Que en el fútbol todo está inventado puede ser cierto, pero siempre habrá formas y maneras de hacer “cosas” que mejoren su calidad, de sorprender con las estrategias, para suplir deficiencias o ausencias de jugadores por bajo rendimiento. A más de un entrenador en Junior le he dicho que se “rebusque” el resultado.

Ese rebusque tiene que ver con su ingenio para mejorar el nivel de juego de algunos jugadores (como pasa esta vez), a corregir los errores (como pasaba con la zona de zagueros), a echar mano de los que estaban esperando su oportunidad (caso Homer Martínez), a utilizar a los que recibieron el alta médica saliendo de una lesión (como Germán Mera), para mejorar la producción dentro del terreno de juego (casos Fuentes, Hinestroza, Sambueza), para aumentar el peso específico para que impactara en la creación del juego (caso Cariaco) o a jugársela con un jugador impensado para remates a puerta y gol (el futuro padre Cetré), y la adición de los “laboratorios” para cobros con pelota quieta que también estaban en desuso.

Y, algo fundamental, que se la jugaran con quienes están metidos en la jugada puesto que seguir insistiendo con jugadores disipados, y nivel deplorable, es una perdedera de tiempo, de partidos y de campeonatos.

El DT Reyes ha echado mano de “cosas” que ya no se usan en el fútbol colombiano como el tres en el fondo con carrileros (Rosero-Homer-Mera) y el falso nueve (Cetré) con el que ha marcado tres goles en tres partidos consecutivos que sirvieron para clasificar al Grupo de los 8 y empatar con Nacional en el inicio de la final. El técnico que ha insistido con el tres, en los últimos tiempos, ha sido Osorio con Nacional y América con poco resultado y muchas críticas. Y Cheché Hernández que fue campeón con un falso 9 (Víctor Bonilla) con el Deportivo Cali en 1998. Junior siempre ha jugado con cuatro en el fondo y siempre tuvo goleadores de raza. El falso 9 es una novedad.

Esas dos situaciones, para corregir los errores y regalos del circuito defensivo y para solventar la falta de gol del circuito de ataque, si se quiere fueron sorpresas puesto que Reyes arriesgó a las puertas de clasificar al G8 y de jugar la postemporada de la Liga que no son momentos como para implementar cambios fundamentales. Sin embargo, él lo hizo y los jugadores que escogió respondieron.

Contra Nacional el equipo desarrolló un buen trabajo táctico. Es posible que, en el primer tiempo, la tenencia del balón debió ser mayor para proponer y defender, y el pasar a Cetré sobre la banda derecha para no ser tan obvio en sus movimientos como un falso 9, y para dar también esa posibilidad a Cariaco, no hubiera salido como se esperaba. Sin embargo, todo ello se corrigió en la segunda parte. En ese partido se notó algo que se ha ido usando de a poco, los remates de media distancia: 10 en total incluyendo el gol y 4 remates de Homer.

Ah, y fue Junior el que jugó contra Nacional el sábado pasado. Y en ese partido jugó Cetré que anotó un gol de antología. Se lo anotó a Nacional. Y en el Atanasio. Cetré no estaba en otro partido. Busquen la página oficial del juego…


Se vienen los cuadrangulares semifinales del fútbol profesional colombiano y en ellos está instalado el Junior de Barranquilla con todos los méritos. Para poder estar, el equipo barranquillero sufrió un profundo cambio cuando salió Amaranto y llegó Arturo Reyes a la dirección técnica. De la mano de Reyes, Junior pasó de la 13ª posición con el 40% de rendimiento en cinco partidos a la 4ª con 60% en 15.

Pero no sólo es un tema de estadísticas y suma de puntos. Junior pasó de la ineficiencia a la eficacia tanto en defensa como en ataque. De la inseguridad en su sector de zagueros a la seguridad con el acierto de Reyes de poner Homer Martínez como zaguero central al lado de Germán Mera. Lo de Homer ha sido una grata sorpresa. Esa dupla le llevó seguridad a Sebastián Viera que no termina de crear cosas en beneficio del equipo.

Esta vez fue el del pase de laboratorio que engañó a toda Alianza Petrolera, incluyendo a José Luis Chunga, para que Edwuin Cetré terminará de pintar la joya de gol que marcó el domingo. Antes de la llegada de Viera era impensado que se hablara del mejor arquero en la historia del Junior que no fuera Delménico. Viera ha hecho de todo en el equipo barranquillero. Títulos, goles de tiro libre de antología, tapar penales en definición de campeonatos y ahora un globito por encima de la barrera, que esperaba su tiro libre directo al arco, para que Cetré firma uno de los goles más bonitos en la historia del club.

El cambio del Junior se puede definir en pocas palabras, pero ha sido un trabajo arduo en quince partidos dirigidos por Reyes. Creo que no hubo un solo jugador que no tuviera su oportunidad y, en medio de cambiar y probar, fue encontrando el equipo que hoy, está listo para jugar las finales.

Hoy Viera tiene mayor respaldo, la dupla Homer-Mera luce fuerte, Fuentes recuperó su nivel, activó a Angel después de una lesión y bajo nivel, igual pasó con Didier y Larry, Cariaco se reveló como el de mayor rendimiento, Sambueza va en alza y esperamos que Hinestroza también lo haga en la fase final.

Con Carmelo lesionado y Martínez Borja sin encontrar su nivel, Reyes montó la fórmula del falso 9 y Cetré le dio forma y figura a ese movimiento estratégico marcando dos goles en dos partidos para la suma de puntos final que le dio la clasificación al Tiburón.

Incluso, ante Alianza y ya clasificado, Reyes mostró un tres de zagueros centrales en el fondo y, a excepción de la desatención de Rosero para el penal con que los de Barrancabermeja empataron el juego, se vio otra forma y manera de hacer las cosas en el fondo.

Y ahí va el Junior de Reyes, que hizo del colectivo la fortaleza que reemplazó a las grandes individualidades que se fueron.

Barranquilla
Noviembre 23, 2021


Hoy estará nuestra Selección Colombia otra vez en el Metro recibiendo a la Selección del Paraguay. Dos equipos, que cambiaron de técnicos, con presentes diferentes. Colombia en zona de repechaje y Paraguay octavo en el trancón que se ha formado. Chile, Colombia y Uruguay 16 puntos, Perú 14, Paraguay y Bolivia 12. El fenómeno se ha dado porque hay seleccionados que tienen más partidos empatados que ganados y porque de Colombia hacia abajo, todos tienen diferencia de goles negativas. Quiere decir que reciben más goles que los que han podido anotar.

En el caso de nuestra selección, el déficit lo dejó la “anterior administración”. Los nueve goles que nos anotaron Uruguay y Ecuador son un lastre que cada día pesa más ante la ausencia de goles convertidos.

Hoy, Colombia tiene 16 anotados y 17 recibidos, diferencia de goles de -1. Con el Profe Rueda tenemos 10 y 6 +4 en 9 partidos. Pero, luego del juego ante Chile en casa donde se jugó bien, con diversión del público, y tres goles, estos últimos desaparecieron y no ganamos más.

Tres empates 0x0 ante Uruguay, Brasil y Ecuador y una derrota ante Brasil 1x0 es la cosecha nuestra después de cuatro partidos sin anotar con un gol en contra. Diferente a Chile que ganó tres de tres, ante Paraguay (dos veces) y Venezuela y pasó, de casi desahuciado, al cuarto lugar enviándonos al quinto.

Creo que todos coincidimos en que tenemos una buena selección, que recibe pocos goles (sin los 9 de la “anterior administración”) y cuya idea futbolística es tener equilibrio entre los circuitos de defensa y ataque.

El embrollo nuestro está en la anotación de goles inexistente en los últimos cuatro partidos. El último gol lo convirtió Luis Díaz a los 28 ST a los chilenos. Han pasado 377 minutos.

Tuve un slogan sobre que cada punto ganado, suma. Y es real mientras estás en los puestos de clasificación directa. Cuando estás en zona de repechaje o por fuera, tienes que sumar de a tres. Ya el uno no alcanza.

Y para ganar hay que anotar goles. Hay tantos y tan variados que me cuesta trabajo analizar ese fenómeno nuestro. Goles hay de cabeza, de remate de derecha, de izquierda, olímpico, de tiro libre, de tiro penal, de chilena, de tijera, de palomita, por entre las piernas, el que pega en el palo y entra, el que desvía algún compañero o rival, autogoles.

Necesitamos gol, quien tenga uno guardado que nos lo preste. Es de suma urgencia. No importa que sea bonito o feo. Gol es gol. Tener gol es una bendición que te hace ganar cosas. No tenerlo es jugar en la cornisa. En cualquier momento te puedes caer…

Barranquilla
Noviembre 16, 2021


Aquí vamos con la batahola del fútbol que no descansa, que se juega a diario por todo el mundo. No debe haber un solo minuto donde el balón no esté rodando en alguna cancha del orbe. Barranquilla está pendiente de la Selección Colombia y del Junior que están en plena faena por clasificar.

A Colombia le restan seis partidos en la eliminatoria rumbo a Catar 2022. Hoy suma 16 puntos, calculamos que con la mitad de esos 18 puntos estará clasificada.

Al Junior le restan dos partidos y tiene 29 puntos. También, con la mitad de esos puntos estará clasificado.

Colombia tiene por delante, cuando hoy es cuarto en el clasificatorio, tres juegos como local ante Paraguay, Perú y Bolivia y tres como visitante con Brasil, Argentina y Venezuela. Es menester, por tanto, procurar sumar los puntos en casa para no tener sobresaltos al final de la eliminatoria.

Junior es séptimo en la tabla. Tiene un partido en casa ante Equidad y uno por fuera ante Alianza Petrolera. Igual que la selección, tiene en juego los puntos necesarios para clasificar en casa. Con la mitad de ellos le basta.

En ambos casos, llegaron técnicos reemplazantes (Rueda en Colombia y Reyes en Junior) que, a pesar de las contingencias, han podido recuperar el rumbo y meter a sus equipos en la pelea por la clasificación.

No obstante, lo hecho hasta hoy, ni la eliminatoria, ni la liga, han terminado. Los calendarios de juegos se terminan cuando se terminan, igual que los partidos que ya no son de 90 minutos sino de 90+.

En la selección nos centramos en la generación de fútbol, remate a puerta y gol que es lo que necesitamos con urgencia. En Junior lo que pide corrección es el circuito defensivo que se ha convertido en un dolor de cabeza permanente regalando goles que le han quitado puntos por lo que no ha confirmado aún su clasificación.

Colombia tiene ante sí dos partidos de diferente exigencia pues no es lo mismo enfrentar a Brasil en Sao Paulo a hacerlo con Paraguay (estrenando a Barros Schelotto como técnico) en Barranquilla.

Al Junior lo dejamos ahí por un momento hasta volverlo a ver el miércoles 17 ante Equidad en el Metro Roberto Meléndez.

Para este combo, Colombia le apunta a sumar tres de seis. No obstante, pueden ser cuatro y si son los seis habremos ganado, por fin, en los partidos con Brasil. Un triunfo sería maravilloso.

Y vamos que vamos, Colombia rumbo a Catar y Junior a los cuadrangulares semifinales de la Liga BetPlay. Ambos apoyados aquí, en Barranquilla, la casa de la selección…


Y aquí vamos con el Junior de Barranquilla que es quinto en la tabla de la Liga y busca su confirmación en el Grupo de los 8. Se vienen tres partidos de los cuales, necesitaría ganar uno para sumar 31 puntos y sacar el boleto a los cuadrangulares. En las tres últimas fechas, Junior jugará un partido en casa ante Equidad y dos como visitante ante Santa Fe y Alianza Petrolera. De nueve puntos deberá sumar tres con el número mágico de hoy que es 31.

Junior es el mejor local de la Liga junto a Nacional, aunque el equipo barranquillero ha jugado un partido más. En casa, Junior ha sumado 20 puntos de 27.

Sin embargo, no le va bien en sus estadísticas como visitante donde es 14º. Apenas ha ganado 8 puntos de 24.

Junior depende de sí mismo. Si obtuviera solo una victoria en casa, por ejemplo, ante Equidad, clasificaría. Pero no hay que apostarle únicamente a ese partido. Sumar más de lo que necesitas es un seguro contra eliminaciones sorpresivas por resultados inesperados de los demás equipos.  

Junior logró revertir la escasés de la mano del DT Reyes que tomó al equipo en la 12ª posición con 6 puntos de 15. Junior está ahora 5º pues Reyes cambió los números. Ha ganado 22 puntos de 36 y subió el rendimiento del 40 al 61%. 21 puntos porcentuales.

No obstante, mucho va de los numeritos al fútbol que muestra el equipo. Tengo la sensación que Reyes se rebusca los partidos con lo mejor que ve en los entrenamientos y en la preparación de los partidos sin importar nombres o si es joven o veterano. Es un gesto de honradez con lo que piensa.

El tema es que la mayoría de los jugadores pasan por un bajísimo nivel. El circuito defensivo no defiende y regala goles en cada partido y el de ataque no anota el número de goles que debiera convertir por el volumen de ataque que produce. En los dos últimos juegos ante Quindío y Pasto, tuvo 44 remates, 28 por fuera, 16 a puerta para solo 2 goles anotados.

El nivel de Cariaco y de Viera está por encima del resto de sus compañeros. Cariaco ha anotado 6 goles y tiene 3 pases gol. Quiere decir que ha participado en 9 de los 22 goles que ha marcado el equipo. Y Viera evita consecuencias peores a los errores de sus defensores.

Como nos gustaría ver al Hinestroza de cuando llegó, al Sambueza que vino la primera vez, al Cetré que arribó de México, al Rodríguez del Caldas, al Martínez Borja que marcó 24 goles en la Liga Deportiva de Quito el año pasado y así pudiéramos decirle a cada uno en momentos en que nos jugamos la clasificación y la posibilidad de pelear por el título. No hablo, esta vez, de los defensores porque ya los toqué en columna anterior. Parece que trabajaran en el departamento de regalos de Papá Noel.

Junior va a clasificar con seguridad. Tres puntos más y listo. Pero el tema no son los números, es el nivel individual de muchos y la eficacia que hoy, no tiene…

Nunca será grato perder por goleada como le acaba de pasar al Junior con Millonarios en Bogotá. Tal como debe pasar en toda actividad, cuando pasa una crisis, los involucrados deben sacar las conclusiones que se necesitan para tomar decisiones que mejoren el mal momento.

Siempre me he preguntado si en el fútbol es así, porque mientras los técnicos deben ir a las ruedas de prensa pospartido, los jugadores que la embarraron pasan de agache.

Poco después los vemos riendo, a la salida del estadio, y poniendo mensajes en las redes sociales como si hubieran hecho el gran partido.

Junior ha vivido momentos estelares los últimos años. Sin embargo, la zona defensiva siempre ha tenido problemas.

Nos acostumbramos a pensar que, ante una zona defensiva poco confiable, Sebastián Viera solucionará todo.

Vuelvo y me pregunto si Willer Ditta, si Gabriel Fuentes, si Edwin Velasco, si Dany Rosero o si Walmer Pacheco son conscientes de eso.

Supondría uno que cometer un error que cuesta un gol, que propicia una derrota, o que te haga quedar en ridículo en un estadio y en una transmisión de televisión llevaría, a quien lo comete, a ocuparse por mejorar.

Me gustaría saber si Fuentes se pregunta por qué no lo han vuelto a solicitar del exterior o por qué no se le llama hoy a la selección.

Lo mismo Ditta, de quien tuvimos la sensación se ser un joven maduro y centrado en su trabajo hasta cuando el gran público lo vio en los videos lleno de alcohol, junto al Chino Sandoval, después de una eliminación dolorosa ante el mismo Millonarios.

Cuando Rosero llegó al Junior comenté algo que había dicho cuando jugaba en el Cali. Que siempre aparecía en la foto de los goles que le hacían al equipo caleño. Le siguió pasando aquí en Junior. El que aparece ahora en las fotos de los goles que recibimos es Ditta.

A Walmer se le trajo con bombos y platillos. Verlo jugar en Equidad era ver a un lateral derecho moderno, con picardía, con salida, con regate, con apoyo ofensivo y hasta con goles. Habrá que averiguar si nos enviaron al original o al hermano gemelo. Ese Walmer nunca llegó.

Trajimos a Velasco campeón con América. Al que, cada vez que se enfrentaba al Junior, corría, metía, daba zapato, y peleaba todos los balones. Ese Velasco es sólo un recuerdo.

Con el arribo de Rosero se fue Rafael Pérez. Yo creo que fue un error dejarlo ir porque con Germán Mera habían solucionado mucho de los problemas de zagueros centrales incluyendo el juego aéreo. La ida de Pérez y el millón de dólares que se pagó por Rosero fue un combo demasiado costoso para el equipo.

La gracia no es llegar al Junior, la gracia es sostenerse mejorando siempre. Y de verdad ¿estos jugadores ven los errores en video? Y si lo hacen, ¿por qué no mejoran?

Barranquilla
Octubre 26, 2021


Las dos últimas semanas en Barranquilla fueron frenéticas y, medio de todo lo vivido, alguien comentó que la ciudad estaba de moda. Le contesté que no, que la moda pasa tan rápido como aparece y nuestra Barranquilla es eterna. Aquí mismo estará, así pasen las vidas, así pasen los tiempos, así estemos unos u otros. El que viene a Barranquilla se prende a ella de tal manera que, no bien ido, regresa. Y si va a ver al Junior en el Roberto Meléndez o se mete a gozarse las Batalla de Flores un sábado de carnaval en la Vía 40, tendrá más de mil y una razones para volver.

Por cuenta de los propios hijos de la Barranquilla querida, nuestra ciudad estuvo en la órbita de las noticias que bien se destacan en el mundo.

La inauguración simultánea de la Ventana de Campeones con la aleta de Tiburón más grande del mundo en homenaje a nuestro Junior del alma y de la Sede Deportiva de la Federación Colombiana de Fútbol en la que Ramón Jesurún y sus compañeros pusieron tanto empeño, que fue un negocio gestado desde la alcaldía con la empresa Argos, y el doblete de partidos de la Selección Colombia ante Brasil y Ecuador, fueron momentos sublimes, maravillosos y con visitantes como Gianni Infantino, presidente de la FIFA, Alejandro Domínguez, presidente de la CONMEBOL, Francisco Maturana y Bolillo Gómez, técnicos que nos llevaron a tres mundiales.

En los últimos 10 o 12 años, Barranquilla cambió de tal manera que, además de ser ciudad industrial y comercial, pasó a ser ciudad turística también, gracias a la idea de volver al río, con el malecón como atracción principal, obra de Alex Char, a las ventanas al mundo y de campeones ideadas por Yuyo y Cristian Daes, al desarrollo gastronómico con restaurantes de chefs de alto nivel y a los centros comerciales que incluyen recreación para concentrar, todo en uno, el disfrute de la familia entera.

Para mí fue un golpe de vida entrar al Hotel Barranquilla Plaza acompañado de Paul Tarud y encontrarnos en el hall a la cantidad de jugadores que pasaron por Junior, que vinieron a la gran fiesta del homenaje al equipo, y sentir su alegría y el abrazo de quienes, por tanto tiempo, entrevisté en los camerinos. Verlos vitales fue un bálsamo para seguir caminando en esta vida maravillosa.

Concentrar a tantos jugadores juntos, de épocas diferentes, ganadores de estrellas y a los técnicos campeones, era algo imposible que se volvió posible con el aporte y organización de Tecnoglass.

Las palabras de Fuad Char, alma, nervio y sostenedor del equipo por casi 50 años, fueron el cierre de un día espectacular donde se respiró ese ambiente de la Barranquilla alegre, festiva y deportiva. El mismo Fuad que, viendo a los exjugadores con la camiseta rojiblanca puesta otra vez, recordaría, a golpe de memoria, tantas anécdotas vividas con cada uno.

Hay mil razones y más, para sentirse orgulloso de nuestra Barranquilla querida. La procera e inmortal…


No es fácil jugar contra Brasil. A pesar que todos sabemos como juega, de la tenencia del balón que le hace fuerte, de la recuperación de la pelota para salir jugando en ataque y de buscar la puerta contraria para remate, el equipo brasilero te supera porque desequilibra el juego a través de ganar los duelos individuales. Allí radica mucho de su fortaleza.

Es que el fútbol es un juego colectivo que se sostiene con los aportes individuales. Estos últimos hacen que se tomen previsiones de llaves y respaldos dentro del terreno de juego porque los once jugadores tienen rendimientos diferenciados.

Explico. En el partido Colombia 0 x Brasil 0, hubo jugadores nuestros que tuvieron un alto nivel como Ospina, Mina y Barrios. Y otros estuvieron en un nivel bajo como Mojica, Lerma, Quintero y Falcao.

No quiere decir que sean “malos jugadores”. No se trata de descalificar, se trata de analizar el juego y su aporte a él. Lo poco de ellos en el primer tiempo hizo que el mismo fuera dramático para Colombia con un Brasil que fue superior.

Es posible que no encontremos en Brasil jugadores de bajo rendimiento y eso hace una gran diferencia inclusive hasta con los que entraron en el segundo tiempo, sobre todo Raphinha y Antony, que le agregaron al juego ese dramatismo del final con su fútbol de ataque y habilidad en el manejo del balón.

Los cambios del segundo tiempo del Profe Rueda, le dieron la posibilidad de equilibrar a ratos el partido y entonces se volvió más jugado y hasta peleado de parte y parte.

Mateus x Lerma, Sinisterra x Quintero, Zapata x Falcao y, sobre todo, Borré x Roger le dieron otra dimensión a una Colombia que sintió que desataba un poco la presión de los brasileros. Porque Brasil te presiona físicamente y con la tenencia, y te va metiendo poco en poco en tu propio terreno, jugando por las puntas o por el centro, jugando en largo con los despejes de Allison o saliendo del fondo con Fabinho. Ellos conservan en su ADN algo de lo que, es posible, que nosotros hayamos olvidado, los pases al vacío y los cambios de frente.

En medio de todo esto, y a pesar que Brasil pudo haber sido mejor en el terreno de juego, las estadísticas dicen que ambos equipos tuvieron cuatro remates a puerta que, si bien ellos pudieron haber ganado el partido, Colombia también lo pudo haber hecho, por ejemplo, en el último remate de Borré.

Y a través de un tema del que se habló poco tal vez porque, finalmente, el 0x0 fue bien recibido porque se sumó un punto de oro, la mano de Raphinha dentro del área, a los 19 minutos del segundo tiempo. Mano penal que ni el árbitro Loustau, ni el VAR, consideraron.

Se viene el partido contra Ecuador. En las cuentas, hay que ganarlo. Eso nos pondría por encima de los ecuatorianos y uruguayos partiendo del hecho que, estos últimos, jugarán como visitante contra Brasil, pero los partidos hay que jugarlos.

Y aquí vamos, Catar nos espera…

Barranquilla
Martes 12 de octubre, 2021


El partido Colombia 0 x Uruguay 0 es el ejemplo de cómo un partido planificado se va yendo para otro lado desordenándolo todo. Lo digo por la selección nuestra, toda vez que Uruguay salió a pelear el partido. Lo quiso hacer, y lo hizo, físico desde el comienzo. Corriendo, presionando a Colombia en su propio terreno, sin freno, con marcaciones individuales casi que establecidas, recuperando el balón y atacando a ultranza con prisa y sin pausa.

Los primeros treinta minutos fueron de ataque constante de Uruguay, abriendo la cancha, utilizando a Nández y Viña como salida del equipo desde el fondo por las bandas, levantando centros sin descanso, buscando a Luisito Suárez y combinando el ataque por los costados con Rodríguez y De Arrascaeta por el centro.

Colombia soportó el bombardeo aéreo de lado y de frente con Barrios, Mina y Cuesta mientras que Medina y Mojica trataban de aguantar las corridas de Nández y Viña. Ese acoso ofensivo de Uruguay, hizo que se perdiera la salida ofensiva de Colombia puesto que Cuadrado (que no jugó su mejor partido) y Díaz estuvieron ocupados en las mismas de Medina y Mojica, aguantando el chaparrón.

Pasados los 30 minutos, Barrios se volvió importante imponiendo su marcación y recuperación gracias a su manera intuitiva de leer la intención del rival. Lástima que, en esas, estuvo solo porque Matheus se fue borrando haciendo que Barrios redoblara su esfuerzo.

Colombia en ataque solo contó con el trabajo afortunado de Díaz. Las duplas Borré-Falcao y Roger-Zapata naufragaron hasta el punto que Duván, que tuvo la mejor oportunidad del juego para anotar y ganar, remató un balón, puesto por Díaz en bandeja de plata, al cuerpo de Muslera. El grito ahogado se oyó en todo el país.

El segundo tiempo fue más luchado, más peleado, más trabado, pero Colombia jugó mejor quitándole el envión físico a Uruguay que sobre el final sintió el desgaste.

En eso, ayudó mucho la entrada de Lerma por Matheus ya que las cargas, de aguantar a Uruguay por el centro, se repartieron entre él y Barrios que hacía, también, el trabajo de Matheus. Fue la única modificación que ayudó a rematar el juego, de mejor manera que los uruguayos, sumando un valioso punto.

La ocasión perdida de Zapata y el cabezazo de Lerma que sacó al tiro de esquina Muslera, dejaron el sello de confirmación que Colombia remató mejor el juego.

En conclusión, treinta minutos iniciales de Uruguay con toda, con tres grandes intervenciones de Ospina, y quince minutos finales de esa primera parte con Colombia recuperando el balón y su idea futbolística.

El segundo tiempo fue más equilibrado, aunque el recuerdo de los dos remates a puerta de Zapata y Lerma indican que, a pesar del mal rato del primer tiempo, Colombia pudo haber ganado el partido.

Se vienen Brasil y Ecuador en casa. Seis puntos valiosos que nos acercarán a Catar…

Barranquilla
Jueves 7 de octubre, 2021


Se reactiva Barranquilla alrededor de nuestra Selección Colombia. El calendario de partidos que se viene va a definir, en un alto porcentaje, las posibilidades nuestras, de Uruguay y Ecuador de ir al Mundial de Catar. Son las selecciones que ocupan el tercer, cuarto y quinto lugar en la clasificación por debajo de Brasil y Argentina. En Suramérica clasifican cuatro selecciones y una irá al repechaje.

A nuestra selección le toca enfrentar a las dos que le anteceden. Jugaremos el jueves 7 contra Uruguay en Montevideo y recibiremos a Ecuador el jueves 14. Son partidos de “seis puntos”. Tres que se ganan y tres que se le quitan a un rival directo.

Colombia ha jugado nueve partidos, 5 como visitante y 4 como local. En el combo de partidos de esta vez, jugará dos partidos en casa y uno por fuera. Los tres partidos son bastante fuertes con selecciones de buen presente, Uruguay visitante, Brasil y Ecuador local.

No obstante, nuestro seleccionado viene de jugar dos buenos partidos en Copa América contra Uruguay, a quien eliminamos en cuartos, y contra Brasil en semifinales con aquel golazo de Luis Díaz (pregúntenle a Pitana) y venció a Ecuador, que nos goleó en Quito en la anterior dirección.

Son buenos seleccionados, pero igual nos hemos enfrentado con ellos, de la mano del Profe Rueda, con buen suceso.

Si bien Colombia deberá jugar con dos seleccionados “clasificados hoy día” tendrá la ventaja de hacer dos partidos en casa ante Brasil y Ecuador. Uruguay y Ecuador jugarán un partido en casa y dos por fuera.

Uruguay recibirá a Colombia y después tendrá que visitar a Brasil y Argentina. Ecuador nos visitará a nosotros y a Venezuela y recibirá a Bolivia.

Brasil visitará a Venezuela y Colombia y recibirá a Uruguay. Argentina visitará a Paraguay y recibirá a Uruguay y Perú.

Es el panorama de las tres fechas de la eliminatoria suramericana para las selecciones que ocupan las cinco primeras posiciones. Se jugarán partidos fuertes, habrá cruce entre equipos que se disputan los cupos de manera directa y en medio de todo, está prohibido resbalar. Los puntos que se vienen, todos, son “puntos de oro”.

Nuestra Selección Colombia tiene un buen presente con jugadores que están en actividad en sus equipos. Casi todos son titulares y, algunos, en equipos de muy buen nivel y eso influye positivamente en el buen rendimiento mostrado, por ejemplo, ante Chile en el último partido. Así que nada de nervios, todos positivos.

Y vamos que vamos, que allá viene el tren…

Barranquilla
Octubre 5, 2021


Se llama Luis Daniel González Cova, es venezolano, y le apodan Cariaco, que es la ciudad donde nació en el estado Sucre. Llegó al Junior en el 2019 y, en este momento, es posible que sea el jugador de mayor rendimiento individual en el equipo barranquillero.

Cariaco es de esos jugadores que rinden, que sabe jugar al fútbol, por las bandas o por el centro, y tiene la virtud de construir juego y la bendición de hacer goles con sus remates a puerta.

Es tranquilo en apariencia y explosivo cuando reclama lo que le pertenece. Lo vimos haciendo gestos después de un gol para salvar un partido como diciendo aquí estoy y lo hemos visto, el pasado domingo en Rionegro, besando el escudo del Junior una y otra vez después de anotar el gol, para ganarle a Águilas Doradas, luego de una asistencia de Homer Martínez.

Ese gesto de Cariaco, besando el escudo, lo vimos como algo espontaneo, nada fingido, nada planeado, nada preparado a posta.

Lo tomamos como otro de sus múltiples mensajes, aunque esta vez fue un mensaje sosegado, como de tranquilidad, como de felicidad.

Es que en Junior le ha tocado remar contra la corriente siempre buscando una titularidad y un reconocimiento que ha encontrado esta vez.

Miré los archivos desde cuando está en Junior y encontré cantidad de situaciones diversas. Lo hice porque siempre me llamó la atención que, cuando Cariaco quiere decir algo, no busca ni micrófonos, ni redes sociales, sino que él mismo, en persona, manda mensajes aprovechando un gol o un pase gol.

Desde “Cariaco se perderá al resto del campeonato por lesión”, pasando por “Cariaco, la figura del partido que Junior ganó”, “Cariaco, salva empate de Junior”, “Cariaco, metió al Junior en la pelea gracias a su gol”, y llegando al gol frente a Águilas con el beso al escudo que fue el modo que encontró para decirle al mundo del fútbol que, en Junior, todo bien, todo bien.

Creo por igual, que Cariaco ha encontrado en Barranquilla el apoyo para pasar sus nostalgias, para añorar a su Venezuela del alma, para esperar que los momentos no gratos, por los que pasa su país, se vayan y poder sentirse pleno.

En hora buena por Cariaco, el mismo que en el archivo de fotos aparece sonriendo el día de su presentación en Junior, con medalla y trofeo de campeón, celebrando goles, con las placas de figura de múltiples partidos, driblando a los rivales, asistiendo con buenos pases, y hasta informando, con dedo en la boca y balón por debajo de la camiseta, que iba a ser padre.

Son demasiadas situaciones que confirman que Cariaco siempre ha estado ahí en primera fila, aportando, sin poses de divo, en las buenas y en las no tan buenas, y con afecto al Junior, ese mismo que mostró al besar el escudo de su camiseta.

Mensaje entendido, querido Cariaco…

Barranquilla
Septiembre 28, 2021


Nada en la vida obedece a un solo motivo. Hasta la perfección en algo es imperfecta. Si en el fútbol despedir a un técnico y reemplazarlo por otro, que llega en plan de bombero a revertir la situación de precariedad de un equipo, y lo logra en un dos por tres, reemplazarían a los entrenadores cada vez que perdieran un partido. Pero, no es así. El tema del presente del Junior no obedece a una sola causa, son varias y casi que las podemos enumerar una por una sin temor a equivocarnos.

El nivel de la mayoría de jugadores nos muestra que en la preparación física y futbolística del equipo hubo cosas que, o no se hicieron bien, o no se hicieron.

También se nota el paupérrimo nivel de algunos en concreto. Los casos de Rosero, Ditta y Fuentes llaman la atención por su evidente torpeza y feria de errores que impacta directamente a Viera.

En el 2020 se fueron jugadores que ganaron todo en Junior. Pérez, Narváez, Díaz, Chunga, se fueron 9, llegaron 11. Vásquez, Didier, Valencia, Angulo, Higuita, Rosero, Borja. Entonces, Comesaña renunció y el proyecto del “nuevo equipo” se quedó en eso, en proyecto.

En el 2021, ya con Amaranto siguieron llegando, Pajoy, Rodríguez, Chaux, Sambueza, Homer Martínez, Bocanegra, Pacheco, Martínez, Martínez Borja, Herrera, Muñoz y Velasco que llegó lesionado y es como si no estuviera.

Después, al irse Borja y Teófilo, el gran equipo que dejó Comesaña y que nos dio títulos, copas, Superliga y final continental dejó de existir. Pasamos de la mejor nómina del país a una de media tabla así todavía sea la más costosa. En Junior, todo jugador que llega o sale es cosa de los técnicos. Es una costumbre que no ha cambiado. Con Amaranto el Junior se fue cayendo a pedacitos.

En Amaranto, fueron evidentes dos cosas: una, que no pudo con el encargo y dos, que los señores Char le dieron mucho largo. Fue una espera jamás vista en el club. Cuando trajo a su último grupo de jugadores, declaró que “ahora sí jugaría como a él le gustaba”. Nunca supimos cómo le gustaría jugar.

Hoy, el menos responsable es el recién llegado Arturo Reyes pues mucho va de dirigir 67 partidos y sufrir 7 eliminaciones a un técnico que apenas ha dirigido 6 partidos (4 en Liga y 2 en Copa) así sume la eliminación en Copa.

De todo lo expuesto, lo que más pesó evidentemente, para el mal momento que vivimos, fue la improductiva espera a Amaranto. Ni siquiera un “equipo montado” como tal nos dejó. Al marcharse, el mismo Amaranto lo confesó: “intenté de todo, pero no pude”.

La reconstrucción que viene no va a ser fácil. Y volver a tener un equipazo, también…

Barranquilla
Septiembre 21, 2021


Cuando los entrenadores de fútbol pasaron a llamarse directores técnicos adquirieron otro estatus. Se volvieron tan o más importantes que los jugadores. Los entrenadores de antes eran “genéricos”. Los había defensivos y ofensivos. Los de ahora son “especializados” y se han ido formando corrientes de pensamiento dependiendo de las ideas que ponen en práctica y del tipo de entrenamiento que realizan. Son como escuelas filosóficas en el que Guardiola puede ser “Platón”, Klopp podría ser “Sófocles” y Mourinho, bueno Mourinho es Mourinho. De filosofía poco.

Antes del partido Colombia 3 x Chile 1, lo que más nos preocupaba era la falta de fortuna en los remates a puerta. Presumíamos que la alineación no estaría llena de sorpresas y fue lo contrario. Allí, el Profe Rueda comenzó a ganar el partido.

Después, cuando el partido se estaba desarrollando comencé a anotar cosas que son parte de la lúdica, del accionar del juego como tal: actitud, juego ofensivo, control, rapidez, pases al vacío, volumen de ataque, duelos individuales ganados, eficacia, punch.

En el segundo tiempo, cuando Chile nos quitó el balón y nos presionó y nos hizo el gol del 2-1 anoté: hay que leer la situación de partido, alguien que nos ayude a revertir la situación. Entonces apareció Luis Díaz y despertó al equipo con su juego que preocupó siempre a los chilenos y anotó el tercer gol.

Todas estas situaciones juntas fueron la respuesta de nuestra selección a algo que había sido evidente hasta el inicio de ese partido: estábamos convertidos en un equipo liviano, que desarrollaba una idea futbolística, pero sin la anotación de los goles necesarios para ganar. Esa vez utilice la expresión anglosajona “punch”. Y vaya que “punch” sí tuvimos frente a los de Vidal.

Volvamos a los entrenadores convertido en directores técnicos. A la par de sus éxitos y de su posicionamiento en la nueva forma de ver el fútbol, se fueron condenando a ser los únicos responsables de las derrotas, de los fracasos y de las debacles. Realmente debe ser una responsabilidad compartida entre el DT y los jugadores en las victorias y en las derrotas.

Y explico por qué. La parte final, de lo que ocurre en una cancha de fútbol, corre por cuenta de los ejecutantes de todo lo que se montó durante la fase previa al juego. Y esos son los jugadores.

Colombia revirtió esa situación de liviandad haciendo una buena ejecución, una buena puesta en escena de todos los ensayos previos. Algo así como el sistema binario que necesita de dos cifras. Porque acá se necesita de dos talentos: el del técnico que escribe la partitura y el de los jugadores que la ejecutan.

Podría agregar buenos jugadores, que músicos deficientes no existen en las sinfónicas, ni en las filarmónicas, porque son como el león sordo…  

Barranquilla
Septiembre 14, 2021


A propósito de los puntos de oro, en la eliminatoria suramericana al Mundial de Catar, creo que esta vez sí lo son. Estamos viendo, a excepción de Brasil y Argentina, resultados irregulares en el resto de las selecciones. En el caso de nuestra Colombia, después de la debacle que nos dejó Queiroz, hemos ganado un partido y empatado tres de la mano de Rueda y, de la séptima posición, pasamos a la quinta y allí estamos a pesar de empatar en las tres últimas confrontaciones.

Y no sólo es Colombia. Siete selecciones más están sumando de a un punto o ninguno. Se están moviendo entre empatar y perder. Por eso hay cinco selecciones que, cuando vamos a completar la mitad del calendario, apenas han sumado un digito.

Hay una mitad de tabla hacia arriba donde están Brasil, Argentina, Ecuador, Uruguay y Colombia con diez puntos o más. Y hay otra mitad hacia abajo en que Paraguay, Perú, Chile, Bolivia y Venezuela han sumado ocho puntos o menos.

La irregularidad de los ocho equipos diferentes a Brasil y Argentina, nos ha llevado a mantenernos en zona de repechaje a pesar de padecer, como evidentemente padecemos, de un circuito ofensivo ineficaz.

Colombia, a pesar de tener volantes generadores y goleadores reales jugando en ligas destacadas de Europa, América y Asia, luce como un equipo liviano, con padecimientos para anotar goles.

Y a pesar de lo que se pueda decir del circuito defensivo como el bajo rendimiento de los zagueros centrales, los errores individuales de algunos, o seguir debatiendo por qué se utilizan laterales que son centrales, lo cierto es que Colombia depende hoy más de su circuito defensivo que de su ataque.

En la selección han estado y están nuestros mejores goleadores, nuestros mejores creativos, creo que no ha faltado ninguno. Pero la realidad es que, desde Queiroz, nos fuimos volviendo livianos en ataque y definición, sin peso específico en la concreción de goles que son los que te dan los puntos para ir a un mundial.

A pesar de lo anterior, Colombia está con todas las posibilidades intactas gracias a los últimos “tres puntos de oro”. Que da lo mismo ser primero que cuarto. Que es mejor ir a repechaje a que te eliminen. La irregularidad de resultados de ocho selecciones así lo define. Con solo mirar los resultados y la tabla entenderemos por qué.

Se viene el partido con Chile. Si aparecen los goles y convertimos los empates en una victoria, el panorama cambiará. A encomendarnos entonces a San Gol Bendito, patrono de los mundiales…


Me gustó el desarrollo del juego de nuestra Selección Colombia ante Bolivia. Sin embargo, quedé frustrado con el resultado del mismo, 1x1. Había comentado el día antes del juego, en La Polémica de Win Sports, que Colombia no podía permitir los remates frontales de media distancia de los bolivianos. Es que se saben de memoria como pegarle para que el balón se mueva buscando el arco contrario y sea casi imposible detenerlo. Era lo único que me preocupaba y así nos empataron el juego. Bolivia tuvo solo dos oportunidades para patear al arco frontalmente. En el primer tiempo el bombazo de Saavedra que quedó atenazado por Ospina y el de Saucedo que se metió por el ángulo superior derecho acompañado por la mirada de Ospina. No podía hacer más.

En la foto de la AFP que publicamos, en la primera nota del partido en DIARIO DEPORTES, se ven todas acciones que se juntaron para permitir el remate de Saucedo. Yairo que se resbala primero y tira una plancha tardía después. Cuéllar tratando de poner el cuerpo como tapia, aunque fuera de la trayectoria. Davinson delante de Saucedo tapando la visual a Ospina. Y Ospina sacando la cabeza para mirar la trayectoria del balón del lado izquierdo pues Davinson le impedía ver. Gol y empate. Estábamos advertidos.

Me gustó el desarrollo del juego, pero no el resultado. Se nota que vamos bien con el trabajo. Que la idea está. No sentimos a fondo lo de la altura a excepción de Davinson que estuvo fuera de “timing”. El trabajo colectivo y solidario se vio.

Óscar Murillo se destacó pues jugó señor partido borrando al cansón de Moreno Martins, que todo lo protesta, que no hizo un solo remate o cabezazo a puerta. Pobre árbitro venezolano, le montó la radiola toda la tarde.  

Roger Martínez fue figura y agradable sorpresa por su trabajo en ataque permanente, de tú a tú con los defensores bolivianos, tal vez fue el que más corrió. Y el gol en acción individual. Que gol no, golazo más bien. Todas sus virtudes fueron puestas a favor de esa anotación. Tirado por la derecha, haciendo diagonal buscando el área, rápido y con fuerza para ganar la posición a Jusino y a Fernández y rematado contra el palo izquierdo y el arquero Lampe.

Quedé con la sensación de vacío después de ver el buen accionar nuestro. Gran trabajo para poco logro. De todas formas, sumar siempre será bueno y más en esta eliminatoria en la que hay que ir paso a paso, fecha a fecha.

Rueda sigue jugando con sus propias ideas, como debe ser. En primera línea de volantes dos marcadores, no tres. Los jugadores del Morfociclo llegaron más como respaldo que como titulares, hasta ahora. Escogió a Roger por encima de Borja que era el gran favorito de la cátedra y de los hinchas.

Cuadrado como ausente, Díaz transportando mucho y perdiendo los duelos individuales. Quintero nos dejó con la incertidumbre de saber si su salida, al comenzar el segundo tiempo, fue porque no estaba realizando el trabajo acordado, o porque se le acabó la gasolina, o porque estaba programada su sustitución por Andrade.

Nos habían asustado con el coco de la altura otra vez, pero esta vez tampoco pudieron los bolivianos. El trabajo que se montó se realizó y Colombia ganaba bien 1x0. Un descuido, una caída y una plancha tardía llevó a Saucedo a empatar el juego. Lástima, pues Bolivia sufrió el partido y logró rescatar un punto inmerecido.

No voy a decir que este es el fútbol. Pero estas cosas pasan. Cuando las hacemos nosotros nos corre un fresquito. Cuando nos las hacen a nosotros, nos duele…

Barranquilla
Viernes 3 de septiembre, 2021


Intercambié mensajes con Sebastián Viera después del juego Junior 1 x Cali 1. Había cometido, el capitán Juniorista, un error de cálculo en un balón de costado desde la izquierda que se convirtió en el gol del cuadro caleño. Era apenas el minuto 6. A los 28, Didier Moreno anotó el gol del empate en una sucesión de nueve pases ofensivos, con finta de cuerpo entero de Cariaco, antes que el balón le llegara a Didier. Después, Junior pudo haber ganado el juego.

Viera representa todo lo bueno que le puede pasar a un hincha del fútbol con su equipo. Con el Junior, lo ha ganado todo. Ligas, Copas, Superliga, final de Suramericana y es un símbolo rojiblanco tal que ahora, cuando vienen los 7 de agosto, el cumpleaños del equipo, y se hacen las encuestas de siempre, la hinchada ya no habla de Delménico sino de Viera como el gran arquero histórico del club. Algo impensado en el pasado reciente.

Sebastián Viera aparece en los videos y en las fotos de todo lo ganado en la última década levantando los trofeos de campeones como el gran capitán que ha sido y será por siempre.

Esos títulos, ese quedarse en el corazón de la hinchada, ese destacarse en la historia del Junior, no es producto ni de la casualidad, ni del pronóstico del horóscopo. Es el resultado del trabajo diario, de ser un buen profesional y amar al equipo y a la ciudad que le abrieron los brazos en un momento de incertidumbre de su paso por Europa.

Me decía Viera la noche del domingo “estoy enojado conmigo mismo, no me permito estas cosas. Pero estoy fuerte y voy a salir adelante”.

Recordé entonces, que Viera siempre nos ha acompañado en las buenas, en las regulares y en las no tan buenas. Que nos ha brindado tardes y noches que nunca se olvidarán, ni nadie podrá borrar porque la historia está ahí, escrita con letras de gloria.

Por eso le escribí. Porque ser arquero es ocupar la posición más ingrata en el fútbol. Si los delanteros fallan los goles la conclusión es “no importa, ya llegarán, lo valioso es que están ahí, rematando al arco contrario”. Cuando el arquero es figura en 89 minutos y comete un error en el 90 para perder, de figura pasa a “malura”. No se les perdona a los arqueros un solo error.

La vida de todos es así. A veces tenemos momentos maravillosos, a veces cometemos errores, a veces esto, a veces lo otro. Lo valioso no es quedarse en el error sino en saber y entender que siempre habrá una oportunidad para redimirse.

Por eso me gustó el respaldo del DT Reyes a su arquero “han sido más los aciertos que ha tenido Sebastián, que los errores. Es un jugador insignia, nos ha dado muchos títulos. Esto que pasó son momentos y los asumimos en equipo”.

Y vamos que vamos Sebastián, que aún hay mucho camino por recorrer…


Y Amaranto se fue por las mismas razones por la que eso pasaría. Junior se le volvió inmanejable y a Don Fuad se le terminó la paciencia. Una cosa es la confianza y otra es la tardanza para dar resultados. Ser técnico de fútbol, con la pirámide invertida en cuanto a la experiencia, pasando de descender a Leones a venir a trabajar al Junior es una experiencia muy fuerte. Espero que le sirva en el futuro cercano.

Se fue Amaranto y llegó Arturo Reyes. Junior, Nacional y ahora Santa Fe están apostando por los técnicos jóvenes. No creo que sea una moda, es la necesidad que se tiene de refrescar las ideas en la Liga que padece anemia de goles y de propuestas.

Reyes es de confianza por su trabajo en el Barranquilla FC y su asesoría a Comesaña en Junior. Contrario a lo que algunos piensan, Reyes en su labor como entrenador de la Selección Colombia sub-20 ganó una medalla de oro en los Juegos Centroamericanos, una de bronce en los Juegos Suramericanos, clasificó al Mundial de Polonia 2019 avanzando a cuartos y fue eliminado de los Juegos Olímpicos que es, tal vez, su único lunar porque el torneo clasificatorio se jugó en nuestro país.

Recordemos además que, como técnico encargado de la selección de mayores, dirigió cuatro partidos, ganando dos y empatando dos con Brasil y Argentina. Fue Reyes el que convocó a Luis Díaz por primera vez.

De los 23 jugadores que escogió y dirigió para el Mundial de Polonia, 17 están en el fútbol del exterior y algunos fueron muy bien vendidos por sus equipos de origen.

Hoy, Arturo Reyes es el entrenador del Junior. También sus asistentes laboran ya en primera división. Gregori Méndez se acaba de encargar de Santa Fe y Nelson ‘Rolo’ Flórez es el técnico de Fortaleza. El preparador físico Percy Moncada y el asistente Luis Herney Melo han llegado con él a Junior.

Me gustó que volviera simple lo enredado. Que recordara la memoria de lo que había trabajado antes. Que armara una alineación básica con jugadores que han rendido en esas posiciones. Que volviéramos a ver un Junior ordenado, con una idea de juego, ofensivo sin descuidar lo defensivo, aunque lamentablemente errores individuales permitieron al Caldas anotar goles.

Y, más que todo eso, la alegría de ver anotar al Junior cuatro goles cuando en los cinco partidos anteriores solo había anotado tres.

El debut de Reyes estuvo a la altura. Ahora viene la parte difícil. Recuperar jugadores, afinar la idea futbolística, levantar el nivel de los que no están bien y competir en Copa y en Liga. Todo eso al mismo tiempo. Es una ardua tarea, pero a eso vino…


El profesor Eduardo Lara se ha ido del Caldas. Es el primer técnico que queda cesante después de cinco fechas. Es el límite histórico de nuestra liga con respecto a los cambios de entrenadores que no dan resultados. También Alfredo Arias del Cali renunció, de momento han preferido que siga. El mundo de los técnicos de fútbol es así. El muy volátil y se mueve alrededor de los resultados. El tema, que es muy del fútbol, es que salen de un equipo hoy y a la semana ya están en otro. Es una profesión muy móvil. Como dijo Bolillo Gómez, los contratan por buenos, los sacan por malos y vuelven a dar la vuelta, agrego yo.

Con el nuevo feo partido jugado por Junior, esta vez ante Jaguares, el Juniorismo volvió a alejarse del apoyo que le ha dado a Amaranto como estratega del equipo barranquillero.

Lo noto porque los amigos se ponen inquietos y escriben o llaman para hablar de lo mismo: qué pasará con Amaranto.

Yo no critico a los señores Char por darle la oportunidad a Amaranto a trocha y mocha. Han sido firmes y leales con él. Le han apostado a un técnico novato y lo han mantenido, protegido y le han dado toda su confianza.

El tema aquí no es la confianza de los dueños del equipo. Lo real es que Amaranto, el técnico novato, se ha ido perdiendo en sus propias irrealidades.

No asume sus responsabilidades, siempre hay un culpable diferente a él. Es que la mosca voló, el sol no salió, el mosquito nos picó y de explicaciones reales, poco.

Escuchar a Amaranto en las ruedas de prensa es como estar confirmando que siempre ve un partido diferente al del resto de los mortales y eso no le ayuda, ni le ayudará en un futuro en su actividad como entrenador.

Más que tener condiciones, más que haberse preparado, más que dar resultados o no, en la vida lo más importante es saber asumir las responsabilidades de la realidad que está presente.

Hay técnicos que renuncian y se van, hay quienes renuncian y les dan confianza para seguir, hay otros que se creen, ellos mismos, las explicaciones inexplicables que dan y se atornillan en el cargo mirando para otro lado y silbando como si todos fuéramos culpables del mal presente menos él.

El éxito futuro es más abonado por las crisis de lo que no sale bien que por estar pensando en triunfos que no han llegado y que no llegarán esta vez por muchas razones.

Los altos en el camino no son malos. Lo que hoy es una derrota, mañana será una anécdota que puede ser la cuota inicial para el éxito en la vida. Es que los tropezones ocasionales no son derrotas definitivas, pero sí son experiencias valiosas si se interpretan con realidad sincera.

Por eso, a veces, más que insistir, hay que saber cuándo irse…

Barranquilla
Agosto 17, 2021


Estamos jugando la cuarta fecha de la Liga BetPlay DIMAYOR y hay cosas que no están bien. Comenzando por el promedio de goles. Al momento de escribir esta columna es de 1,95 por juego. En las últimas ligas, el promedio ha girado sobre dos goles por partido. Esta vez hemos bajado el piso de la pobreza goleadora que nos ha acompañado.

Evidentemente algo no está bien en el montaje y desarrollo del juego en nuestros equipos. Equidad no ha podido anotar un solo gol en cuatro partidos. Medellín ha anotado uno en cuatro empates consecutivos, Equidad, Huila, Águilas y Pasto aún no ganan. El marcador que más se repite es 1x0.

El líder goleador es Brayan Fernández del Bucaramanga que hizo cuatro goles en las dos primeras fechas.

De los llamados goleadores de raza Fernando Uribe de Millonarios y Adrián Ramos del América han anotado dos goles en cuatro partidos.

El goleador del Junior es Juan David Rodríguez que marcó dos goles en los primeros dos juegos ante América y Envigado. Esos dos goles son los únicos que ha anotado el equipo Tiburón que ya acumula 191 minutos sin convertir.

Cristian Martínez Borja, el goleador que se trajo para reemplazar a Miguel Borja. Ya acumula tres partidos y 168 minutos y los remates suyos a puerta son escasísimos y ante Libertad, en Copa Sudamericana, marró un tiro penal que tapó el arquero y quedamos por fuera del torneo. Ojalá pudiéramos llamarle sólo Martínez, a ver si se le mejora la situación y no lo estemos asociando con el Borja ido.

Han arrancado bien Alianza, Bucaramanga y Quindío, equipos chicos, metidos en el Grupo de los 8 por encima de Junior, Medellín, Cali y Santa Fe cuando hemos jugado el veinte por ciento del calendario.  

En el uso de las estadísticas, los primeros resultados te van dando una tendencia y la misma indica que habrá equipos chicos que pelearán y otros que se hundirán y equipos grandes que sufrirán y se moverán alrededor de la octava posición.

El producto del fútbol que vemos es el resultado del trabajo de los técnicos. Sólo ellos tienen esa responsabilidad. Entonces, que la asuman y encuentren la solución a la anemia de gol.

El fútbol es un juego cuya finalidad es meter goles. Goles para ganar, sumar y obtener títulos. Pero, parece que se les ha olvidado por el miedo a perder. Se mueven entre empatar y no perder. Y se olvidaron de ganar…

Barranquilla
Agosto 10, 2021


Cuando se enseñaba religión en las escuelas, aprendimos que el limbo era el sitio donde iban las almas de las personas que murieron sin bautizarse. Después, se hizo costumbre la expresión de “estar en el limbo” que es, ni más ni menos, como estar sin estar, como estar, pero como ausente. Como estar, pero sin darse cuenta de la realidad que sucede a nuestro alrededor. Algo así como ni bueno, ni malo, sino todo lo contrario.

Deportivamente, ese es el Junior de Luis Amaranto Perea hoy. Pareciera que estuviera en realidad aumentada inversa donde no se ve la realidad de lo que sucede. Es un limbo donde todo da igual si se gana, empata o pierde. Si se anotan goles o no. Si te eliminan o no.

El limbo en que está el Junior de Amaranto da para hacer declaraciones desacertadas, da para hacer alineaciones a la bulla de los cocos utilizando veinticinco jugadores diferentes en tres partidos, da para ensayar y ensayar eternamente formas y maneras de jugar al fútbol, da para contratar jugadores de muy bajo nivel, da para que el tedio invada a la hinchada rojiblanca.

En el Junior de Amaranto, si perdiste con América 3-1 bien, si ganaste a Envigado, con cadenas de oración de por medio, bien, y si empataste en un remedo de partido con Medellín, también.

A falta de dos partidos para terminar la tercera fecha de la liga, el Junior de Amaranto es décimo tercero en la tabla y ya parece que eso estuviera bien, que fuera normal.

Amaranto está sumido en un limbo donde todo resultado en la cancha da para filosofar, para rebuscar razones, mientras la realidad danza a su alrededor.

Está tan en el limbo que no se ha dado cuenta que su tarea, hoy más que nunca, es ganar la liga. Después de siete eliminaciones, clasificar ya no es gracia que es, ni más ni menos, el techo más alto al que ha llegado y del que se siente orgulloso, algo corroborado cuando dijo que “si lo habían eliminado siete veces era porque había clasificado siete veces”.

Insisto que el tema con Amaranto es que el limbo en que está sumido no le ha permitido darse cuenta que Junior es un equipo grande y en los equipos grandes hay que ganar títulos. Puedes ganar mil partidos en el año, pero si al final no ganas un título, el resultado es cero.

Alineaciones y partidos van y vienen, pero, hasta hoy, esta “nueva” apuesta de Amaranto tampoco tiene forma, no tiene sustancia, su Junior sigue en el limbo. Que apriete, que hasta Don Fuad se le va a aburrir…


En este ambiente del fútbol se suele decir cosas que, por repetirse tanto, se van volviendo verdades ficticias. En el caso de Amaranto en Junior, he vuelto a escuchar eso que “lo dejen trabajar” y me he preguntado quién es el que o los que no lo dejan trabajar.

Después del respaldo sin precedentes que le ha dado Don Fuad Char, utilizando la paciencia del Santo Job, no entiendo como aún se pueda utilizar esa disculpa.

No creo que Púa le haya cerrado la puerta de la sede, o que alguien haya impedido su acceso a los entrenamientos, o que los jugadores se lo impidieran.

De que ha trabajado, ha trabajado. Primero como asistente de Comesaña y después como técnico en propiedad. Un poco más de 19 meses.

Encontró un equipo construido, trató de montar otro a su imagen y semejanza y no ha podido. Aún recuerdo la declaración de cuando llegaron los nuevos jugadores en enero “ahora sí jugaré el fútbol que me gusta”. Todavía estamos esperando a no ser que “ese” es el fútbol que le gusta. Amaranto en Junior solo nos ha dado anécdotas y ningún logro y eso es igual a nada.

En las estanterías de los clubes no se pueden poner trofeos por clasificar, no existen. Existen trofeos para ganadores de campeonatos. Para consagrarte como DT de equipo grande, debes ganar títulos.

Amaranto es un técnico novato que está viviendo sus experiencias con la pirámide invertida. Un equipo grande, con nómina costosa y con los señores Char que esta vez han querido apostarle a un técnico joven y con el que pueden sentarse a darle consejos y a escuchar razones más que exigir explicaciones. Esas que los técnicos veteranos no aceptan de buen agrado.

Ser técnico novato así, es una bendición. Estoy seguro que Don Fuad Char habrá conversado con jugadores y le habrán hablado bien, porque hasta ahora lo único que ha logrado Amaranto es la aceptación del plantel.

Ahora bien, el hecho que sea novato no quiere decir que no pueda ganar cosas.

Leonel Álvarez como técnico novato logró un título para el Medellín en el 2009 y eso le valió ser DT de la Selección Colombia donde vimos que aún no estaba para ser grandes ligas. También Piscis, Bolillo, Peláez, Cheché, Gutiérrez y otros que ganaron torneos siendo novatos.

Ahora, Amaranto es un técnico novato que gana como consagrado. Puedo asegurarles que solo Bolillo, Osorio y Gamero ganan más que él. Después, ninguno.

Ojalá aproveche la oportunidad y pueda ganar algo más que partidos, para que después no esté pensando en el si yo hubiera… 

Barranquilla
Julio 27, 2021


Es la primera vez, en mi ya largo ejercicio del periodismo, que debo presentar excusas por una imprecisión. Lo hago para quedar tranquilo con la responsabilidad que asumo al informarles a ustedes amables lectores, y porque se trata de un joven jugador de fútbol que ha sido procesado, con todo el cuidado profesional posible, por el Barranquilla FC siendo subido, ahora, al Junior de Barranquilla.

En la columna Amaranto o la espera eterna escribí: “Después trató de corregir a 41 ST, al ingresar a Piedrahíta por Cetré, cuando ya estaba perdiendo el juego. Tres minutos más tarde metió al recién llegado Ferlys García por Rodríguez, cuyo único aporte fue haber llevado la camiseta No. 29. Meter a García, última “gran” contratación de Amaranto, 27 años, volante “10” a que arreglara la situación fue algo así como ver a Don Quijote peleando contra los molinos de viento.”

Al joven delantero Ferlys García, nacido en Sabanalarga, lo confundí con José Carlos Muñoz el último jugador en llegar. Mucho va de Ferlys a José Carlos.

Ferlys tiene apenas 19 años y es uno de los excelentes futbolistas que procesa en su academia el Barranquilla FC habiendo integrado ya una Selección Colombia en el Sudamericano Sub 17 que se jugó en Perú. Su ascenso al primer equipo del Junior tuvo como premio heredar la camiseta No. 29 que utilizó por tanto tiempo Teófilo Gutiérrez.

José Carlos Muñoz tiene 27 años y, en su presentación en Junior, se habló que es un volante 10. Poco conocido. En su biografía dice que nació en Valledupar y se crio en Bogotá. Ha jugado en Valledupar, Unión Magdalena, Extremadura (España), Chicó, Leones, Cortuluá, Leones (por segunda vez), Técnico Universitario de Ambato (Ecuador) y ahora Junior de Barranquilla traído por Amaranto.

Ferlys Fernando García Duarte es un vigoroso y esperanzador presente. José Carlos, a los 27 años, no ha podido encontrar un sitio como titular en los equipos de la primera A del fútbol profesional colombiano y del exterior.

Gracias a la colaboración de El Heraldo, Win Sports y Diario Deportes pude corregir el trastoque de nombres (fe de erratas que llaman) pero tengo todo el deber de presentarle excusas a Ferlys, a su familia y al Barranquilla FC con cuyo presidente, Ernesto Herrera Diazgranados, intercambié mensajes.

Al igual que a José Carlos Muñoz Mejía señalándole, además, que ojalá pueda encontrar en Junior la posibilidad de consolidar su carrera como profesional del fútbol y nos pueda demostrar por qué fue la última “gran” contratación del técnico Amaranto.

Barranquilla
Julio 22, 2021


Y aquí vamos dando tumbos otra vez. Mientras veo la “lucha” entre un padre y su pequeño hijo, al borde la playa, porque el padre le llama Matías y el niño le contesta que él no es Matías sino Nico, me tomo unos minutos de estas vacaciones casi obligadas para tratar de escribir algo sobre el querido Junior de Barranquilla.

Recientemente, el Libertad de Paraguay nos metió 4 goles con 11 jugadores y el América nos clavó 3 con 10. Dentro de la nueva filosofía de esperar eternamente al DT Amaranto pareciera ser que vamos mejorando.

Que Fuentes se hizo expulsar por el codazo absurdo a Ureña del América es totalmente cierto. En ese momento el equipo estaba ganado 1x0 en el minuto 75. O sea que, después de la expulsión, Junior jugó 15 minutos más 6 de reposición. 21 minutos en los que América volteó el marcador reaccionando como si el partido acabara de comenzar.

Amaranto, en lugar de utilizar un lateral como Piedrahita y pasar al sector izquierdo a Viáfara, se la jugó con Hinestroza sobre esa banda (aunque él conoce ese puesto) pero, lo que vino después fue un ataque sobre ese sector que terminó siendo la razón por la que se perdió arrollados al final del juego.

Digo, yo acá, que la razón de ello porque si bien tuvo como acto primordial la expulsión de Fuentes, también involucra en su responsabilidad a Amaranto que no hizo algo elemental en el fútbol: recomponer su circuito defensivo y a defender el resultado.

Porque al retroceder a Hinestroza como lateral, le dio alas al América para atacar por allí y además le restó potencia ofensiva al Junior.

Después trató de corregir a 41 ST, al ingresar a Piedrahíta por Cetré, cuando ya estaba perdiendo el juego. Tres minutos más tarde recurrió al juvenil Ferlys García por Rodríguez para que arreglara la situación.  Fue algo así como ver a Don Quijote peleando contra los molinos de viento.

He prometido que no pediré que saquen a Amaranto del Junior y no lo voy a hacer porque si, contra todo lo que pasado en Junior después de 1 año y 6 meses de trabajo de Amaranto, 6 eliminaciones consecutivas en Liga, Copa, Libertadores y Suramericana, y las dos goleadas recientes, el club se manifiesta satisfecho es porque están apostando a que, algún día, Amaranto pueda darles algo. No sólo ganar partidos, que es un acto anecdótico, sino títulos que son logros históricos. Es posible que lo sigan esperando a pesar que el lema aquel de “dejen trabajar a Amaranto” se volvió obsoleto confrontándolo con la realidad.

Amaranto ha tenido un apoyo inusitado de parte de los dueños del club. Nunca antes había pasado pues, con mejores resultados que él, otros se fueron. Incluso ganado estrellas.

Si no pudo amalgamar a Borja con Teófilo para ganar “algo”, creo que sin ellos ha comenzado a remar contra la corriente. Y recordemos que la fuerza de la corriente por lo general, vence al que pelea contra ella…

Barranquilla
Junio 20, 2021


Edgar Rentería ya es inmortal. Nunca jamás, aunque pasen los años, aunque se jueguen y jueguen todas  las Series Mundiales, aunque las páginas de los diarios se pongan amarillas, aunque las generaciones pasen, aunque las fotos se desdibujen, aunque los que hoy estamos aquí ya no estemos, el nombre de Edgar Rentería seguirá vivo y será recordado, en cada Clásico de Otoño, como un grande, como el gran pelotero, el que hizo que el béisbol, que es su vida, nos supiera diferente y nos llenara de alegrías a través de las lágrimas emocionadas y de los corazones acelerados. Todo eso y más, es Edgar Rentería, el Niño de Barranquilla.

Hace poco publique la foto de la primera vez que Edgar Rentería se puso un uniforme de béisbol.  Tomada por allá en 1983, con 7 u 8 años de edad, cuando su hermano Edison fue manager y creador del equipo los Informadores del Deporte. Sin vanidad diría que allí comenzó todo, pero no, lo de Edgar comenzó el mismo día que su hermano Edison, niño como él, se volvió jefe del hogar.

Entonces, Doña Visitación, su madre, hacía fritos para sobrevivir y ellos los vendían por las calles de Montecristo y Barrio Abajo. Allí comenzó todo esto que hoy, nos llena de orgullo, de emoción y nos hace llorar con ese llanto incomparable que sale de lo más profundo de nuestro ser.

Hoy, Rentería volverá a mostrar un segundo anillo de Serie Mundial. Dos, y pensar que hay jugadores grandes, miembros del Hall de la Fama que nunca pudieron lucir uno solo. Ello habla de la grandeza del Niño.

Anoche, viéndolo correr en el jonrón y celebrar al término del juego, lo volví a ver como en 1997, con esas ganas del jugador rookie, del novato que quiere ser grande, del que aspira a ganarlo todo.

Y, al escucharlo dedicarle a su Colombia del alma este nuevo logro y decir que “todo lo que hago, lo hago por ustedes”, no pude contener el llanto y el grito de Viva Colombia, Viva Rentería que, estoy seguro, todos gritamos al unísono.

Rentería es grande no sólo por jugar bien al béisbol. Rentería es grande por ser como es, un buen colombiano, una buena persona, un gran embajador de nuestra nacionalidad y de nuestra etnia Caribe.

Ese es Rentería, el mismo Niño de Barranquilla, el que todo lo ha ganado en el béisbol, el que cada dólar que le han pagado en la MLB lo ha devuelto con calidad, con ganas, con grandeza y el que no olvidó quien era, de donde salió y para dónde iba.

Rentería es grande y punto. Por eso, cada vez que le parte a una pelota bateada por un rival tenemos la certeza que la atrapará. De igual manera, cuando se para en el home para batear, en momentos claves de los grandes partidos de béisbol, sabemos que él, con su calidad, saldrá adelante, sin dudas. Y lo hace, porque se preparó para ganarle a la vida y le ganó.

Y, como dijeron todos los comentaristas de ESPN, en la noche maravillosa de Arlington, ¡RENTERÍA, NO TE RETIRES! que la calidad no se mide por ser viejo o por ser joven. Se mide porque se tiene calidad o porque no se tiene. Y se mide por las ganas de ser y seguir siendo. Y tú, querido Edgar, tienes todo eso y de sobra.

Gracias Niño, gracias por los triunfos, gracias por los laureles, por los títulos, por los trofeos, gracias por Barranquilla, la Costa Caribe y Colombia, gracias por mostrarnos la verdadera manera de ser grande, con humildad, con responsabilidad y con grandeza.

Y a ti Visitación Herazo, bendita tú, por haber parido a tan semejante deportista. Un gran pelotero que honra a su país en las grandes ligas…

Arlington, Texas
1 de noviembre, 2010
Gigantes campeones, Edgar Rentería MVP. Uno de los pocos que ha bateado hit decisivo en dos series mundiales para ganarlas junto a Lou Gehrig, Joe DiMaggio y Yogi Berra. Háganme el reverendo favor…


Reinaldo Rueda llegó a la dirección técnica de la Selección Colombia rodeado de todos los problemas posibles. Nuestro equipo nacional venía de perder dos juegos en la eliminatoria 3x0 con Uruguay en casa y 6x1 con Ecuador por fuera. La pandemia del Covid 19, las lesiones y los malos entendidos lo rodearon desde el primer día.

Su primer gran escollo fue el tema James Rodríguez. La dura decisión de no convocarlo finalmente se convirtió en un rollo lleno de chimentos. El comunicado del jugador llegó lleno de gasolina para seguir atizando el fuego. Esta vez Rodríguez volvió a sentir (como con todos los técnicos con los que trabajó, menos Carlo Ancelotti) que hay una autoridad que es la responsable de todo y, por tanto, debe tomar decisiones por más dolorosas o escandalosas que sean. El video posterior fue peor, lacerante.

Los dos partidos de eliminatoria, victoria sobre Perú 3x0 y empate con Argentina 2x2, fueron un b�ílsamo para el espíritu y un refuerzo sicológico para el grupo que recién comenzaba el trabajo con Rueda.

Los juegos en Copa América, en la clasificación de grupos, no tuvieron el mismo sabor, pero en los partidos con Brasil y Uruguay, Colombia volvió a verse con buen talante, con buen fútbol, con t�íctica desarrollada disciplinadamente, con un norte y una idea definida que la instaló en semifinales con el derecho a definir su paso a la final con la Argentina de Messi.

Justamente, el juego ante los uruguayos trajo la experiencia de jugar sin Cuadrado, suspendido por dos tarjetas amarillas y, el día anterior al juego, el anuncio de la lesión de Mateus.

Los arúspices y pregoneros de desgracias aparecieron para anunciar la eliminación y otra vez quedaron esperando el cad�íver de la derrota.

Que hubiera gustado, o no, el planteamiento estratégico de Rueda ante los brasileros y uruguayos, que hubiéramos preferido que “jugara a otra cosa” o que “hubiéramos preferido que jugara Char�í y no Borré o Cardona y no Muriel” es una cosa. El resultado nos indicó que Rueda preparó muy bien los partidos y con los jugadores que requería.

Si clasificamos o no a la final, no lo sabemos. Vamos a enfrentar a Messi y su combo. Lo que sí es cierto es que Rueda cambió el panorama de una Selección Colombia, que venía de una hecatombe, y con sus propias ideas puesto que nadie ha acertado una de las siete alineaciones que ha usado en este mes largo, ni los movimientos estratégicos mostrados y eso habla bien de él. Lo que vemos en el terreno de juego son sus propias ideas y sus propias decisiones en donde no prima, por primera vez, la individualidad, sino un colectivo solidario.

Lo que pasar�í esta noche ante los argentinos no cambiar�í la historia de estos treinta y tantos días de Rueda al mando de la selección.

Obvio que, si los eliminamos y jugamos la final, ser�í un golpe de optimismo de cara al futuroÔÇ� �á

Barranquilla
Junio 6, 2021


Ver la Copa América y la Eurocopa en simultánea es el sumun del fútbol, con respeto por las otras asociaciones del resto del mundo. Ver los juegos de las selecciones europeas a mañana y tarde y de Suramérica a tarde y noche es como el Eden para los amantes del fútbol. Es una oportunidad única que nos ha dado la posibilidad de paladear en simultánea uno y otro fútbol.

El fútbol de Suramérica siempre estuvo por encima del europeo en el gusto de los aficionados del mundo basado en el fútbol bien jugado (¿o más bien el fútbol bonito?). Era un fútbol acompasado, cadencioso, con figuras individuales únicas que producían esa sensación del “mejor fútbol del mundo”.

Sin embargo, silenciosamente Europa, con un fútbol más práctico basado en los montajes tácticos, los desarrollos estratégicos, la preparación física, la rapidez y la verticalidad ofensiva, fue cambiando e inclinando la balanza a su favor.

Antes, las mejores ligas del mundo incluían a Brasil y a Argentina. Hoy, no. Tampoco la uruguaya que llamaba la atención por ser un fútbol diferente, fuerte, defensivo, aunque con presencia de goleadores. Eran tiempos en que la televisión no tenía ni la fuerza, ni la penetración de hoy.

El panorama del fútbol cambió todo a favor de los países y ligas europeas. Hoy son las mejores del mundo, se ven en todo el planeta todos los días del año, compran los mejores jugadores de cualquier lugar del mundo y tienen en la Eurocopa un “mundial de fútbol” con la atención total del planeta.

Suramérica no gana el mundial desde la última vez de Brasil en el 2002. Han pasado 19 años y 4 mundiales. Argentina no lo gana desde 1986 hace 35 años y 8 mundiales. Uruguay no lo gana desde 1950, quiere decir que han pasado 71 años y 17 mundiales.

Es poco probable que, hoy día, Suramérica pueda ganar un mundial de fútbol. Selecciones europeas como Francia, Bélgica, Italia, Inglaterra, Croacia, Portugal e incluso la Alemania de hoy, se lo impedirían.

La Copa América y la eliminatoria muestran a un Brasil que gana todos los partidos y una Argentina que no los gana todos, pero no pierde. Esas, nuestras dos mejores selecciones, no están hoy al nivel de las europeas. Y eso que están comandadas por Neymar y Messi.

Uruguay y Colombia juegan la eliminatoria con la expectativa de llegar a cuartos en el mundial, Chile a octavos, Paraguay, Ecuador y Perú a jugar la fase de grupos y Bolivia y Venezuela no clasifican.

Ver la Copa América y la Eurocopa en simultánea nos ha mostrado, con ejemplos diarios, que la diferencia entre ellos y nosotros, es más que evidente a favor de los europeos.

De verdad, no creo que Brasil o Argentina, y mucho menos el resto de nuestras selecciones, puedan ganar hoy, un mundial de fútbol para Suramérica. De verdad…

Barranquilla
Junio 29, 2021


Ya no me preocupan ni Pitana, ni Vigliano o cómo se llamen. Me preocupa el arbitraje del fútbol en general. Estoy de acuerdo con el VAR, pero su uso no ha podido ser mejorado porque depende del ojo humano y no de un software creado para dilucidar las jugadas polémicas.

Se dan palos de ciego. La CONMEBOL anunció con bombos y platillos un centro único de VAR con sede en Luque, a la usanza de las grandes ligas del béisbol, y no volvimos a saber de eso.

Antes, el acierto o culpabilidad eran del árbitro y sus líneas. Ahora hay dos más en el VAR. Antes eran seis ojos, ahora son diez.

Pero, lo que de verdad me preocupa es que cada vez que hay una jugada polémica y acudimos a árbitros en ejercicio o retirados, instructores arbitrales y analistas arbitrales encontramos que hay tantos conceptos como personas consultamos.

No hay una unanimidad creada a partir de las modificaciones de las 17 reglas del fútbol porque han incluido, además, las famosas “interpretaciones” que no interpretan nada sino que confunden. Y lo que es peor, hay demasiado vacíos en ellas. Son demasiado ambiguas.

Antes eran las 17 reglas y era palabra santa. Mano era mano. Penal era penal. Gol era gol. Ahora hay que parar y esperar a que el árbitro y el VAR lleguen a una conclusión entre tres. Antes había líos también, pero no había apoyo de la tecnología. Ahora existe ese apoyo y los líos se siguen presentando. Recuerdo cuando Blatter dijo que los errores formaban parte del encanto del fútbol.

En el mundial de Rusia el VAR fue un éxito cuando debutó. De allá para acá no creo que hayamos avanzado. Al contrario, aún persisten las decisiones polémicas. No lo hemos pulido.
 
Repito, estoy de acuerdo con el VAR que ha ayudado a que las decisiones se acerquen a lo real, pero de la misma manera hay decisiones que son erradas y que, sin ofender, dejan un tufillo nada agradable.

De Pitana, a pesar de ser uno de “los mejores árbitros del mundo” lo que me llama la atención es que se haya ahogado en la orilla, con una de esas decisiones elementales del fútbol que no se necesita acudir al VAR para saber qué hacer, ni a las famosas interpretaciones.

Otro partido polémico que volvemos a perder con Brasil. Los juegos anteriores fueron supremamente ríspidos, pero entre jugadores.

Esta vez los brasileños llevaron un refuerzo inesperado: a Pitana.

Barranquilla
Junio 25, 2021


Lo de Néstor Pitana es vergonzoso y urticante. Uno de los “mejores árbitros del mundo” no puede pecar tan “inocentemente” como un novato. La jugada que comenzó a alterar el resultado del partido Colombia vs. Brasil, cuando nuestra selección ganaba 1x0, es una oda a la amnesia momentánea o a la viveza extraordinaria para beneficiar al equipo de casa que solo pudo encontrar, a través de Pitana, la solución para el laberinto futbolístico que le planteó el DT Rueda. Porque Tite, en toda la noche, aun metiendo a todos sus delanteros, no pudo encontrar la solución para la Colombia táctica y ordenada que le enfrentó hasta que apareció el “pito madrina”.

La norma de cuando el balón le pega al árbitro en medio de una jugada, no es para interpretar nada. Es para aplicar lo escrito: Pitana debió parar el juego inmediatamente después que el balón lo golpeó. La única manera de no detener las acciones es si cuando le pega el balón al árbitro, el balón no cambia la dirección del juego o no causa un ataque prometedor. Pues resulta que, no solamente no paró el juego, sino que la acción terminó en gol. Y luego de detener las acciones debió conceder un pique a tierra a favor de Brasil que tenía el balón.

Después, ante la protesta de Colombia, pidió auxilio al VAR. En algo tan elemental, tan sencillo, solicitar una tabla de salvación del VAR es inadmisible para uno de los “mejores árbitros del mundo”.

La consulta demoró casi 10 minutos. Una eternidad, porque esos son 10 minutos en el fútbol.

Otros dos argentinos, oficiales del VAR, Mauro Vigliano y Facundo Tello participaron del desaguisado después de mirar y mirar, medir y medir y observar con lupa no sabemos qué: ¡si el balón que le pegó a Pitana lo vieron los astronautas de la estación internacional!

Aquí no se trataba del gol, sino del balón que le pegó antes al tal Pitana. ¡Qué difícil de entender!

A ver y vamos con plastilina: balón blanco y negro, patea Neymar a balón blanco y negro, balón blanco y negro pega en el cuerpo de Pitana. Luego el golpeado (el tal Pitana) debió parar el juego, detener las acciones y conceder un balón a tierra a Brasil que era el poseedor del balón.

Anoche mismo consultamos árbitros en ejercicio, retirados, instructores y comentaristas arbitrales y el único que le dio la razón fue Javier Castrilli. Argentino claro, y amigo suyo de muchos años.

Sería bueno que Castrilli y su amigo Pitana leyeran la interpretación del por qué hay que parar el juego cuando el balón golpea al árbitro como en la jugada de anoche.

Es concluyente: no es del todo justo que, cuando el balón rebota en un miembro del equipo arbitral, ESPECIALMENTE EL ÁRBITRO PRINCIPAL (por ejemplo, el tal Pitana), uno de los equipos contendientes saque ventaja o INCLUSO LLEGUE A MARCAR UN GOL.

Es lo que se llama el espíritu de la ley o más concretamente el por qué y para qué se escribió.

Tite hizo cinco cambios durante el juego, pero la solución la encontró en el tal Pitana. El pito madrina…

POST DATA
Lo más terrible de todo lo destapó la propia CONMEBOL esta madrugada. Que el VAR y el tal Pitana no se ocuparon del balón que lo golpea sino la posibilidad de un fuera de lugar en el gol de Firmino.

Y lo hacen bajo el pretendido que el balón pateado por Neymar “no iba para Pitana sino para el colombiano Cuéllar”. ¿Iba? ¿Futuro? ¿Brujos? ¿Adivinadores?

O sea que Pitana le mamó gallo a los jugadores nuestros que le reclamaban el balón que lo golpeó mientras él hablaba con el VAR de un posible fuera de lugar.

Nojoda, de verdad. Esto no puede ser serio…


La profesión de técnico de fútbol siempre ha sido volátil. Su cargo puede asimilarse a los corredores de bolsa. Estos últimos tienen la obligación de ganar dinero para sus clientes a cada hora, todos los días. Los técnicos de ganar partidos para los dueños del club y, además, para la hinchada y el periodismo que le sigue partido a partido.

En los últimos días hemos visto técnicos de fútbol en diferentes circunstancias. Reinaldo Rueda, recién llegado, y a quien algunos lo llaman fracasado cuando sólo ha trabajado 24 días, la seguridad que los dueños del Junior dan a Amaranto para que siga al frente del equipo, las lágrimas de Alberto Gamero en la rueda de prensa después de perder la final de la liga y la risa y cara de satisfacción de Hernán Torres hablando como técnico campeón.

Alguna vez Bolillo Gómez dijo que a los técnicos los contratan por buenos y los echan por malos. Llegan por la puerta de adelante y salen por la puerta de atrás.

Históricamente, los técnicos de la Selección Colombia han durado poco. García, Pinto, Rueda (la primera vez), Lara, Leonel (cinco partidos), Maturana y Bolillo (la última vez) y Álvarez.

El que rompió el molde fue Pekerman que estuvo cerca de 7 años, 78 partidos y dos veces clasificado a los mundiales de Brasil y Rusia.

Hoy martes, Reinaldo Rueda cumple apenas 25 días de estar trabajando con una selección que venía de dos debacles. Había perdido 3x0 con Uruguay en casa y 6x1 con Ecuador como visitante.

Sin embargo, con dos partidos de eliminatoria, en la suma de puntos pasó de 4 (7º lugar) a 8 (6º lugar) con los mismos puntos de Paraguay y Uruguay que le anteceden. En la Copa América una victoria, un empate y una derrota. En sólo 23 días al mando jugó cinco partidos.

El tema es que no se han podido realizar más juegos amistosos por la situación de pandemia que vive el mundo y por la cantidad de torneos que se juegan de manera simultánea. Entonces hay que mirar a los jugadores en partidos oficiales con el riesgo que ello conlleva.

No obstante, todas las cosas que se puedan decir a favor o en contra de los técnicos, ellos mismos saben que al tomar el mando de un equipo o selección se sientan en un volcán que puede entrar en erupción en cualquier momento asumiendo, además, que cuando ganen algo, lo ganaran los jugadores, y cuando pierdan, perderán ellos.

Algo así como que, cuando rían por sus triunfos el mundo reirá con ellos y cuando lloren por sus derrotas, llorarán solos.

Es la realidad de una profesión tan volátil como las acciones que se usan para especular en las bolsas de valores. Miren que mientras termino esta columna se ha anunciado que Luis Fernando Suárez es el nuevo técnico de Costa Rica. El mismo que se fue de Junior “porque empataba mucho”…


Otra vez Junior eliminado. Desde que Comesaña se fue y llegó Amaranto han pasado seis torneos entre liga, copa, libertadores y suramericana y el resultado, tristemente, ha sido el mismo. Hace un tiempo comenté que Junior no estaba buscando técnico para reemplazar a Amaranto. Lo dije con información de alguien bien cercano al club. Me han dicho también que Don Fuad Char lo tiene en muy buen concepto.

Una cosa o la otra, creo que ha llegado el momento, para Don Fuad y Amaranto, de mirar detenidamente la nómina y de hacer los recortes que haya que hacer y de comenzar a buscar los jugadores que haya que buscar.

Alguna vez le escribí aquí a Amaranto, que en Junior existe la obligación de ganar torneos. Ganar partidos o hacer una buena liga forma parte del anecdotario. Ganar un título es algo tangible y una estrella para el escudo que jamás se borrará.

No voy a pedir, como he señalado siempre, que saquen a Amaranto. Esa es una decisión de los dueños del club. Me imagino que siguen con la idea que él continúe. Intuyo, entonces, que volverán a hacer otra inversión importante con jugadores de recorrido, ojalá del exterior. Un buen y experimentado zaguero central, un volante creativo y un punta goleador.

Es sólo una idea para comenzar el debate sobre lo que vendrá. Hace tiempos que el Junior insiste en traer jugadores del interior del país y muchos no han dado los resultados esperados. Buscar en el exterior no es descabellado. Junior siempre lo hizo. Aunque hay que ejercer control de calidad para no dejar que nos metan gato por liebre.

También hay que determinar los casos de Borja y Teófilo. A Borja se le venció el contrato el 31 de mayo y a Teófilo le restan 15 días y ha pasado por fuera por una lesión que se ha alargado.

Hay quienes se ilusionan con lo de Carlos Bacca. Si bien el goleador porteño se ha ido del Villarreal, tiene ofertas de seguir en el fútbol español con el Levante. Bacca perdió a su mamá en esta pandemia del Covid 19.

Pudiera uno pensar que querría volver para estar más cerca de su familia, pero particularmente creo que, mientras tenga mercado en Europa, su tiempo de volver se seguirá aplazando.

Mientras se juegan la Copa América y la Eurocopa, en Junior se seguirá trabajando de cara al segundo semestre. Pronto habrá noticias…


Mientras veo la danza de la felicidad que se baila en la tribuna del Metro, de parte de los 10 mil afortunados que allí están, y por los jugadores de Colombia en el gramado, veo a Ospina y a Messi buscarse y enfundarse en otro abrazo, igual al de antes del juego. Es el abrazo del cariño y del respeto que se profesan después de tantos mano a mano que han tenido en los que, afortunadamente, Ospina ha salido avante en la mayoría de ellos.

Del empate 2x2 de Colombia con Argentina, me quedo con esa imagen y con la del Profe Rueda festejando el gol del empate y de su oración al terminar el juego que fue interrumpida por el Profe Velasco, por Redín y sus asesores.

Me quedo con la rebeldía del final que contrastó con el inicio del juego. Con la presión de Borja y Cuadrado al árbitro Tobar y a los jugadores argentinos que exageraron al hacer tiempo de mil maneras.

Me quedo con esa sensación previa al gol de Borja en el que todos presentimos e invocamos el anhelado empate y con la cara de desazón de los argentinos, en el banco técnico, que presagiaban que se venía la igualdad.

Me quedo con todos los estados de ánimo que pasamos en el partido. De la salida de Muriel de la alineación, de la aparición de Lerma y no de Barrios, como opinábamos casi todos, de los dos goles en ocho minutos que nos hicieron pensar en lo peor.

Me quedo con la imagen de Rueda y Redín hablando en medio del mal momento para corregir, sin esperar más, metiendo a Muriel por Lerma. Es que, en sólo siete minutos se cayó lo que se había montado.

Me quedo con el apoyo de la tribuna, enfundada en la camiseta amarilla que extrañamos. Me quedo con las ganas de los jugadores, titulares y los que entraron en el segundo tiempo, que fue bien diferente a la frialdad con que comenzamos el juego.

Me quedo con el frenesí de todos. Tal vez ahora, mirando fotos, o la repetición del partido, o los videos tomados por los despalomados, nos daremos cuenta que, todos, estábamos en una misma sintonía, todos empujando, todos decididos y convencidos que, por lo menos, empatábamos.

Me quedo con ese silencio previo cuando Cuadrado levantó el centro, cuando el balón se elevó y fue cayendo en momentos en que nadie respiraba, porque era la última jugada.

Me quedo con el salto de Borja por encima de Foyth que, antes de saltar también, ya había presagiado la desgracia de estar ahí, con Borja convertido en Jordan.

Me quedó con esa explosión de alegría, de júbilo, de ese canto de gol de Borja por todos, me quedo con los abrazos para la eternidad, me quedo con esa sensación de sentir que los cimientos del Metro se estremecían, de ver la cara desencajada por la alegría de Rueda, del abrazo de Mina a Borja que estaba como ido, como no saber hacia dónde correr, hasta que lo hizo hacia el banco de suplentes.

Me quedo con la gallardía de Messi saludando a los nuestros y abrazando a Ospina.

Y me quedo con esa sensación de festejar como un triunfo lo que fue un empate, de la misma manera como veo a los argentinos marchar derrotados porque así han sentido esta igualdad en el instante final. Un instante final que les ha lacerado el alma y el orgullo.

Colombia querida, ¿cómo no amarte?


Colombia necesitaba limpiar las malas energías de las dos derrotas anteriores ante Uruguay y Ecuador. Reinaldo Rueda necesitaba volver, pero volver bien. Y casi que obligado a bien en todo. Bien en la escogencia de su nómina, bien jugando al fútbol, bien ganando a Perú.  

Y le tocó caminar caminos que ya caminó en la Selección de Chile (así, redundante). Cuando llegó a Chile dejó por fuera a Claudio Bravo, capitán del seleccionado austral. No por lesión, como en el caso de Rodríguez, sino por temas personales con Arturo Vidal que llevaron a Bravo a tratar de imponerle cosas que, por supuesto, Rueda no permitió. Esta vez tampoco.

La escogencia de la nómina se volvió un interesante ejercicio. Que jugaría con los mismos, que saldría Pedro y entraría Juan. Que sería ultradefensivo para evitar una nueva derrota. O que debía ser súper ofensivo para revertir la diferencia de goles negativa.

Rueda, como siempre, jugó con sus propias ideas. Nada de ideas alquiladas. Con una sola variación, cambió mucho de las cosas que la selección venía haciendo.

Incluyó a Gustavo Cuéllar por Wilmer Barrios para que hiciera pareja con Mateus Uribe en un cuatro en el medio para recuperar rápido y atacar igual con Cuadrado por derecha y Díaz sobre la izquierda. Algunos llamaron sorpresa lo de Díaz, pero no olvidemos que él fue titular en el último juego. Rueda incluyó a Díaz para poner en el medio a Luis Muriel, detrás de Duván Zapata.

Entonces, para iniciar el juego, el técnico nacional dibujó un 1-4-4-2 que se modificaba de acuerdo a la tenencia del balón. Sin balón 1-4-4-2. Con Balón 1-4-2-3-1 o 1-4-2-4.

Fundamentó su juego en atacar y replegarse para volver a hacerlo. Hizo uso de lo elemental del juego: defensa y ataque. Incluso en los cambios del segundo tiempo su pensamiento fue el mismo. No defensivo a ultranza, para no renunciar al ataque. Cuando llegaron los goles, la idea se fue afianzando hasta volver a ver ese juego cadencioso, lleno de toque de primera intención, de recuperar para atacar verticalmente, descargar a los costados para recibir y salir hacia adelante sin olvidar la doble marca, sobre derecha e izquierda, que fue esencial para cortar las alas y las ideas al Perú de Gareca.

Juego colectivo, nada de jugador aduana por el que tenía que pasar el balón por obligación. Y solo un trabajo individual, el que hizo Davinson Sánchez cada vez que Paolo Guerrero se le acercaba. El mismo Paolo que terminó gritando al árbitro Wilton Sampaio lleno de frustración.

Tres puntos que nos acercaron al trancón de selecciones que hay entre el tercer y el sexto puesto y tres goles para comenzar a descontar de los nueve que nos habían anotado.

Se vienen 13 partidos y 39 puntos. Todo punto que llegue, será de mucha utilidad. Como los que disputaremos hoy con la Argentina de Messi…

Barranquilla
Junio 8, 2021


Había cierto morbo por la rueda de prensa que daría el Prof. Reinaldo Rueda. De hecho, creo que el mismo técnico sabía que la primera pregunta iba a estar relacionada con el tema James Rodríguez. Y así fue. Rueda lo enfrentó con la sindéresis y la elegancia de siempre. Nada diferente al comunicado protector que había publicado la federación. La respuesta de James fue diametralmente opuesta. Fuera de toda lógica y con palabras disonantes.

Nos hemos estado acostumbrando los colombianos a criticar porque no se toman decisiones y a criticar después porque, cuando se toman, las consideramos un abuso de poder.

Nos estamos acostumbrando también a mirar sólo el lado de las respuestas velando las acciones que las provocan.

La mayor de la opinión pública consideraba que no era el momento para insistir en James Rodríguez con sus sucesivas lesiones y ausencias en los partidos del Everton.

No bien el Prof. Rueda tomó la decisión, algunos ya no la consideraban tan acertada. Sin embargo, la rueda de prensa del técnico despejó toda duda. El informe médico del Everton y la selección coincidieron en el diagnóstico. El mismo Rueda se lo hizo saber a James y su decisión de no llamarlo y este salió a tirar piedras después del comunicado protector de la federación. El cuerpo técnico protegió a James de manera elegante. James contestó con tres piedras en la mano.

El hecho que James hubiera dicho que no se sentía bien para el primer juego, pero que para el segundo partido sí, es un absurdo. James no puede diagnosticar, ni vaticinar algo que ni los propios médicos del Everton pueden hacer.

El pobre Carlo Ancelotti, en su afán de protegerlo, siempre dice en las ruedas de prensa que James “tiene una lesión pequeñita” pero resulta que esa pequeña lesión lo saca un mes de los partidos. O anuncia su regreso y se le lesiona en el calentamiento. Danny Donachie, médico del club inglés, habló de poder jugar Copa América porque padece “una lesión pequeñita”. James señaló que podía estar para el juego vs. Argentina. Nadie sabe a ciencia cierta lo de la “pequeña lesión”.

El tema aquel que los jugadores son el mejor médico es un cuento manido. El mejor médico es el médico, como el mejor jugador no es el médico sino el jugador.

Por fin hubo un técnico nacional que le hizo ver a James que él es un miembro más dentro de los convocados. Que una cosa es su calidad como jugador y otra es que esa calidad no sirve de mucho cuando las lesiones sucesivas y casi diarias lo menguan.

Decisión acertada que ha quedado ahí. Hasta cuando vuelva a estar en la palestra dependiendo del resultado con Perú. Entonces veremos lo mismo de lo mismo: que no solo es la reacción, sino la acción que la provoca…

Barranquilla
Junio 1, 2021


Con la publicación de la primera convocatoria del Profe Reinaldo Rueda, se declaró abierta la polémica en torno a los escogidos y a las formas y maneras como se parará y jugará nuestra Selección Colombia. Esas listas de escogidos forman parte del antes (cuando se nombra al técnico) y el después (cuando escoge a sus jugadores). Es algo típico, no solo en Colombia, sino en el mundo del fútbol.

De salida, llamó la atención que el arquero Álvaro Montero no hubiera sido convocado y que Aldair Quintana hubiera aparecido por encima de él. Mucho va de Montero a Quintana.

Después, la ausencia de un lateral izquierdo natural. En la lista aparecen William Tesillo y Oscar Murillo (centrales zurdos) y Yairo Moreno, que ocasionalmente hace esa función en el León de México, pero ellos no son ni Fabra, ni Mojica, ni Fuentes. La presencia de los muchachos del Genk de Bélgica, que juega con tres en el fondo, completan un cuadro de zagueros centrales que ha hecho pensar a algunos que el Profe Rueda jugaría con tres centrales. Para jugar así hay que trabajar y montar los movimientos y, tiempo es lo que no hay.

Los palos estuvieron en los volantes con la presencia de Baldomero Perlaza y Sebastián Pérez. Diría que más por lo de Pérez que por lo de Perlaza. Pérez se nos había perdido después de su salida de Boca, cuando pasó por el Barcelona de Ecuador, y recaló en el Boavista de Portugal. De aquel Pérez del Nacional y de las selecciones menores, y que tuvo oportunidad en la de mayores, poco o nada quedaba. Su llamado fue la gran sorpresa. Gran por lo inesperado.

El llamado de Juan Fernando Quintero lo entendemos a través de lo que puede aportar en el desarrollo y creación del juego (y más con los problemas físicos de James Rodríguez) que por el ritmo de juego. Quintero sólo ha jugado 5 partidos en la liga china en más de un año. Visto así, también fue una sorpresa.

Los cinco delanteros no tienen discusión, los cinco son goleadores de raza, aunque la ausencia de Falcao llamó la atención. A pesar que pasen los años y las lesiones, siempre se le va a extrañar.

Ahora, que si el Profe Rueda jugará 1-4-2-3-1 o 1-4-4-2 y que si los volantes adelantados serían Cuadrado-James y Muriel con Zapata en punta, o si jugará con laterales fijos con poca salida, o si Barrios y Mateus serán los volantes de primera línea y si Ospina es aun el arquero titular, son cosas que veremos con el correr del trabajo y los partidos.

Ya se viene la reanudación la eliminatoria rumbo al mundial de Catar 2022. Colombia deberá jugar en Barranquilla, su casa natural. No existe ninguna razón para hacerlo en estadios del exterior lejos de la patria.

Que la Selección Colombia somos todos…

Barranquilla
Mayo 25, 2021


El fútbol no solo es el deporte más popular del mundo, sino que es, un gran vehículo de redención social. Es posible que a la par de los partidos y los goles, podamos ver lo que ganan económicamente y como viven los mejores jugadores del mundo. Es posible también, que a diario veamos el mercado y la movilidad laboral de los futbolistas que pasan de un equipo a otro medidos en euros o dólares equivalentes a su brillantez dentro del terreno de juego.

Pero, la verdad es que el gran mundo del balompié conoce a los jugadores cuando llegan a equipos de primera división y, tal vez, un poco antes en los seleccionados menores de sus países. Pero, detrás de esa presencia triunfadora, hay miles de historias de pobreza, de falta de oportunidades, que van dejando atrás gracias a la práctica del fútbol.

Entre caminar kilómetros sin desayunar para ir a un entrenamiento y llegar a triunfar en el fútbol y alimentarse de buena manera y comprarse el mejor automóvil que jamás soñó, hay un trecho lleno de frustraciones y amarguras. También de gente anónima que lo va ayudando en casa fase. Desde el señor del barrio o del pueblo que empeña la plancha, el televisor o su vieja bicicleta para poder comprar un balón y camisetas para el equipo de fútbol que sostiene, aún con lo que no tiene, hasta el ojo clínico de quien se da cuenta que ese niño tiene la capacidad para convertirse en buen jugador.

Ese proceso del jugador de fútbol es la muestra que el balompié es socialmente importante dentro de las clases menos favorecidas. La práctica de fútbol vence la tentación de las drogas, de la delincuencia y de tener que ir a laborar desde la niñez para conseguir el pan de cada día y el éxito, de quien lo logra, no sólo lo redime a él sino a su familia y a su comunidad.

En Colombia y en el mundo la cuna de los grandes futbolistas, a la par de las ciudades capitales, son poblaciones que se dan a conocer gracias a haberlos parido. Como Yerry Mina con Guachené, Mohammed Salah con Negrig, Juan Guillermo Cuadrado con Necoclí o Sadio Mané con Sédhiou y miles y miles de nombres, de pueblos o de barrios a los que llega la ayuda gubernamental y comienzan a progresar a través del ejemplo del niño que nació allí y se abrió camino en el mundo del fútbol.

Que haya gente que no acepte al fútbol como un fenómeno cultural que mueve masas, es problema de ellos. Pero que ignore el fenómeno de la redención de niños y jóvenes a través del fútbol, es imperdonable…

Barranquilla
Mayo 18, 2021


Es posible que, de esta campaña del Junior 2021, podamos escribir una interesante historia sobre los ensayos de Amaranto, las pruebas y los errores hasta encontrar una alineación básica, el paso del fútbol individual al colectivo, de jugar siempre por las bandas a combinar la gestación del fútbol en el centro del campo, una vez líder de la Liga, una vez por fuera del Grupo de los 8, un subir y bajar entre el segundo puesto y el noveno y una clasificación en el 7º lugar teniendo que esperar hasta la última fecha.

También podemos incluir en esa historia, las dos fases de Copa Libertadores que superó el Junior eliminando a Caracas de Venezuela y a Bolívar de Bolivia. Fases que significaron una entrada importante en dólares para el club que ha sido un colchón económico en medio del fútbol sin público.

Todo lo anotado son logros y forman parte ya de las miles de anécdotas e historias que conforman el bagaje de un club grande como el barranquillero.

Ahora, Junior está abocado a seguir escribiendo su historia, pero a través de los logros. El club Tiburón tiene dos compromisos en los que deberá, no sólo ganar, sino avanzar para poder quedarse en Copa y poder jugar la final en Liga.

En Copa estamos en desventaja con Fluminense y River Plate y por encima de Santa Fe. Hay dos cosas que Junior podrá lograr. Una, clasificar entre los dos primeros para seguir en Libertadores. Dos, terminar tercero para jugar la Copa Sudamericana. La primera, sería un mérito. La segunda, un premio de consolación para los eliminados.

Para quedarse en Libertadores, Junior deberá comenzar por ganar a River Plate mañana. Empatar no es saludable pues el equipo seguiría en el limbo. Si cae, perderá la mayoría de las posibilidades de avanzar puesto que Fluminense y River tienen hoy 5 puntos por 2 del Junior y Santa Fe.

En Liga BetPlay DIMAYOR la cuestión es más simple y directa: hay que eliminar a Millonarios pues es la única opción que se maneja para volver a jugar una final. No poder hacerlo es quedar eliminado de la disputa por el título.

Se vienen cinco partidos de seguir o claudicar. En Libertadores con River y Fluminense en casa y con Santa Fe como visitante. Nueve puntos que cambiarían por completo el panorama del Junior.

En Liga dos partidos con Millonarios comenzando en el Metro y cerrando en El Campín. Será un playoff disputadísimo.

El fútbol decidirá si lo hecho por Junior quedará como una historia llena de recuerdos buenos, regulares y no tan buenos o la traduce en estrellas para su escudo.

Sólo el fútbol. Ojalá sin equivocaciones del VAR… 

Barranquilla
Mayo 11, 2021


Que la vida es caprichosa y que la suerte es veleidosa, puede ser. Pero no cabe duda que, al final de una competencia, si no existen metidas de mano “pelúa” en contrario, llegan los mejores. Porque no es el que sea el mejor comenzando o en la mitad. Es al final. Eso de llamar injusticia que un equipo quedé por fuera cuando cabalgó todo el campeonato, no procede. En el caso de la Liga BetPlay DIMAYOR, existe un reglamento que habla del Calendario Todos x Todos, de cuartos, de semifinal y final. El equipo que pase todas las fases y que gane la final, así haya clasificado octavo, es el campeón y punto. Como cuando Junior lo hizo en el 2004 dejando al Nacional con las camisetas blancas puestas. Esas que decían campeón en el pecho que se fueron quitando, una a una, mientras Junior festejaba con unas camisetas amarillas que le impusieron, aunque por debajo el corazón rojiblanco latía a millón.

Que el favorito para avanzar era Santa Fe, clasificó Junior. Que Equidad nada tenía que hacer frente a Nacional, clasificó Equidad. Qué la felicidad de Gamero le llegaba hasta jugar con América, clasificó Millonarios.

Creo que el equipo que hace las cosas mejor, en cualquier instancia pasa y que lo hecho por el eliminado, hasta ese partido, queda como una bonita anécdota. Se pueden ganar muchos partidos, se pueden meter decenas de goles, se pueden conservar vallas en cero, pero el título de campeón es uno solo. Y ese hay que ganarlo para poner una estrella más en el escudo, recibir el trofeo y llevarlo a los anaqueles del club para que permanezca allí para siempre.

Esto para decir que, esta campaña del Junior ha sido enriquecedora por todo lo vivido. A veces bien, a veces regular, a veces no tanto. La búsqueda, las vueltas de un técnico joven para conseguir su idea futbolística y su mejor alineación. La paciencia de Don Fuad Char en los momentos no tan buenos. La recuperación de jugadores vitales. El quitar y poner de la alineación por rendimiento y no por compromiso. El no insistir en lo que no estaba bien y apuntalar en lo que sí estaba, forman parte del anecdotario de esta campaña y de este torneo atípico a causa de la pandemia.

Todo es cierto, pero restan cuatro partidos para ganar la estrella. Hay que eliminar a Millonarios y después al finalista entre Equidad, Tolima o Cali. O sea, dos fases.

No hay que olvidarlo, eso que dicen algunos técnicos es cierto, aunque fuerte, “aún no hemos ganado nada”.

Por tanto, hay que entender que la liga se termina cuando se termina. No hay que parar en la esquina para tomarnos una gaseosita. Que esa nos la tomaremos en la fiesta de la 10ª estrella…

Barranquilla
Mayo 4, 2021


La del miércoles fue una jornada de fútbol bien entretenida. Al final las interpretaciones del partido del Junior ante River. Por un lado, el llanto de la prensa que sigue a River Plate que no daba crédito al fútbol desarrollado por Junior y a tener que buscar explicaciones, sin hallarlas, sobre el penal que dejó de pitar el árbitro paraguayo, el tal Juan Benítez, cuando David Martínez agarró del brazo a Miguel Ángel Borja en el minuto 23 del PT, en situación manifiesta de gol, cuando estaba de frente al arco de Armani y a poco del área chica. Por el otro el diario Olé y los hinchas de Boca Juniors denunciando el despojo al Junior y el regalo a River Plate.

Es que, con esa decisión, el tal Benítez le cambió el curso al destino del partido. Porque, además del penal que no pita, debió haber expulsado a Martínez que fue quien anotó, cinco minutos después, el primer gol de River Plate.

Y no hay explicaciones que valgan, me comentó un instructor de árbitros de Suramérica enojado por la circunstancia. Es que “después se refieren al arbitraje” cuando fue decisión de un árbitro que debe conocer que ante “situación manifiesta de gol” no hay concesiones en el sentido de “sujeción, empujón o mano”. En el caso del penal negado a Borja la sujeción (agarrón) el tal Benítez debió pitar penal y expulsar a Martínez. Y vuelvo y escribo “no hay concesiones”.

Quiere decir que esta parte de la Regla 12 para los árbitros debe ser aprendida a raja tabla porque no hay interpretaciones. El yo creí, el yo pensé, no existen. Es lo que es, y punto.

Ahí es donde pensamos, por qué un árbitro toma una decisión contraria a algo que es un Padre Nuestro en la mecánica de aplicar las reglas en el fútbol.

Si estaba sobre la jugada, si observó el agarrón que vio Biden en la Casa Blanca, Putin en el Kremlin, los astronautas en la estación espacial y uno que otro marciano desvelado, por qué se hizo el de la “vista gorda”.

¿Qué lleva a un árbitro a tomar decisiones contrarias a lo que el reglamento consigna? ¿Sufrió un ataque de amnesia sorpresivo y no recordó la situación manifiesta de gol? ¿Se le empañó el lente de contacto justo en ese momento?

En el arbitraje hay cosas elementales que son y punto, sin interpretar nada, como esta tomada por el tal Benítez.

Y mientras los periodistas afectos a River Plate siguen inundando los estudios de televisión y las salas de redacción de lágrimas e interpretaciones desabridas y los que siguen a Boca Juniors le siguen echando limón en los ojos para que lloren más, sigo pensando en el tal Benítez…

Barranquilla
Abril 30, 2021


Y esto es cayendo y corriendo. No bien terminó el Calendario Todos x Todos de la Liga BetPlay DIMAYOR y el sorteo jugó a la suerte los emparejamientos de cuartos de final. A Papá le tocó Santa Fe comenzando en el Metro y cerrando en El Campín. Todas las series de Play Off van a ser duras. Hacía mucho rato no veíamos un torneo tan cerrado. Nacional fue líder sólo un punto por encima de Santa Fe y Millonarios que fueron segundos y terceros, éstos sacaron dos puntos al Cali que fue cuarto un punto por encima de Tolima y Equidad, Junior y América séptimo y octavo terminaron con 29 puntos, uno menos que los dos anteriores.

Vamos a tener series de eliminación directa muy niveladas. La liga fue cerrada por fenómenos concretos. Uno fue la cantidad de empates que hizo que se formara ese trancón en la tabla. Solo en las dos últimas fechas se fueron quedando Jaguares, Bucaramanga y Pasto. Y en la última fecha Medellín, disminuido por el Covid. Al final, 54 empates sobre 171 juegos, el 32% del calendario.

El otro fenómeno fueron los pocos goles anotados con respecto a otros torneos. 374 anotaciones con promedio por juego de 2,19. Quiere decir un gol cada 41 minutos.

Es poco probable que el torneo cambié dramáticamente en cuando a la cantidad de empates y pocos goles pues, estas eliminaciones directas, son más luchadas.

Santa Fe, rival del Junior, le sacó 4 puntos en la tabla de posiciones donde fueron 2º y 7º respectivamente. Ambos hicieron la misma campaña de local, 18 puntos de 27. Los 4 puntos se los sacó Santa Fe como visitante donde sumó 15 puntos por 11 del Junior. En esencia son equipos parejos. En su confrontación en el calendario regular, terminaron 1x1 en Barranquilla.

Es posible que podamos dar favoritos en las series de eliminación, pero estas van a ser duras.

Nacional, por ejemplo, basó su campaña en los puntos ganados como local. De los ocho clasificados fue el primero en la tabla como local pero último como visitante. Cali y América son los peores locales pero los mejores visitantes. Bastante curioso.

Millonarios que se debatió siempre entre la propuesta de parte de la cátedra de sacar a Gamero de la dirección técnica, terminó solo un punto por debajo de Nacional e igualado con Santa Fe. Dos equipos que siempre estuvieron dentro de los buenos comentarios durante el torneo.

Todas las series serán parejas: Junior-Santa Fe, Equidad-Nacional, América-Millonarios y Tolima-Cali. Es posible que, por la cantidad de empates que se han dado y la anotación de pocos goles, veamos definiciones desde el punto penal. O quién sabe. El fútbol cuando más predecible es, nos sale con una sorpresa…


Lo mejor hubiera sido que el Junior de Barranquilla llegara ratificado como clasificado a la última fecha del calendario regular. Esa era la apuesta, pero si bien pudiéramos decir que está clasificado con 29 puntos hay posibilidades matemáticas de otros equipos que eventualmente pudieran complicar el panorama. Sin embargo, no será fácil para América y Medellín conseguir triunfos por goleadas para sacar al equipo barranquillero. Ese “no será fácil” se desprende de un presente con pocos goles porque, aunque tienen 26 puntos por 29 del Junior, y pudieran alcanzarlo en la última fecha que se viene, el cuadro de Amaranto tiene un seguro de vida llamado diferencia de goles.

Junior tiene 29 puntos (3 más que sus perseguidores que podrían sumar los mismos puntos) y una diferencia de goles de +8, América tiene +5 y Medellín +4.

América recibirá al Tolima en casa y Medellín visitará a Caldas en la última fecha. Quiere decir que a estos equipos no les basta con ganar, sino que deberán ganar por diferencia de 4 o 5 goles. Si empatan, peor para Medellín que quedaría por fuera. Si uno de los dos gana y el otro empata, el que gane sacará al otro. Sólo la diferencia de goles, en caso de victorias de ambos, definirá al último o a los últimos clasificados incluyendo, ahí sí, al Junior.

América y Medellín han anotado 17 goles en 17 partidos, ambos. No son equipos con muchos goles. El mayor número de goles anotado por el equipo americano es 2 en 5 ocasiones. Y el mayor número de goles anotado por el equipo del Bolillo es 2 y en 5 ocasiones también. Nunca pasaron de dos y necesitarán ganar, por diferencia de 4 o 5 goles para sacar al Junior.

Ahora, en la presente Liga el promedio de goles es de apenas 2,13 por juego y goleadas han sido pocas. 4x2 y 4x3 una vez y 5x0 y 5x2 dos veces. Además de la cantidad de empates que han formado ese “trancón” en la tabla de posiciones, pues apenas en las dos últimas fechas hemos podido hablar de clasificados reales. En total, sobre 159 partidos, se han tenido 49 empates.

Entre otras cosas, el valor del punto logrado en Pasto, hoy es incalculable. Si el Juez de línea 2, John Pérez de Antioquia, no hubiera estado atento para marcar el fuera de lugar en el último segundo del partido, para invalidar el gol anotado por el Arlex Hurtado después de recibir un pase de Carlos Hidalgo, estuviéramos metidos en un berenjenal del carajo.

Ese es un punto valioso con respecto a la derrota en casa con Cali y los empates con Bucaramanga y Santa Fe que desfasaron la sumatoria de puntos del Junior.

Tenemos más puntos y mejor diferencia de goles que América y Medellín. Luego existimos…

PD
Esta columna se escribió antes del juego Tolima vs. Bucaramanga del martes por la noche.


No soy amigo de hacer cuentas cada vez que se aproxima el final del calendario regular de la liga. Pero, si algo le he temido, en la lucha porque Junior se quede en el Grupo de los 8, es a la última fecha donde el equipo Tiburón no jugará. Luego deberá apostarle a ganar a Pasto como visitante y reunir 31 puntos y una diferencia buena de goles que hoy es +8.

Esta semana volverá a ser de pasión para el Junior de Barranquilla. De pasión esperando que no sea de eliminación pues aún tiene la clasificación en sus propios pies, aunque lo que viene no será fácil.

Junior deberá viajar a La Paz a 3.640 metros sobre el nivel del mar para jugar el jueves 8, a las 7:30 PM hora de Colombia, el partido de ida contra el Bolívar en Copa Libertadores.

Después del juego, comenzará a correr el reloj para el enfrentamiento con los pastusos que será 68,10 horas después a la altura de Pasto (2.527 metros).

Pero, primero lo primero: clasificar en el G8. Creo que con 31 puntos Junior lo logrará más la diferencia positiva de goles. O sea que tiene la clasificación ganando el partido en Pasto. Un empate sería grave y una derrota gravísima. Tiene que hacer Junior la tarea que no pudo en casa ante Águilas, ganar.

Ahora lo segundo, a pesar que es el primer partido. Para ir a La Paz habrá que intentar llegar en chárter mínimo seis horas antes a la capital de Bolivia para minimizar el efecto del soroche, el mal de altura.

Jugar allí es poner al límite la capacidad del ser humano con el tema de la oxigenación de la sangre, el esfuerzo muscular y tener que tratar con un balón que vuela y rebota de manera extraña, totalmente diferente a la orilla del mar.

Ganar en La Paz es excelente, empatar muy bueno y perder, con pocos goles de diferencia, también es bueno. Perder por varios goles de diferencia es totalmente negativo.

No le ha ido bien al Junior jugar en las alturas. Perdió dos veces en Tunja, una en Zipaquirá y una en Medellín. Comesaña le encontró la vuelta científica a la altura junto al Dr. Rolong y Junior se convirtió en ganador en la altura. Este semestre no ha sido igual. Esos partidos más la derrota con Cali y los empates con Bucaramanga y Águila en casa, nos tienen en estas.

A la montaña iremos. Que es difícil, sí. Imposible, no…

Barranquilla
Enero 6, 2021


Estamos viviendo un anticipo de la final de la Liga BetPlay DIMAYOR con muchas aristas que hacen que, transcurridas 15 fechas, no podamos anunciar, siquiera, un equipo clasificado matemáticamente. El número mágico sube y baja de 28 a 29 a 30 y 31 y viceversa, con respecto a torneos anteriores, por la presencia de 19 equipos y no de 20 por la desaparición del Cúcuta Deportivo. También por los numerosos empates, por la dura lucha de los ocho equipos que hace rato se instalaron en el Grupo de los 8, y los 4 equipos perseguidores que no han podido alcanzarlos, porque hay equipos que han jugado un partido más que otros, por el descanso de uno en cada una de las 19 fechas, porque estamos jugando casi a diario y porque hablamos más del VAR que de los partidos en sí. Desafortunadamente, el manejo humano del VAR, que no la parte digital del mismo, se ha vuelto la nueva vedette de la liga.

Tomo lo dicho por el árbitro Wilmar Roldán, a los dos capitanes Viera y Castellanos, en el juego Junior vs. Santa Fe que vimos en la pantalla de Win Sports: “bueno jóvenes, nos conocemos hace mucho tiempo. Dos cositas. Hay VAR, así que hay situaciones donde no se puede reanudar el partido tan rápido porque hay que esperar la autorización del VAR. Es el nuevo fútbol y nos tenemos que adaptar a él”.

La idea del VAR es excelente. Su desarrollo en este momento no. Hemos pasado la responsabilidad de un árbitro y dos líneas a los tres oficiales del VAR. Oficiales que, en la mayoría de los casos, están muy por debajo de la calidad del árbitro que dirige el juego. Ese es el grave problema puntual. El manejo humano, repito, con muy poca calidad y experiencia en la mayoría de los casos.

Este planteamiento, hecho hace algún tiempo por nosotros, ha hecho que, últimamente, veamos en el VAR a árbitros en ejercicio y a ex árbitros como veedores lo que puede indicar que en la comisión arbitral saben que no se está manejando bien el tema del VAR. A tanto llegaron, que hasta Imer Machado apareció como veedor con todo el peligro que ello indica.

Cuando Junior dio la voz de alarma lo llamaron “llorón”. Supimos que el equipo mandó una protesta escrita con hechos irrefutables y de allí se comenzaron a tomar decisiones. Después le pasó a Millonarios y ahora al Medellín y entonces sí se dieron cuenta que la casa de Marcela se estaba quemando.

Junior tiene 9 puntos aún por disputar. Lo que pedimos es que juegue solo frente a sus rivales y no frente a sus rivales y el VAR. Sí eso pasa, no tendrá problemas para clasificarse…

Barranquilla
Marzo 30 de marzo, 2021


Junior de Barranquilla ha venido protestando por decisiones ostensibles en su contra. Lo han llamado llorón por las justas protestas de decisiones arbitrales y del VAR. La noche del domingo el VAR ha perjudicado a Millonarios en El Campín y, entonces, la llorada corre por cuentas de otros. Ya no son lloradas, sino protestas justas.

Evidentemente algo no está bien en el tema del VAR. Creado para que no hubiese tantas decisiones erróneas, el apoyo digital se han convertido en objeto de polémicas abriendo ahora dos frentes: árbitro y VAR. Antes era solo el árbitro, ahora son los dos. Con el agravante que el VAR se ha vuelto más polémico y pesa más que las decisiones arbitrales sin su apoyo.

Que las decisiones sean de un software no quiere decir que sean verdaderas. Las máquinas y la inteligencia artificial son creadas por el hombre y su éxito depende de la mano que la alimenta. Si la programa bien, el resultado será exitoso. Si la programa mal, será erróneo. Los computadores, su programación, los algoritmos y la inteligencia artificial dependen del mismo hombre que las creó.

Hablé con un instructor FIFA. Los puntos para poner las líneas que definen un fuera de lugar en el VAR no lo hace una programación de software. Lo hacen los árbitros del VAR quienes le dan, al técnico del computador, los dos puntos que definirán las líneas y la decisión. No es como el ojo halcón en tenis y en la confirmación de un gol a través de una señal al reloj del árbitro como en Europa.

Que el periodismo y los aficionados opinemos y se armen polémicas está bien. Lo que no está bien es que pasan y pasan cosas y no hay señales de corregir.

A Amaranto le había dicho, en estas columnas, que sólo los buenos resultados lo mantendrían. Que las disculpas son solo eso, disculpas. Y a Don Fuad no le gustan mucho. Que hay que ganar partidos para ganar campeonatos. El Junior ha mejorado, no hay duda. Pasó de perder 4 partidos de 6 a golear al Pereira después de eliminar a Caracas en Copa Libertadores. Son equipos chicos, pero ese no es problema del Junior.

Junior no está clasificado aún. Le vienen cinco partidos ante Tolima, Santa Fe, Jaguares, Águilas y Pasto y no jugará en la última fecha. Hoy el número mágico es 28 pero cambia en cada fecha. Debería sumar 8 más de 15 posibles. Tres juegos como local y dos como visitante.

Vamos que vamos, que esto no ha terminado…

Barranquilla
Marzo 23, 2021


Aquí estamos otra vez dándole vuelta al tema del partido Junior vs. Nacional. He creído, desde siempre, que lo malo no es el VAR sino quienes lo manejan. En nuestra liga, los oficiales del VAR son árbitros que no dieron la talla. O sea, quienes no pudieron ser, ni siquiera árbitros regularcitos, son los que ahora coadministran (con el central) el destino de un partido de fútbol. También he sido partidario que los grandes partidos, esos que llamamos clásicos, deben ser pitados por árbitros reconocidos por su experiencia y calidad. O sea, por los mejores. Que los hay, así el fútbol esté infectado por árbitros de bajísimo nivel.

También me ha parecido un desaguisado que, Imer Machado, que fue, tal vez, el árbitro más polémico de la historia, por sus decisiones desafortunadas que originaron uno y mil problemas, sea hoy el zar de los nombramientos en la Comisión Arbitral.

Machado, para aumentar la certeza que siempre le ha metido mano al Junior en muchísimos partidos y hasta en finales, nombró a dos paisanos suyos para que pitaran el partido Junior vs. Nacional. Ferney Trujillo y Mario Tarache, central y línea 1 son del Colegio de Casanare, el mismo de donde salió el inefable Machado.

Y para equilibrar la “capacidad” de sus paisanos, nombró en el VAR a Nicolás Rodríguez y Heider Castro. Levanten la mano los que conozcan la experta hoja de vida de los aquí nombrados.

No voy a señalar nada en contrario en los temas del penal de Ditta y la expulsión de Teófilo. Pero el tema del gol de Borja miramos y miramos la imagen, incluso la que tiene el medidor y no veo que Borja esté adelantado. Cuando tienes que poner un medidor, para “certificar” algo, ya estás tomando una decisión personal que puede ser acertada o no. Y si no tienes al personal calificado y de recorrido es posible que esta no sea la verdadera.

El VAR muestra jugadas que son fehacientes, claras, que no tienen discusión, pero esta de Borja, sí que la tiene.

Junior jugó su mejor partido y no pudo ganarlo. La expulsión justificada de Teófilo cuando el juego estaba 0x0 con un Junior montado y el penal de Ditta a Geisson Perea influyeron en el desarrollo final del juego.

Lo de Teófilo fue por imprudencia pues sabía que tenía tarjeta amarilla y debía cuidarse. Jarlan le tendió la trampa y él cayó en ella. Lo de no creer es que Jarlan, que armó la pelotera, se fue sin una tarjeta amarilla siquiera.

Lo de Ditta fue por una situación de juego. Les pasa a todos los defensores centrales en esos agarrones que se arman en el área.

Ahora, lo preocupante. El juego contra Nacional se pudo ganar, pero no se ganó y las derrotas ante Patriotas y Chicó están pesando tanto que, hoy el equipo Tiburón es 10º en la tabla.

La hinchada espera que la reacción de dolor y enojo, que tuvieron los jugadores al final del juego con un Mera con su cara ensangrentada, les haga entender que hoy, no están clasificados y que, si seguimos dando tumbos, quedaremos por fuera de las finales…

Barranquilla
Marzo 16, 2021


Aquí estamos tratando de entender el caso inusitado del manejo de la actual situación en el Junior de Barranquilla. Amaranto puede considerarse un técnico afortunado. Esta vez, los señores Char han manejado el deficiente juego, y la dramática caída en barrena del equipo, sin cambiar al técnico. Otros, por menos, contaron con otra suerte. Hablo de Sachi, de Mendoza, de Gamero y de Suárez para no seguir escarbando en el tiempo.

Si el rendimiento del Junior de Barranquilla se mide por el fútbol que practica, grave. Si lo vemos por el rendimiento en la tabla, gravísimo. De un cuarto lugar pasó a un segundo, a un primero en la tercera fecha, y de allí caída libre segundo, cuarto y séptimo con los mismos puntos de Medellín y a un punto de Millonarios que es noveno y los acosa.

Esto para decirle a Amaranto que el “respaldo”, que le dieron el sábado pasado, no es propiamente por su gestión como tal sino por correr el albur que las cosas puedan mejorar o a que no han podido conseguir, por temas de pandemia y otras arandelas, un técnico que venga a encargarse en la mitad de este torneo, y ad portas de la Copa Libertadores, o porque no deseen, esta vez, llamar a Comesaña que siempre ha sido una solución pronta y eficaz y está aquí no más a la vuelta de la esquina.

Por tanto, ese respaldo a Amaranto es la tabla de salvación de la que él debe agarrarse para tratar de mejorar el producto de su trabajo.

Entre otras cosas porque si bien Don Fuad Char ha tenido la paciencia del santo Job, apoyándolo aún enojado por el pobre presente de su equipo, lo que viene es para probarse ambos. Él en su paciencia de apoyar paternalmente a Amaranto y Amaranto en la necesidad de presentarle, a Don Fuad, resultados fehacientes antes que disculpas.

Mañana, Junior jugará con Caracas FC en la capital de Venezuela en Copa Libertadores y el domingo en Medellín ante Nacional, el máximo rival del equipo Tiburón en la liga. Imaginamos que Amaranto debe saber lo que significa ganar o no al equipo verde.

Es posible que Don Fuad haga abstracción de jugar “maluquito” si los resultados son favorables. Las dos cosas, no. Recordando el objetivo primordial que ha sido claro en él en los últimos cinco años: querer ganar con el Junior de Barranquilla un torneo de la CONMEBOL llámese Libertadores o Sudamericana, en ese orden, y ya Amaranto fue eliminado de ambas el año anterior.

Amaranto podrá continuar con su proyecto con resultados favorables, sólo eso. Y lo que le espera no es propiamente un camino de rosas. Viene la definición con Caracas y partidos como visitante ante Nacional, Tolima, Jaguares y Pasto y en casa ante Pereira, Santa Fe y Águilas.

Y con un agravante, Junior no jugará en la última fecha por lo que, sí aún no ha clasificado, le tocará sufrir sin jugar porque esa clasificación no estará en sus pies…

Barranquilla
Marzo 9, 2021


Nuestro programa radial Hugo Illera y los Informadores Deportivos, que se difunde en Emisoras ABC, completó ayer 38 años al aire. Me puse a ver la cantidad de técnicos que han pasado por Junior desde ese 1 de marzo de 1983 incluyendo a los entrenadores provisionales entre la salida de uno y la llegada del otro. Hablo de Carlitos Peña, Lucho Grau, Dulio Miranda y Jorge Alcázar. Hay quienes repitieron varias temporadas, Julio Comesaña y Miguel Ángel López.

Exjugadores del Junior hay varios, además de los ya señalados. Caimán Sánchez, Eduardo Solari, Julio César Uribe, Javier Castell, Alexis Mendoza, Carlitos Ischia, Sachi Escobar, Giovanni Hernández y Lucho Grau que ha sido técnico encargado y en propiedad también.

Los hay históricos porque ganaron títulos o fueron subcampeones. Varacka, Verón, Indio Solari, Piscis Restrepo, Dragan Miranovic, Norberto Peluffo, Diego Umaña, Cheché Hernández, Mendoza (Copa), Suárez (Superliga) a más de Comesaña y López.

Algunos duraron, otros no tanto. Hablo de Alexis Mendoza, Alberto Gamero y Luis Fernando Suárez.

Y otros pasaron tan calladamente como Juan Martín Mujica y Salvador Capitano que, es posible, que muchos no los recuerden.

Alguien me escribió recordándome que miembros de la Selección Colombia hay más en esa historia desde 1983. Lo dijo porque, en anteriores columnas he señalado que, no pediré la salida de Amaranto, por respeto a su paso por nuestro equipo nacional. Y también por la manera como volteó el cuello al destino en su vida de lucha personal. Y es cierto. Pero en su momento hablaba sólo de Amaranto.

Lo traigo a colación para decirle a Amaranto que, no será su historia deportiva o de vida, la que haga que se quede o se vaya del Junior. Son los resultados, pero no sólo de ganar partidos que son anecdóticos, sino de ganar títulos que suman trofeos e historia.

Los tiempos de madurez de un técnico novato se incrementan forzado por estar en un equipo grande. Grande en músculo financiero, grande en nómina, grande en historia y grande en hinchada. En equipos pequeños, o del torneo de ascenso, la madurez puede llegar más pausadamente.

Que es un técnico novato lo sabemos todos. Que en Junior debe ganar cosas, debe saberlo Amaranto, también. Porque, si bien es cierto que los señores Char le han dado largo, no es menos cierto que contentos no están.

Es que Junior está como algunas procesiones en Semana Santa, un paso para adelante y tres pasos para atrás…

Barranquilla
Marzo 2, 2021


La noche del martes al Juniorismo le corrió un fresquito. Jugar bien y ganar a otro equipo grande siempre será un placer. El triunfo 2x0 de Junior sobre Millonarios no fue una simple victoria. Al contario, vino cargado de buenas noticias acompañado de no tener que acabar con las uñas o terminar herniado.

El Junior que venció a Millonarios fue otro Junior. Y creo que comenzó por la necesidad de Amaranto de revertir todo lo que en los medios se le recomendaba. Siempre he creído que, cuando los técnicos escuchen más al periodismo y a la hinchada, sufrirán menos. No para que tomen las cosas a rajataba sino porque la mayoría no puede estar equivocada en cuanto a temas puntuales.

Ayer Gasperini, el DT de Atalanta, soltó una frase en rueda de prensa que forma parte del bagaje de un entrenador experimentado. Dijo, "Las situaciones más difíciles nos han llevado a empacar éxitos: los recuerdos nos iluminan".

Palabras más, palabras menos es utilizar la vivencias en momentos no gratos. Amaranto no tiene una gran experiencia como técnico pero tuvo a varios y algunos, muy buenos.

Debía recurrir a la memoria de su experiencia y trabajarla. Y creo que eso hizo. La noche del martes sorprendió a todos, comenzando por Gamero, por su esquema táctico y más que eso, por la estrategia desarrollada comenzando por volver a la parte lúdica y elemental del juego: jugarlo.

Gamero debió ser el primer sorprendido cuando vio la nómina del Junior. Viera; Viáfara, Gómez, Ditta y Fuentes; Larry, Ángel y Rodríguez; Sambueza, Hinestroza yTeófilo.

Al rompe sería 1-4-3-3 con la salida de la titular de Rosero (de muy bajo nivel), el ingreso de Gómez, el regreso de Fuentes y la aparición de Larry.

Junior había venido jugando un 1-4-2-3-1 utilizando sólo las bandas para correr y correr y levantar centros a la olla. Demasiado elemental y falto de ideas. La zona central del campo, donde se piensa y se gesta el fútbol, había sido olvidada tácitamente.

El martes por la noche la nómina, en el papel del Junior, dio para comentarios sobre la idea a desarrollar. Como decía, Gamero fue el primer sorprendido y, detrás de él, todos.

Del 1-4-2-3-1, Amaranto pasó al 1-4-5-1. Ese esquema, esa formación, ese dibujo táctico plasmado en los  movimiento estratégico, parecía haber sido ensayado por largo tiempo y sabemos que no fue así.

Junior se movía por todos los sectores, por las bandas y por el centro, al son del 1-4-5-1 que se convertía en 1-4-1-4-1 o 1-4-3-3 y, lo hizo tan bién, que los goles llegaron por las bandas gestados por el centro. Esta vez no fue predecible. Esta vez pensó y gestó fútbol en todos los sectores del campo.

El mayor acierto estuvo en el medio al jugar con un cabeza de área (Ángel), un volante externo derecho (Sambueza), un volante interno derecho (Larry), un volante interno izquierdo (Rodríguez) y un volante externo izquierdo (Hinestroza) y Teófilo en punta.

Se hizo mayoría en el medio y se jugó al fútbol en el medio, generando el juego, jugando al juego, sin esas transiciones larguísimas de correr y correr, centrar y centrar. Se pensó y se generó fútbol y Junior solo necesitó tres remates a puerta para anotar dos goles. Contra eso, Millonarios nunca remató a la puerta de Viera. Meritorio el equilibrio, sin duda. Pensar es más que correr.

Esta vez se vio “la mano del técnico”, esta vez, incluso, lo vimos hablamos con sus asesores en pleno partido cosas que antes no vimos.

Pero, no sólo fue el tema de ver que Amaranto había reconstruido su idea inicial, sino que creo que la cuota inicial para el tan necesitado triunfo fue la sorpresa. Repito, comenzando por Gamero, entrenador de Millonarios que, con seguridad, trabajó pensando en el Junior que, hasta ahora, habíamos visto.

Que el equipo se “fundió” al final es cierto, pero no olvidemos que venía de jugar a la altura de Tunja y que es comprobado que el golpe físico se da tres días después de bajar de la altura. Algo científicamente estudiado, analizado y probado por el Dr. Carlos Rolong y Julio Comesaña. No sé si es algo que tenga que ver con el tema de los glóbulos rojos y blancos y la oxigenación de la sangre, pero es bien cierto que pasa.

Ahora, Millonarios terminó jugando con su kinder. Jugadores jóvenes a los que le sobra físico y ganas.

Que Millonarios no trajo a Uribe, Arango, Vargas por disposición médica y que se lesionaron Guarín, comenzando el juego, y Márquez, 11 minutos después de haber ingresado por Abadía,  son contigencias naturales en los equipos de fútbol.

Nadie podrá aseverar que con ellos Millonarios no hubiera perdido pero, del lado del Junior lo que importaba era jugar bien, más que ganar, para borrar esa imagen de un Junior nada colectivo, individualizado, sin una idea concreta más que correr y centrar.

Ahora no hay que olvidar a José Alfredo Jiménez, filosofo de la vida mariachi, con aquello que lo importante no es llegar primero sino que hay que saber llegar. Ya Amaranto ensayó una idea y le pegó. Ahora hay que insistir en ella bajo cualquier dibujo táctico que diagrame: la lúdica esencial del fútbol es jugarlo. Y, en toda la cancha.

Y algo que celebro particularmente. Por fin vimos a Amaranto hablar de fútbol en la rueda de prensa pos  partido en el Canal Win Sports. Habló de lo que montó, ponderó que con tan poco tiempo pudo hacerse un trabajo denodado y disciplinado, agradeció a sus jugadores, habló de su rival y se le veía descansado.

Sin disculpas como la cancha mala, la mosca que voló, el sol que quemó o el pajarito que…

Barranquilla
Febrero 24, 2021


Yo no entiendo el alboroto que han armado algunos sobre el tema de la continuidad de Amaranto Perea como técnico del Junior de Barranquilla. Todo el que se mete a técnico sabe que, si no da resultados, terminará crucificado y más en un equipo como el Junior que es grande en historia, grande en inversiones y grande en propósitos. Aquí se paga bien, se contrata lo que quiere el técnico y se le da todos los miembros del cuerpo técnico que solicita. Contra eso no hay disculpas que valgan al ver al pobre Junior, al pobrísimo Junior que estamos viendo. Que pierde con el líder un día y al otro cae con el colero que huele a descenso.

El tema, de pronto, no es ni siquiera si gana o pierde, sino el feo, paupérrimo y terrible fútbol que muestra. A quién le guste el juego de este Junior es porque tiene el gusto atrofiado.

El mismo Amaranto debe saber que los técnicos de fútbol se meten en la batahola de ser calificados por el público, por el periodismo y por los dueños que son los que ponen el dinero.

Eso pasa en toda parte. Técnico que no da resultado se va hoy, mañana o pasado. Esta vez, los señores Char han sido condescendientes con Amaranto. Otros técnicos se han ido por cosas menos graves.

Pasó con todos los que ganaron las estrellas. Varacka, Verón, Comesaña, López, Piscis, Cheché, Umaña. En todas las ligas del mundo pasa, eso no es invento del Junior.

Amaranto quedó encargado del equipo el 15 de septiembre pasado cuando Comesaña renunció, con trabajo previo del mismo Julio, y después lo eliminaron de Liga, Copa, Libertadores y Sudamericana con nómina de lujo y costosa.

El mismo Amaranto pidió jugadores y se los trajeron. Recuerdo el día que comentó que había traído los jugadores que necesitaba para jugar como a él le gustaba. Si es así como le gusta el fútbol, sin sentido, sin orientación, con errores evidentes que deben pulirse en los entrenamientos, no sólo saldrá del Junior sino de todo equipo a donde vaya.

Ahora, más que eso. Si Amaranto al ver jugar a su equipo siente satisfacción por lo que observa, nos jodimos. Aun así, no pediré que lo saquen por respeto a su paso por la selección nacional y porque es un muchacho que pudo revertir, a través del fútbol, su condición de desventaja social y porque, seamos claros, los técnicos se caen solos.

Hay que trabajar. Hay que mejorar todo. Entrenar, montar, pulir los automatismos. Dejar de pensar en los huevos del gallo y entender que sólo los resultados lo podrán mantener. Dirigir un equipo de fútbol no es sólo montar una alineación, sino conocer los secretos de mil cosas más. ¿Qué es un técnico inexperto? Eso debió pensarlo antes de meterse en camisas de once varas.

Y ojalá pueda ganarle esta noche a Millonarios mejorando su accionar. Es que este Junior parece barco al garete. Sin timonel y sin brújula. De verdad…

Barranquilla
Febrero 23, 2021


Hay algo que es evidente en el tema del Junior de hoy. Con Comesaña quedamos mal acostumbrados. El equipo jugaba bien (en el desarrollo del fútbol), agradable a la vista (jugar bonito, que le llaman), disputaba finales y ganó títulos y copas. Era un Junior garantizado.

El de hoy, en la suma de puntos es posible que vaya bien. En lo demás, no. Teniendo el equipazo (jugadores) que tiene, el Junior no puede ser un equipo sin idea concreta a ejecutar, correlón por las bandas sin freno y totalmente predecible.

La táctica y la estrategia es más que simple, repetitiva y obvia. Recuperar la pelota y pasarla a las bandas, el “carrerón” sin freno y el centro elevado a la olla, a ver qué sale.

El fútbol del Junior es exactamente igual, siempre. El balón no pasa por el centro donde bien podrían encontrarse Teófilo y Sambueza que son generadores de fútbol. Siempre he pensado que Sambueza puede ser un volante 10. O Ángel y Rodríguez sacando al equipo del fondo para encontrarse con ellos dos.

La generación de juego en el medio, con jugadores dúctiles, está en el ADN de la historia del Junior y en el ADN del corazón y en el gusto de los hinchas del equipo.

El Junior de hoy es un equipo atropellado, que corre como única arma de ataque, sin manejar los tiempos y las pausas del juego. Que suma, sí. Que agrada, no.

Aunque eso de que suma lleva agregadas cortas historias. Cuando enfrentó al Medellín, este trajo un equipo de reservas. Con Caldas comenzó perdiendo con equipo joven y técnico nuevo. Con América fue salvado por el golazo de Viera. Con Equidad lució muy pobre, aunque para Amaranto la responsable fue la cancha de Zipaquirá. Con Alianza, equipo supremamente joven y técnico nuevo, padeció hasta el minuto 15 del segundo tiempo. Y con Envigado, equipo joven también, comenzó perdiendo, se montó en el marcador y no pudo mantener el resultado.

Para qué engañarnos. Junior ha ganado 13 de 18 puntos por la gestión individual de sus jugadores. Porque son de nivel. No hay gestión de equipo. Como dije en otra columna, cada jugador pone su talento individual y lo une al talento del otro compañero y así van concatenando talentos individuales (por encima de la media en rendimiento) y consiguen triunfos, aunque comiencen perdiendo. Es la realidad vista.

Es posible que los números respalden a Amaranto y que la alegría de ganar partidos (así sea en extremis) le haga sentirse seguro. Lo que hay que recordarle es que en Junior ganar partidos es anecdótico. Ganar títulos es histórico y él ya se ha ido en blanco, en Liga, Copa, Libertadores y Sudamericana.

De verdad que no podemos seguir viendo a una gran y costosa nómina jugando al… ¡sálvese quien pueda!

Barranquilla
Febrero 16, 2021


Algo va de la tabla de posiciones a lo que es, realmente, el Junior de Barranquilla hoy. Ganar 4 de 5 partidos es muy bueno. Haber visto los juegos y el accionar del equipo, no tanto. Junior ganó 1x0 al Medellín que trajo un equipo alterno, 2x1 al Caldas un equipo joven con el que comenzó perdiendo, 2x1 al América que no trajo tres de sus jugadores estelares con un golazo de tiro libre de Viera sobre el final y 2x0 a Alianza un equipo pequeño con nuevo técnico. En los cuatro hubo padecimiento porque el equipo, de verdad, no sabemos a qué juega. También perdió 1x0 con Equidad haciendo otro deslucido partido con sabor a nada en el que el DT Amaranto señaló a la cancha de Zipaquirá como responsable.

Es apenas obvio pensar que mucho va de Comesaña a Amaranto. Una cosa es encargarse de un equipo sobre la marcha como el año pasado y otra ser técnico en propiedad al comienzo de la campaña en el que debes contratar jugadores y armar equipo.

Una nómina, en sí, es un grupo de jugadores. Un equipo, en sí, es la conjunción de esos jugadores alrededor del desarrollo de una idea. El “team work” que llaman los gringos.

El tema es que nómina tenemos, pero idea no. Y desarrollo tampoco, porque no sabe cuál es la idea.

Con Comesaña, Junior tenía una idea y un accionar definido a más de la credibilidad del técnico en los jugadores.

Este Junior de Amaranto intenta jugar 1-4-4-2. El tema es que todo se hace por las bandas y nunca por el centro. Es un equipo totalmente previsible. La fortaleza de los Junior de antaño, un volante ofensivo o 10, como le quieran llamar, hoy no existe. Los buenos jugadores que generan fútbol siempre existirán por encima del número que lleven en la camiseta y, a pesar que el sindicato contra el 10 lo quiere bautizar como anticuado y en desuso, siempre habrá quien, con lujo, haga ese trabajo. O mejor, un volante central en ataque que genere fútbol.

En el juego vs. Alianza, Junior se mostró tal cuál es, hoy día. Un equipo que juega por las bandas, corriendo, a veces desbocado, sin cambios de ritmo, sin una idea concreta. Es correr y mandar al “ollazo”. Predecible por lo repetitivo.

Tengo el convencimiento que Junior es un equipo individualizado. Cada quien pone su gesta individual tratando de unirla con la gesta individual del otro. Sin idea colectiva.

A pesar de haber ganado 2x0 a Alianza, con dos goles en el segundo tiempo, mi sensación fue que el Junior corría por las bandas, levantaba centros para que alguien cabeceara. Pero, quién. Junior no tiene cabeceadores. O si los tiene, pero son zagueros centrales.

Antes, volantes externos hacían diagonales hacia dentro para encontrarse con Teófilo y Borja. Hoy corren sobre la raya y meten centros al garete. Igual los laterales.

No hay una idea, no hay un ritmo, no hay una cadencia. Tenemos nómina, el equipo aún no lo vemos…

Barranquilla
Febrero 9, 2021


La vida siempre nos depara sorpresas en la esquina menos pensada. La noche del sábado, viendo cómo Sebastián Viera le daba otro triunfo al Junior de Barranquilla, con su noveno gol de tiro libre en nuestra liga, recordaba aquella tarde en que Arturo Char, presidente del equipo entonces, nos pidió el favor de consultar, a través del incipiente Internet, la labor de cinco arqueros.

He recordado tres, los paraguayos Justo Villar y Diego Barreto y el uruguayo Sebastián Viera. La respuesta y los datos que conseguí mostraban a cuatro de esos cinco arqueros en plena actividad. O sea que, en el orden de contactarlos, el quinto y último sería el que no estaba en actividad. Char se fue a Asunción, aprovechando un sorteo de Copa Libertadores, y habló con Villar y Barreto miembros de la selección de su país junto a Aldo Bobadilla.

Después, contactó a los otros dos que no he podido recordar y, finalmente, por una u otra razón, apareció el nombre del quinto y último: Sebastián Viera.

Viera había sido titular en el Villarreal de España desde el 2005 hasta el 2008. Luego, en la temporada 2008-2009 sólo actuó en tres partidos de copas y ninguno de la liga. Al año siguiente, en el 2010, se fue al Larisa de Grecia. Un cambio brusco, inentendible para un arquero de su calidad.

Viera tenía todo en contra para venir al Junior. Estuvo inactivo, se fue de la liga española a la griega y, entre el 2010-2011 sólo había jugado 20 partidos. El otro gran inconveniente es que estaba en Europa y eso implicaba una inversión importante para que viniera. Había que hacer un esfuerzo monumental en dinero. Además, que debió ser una sorpresa para él que el Junior fuera a buscarlo intentando regresarlo de Europa.

Y la sorpresa fue mayúscula cuando Viera aceptó venir. Que se alinearon los astros, es posible. No sabemos que le planteó Arturo Char a Viera para que decidiera aceptar. Lo que sí es cierto es que, esa negociación, marcó un hito en la historia de nuestra liga. En prestigio y en inversión.

La noche del sábado, mientras celebraba con sus compañeros, después del golazo de tiro libre que le hizo a Joel Graterol arquero del América, recordé al quinto en la lista, el que parecía imposible que viniera. Era ese que corría sin buzo, el que va para 11 años en Barranquilla, en esta bendita ciudad donde encontró todo. Titularidad a perpetuidad, títulos, hazañas y donde ha formado una linda familia.

Villar y Barreto ya están retirados. Con seguridad “los otros dos” también. Pero Viera sigue vigente, jugando y rindiendo y con el mismo entusiasmo como cuando Santiago Ostolaza lo hizo debutar en el 2004 con su Nacional de Uruguay.

Es que viejo es el sol. Y todavía alumbra…


Desde el comienzo de la pandemia apareció un dicho como grito de esperanza: cuando volvamos a la normalidad. Hace un año se asomaba sólo la punta del iceberg. Era la parte con la que el gran público esperaba comportarse ante la irrupción de la enfermedad. Yo mismo pensé, voy a casa y en dos semanas estoy de vuelta en Bogotá. El desconocimiento del Covid 19, el ataque feroz a la tercera edad primero y después a todo ser humano viviente, la valentía de los servicios médicos para enfrentarla a diario, en una lucha de vivir o morir, sin conocer el virus y el aprendizaje con las luchas ganadas y perdidas ha sido el marco de la humanidad en los últimos doce meses. Ha pasado un año, ahora se ha comenzado a vacunar con datos nada coincidentes entre una vacuna y la otra. Mientras tanto, he vuelto a acordarme de la frase sobre la vuelta a la normalidad.

Pero, me pregunto sobre lo que sería hoy la normalidad. El deporte, por ejemplo, ha cambiado paradigmas tratando de reinventarse y nos hemos ido acostumbrarnos a ver los eventos sin público y por televisión.

El fútbol, el béisbol, el baloncesto, el fútbol americano de la NFL, el ciclismo, los circuitos de tenis, los de golf se han sacado adelante, sin aficionados en las gradas, gracias a la tenacidad de la dirigencia de cada deporte, la apuesta de los patrocinadores y el reto al miedo por parte de los deportistas.

Los medios de comunicación históricamente constituidos, se convirtieron nuevamente en vitales por encima de las redes sociales, ese amasijo de desorientación y diatriba, llenas de noticias falsas.

Esa tenacidad de la dirigencia deportiva y de los deportistas y esa responsabilidad de los medios de comunicación tradicionales, nos están mostrando, de momento, “la nueva normalidad”.

Torneos cortos, menos juegos, una sola sede, formatos más rápidos, vuelos chárter, concentración con habitaciones individuales, alimentación por tandas, para mayor amplitud, hisopados, exámenes de sangre, aislamiento ante cualquier síntoma, entrenamientos con distanciamiento social, el uso permanente de los barbijos que ya se volvieron preferidos del mundo publicitario por encima de las gorras tradicionales, se han convertido en el marco de referencia de “la nueva normalidad”.

Y no sólo del deporte. El mundo terminó por globalizarse en cada casa, en cada cuarto, de la masa trabajadora que ahora, no necesita ir a una oficina, ni viajar tantos kilómetros, para hacer funcionar una empresa y lograr resultados normales o mayores a las expectativas.

Había que reinventarse dijo alguien y el mundo se ha ido reinventando a diario. Y vuelvo a preguntarme por “la nueva normalidad”. Tenemos un bosquejo de lo que podría ser viviendo este presente lleno de sobresaltos. Apenas la estamos construyendo. Falta el producto final que será después de vencer al virus. De momento es un propósito. Es posible que la realidad este todavía lejana, pero hay que seguir luchando sin bajar los brazos, sin claudicar…

Barranquilla
Enero 25, 2021


La última vez que vi a Reinaldo Rueda, como DT de la Selección Colombia de mayores, fue cuando nos dimos un abrazo de despedida después de haber trabajado como Jefe de Prensa a su lado. Tenía los ojos rojos, con lágrimas. Luis Bedoya, presidente de la federación para entonces, decidió que no seguiría al frente de la selección a donde llegó como bombero, llamado a las carreras, después de la salida de Pacho Maturana en la eliminatoria al Mundial de Alemania.

Fue un golpe anímico terrible que se convirtió en un propósito: volver. Para hacerlo se fue a Honduras y Ecuador, trabajó y venció. Clasificó con ambos a los mundiales 2010 y 2014 y, de cuando en cuando, apareció siempre su nombre como candidato a dirigir a nuestro equipo nacional. Hoy, ese propósito ya es una realidad.

Reinaldo Rueda es un gran ser humano que se preparó para ser técnico de fútbol, adquirió el conocimiento necesario en Alemania, hizo la revolución de los seleccionados menores nuestros, y adquirió un prestigio a pulso de trabajo.

Se le podrá criticar por convocatorias o decisiones futbolísticas, pero en el tema personal es intachable. Piensa primero y existe después. No confronta, responde con el conocimiento, trabaja con su grupo siguiendo una filosofía de trabajo que ha dado óptimos resultados.

En los últimos días, hemos leído reacciones de los chilenos luego de marcharse. Arturo Vidal fue el primero. Imagino que los que le hicieron la vida a cuadros, al frente de la selección austral, debieron quedar en shock después de lo escrito por Vidal en apoyo a la labor y al talante de nuestro técnico.

Comenzando por los argentinos incrustados en el fútbol de allí que vieron con malos ojos la llegada de Reinaldo a un fútbol y a una selección “que les pertenece”. Es un mercado suyo y es una selección que ha estado dirigida por ellos. Y ellos hicieron la campaña soterrada para sacarlo.

Me hubiera gustado que Rueda hubiera llegado para comenzar la campaña rumbo a Catar 2022, pero tiempo y puntos suficientes hay para enderezar el rumbo. La ventaja es que no vendrá a conocer, a ensayar, a probar. Sobre el conocimiento directo que tiene de nuestros jugadores será más llevadero corregir el rumbo. En eso, Barranquilla lo apoyará otra vez.

Hoy será presentado el Profe Reinaldo Rueda como técnico de la Selección Colombia. Un momento esperado por él que no debe considerarse una revancha, sino un acto de justicia…

Barranquilla
Enero 19, 2021

 
 
 
 
 

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