega bacano…


En Junior no cabe jugar mal

Del ahogado el sombrero. Junior salvó un partido que estuvo embolatado 1x1 ante Rionegro. El gol de Matías Fernández, a los 46:00 del segundo tiempo, no cambia para nada el concepto del juego. Junior debió ganar ante un equipo como Rionegro que había perdido tres de cuatro partidos. Pero se dejó enredar por el trabajo defensivo 1-10 de Rionegro bajo la batuta de Elkin Blanco y la pusilanimidad de un árbitro como Edwin Trujillo que se dejó manosear el juego. Nunca he criticado a los equipos que van al Metro a defenderse. De hecho, eso es mejor que abrirse a jugar y que te llenen de goles. Eso está claro.  Que Rionegro iba a hacer lo que hizo lo sabía hasta el más desentendido del fútbol. Lo que no debió pasar es que teniendo una posesión del balón del 61% el Junior no hubiera encontrado las formas y las maneras de llegar y anotar. Se jugó a la complicada, se dejó de lado la simplicidad de siempre, ese fútbol original que encanta, para hacer una demás o anotar el gol imposible. Cuando un equipo enreda a otro, con sus fichas en posición defensiva, es cuando más hay que pensar primero, tomar la decisión correcta y ponerla en práctica después. Eso no pasó en Junior. Por ello vimos jugadores atropellados, otros perdidos sin hacer la tarea como relevar y presionar antes que Rionegro pisara el terreno Juniorista, y otros más frustrados. Como Gabriel Fuentes, por ejemplo.

Junior no estuvo en el nivel acostumbrado y los pocos espacios que dio Rionegro no permitió ver la dinámica del equipo en la creación en el medio y en la ofensiva por las bandas. Ni Téofilo ni Díaz pesaron lo acostumbrado. Hernández y Sambueza lo intentaron, pero, éste último, fue molido a patadas ante la complacencia del árbitro Trujillo. Junior no se pareció al Junior. La dinámica del juego, la creación y la defensa basada en la tenencia, no se vieron.

Crucé mensajes con el DT Suárez después del juego. A esa hora, después de la rueda de prensa, su concepto era suficientemente claro. Ya lo había comentado ante los periodistas que cubrieron el juego. Me quedaron cosas en las que coincidimos. La simpleza que fue transmutada por un equipo enredado, la posibilidad de anotaciones en el primer tiempo que se dilapidaron por adornarse de más y que es de los partidos en que no hay otra forma de definirlo: se jugó mal. Me dijo Suárez que son de los partidos a los que hay que olvidar muy rápido. Le sugerí que primero sea la autocrítica y después el olvido.

Matías estuvo en el banco para jugar en un momento plácido del partido, pero no lo hubo. Entró a tratar de solucionar y por lo menos rescató un punto con su gol, pero no era esa la idea. Entre otras cosas porque lo de Matías fue como para presentarlo a la hinchada. Aún le falta mucho fondo “sólo está para 20 minutos” a sol de hoy.

En el aeropuerto me encontré con Elkin Blanco. Hablamos un rato. Estuvo riendo recordando su trabajo ante el Junior. Lo organizado y atento, lo fuerte, y la manera como manejó el juego al juez. Él fue la otra cara de la moneda.

Junior jugó muy mal y no perdió. Decía un viejo amigo, que ya no está, que eso es parte de la grandeza de un equipo. Aceptado. Pero, los grandes equipos no pueden jugar tan mal…


El Junior y el “yo estuve ahí”

La expresión la puso de moda Fabio Poveda Márquez a mitad de los años 70: “I was there” o sea “Yo estuve ahí”. La razón fue uno de esos casos de antes que llevaron a Fabio y a Edgar Perea a polemizar en los micrófonos. Para la época, Telecom, la empresa de telefonía de Colombia, había montado una estación terrestre en Chocontá, Cundinamarca. Caracol Radio le propuso a Perea transmitir la pelea de Muhammad Alí y Ken Norton a través de la imagen que, por primera vez, traería Telecom (en privado) de un evento deportivo a través de las famosas parabólicas gigantes que quedaron reducidas a los pequeños platos que hoy vemos en el techo de las casas y edificios. En palabras radiales “hacer un doblaje”. La pelea se realizó el 28 de septiembre de 1976 en el Yankee Stadium. Mi compadre Edgar transmitió como si estuviera en “ring side, caballero” pero Fabio, al día siguiente en su programa y en Diario del Caribe, habló del caso y hasta mostró la acreditación concedida a él. Eso dio pie para la famosa expresión de yo estuve ahí y a una polémica fuerte entre ambos.

Traigo a colación el tema porque me he preguntado tantas veces por qué el hincha del Junior no compra los abonos y porque el mejor equipo de Colombia no puede llenar el mejor estadio del país. Hasta ayer jueves, a las 12:00 del mediodía, sólo se habían vendido 9.729 abonos y 9.812 a las 3:23 PM mayoría de los cuales comprados por empresas.

El mayor orgullo de un hincha debe ser decirle a sus hijos y nietos, recordando las gestas y los títulos del Junior, yo estuve ahí. Y no es que esté desdeñando los partidos por televisión, no. Pero, a pesar de ver cómodamente el partido en casa, no debe haber nada mejor que estar en el estadio, con nuestro grupo de amigos, tomando cerveza y abrazándose en los goles del equipo barranquillero.

Si bien el fenómeno de la televisión ha vuelto cómodo al hincha, convirtiendo su sala o su cuarto en un pequeño estadio, no es menos cierto que las emociones están en el Roberto Meléndez enfundado en la camiseta del Junior, cantando y gritando los benditos goles que tantos nos gustan. El verdadero paroxismo (la mayor exaltación de un sentimiento) está en el Metropolitano a pesar que también se pasa bueno en los estaderos. No hay un mejor sitio que el Metro. 

Ahora, usted puede hacer la combinada. Se va al estadio, deja grabando el partido y, cuando vuelva borracho de fútbol, sigue la fiesta en casa repitiendo el juego para salir de dudas con las jugadas polémicas o para volver a gritar los goles y besar el escudo.

El eslogan de los hinchas del Junior debe ser ese, “Yo estuve ahí” como señal de orgullo y apoyo al equipo que es el termómetro y medidor del estado de ánimo del barranquillero y de los seguidores del equipo amado en cualquier parte del mundo.

Y como homenaje también a Fabio que nos enseñó, a los periodistas de este país, que no hay nada mejor que estar en vivo y en directo cubriendo un evento deportivo.

A propósito, usted que me está leyendo: ¿ya compró su abono?...


Matías Fernández, 13 años después

Junior no ha contado con suerte en sus últimas contrataciones del exterior. Siempre me pregunto cómo y por qué pasa eso cuando hoy se puede conseguir toda la información que se necesita en la red Internet que contiene la historia de cada quién. También he notado el entusiasmo desbordante de la hinchada cuando de un nombre algo conocido se trata. En la temporada anterior el peruano Mudo Rodríguez y el uruguayo Jonathan Alvez pasaron sin pena ni gloria. Alvez todavía está ligado al Junior por año y medio más, aunque juegue, hoy día, en el Internacional de Porto Alegre. En el 2017 llegó el delantero argentino Bernardo Cuesta que es recordado casi como un fantasma. Los mismo Robinson Aponzá que, aunque colombiano, vino del fútbol inca.  El 2015 también aportó a la selección de fantasmas del Junior con Nery Bareiro el paraguayo que vino de Grecia y el colombiano Zamir Valoyes traído por Alexis Mendoza del Mineros de Guayana de Venezuela. En el 2014 llegó el delantero argentino Luis López, procedente del Temperly de Lomas de Zamora, que vivió cuatro o cinco meses con su agente en el lujoso Hotel Dann Carlton y se fue tan en silencio y anónimo como llegó. Y recuerdo así, a vuelo de memoria, a Mathías Riquero que, sólo jugó dos partidos en el 2008.

Ahora se nos viene la contratación del chileno Matías Fernández. Por supuesto que no lo puedo comparar con los nombres aquí recordados, pero en lo que no debemos equivocarnos es pensar que el que viene es el mismo jugador que brilló por allá en el 2006 y que fue elegido el mejor jugador de América en la encuesta del diario El País de Montevideo. Para aquel entonces, Matías ya jugaba en el Villarreal de España, coincidiendo con Sebastián Viera llevado por el su compatriota Manuel Pellegrini en el inicio de su periplo por Europa que lo llevó, además, al Sporting de Portugal, a la Fiorentina  y al Milán de Italia antes de recalar en el Necaxa de México.

Ya pasaron 13 años de aquel glorioso 2006 de Matías Fernández cuando fue elegido el mejor de América con 63 votos, 9 por encima del argentino Rodrigo Palacio goleador de Boca Juniors para entonces.

El presente en Necaxa, a donde llegó en el 2017, no ha sido parecido a sus mejores años. Entre el torneo Apertura de ese año y el Clausura 2019 presente participó en 37 partidos de los cuales 27 como titular con 4 goles anotados contra los 73 que convirtió en Colo de Chile y equipos europeos. En el Clausura que se juega ha aparecido en 3 partidos, 61 minutos jugados, sin goles.

Además, ya no tiene los 20 años del 2006 sino los 33 de este 2019. Su misma historia en la Selección de Chile es un indicativo de su rendimiento histórico. En las eliminatorias a Alemania jugó 1 cuando debutó en su bendito 2006, para Suráfrica 15 partidos, para Brasil 12 y para Rusia 5. Hay un inicio, un mejor momento y un declive. Lo de Necaxa es indicativo también. Si fuera aquel juvenil que deslumbró jugaría como riguroso titular, pero no lo ha sido. Antonio Char señaló que lo contratan por pedido expreso del DT Suárez poniéndole ese piano en la espalda al estratega rojiblanco.

Crucemos los dedos entonces para que Fernández apruebe los exámenes médicos (en enero 16 no los pasó en el FC Cincinnati de la MLS informó la Radio Cooperativa de Chile) y rinda a ver si, por esta vez, espantamos los fantasmas del pasado…


Junior y eso que llaman jerarquía

Se deleita uno viendo jugar a este Junior del alma. Anoche en el Metro ganó, en su debut en Liga, 3x1 a Patriotas marcador que pudo ser más amplio. El arquero Eder Chaux y algo de displicencia en algunos pasajes del partido no lo permitieron. Lo del Junior fue brillante en el trabajo táctico 1-4-2-3-1 o 1-4-1-4 y en el desarrollo del juego ofensivo buscando el arco contrario. La buena calificación se incrementa ante la no presencia de Fuentes, Narváez y Teófilo y por la buena presencia de Gutiérrez, Hernández y Sambueza y de Torres cuando ingresó y se apuntó con el tercer gol. Buenos goles. Los dos de Piedrahita en la media distancia y el de Torres con un grado de dificultad importante metiendo la pelota contra el palo y el arquero por el perfil izquierdo. Este Junior hace ver el fútbol fácil por la sencilla razón que juega al fútbol. El fútbol es un juego que algunos olvidan jugar. En el Junior no existe ese olvido.

Vimos cosas que ya se están trabajando. La presión en su propio terreno a Patriotas que terminó enredado y desconcertado al no tener ni el balón, ni los espacios, ni las salidas, y el haber sufrido, en el minuto 8 del primer tiempo, la expulsión del central Federico Arbeláez por una falta alevosa y descalificadora sobre Sambueza que, gracias Dios, pudo sacar la pierna a tiempo.

El año pasado hablamos sobre los tiros de media distancia. Cuando se presentan partidos como el de anoche y hay un equipo decididamente defensivo, el ofensivo se desgasta más de la cuenta tratando de abrir la “sardina en lata” cuando bien se podría encontrar la solución con los disparos de media distancia. En Junior Cantillo ensaya y Piedrahita igual. Anoche Marlon estaba dulce y, sin marca eficiente, supo sacar provecho.

Hubo pasajes del juego en que noté alguna displicencia, o para que no se ofendan relajados, porque el rival fue muy inferior no sólo por su conformación sino porque el Junior le dio un repaso de fútbol. En esos momentos se dejan de hacer goles que bien pudieran marcarse. Cuando comenzó el segundo tiempo el marcador estaba 2x0 con los goles de Piedrahita. Hubo un pasaje en que Junior dejo hacer y sobrevino entonces el buen gol de John Arias que apretó el marcador, más no el juego. Ese gol les hizo volver a la realidad. Suárez hizo ingresar a Rangel y Torres y éste se mandó el tercer gol después de una asistencia de Cantillo.

Hace poco hablaba en estas columnas sobre el volante 10, que ha sido tan esquivo, en el sentido que en el plantel había jugadores que podían hacer la labor de ese volante referente para la generación del fútbol, para aguantarlo o para acelerarlo. En otros términos, para manejar la caja de velocidad. Hablé de Sambueza, de Hernández y hasta de Sánchez. Confieso que me olvidé de Torres. Anoche Roger mostró condiciones y gol en los veinte minutos que vio acción.

En los tres partidos que le hemos observado a este Junior 2019 le hemos visto grandeza, talante y jerarquía. Todo en combo. Creo que la nómina es suficientemente madura para no perder el rumbo. Cuando se amalgama un grupo como el del Junior lo más que debe hacerse es utilizar todo ello para ganar cosas.

Cuando tienes un buen equipo y ganas muchos partidos debes ganar títulos porque si no es así, las campañas sólo quedan en historias llenas de anécdotas y ya. En tanto que, si ganas títulos, la historia los recordará por siempre. Ese equipo, que está ganado partidos y títulos con buen fútbol, es este Junior que llama la atención de todos. A los de por aquí y a los de por allá. En hora buena…


Junior, con la izquierda de Ruiz

Después de su golazo de media chilena con pie izquierdo a los 46:36 del segundo tiempo, Luis Carlos Ruiz apuró ir hacia el centro del campo. Lo abrazaron Moreno, Hernández (que levantó el centro), Fuentes (que cabeceó hacia él) y Gómez. Luis Díaz le tomó la cara con las manos, unió su frente con la de él y le dijo algo. Junior igualaba la serie ante el Tolima 2x2 en la definición de la Superliga del fútbol colombiano llevándola a lanzamientos desde el punto penal. Después Hernández, Cantillo y Pérez vencerían al arquero Montero y Viera taparía los lanzamientos de Mosquera, Robles y Gordillo. El gol majestuoso de Ruiz fue la cuota inicial para lo que vendría después. Ahora lo veo hablando con los medios. Cara de alegría, felicidad, hablando de su gol, de la definición y de la Superliga. Ningún cobro, ningún reproche. Ruiz siempre ha sido así.

Luis Carlos debe ser el jugador más vilipendiado en la historia del Junior de Barranquilla. Algunos ya pasaron por las mismas y terminaron convenciendo a la hinchada como Grau, por ejemplo. Con Ruiz no ha habido tregua a pesar de sus tres estrellas ganadas con Junior, de ésta Superliga y de un Botín de Oro (16 goles 2-2013).

Ahora el juego. A pesar de lo heroico de ésta tarde noche en Ibagué, me gustó más el primer juego a pesar de la derrota. En Barranquilla vi al equipo más rápido, más potente, con 13 llegadas a gol y con la cadencia que tiene para generar fútbol. En Ibagué más lento, mucho toque de 10 centímetros y 8 llegadas de las cuales destaco el remate de Díaz en el primer tiempo y el gol de Ruiz en tiempo de adición.

Eso queda para la anécdota puesto que lo mejor vino con la definición desde el punto blanco. El Junior el año pasado botó casi todos sus lanzamientos de penal con sus mejores pateadores. Esta vez, anotó tres de tres y Viera volvió a pesar conteniendo tres consecutivos. Me acordé en medio del festejo de Felipe Camacho, el Psicólogo traído por el DT Suárez, que ha sido todo un acontecimiento en el inicio del año por su conocimiento y sus formas y maneras de hacer las cosas.

Suárez había ganado una Liga en 1999 y ahora obtiene su primera Superliga. Su inicio de temporada es prometedor. Perdió el primer juego ante Tolima en un partido trepidante, pero dejó buena sensación. Ayer no alcanzó el nivel del primer juego en los 90 minutos, pero después su equipo escribió una de esas historias que bien vale la pena recordar por siempre.

Ya Papá tiene 8 estrellas, 2 Copas y 1 Superliga. Vamos por más…


Junior, fútbol sin puntería

Buen partido el de la Superliga. De ida y vuelta con triunfo apretado del Tolima 2x1 sobre Junior en el Metro. Fútbol, llegadas de parte y parte, y tres goles que pudieron ser más. Junior tuvo 13 remates al arco de Álvaro Montero 4 al arco, 8 por fuera y un gol. Tolima martilló 5 veces al arco de Sebastián Viera con 2 goles y 3 remates por fuera. Sin desarrollar aún la idea de lo que dejó el juego salta a la vista el tema de la ineficiencia en Junior en sus remates a puerta y la eficiencia del Tolima que llegó menos y anotó más.

Los partidos de ida y vuelta son emocionantes por las llegadas a puerta. El de anoche fue así basado en que Junior y Tolima fundamentalmente son equipos que “juegan al fútbol”. El fútbol es un juego que muchos técnicos se olvidan de jugar. Suárez y Gamero, no.

Anoche se enfrentaban dos equipos con situaciones diferentes. Junior con nómina estable y nuevo técnico, Luís Fernando Suárez. Tolima con siete u ocho ausencias del año anterior pero con técnico estable, Alberto Gamero.

En Junior vimos la misma cadencia y la misma intención de fabricar fútbol ofensivo. Cambió el productivo 4-3 en el circuito defensivo que usaba Comesaña por el 4-2 que usó Suárez con Luis Narváez actuando como cabeza de área y haciendo un tres en el fondo en medio de Rafael Pérez y Jefferson Gómez cuando Víctor Cantillo y los laterales se lanzaban al ataque. Algo no estuvo bien allí. Si bien Gómez estuvo involucrado, por sus intervenciones previas a los dos goles, no es menos cierto que uno de produjo con un centro desde la derecha de Luis González para el cabezazo de Marco Pérez y el segundo fue otro centro, del mismo costado de Daniel Cataño, casi que del mismo sector del anterior, que le cayó justo a Pérez para su remate de derecha. Quiere decir que Gómez estuvo en el acto final como responsable, pero acontecieron jugadas previas, por el sector izquierdo defensivo del Junior, que no debieron sucederse. Es posible que se extrañara jugar con tres volantes en primera línea en lugar de dos.

Junior utilizaba mucho las puntas con Comesaña, pero también el juego interior con los volantes de primera línea sacando al equipo del fondo y con la construcción de Jarlan Barrera. Con Suárez anoche vimos el juego por las bandas recargado. Volantes externos y laterales por igual. Junior pasaba de largo en las jugadas por las bandas con doble ataque por cada lado, pero el fútbol interior, a pesar de las lanzadas al ataque y los remates de Víctor Cantillo, no fue eficiente. No hubo quien manejara la caja de velocidad para aguantar, para generar, para acelerar o desacelerar. Esa figura, ese Jarlan, ese Giovanni, ese Pibe, no estuvo. La forma desbocada de jugar y correr se tradujo en pésima puntería con balones tirados por fuera que bien pudieron terminar adentro. El acelere trajo la ineficiencia y ni siquiera Teófilo, en quien se basaba todo el circuito de ataque, pudo frenar la angustia.

El Tolima de Gamero ensayó un 5-3 en el fondo y no el 4-2 acostumbrado. A pesar de los constantes remates del Junior lo meritorio de del circuito defensivo fue haber reducido a Teófilo que no pesó mayormente en el juego como tal. Si bien intervino en el gol, posicionado en la bomba central lejos de su zona de influencia, sólo remató una vez a puerta. Las duplas que debían formarse Teófilo y Díaz, Teófilo e Hinestroza y Teófilo y Ruiz no funcionaron. Mérito del Tolima.

Mejor funcionó la tripleta de ataque equipo ibaguereño. Los volantes Luis González y Daniel Cataño pase gol cada uno y el delantero en punta Marcos Pérez dos goles. Uno de cabeza y otro de remate con pierna derecha.

Antes del juego señalé que el Junior podía solucionar el tema del volante creativo con Sebastián Hernández que fue 10 desde siempre hasta cuando Comesaña lo volvió un volante de dos áreas y sacrificio o con James Sánchez que tiene técnica, generación de juego y pase gol. Pero bueno, era sólo una idea del periodista.

Me gustó el juego, me gustó Junior, no su puntería. Me gustó el Tolima y su eficiencia. Dos muy buenos equipos con muy buenos técnicos. No en vano fueron los dos campeones del año anterior. Nos vemos en Ibagué…


Giovanni Moreno y una realidad

A raíz del malestar en Junior por la información sobre Giovanni Moreno y un posible acuerdo para volver a Colombia a través del equipo barranquillero, comencé a recordar lo que eran las famosas chivas o primicias periodísticas de antaño. Las mismas se podían guardar y publicar con sigilo porque, la única manera de poderse comunicar era a través del teléfono fijo o cara a cara o cartas que tardaban un año en llegar.  No había otra manera. La gracia de entonces era dar la noticia primero que todos. Hoy, con el desarrollo de la tecnología y del invento de la red Internet, hay demasiada información. Muchas noticias falsas o no confirmadas existen hoy día bajo el pretendido de llamarse periodista algún ciudadano que abre una cuenta en las llamadas redes sociales. Allí radica la diferencia entre soltar un chimento y el periodista cuya obligación es buscar la noticia, confirmarla, analizarla, desarrollarla y entregarla al público. En medio de los dos, de los infundios en las redes y el periodismo, existe algo que es vital para diferenciar uno y otro: las fuentes de información. Tener acceso, en el caso del fútbol, por ejemplo, a dirigentes, técnicos, médicos, jugadores y, últimamente, los agentes o representantes no es cosa de redes.

En el caso de estos últimos, hay intereses opuestos así se trate, por ejemplo, de la cesión de los derechos de un mismo jugador. El que vende desea que se sepa “para valorizarlo”, el que compra desea que no se sepa para que “el negocio no se caiga”, el técnico hermético, el jugador deseoso de irse o de llegar haciendo lo posible para que su deseo entre al circuito de las noticias para “sonar” y los agentes tratando de sacar el mejor contrato posible.

Antes no era así, antes los “negocios” eran de club a club y chan con chan (de contado) y en medio de ellos la “palabra de gallero” que no era otra cosa que sostener lo prometido y convenido.

Hoy el sigilo en los negocios del fútbol no está garantizado por cuanto hasta un amigo despistado de algún jugador lanza la famosa chiva en las redes. Despistado o por encargo. Es que se maneja mucho dinero y el dinero hace, en algunos, que las vías no importen tanto como lograr el objetivo.

Al Junior le ofrecen jugadores a diario. Giovanni Moreno es una excelente opción y una noticia difícil de guardar. También Nicolás Lodeiro que entró en los ofrecimientos. Moreno gana 2.0 millones de dólares en China y Nicolás Lodeiro 1.9 en Estados Unidos.

Les aseguro que nadie del club filtró la noticia. Es que los intereses son tantos y la red Internet es tan jodida que hasta investigan si Rusia influyó en la elección de Trump como presidente de USA. Hágame el favor…


DIARIO DEPORTES AÑO XIII

El lunes 14 de agosto del 2006 comenzó esta experiencia de DIARIO DEPORTES y RADIO CURRAMBA. Hoy es enero 21 del 2019 y aún la semana pronosticada por un arúspice, para que el proyecto durara, no termina. El próximo 1 de marzo los INFORMADORES DEPORTIVOS en Emisoras ABC cumplirán 36 años y, aún, seguimos haciendo camino al andar. No hay nada más devastador para una idea que escuchar las voces de quienes anuncian catástrofes. Es que son voces cargadas de incapacidad y malas energías. Aquí va DD con tres Copas del Mundo a cuestas (Suráfrica 2010, Brasil 2014 y Rusia 2018) y cinco Copas de América (Venezuela 2007, Argentina 2011, Chile 2015, Estados Unidos 2016) y ya tenemos a la vuelta de la esquina a Brasil 2019.

Hemos cubierto 25 ligas colombianas con cuatro títulos del Junior 2004 (DT López), 2010 (DT Umaña), 2011 (DT Hernández) y 2018 (DT Comesaña) y sus participaciones en Copa Libertadores y Suramericana, así como las frustraciones con los subcampeonatos en el 2003 (DT Miranovic), 2009 (DT Comesaña), 2014 (DT Comesaña), 2015 (DT Comesaña) y 2016 (DT Comesaña).

También reseñamos para la historia, el gol por gol de nuestros botines de oro.  Teófilo Gutiérrez (2009), Carlos Bacca (2010 y 2011), Luís Carlos Ruiz (2013) y Yimmy Chará (2017).

Aquí hemos registrado el regreso del Unión Magdalena a la primera división, el ascenso de Jaguares y el ascenso y descenso del Real Cartagena. También el trasegar del Valledupar FC en la segunda división.

La alianza con la AFP (Agencia Francesa de Prensa) y DataFactory (el mejor proveedor de estadísticas del mundo del fútbol) le dieron a DD una nueva dimensión. Noticias al instante, fotos de gran valor y estadísticas que marcan diferencia.

Por estas páginas ha pasado la Selección Colombia, aquí seguimos paso a paso el FIFAGate, la caída de dirigentes de vieja data y el cambio generacional, la labor de nuestros peloteros en grandes ligas y en las ligas menores, el éxito de los boxeadores, nuestros atletas olímpicos y sus triunfos que han maravillado al mundo, los Juegos Bolivarianos de Santa Marta y los espectaculares Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla.

Y lo que nos llena de orgullo. Desde esta ventana periodística hemos visto el milagro de la construcción, palmo a palmo, de la nueva Barranquilla del alma, que es el orgullo de nosotros y de extraños, de la mano del alcalde Alex Char que nos ha dejado, para siempre, los mejores Juegos Centroamericanos de la historia y los mejores escenarios deportivos y parques en la historia de este país. 

Este año DD cumplirá 13 años y aquí estamos. Apostando por un diario deportivo con énfasis en nuestros propios intereses regionales. O étnicos, que le llamo yo. Gracias a ustedes, por estar siempre ahí. Les envío un abrazo…

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